-o-o- cambio de escena en el mismo lugar

-/-/-/- cambio de escena total

Pensamientos

-Diálogos.-

"Recuerdos mega rápidos, no flash back"

-f-f-f-f- inicia-termina flashback, cambio de escena en flashback

"Cosas en carteles o cartas"

(Aclaraciones)

.S. Empieza sueño/cambio de escena en sueño
-S- termina sueño

(N/A: notas de autora)

Los diálogos no son muy fieles al juego porque:
a) se me olvidaron.
b) me dio hueva verlos de nuevo ¬¬
c) los cambié porque se me dio la gana ;w;

-Disclaimer: Los personajes son de sus respectivos autores, hago esto sin fines de lucro. Sólo lo hago porque soy una fan enamorada de la Saga de Zelda (y el ZeLink ;D).

-o-o-

Capítulo XXIX

-¡Impresionante! ¡Realmente impresionante!-

Carcajadas malévolas hacían eco en la altísima habitación del trono. El palacio twili era decorado de manera simple pero elegante, esto ya no tenía nada de elegante ya puesto que miasma oscuro rodeaba las esquinas de las estancias, polvos y neblinas rojizos flotaban en el aire haciendo que hasta las invocaciones carraspearan y tosieran.

La magia oscura del Rey Maligno Gerudo infectaba de manera purulenta el palacio Twili, la vía de infección: Zant, se revolcaba de risa observando una proyección mágica de Midna y Link y lanzaba vítores cada que uno era lastimado y abucheaba cuando salteaban un obstáculo.

Zelda poco a poco volvía en sí, colgada de un enorme candelabro con una gruesa cadena negra con runas rojas, se preguntaba qué había pasado y porqué se sentía tan débil.

El traidor twili observó el movimiento de la hyliana y dejó de deleitarse con la proyección para ir hasta su lado. Parándose cerquita de ella la olfateó y con asco la empujó con una de sus manos envueltas en la larga manga que traía.

-Oh Princesa... ¡Es una lástima! ¡Eres tan susceptible a nuestra oscuridad! ¡Mírate nada más! ¡Estás muriendo!-

Ella lo sabía, lo veía venir desde que había puesto un pie en ese mundo. Le estaba pasando lo mismo que a Midna cuando llegó hacia ella moribunda e iluminada. Link estaba bajo la maldición twili de Zant, él sólo se transfiguraba y se alegraba que él estuviera a salvo.

Los seres de la luz no pueden vivir en la oscuridad así cómo los seres de la oscuridad no pueden vivir en la luz.

Jadeando, levantó la cabeza encarándolo, reunió todo el escaso coraje que tenía y lo desafió con la mirada.

-Das asco, ser luminoso- le escupió en el vestido, conjuró más miasma negro que salió de sus manos y lo colocó a los pies de la princesa y éste comenzó a subir lentamente por sus pies – Veremos cuánto tardas en sucumbir a la oscuridad, mientras llegas a mi señor-

Abrió los ojos atemorizada.

-¿Tu... señor?-

-El Rey Maligno, ¡Ganondorf!- exclamó llevando las manos al cielo y torciéndose de manera macabra hacia atrás mientras gemía- ¡Oh Señor! ¡Mira cómo tu siervo te ha conseguido la parte de la trifuerza que buscabas! ¡Sólo falta una!-

Levantando su mano hacia Zelda, conjuró magia aturdidora y se la lanzó, a lo que ella gritó con el poco aire que tenían sus pulmones. Después, la habitación quedó en silencio.
Zant caminó hacia el trono, sentándose solemnemente en él, esperando.

Pocos segundos después, la puerta principal se abrió, dejando entrar a Midna y a Link, este último caminaba con cautela pero Midna salió despedida de la entrada hacia Zant.

-¡Zant! – se detuvo en seco a pocos metros de la escalinata al trono- ¿No es esto irónico? Estamos aquí gracias a la maldición que le hiciste a Link- se rió majaderamente a lo que el twili sonrió.

Su boca se torció en una mueca, ¡qué estúpidamente divertida era Midna!

-¿Quieres hablar de magia? - dijo al mismo tiempo que se levantaba del trono- Sujeta tu lengua por un momento mientras te cuento una historia de magia y opresión milenaria...

