Autor Original el cual posee los derechos exclusivos del manga Naruto exclusivamente de Masashi Kishimoto; únicamente sus personajes son tomados prestados para la siguiente historia.
La historia es exclusiva de mi propiedad; no subir a otros sitios ni llevarte el crédito por ella; para cualquier adaptación o subirla a algún sitio web favor de poner los créditos correspondientes y notificarme de ello.
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El Rostro de Kakashi
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Y fue así como te perdí, la muerte fría y cruel me observo pero simplemente me ignoro
La brisa de aquella mañana era terriblemente fría, inusualmente su rostro cubierto no llamo la atención como era costumbre; sus cabellos grises plata revoloteaban con el viento y aferro mas su bufanda color ocre contra su rostro ocultándolo aun más.
De su gabardina en color gris saco con cuidado una fina rosa de rojo carmín, sus ojos se quedaron estáticos frente a aquella tumba donde la flor bailaba ligeramente con el viento que parecía susurrar.
No supo cuanto tiempo paso, pero ahora su mano retiraba varias hojas secas de aquella sepultura en donde estaba escrito el nombre "Rin Nohara".
Fue entonces que el crujir de las hojas por varias pisadas que salió de aquel letargo, se levanto algo sorprendido por la persona que se acercaba; pero intuyo que fue invitada por Gai quien llegaba a pocos pasos detrás de ella.
—Kakashi, has llegado muy temprano
—Gai…
—Kakashi Sensei, disculpe el haber llegado sin invitación alguna—Hinata Hyuga hacia una rápida reverencia haciendo que su largo cabello cayera de golpe hacia el frente.
El hombre solo suspiro, la verdad en aquel día su ánimo decaía bastante y solo se giro de nuevo para volver a ver la triste tumba.
Hinata miro a Gai creyendo que había sido una mala idea el haber venido; el hombre de cabellos oscuros puso una mano en su hombro negando con la cabeza; camino poco después hacia la tumba en donde junto sus manos a manera de rezo.
Hinata imito pronto la acción colocando unas varitas de incienso que llenaron de un dulce aroma el ambiente, unas flores blancas de parte suya hicieron resaltar aun más la rosa roja; Kakashi seguía fijo en la tumba solo moviendo los ojos de vez en cuando para ver a sus dos acompañantes.
—Me disculpo mucho Kakashi Sensei, quizás deba retirarme
—Ya estás aquí…y Rin apreciaría tus flores y tu visita
—De todos modos, Kakashi y yo hemos decidido contarte lo que paso…quizás fue lo que haya desencadenado el inicio de extraños sucesos aquí en la ciudad.
Hinata abrió los ojos muy grande llenos de sorpresa, miro a Kakashi que seguía perdido en aquella lapida hasta que se levanto y comenzó a caminar hacia la salida del cementerio de la ciudad de Konoha.
—Será mejor ir a un lugar más acogedor, si te resfrías tendré a cierto rubio gritándome por ello
Hinata se ruborizo por aquel inesperado comentario mientras que Gai reía con tantas fuerzas, cerro su chamarra en color blanco y corrió detrás de aquellos dos hombres, quizás si sabia más de la historia de esa inusual ciudad podría romper la maldición.
El llegar cafetería fue en verdad muy agradable, Hinata retiro sus guantes para poder tomar mejor el chocolate caliente que había pedido; Maito Gai seguía hablando sin parar de muchas cosas pero ella miraba de reojo a Kakashi quien solo veía a la ventana sin tomar su café.
—Bueno creo que yo lo diré Kakashi
—No…lo hare yo, quizás sea lo mejor—Dijo de golpe mientras Gai tomaba su café con rapidez y volvía a servirse de la jarra que había en la mesa.
—Si no está seguro, será mejor otro día Kakashi Sensei—Insistió Hinata al mirar por primera vez al hombre de cabellos plateados, el cual tenía una expresión tan seria y poco usual; una mirada que nunca le había visto en lo poco que llevaba de conocerlo.
—No, creo que si hará muy bien hablar de esto con alguien más… además de Gai—Giro su rostro hacia Hinata y lo recargo entre sus manos, entrecerrando sus ojos de manera traviesa—Creo que será una historia para que no puedas dormir.
