¡Hola!
Por aquí os dejo el nuevo capítulo. He tenido poco tiempo con el trabajo para actualizar, pero espero que les guste.
Panquem: ¡Un 6! Qué injusta y que gran ofensa para mi jajaja. Estar soltera no es escusa para no ser cursi... ¡eso no me vale! ¬¬ jajaja
Lo dicho, gracias por sus privados y sus aportaciones ;). Intento tomar todas las ideas o consejos que me van dando.
Glee no me pertenece.
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- Y el lobo devoró a la Abuelita. Se puso su gorro rosa, se metió en la cama y cerró los ojos, esperando a Caperucita. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, muy feliz. La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada. "Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!"... -Santana puso voz de niña al leer esta parte.
Sarah sonrió levemente cogiendo de la mano a su madre.
- Si... yo también me pregunto cómo de fea tenía que ser la abuela para que la confunda con un lobo...
Brittany acababa de llegar a la casa, escuchó la voz de Santana en su habitación. Se asomó sin hacer ningún ruido encontrándose a su prometida sentada con Sarah entre sus brazos apoyada totalmente en su pecho mientras que con una de sus manos, sujetaba un pequeño libro. La rubia, se apoyó en el marco de la puerta con una con una sonrisa, observándolas.
Ese mismo día, Sarah hacía exactamente tres meses. Santana, como desde hacía unas semanas, se dedicaba a leerle cada vez que podía para estimularla.
- Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba -continuó narrando Santana- Este cuento no se mantiene... ¿Cómo va a comerse un lobo a dos personas en un momento?
- Cielo -interrumpió la rubia riéndose- creo que Sarah aun no comprende tus debates internos sobre los cuentos infantiles. Creo que con leérselos por ahora vale.
Santana se giró con el ceño fruncido.
- Tiene que aprender algunas cosas. Además es super inteligente, ella ya me entiende, ¿verdad ojazos?
La latina, puso con mucho cuidado a Sarah encima de la cama mientras la acariciaba el puente de la nariz con un dedo. La niña la miró, metiéndose el puño en la mano y pataleando.
Brittany negó con una sonrisa besando a ambas. Después, abrió el armario y cogió una camiseta holgada un pantalón corto para ir a ducharse.
- Voy a ducharme y cenamos. ¿Te parece?
- ¿Hoy vienen las chicas a comer? -preguntó Brittany mientras miraba los precios de los cartones de leche en el supermercado.
- No, Quinn me llamó hace un rato, van a comer con los padres de Rachel -comentó Santana mientras sacaba un sonajero del bolso para dárselo a la niña que se estaba empezando a poner nerviosa por estar en el supermercado tanto tiempo- hace bastante tiempo que no tienen una comida familiar los cinco juntos.
- Entonces... comida para dos.
Santana asintió y continuaron por el pasillo. Brittany iba empujando el carro de la compra mientras que Santana llevaba el carro de Sarah.
- La niña se está empezando a cansar de estar aquí. Voy a por algo de fruta y tú, coge el pan. Con eso y con lo que llevamos creo que tenemos suficiente para lo que queda de semana.
Brittany sin perder el tiempo, besó la mejilla de Santana y acarició la coronilla de su hija. Después puso rumbo a la sección de fruta.
Tras mirar varios precios, decidió llevarse un poco de todo. Se acercó a la chica que estaba atendiendo con intención de pedir, pero al fijarse en la gente que estaba por allí, vio a una pareja que llevaba mucho tiempo sin ver y no esperaba volver hacerlo.
Cuando reaccionó y quiso irse sin ser vista, pero uno de ellos levantó la cabeza viéndola de frente. Pero eso no la detuvo. Se volvió rápidamente buscando a su prometida y poniendo distancia con esas personas.
- San, por fin te encuentro. Tenemos que irnos ya.
- Pero aun no he cogido el pan y tú no llevas nada. ¿Qué...
- Da igual, lo compraremos de camino a casa -respondió nerviosa la rubia obligando a la morena a girarse en dirección a las cajas registradoras- vamos.