-La gente de nuestra tribu... una tribu que dominó las artes mágicas y que fue encerrada en este mundo como insectos en una jaula- habló con aspereza en su voz mientras caminaba hacia la ex princesa twili, su casco se retrajo dejándole ver a Link por primera vez su rostro, parecido al de una serpiente con dos chispeantes ojos amarillos llenos de odio.

-En las sombras nos retraímos tanto que pronto no sentimos enojo u odio... mucho menos deseo – levantó las manos al cielo y echó la cabeza hacia atrás y gritó- ¡Y la culpa de todo la tiene ésa inútil familia real buena para nada que se resignó a esta semi existencia!

Su espina dorsal se dobló mientras aullaba y los observó entrecerrando sus ojos.
Midna flotó hacia Link, susurrándole algo, que se preparara.
Zant a su vez saltó muchas veces en su mismo lugar, encolerizado, cual niño pequeño haciendo berrinche.

-¡He servido y durado mucho tiempo en esa depravada casa, mi inútil princesa!- flotó hacia ellos y comenzó a moverse como loco, comenzando a intentar golpearlos a ciegas-¡Y TODO PORQUÉ? PORQUE CREÍA QUE YO IBA A SER EL SIGUIENTE EN GOBERNAR A NUESTRA GENTE! ¡POR ESO!-

-¡Zant! ¡Tú sabes perfectamente lo que pasó ese día! ¡Tú sabes que...!

-¡PERO PORQUÉ ME ELEGIRÍAN A MI COMO SU REY? – él la ignoró mientras tomaba distancia de ello y curvaba su espina dorsal hacia atrás macabramente - ¡NO! Y así me fue negado el poder mágico que pasó a ser de nuestro gobernante...

-Fue así que en mi acceso de odio y desesperanza miré al cielo y encontré a un DIOS

"Encerraré en ti mi poder... Si hay algo que tú desees, entonces yo lo desearé también.-".

Midna no pudo evitar llevarse las manos a la boca, horrorizada y sorprendida.
Recordaba vagamente que Zant se había comportado extraño cuando ella fue coronada para futura reina.
Al volver a erguirse, ahora con el casco puesto habló con voz ronca hacia los presentes

-Mi Dios sólo tiene un deseo...- se teletransportó hacia el trono, haciendo que Link y Midna voltearan al instante, Link divisando por primera vez a la princesa que colgaba de la pared con la cabeza gacha- ¡quiere mezclar sombra y luz para hacer oscuridad!- flotó hacia la parte elevada de la estancia y comenzó a conjurar un hechizo siendo rodeado de un círculo de runas rojas.

-¡Midna, quédate con Zelda!- le ordenó Link a la twili, mientras preparaba su escudo y espada para recibir el golpe-

-¡Pero!

-¡QUÉDATE CON ZELDA!- fue lo último que escuchó al ser aventada por el escudo del hyliano y rebotar en el suelo antes de que un haz rojizo se llevara al chico y a Zant fuera de la habitación.

-¡Link!- chilló Midna y flotó enloquecida por toda la habitación buscando ambas presencias. Nada.

Miró por todos lados hasta que dio con Zelda y flotó hacia ella. Le tocó la cara repetidas veces para hacerla reaccionar. La joven movió sus párpados en una clara mueca de dolor, entreabrió los ojos y soltó un quejido.

-Princesa, ¿se encuentra bien? Intentaré liberarla- con su mano encantada trató de cortar la cadena pero ésta parecía estar hechizada, Zelda sólo apretó los dientes y soltó un gruñido.

-No... por favor...-comenzó a llorar quedamente y su cabeza se venció, cayendo semiinconsciente.

-¡Princesa?!- Midna estaba desesperada, esa magia que aprisionaba a la chica nunca la había visto y parecía dañarla si la intentaba cortar.

Ésta no era magia de Zant... ¿podría ser...?

Intentó de nuevo tratar de conjurar algo para liberarla, en vano. Los minutos pasaban y la angustia de que Link o Zant no volvieran le estaba dando mala espina. Zant adoraba la teletransportación, no le parecía raro que intentara llevar al muchacho a diferentes lugares para intentar atacarlo.
Se sentía inútil, no podía liberar a la joven. Llevó sus manos a las mejillas de la chica y moviéndola para encararla juntó su frente con la de ella.