Hinata sostuvo la taza con fuerza, algo en esas últimas palabras "para que no puedas dormir" no le gustaba para nada; mas sin embargo ahora tenía más curiosidad por saber más de esa peculiar historia.
—Esto ocurrió hace ya varios años…en aquella época en donde incluso Gai llego a verse casi lindo
—Como que casi—Gai le miro enojado pero sin lograr que Kakashi cambiara de expresión.
Hinata sonrió por la broma, pero la vista de Kakashi pareció volver a perderse en sus propios pensamientos; esperaba que en algún momento este se retirara el cubre bocas y tomara un gran sorbo de café pero esto jamás ocurrió; pero lo que si era cierto era que recordar aquello le era demasiado difícil.
—No teníamos más de ocho años en ese entonces, Gai, Obito Uchiha…y Rin Nohara—Hinata se sorprendió al oír el apellido Uchiha pero no interrumpió, aun cuando aquello era algo inesperado solo aguardo a que continuara la historia.
—Éramos un grupo bastante inusual, Obito como sabrás por el apellido era un Uchiha que es una familia muy poderosa dentro de Konoha o al menos lo era en ese entonces; cuando el llego a la ciudad se dio a notar de inmediato… al inicio nuestro encuentro fue digamos…
—Se agarraron a golpes el primer día— Interrumpió Gai sonriendo a Kakashi quien no le correspondía del mismo modo.
—Bueno eso no importa, al poco tiempo éramos un grupo bastante inusual de niños; esta escuela era reconocida en toda la ciudad como de las mejores; y estudiamos aquí… siempre metiéndonos en muchos problemas ya que Obito era alguien fácil de meterse en muchos líos.
Kakashi cerró entonces sus ojos como si al comenzar su historia estuviera volviendo al pasado, un pasado hermoso y cruel a la vez.
Muchas veces quedaron castigados ese grupo de cuatro, ya era normal verlos siempre al final de clases limpiando algún salón, tirando la basura o haciendo alguna actividad extra.
Obito siempre era muy ruidoso en contraste con Kakashi, Gai por el contrario se llevaba muy bien con el joven Uchiha ambos hablaban siempre de superación y esperanzas; Rin era la única chica de ese peculiar grupo, era una pequeña de cabellos marrones y una gran sonrisa para todos siempre.
No era raro siempre verlos juntos para cualquier sitio, jugar, comer e incluso habían dormido en casa de alguno; a pesar de los diferentes contratiempos todos ellos eran grandes amigos.
Kakashi aun tenía a su padre vivo en esa época, trabajaba para la familia Uchiha quien todavía era parte importante de la policía de la ciudad de Konoha; era un hombre muy respetado y no había nadie en la escuela que no supiera de él.
Se sentía muy orgulloso de su padre y lo que deseaba era ser como él; sonreía mucho en ese tiempo y tenía muchas admiradoras por el lindo rostro que poseía; eso era algo que Obito siempre le recrimino.
—Bah, las chicas solo se fijan en los lindos rostros…como si yo no lo tuviera—Obito alzo los brazos sujetando su cabeza hacia atrás, su vista estaba hacia el cielo caminando más lento de lo normal.
—Eres feo ya deberías saberlo—Kakashi pasó a su lado golpeando su cabeza ligeramente
—Pero…pero…las niñas son muy crueles—Gai tallo sus negros ojos cubiertos de lagrimas
—Chicos…yo soy chica
—Rin es cosa aparte—Los tres dijeron al unisonó haciendo que esta sonriera nerviosa, no supo como tomar aquel comentario.
—Por cierto…supieron que otro niño desapareció—Rin se detuvo un momento sujetando las correas de su mochila tras su espalda, los tres chicos la miraron sin ocultar la preocupación.
—Ya son cinco este mes, Kakashi…Obito, sus familias trabajan en la policía ¿saben algo?—Gai miro a los dos niños que negaron con la cabeza.
—Mi padre ha estado regresando muy noche a casa, nunca habla del trabajo pero sé que le preocupa demasiado esta situación.
—En casa es lo mismo, mis tíos nunca dicen nada—Obito dijo esto muy molesto, hizo movimientos con su mano para que se acercaran a él—pero saben… revise sus documentos sin que me vieran.
