Capitulo 29

Bella POV

Negativo… había salido negativo.

No sé si me dolió más, que no diera positivo o que saliera negativo.

Había planeado todo lo que haría en menos de diez segundos si el palito me habría dado un resultado positivo… la habitación del bebé, la cuna, la ropa, las paredes, contárselo a Edward y esperar que él también se alegrara de ello…

Pero no…

Era negativo.

- ¿Qué ha salido? – inquirió Rose mirando el predictor del suelo.

- Negativo – susurré.

- ¿Qué? – gritó. – No puede haberte dado negativo. Eso tiene que estar mal – se levantó del borde de la bañera, cogió el test del suelo y lo alzó para mirarlo más de cerca. – Toma – me tendió otra cajita sin abrir que había sacado de no sé muy bien donde. – Prueba de nuevo. No puede darte negativo y esta vez mójalo más – me ordenó sentándose de nuevo en la bañera.

- No… no puedo – le dije casi sin voz.

- Ya me voy – suspiró levantándose.

- No es eso – le dije. – No puedo hacerlo, no tengo ganas de mear, no…

- Vamos – cogió mi mano después de dejar el test de embarazo usado en el lavabo, lavarse las manos y me sacó del baño.

Llegamos a la cocina, hizo que me sentara en una silla y caminó por la cocina como si fuera su casa, no me molestó, solo me sorprendía verla moverse con tanta confianza, parecía que era su casa en vez de la mía, sabía dónde estaba exactamente cada cosa. El armario de la vajilla, la basura, los dulces, – cogió un paquete de galletas –…

¿Intuición femenina?

Vale, estoy de acuerdo, ha sonado machista, pero aun así me sorprendía que supiese donde estaba todo.

Abrió el frigorífico y sacó de él una botella grande de agua, no se molestó en acercarme un vaso cuando me ordenó:

- Bebe – sacó una galleta del paquete y la mordisqueó.

- Rose…

- Bebe – volvió a ordenar dejando la galleta sobre la mesa y abriendo la botella. – No tenemos todo el día.

Cogí la dichosa botella y me la llevé a la boca. Bebí varios sorbos grandes de agua y cuando quise darme cuenta ya estaba de nuevo en el cuarto de baño de mi habitación.

- Emmett me llamará en cualquier momento – comentó Rose como quien no quiere la cosa.

- ¡Así no me ayudas Rose! – le chillé. – No me presiones – bramé.

- Lo siento – susurró.

- Te dejó unos minutos a solas, voy a llamar a Emmett y decirle que vaya a casa – me dijo con voz suave. – Siéntate en la taza, cierra los ojos y relájate – colocó un mechón de mi cabello detrás de mi oreja y se fue, dejándome sola en el baño.

Hice lo que me dijo. Me bajé los pantalones y las bragas por segunda vez en menos de media hora. Me senté en la taza del baño, abrí la cajita del nuevo predictor y aguanté el palito con mi mano entre mis piernas, donde el líquido podía darle de pleno. Cerré los ojos y suspiré relajándome.

Por mi mente comenzaron a pasar imágenes de un posible bebé en mis brazos, en los brazos de Edward, en los brazos de Liz… demasiadas bonitas imágenes, demasiado dulces,… demasiado irreales. El test había dado negativo, después de todo era lo mejor que podía pasarnos. Edward y yo acabábamos de empezar a tener algo, apenas nos conocíamos, era una completa locura tener un bebé en una relación así…

- Bella – me sobresalté al escuchar la voz de Rosalie demasiado cerca de mi oído. Abrí mis ojos y la miré.

- ¿Qué? – le pregunté con el corazón a mil.

- Ya he hablado con Emmett y le he dicho que quizás no vaya a dormir a casa – me dijo sentándose en el borde de la bañera.

- ¿Por qué? – le pregunté confundida.

- Porque me necesitas.

La miré con una ceja alzada a la vez que sentía como el palo que sostenía mi mano y ésta misma, se mojaban.

- Mierda – mascullé entre dientes.

Rose rió al ver mi cara de asco, la fulminé con la mirada, pero no hizo efecto, ella siguió riendo. Dejé el predictor sobre el lavabo y después de limpiarme, me vestí rápidamente mientras Rose me daba un poco de intimidad y miraba hacia otro lado. Lavé mis manos y después me senté a su lado en la bañera. Apoyé mi cabeza en su hombro y cerré los ojos.

Rosalie comenzó pasar la mano por mi cabello cariñosamente durante unos minutos.

- Bella, ya ha pasado el tiempo – me susurró.

Abrí mis ojos perezosamente y me levanté, caminé hasta el lavabo con los ánimos decaídos y con la respuesta que ya sabía que tendría ese predictor, escrito en mi mente.

NEGATIVO, me decía una y otra vez interiormente.

Cogí el palito con los ojos cerrados y tras un largo suspiró los volví a abrir mirando el predictor.

- ¿Y bien? – dijo Rosalie acercándose a mí y mirando por sobre mi hombro.

- Negativo – susurré cerrando los ojos rápidamente para evitar que las lágrimas que querían escapárseme de los ojos, lo hicieran.

- Bella – rió Rose en mi oído. – Te has confundido de test. Has cogido el mismo – siguió riendo.

Abrí los ojos inmediatamente y me fijé en el otro test que había sobre el lavabo.

- Cógelo – me apremió Rosalie.

Con mis manos más temblorosas que antes, cogí el test y lo miré.

Positivo…

Este daba positivo…

Mi cabeza comenzó a dar vueltas, intenté agarrarme en el lavabo, pero todo se hizo negro y me cabeza se desconectó.

Me desperté desorientada y sobresaltada en una superficie blanda. Intenté enfocar mi vista, pero lo veía todo borroso. Froté mis ojos y me senté con cuidado.

- ¿Bella? – la voz de Emmett llegó a mis oídos, lo busqué con la mirada, pero aun todo me daba vueltas y seguía viendo borroso. - ¡Rose, ya se ha despertado!