-...Midna- le habló susurrando la princesa hyliana- Midna, si... algo pasa, por favor, no dudes... en matarme- se quejó de nuevo apretando los dientes- Link... no lo hará. Por favor... prométemelo-

-... ¿qué habría de pasar?- se atrevió a preguntar, asustada.

-Sólo... hazlo-

Algo malo le pasaba, algo muy muy malo.

Un sonido silbante atravesó la habitación, Midna se puso frente la princesa, esperando cualquier cosa. De un haz rojizo aparecieron Link y Zant, el último con la Espada Maestra atravesada en el estómago. Midna soltó un chillido.
Del rey usurpador se materializaron tres objetos oscuros... las sombras fundidas que él mismo le había quitado hacía ya tiempo.

Las reliquias volaron cerca de la twili que sólo las guardó con magia, cerrando los ojos experimentando el poder que llegaba con ellas.

Link sacó la espada del twili, que aún de pie preparó sus dos sables rojinegros y siguieron la disputa ahora en la sala del trono.
Link venía mojado, chamuscado, sucio y con la túnica raída. Sólo las Diosas sabrían a dónde se habían teletransportado y cuántas veces.

Estando Link ocupando a Zant, Midna ya teniendo gran parte de su poder reestablecido intentó de nuevo cambiar de forma para romper de una vez por todas la maldición que Zant le había impuesto.

Cerró sus ojos con fuerza, concentrándose. Ya no sería una molestia para Link y Zelda. Ya podría acabar con todo de una vez.
Al carajo todo, ¡ya iba a terminar!
Abrió sus ojos, su único ojo visible observó sus manitas bicolores... que seguía igual de pequeñas. Se observó con asco y horror entremezclados, viéndose por cada ángulo que podía.

-¡No! ¡NO! ¡Se supone que ya iba a funcionar!-

Link soltó un grito al sentir una de las espadas de Zant hundirse en su pierna derecha. Éste rió y escupió sangre violeta que manchó la cara del chico pues éste se encontraba hincado frente a él, Link en un movimiento rápido le atravesó la espada de nuevo ahora bajo el costillar, la fina hoja sobresalía por la espalda del twili y éste dejó caer las espadas; la que se encontraba en la pierna de Link cayó al suelo manchada de escarlata.

-...Traidores- comenzó a reír levemente el hombre bicolor.

Se escuchó un grito encolerizado de Midna, conjurando su mano encantada se llevó a Zant volando y lo estampó al pie del trono que tanto había buscado y por el que había hecho todo este desastre.

-¿Quieres saber porqué nadie te llamó Rey? Fueron tus ojos, Zant. Esa sed de poder en tus pupilas... ¡todos la podían ver! ¿Crees que nuestros ancestros, que mi padre, no olvidaría que alguna vez perdieron a su antiguo Rey por esa misma avaricia?! ¡Por eso los desterraron en un principio, idiota! ¡Por desear lo mismo que tú! ¡Eres un cabeza hueca! ¡Un estúpido! –comenzó a llorar copiosamente mientras su mano mágica apretaba el cuello del hombre.

Él sonrió, mirándola fijamente con esos ojos amarillos que alguna vez hicieron que la princesa twili sintiera mariposas en su estómago, ahora sólo le causaban rabia y dolor.

-Midna...- susurró apenas- Tonta Princesa del Crepúsculo... la maldición... en ti no puede ser disuelta... fue colocada sobre ti por mi Dios. ¡Tu antiguo poder twili ha sido menoscabado para SIEMPRE!- escupió sangre al sentir cómo ella lo apretaba más- Él ya ha descendido y ha renacido en este mundo... mientras mi amo Ganon sobreviva puedo renacer en este mundo cuando quiera-

Link apretó los dientes mientras escuchaba el último aliento del tipo. Toda la pesadilla se volvía realidad. El demonio de la leyenda ya estaba caminando sobre Hyrule. Con trabajo se paró y comenzó a avanzar hacia la princesa hyliana.

-Oh... mi Señor... debo... llevarle mi presente...- murmuró mientras levantaba una de sus manos hacia la princesa Zelda.

Midna vio sus intenciones y utilizando un poco más de poder hizo que su cabello encantado se separara en varias partes y afiladas cual estacas se proyectaron al abdomen del twili mientras ella gritaba de frustración, dolor y terror.