—Tú no deberías estar viendo esa clase de información—Kakashi le recrimino fuertemente al Uchiha el cual simplemente le saco la lengua.
—Si no te interesa puedes irte
—Ya chicos dejen de pelear—Rin les suplicaba detuvieran otra de sus tantas discusiones
— ¿Averiguaste algo?—Gai parecía más emocionado y simplemente los ignoraba, cosa que Obito le emocionaba aun mas por contar.
—Creen que se trata de un asesino, aunque no saben cuál sea el móvil…no han encontrado ningún cuerpo—Obito comenzó de nuevo su relato emocionado por contarles.
— ¿Entonces como saben que es un asesino?
—Ningún cuerpo como evidencia podría ser la causa—Kakashi cruzo sus brazos analizando la información
— ¿Pero y si los tiene secuestrados? ¿Si los tiene por otra razón?
—Eso lo pondría en evidencia, no hay manera de que no llamara la atención con ya cinco niños; al final algún descuido por estar vigilándolos haría que cometiera un error.
—Pero eso no es lo peor, no han sacado toda la información completa…esto comenzó hace tres meses y en ese tiempo han desaparecido 30 niños.
Los tres se quedaron asombrados por la cifra, no se imaginaban que aquello solo era el inicio; el miedo los inundo y no había palabra que lograra salir de sus bocas, así que Obito trago saliva y prosiguió.
—Creo que lo siguiente que harán en la ciudad será un toque de queda
— ¿Eso crees?
—Es lo más sensato, si hay tal cantidad de niños no querrán arriesgarse más; pero tampoco pueden revelar tanta información o provocaran pánico en la comunidad.
—Hagamos una promesa chicos—Gai temblaba pero tomo todo el valor que tenia para poder hablar—a donde quiera que vayamos o hagamos siempre nos avisaremos…debemos cuidarnos entre si
—Es lo más inteligente que has dicho Gai
—Concuerdo por primera vez contigo Obito
—Por mi está bien, así no me preocupare tanto por ninguno de ustedes—Rin sonrió mientras sujetaba las manos de los tres chicos que no pudieron evitar mostrar un rubor; la pequeña sonreía olvidando aquellos temores.
Los días siguieron pasando y tal como lo habían prometido ninguno dejaba de avisar de sus actividades, el toque de queda pronto se dio a conocer y ningún niño podía estar fuera de su casa mas de las cinco de la tarde.
Muchos estuvieron en contra, y poca información se daba a conocer para que no entraran en pánico así que los niños solo iban de casa a escuela y viceversa.
Pero Kakashi comenzó a preocuparse más por otra situación, su padre comenzaba a actuar demasiado extraño; pasaba más horas en su estudio encerrado y apenas probaba alimento; al final apenas y cruzaba palabra alguna con él hasta que este comenzó a dibujar cosas muy raras en cuanto papel o sitio se le cruzara.
Eso lo asusto demasiado, no sabía que le ocurría ni cómo ayudarle así que solo recurrió a sus amigos para pedir consejo.
— ¿Por qué no pides que vaya al médico? Tal vez sea mucho trabajo
—Ya lo intente pero ya ni me dirige la palabra
—Quizás solo sea cansancio, volvió a desaparecer otro niño esta semana…eso debe preocuparle demasiado
—Kakashi…
—No estoy de humor para tus bromas…
—No es eso…mis tío…Madara…está actuando del mismo modo…está haciendo esos horribles dibujos que no comprendo, toda la familia está preocupada nunca le habíamos visto así.
— ¿Qué significa esto?
—Esto no puede ser ninguna coincidencia, algo está pasando tu padre no es alguien tan fácil de influenciar
—Obito ¿crees que puedas investigar?
—No hay problema, pensaba en pedir su ayuda para hacerlo
—Bueno chicos cuenten conmigo, iré con ustedes en cuanto pase con mi mama; sigue con el resfriado y quede en pasar a comprar una medicina que necesita.
—Yo iré contigo
—No se preocupen me queda de paso, cuando este en casa les marco por teléfono
—De acuerdo, entre más nos apuremos más pronto sabremos que está sucediendo
Kakashi miro a Rin despedirse como siempre, la mano en todo lo alto y con una gran sonrisa; se quedo ahí mirando cómo se alejaba no supo que le molestaba pero quizás si hubiera hecho caso a esa sensación, no hubiera dejado ir a Rin.