Escuché unos pasos acercarse a mí y una mano sobre mi frente.

- ¿Qué tal te encuentras? – preguntó Emmett.

- No muy bien – froté de nuevo mis ojos e intenté enfocar mi vista de nuevo en él. Ya veía con más claridad. - ¿Qué ha pasado?

- Te has desmayado.

- Me has dado un buen susto – dijo Rosalie entrando en la habitación. - ¿Qué tal te encuentras?

- No muy bien – repetí.

- Es normal – rió entre dientes.

La miré interrogante. No me acordaba de nada de lo que había pasado.

- Te desmayaste – me contestó a mi pregunta no formulada. – Te sostuve justo a tiempo para que no te golpearas la cabeza contra el lavabo – seguí mirándola sin comprender. – Los teses… - susurró para que Emmett no la escuchara.

Los teses…

Empecé a recordar poco a poco lo que había pasado. El helado en la heladería, Rose arrastrándome hasta mi casa, metiéndome en el baño casi a la fuerza y obligándome a mear en los predictor. El negativo y después el positivo…

Positivo…

¡Dios, positivo!

Mis manos empezaron a sudar, mi cuerpo a temblar y mis ojos se aguaron rápidamente.

- Bells, tranquila – Rose me rodeó con sus brazos. – No tienes que ponerte nerviosa, cálmate – comenzó a pasar su mano por mi espalda en un intento de que me tranquilizara, pero yo estaba lejos de hacerlo.

Embarazada…

¡Embarazada!

Y el llanto salió de mis labios. Mis ojos dejaron escapar todas las lágrimas que estaban sosteniendo hasta ese momento. Abracé a Rosalie fuertemente y enterré mi cara en su cuello.

- Emmett prueba a llamar a Jasper otra vez – le escuché gruñir a Rose. – Y si no responde, llama a Edward, a ver si alguno de los dos coge el teléfono de una puta vez – bramó de nuevo.

- No – susurré entre sollozos. – No quiero ver a Edward. No…

- Es necesario Bella. Él…

- No – me aparté de su abrazo. – No puedo Rose, hoy no puedo – le supliqué dejando las lágrimas a un lado.

Ahora mismo no me sentía con fuerzas para enfrentarme a él. Tenía que asimilar todo bien antes de decirle que iba a ser papá… de nuevo.

- Está bien. Llama solo a Jasper.

- Ahora vengo – dijo Emmett.

- ¿Qué le has dicho a él? – le pregunté unos minutos más tarde.

- ¿A quién?

- A Emmett, ¿qué le has dicho que me pasa?

- Él sabe lo tuyo con Edward, pero no le he dicho que posiblemente estás embarazada.

- ¿Posiblemente? – le pregunté incrédula.

¡Me había dado positivo!

- Sí, posiblemente, uno te ha dado negativo y el otro positivo. Tienes que pedir una cita con el ginecólogo para asegurarte de que estas embarazada. Respecto al desmayo, le he dicho que…

- Ya está – dijo Emmett entrando de nuevo a la habitación. – Ha dicho que ahora viene hacía aquí y yo me voy a ir a casa Rose. Lilly está sin cenar y hay que bañarla – explicó mientras se rascaba la nuca con una mano.

- Yo me quedo, ¿podrás hacerte cargo de ella? – Emmett solo rodó los ojos y no le contestó.

- ¿Dónde está Lilly? – les pregunté curiosa.

- Se ha adueñado de la habitación de Seth – me respondió Emmett. – Veré si puedo sacarla de allí y llevármela para casa.

- Tú - me señalo con su dedo índice - será mejor que te metas en la cama y descanses un poco. Voy a hacerte algo de cenar y vuelvo.

- No tengo…

- No – me interrumpió Rose. – Túmbate, ahora vuelvo – se levantó de la cama y salió de la habitación a pasos agigantados.

Me acomodé en la cama poniendo algunos cojines detrás de mi espalda. Escuché como Emmett discutía con Lilly y tras unos segundos, una muy triste Lilly cruzó la puerta de mi cuarto.

- ¿Qué tal estas? – me preguntó tímidamente.

- Algo mejor – le sonreí.

- Papá y yo nos vamos para casa – se acercó a la cama. – Buenas noches – se inclinó hacia a mí y me dio un beso en la mejilla.

- Buenas noches corazón – me despedí.

- Hasta mañana Bella – dijo Emmett desde la puerta.

- Adiós Emmett – en cuanto les vi salir de mi habitación, cerré los ojos.

Todas y cada unas de las preguntas e ideas que se me habían pasado por la cabeza desde que el primer predictor estuvo en mi mano, rodaron de nuevo en mi mente.

Lo primero de todo, tenía que decírselo a Edward, pero no estaba preparada para ello. Necesitaba mi tiempo para prepararme psicológicamente, no sabía cómo se lo podría tomar y eso me asustaba. No quería perderlo, ni a él, ni al bebé, si es que estaba embarazada.

- Bella – susurró Rose. - ¿Estas despierta? – abrí mis ojos un poco y la vi sonreírme.

- ¿No? – bromeé.

- Siéntate recta y come – ordenó.

Me senté y cogí la bandeja que tenia en sus manos con dos sándwiches y un par de botellas de agua.

- ¿Te has dado cuenta que desde que hemos salido de la helaría no has hecho otra cosa que mandarme, obligarme y…

- Sí – me cortó con una amplia sonrisa y tumbándose a mi lado. – Ahora comete un sándwich y dame el otro a mí. – Empezamos a comer en silencio hasta que ella lo rompió. - ¿Dónde se mete Jasper?

- Con su novia María – le contesté cuando tragué lo que tenia en la boca.

- ¿Tiene novia? – preguntó curiosa.

- No – dijo una voz en la puerta de la habitación.

Ambas miramos hacía la puerta y sonreímos inocentemente.

- Buenas noches Jazz – le saludé.

- Hola – le dijo Rose.