Santana la miró extrañada sin comprender muy bien por qué estaba tan nerviosa. En su rápido recorrido, Sarah comenzó a llorar al caérsele el juguete que llevaba en sus manos. Santana parando en seco, la cogió en brazos mientras Brittany seguía empujándolas como podía hacia la salida.
- ¡Britt para! -exclamó la latina mientras miraba a su prometida con los ojos muy abiertos- No hay prisa podemos...
Pero ahora entendía todo. Cuando se fijó detrás de su novia, vio a dos personas que llevaba años sin ver.
- Mis padres.
La morena apretó fuertemente la mandíbula sin dejar de mirarlos. Su padre, seguía prácticamente igual físicamente solamente que algo más canoso, al igual que su madre.
Brittany, que estaba fuera de esa comunicación de miradas, pudo ver una expresión en su novia que llevaba años sin ver.
Odio puro.
Ellos, que también las observaban con cara de asombro. Se quedaron parados a diez metros de ellas sin decir nada.
- San, por favor, sólo... salgamos y vayámonos a casa.
La bailarina cogió a la pequeña de los brazos de su otra madre mientras esta seguía totalmente parada mirándolos. Manuel y Gloria tampoco apartaban su mirada.
- Cariño, por favor.
Santana sintió una mano que la giraba la cara y encontrándose con unos ojos azules después. La morena sin mirar atrás, cogió el carro y puso rumbo a la caja registradora, sin despegar su mano de la de su prometida.
- ¿Quieres hablar? -susurró Brittany en la oscuridad de su habitación mientras acariciaba lentamente el pelo negro de su chica.
- Ahora no.
- Vale...
Santana se había pasado el día sin decir nada, metida en su despacho, supuestamente preparando una de sus clases. Pero Brittany sabía de sobra que eso era mentira.
Se habían acostado sin apenas hablar. Brittany no dejaba de acariciar la espalda de su chica mientras besaba su pelo. Notó cómo Santana enterraba totalmente la cara en su cuello y la humedad que dejaban sus lágrimas a lo largo de él.
Brittany ya se incorporaba esa mañana al trabajo, después de tres meses de baja por maternidad.
Habían estado buscando una niñera pero tras varios días de disputas, Alma consiguió convencerlas de que no la importaba cuidar de la pequeña mientras ellas estaban en el trabajo. De hecho, estaba encantada.
Se acercaron las dos con el coche hasta la misma puerta de la mujer. Santana la saludó con un beso y se despidió de la misma manera de su hija metiéndose de nuevo rápidamente en el coche. Alma miró confundida a Brittany que con un suspiro se encogió de hombros y se dirigió al coche de nuevo.
El trayecto hasta el teatro fue en silencio. Al llegar a la puerta y estar en clases diferentes, Santana se despidió de ella con un pequeño beso en los labios.
Quinn observó desde lejos la interacción acercándose a la rubia después de perder de vista a la latina.
- ¿Qué pasa?
Brittany suspiró y comenzó a caminar en dirección a su clase, que estaba junto al aula de Quinn.
- Ayer cuando estábamos comprando, nos encontramos con los padres de Santana.
- Y, ¿Qué tal está? -preguntó Quinnn muy sorprendida.
- Mal. No ha querido hablar conmigo -suspiró la bailarina mientras sacaba de su bolso las llaves de la clase- no te imaginas la mirada que tenía cuando se cruzó con ellos.
- Pero, ¿os dijeron o hicieron algo?
- No, simplemente se miraron por un tiempo. Como teniendo una conversación sin palabras...
Tras varias horas de clases, había llegado el tiempo de descanso. Rodeados de alumnos, como si hubieran vuelto al instituto, todos los chicos del Glee Club se sentaron en una mesa juntos.
- No puedo creer que estemos todos juntos de nuevo en una mesa de un comedor -comentó con una sonrisa Tina.
Todos asintieron con una sonrisa comenzando todo tipo de conversaciones. Una en concreto, llamó la atención de Brittany: Rachel y Kurt comentando a Santana un proyecto de musical y esta, ausente, en otro mundo.
- ¿Qué os parece "Cantando bajo la lluvia"? -preguntó Rachel- Será muy bonito ver a los más pequeños intentando bailar... ¿Tú que piensas Santana?
