¡Hola a todos! Vaya, ¿hace cuanto que no nos leíamos? Siento como si hubiera pasado una eternidad.
Les anuncio que...
ENTRAMOS EN LA FASE SEMIFINAL
¿Qué significa esto? Significa que la parte seria e importante está por comenzar...
En Marzo este fic cumplirá un año, ¡Ya un año! Definitivamente es el fic más largo que he escrito, y la cosa más larga que he escrito también. Ninguno de las cosas que he llegado a escribir, ya sea de Naruto o de algo más, había tenido tanta extensión.
La navidad comienza a invadir el ambiente, así que ¡Hohoho! ¡Feliz navidad! Atrasada. Vamos a ver si me da el tiempo, tal vez escribir un fic navideño. También quiero comentarles que cambié este guión "-" a este "—". ¿Por qué? Es que sin darme cuenta, ya habia escrito más de la mitad con el guión largo...
Chelsea: Y te dio pereza cambiarlo por los guiones pequeños...
Eh... cofcof... ¡No! ¡Para nada! Soy una persona muy productiva. Me entusiasmaba cambiar los guiones, ¡es algo tan emocionante! *notese el sarcasmo*
¡Un saludo a leon evans! Espero que te guste este capitulo :) :) Porque este capítulo, marcará muchos cambios en la historia de aqui en adelante.
Sin más que decir, ¡a leer!
Los personajes le pertenecen a... lo he dicho durante todo el fic, así que ya saben a quien.
Chelsea: Perezosa ._.
.
.
La Lucha por Amor
.
.
Capítulo 28
El Nacimiento de la Desesperación
.
.
— ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Duele, Sakura-chan!
Sakura se detuvo, palmeando sus palmas una contra otra como si estas estuvieran llenas de polvo. Naruto se sentó en el suelo, adolorido, y Hinata se acercó a él.
— ¿Estás bien?
— ¡Ay! —gimió Naruto con el rostro adolorido, sin embargo miró a Hinata y sus dolores parecieron desvanecerse- Sí, estoy bien-ttebayo.
—Hinata. No seas tan piadosa con él-dijo Sakura. Entiendo que estés enamorada de él, pero eso no es excusa para perdonarle todas las estupideces que hace, quiso decir. Sin embargo, por obvias razones no podía. – Esta es la única forma en la que a Naruto se le quita lo idiota.
—Sakura-chan…
—Es cierto que Naruto-kun no actuó correctamente, pero tampoco hay necesidad de castigarlo tanto-dijo Hinata con una voz firme. Sakura se sorprendió. ¿Hinata estaba… defendiendo a Naruto?
—Va a pagar. —tras ella, Sakura escuchó la voz rencorosa de Sasuke. Y era obvio, él quería vengarse. Miró a Sasuke, con los ojos cerrados, el ceño fruncido y un aura oscura emanando de él.
—Sasuke-kun — Sakura le tocó el brazo, y Sasuke abrió los ojos para verla fríamente.
—Sakura. Ahora no hay nada que me detenga. –dijo él con voz rasposa. Sakura sonrió. Sasuke había querido vengarse de Shion y Karin por lo que habían hecho. Por lo que le habían hecho a sus amigos, pero en especial por lo que le había hecho a Sakura. Ella estuvo a punto de caer por un acantilado.
Sin embargo, Sakura había logrado retenerlo bastante, diciendo que si Shion tenía a Naruto de su lado, sería más difícil vengarse de ella. Pero él lo sabía. Sabía que lo de Shion y Naruto no duraría. Lo dedujo por el aura que mantuvo Naruto durante el tiempo que estuvo con Shion. Si Naruto se hubiera visto más animado en ese entonces, simplemente habría actuado sin importarle si Naruto intentaba impedirlo.
Pero al fin había llegado la hora.
—Sasuke-kun.
Esa voz los dejó helados a todos. Sakura miró con sorpresa a aquella persona, e inmediatamente sus puños se tensaron.
— ¡Tú! ¡Maldita perra!