- Hola hermosas damas – se acercó a nosotras y besó nuestras mejillas antes sentarse en mi cama a mi otro lado. – María no es mi novia – dijo mirándome solo a mí.

- Si no lo es… no sé qué haces tanto tiempo con ella.

- Porque es mi amiga y hablamos sobre todo de Liz.

- ¿Por eso no cogías el teléfono? – inquirió Rose mirándolo. - ¿Por qué estabas muy entretenido hablando de Liz?

- No he cogido el teléfono porque no lo tenia a mano, además no estaba con María – me miró de reojo antes de apartar la mirada de Rosalie.

- Como sea, ella te necesitaba y tú no cogías.

- Pero ahora estoy aquí – le dijo Jasper con el ceño fruncido.

- Ahora ya no te necesita – le respondió mi amiga.

Esto parecía un partido de tenis, miraba primero a Jazz cuando hablaba que estaba sentado en mi lado izquierdo y después a Rose que estaba tumbada en mi lado derecho.

- Claro, te tiene a ti – le dijo de vuelta.

- En estos momentos sí, ya que ni tú ni el otro habéis sido capaz de contestar el puto móvil – bramó.

No voy a mentir, esto era divertido, eran como dos hermanos pequeños peleando, que pena que Jasper aun no se atreviera a decirle a Rose que eran hermanos… pero tenia que pararlos.

- Chicos… - intenté.

- Será porque ambos estábamos ocupados.

- Chicos… - volví a intentarlo.

- Claro, ¿qué es más importante que vuestra…

- ¡Ya basta! – grité cortando a Rose que me envió una mirada envenenada. – Estoy aquí, dejad de discutir. Quiero descansar, así que por favor… - les indiqué con mi mano la puerta de mi habitación.

- La llevas clara si piensas que nos vamos a mover de aquí – dijo Rose acomodándose más en la cama.

- Hazme un hueco Bella – me pidió Jazz.

Levantándose de la cama y levantando las sabanas mientras se quitaba los zapatos.

- Hace calor – gemí. – Id a dormir a otra habitación.

- No – contestaron al unísono acomodándose mejor a mi lado.

Me deslicé por la cama quedándome en medio de los dos sin poder moverme, cerré los ojos y dejé que mi mente vagara hasta que me quedé dormida.

No sé exactamente cuánto tiempo llevaba dormida, sentí un brazo conocido rodear mi cintura y atraerme a su pecho antes de comenzar a besarme el cuello. Intenté apartarme de su abrazo y girarme, pero no me dejó. Siguió besándome el cuello hasta que llegó a mi oreja.

- Siento no haber podido responder tu llamada, estaba en una urgencia – susurró. – Rose me ha echado la bronca del año, pero no me dijo porque, solo me insultó y me gritó lo irresponsable que era. ¿Qué pasa amor?

Estaba tan adormilada que dude si tener la conversación ahora con él. No, definitivamente no podía. Me giré en su abrazo cuando me lo permitió y abrí los ojos. El cuarto estaba oscuro, pero entraba la suficiente luz para verle el rostro.

- Nada – le dije con la voz ronca.

Vi como su ceño se fruncía.

- ¿Nada? – asentí. – Eso no me ha dicho Rose.

- ¿Qué te ha dicho? – inquirí después de aclarar un poco mi voz.

- Que te desmayaste.

- Fue solo un susto – intenté restarle importancia.

- ¿Por qué te has desmayado? – inquirió preocupado.

- Por nada – susurré apoyando mi frente en su pecho, apartando mi mirada de él.

- Bella…

- No quiero hablar ahora de ello – le supliqué.

Se quedó unos minutos en silencio hasta que un largo suspiro me contestó.

- De acuerdo, pero esto no se queda así. Luego hablaremos de ello, ahora duerme – besó el tope de mi cabeza y me abrazó más fuerte, atrayéndome más hacía su cuerpo.

Habían pasado exactamente tres semanas desde había sabido que estaba embarazada. No había hablado con Edward porque no había encontrado el momento adecuado y también porque no estaba muy segura de hablar con él. Siempre que me proponía hacerlo los nervios atacaban mi sistema nervioso y acababa lanzándome a sus brazos para hacerle el amor. Él parecía encantado con mis ataques, ya que nunca se oponía y disfrutaba de mi cuerpo como lo hacía yo con el suyo.

Rosalie había insistido en que tenía que decírselo, incluso me había amenazado en que se lo iba a decir ella si no se lo decía yo. A Jasper tuve que contárselo una mañana que me encontró en la taza del baño echando hasta mi última papilla después de haberme negado a contarle lo que me pasó cuando me desmayé en el baño de mi habitación cuando me enteré de que estaba embarazada. Se sorprendió al principio, me echó la bronca del siglo por ser tan irresponsable, pero cuando mis lágrimas, mis traicioneras lágrimas abandonaron mis ojos, debido al exceso de hormonas… se ablandó y me abrazó hasta calmarme susurrándome en el oído que todo iba a salir bien.

Aun no había pedido cita con el ginecólogo, quería decírselo primero a Edward, aunque ya estaba más que segura de que estaba embarazada. No me había venido el periodo, tenia nauseas mañaneras, estaba psicológicamente revuelta, podía estar riendo un minuto y al siguiente minuto estaba llorando… ¡malditas hormonas!

- Jake…

Estaba hablando con Jacob por teléfono mientras conducía a casa. Le había llamado para ver que tal los chicos y al final acabé contándole que estaba embarazada ya que me notó extraña y con él funcionaban siempre así las cosas… se lo contaba, sí o sí. Llevaba media hora gruñendo, maldiciendo y vete tú a saber que más, diciendo entre dientes.

- Jake… - intenté de nuevo cortarle, pero no había manera. - ¡Jake! – le grité cuando detuve el coche justo frente a la puerta del garaje.

- ¿Qué? – preguntó molesto.

- ¿Ya has acabado de murmurar chorradas? – le pregunté divertida.

- ¡No! ¿Cómo se te ocurre quedarte embarazada tan pronto de él? ¡Apenas os conocéis!