Link tardó más en reaccionar al ver que Zelda había sido teletransportada en pequeñas cenizas crepusculares hacia quién sabe dónde. Gritó su nombre, pero ya nada podía hacer. Cayó de frente, sintiendo un dolor atroz en todo su cuerpo, derrotado. Golpeó con el puño el suelo. Había fallado de nuevo.

-o-o-

Se suscitaba una guerra en la mente de Midna. Durante toda esta travesía se había dicho una y otra vez que cuando estuviera frente a Zant pelearía para devolverlo a como era antes. No tuvo oportunidad de hacerlo, todo había pasado tan rápido y se sentía una completa inútil.
Dudaba que fuera capaz de matarlo, pero Link le había comenzado a destruir desde la pelea, ella sólo iba a darle el golpe de gracia. Ella debía dárselo.

El twili se desgañitaba bajo ella, pequeños espasmos recorrían su cuerpo y un gran charco de sangre purpúrea comenzaba a hacerse más grande debajo de él.

-¿Por qué?- ordenó Midna mirándolo con dolor al tiempo que presionaba más lo que lo tenía fijado entre ella y el suelo- Dime ahora MISMO por qué hiciste todo esto-

-... odiaba... ser tu... sombra-

Una pequeña lágrima cayó sobre la cara del joven twili, sobre su mejilla izquierda y comenzó a bajar sobre su piel. El tatuaje de su frente se veía ya opaco y esos ojos amarillos se veían cada más más ocre.

-Tú no eres así, Zant... por favor dime que no eras tú...- lo tomó de lo poco que quedaba del manto color rojo que llevaba al pecho y lo estrujó- no puedes dejarme con esta congoja, tú no eres malo, yo lo sé... antes de irte, por favor...-

Él cerró los ojos en un acceso de dolor. Cuando los hubo abierto de nuevo fue como si despertara de un largo letargo. Llevó una mano a la mejilla de Midna, manchándola de sangre, tembloroso agarre hizo reaccionar a la pequeña que lo miró sorprendida.

"Lo siento", alcanzó a leer en sus labios que ya no podían emitir tantos sonidos como él quisiera. Ella abrió los ojos desmesuradamente y tomando con fuerza la tela roja gritó

-¡Zant? ¿Zant!? ¡Eres tú?! ¿En verdad? ¡Oh Diosas... yo sabía que estabas hechizado!- dejó sus lágrimas fluir libremente- ¡No lo sientas! ¡No fue tu culpa! ¡No sabías...!-

-Pero... no lo... evité...- sonrió lastimeramente y la mano que estaba en la mejilla de la twili cayó, ella la atrapó con una de sus manitas bicolor, observándolo con amargura – gracias... por darme mi... lección-

-Lo lamento – apretó su mano- tú sabes... que yo no quería que nada de esto pasara. ¡Perdóname! ¡Perdóname por favor! ¡Por favor, Zant!-

Articuló un "Gracias" sin sonido, susurró un "Lo siento", Midna comprendiendo que ya era lo último que debía hacer, liberó el hechizo de su apéndice encantado y todas las estacas mágicas desaparecieron y el hombre twili exhaló su último aliento frente a la ex princesa twili.

Midna observó el cadáver, miles de emociones la asaltaban, siendo la culpa la principal de ellas. Se dejó caer sobre el pecho de él, llorando desconsoladamente, cubriéndose la cara con sus manitas.

De pronto sintió una mano cálida en su espalda, dándole palmaditas suaves. Volteó y observó a Link que la veía con preocupación; no dejó de tocarla en ningún instante.

-Lo conocías, ¿verdad?-

-...Si-

-¿Era amigo tuyo, cierto?-

-...Si-

-Lo lamento-

Ella gimió y comenzó a llorar de nuevo.

-¡Lo siento, Link! ¡Lo siento!-

Él no dijo nada, sólo la atrajo lentamente hacia él y la abrazó delicadamente dejando que la pequeñina de desahogara en su hombro.

-¡No sabía que se sentía así! ¡No sabía que su corazón se estaba envenenando desde hacía mucho! ¡Nunca me di cuenta que era propenso a la maldad! ¡Lo dejé morir mucho antes de lo que pasó hoy!-

-Shh. Tu no sabías eso, no hay manera de que sea tu culpa- le acariciaba la espalda para intentar calmarla.

Siguió diciendo cosas por el estilo y después calló un rato.