— ¿Te quedas Kakashi?
—No, ya voy.
Kakashi llego a su casa para cambiarse el uniforme, estaba demasiado silenciosa más de lo normal; hizo ruido al tirar su mochila como si con ello buscara tranquilizar a su corazón que latía mas rápido con cada paso que daba; atravesó la cocina que era lo primero que siempre se encontraba después del largo pasillo.
Todo estaba oscuro y por fin pudo escuchar los sonidos, no comprendió porque al entrar todo le parecía estar en un estado congelado y sin vida, la gotera del grifo de la cocina le llamo la atención; el agua parecía tener mucho tiempo cayendo por el enorme charco en toda la cocina.
No hubo donde brincar para esquivarla así que solo piso haciendo que salpicara los muebles, cerro la llave lo más rápido que pudo y se giro algo no estaba nada bien; el sonido del reloj caminando un ruido hueco muy quedo le produjo un terror que no supo diferenciar.
Pero sin saber la razón y a pesar de ese terrible miedo comenzó a caminar, supo que venía de la habitación de trabajo de su padre; eso lo aterro aun mas pero su cuerpo se movía por si solo aun cuando él deseaba lo contrario.
Al llegar hasta la puerta se quedo ahí de pie, el ruido que apenas escachaba desde la entrada ahora era más fuerte; era un sonido que parecía repetirse como el que se hace al tocar una puerta.
Toc…toc…toc...Toc…
Un intervalo de cinco segundos en cada golpeteo, se pregunto qué estaría haciendo su padre; desde la última vez que lo había visto había sentido escalofríos; ese detalle nunca lo menciono a sus amigos pero eso era lo que su padre le estaba provocando.
Su mano temblaba pero lentamente se acercaba a la manija de la puerta, estaba sudando y no supo en qué momento había comenzado; sus labios estaban resecos y el corazón asfixiando su garganta por la rapidez con la que latía.
Pero los ruidos continuaban, y aun cuando tenía tantas ganas de correr solo abrió de golpe la puerta; no supo si su corazón se había detenido de golpe; ya no escuchaba nada mas sus ojos aterrados fijos en un solo punto.
Un péndulo se oscilaba frente suyo, el sonido hueco que producía al golpear la pared cubría todo el lugar y estando ahí mismo oyendo ahora le era tan ensordecedor; las manos le temblaban en un principio hasta que no supo que parte de su cuerpo no lo hacía.
Sus ojos oscilaban junto con el vaivén del movimiento pendular, un grito lleno entonces la casa que sintió su garganta se partía; sujeto su cabeza con ambas manos como si con ello quisiera negar lo que su vista apreciaba.
—Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh hhhhhhhhhhhhhgg—
El cuerpo de su padre colgado de una lámpara se columpiaba una y otra vez, los pies rebotaban contra los muros del cuarto dejando algunas marcas en ellos; cayó de rodillas al no tener más fuerzas para seguir de pie y sus ojos se nublaron por el llanto pero por mucho que intentara no quito la vista del cadáver de su padre que seguía en movimiento.
Fue tan solo un segundo, y hasta la fecha no supo si aquello fue una ilusión de aquella locura momentánea que sintió pero casi pudo jurar que había algo que jugaba con los pies de su padre; empujando una y otra vez contra la pared haciendo que rebotara para volver a arrojarlos y seguir con el juego.
No era algo grande, casi creyó que era algún tipo de chiquillo; y eso dudando porque era encorvado con delgados brazos con dedos muy largos para ser de algún niño.
Después de ese segundo el cuerpo dejo de moverse como en un inicio, miro hacia aquella esquina ahora tallando sus ojos para mirar mejor; pero no había nada y sintió de nuevo miedo pero no sabía la razón, se quedo ahí de rodillas por horas en un completo shock hasta que la policía llego.
El hospital no pareció ser un sitio horrible después de lo sucedido, pero Kakashi no tenia alma en ese momento; pero solo fue el inicio de lo peor.
Gai le visito de inmediato, trato de animarle lo mejor que podía pero no lograba siquiera sacarle alguna palabra; pero fue hasta que llego Obito que supo que las cosas no se quedarían tan tranquilas.