- Lo dices como si lo tuviera planeado – le dije. – Y para tu información, no lo tenía planeado.

- ¿Tengo que explicarte de donde vienen los niños? – bramó al otro lado de la línea.

Rodé los ojos y salí del coche tras coger la bolsa que había dejado en el asiento del copiloto.

- No seas estúpido.

- ¿Estúpido yo? ¡Joder Isabella, que no es cualquier cosa! Que estás embarazada de un tío al que apenas conoces.

- Te lo repito Jacob. ¡No lo planeé! – cerré la puerta del coche de un portazo y caminé hacia casa. – Solamente sucedió – me encogí de hombros como si él pudiera verme.

- ¿Qué piensas hacer? – preguntó molesto. - ¿Él lo sabe? ¿Se hará cargo del bebé no? – preguntó justo cuando entré en casa sin cerrar la puerta.

- Jake, él… - me silenciaron tapando mi boca con una mano.

- Me lo voy a pasar mejor con la madre que con la hija – susurraron en mi oído.

Tiré la bolsa que llevaba y de un manotazo me deshice de su mano. Me giré rápidamente y justo a tiempo para ver a ese maldito desgraciado sonreírme.

- Hola preciosa – dijo lanzándose hacía a mí.

El teléfono móvil desapareció de mi mano y yo caí de espaldas al suelo, mientras James reí escandalosamente. Llevé automáticamente mis manos a mi aun plano estomago para proteger la pequeña vida que empezaba a crecer en mi interior. Me acurruqué poniendo mis rodillas contra mi pecho y comencé a llorar.

- Eso solo hará que mi trabajo sea más divertido – rió tirando de mis tobillos para apartarme las piernas del pecho.

Me odié por haberme puesto falda ese día, le iba a facilitar el trabajo…

- Suéltame – susurré golpeándole con una mano mientras me protegía la tripa con la otra.

- No te hagas la difícil preciosa – abrió mis piernas y arrancó mis bragas en unos pocos segundos. – Ahora te follaré como lo hice con la estrecha de tu hija.

Edward POV

- No Alice, no puedo – le contesté parándome en un semáforo en rojo. – Voy camino a casa de Be… - detuve mis palabras.

Me costó mucho hablar con Alice sobre el divorcio de Tanya, le expliqué como estaban las cosas con nosotros y el motivo de nuestra separación, pero nunca le conté nada respecto a Bella. Ahora no le iba a contar lo de Bella… no por teléfono.

- ¿Camino a casa de quien? – preguntó curiosa. Incluso podía imaginármela con los ojos entrecerrados.

- Nadie que te importe hermanita – aparqué el coche detrás de Bella y miré a Emmett que venia sonriendo de oreja a oreja en el asiento de al lado. – Tengo que colgar Alice.

- Pero Edward no me has contestado – gimió infantilmente. - ¿Vendrás o no vendrás?

- No Alice, no iré. Ahora tengo cosas que hacer. Adiós.

- Que te den Edward – gruñó cortando la llamada.

- ¿Qué quería? – preguntó Emmett abriendo la puerta del copiloto.

- Que fuera a su casa a tomar el té – me reí saliendo del coche.

- ¿El té? – preguntó burlón.

- Si Emmett, el té. Alice se ha vuelto muy… inglesa desde que viajo a Londres la semana pasada.

- Ya veo.

Nos acercamos a la puerta principal de la casa de Bella. Miré a mi hermano extrañado por ver la puerta abierta cuando aun nos quedaban unos cinco metros para llegar. Sin pensármelo dos veces corrí hacia el interior de la casa y me quedé petrificado en el marco de la puerta de la entrada principal.

El mismo hijo de la gran puta que violo a Liz, se encontraba encima de Bella sobre el suelo al lado de las escaleras. Sacudí mi cabeza para salir de mi estado de shock justo cuando Emmett apareció detrás de mí y corrí hacia el desagraciado abalanzándome sobre él y cayendo ambos al suelo.

- ¡Hijo de puta! – le grité agarrando su cabeza y golpeándola contra el suelo.

- ¡Edward! – gritó Emmett a mis espaldas deteniendo mis movimientos, agarrándome de los brazos. – No lo golpees o será peor. Ve con Bella, está llorando mientras yo lo retengo y llamo a la policía.

Me separé de él no sin antes darle un puñetazo en la cara y corrí a donde Bella se encontraba acurrucada en el suelo.

- Bella, cariño. ¿Te ha hecho algo? – ella solo negó con la cabeza mientras rompía en lágrimas. – No te preocupes amor, ya estas a salvo – me senté a su lado y la cogí poniéndola en mi regazo.

Agarró las solapas de mi chaqueta y hundió su rostro en mi pecho. La dejé llorar unos minutos sobre mi regazo, hasta que apareció la policía y un par de ambulancias.

- Jake – sollozó cuando la levanté del suelo para tumbarla en la camilla.

- ¿Qué? – le pregunté confuso.

- Jake – sollozó de nuevo agarrándome más fuerte.

- ¿Qué pasa con él amor? – los ATS me separaron de ella sutilmente y caminaron con ella hacia la ambulancia.

- ¡Edward! – gritó cuando vio que no la seguía.

- Ahora voy – me di la vuelta y me acerqué a mi hermano confuso.

¿Por qué llamaba a Jacob, a su ex?

¿Lo querría a su lado en vez de a mí?

Mi cabeza comenzó a pensar en las muchas cosas del por qué Bella había dicho el nombre de su ex y ninguna era buena.

- Edward vete con Bella en la ambulancia, yo os seguiré con el coche.

- ¿Dónde está ese cabrón? – bramé poniendo mis manos en puños.

Lo iba a matar con mis propias manos por tocarla. Con Liz me contuve de ir a por él, pero ahora no lo haría, lo mataría.

- Bella te necesita, así que quita esa cara de asesino y ve con ella. Esta vez ese hijo de puta no se saldrá con la suya – Emmett me abrazó durante unos segundos hasta que me relaje lo suficiente para ir con Bella sin alterarla más de lo que ya estaba. – Ahora ve.