—Karin. —dijo Sasuke fríamente.
Karin asintió, y sonrió tristemente. Solo quería que Sasuke fuera feliz, y si aquello era con Sakura, no le quedaba más que aceptarlo. La felicidad de Sasuke iba una escala más arriba de importancia que su amor por él.
Sasuke la miró con profundo odio, y Karin cerró los ojos. Aceptaría su castigo sin rechistar.
.
— ¡¿Qué cree que hace?! —gruñó Shion, escondida en una pared. Vio como Hinata ayudaba a levantar a Naruto mientras que Sasuke y Sakura seguían a Karin hacia algún lugar. ¿Acaso Karin tenía planeada una trampa para ellos? O acaso… — ¿Se está entregando?
Mientras veía como Sasuke y Sakura se alejaban junto con Karin, Hinata y Naruto hablaban. Eso hizo que a Shion le hirviera la sangre. Se vengaría de Hinata, así fuera lo último que hiciera. Sacaría a la Hyuuga del camino… de una vez por todas.
.
El teléfono de Uchiha Itachi sonaba constantemente sobre la mesita de noche. Sonaba y sonaba, pero su dueño no contestaba a su llamado. Itachi se encontraba acostado sobre la cama, con un brazo cubriendo sus ojos. Amaba a su familia, y amaba a todos sus seres queridos.
Pero trabajo era trabajo.
—Parece que Sasori ha llegado, ¿Uh? —murmuró en voz baja—Entonces supongo que es hora de trabajar.
Cuando Naruto y Hinata alcanzaron a Sasuke y Sakura en la azotea, Karin tenía un par de golpes en su rostro. Hinata palideció. No puede ser… ¿Cómo se habían atrevido a golpearla? Por más ofensas que hubiese cometido Karin, no era necesario llegar a tales extremos. Por el rostro de Karin, supo que ésta no había intentado atacarlos. Hinata intuyó que Sakura era la culpable, pues era la más impulsiva de los dos.
— ¿Sakura-chan? —preguntó Naruto curioso, acercándose por un lado. Sakura negó con la cabeza mientras Hinata se acercaba.
—Fue Sasuke-kun.
Aquello fue realmente sorprendente para Hinata. Había descubierto algo impresionante del Uchiha y es que, a éste no le importaba llegar a las últimas consecuencias con tal de cobrar venganza. Deseó por un minuto nunca tener a Sasuke de enemigo.
—Lo lamento —murmuró Karin bajando la mirada, y por primera vez en la historia se vio a Karin llorar.
—Naruto… —murmuró Sasuke, y el rubio lo miró— ¿Sabes cuál es el apellido de Karin?
Naruto negó, confundido e intrigado por a donde quería llegar su amigo.
—No lo sé-ttebayo.
Sasuke suspiró, y murmuró un "me lo imaginé".
— ¿Por qué? ¿Qué tiene eso de importante?
—Naruto… —dijo Sakura cautelosamente, y lo miró con seriedad—. Su apellido es Uzumaki.
— ¿Qué…? —dijo Naruto, casi sin aire. Miró a Karin en busca de respuestas, sin creer lo que estaba oyendo— ¿Perteneces a mi clan…? ¿Todo este tiempo… has pertenecido al mismo clan que yo?
Karin miró a Naruto con ojos vidriosos y con una profunda cara de arrepentimiento que Naruto no supo interpretar bien.
—No solo eso. Naruto… soy tu prima. Y he sabido quienes eran tus padres todo este tiempo.
— ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! —refunfuñaba Shion mientras caminaba por las calles. No soportaba quedarse en el instituto un minuto más, así que se había escapado. No soportaba ver a Naruto y Hinata compartiendo juntos justo en frente de sus narices. Tenía que planear algo para sacar a Hinata del camino, lo que sea. Naruto no sería de ella, y nunca lo sería.
No podía serlo.
