FELIZ AÑO NUEVO! QUE ESTE AÑO LES TRAIGA MUCHAS COSAS BUENAS! :D Muchas felicidades...
Muchas gracias a todos los que leen y dobles a quien deja comenterio :D Gracias especiales a quienes han puesto esta historia en las alertas o favorios.
Musume No Ankoku: Gracias por tu comentario, me hizo reñior mucho imaginar a Sparda y Eva, xD y él diciendo que le da nostalgia jajajajaja... ¿Verdad? Dante si es un deja hijos u.u Vergil no xD no será Nero hijo de Dante? jajajajajaajaja... En este capítulo se tratará de la tarta xD jajajajaja. Me alegra que te gustara el capítulo anterior, espero que este te agrade también. Pues como mestizo debe tener algún poder mega pesado, no sé, xD me igmainñe algo asi. ^^ Feliz año nuevo :D
diana andrea: xD Medio loco? está completamente zafado en este momento xD jajajajaja pobre... Toma las cosas con calma, ya tendrás tiempo ^^ Feliz año nuevo :D
UltraVioletSoul: xD Claro, Nero es malo por fuera bueno por dentro, metáforicamente xD porque hacerlo pedacitos para ver qué tiene adentro, como que no xD jajajajajajajajajajaja... xD Nero tendrá su momento para hacerle daño a los gemelos xD que eso aún está pendiente jajajajajajajjaja... Lo de las ratas, me reí tanto xD jajajajajaja
xD También quiero una devil arm que cocine jajajajajajajajjaja, aunque me haga daño xD naaaa, Rebellion es especial xD jajajjaaa En este capítulo comienzan a responderse algunas preguntas.
Tarta
Nero siente un ambiente tranquilo, le recuerda a Fortuna, cuando observaba a Kyrie cocinar con tranquilidad tarareando una canción, ese ambiente cálido y hogareño que sólo la familia de Credo pudo proporcionarle. El horno ya se está calentando, mientras Rebellion pone en la taza medidora harina, todo parece demasiado tranquilo. Vergil cuestiona:
— ¿Por qué se comporta Dante así conmigo? — Rebellion lo mira un momento, antes de cuestionar:
— ¿A qué te refieres? — Vergil piensa un momento, mientras el arma mira a Nero, señala la gaveta que está junto a la cabeza del adolescente. — Chico, ¿me pasas el azúcar? — Nero abre la puertita, saca un jarrón que tiene escrito "azúcar" al murmurar:
— No me digas chico, me llamo Nero. — Rebellion le contesta antes de tomar el jarrón:
— Sí, como digas, pero esta no es el azúcar, el azúcar está en el que dice Sal. — Nero regresa el recipiente al tomar el correcto y cuestionar:
— ¿Qué clase de estupidez es esta? — Rebellion se defiende:
— Yo no organizo esta cocina, además Dante ama hacer bromas en ocasiones. — Toma el azúcar. — Gracias niño.
— ¡NERO! ¡ME LLAMO NERO!
— Sí, como digas pequeño. — Nero toma por los hombros a Rebellion haciendo que el azúcar caiga al suelo, mientras le grita:
— ¡ME LLAMO NERO! ¡NO CHICO, NI NIÑO O CUALQUIER OTRO APODO EXTRAÑO QUE SE LES OCURRA! — Rebellion lo mira con sus ojos rojos, al decirle sin inmutarse:
— Sí, como digas. Si quieres que te llame por tu nombre tienes que demostrarme que no eres un niño. Un niñito que grita buscando que se le reconozca su identidad, como si fuera al jardín de niños. — Nero suelta al arma, se siente algo avergonzado. — Además tiraste todo el azúcar, ahora hay que conseguir más. — Suspira. — ¡Doppelgänger! — El aludido aparece, parece algo desorientado, se ve como de la edad de Nero pero con la apariencia de Dante:
— ¿QUÉ? ¿Qué hice ahora? — Rebellion intenta calmarlo:
— Niño nada malo haz hecho aún. — Doppelgänger suspira. — Sólo necesito que compres algunas cosas, COMPRES, ¿entendiste? — Doppelgänger asiente con entusiasmo. — No las robes como la ocasión anterior, no quiero ir a la tienda a obligarte a disculparte y todo el trámite. — Doppelgänger sigue asintiendo. — Toma algo de dinero y ve a comprarlo. — Doppelgänger se detiene, cuestiona:
— ¿Tomar dinero?