Salí corriendo de la casa después de fijarme en las bragas rotas de Bella que descansaban en el suelo. Definitivamente o lo culpaban esta vez y lo metían en la cárcel, o lo mataría yo.

Entré en la parte de atrás de la ambulancia. No me costó mucho convencer a los ATS de ir con ella atrás, no después de decirles que era médico y el hijo del director del hospital. Me senté al lado de la camilla de Bella y agarré su mano firmemente después de besársela.

- ¿Qué te ha hecho amor? – le pregunté.

Sus ojos se clavaron en los míos, pude ver en ellos tristeza, nerviosismo y mucho miedo.

- Ya estás conmigo, ese hijo de puta no te hará nada – su llanto llenó la ambulancia.

Tardamos más de lo deseado en llegar al hospital. En cuanto bajamos de la ambulancia seguí la camilla hasta uno de los boxes de urgencias. Me quedé al lado de Bella todo el tiempo mientras cogía mi móvil y llamaba a Kate para que la atendiera.

Me echaron del box en cuanto llegó Kate. Me opuse a abandonar ese pequeño cuarto, pero en cuanto una mano se posó en mi hombro y me susurró que lo mejor era esperar fuera, me rendí y salí después de echarle un último vistazo a Bella y decirle que estaba al otro lado de la puerta, que no se preocupara, que no me iba a ir lejos.

- ¿Qué ha pasado? – me preguntó Jasper. – Jacob me ha llamado alarmado porque estaba hablando con ella por teléfono y de repente la escuchó llorar y gritar.

- La encontré en casa con ese cabrón de James sobre ella.

- ¡¿Qué? ! – bramó. - ¿La ha violado? – sus manos se cerraron fuertemente.

- No o eso espero. Él seguía con los pantalones puestos y cerrados, pero las bragas de Bella estaban rotas sobre el suelo.

- ¡Lo voy a matar! – gruñó entre dientes.

- Somos dos los que lo vamos a matar – le dije.

- Edward – me giré al escuchar la voz de mi hermano a mis espaldas. Venía acompañado de dos policías. – Tomaran declaración a Bella y yo me encargaré del caso – me explicó. – Esta vez no se librara – la voz de mi hermano sonaba firme y confiada.

- Eso espero Emmett, sino… - tapó con su mano mi boca y me señaló con los ojos a los dos policías que ahora estaban a nuestro lado a la vez que negaba con la cabeza.

Jasper, Emmett y yo estuvimos cerca de una hora sentados en la salita de espera. Kate ya había acabado de examinar a Bella pero no me dijo nada, solo que no había sido violada. ¡Yo necesitaba más información que esa! Ahora estaban con Bella los dos agentes que habían venido con Emmett, interrogándola.

Mi hermano me contó que habían detenido a James a la espera de que Bella les contara que había ocurrido. Mi padre apareció hora y media hora después de que llegara mi hermano mayor. Nos dijo que le habían avisado de urgencias que sus hijos estaban aquí.

Jasper le explicó lo sucedido ya que yo no tenia voz para hablar. Mi padre solo asintió y se quedó mirándome atentamente, examinándome.

No le había contado a mi familia nada de lo que respecta a Bella y a mí. Mi madre era la única que sabía que le había sido infiel a Tanya, el resto solo sabían que me había separado de ella porque lo nuestro no funcionaba. Emmett y Rose eran los únicos que sabían lo mío con Bella.

Ignoré a mi padre y me enfoqué en mis manos entrelazadas sobre mi regazo. Aun le estaba dando vueltas a por qué Bella había dicho el nombre de su ex cuando la puse sobre mi regazo en su casa.

- Edward – la voz de Kate me sacó de mi ensimismamiento. - ¿Puedo hablar contigo un momento a solas? – me levanté de la silla sin decirle nada y la seguí hasta un box vacio.

- ¿Le ocurre algo a Bella? – le pregunté preocupado.

- No exactamente – me sonrió. – Solo quería hablar contigo en privado como me lo ha pedido ella – me removí inquieto.

¿Qué era eso de que no le pasaba nada exactamente?

- ¿Bella?

¿Ella le había pedido eso?

¿Por qué?

¡Oh dios!, no querrá verme más, por eso estaba llamando a su ex… mi corazón comenzó a bombear rápidamente, estaba a punto de ser roto en mil pedazos. Seguía haciendo las cosas mal… primero fue Tanya y ahora Bella…

- Sí. Me ha pedido que antes de entrar te tranquilices.

- ¿Por qué?

- No lo sé, solo me lo ha pedido, pero ahora entiendo por qué. ¡Deja de removerte y estate quieto! – rió. – Ahora mismo no necesita que la alteréis. He tenido que darle un tranquilizante suave porque no paraba de llamar a un tal Jake – detuve mis pasos… esto pintaba mal. – Así me gusta, que te estés quietecito ya. Ahora escúchame – asentí no siendo capaz de hablar. – No sé porque me ha pedido esto, pero me ha dicho que no le digas a nadie lo que ha pasado, ni siquiera a Tony – la miré sin entender por qué Bella le había pedido eso. – Yo estoy igual que tú, Edward, así que relaja en ceño y habla con ella. A mí no me ha querido decir nada más – asentí con la cabeza.

- Kate, necesito que seas sincero conmigo. ¿La han violado? – le pregunté nervioso.

- No. Ya te lo he dicho antes. No la ha violado porque llegasteis justo a tiempo – suspiré aliviado. – Edward, no quiero meterme, sé que no debo hacerlo, pero la curiosidad me gana – la miré a la espera de que continuara hablando. – Sé que las cosas entre mi prima y tú no han sido buenas por algunas causas y una de ellas, sé que fue porque tú la engañaste… ¡no te culpo! – añadió rápidamente. – No voy a ser juez, ni verdugo. Vuestras cosas son vuestras cosas – asentí no muy seguro de saber si quería seguir escuchándola. - ¿La engañaste con ella?, ¿con Bella? – aclaró.