-Aún con estos poderes de mis ancestros no puedo revertir el hechizo que tengo...Yo... con esto ya puedo devolverle a Zelda la energía vital que ella me dio...-

-¿Estas hechizada?- le preguntó incrédulo y sorprendido, al ver que no le respondía le cuestionó- ¿Estás segura?-

-Si. Tenemos que ir por ella, seguramente... Zant la mandó con ése sujeto- Midna se separó de él, limpiándose la cara, y apretó el puño- Vamos, la Princesa está esperando-

Ayudó a Link a levantarse y comenzó a flotar hacia la salida.

-¿No planeas hacer algo con él?- preguntó observando el cuerpo.

Guardó silencio, apretó los puños y negó con la cabeza.

-No hay tiempo, ¡vamos!-

Link suspiró, se limpió la cara y comenzó a cojear hacia la salida.

-o-o-

Midna cerró la puerta del palacio, observando cómo una pequeña multitud de personas los observaban desde prudente distancia.

-...El hechizo sobre la gente se rompió- exclamó algo aliviada y volvió a fruncir el ceño – debemos irnos, ahora-

Tomó con su mano encantada al espadachín y se teletransportó en cenizas hasta la base del transportador. Lo dejó caer suavemente frente al espejo.

-Vamos por Zelda, tenemos que ir tras ese sujeto y patearle su asqueroso trasero-

-Y que lo digas- suspiró un poco aliviado de que Midna estuviera un poco mejor después de su quiebre, mirando la proyección del espejo que comenzaba a hacerse en el aire comentó- Sabes, pensé que después de venir a este lugar todo terminaría y tendríamos que volver solos a Hyrule-

-Todo se fue al carajo- le respondió de manera simplona y directa.

-Si, algo así- comentó sonriendo tristemente- por una parte, me alegro que aún vuelvas a Hyrule conmigo- le dijo a la chica de todo corazón.

Midna lo miró fijamente y haciendo una mueca bajó la mirada.

-Es gran parte mi culpa que Zant haya hecho eso, ¿sabías?- suspiró largamente mientras ayudaba a Link a subir las escaleras del altar- Yo lo trataba de horribles maneras... y todo porque estaba asustada de que sentía algo por él-

-Oh...-

-Si. Yo lo quería- musitó mirando al cielo cenizo- Y lo voy a seguir queriendo siempre-

Link colocó una mano sobre el hombro de la twili, le sonrió levemente, pues no tenía idea de qué demonios decirle para ayudarle en su situación.

Él nunca había tenido que pasar por algo así. Era cierto que actualmente tenía un pequeño detalle con la princesa Zelda, pero la situación actual no ayudaba en absoluto.

Y aparte estaba asustado de que hubiera sido capaz de fijarse en ella de esa forma; y desde que regresaron de Celestia, Zelda lo traba con más frialdad que al inicio.

Pero ésa, era otra historia.

-/-/-/-

Llegaron al patíbulo del desierto cuando el crepúsculo cubría de manera total el área.

Link bajó de las escaleras del altar del espejo a tomar una gran bocanada de aire, el viento helado soplaba levemente a esa altura.

Un momento, era cierto que en las noches de verano bajaba la temperatura del desierto, pero ahora se sentía más frío.

Qué raro.

Midna flotó junto a él, mientras observaba el desierto desde esa altura. Se le quedó viendo de reojo, su mirada expresaba preocupación y su mente se veía a leguas que no estaba en ése lugar.

-Zant- comenzó a decir el espadachín sin voltear a ver a Midna- estoy seguro que él fue feliz de haber sido tu amigo, Midna-

Ella soltó un suspiro largo y profundo, juntó sus dos manos tras ella y flotó frente a Link.

-Gracias, de verdad. Sé que en estos momentos probablemente esté negando lo sucedido pero, tenemos algo más importante que lograr en el castillo de Hyrule. Ya habrá tiempo después de llorar y ser patética- finalizó apretando un puño, decidida.

Link medio sonrío gracias a la actitud de la pequeñina.

Miró hacia los límites del desierto con el lago Hylia, le indicó a Midna que lo ayudara a teletransportarse a donde habían dejado a Epona hacía ya casi seis o siete horas: a las afueras de la ciudadela al oeste de la región de Lanayru. Midna chasqueó los dedos, en un abrir y cerrar de ojos se habían teletransportado. El poder de las sombras fundidas le había recuperado gran parte de su resistencia mágica y ahora podría ayudarle más.