— Sí, sabes dónde Dante guarda el dinero. — Doppelgänger talla su cuello al decir nervioso:
— Si Dante sabe que le agarré dinero de nuevo me va a matar, él lo dijo, no quiero que me mate.
— Niño, yo le diré que no lo robaste. — Doppelgänger tartamudea nervioso:
— Pero… pero… pero… pero Dante…
— Nada de peros. — La voz de Rebellion no es consecuente, es fuerte e imperativa. — Si no haces lo que te ordeno de inmediato te mataré ahora mismo yo, ¿quién prefieres que te mate? Dante después o yo ahora.
— Por eso digo, que voy a la tienda. —
Doppelgänger sale corriendo a toda velocidad. Rebellion comienza una cuenta regresiva de 10 al 0, Doppelgänger reaparece.
— ¿Dónde está la lista? — Rebellion le da un papelito. — Ya vuelvo. —
Doppelgänger vuelve a desaparecer de la cocina a toda velocidad. Nero cuestiona al ver lo que pasó:
— ¿Por qué te tiene miedo? — Rebellion rueda los ojos al contestar:
— Larga historia. — Vergil comenta:
— Parece que te respetan y acatan tus órdenes como si se tratara de mi hermano. — Rebellion dice con satisfacción:
— Soy el arma principal de Dante, estoy en la cima de la pirámide. — Los dos albinos exclaman:
— ¡Ah! — Vergil comenta:
— ¿Tú no pareces materializarte a menudo?
— No lo necesito, la mayoría del tiempo Dante se encarga de todo. No tengo necesidad de aparecer. — Nero comenta:
— Pareces alguien más responsable que el viejo.
— Cada quien tiene sus propios motivos. — Vergil vuelve a insistir en su pregunta:
— Quiero saber, por qué mi hermano parece distante conmigo desde que volvimos a Devil May Cry. — Rebellion responde al tomar un trapo limpio y comenzar a limpiar la cocina:
— Es lógico. — Vergil enarca su ceja derecha con incredulidad. — ¿Qué pasará cuando vuelvan a la normalidad? ¿Cuándo tu repentino amor fraternal se esfume? Cuando vuelvas a buscar poder, a recluirte en la mansión y permanecer lo más lejos posible de tu hermano. — Vergil siente un nudo en su estómago. — Él volverá a sentirse desolado, culpable, devastado… — Vergil grita:
— ¡No pasará! ¡Es mi hermano! — Rebellion responde sin inmutarse:
— El hermano que odias y desprecias por rodearse de humanos. —
Vergil se queda en silencio un momento, en alguna parte de su corazón odia a su hermano, es cierto lo desprecia, tiene ganas de matarlo la mayoría de las ocasiones, pero es su hermano. Nero rompe el silencio:
— Yo quiero saber ¿qué es eso del hambre, del corazón y quien viene? —
Doppelgänger aparece de nuevo antes de que Rebellion conteste. Pone las dos bolsas sobre la mesa de la cocina. Rebellion se aproxima, comienza a sacar las cosas antes de volver a decir con un tono fuerte, imperativo y peligroso:
— Te dije azúcar, esto es un sustituto de azúcar que causa cáncer, ¡cáncer! — Doppelgänger intenta disculparse, pero Rebellion continúa. — Decía canela no comino. No trajiste fresas, estos son tomates miniatura, en lugar de mantequilla trajiste queso para nachos. Las galletas no deben ser saladas. — Rebellion suspira. — Todo mal. — Doppelgänger se defiende:
— ¡YO JAMÁS HE COCINADO! ¡JAMÁS HE COMIDO COMIDA HUMANA QUE NO SEA PIZZA O HELADO YA HECHO! — Susurra. — ¿Cómo podría yo saber la diferencia?… había tantas cosas… muchos estantes… — Rebellion pone su mano sobre el hombro de Doppelgänger al decirle:
— Fue mi error, no debí mandar a un chico inexperto. Puedes retirarte. —
Doppelgänger sale corriendo antes de que Rebellion se arrepienta y no lo deje ir sin castigo. Rebellion voltea a ver a los albinos al decirles:
— Tendré que ir a la tienda, ¿me acompañan o se quedan aquí? — Vergil comenta:
— Creo que debo quedarme, no quiero que la policía escolar me atrape de nuevo. — Rebellion comenta al rodar los ojos:
— Es domingo, no hay clases hoy y los policías escolares no trabajan tampoco. — Nero cuestiona:
— ¿Qué es eso de policía escolar?