—Obito, creo que es mejor no decirle
—Kakashi…supe lo de tu padre…pero…pero…
—Detente Obito, te dije que no es el momento—Gai sujeto de los hombros a su amigo, fue entonces que Kakashi supo que algo no estaba bien, les miro y recordó el extraño sentimiento que tuvo al despedirse el día anterior.
—Rin… ¿Por qué no está aquí?—Balbuceo débilmente pero para sus amigos fue como si hubiera gritado a todo pulmón.
Gai bajo la vista y Obito apretó sus puños con fuerza, fue directamente hacia Kakashi quien miro miedo y furia en su amigo.
—No llego ayer a su casa…sé que no es el momento, pero debemos encontrarla ¡Debemos encontrarla antes de que sea tarde!
Los gritos de Obito sacudían su alma regresándola a su sitio, no entendía que había pasado todo su mundo se desmoronaba pero fue hasta que el puño del chico le dio en el rostro y le vio entonces.
—No es momento para caer, debemos hallarla
Aquel chico le fue tan extraño como si fuera la primera vez que lo veía, se sobo la mejilla enrojecida y le pateo de pronto haciéndolo retroceder; se levanto como pudo buscando su ropa.
—Oigan…esto no está bien
—Gai…ayúdame a vestirme—Gai suspiro pero al mismo tiempo sintió un leve alivio, al menos parecía estar recobrándose así que de inmediato ayudo a su amigo mientras que Obito aun en el suelo le miro adolorido pero con una pequeña sonrisa.
Lograron escabullirse del hospital, pero aun así no tenían idea de donde comenzar a buscar a Rin así que empezaron por el ultimo sitio donde fue vista que era la farmacia cercana a la escuela.
Preguntaron y supieron que ella si había llegado ahí y comprado la medicina para su madre, pero de ahí no llego a su casa; estaba el parque y el viejo templo.
Los tres se miraron preguntándose a donde ir primero, Obito señalo el templo mencionando que al subir podrían ver mejor la ciudad y darse una mejor idea; Kakashi y Gai estuvieron de acuerdo por lo que se movieron lo más rápido que pudieron.
El lugar no les fue nada agradable, había ciertas estatuas que les producían ciertos nervios y lo desolado y descuidado del sitio solo enfatizaba más el temor que no disminuía.
Fue entonces que Obito señalo algo en dirección del parque, una persona caminaba su manera de caminar y girarse en todos lados les hizo sospechar por lo que fueron directamente en su búsqueda; era una mujer que arrastraba un poco el pie derecho cubría su cabello con una pañoleta y el nerviosismo que tenia era al estará mirando en todas direcciones llamaba demasiado la atención.
Sabían del toque de queda pero eso no impidió que de lejos la vigilaran, ella entonces se detuvo y creyeron haber sido descubiertos pero más adelante había alguien que caminaba temeroso.
Un niño que sin duda se le había hecho tarde caminaba a toda prisa, la mujer le observaba y se acerco a él sin que este sospechara nada ofreciéndole acompañar fuera del parque para su seguridad; la voz de ella era amistosa provocando confianza al momento pero no tardo mucho en sujetar al pequeño con un paño que sin duda tendría algo con lo que perdió pronto el conocimiento.
Cargo con el pequeño mirando en todas direcciones para comenzar su huida, los tres asintieron siguiéndola lo más cerca que podían; Kakashi en todo el camino se pregunto ¿cómo era posible que la policía no hubiera hecho algo parecido? ¿Cómo es que tres simples niños habían podido dar más rápido con el asesino?
El trayecto fue largo, salió del parque evadiendo la principal avenida y entre varios callejones llego hasta una vieja casa que fuera de eso no llamaba mucho a atención; abrió el viejo portón no sin antes volver a mirar en todas direcciones cerciorándose de que nadie la seguía.
La casa estaba rodeada de una barda que no era demasiado alta, un viejo árbol se asomaba el cual no tenía más que unas pocas hojas; el resto estaba seco y algo podrido. Las ventanas del segundo piso estaban cerradas y no había mucha luz, se pudo escuchar como al entrar a la casa esta era cerrada con rapidez.