- Kate… - pasé mi mano nerviosamente por mi cabello.

- Edward, no voy a decirle nada. Sé que Tanya no sabe con quién la engañaste porque tú no se lo quisiste decir. Yo no voy a decírselo y creo que la engañaste con ella. Vuestra forma de preocuparos el uno por el otro es de personas enamoradas y no de simples amigos – me sonrió con complicidad.

Me quedé en silencio mirándola y tratando de pensar en que responderle. Kate había sido una buena persona conmigo dentro y fuera del hospital, nunca se había inmiscuido en la relación que mantenía con su prima, no como otras personas. Kate era una persona de confianza.

- Por tu silencio ya me has dado la respuesta – sonrió guiñándome el ojo. – Vamos, Bella estaba ansiosa por verte – cogió mi mano y tiró de mí hasta la habitación de Bella donde se paró y antes de abrir la puerta, me detuvo. – Solo te pediré una cosa y esta vez seré seria y solo te la diré una vez. Cuídala y mímala todo lo que te pida y más – me dio un beso en mi mejilla y sin darme tiempo a responder se alejó de mí, dejándome confundido.

¿Cuidarla y mimarla?

Eso ya entraba en mis planes, iba a cambiar mi forma de hacer las cosas por ella, porque no la quería perder.

Tomé varias respiraciones profundas, tratando de darme valor antes de abrir esa puerta. Y cuando estaba a punto de abrirla, ésta se abrió de golpe dejándome ver a un no muy alegre Jasper.

- ¿Ocurre algo? – le pregunté inquieto.

- No – dijo en voz baja. – Bella quiere verte. Si necesitáis algo no dudes en llamarme.

- Vale – dije no muy seguro de contestarle algo más.

Me aparté de la puerta para que saliera y entré a la habitación. Bella estaba tumbada con sus manos sobre su estomago – parecía como si lo estuviera abrazando, – con los ojos cerrados y respiraba pausadamente. Me acerqué a ella con paso dudoso, si estaba dormida no quería despertarla. La cogí de la mano y besé sus nudillos.

- ¿Edward? – preguntó con voz pastosa y abriendo un poco los ojos.

- Estoy aquí amor, ahora descansa – besé su frente y me senté en el borde de la cama sosteniéndole la mano.

- ¿Has traído mi teléfono? – preguntó en un susurro.

- No. ¿Tenia que traerlo? – inquirí.

- Lo tenia en la mano cuando… cuando…

- Shhh Bella – puse un par de dedos sobre sus labios silenciándola. – No te preocupes por eso ahora. Después iré a buscarlo.

- Estaba hablando con Jake, no me dio tiempo a decirle nada, debe de estar preocupado – explicó cerrando los ojos fuertemente. – Llámale y dile lo que ha pasado, no quiero que se preocupe de más y aparezca aquí.

- Bien, ahora le llamo, pero tú descansa – pasé mi mano por sus cabellos, apartándolos de su rostro.

- Apunta su número – me dio el número de su ex y minutos después se durmió.

El calmante que le había dado Kate parecía haberle hecho efecto.

Estuve un rato más observándola dormir. Me levanté de la cama y saqué mi móvil, busqué el teléfono de Jacob en la agenda y apreté el botón de llamar. Tras varios intentos sin respuesta, me di por vencido y lo dejé para más tarde, ahora solo me preocupaba Bella.

Volví a acomodarme en su cama y acaricié su rostro, su cabello, sus parpados… estaba tan absorto mirándola, que no me di cuenta cuando la puerta se abrió. Escuché una garganta ser aclarada, miré por encima de mi hombro y cuando apareció la imagen de mi padre me levanté de la cama apartando mis manos de Bella.

- Hola papá – saludé avergonzado, mirando al suelo.

- Hola Edward – saludó de vuelta.

- ¿Qué haces aquí?

- Ver cómo iban las cosas con Bella, Jasper me ha explicado que todo está bien, pero lo noté bastante preocupado, así que decidí comprobarlo por mí mismo.

- Sí, todo está bien – alcé mi rostro y miré sus ojos.

- Ya lo veo. Me alegro de que no lograra violarla – gruñó. – Si llega a hacerlo estoy seguro de que Jasper no sería el único que iba a ir a por ese malnacido – se acercó a mí con una amago de sonrisa en su rostro y palmeó mi hombro.

- Sí, no sería el único – susurré lo suficientemente bajo para que él no me escuchara.

- ¿Cuándo le dan el alta?

- No me ha dicho nada Kate, pero supongo que en unas horas, cuando despierte.

- Bien. Supongo que Jasper ya sabrá eso también.

- Supongo – me encogí de hombros.

- ¿La llevará él a casa o tú? – aparté la mirada de mi padre, cada vez era más intensa y cuando se ponía así, me sacaba más de lo que yo quería contarle y en estos momentos, no quería contarle nada.

Cuando iba a responderle cualquier mala excusa que se me pasara por la cabeza, escuchamos gritos por los pasillos de los boxes.

- ¡Quiero ver a mi mujer!

Miré a mi padre al mismo tiempo que él miraba hacia la puerta cerrada del box. Ambos caminamos hacia ella y la abrimos. Asomamos nuestros cuerpos por ella y vi al que recordaba que era el ex de Bella.

- ¡Tú! – bramó en cuanto me vio. – Tú tenias que cuidarla y mira – llegó a donde nosotros estábamos y me cogió de la camisa bruscamente. – Por tu puta culpa casi la violan – rugió levantando el puño y preparándose para golpearme.

- Jake – escuchamos una débil voz desde el interior del box.

Los tres nos giramos para ver a Bella. Estaba sentada sobre la cama mirándonos.

- Suéltalo, él no tiene la culpa de nada – le pidió con la voz más firme.