— ¿Un hospital…? ¿Manicomio? ¿El cementerio…? ¿Cuál sería un castigo apropiado? —murmuró Shion siniestramente mientras agachaba la mirada y su ojo tenía un ligero tic. Puede que Karin se hubiera rendido como una cobarde, pero ella no lo aceptaría. Naruto sería suyo sin importar las consecuencias.
Había algo que tenía claro: si Hinata desaparecía del mapa, todo podría arreglarse. Naruto tal vez lloraría un par de días, pero con el tiempo lo olvidaría. Y cuando de su memoria se hubiese borrado el nombre de Hyuuga Hinata, ella actuaría. Tal vez podría consolarlo, tal vez Naruto aceptaría a cualquiera que se acercara a él en un momento de dolor y desesperación.
Bah… detalles, no importaba lo demás. Lo único que deseaba es que Hyuuga Hinata se muriera. El resto vendría por sí solo. Incluso con la simple muerte de Hinata, ella sería feliz. Odiaba a Hinata, la odió desde la primera vez que la vio cerca de Naruto. Ella debió quedarse en las sombras, donde pertenecía.
Y ahora, pagaría por haber salido de allí. Por haberle robado lo que por derecho le pertenecía.
—Maldita Hyuuga… Maldita Hyuuga… Maldita Hyuuga… —refunfuñaba Shion mientras caminaba furiosa.
Sintió una presencia tras de ella. Se dio la vuelta para ver si alguien la seguía, pero al ver que no había nadie tras de ella, lo ignoró y siguió caminando. Continuó refunfuñando, y poco después volvió a sentir esa presencia tras de ella. Se volteó y no vio nada. Tal vez se estaba volviendo loca.
Sin embargo, al mirar al frente, chocó contra el pecho de un chico que le impidió el paso. Shion detalló al pelirrojo delante de ella. Se veía como un chico común y corriente, usando ropas normales, pero en su rostro se veía un claro instinto asesino.
— ¿Dijiste Hyuuga? —murmuró él siniestramente, y Shion, muy por el contrario de sentir miedo ante el aura demoniaca del desconocido, sonrió.
—Sí—dijo Shion, y sonrió siniestramente—. ¿Cuál es tu nombre?
—Sasori.
—No eres de por aquí, ¿verdad?
Sasori negó con la cabeza, y Shion sintió que había encontrado una mina de oro. Si Karin le había dado la espalda, ya no importaba. Al fin había encontrado un repuesto.
—Ayúdame a deshacerme de Hyuuga Hinata.
Sasori asintió, y una sonrisa diabólica se formó en el rostro de Shion.
—Te haré ese favor, si tú me haces un favor a mí.
— ¿Ah sí? ¿Y qué favor sería ese?
Sasori sonrió siniestramente.
—Ve a recoger a unos amigos míos a la terminal de Konoha. El resto… ya te lo diré después.
El odio se forma por muchas cosas. La desesperación, la ira, la frustración, eran sentimientos que podían acorralar a cualquier persona en la desesperación. Por eso, cuando Minato y Kushina recibieron aquella llamada, temieron por el destino del amigo de su hijo. La pareja corrió y corrió con todas sus fuerzas al lugar.
—Tiene que ser mentira… tiene que ser mentira… —jadeaba Kushina mientras corría con todas sus fuerzas al lado de su esposo.
Minato y Kushina llegaron rápidamente al lugar del desastre. Cuando llegaron a la puerta, vieron a un Jiraiya de espaldas, mirando algo en el piso. Kushina pudo distinguir los ligeros caudales de sangre, y al acercarse, pudo ver que aquella sangre parecía aumentar de cantidad.
—Jiraiya-sama… —susurró Minato, acercándose. Kushina estaba demasiado petrificada como para articular palabra.
Allí, en la sala de aquella casa, Uchiha Fugaku y Uchiha Mikoto yacían muertos.
—Parece que fueron atravesados por katanas—dijo Jiraiya. Ambos hombres escucharon como la mujer soltó un grito de horror, y corrió al cuerpo muerto de su amiga.