La latina salió de su ensoñación por un codazo de la pequeña diva. No es que no la estuviera escuchandola. Simplemente tenía muchas cosas en la cabeza para poder centrarse en un musical.
- Lo siento Rach, luego hablamos -comentó la morena mientras se levantaba de su asiento- Tengo que ir despacho a por unos papeles antes de las clases. Os veo después.
Santana se levantó bajo la atenta mirada de todos, besó la coronilla de Brittany y salió de la cafetería.
- ¿Se puede saber qué bicho la ha picado? -susurró Puck al oído de la rubia.
Santana llevaba más de media hora andando por los pasillos sin rumbo y había acabado, sin saber cómo, en el taller de Puck de montaje de atrezzo. Cómo era de esperar, no había nadie, ya que todo el mundo se encontraba en la cafetería.
Tras sentarse en una silla, se puso a observar todo lo que la rodeaba. Puck era un autentico artista, había autenticas obras de arte en aquel lugar.
- ¿Santana?
La latina se volvió asustada.
- ¿Ania? ¿Qué haces aquí?
- Estaba buscando a Noah para que me ayudara a montar un escenario para un ejercicio de dentro de dos semanas. ¿Y tú?
- Quería pasear un rato y he aparecido aquí.
- Es un lugar interesante... parece mágico -comentó la chica con una sonrisa mirando a su alrededor- Apenas te he visto estas semanas por aquí.
- No me muevo mucho por el teatro. Daba las clases y me iba rápidamente a casa para poder estar más tiempo con mi prometida y mi hija.
Ania asintió cogiendo una silla plegable que estaba apoyada en la pared y sentándose muy cerca de la otra chica.
- Hoy se incorporaba tu novia ¿no?
- Si, se incorporaba hoy como profesora de baile. Tenía muchas ganas de empezar, con el tema de la niña llevaba mucho tiempo sin moverse por este mundillo -dijo Santana con una sonrisa.
- Ya veo -susurró- si no es indiscreción, ¿Lleváis mucho tiempo juntas?
- Como pareja, prácticamente desde la adolescencia. Hemos tenido durante estos años bastantes problemas para estar juntas, pero supongo que el destino se ha portado bien con nosotras -comentó Santana mirando su anillo de compromiso- Pero nos conocemos desde que eramos unas crías.
Ania asintió con una expresión que Santana no supo descifrar.
- ¿Y tú, tienes pareja? -preguntó la latina sacando su móvil para ver la hora, viendo que tenía una llamada de Brittany.
- No, no me gustan las relaciones serias... soy más de disfrutar el momento -comentó Ania girándose totalmente hacia la latina, acercándose cada vez más. Mientras, que la otra tecleaba en el móvil un mensaje para su novia.
- ¿San?
Una voz interrumpió su conversación. Brittany estaba mirándolas confundida, con un café y el móvil en la mano. Santana levantó la mirada y se acercó sorprendida a Brittany para darla un leve beso en la mejilla.
- ¿Qué haces por aquí cielo?
- Escuché voces y me acerqué a ver quién era. Te traía un café para las horas que te quedan. Sé que te gusta tomarlo a media mañana y al irte tan deprisa se te había olvidado cogerlo ¿Qué hacéis aquí?
- Estaba dando una vuelta y por casualidad me encontré con Ania, que buscaba a Puck. He visto tu llamada ahora, te estaba enviando un mensaje para vernos. Muchas gracias por el café -susurró la morena dándola un abrazo y un beso en la mejilla.
Ania miró de mala manera a Brittany, gesto que no pasó desapercibido por la otra chica. Brittany sin pensárselo dos veces, cogió con ambas manos la cara de Santana, besándola apasionadamente, consiguiendo que soltara un leve gemido.
- Creo que me voy a mi clase -susurró Brittany mientras se separaba ligeramente de la latina- Luego nos vemos. Ania, es un placer.
- Lo mismo.
- ¿Te vas ya? Entonces, te acompaño a tu clase cielo.
- Santana no hace falta que... -susurró Brittany mirándola con cariño.