De inmediato los tres corrieron hacia la casa, apoyándose uno encima del otro treparon la barda tratando de no hacer demasiado ruido; Obito señalo hacia la parte de atrás sin duda buscando alguna otra manera de entrar sin llamar la atención, pero encontraron una contraventana pegada al piso que sin duda daba a un sótano.
Estaba cerrada con una gruesa cadena así como un candado, Gai encontró unas enormes pinzas de jardinería con lo que sin duda podrían romper la entrada; estaba demasiado dura pero también era algo vieja y oxidada por haber estado demasiado tiempo en la intemperie aun costando trabajo lograron hacer presión para partirla.
Al abrir la puerta un fuerte aroma nauseabundo les llego directo al rostro, Kakashi cayó de rodillas sosteniendo su boca para impedir devolver el estomago mas Gai no tuvo la misma suerte porque no pudo controlar la reacción; Obito paso de inmediato señalando los escalones que había pero apenas se notaban.
Conforme bajaban la luz era menos, pero eran guiados por extraños ruidos que entre más avanzaban reconocieron como voces que se volvían lamentos.
Una puerta de madera con barrotes de metal les indico que era el sitio de donde salían aquellos sonidos, Kakashi se quedo congelado de nuevo sintió ese temor como cuando abrió la puerta y se encontró con el cuerpo colgado de su padre.
Un golpe de Obito en su brazo le despertó, no supo si fue parte de las malas bromas que el siempre le hacía o fe más bien para ayudarlo y evitar que entrara en pánico.
Lo que fuera él estaba muy agradecido, buscando entre los orificios intentaron ver lo que había del otro lado; casi brincaron al escuchar la voz de Rin que sonaba entre angustiada y con risa fingida.
Se alzaron de puntas y quedaron atónitos, la mujer ahora sin la pañoleta jalaba al niño que no paraba de llorar; en una esquina estaba Rin encadenada de un tobillo mientras se notaba que intentaba por todos los medios el no hacer lo mismo.
—Vamos, vamos tu también tienes que jugar; ven hijo he traído un nuevo amigo
Rin retrocedió más hacia el frio rincón de la pared, temblaba pero hacia un enorme esfuerzo por no llorar ni decir nada; seguía mostrando una débil sonrisa fingida. En tanto el niño lloraba con más fuerza y la mujer solo le levantaba aun más de su pequeño brazo.
Algo comenzó a arrastrarse de un rincón oscuro, lento y encorvado hacia un esfuerzo por moverse hacia la débil luz de una vela que ahora colocaba sobre una vieja mesa de madera, el niño al ver aquello solo soltaba gritos mas fuertes intentando por todos los medios soltarse pero sin ningún resultado.
Pequeño y encorvado se acercaba mas y mas, la débil luz mostro a un ser desfigurado con delgados brazos que apenas se sostenían; no sabían si se reía o lloraba con aquel extraño balbuceo pero al final el llanto desesperado del niño hizo que este perdiera el interés y se diera media vuelta.
—Oh mi niño, no te preocupes hare que se vea igual que tu…este niño malcriado no quiere ser tu amigo—lo levanto lo mas que pudo del delgado y pequeño brazo haciendo que su llanto se incrementara; en su otra mano alzo algo que resplandeció con la pequeña luz de la vela.
Unas hermosas tijeras que parecían brillar como si fueran de oro, entrelazadas entre sus dedos las hacia rechinar mostrando lo bien afiladas que estaban.
Rin cerró los ojos, el extraño ser la miraba ahora de frente pasando sus dedos por su rostro; aguantaba el llanto lo mas que podía soltando una ahogada risita que incitaba mas al desfigurado niño.
—Vez…vez…ella si quiere ser tu amiga….pero este niño…él es como los otros…pero no importa…será como tu mi hijo, será igual de hermoso como tu—y entonces un chorro de sangre cayó al piso, el niño gritaba lleno de dolor las tijeras pasaban por su estomago abriéndoselo con tanta rapidez como si de papel se tratara.
La mujer comenzó a reír frenéticamente, mientras destazaba al niño que solo clamaba que se detuviera; las tijeras seguían cortando su cuerpo mientras este se retorcía; uno a uno fue sacando sus ojos, corto su nariz y orejas; y no paro aun cuando el niño ahora con sonidos grotescos continua arremolinándose entre la mano que le tenía colgando en el aire.