— ¡Mikoto! ¡Mikoto! ¡No te mueras, Mikoto! —gritaba Kushina desesperada, moviendo el cuerpo de su amiga. Las lágrimas no tardaron en hacerse presentes, mientras movía a su amiga muerta en un intento de que reaccionara.
—Kushina... —murmuró Minato, mirando con un profundo dolor a su desesperada esposa.
—Llama a Naruto—dijo Jiraiya—. Dile que retrase a Sasuke. Pronto saldrán de clases. Y que Naruto no oiga a Kushina gritar.
Minato obedeció, y se alejó lo suficiente para llamar a Naruto. No le dio muchas explicaciones a su hijo. Solo le pidió que retrasara a Sasuke durante unas horas. Que fueran a divertirse a algún lugar. Naruto sintió que algo malo estaba pasando, pero obedeció. En la mente de Naruto había muchas preguntas, y una de ellas era ¿Por qué tenía que retrasar a Sasuke?
—Jiraiya-sama… —murmuró Minato, acercándose a Jiraiya por un lado—. ¿Quién ha hecho esto?
—Probablemente… Itachi. Si de hoy a mañana no hay señales de él, asumiré lo peor. Itachi debería estar aquí a esta hora.
Minato sintió pánico en su interior. Si Itachi había actuado, quería decir que los demás Akatsuki ya habían comenzado a actuar. Vio como Kushina apretaba la sangre de Mikoto entre sus puños, arrastrándola por el piso.
— ¡Lo voy a matar! —gritó Kushina, con una voz tan iracunda, como desgarrándose.
Se acercó a ella, y sin importarle de que estuviera llena de sangre, la aprisionó entre sus brazos y la consoló. Kushina dejó salir toda aquella frustración y rabia retenida en los brazos de su marido. Mientras Minato consolaba a Kushina, sintió miedo. Un profundo miedo. Akatsuki estaba aquí.
Y probablemente, se desataría una segunda tragedia de Kurama.
No quería volver a pasar por el mismo tormento que pasó alguna vez. La idea de perder a Kushina o a Naruto le aterraba en sobre manera. Apretó a Kushina con fuerza, deseando nunca dejarla ir. No permitiría que ella ni Naruto murieran. Después de tanto tiempo y de tanto dolor, él junto con su esposa, habían encontrado a Naruto y habían recuperado la vida que tanto habían ansiado tener de vuelta. Una vida de paz y estabilidad.
Y ahora, esa vida se veía amenazada. Recordó los días de sufrimiento, las noches tormentosas y llenas de pesadillas, la desesperación de ver a las personas que más quería morir ante sus ojos… no soportaría pasar por eso otra vez.
Y por esa razón, no permitiría que nadie más fuera asesinado. Akatsuki iba a pagar. Y Konoha iba a estar a salvo.
Tsunade terminaba de guardar sus cosas en su bolso para partir a su hogar. Había sido un día agotador, y de hecho, los últimos días se le habían hecho pesados. Necesitaba darse un tiempo para ir a los bares a beber y beber, y necesitaba con urgencia apostar. No había cosa más gratificante para ella.
Justo cuando estaba a punto de salir, su celular sonó. Al ver quién llamaba, no pudo evitar rodar los ojos.
Contestó.
—Jiraiya, ¿Cuál es tu maldito problema? Ya deja de acosarme. Si tanto quieres a una mujer, ve a un prostíbulo o—
—Tsunade. Necesito tu ayuda—dijo Jiraiya con voz firme, lo que aturdió a la mujer por un segundo. En ese momento supo que su amigo no estaba de broma.
— ¿Qué pasa? —preguntó con voz seria.
—Uchiha Fugaku y Uchiha Mikoto fueron asesinados.
— ¿Qué dijiste? —preguntó Tsunade sin aire.
—Veámonos mañana en la mañana en la casa de Minato y Kushina. Hay algo que debes saber.
— ¡Espera un momento! —gruñó Tsunade, sintiendo el pánico invadirla—¡¿Quién lo ha hecho, maldita sea?! ¡Y mañana tengo que trabajar!