- Claro que hace falta, además que yo no estoy haciendo nada. Ania, ya nos veremos por aquí. Avisaremos a Puck si le vemos que estás por aquí.
A Ania apenas le dio tiempo a despedirse con la mano ya que Santana arrastraba a Brittany por los pasillos con una sonrisa.
Santana estaba cogiendo la chaqueta del respaldo de su silla mientras que los alumnos iban saliendo. Su clase acababa de terminar y todos la estarían esperando en la cafetería para irse a casa. Si hace unos años la hubieran dicho que iba a ser profesora en una escuela de danza, no se lo hubiera creído. Claro que había momentos que echaba de menos ejercer la abogacía (a pesar de ser la encargada de todo el papeleo legal del teatro), pero todo esto, la tenía enamorada.
Alguien tocó al cristal de la puerta llamando su atención.
- ¿Puck? -preguntó extrañada la morena- ¿Ha pasado algo?
- No ha pasado nada, ¿no puedo venir a verte sin un oscuro motivo?
La chica asintió metiendo los papeles que tenía sobre la mesa, en su cartera. Cuando recogió todo sacó las llaves del bolsillo, invitando a Puck a salir para poder cerrar la clase.
- ¿No me vas a decir de verdad porque has venido hasta mi clase?
Puck carraspeó, pasándose la mano por el pelo.
- Puede, solo puede... que "alguien"... me haya contado algo sobre lo que te pasa y bueno, estoy preocupado por cómo te sientes.
- ¿Brittany os lo ha contado?
- No se lo ha contado a todos, sólo me lo ha contado a mi, pero prácticamente la obligue a que lo hiciera. Quería saber porque estabas así, no te enfades con ella.
Santana suspiró mirando a su amigo que estaba visiblemente preocupado.
- No pasa nada grave Noah.
Ambos continuaron en silencio por el pasillo mientras varios alumnos despistados iban buscando su aula. Cuando llegaron a cafetería, aún no había nadie más del Glee Club. Se sentaron en una mesa apartada de los alumnos y Puck se levantó para ir a comprar.
A los pocos minutos, el moreno volvió con un bol con dos cucharas y una bola de helado de chocolate. Santana lo miró extrañado, pero Puck sabía lo que estaba haciendo. La latina tenía pasión por el chocolate y si conseguía que se relajara, lograría que se abriera a él.
- Está riquísimo... -dijo con una gran sonrisa la latina mirando cómo él se llevaba otra enorme cucharada a la boca.
- Puckerman es un dios en el arte de cómo conquistar a una mujer...
Puck puso cara de ofendido mientras que la latina se reía de él. Tras varios minutos en silencio, únicamente acompañados por el ruido de la gran cafetería y el sonido de sus cucharas, Santana dejó la suya apoyada en el bol, mirando al chico.
- Sé que es absurdo porque ni si quiera hablamos, pero tengo miedo de que en algún momento quieran acercarse y volver a destrozar mi vida intentando hacer daño a mi familia. No puedo... no puedo pensar en que hagan daño a Brittany a mi hija o...
- Eso no volverá a pasar -la paró Puck cortándola- Esta vez es diferente. Somos adultos, nos tienes a todos nosotros, a Brittany y una hija que te quiere con locura. Por nada del mundo dejaremos que eso pase. Te lo prometo.
- Pero...
- Morena, piensa que ha sido una casualidad. Te los has encontrado, os habéis visto de lejos y ya esta. No tienen porque saber nada ni porque hacer nada.
Santana asintió.
- Creo que necesitas despejarte... ¿Qué os parece si este fin de semana salimos todos juntos de fiesta?
- Puck, te recuerdo que algunos tenemos hijos y no podemos salir de fiesta.
- No hay que ser tan radical, podemos llamar a nuestra niñera para que se quede con los dos -interrumpió Rachel acercándose de la mano con Quinn- o hablar con Kurt y Blaine para que se quede con el pequeño Devon Hummel-Anderson y su niñera.
- Cómo te gusta decir el nombre de mi hijo completo -rió Kurt llegando al grupo.
- ¡Es que parece un nombre de un protagonista de un musical!
Santana puso los ojos en blanco mirando a la morena más pequeña.