Rin no aguanto más y termino vomitando, arrojo lo más lejos que pudo al extraño ser frente a ella y lloro tan fuerte que supo que había cometido un gran error.
La mujer le miraba de reojo muy molesta, el pequeño cuerpo aun con vida que sostenía en su mano se retorcía chorreando una gran cantidad de sangre; lo arrojo muy lejos ya solo siendo algunos jirones de huesos y piel ahora esa mujer se dirigía hacia Rin.
—Tú también eres como todos….nadie quiere a mi hijo…nadie quiere jugar con mi hijo…pero hare que se vean como el…los hare hermosos
El crujir de la cerradura hizo que la mujer girara hacia la puerta, Obito y Kakashi habían golpeado con las pinzas de jardinería botando la puerta.
—Gai corre por ayuda—La orden de Kakashi fue directa y este supo que de los tres era el que corría mas rápido, así que sin dudarlo demasiado obedeció esperando ir como el viento esa tarde.
La mujer grito llena de enojo moviendo sus enormes tijeras para cortarlos, Kakashi esquivo a la mujer y golpeo con todas sus fuerzas la cadena que sujetaba a Rin; el ser deforme se le arrojo aun cuando le parecía que era débil por lo delgado y encorvado que era la fuerza con la que sujetaba su cuello era todo lo contrario.
Le dio un cabezazo haciendo que rebotara, ahogándose a falta de aire volvió hacia Rin y soltó de nuevo un gran golpe intentando romperla; era gruesa y no estaba tan oxidaba como la que habían ya roto al entrar; golpeo una y otra vez tratando de liberar a su amiga.
A su espalda sintió un jalón, su cuello era presionado como si fuera un pollo que está siendo sacrificado; movía sus brazos intentando golpearlo pero no lograba alcanzarlo.
Un jalón hacia atrás le hizo caer de bruces, Rin asfixiaba al niño con la cadena que le aprisionaba; sus lagrimas no salían y sin duda estaba aterrorizada pero intentaba con todas sus fuerzas salvar la vida de Kakashi.
Retrocedió de nuevo llorando sin parar, el cuerpo deforme no se volvió a mover; no supo si lo había matado pero se quedo helada hasta oír un crujir de metal que se partía; Kakashi respiraba agitado y se levantaba con dificulta ahora ayudado por Rin.
Busco a Obito quien le señalaba la salida, la mujer ahora gritaba llena de dolor al ver el cuerpo inerte de su hijo; y la mirada que les dirigió les estremeció alzo sus tijeras que rechinaban con el abrir y cerrar que hacía con el movimiento de sus dedos.
Kakashi jalaba a Rin tratando de esquivar los ataques enfurecidos de la mujer, se quedo helado al ver a Obito de pie en medio del cuarto sosteniendo la vela; no comprendía que le pasaba y sintió después una fuerte punzada en su rostro; las tijeras habían pasado en línea recta por el inicio de su ojo hasta sus mejillas pero no recordó sentir dolor en ese instante.
El cuarto se lleno de llamas que comenzaron a sofocarlos, como pudo cargo a Rin a sus espaldas para sacarla de aquel sitio; con un solo ojo giro esperando ver a Obito que le seguía pero no fue así el le sonreía desde el centro del cuarto humeante.
Su mano moviéndose en despedida le sorprendió, cayó de rodillas ahogándose por el humo y su herida chorreaba mucha sangre; la mujer gritaba ya que se estaba quemando y la puerta se cerro de golpe encerrándolos.
Kakashi miro por última vez a su amigo, había perdido el conocimiento por el humo sintió que alguien lo cargaba y un ensordecedor ruido de sirenas de ambulancias; Gai había logrado conseguir ayuda.
Tumbado en el piso sostenía su herida de su ojo, quería gritar al no comprender que había hecho Obito; pero todo eso no tuvo ninguna explicación racional.
Solo las llamas parecían ser lo único real en todo eso, pero no supo si era locura de el mismo pero había gritos dentro de ellas; gritos que no eran de aquella mujer y eso le asusto profundamente.
Entre sus brazos Rin yacía inerte, por mucho que la moviera esta no se movía y las manos ensangrentadas le dijeron que ella ya había sido apuñalada por la espalda mucho antes de que ellos llegaran. Solo estaba esperando por ser sacada de ese sitio.