—Sólo hay algo que necesitas saber. Y es que si no quieres que haya una segunda tragedia de Kurama, suspenderás las clases mañana y vendrás aquí.
Tsunade se quedó de piedra, y el celular se le cayó de las manos.
¿Segunda tragedia de Kurama?
Habían recorrido el centro comercial dos veces ya. Hinata no pudo evitar notar a Naruto algo extraño, y supo que Sasuke y Sakura pensaban igual. Mientras ambos hombres caminaban adelante, Sakura se acercó discretamente a Hinata y le dio un codazo. Hinata la miró sin entender.
— ¿Sakura-san?
—Oye Hinata… ¿No has notado a Naruto un poco raro? —susurró discretamente.
Ella asintió.
—Me pregunto qué podrá ser. Pero Naruto-kun se ve tenso y dudo que quiera decir lo que le sucede—susurró.
—Deberías intentar hablar con él. Naruto probablemente confía más en ti que en nosotros, al menos ahora mismo.
— ¿A qué te refieres? —preguntó Hinata, y Sakura quiso darse un golpe en la cabeza. De una u otra forma, estaba dándole a entender a Hinata que ella era más especial para Naruto que los otros. Sakura supo que Hinata había entendido cuando la vio sonrojarse de pies a cabeza.
— ¡A-Ah! ¡Y-Ya sabes! Como que ustedes han establecido más confianza últimamente. —dijo, y Hinata asintió, roja como un tomate—En todo caso, deberías intentar hablar con él.
—Creo que es hora de regresar—escucharon la voz de Sasuke, y Naruto se detuvo.
— ¿Qué hora es? —preguntó el rubio con un gesto consternado en el rostro. Sakura miró el reloj en su muñeca.
—Las siete. Es algo tarde, deberíamos volver— estuvo de acuerdo Sakura, y Sasuke asintió. Naruto asintió a regañadientes, y se dirigieron a la salida del centro comercial.
Ya no podía detener más a Sasuke. Habían pasado ya dos horas y media, o tal vez un poco más. Por el tono de voz de su padre, Naruto supo que algo malo había pasado. Y no solo eso. Sentía que sus padres habían estado ocultando algo. Que se traían algo entre manos, algo importante. Pero lo ignoró, porque pensó en que eso ya era cosas de adultos y él no debía entrometerse. Pero, ¿Y si era algo realmente importante? ¿Estaría aquello relacionado con el hecho de que Kakashi, Jiraiya y sus padres estuvieran tan empeñados en que entrenara arduamente? ¿Y si tal vez, sin saber, lo estaban preparando para alguna clase de amenaza?
— ¿Naruto-kun? —sintió un agarre en uno de sus brazos, y se sorprendió al ver a Hinata a su lado. Volteó la cabeza y vio a Sasuke y Sakura que caminaban muy juntos varios pasos atrás. Ah claro, eran novios. Miró a Hinata y le sonrió, pero aquella sonrisa se borró cuando notó el rostro de preocupación de ella.
— ¿Sí?
— ¿Qué pasa?
— ¿Uh? ¿A qué te refieres-ttebayo?
Hinata frunció el ceño, y Naruto suspiró.
— ¿Es tan obvio? —preguntó, y ella asintió.
—Puedes contarme. No le diré a nadie—susurró ella como si fuera un secreto confidencial, y Naruto sonrió. El que Hinata estuviera ahí cuando se encontraba consternado solo aumentaba su amor por ella. Sin embargo no quería preocuparla, así que se cuestionaba seriamente acerca de si contarle o no.
Naruto sonrió nerviosamente, y se obligó a sí mismo a mirar hacia el frente mientras salían del centro comercial.
—Ah… no, no es nada.
Ella apretó más sobre su brazo, y Hinata se sorprendió ante la cantidad de confianza que había adquirido con Naruto. En el pasado, probablemente no se habría atrevido a hacer un acto semejante. Sin embargo, se sonrojó, así que los sonrojos siempre serían una parte de ella.
— ¿Es algo malo?