- ¡Vamos San! -exclamó Quinn zarandeándola un poco- Yo tampoco quería despegarme de mi hija los primeros meses, pero no puedes vivir en una burbuja. No pasará nada, te lo prometo. Venga, una salida como antes, todo el Glee Club.
Brittany apareció en la cafetería visiblemente cansada, acercándose al grupo y besando a su prometida.
- Brittany -comenzó Puck antes de que nadie pudiese decir nada- ¿te apetece salir este viernes todos juntos?
- Sarah se puede quedar en mi casa con Ian y su niñera. Es una chica muy seria y responsable.
Brittany miró a Santana que se encogió de hombros en señal de rendición por la insistencia del grupo.
- Mmm Claro.
Ya había llegado el viernes.
Los chicos habían quedado en la puerta de un local de un amigo de Sam a las diez de la noche. Tras los primeros lloros, Sarah se había quedado con la niñera de Quinn y Rachel que a simple vista parecía una chica bastante responsable, hacía unas dos horas y las chicas se estaban preparando para salir.
Brittany llevaba un vestido negro por la altura de la mitad del muslo, palabra de honor, acompañado de unos tacones altos. Su pelo estaba recogido en una coleta alta y ahora se estaba aplicando un ligero maquillaje. Santana iba tambien con un vestido corto, pero rojo, escotado por delante y mostrando toda su espalda. Su pelo estaba suelto, ligeramente ondulado.
- Dios, estás tan... -murmuró Santana sin apartar la mirada, al verla salir del baño.
Brittany sonrió, acercándose y besándola suavemente. Santana se aferró a su cintura sin dejar ningún tipo de espacio entre ellas y comenzó un camino ascendente de besos desde su clavícula hasta llegar a su oído.
- ¿Porqué no nos quedamos en casa?
- San... -gimió la rubia.
Santana la fue empujando hacia la cama. Cuando la sentó, el sonido del timbre las sacó de su mundo haciendo que la morena resoplara fuertemente.
Al abrir la puerta se encontró con Rachel y Quinn, que estaban esperándolas en la puerta.
- Hemos llegado un poco pronto pero...
- No me digas enana... -contestó resoplando Santana dirigiéndose de nuevo a la habitación.
Rachel se quedó parada con el ceño fruncido mientras que Quinn miraba a Brittany con una sonrisa.
- ¿Hemos interrumpido algo?
Brittany rió encogiéndose de hombros.
Ya llevaban un rato dentro, en un apartado VIP cortesía del gerente del bar. Algunos estaban bailando, otros estaban sentados en los sofás.
Santana tenía unan copa en la mano mientras que la otra la tenía en la rodilla de su chica, que se encontraba sentada a su lado. Brittany puso su mano encima de la de su novia ganándose un beso en la mejilla. Al mirar a su alrededor para ver dónde estaba el resto del grupo, vio a alguien que no quería ver.
- ¿Esa es Ania? -preguntó Puck sentado a su otro lado, inclinándose hacia la rubia siguiendo la dirección de su mirada- mira el ángel que está con ella...
La profesora iba acompañada de un chica muy similar a ella físicamente pero un poco más bajita y de ojos oscuros. Ania se percató de la presencia del grupo y se acercaron.
- Hola Ania... -contestó educadamente Kurt mientras miraba al resto que estaban mirándola fijamente.
- Hola a todos -dijo con una sonrisa- Qué casualidad...
- Si, qué suerte... con todos lo pubs que hay por la zona, os tenemos que encontrar precisamente en este... -murmuró Brittany recibiendo un codazo por parte de Puck.
- Estos son mis compañeros de trabajo -comentó Ania girándose hacia la otra chica- esta es mi hermana pequeña Alexia. Se acaba de mudar a la ciudad por un nuevo trabajo.
- Encantados... -dijo Mercedes con una sonrisa- si quieres os podéis quedar con nosotros.
Brittany abrió exageradamente los ojos. No podía ser verdad.
- Claro, será un placer.