Sentí como las manos de Jacob me soltaban. Lo vi acercarse a Bella rápidamente y rodearla con sus brazos. Aparté la mirada de ellos, no quería ver como Jacob consolaba a Bella, pero me sorprendí que fuese ella la que lo consolara, diciéndole palabras de apoyo.

- Hijo, me tengo que ir – miré a mi padre.

- Está bien – le dije.

- Cuídala – me indicó con sus ojos a Bella. – Esta vez, haz las cosas bien – me quedé en blanco mirando cómo se iba…

¿Mi padre sabía lo que tenia con Bella?

- Edward – me llamó ella. – Acércate – con paso vacilante me acerqué hasta donde estaban ellos dos aun abrazados. – Jake discúlpate – le ordenó.

- ¿Por qué? – inquirió incrédulo. – Él tenia que protegerte y no lo ha hecho.

- Y tú tenias que proteger a Liz y mira lo que pasó – dije sin darme apenas cuenta.

Ambos me miraron Jacob con los ojos entrecerrados y Bella con los ojos abiertos de par en par.

- Lo siento – dije sentándome a los pies de Bella.

- Ven aquí – alzó su mano extendiéndola hacia a mí y se apartó del abrazo de Jacob. Cogí su mano y me senté a su lado. Apoyó la cabeza en mi hombro y suspiró. – Jake, ¿dónde están Liz y Seth?

- Los he dejado con tu amiga la rubia en la sala de espera – susurró.

Bella se apartó de mi hombro y lo miró con los ojos abiertos desmesuradamente.

- ¿Qué? – preguntó casi sin voz.

- Están con tu amiga la rubia en la sala de espera – repitió.

- ¿Por qué los has traído hasta aquí desde Sequim? – le preguntó atónita.

- ¡No podía dejarlos solos! – Jacob se levantó de la cama y se apartó de nosotros con cierto miedo en su mirada.

- ¿Dónde esta Rachel?

- Trabajando.

Bella lo observó con los ojos entrecerrados durante unos minutos. Era gracioso de ver como un hombre como Jacob, parecía temer de una mujer tan… frágil como Bella. Apartó la mirada de Jake para clavarla en sus pies tapados por la sabana.

- Quiero verlos – susurró.

- Bella ahora te darán el alta, es mejor que los veas en casa – le dije levantando su rostro con mi mano.

- Pero yo quiero verlos ahora – hizo un adorable puchero y me miró entre sus pestañas.

- Es mejor que lo hagas en casa – le dije suavemente.

- Yo iré a ver qué tal están – dijo Jacob.

Bella apartó la mirada de mí y la clavó de nuevo en él.

- ¿Qué les has dicho que me ha pasado? – le preguntó con la voz temblorosa.

- Nada, solo les dije que teníamos que venir a Seattle rápidamente.

- ¿Y no preguntaron nada? – Bella parecía sorprendida.

- ¡Claro que preguntaron! Estuvieron dos largas horas uno en cada oreja hablándome, agobiándome.

- ¿Y no les dijiste nada más?

- ¡No! Solamente los ignoré mientras conducía – vi como Jacob tragaba en seco por la mirada furibunda de Bella.

- ¿Me estás diciendo que ignoraste a tus hijos durante dos horas? – dijo entre dientes.

- ¿Sí? – Jacob puso cara de perro abandonado y cuando Bella iba a explotar, porque estaba seguro de que lo haría por como palpitaba la vena de su cuello… se marchó corriendo.

- No me lo puedo creer – bramó en tono bajo Bella tapándose la cara con ambas manos.

- Amor – le llamé apartando sus manos. – Tienes que relajarte un poco, dale un poco de crédito, estaba nervioso porque no sabía que había pasado contigo…

- Sí lo sabía, llamó a Jasper.

- Vale, lo sabía. Pero aun así estaba preocupado por ti y no quería preocuparles a ellos. Ponte en su lugar… era mejor ignorarlos durante dos horas que tenerlos histéricos dentro del coche si les hubiese contado lo que te había pasado.

- ¿Estas tratando de defenderlo? – inquirió con una ceja alzada.

- Solo te estoy diciendo que te pongas en su piel. Yo habría actuado igual Bella – acaricié su mejilla.

Tan rápido como mi mano tocó su piel, ella cerró los ojos y suspiró.

- Bella – le llamé unos segundos más tarde, cuando recordé la conversación que había mantenido con Kate. - ¿Puedo hacerte una pregunta? – asintió con la cabeza abriendo los ojos. - ¿Por qué no quieres que nadie se entere de lo que ha pasado?

- Porque no quiero que se preocupen por mí – respondió agachando la cabeza.

- Nos vamos a preocupar igual aunque esto no te hubiese pasado. Siempre nos vamos a preocupar por ti – cogí su mentón con mis dedos y alcé su rostro hasta que nuestras miradas se conectaron. – Y yo seré el primero en hacerlo – añadí inclinándome hacía ella para besar suavemente sus labios.

- Si no llega a ser porque tú has llegado, no sé qué habría pasado – susurró. – Llegaste justo a tiempo, no le dio tiempo ni siquiera a tocarme – dijo con la voz temblorosa.

- Si te hubiese llegado a tocar, ahora sería hombre muerto – gruñí envolviéndola con mis brazos.

- Llama a la enfermera y dile que ya me he despertado, no quiero seguir más tiempo aquí.

Los días siguientes al intento de violación, fueron demasiado tensos. Bella fingía delante de sus hijos y de todo el mundo que estaba bien, pero cuando yo llegaba a la habitación, siempre la encontraba llorando. Incluso tenia pesadillas con eso y a las mañanas se levantaba y echaba todo lo que había cenado.

Intenté por todos los medios posibles consolarla, incluso le pedí que fuera a ver un psicólogo, pero no hubo manera, ella tenia que ser cabezota hasta la medula.

Por mi parte, comencé a hacer las cosas bien, o eso creía yo. Le pedí a mi padre que me quitara todas horas de urgencias, que solo me iba a dedicar a examinar a los niños que ya tenían cita para ello. No se opuso, solo busco un nuevo pediatra para urgencias. Quería pasar más tiempo con Bella y poco a poco lo estaba consiguiendo.