Naruto quiso mentir. Quiso decir que nada malo pasaba, pero no pudo. Solo miró hacia el piso y asintió lentamente.
—No estoy seguro aún pero… creo que algo malo está por pasar. Algo grande.
— ¿Algo como qué? —preguntó Hinata, curiosa. Él la miró y entrecerró la mirada. ¿Y si era cierto? ¿Y si algo malo se acercaba? ¿Y si él se veía involucrado en aquella pelea? Y no solo era eso… sabía que si algo malo pasaba, no solo él estaría involucrado. Tanto Hinata, como Sasuke y como Neji estarían involucrados también. No podía decir nada de Sakura aún.
—No… no lo sé. Creo que lo sabré cuando llegue a casa. Solo es un mal presentimiento-ttebayo.
Hinata entonces comenzó a pensar seriamente en que algo malo estuviera pasando. Sin embargo ella ni ninguno de los otros se imaginaban la magnitud de ello.
Cuando se separaron y Hinata y Sakura desaparecieron de la vista, Naruto insistió en acompañar a Sasuke a su casa. Él lo miró con repulsión y le dijo en modo de broma que no era gay. Naruto le dio un golpe en el brazo, y finalmente Sasuke terminó por ceder.
Todo era muy confuso en ese momento. Ni yo misma, como escritora, puedo relatarles con los sentimientos correctos como sucedió todo. Solo sé que Sasuke y Naruto se encontraron a Jiraiya, Tsunade, Kakashi, Minato y Kushina reunidos en la sala de estar de la casa de Sasuke. El cómo llegó Kakashi allí fue obra de Jiraiya. Sasuke se preguntó qué hacían todos allí, y preguntó por sus padres. Kushina ahogó un quejido desde el sofá mientras seguía abrazada a su esposo. Entonces Sasuke intuyó lo peor.
— ¿En dónde…en donde están mis padres? —todos lo miraban con una cara de lástima, y Naruto parecía bastante confundido y consternado. Sasuke, al no recibir una respuesta, exigió con más intensidad una respuesta — ¡Díganme! ¡¿En dónde están mis padres?! ¡Digan algo, maldición!
Tanto Naruto como Sasuke comenzaron a sacar conclusiones en su cabeza, y entonces para Naruto todo cobró sentido. Por eso tenía que retrasar a Sasuke. Por eso tenía que retrasar sólo y especialmente a Sasuke.
Porque lo que se iba a encontrar, no sería para nada bonito.
—Sasuke… —murmuró Kakashi, acercándose lentamente a él. Las pupilas de Sasuke comenzaron a sacudirse violentamente mientras él se negaba a aceptar la realidad.
—Itachi… —murmuró Sasuke, respirando pesadamente— ¿En dónde está Itachi?
Ninguno de los presentes sabía que contestar. Sasuke en su interior comenzaba a formular su propia conclusión, pero no quería creerlo.
—Tus padres… murieron —dijo finalmente Minato, mientras Kushina se agarraba más fuerte a él y soltaba un quejido de su garganta al haber escuchado la cruel realidad.
Algo dentro de Sasuke se rompió. Naruto quedó perplejo, completamente anonadado. Tsunade, Jiraiya y Kakashi miraron a Sasuke con ojos pesarosos y apenados, como si pudieran sentir la misma tristeza que él. Naruto, al ser tan naturalmente impulsivo, preguntó completamente en shock:
— ¿Qué…? ¿Pero… pero cómo? ¡No es posible! ¡¿Qué rayos pasó?!
—Fueron asesinados—dijo Jiraiya de golpe, y miró a Sasuke, quien mantenía la cabeza agachada, completamente asustado, furioso, confundido… un mar de sentimientos lo abordaban. La vida perfecta que solía tener comenzaba a desmoronarse. Sasuke se preguntó quién había sido el maldito desgraciado que se había atrevido a quitarles la vida a sus padres. No le importaba las razones que hubieran llevado a esa persona a cometer tal acto. Solo quería matar a esa persona con sus propias manos. Hacerlo sangrar, y verlo retorcerse mientras suplicaba piedad.