Tras cederles un asiento, empezaron a conversar de sus antiguos empleos, de dónde venían... conociéndose mejor. La única que estaba totalmente fuera de la conversación era Santana, a la cual ya le habían afectado un poco las copas y se dedicaba a mirar a Brittany, dejando pequeños besos en su mejilla con una pícara sonrisa.
Sam sacó a bailar a Mercedes, dejando un asiento libre al lado de Santana, que fue rápidamente cogido por Ania.
- Ey Santana.
- Hola -dijo la latina intentando beber de su pajita, pero entre el vaso y que no quería separar su otra mano de la de Brittany, todo se estaba complicando más de la cuenta.
Brittany la miró con una sonrisa, ayudándola. Santana la sonrió levemente y apretó la mano que tenía en su rodilla comenzando a acariciarla. Brittany intentó mantener sus celos con Ania a raya, hablando con Quinn pero a los pocos minutos, observó la mirada de la chica hacia su novia ¿No tenía ningún tipo de escrúpulo? ¡Que está su prometida delante!
- Vamos a bailar San... -comentó la bailarina levantándose.
Santana se giró hacia la rubia asintiendo, siendo prácticamente arrastrada a la pista.
Na na na na...
Come on...
Na na na na...
Come on...
Come on...
Come on...
Brittany pasó sus brazos por la cintura de su chica de manera posesiva y acercándola todo lo que podía. Santana gimió como respuesta pasando sus brazos por alrededor de su cuello consiguiendo que sus labios quedaran a escasos centímetros.
Desde los sillones los chicos las miraban.
- ¿Son siempre así cuando beben? -preguntó Ania con los ojos muy abiertos sin despegar la mirada de la pareja.
- Y cuando no beben -contestó con mala idea Puck mientras dejaba su copa en la mesa, levantándose y poniéndose enfrente de Alexia, ignorando totalmente la mirada de Ania- Si hubieran podido, estarían embarazadas cada dos por tres... ¿Alexia, te apetece bailar?
La chica asintió con una sonrisa enorme cogiendo la mano que le tendía el chico. Llevaban toda la noche hablando y a Puck, le parecía una persona totalmente opuesta a su hermana.
Mientras, Brittany comienza a cantar al oído de Santana...
Feels so good
Being bad
There's no way
I'm turning back
The pain is my pleasure
Cause nothing could measure.
Santana junta bruscamente sus labios con un beso apasionado, mientras sus manos bajaron hasta el culo de su chica, presionándola más contra ella.
Love is great
Love is fine
Out the box
Out of line
The affliction of the feeling
Leaves me wanting more
- Tu hermana es un poco... diferente ¿no? -preguntó Puck mientras continuaba bailando cerca de Alexia.
- Bueno, hacía mucho tiempo que no la veía y no la recordaba tan.. así. Me está decepcionando bastante, pero me alegro de haber salido hoy con ella.
El chico sonrió mientras daba una vuelta exagerada causando que la chica se riera de él.
Cause I may be bad
But I'm perfectly good at it
Sex in the air
I don't care
I love the smell of it
Sticks and stones
May break my bones
But chains and whips
Excite me
- Creo que estas dos ya han vuelto a perder el norte -comentó Quinn mirando como Santana y Brittany seguían besándose y tocándose en medio de la pista- de vuelta a la adolescencia...
Rachel rió mientras la besaba la mejilla. Quinn y Blaine, se miraron entre ellos señalando con su mirada a Ania, que apretaba fuertemente la mandíbula.
- Tenemos que parar San... estamos dando un espectáculo.
- Me da igual... -susurró contra la piel del cuello de su chica mordiendo suavemente la piel que iba encontrando.
Cause I may be bad
But I'm perfectly good at it
Sex in the air
I don't care
I love the smell of it
Sticks and stones
May break my bones
But chains and whips
Excite me [...]
- San... -gimió la rubia- Volvamos a casa.
Santana la cogió por el brazo, despidiéndose rápidamente de sus amigos y saliendo por la puerta del bar.
Esto es todo por hoy. Muchas gracias por leer, espero sus comentarios tanto buenos como malos, mientras sean constructivos ;).
...Mune9117...
PD: Cualquier cosa que necesiten o quieran preguntar, pueden mandarme un MP o en mi twitter (arroba)mune9117.