Afuera de los límites de la ciudad, en el claro del bosque, Link utilizó el silbato de Ilia para llamar a su amiga equina.

Pero ella nunca apareció.

Extrañado, se resignó a caminar hacia la ciudadela, seguido de Midna.
Saliendo del bosquecillo y contemplando de nuevo el campo de Hyrule, que se alzaba sobre las rocas naturalmente y le daba una vista alta de una de las regiones de Eldin y parte de la de Faron, nuestro héroe elegido casi se cae del susto.

Con el corazón a punto de salírsele por la boca contempló con horror cómo una gruesa barrera crepuscular se erigía en los límites de Lanayru... como antes de que recuperara las sombras.

-No... no puede ser-

Midna flotó a su lado observando atónita el espectáculo. No podía ser posible.

-¿Qué pasó?- murmuró haciéndose el flequillo hacia atrás, no queriendo creer lo que sus ojos veían.

Midna por su parte trataba de entender lo que pasaba, cuando de pronto se respingó recordando algo importante, volteó a ver a Link que seguía viendo la lejana pared negruzca.

-¿Recuerdas lo que te dije en la mansión de los monstruos de las nieves?-

Link la miró asustado, con los ojos muy abiertos, tratando de recordar lo que Midna le había dicho en ese lugar... pero ¡es que tantas cosas habían pasado!

-Dijiste...- dudó un instante, pues el recuerdo le causaba pavor- que teníamos que apurarnos a conseguir el espejo-

-O Hyrule volvería a caer en las sombras- suspiró flotando de un lado a otro- Esto es un desequilibrio causado por la presencia de ese sujeto, Zant, las criaturas que invocaron y la mía- se llevó una mano al mentón pensativa- Pero este grado de degradación es muy repentino... en tan poco tiempo...- su único ojo se abrió de repente y su labio inferior tembló- ¡tiempo!-

-¿De qué demonios estás hablando?- le inquirió desesperado.

Se sentía agotado, le dolía todo el cuerpo, en especial la cortada de la pierna. Estaba terriblemente preocupado por Zelda y ahora por Epona. En ese momento sólo quería descansar un poco.

-Link, escúchame bien- le puso las manitas sobre los hombros mirándolo fijamente- tengo la sospecha de que el tiempo en mi mundo y en el tuyo pasan de forma diferente- le soltó de zopetón, no tenía sentido adornarle las cosas.

-¿Cómo? ¿Quieres decir que allá es otra estación u hora?-

-No, tarado. Mucho más que eso, ¿no lo notas? El ambiente está helado, no como antes que era cálido. Ignoro cuánto tiempo haya pasado aquí desde que entramos a mi mundo...-

Él la observó en silencio. Negando con la cabeza.

-Espero te equivoques- musitó comenzando a cojear hacia la entrada de la ciudadela.

Midna suspiró antes de seguirlo y disolverse en su sombra.

- Yo también-

-/-/-/-

Se adentró por la parte oeste de la edificación. Todo se encontraba tranquilo a esa hora de la noche. Cojeó por el lado de la acera, cerca de las caballerizas donde hacía mucho veía a veces a un monje pidiendo limosna.
Un relinchido lo voltear, junto a otros dos caballos se encontraba su adorada Epona. Se le iluminó el rostro mientras a casi a rastras llegó hasta donde estaba su amada yegua.

-¡Hola bonita! ¡Me tenías preocupado!- le susurró mientras abrazaba la cara de la yegua, ésta se comportaba inquieta, golpeando el suelo y moviendo la cola con gusto- ¿Cómo llegaste aquí?- se preguntó mirando a los otros dos caballos, reconociendo que eran los de Shad y Ashei.

Le dio unas palmaditas a Epona en su costado, prometiéndole que volvería. Siguió su lastimero andar por la parte sur del mercado, en camino al bar de Telma.

De repente, una brisa helada sopló entre los callejones, varios gatos maullaron y perros gimieron. Link se pegó instintivamente a la pared, tras unas cajas. Escuchó cómo varios postigos se cerraban de golpe, blasfemias a lo lejos.