Y lloro amargamente con su amiga entre sus brazos y Gai de pie mirando hacia el fuego.
Hinata temblaba sin dejar de mirar a los dos hombres, la historia le era en verdad sorprendente y aterradora; miro fijamente el rostro de Kakashi y comprendió ahora el porqué lo ocultaba de ese modo. Quiso decir algo pero no sabía que decir exactamente.
—Ese fue la última vez que estuvimos los cuatro juntos, pero después de ese suceso no hubo más desapariciones…
—Pero…Obito, no comprendo lo que hizo
—Nosotros nos enteramos de algo ya en el hospital reponiéndome de mis heridas, como sabrás Sasuke Uchiha no tiene muchos parientes más que su familia y algunos contados; Madara Uchiha trabajaba con mi padre el cual se suicido el día que Rin fue secuestrada.
Hinata afirmo con temor sosteniendo ya su fría taza de chocolate que no pudo continuar bebiendo.
—El día que mi padre se suicido…al mismo tiempo Madara Uchiha estaba asesinando a todos sus parientes…incluyendo a Obito.
Hinata quedo perpleja al oír aquello, según lo que había escuchado Obito fue por Kakashi para buscar a Rin pero el ya estaba muerto en ese entonces.
—Así es Hinata, Obito murió asesinado con todos los parientes que vivían en una enorme colonia tipo residencial que les pertenecía; nadie sobrevivió a esa masacre salvo aquellos que no estaban en la ciudad por algún motivo específico.
—Obito creo en realidad nos guio hasta Rin para encontrarla, creo que no lo hubiéramos hecho sin su ayuda; no sé bien que fue lo que sucedió pero el padre de Kakashi y la familia Uchiha quedaron malditos, de ese suceso solo quedamos nosotros dos.
Lo único que quedo rescatable fue la cabeza de Obito, todo el lugar se consumió en un enorme fuego ahora sobre lo que fueron esas viviendas ahora es un enorme parque; y no está abierto al público.
Kakashi sonrió mientras Hinata se quedaba helada y en silencio, así fue su regreso a casa no sentía el frio que se había incrementado con el caer de la noche; sintió pena por todas esas personas y un gran temor, se preguntaba si ella y sus amigos terminarían de igual modo.
Pero ahora se había abierto una pequeña puerta, comprendía algunas cosas y esperaba poder honrar a las muchas víctimas de aquella tragedia así como otras que sin duda nadie conocía su historia.
Escucho ruidos tras de ella sobresaltándose, miro a Naruto de pie observándola y comenzó a llorar.
El viento soplaba más y más fuerte, la tumba de Rin dejaba caer algunas flores que cubrían su lapida; la descripción que no se había apreciado al inicio decía:
"Rin Nohara y Obito Uchiha cuidando a sus amigos desde aquí"
En casa Kakashi se quita su abrigo y demás ropa, retira su máscara del rostro notando como la cicatriz ha disminuido bastante en todos esos años; levanto el mechón de cabello gris que siempre tapa su ojo mostrándolo mientras abre lentamente el ojo herido dejando ver el ojo color negro.
—Siempre estarás mirándome, ¿no es así Obito? Después de todo es todo lo que tengo tuyo ahora…además de los viejos recuerdos.
Cerró los ojos y comenzó a lavarse el rostro, al bajar su cuerpo para acercarse más al agua un reflejo que él nunca vio parecía sonreír detrás de él; quizás solo quizás haya todo terminado para él en ese nuevo aniversario.
Al levantarse al oír un ruido no había nada, pero le pareció seguir escuchando el crujir de unas tijeras.
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Aquí continuando con la continuación, espero les haya gustado después de cierto momento no podía parar de escribir y lo hice más largo de lo normal ya que no quería que se perdiera mucho de ese peculiar recuerdo de Kakashi.
Como siempre me gusta saber de ustedes, agradezco muchos cada comentario y el que me sigan agregando a favoritos ya sea como historia o como autor me hace muy feliz; espero poder seguir contando con su apoyo en esta y demás historias.
¿Creen que merezco algún Review?
Próximo Capitulo: Tijeras Oxidadas
