Bueno, vengo con otro capítulo de esta historia. Creo que pasado mañana publicare el siguiente capítulo. Como ven Rin ya se confesó hace poco y tanto Nana como Yui han demostrado su amor por Rito. Esperen la confesión de Run que está muy próxima, aunque he decidido extenderla un poco más para cerrar los arcos que se van a dar. Seguido de esta confesión a las pocas semanas ocurre un suceso importante y es que va a haber un miembro más a la familia y después una verdad que causa mucho dolor.
Espero que adivinen que es y que personajes están involucrados. Sin más que decir les dejo este capítulo.
Confesión II "Rito y Yui"
Rito estaba caminando junto a Yui por el centro de la ciudad para comprar algunas cosas. La relación de ambos ha ido mejorando progresivamente desde que ella acepto los sentimientos que tiene por el castaño.
Debido a que ambos se gustan han podido superar muchos retos, entre los cuales se destacaba la pena de Yui. Los padres de ambos hablaron sobre la relación que podían llevar debido a que el chico era prometido de Lala y el plan Harem de Momo; y aunque al inicio se negaron los padres de Yui, el hermano de este decidió intervenir por ella pues conocía bien a Rito y sabía que él siempre la cuidaría.
Hace calor. – Comentó Yui algo acalorada por la temperatura de ese día.
Hasta parece que Lala uso unos de sus inventos para cambiar la temperatura. – Agregó Rito para que después ambos soltaran unas risas al creer que la peli rosa hizo algo.
No deberías de ser así de malo. Lala es tu prometida. – Respondió Yui mirando seriamente a Rito.
Sí, ella es alguien especial. No tiene malicia para hacer cosas así. – Los ojos del castaño se iluminaron un poco al recordar la bondad que tenía Lala y lo mucho que se preocupaba por él.
Yui notó esto y sintió una fuerte opresión en el pecho.
Aunque ambos supieran que se amaban, aún quedaban sentimientos que no han sido aclarados.
Lala es alguien digna de ti. – Las palabras con las que hablo Kotegawa estaban llenas de dolor. Ella aún no lograba saber si esto funcionaría después de todo. – Creo que ella en verdad merece ser tu esposa. –
Rito al oír esto volteo a ver a la pelinegra. Yui se dio cuenta de lo que dijo sintiendo pena.
Para ambos no ha sido fácil saber lo que siente el otro, pero han sabido confiar en el otro. Rito sabe que Kotegawa a veces tiene miedo de lo que pueda suceder y que otros la juzguen,
¿Estás bien, Yui? – Preguntó Rito llamándola por su nombre.
Eh. – La nombrada se giró para verle.
Él estaba tan calmado y ella ten nerviosa; los recuerdos de cuando ella estaba junto a él en clases eran totalmente distintos. Ya habían madurado, él creció y decidió volverse un hombre para cuidar de las chicas mientras ella aún decidía que gato era el más lindo.
Ya no eran unos adolescentes normales. Jamás lo fueron.
Sabes que puedes confiar en mí. – Ante eso Kotegawa quedó atrapada. Decidió ser valiente y ver a los ojos al castaño. – Sí es porque soy un pervertido, lo lamento mucho. –
Sus ojos mostraban una seguridad y confianza tanto en él como para ella. Él chico que amaba, el chico que ama y el chico que amará siempre está justo frente a él.
El tiempo parecía detenerse. Ella sonrió dulcemente cosa que sonrojo al chico.
Rito, en el fondo amaba esas cosas pervertidas. – Se sinceró ella sorprendiendo más al joven castaño quien jamás imagino eso. – Aunque sé que no lo hacías con malas intenciones, yo no quería que nadie se enterara. –
Rito decidió callar para escuchar a su amiga.
De pequeña yo siempre fue soberbia. Quería que todos hicieran lo que yo hacía. – Los ojos de Kotegawa mostraban una tristeza que él no conocía. – Te puedo decir que no tuve muchos amigos, después los chicos comenzaron a molestarme y cuando pedí ayuda fui ignorada por ellos. –
Los ojos color dorado de ella brillaban más que nunca. Él recuerdo más valioso que tenía de Rito y que su corazón guardaba con anhelo iba a salir. Ella no quería guardarlo más.
Un día una niña con un hermano mayor rescataron a un gato de un árbol. Yo estaba pidiendo ayuda, pero me ignoraron. – Un pequeño recuerdo llegó a la mente de Rito, uno de los que más amaba pues ese día salió a jugar con Mikan. – Ese chico era alguien torpe y su hermanita se preocupaba mucho por él. Ese día que me ayudo pensé que los chicos no eran tan malos y aún había chicos lindos que son todos unos caballeros. –
Rito sonreía con nostalgia al recordar su niñez y aún más al darse cuenta que ese día conoció a una gran niña.
Ese día nos conocimos. – Dijo Rito mientras veía la sonrisa que le regalaba Kotegawa.
Ese día fue uno de los que más recuerdo con alegría. – Confesó ella mientras veía como Rito sonreía.
Tienes razón. Me acabo de dar cuenta de algo. – Yui miró confundida a Rito mientras este se rascaba la nuca. – Yui, ¿quieres ser mi novia? –
Eso no lo esperaba ella. Aún que sabía que Rito le amaba, no espero que él le pidiera eso.
Ella lo amaba y quería estar con él siempre.
Rito. – Lágrimas comenzaban a formarse en los ojos de ella mientras trataba de limpiarse inútilmente. – Me has hecho llorar, tonto. –
Rito sonrió mientras se acercaba a ella para darle un abrazo que la chica correspondió.
Claro que quiero ser tu novia. – Respondió ella mientras seguía llorando en el dulce abrazo de Rito. – Quiero estar contigo siempre. –
La pareja estaba feliz ya que al fin habían avanzado más en el progreso de su relación y esto sólo era el inicio.
A lo lejos dos chicas observaban la escena conmovidas. La primera era Némesis quien estaba contenta de que Kotegawa y Rito avanzaran un poco más y que la primera confesará al fin que ama las cosas pervertidas. A su lado se encontraba Lala quien sonreía alegremente al verlos tan felices.
¿Qué opinas princesa Lala? – Preguntó sonriente Némesis.
Nada sólo que amo mucho a Rito. – Expresó la princesa mientras veía a la pareja. - ¿Crees que Nana pueda confesarse? –
Némesis río un poco ante tal idea y decidió seguir mirando a la pareja.