Todos allí estaban en shock.
— ¡Hay que llamar a la policía! —exclamó Naruto, pero nadie dijo nada. Todos los adultos allí presentes sabían que aquello no serviría de nada, y Sasuke estaba demasiado furioso como para pensar con claridad— ¡¿Por qué se quedan callados?! ¡Digan algo, maldita sea!
—Naruto… —murmuró Minato, mientras reforzaba su agarre sobre Kushina—La policía no nos ayudará.
— ¡¿Qué?! ¡¿Por qué no-ttebayo?!
Todos se quedaron callados, y sintieron como la desesperación se apoderaba de Naruto también.
— ¡¿Qué me están ocultando?! ¡¿Por qué me han hecho entrenar tanto?! —se agarró los cabellos con frustración— ¡¿Qué es lo que está pasando?! ¡¿Todos vamos a morir?!
— ¡Nadie va a morir! No lo permitiré—dijo Tsunade firmemente, y fue cuando Naruto captó el porqué de la presencia de la abuela allí. Tsunade era una sannin. Si ella estaba allí, significaba que una verdadera amenaza se avecinaba, una que necesitaría la ayuda de los sannin para afrontarla. Naruto temió fuertemente. No… no quería perder la vida que por tanto tiempo deseó y ahora tenía. Su vida era ideal: tenía amigos, una chica de la cual estaba fuertemente enamorado, sus padres estaban vivos y ahora su padrino siempre estaba en la ciudad. Todo era maravilloso, ideal, perfecto. No quería perder nada de eso. No soportaría perder a nadie… ni a sus amigos, ni a Hinata… ni a sus padres… la simple idea hizo que su corazón latiera terriblemente. Tenía miedo. Mucho miedo. ¿Acaso… todo volvería a ser un infierno otra vez?
¿Acaso… habría una segunda tragedia de Kurama? ¿Cuántas personas tendrían que morir entonces?
— ¿En dónde está Itachi? —preguntó Sasuke una vez más.
—No sabemos— habló finalmente Kushina, pero un tono rencoroso acompañaba a su voz. Por el tono de rencor de la mujer, Sasuke intuyó que Itachi había tenido algo que ver. No… no podía ser, ¿o sí? Itachi, su hermano, era su modelo a seguir. Siempre, durante todo este tiempo, había admirado la clase de persona que era su hermano. Él… no podía estar involucrado. Se agarró la cabeza con fuerza, y frustrado, se negó a aceptar la realidad.
— ¿Hola?
Hinata tocó el timbre de aquella casa una vez más. Por accidente se había llevado un cuaderno de Naruto a su casa, y había decidido ir y devolvérselo ella misma. Se puso nerviosa y algo rojiza con la idea de ir a la casa de Naruto, a esa hora de la noche. Por supuesto, Hanabi se burló de ella e hizo insinuaciones. Hiashi le advirtió que no tardara y Neji, quien se encontraba allí, solo se encogió de hombros.
Llevaba varios minutos timbrando, pero nadie contestaba. Sin embargo, la luz de la casa se encontraba prendida. ¿Entonces qué significaba?
—Tal vez deba regresar después… —murmuró, derrotada. Se dio la vuelta para regresar a su casa, y fue entonces cuando vio a Sasuke pasar corriendo a lo lejos. ¿Por qué estaba corriendo Sasuke? Grande fue su sorpresa al ver que Naruto iba tras de él. Sasuke se veía realmente herido por algo, y Naruto ponía todo su empeño en alcanzarlo.
Su corazón latió fuertemente, pero de pánico. Algo no estaba bien, podía sentirlo. Así que siguió sus instintos y corrió hacia la dirección a la que había visto corriendo a Naruto y a Sasuke.
Corrió velozmente, y cuando finalmente los divisó se encontró a sí misma en el parque. Naruto finalmente había logrado alcanzar a Sasuke. Hinata vio como Naruto tenía a Sasuke sujetado de los brazos fuertemente, de modo que no le daba escapatoria alguna. Sasuke gritaba furioso, iracundo y herido entre los brazos de Naruto. Esa escena la intimidó un poco.