Aunque su estado de negación ante todo empezaba a sacarme de mis casillas. Pasaron dos meses desde que ese desgraciado había pisado su casa, Bella había comenzado a trabajar en el colegio, parecía que eso le venia bien, ya que las pesadillas fueron desapareciendo, pero no, los vómitos mañaneros.

Hablé con Rose para que la convenciera de ir al médico ya que a mí no me dejaba examinarla, solo conseguí por parte de Rose gruñidos inentendibles y maldiciones. Incluso Jasper me gruñía y yo no sabía la razón… ¡todo era demasiado confuso!

Bella POV

La insistencia de Edward para que fuera al médico me estaba poniendo al borde del colapso. Tuve que morderme la lengua muchas veces para no mandarlo a la mierda de una forma muy poco sutil. Se había vuelto demasiado sobreprotector desde que ocurrió lo de James.

Liz se había tomado la noticia de lo ocurrido mal, demasiado mal. Sus lágrimas me hicieron llorar a mí y estuvimos una larga hora la una abrazada a la otra mientras yo le susurraba que no había pasado nada y que todo estaba bien. Seth en cambio parecía haberse quedado en shock unos minutos y después actuó como si no le hubiese dicho nada. Era normal… solo tenia once años.

Ya había ido al ginecólogo, bueno, más bien ya le había hecho una visita a Kate para que me llevara el embarazo unas semanas atrás. Le pedí que no le contara a nadie que estaba embarazada, accedió diciéndome que tenia que cumplir la confidencia de médico paciente.

Rose y Jasper no hacían otra cosa que agobiarme con que debía decírselo a Edward. Tenía muy claro que debía decírselo, pero aun seguía dándome miedo su reacción, no quería perderlo aunque sabía que no iba a poder guardar el secreto mucho tiempo. Mi cuerpo ya había comenzado a cambiar, así que tarde o temprano él se enteraría.

Respecto a mi estado de "shock" por culpa de James, Edward había insistido en que fuera a ver a algún psicólogo. Evidentemente me negué, no iba a ir a ver a ningún psicólogo teniendo a Jasper en casa. Él me estaba tratando, nadie lo sabía tampoco ya que hablábamos todas las noches cuando Liz y Seth ya estaban dormidos y Edward abandonaba mi casa para ir a la suya.

Seth me preguntaba a menudo porque Edward pasaba tanto tiempo en mi casa, siempre le decía que era un buen amigo, cosa que parecía no convencerle mucho. Tampoco tenia el valor de hablar con mi hijo respecto a Edward, Liz ya sabía lo que había entre él y yo, pero no sabía que estaba embarazada, también temía la reacción de Liz, no quería su rechazo de nuevo. Solo lo sabían Jasper, Rose y como no, Jake…

Me llamaba todos los días para ver que tal estaba y como me iba el embarazo, después de ser "formal" conmigo, empezaba "la guerra de Jake", como yo misma la había bautizado. No paraba de presionarme como lo hacían todos los que sabían mi condición y eso empezaba a deprimirme, tanta presión estaba acabando conmigo, aunque sabía que todo esto acabaría si hablaba con Edward de una buena vez.

- Sigues estando en tu mundo – Rose me sacó de mis pensamientos.

- Lo siento. ¿Qué decías? – íbamos de camino a nuestra primera clase del día.

- No tienes buena cara. ¿Te encuentras bien? – detuvo mis pasos y se puso delante de mí.

- Sí. Hoy no he podido comer nada después de vomitar, solo es eso – le expliqué.

- Deberías de comer algo ahora antes de entrar en clase y enfrentarte a veinte adolescentes.

- No es nada Rose – comencé a andar esquivándola y llegué a la puerta de mi aula.

- Come algo antes, no tienes buen aspecto. Nos vemos en la comida Bella – se despidió.

- Cuando acabe esta hora, iré a por algo de comer, no te preocupes. Hasta luego Rose – entré en mi clase y caminé hacia mi silla dejándome caer en ella.

Hoy me encontraba más cansada de lo normal.

La primera media hora de clase estuve apuntando en la pizarra todo lo que quería que sacaran del libro que les tocaba leer. Aun seguía dándole clase a Liz y Tony, solo que en vez de a cuarta hora, lo hacía en la primera.

Las manos me sudaban y mi cuerpo temblaba. Los ojos me pesaban un poco y el estomago lo tenia revuelto. Dejé de escribir en la pizarra y pasé la mano por mi frente sudorosa para secármela mientras me apoyaba en el marco de la pizarra con la otra.

- Srta. Swan – me llamó mi pequeña. Me giré para mirarla, intenté enfocar mi vista en mis alumnos, pero los veía a todos borrosos. - ¿Se encuentra bien? – el sonido de su voz llegó a mis oídos distorsionada.

Sentí que mis rodillas perdían fuerza y mis parpados se cerraban poco a poco llevándome a la oscuridad.

¡Otra vez no!

Que no se repita la misma historia, pensé una y otra vez mientras sentía como mi cabeza abandonaba mi cuerpo.


¡Hola gente!

Sé que llego tarde como de costumbre, así que no pondré excusas y pediré que os acostumbréis a ello :P jajaja. ¡Es broma! Sabéis como ando con mi tiempo libre... ya lo comenté.

Espero que hayáis disfrutado del capitulo y que os hayan quedado ganas de leer más ^^

Muchas gracias por vuestros reviews, alertas, favoritos y a todas las que leéis. Bienvenidas a las nuevas. También agradeceros por ser pacientes y esperar a que actualice :D

Gracias a mi beta tlebd que ha dado la cara esta semana... aunque no recuerdo si me has echado una mano con este capi... ¬¬ jajajajaja. Aun así, gracias Pili.

Nos leemos lo más pronto posible... ser pacientes ^^

Disfrutad de los días libres quien los tenga! ser malas! jajaja. Yo lo seré :P

¡Un saluuuudo!