Luego cayó en cuenta que muchos de los edificios estaban cerrados, puertas y ventanas tapiadas, o simplemente medio derruidos o quemados. Un escalofrío le recorrió la espalda. Siguió avanzando hasta llegar al bar, bajó con gran dificultad las escaleras y llegó hasta la puerta. Midna le susurró un "cuidado". Intentó abrir la puerta, estaba cerrada, cosa rara porque Telma siempre cerraba hasta entrada la madrugada. Tocó, algo dudoso, pero después con fuerza cuando escuchó gente dentro.

-¿Telma? ¡Ábreme, soy Link!-

-¡Dejen de estar jugando con esa clase de cosas, bandidos!- escuchó la voz de la tabernera del otro lado, seguramente ya tras la puerta.

-¡Telma, pero si soy yo! ¿Qué pasa?- le gritó confundido, pero luego recordó algo que traía entre sus ropas, sacó el silbato de Ilia y lo tocó- ¿Escuchaste? ¡Es la canción que siempre tarareaba Ilia!-

Siguió un silencio seguido de murmullos. La puerta se abrió un poco, lo suficiente para dejar ver a quién estaba dentro.

Divisó a Telma que entrecerró un ojo y luego la escuchó hacer un ruido de sorpresa. La puerta se abrió de golpe y fue casi tacleado por la hyliana que lo atrapó entre sus pechos, asfixiándolo.

-¡Santísimas Diosas! ¡Es un milagro! ¡Gracias Nayru! ¡Gracias Din! ¡Gracias Farore!- musitó plegarias de agradecimiento a lo que Link trataba de zafarse.

-¿Telma, qué es todo ése escán...? ¡Santa Trifuerza! ¡LINK!- gritó Auru conmocionado al momento que los separaba y los metía a ambos a la taberna, cerrando con llave de nuevo. Al momento, abrazó al joven mientras la tabernera chillaba de alegría y trataba de sonarse la nariz con su delantal.

El recién llegado causó una pequeña revuelta entre los presentes, soldados y civiles que apilados en las mesas o esquinas del lugar veían con curiosidad qué era motivo de alegría.

-Link, hijo, ¿qué sucedió? ¿Qué te pasó?- le preguntó alarmado posando ambas manos sobre sus hombros.

Pero el ordoniano no pudo responder, desde las habitaciones del bar escuchó a alguien correr e ipso facto observó por una milésima de segundo a Ashei que antes de siquiera esbozar mueca alguna o soltar palabra le propinó un puñetazo en la quijada con su derecha y lo tumbó contra la puerta.

Se le lanzó encima dándole manotazos,

-¡Desgraciado, inútil! ¡Dónde carajos te has metido todo este tiempo!? ¡Cobarde!- le gritaba mientras trataba de acertarle más golpes, sin éxito pues Auru se la quitó de encima.

Link estaba asustado y confundido, se tomaba la quijada con la mano, adolorido.

-Siempre mostrando los modales dignos de una señorita de su calaña- escuchó el ácido comentario del escolar que había llegado a presenciar cómo el tutor de la princesa le quitaba de encima a la chica- Link... es un milagro- le extendió la mano, notando Link que estaba vendada.

-Que... ¿qué demonios está pasando?!- les gritó con urgencia, frustrado de no entender.

Auru lo ayudó a levantarse junto con Shad y viendo cómo venía, lo cargaron desde debajo de los hombros hacia las habitaciones de Telma.

Mientras pasaba siendo casi arrastrado veía a la gente que lo miraba con desesperanza y cansancio, los soldados visiblemente heridos y sin ganas ya de continuar, gente que lloraba en un rincón o que simplemente dormía ajenos al alboroto.

De repente sintió náuseas.

-/-/-/-

¡HE VUELTO EN EL MISMO AÑO! ¡SE LES VA A ACABAR EL MUNDO!

ajahjahja!

Feliz halloween/dia de muertos a todos, no pude hacer un oneshot para éstas fechas pero lo compensaré con un cap.

Espero sus comentarios!

Una piensa que acabaría todo en 30 capítulos pero después de una vuelta inesperada de la vida y llegando casi a un colapso nervioso que me llevó a estar de nuevo desempleada... espero avanzarle lo más que pueda a esta historia y terminarla de una vez por todas!

Ya casi que casi estoy en esa maldita batalla final llena de EMOtividad que tanto nos gusta!

Un besito a todos en donde más les guste ;D