— ¡Suéltame! ¡Suéltame, maldita sea! ¡Voy a matarlo! ¡VOY A MATAR AL MALDITO BASTARDO!
— ¡Cálmate! ¡No tenemos pruebas de que haya sido él!
— ¡Suéltame, Naruto! ¡SUÉLTAME!
Hinata se acercó un poco más. Recordó aquel mal presentimiento que había estado teniendo Naruto, y empezó a sentir miedo. Tal vez Naruto tenía razón. Algo malo se estaba acercando, algo que los pondría en peligro a todos… No podía flaquear. A pesar de que aún era menor de edad, dependería de ellos, los jóvenes, reemplazar el lugar de sus padres y defender aquella ciudad que tanto les había brindado.
Sea lo que sea que hubiese pasado, tal vez había tenido relación con la amenaza que se acercaba. Y tal vez Sasuke había sido el primero en vivir los efectos de aquello. Pero aún se preguntaba que era aquello que había afectado a Sasuke de esa manera.
— ¿Hinata? ¿Qué… Qué haces aquí? —preguntó Naruto cuando se percató de la presencia de Hinata en aquel lugar. Sasuke seguía removiéndose, luchando por soltarse y maldiciendo, sin percatarse o tal vez sin importarle la presencia de Hinata en aquel lugar.
—Naruto-kun… ¿Qué sucede? —preguntó con un tono de voz temeroso, y a la misma vez algo precavido.
La mirada de Naruto se endureció. No era momento de responder preguntas ahora, y no quería involucrar a Hinata en toda la situación. Quería mantenerla a salvo mientras fuera posible.
—Vete de aquí, Hinata —dijo con voz fría y cortante.
Ella siguió mirando como Sasuke estaba como una fiera salvaje, intentando liberarse. Fuese lo que fuese que hubiera pasado, tenía que ver con aquello que amenazaba sus pacíficas vidas. Lo sabía. Pero no se iría. Estaba cansada de huir. Estaba cansada de esconderse detrás de los otros, de no poderse defender por sí misma, de no hacerse valer.
Eso acabaría ahora.
—No—dijo, y Naruto la miró sorprendido y enojado a la vez—. Algo está pasando. Y no me iré hasta saber la verdad.
Naruto no quería enojarse con Hinata pero no podía evitarlo. Apretó los dientes. ¿Acaso ella no entendía… que lo único que quería era protegerla?
.
.
Continuará...
*se cubre para que no la linchen*
Chelsea: ¡Muere! ¡Muere! ¡Ahhhh! *tira piedras*
I'm so sorry, but tenía que hacerlo.
Chelsea: Tu inglés es horrible.
¡Hahahaha lo sé! ¿Qué les pareció el capítulo de hoy? A decir verdad me costó bastante escribirlo, era como si mi imaginación estuviera estancada, así que lamento si no fue lo mejor u.u
Muchos creyeron que Shion ya no haría nada más porque se venía Akatsuki, pero ya ven que no es así. ¿De qué forma usará Shion a Sasori?
Les dejo un dato curioso, para los que caigan en cuenta. ¿Alguien recuerda lo que pasó al final del capítulo 10? Un omake, en donde aparecían Sasori y Deidara. Sasori era productor de películas, y Deidara era un artista reconocido. Así que hay dos Akatsuki que son ricos (oh yeah e.e) No podía olvidarme de ese detalle, porque si no se formaría una contradicción en la historia.
¡Muchas gracias por leer! Si deciden mandarme amenazas de muerte, mi buzón está abierto u.u
Chelsea: ¡Mátenla! ¡Quémenla con fuego!
No está abierto para ti.
Chelsea: u.u
¡Espero que les haya gustado el capítulo! ¿Opiniones? ¿Reviews? ¿Tomatazos? ¡Estaré esperando sus comentarios!
.
Soredewa Minna-san!
Matta ne!
.