— En esta ciudad hay muchos niños que no van a la escuela, muchos vagos, delincuencia, blah, blah, blah. Para segurar que los niños van a la escuela, hay policías que si ven a los chicos fuera de las escuelas en horario escolar los remiten a las instituciones. Después de diez infracciones, van a la casa de los niños y son mandados a internados. — Vergil comenta:
— Pareces saber mucho de los humanos. — Rebellion dicen con orgullo:
— Dante me lleva con él a casi todos lados. — Los dos albinos vuelven a exclamar:
— ¡Ah! — Nero pregunta con interés:
— ¿Saldrás a la calle vestido con armadura? —
Rebellion se mira a si mismo un momento, luego observa las ropas de los albinos. Sale de la cocina para regresar un momento después con unos pantalones holgados, tenis y una sudadera, la capucha roja cubre su rostro. Vergil y Nero piensan que la ropa no rebela nada del arma, incluso intenta esconder su rostro. El arma dice al dirigirse a la salida:
— ¿Se quedan? —
Nero y Vergil caminan hacia la puerta, a fuera todo parece tranquilo. Caminan por la calle sucia y desolada, Nero pregunta al encoger los hombros:
— ¿Por qué jamás hay personas en los edificios cercanos a Devil May Cry? — Rebellion responde sin voltear, de manera casual:
— Dante los compró todos, para que las personas no salieran heridas. — Nero se rasca la cabeza antes de comentar poco convencido:
— El viejo no tiene dinero, siempre está ahogado en deudas. — Rebellion sonríe al decir:
— El es tan bueno administrando como un vampiro, ¿no es cierto Vergil? —
Nero mira a Rebellion y a Vergil, lleva su mirada de uno al otro, ve como el niño mira a otro lado de manera disimulada sin revelar nada. Vergil cambia de tema:
— ¿Es seguro dejarlo solo en esa pocilga? — Rebellion responde:
— ¿Quién sería tan suicida como para despertarlo? —
Vergil se detiene, Nero se da cuenta voltea a ver al niño al detenerse. Rebellion voltea a verlos al parar su marcha, entonces Vergil grita al apretar sus puños:
— ¿SI PODÍA HACER TODO ESTO POR QUÉ NO EVITÓ QUE MATARAN A MAMÁ? — Rebellion se aproxima, se encuclilla, mira a los ojos a Vergil al decirle:
— ¿Recuerdas lo que pasó esa noche? — Vergil mira a otro lado con recelo. — ¿Qué quería que la Señora Eva que ustedes le prometieran? —
El viento para entre ellos, arrastra las hojas de periódico y la basura, mientras un silencio pesado cae entre ellos. Nero observa con impaciencia, lleno de curiosidad, quiere saber de aquella plática de la cual es ajeno. El sonido de un golpe rompe la tensión, Vergil ha dando una cachetada a Rebellion al ordenarle:
— ¡No vuelvas a decir su nombre! — Rebellion se incorpora al decir antes de desaparecer:
— No pregunte nada referente a ella. —
Doppelgänger pasa junto a los albinos gritando:
— ¡ESPÉRAME! ¡QUIERO IR A LA TIENDA CONTIGO!… ¡REBELLION!… — Doppelgänger guarda silencio, cuando el brazo demoniaco de Nero lo atrapa al jalarlo hacia tras y hacerlo caer de espaldas. El doble mira a ambos albinos al cuestionar. — ¿Qué?… — Nero dice de manera amenazadora:
— Tenemos que hacerte unas preguntas. — Doppelgänger traga saliva al preguntar:
— ¿Qué hice? — Vergil y Nero intercambian una mirada, entonces Doppelgänger salta al soltarse del agarre de Nero y salir corriendo gritando:
— ¡SÁLVENME! —
Doppelgänger da la vuelta en la esquina, donde se topa con alguien al caer de espaldas. Mira con quien ha chocado, se levanta de un brinco, abraza a su salvador al acusar:
— ¡Me quieren torturar! — Rebellion le dice en tono frío:
— Eres muy escandaloso, por eso todos quieren torturarte. — Doppelgänger suelta a Rebellion, agacha su mirada al murmurar:
— Discúlpame. — Doppelgänger mira un momento a Rebellion, dice ante el asombro de los albinos. — No sé lo que pasó, jamás me atreveré a preguntar, pero sé que estás triste por tu mirada. Tú y Dante siempre se ponen tristes cuando se trata de la mujer de la foto. Lo siento… Debes creerlo, no fue culpa tuya ni de Dante, fue el destino. — Rebellion murmura:
— El destino es una mierda. — Doppelgänger sonríe al gritar:
— ¡Es una mierda! — Rebellion dice al recuperar la compostura:
— ¿Quieres que te enseñe a diferenciar entre la mantequilla y el queso para nachos? — Doppelgänger hace una leve inclinación con respeto al decir con solemnidad:
— Lo agradecería. —
Rebellion y el doble caminan por la calle, intercambian pequeños comentarios sobre la diferencia entre los ingredientes; mientras ignoran a los albinos. Vergil está enojado, está por volver a Devil May Cry, cuando Nero lo detiene al decir:
— Hablar con ellos podría darnos mejores respuestas. ¿No quieres saber? — Vergil hace una mueca, no está convencido, él siempre ha amado conocer, pero esta ocasión está muy enojado, además su orgullo. — ¿Crees que el viejo nos responderá sólo con preguntarle? No, no lo hará y si lo hace nos confundirá más.
— Pareces saber mucho de él.
— No, sé poco y ahora sé que sé mucho menos de lo que creía saber. —
Los dos chicos siguen a las armas hasta un pequeño súper mercado. Las puertas se abren ante ellos, entran, hay varios estantes, muchos productos, algunos clientes. Rebellion indica a su acompañante:
— No vas a tocar las cosas, te iré explicando. — Ellos caminan hacia donde está la harina, donde Rebellion le indica. — La harina es diferente a la sal y el azúcar, su consistencia es diferente. La harían es de trigo, la sal es del mar y el azúcar se extrae de la caña de azúcar. — Doppelgänger asiente. — Llevaremos dos kilos de harina, dos paquetes de estos. — Mientra a Doppelgänger dos paquetes de kilo. Entrega la cesta a Doppelgänger y pone la harina dentro. — Si te digo que lleves azúcar tienes que llevar azúcar. Hay sustitutos de azúcar que son muy químicos, otros no son tan malos, se recomienda para las personas que tienen diabetes, porque el azúcar es veneno para esas personas. SI hay una persona diabetes en casa, tendremos que tener productos que no contengan azúcar sino sustitutos, de calidad y no piratas que sólo dios sabe qué tienen. ¿Entiendes? — Doppelgänger asiente de nuevo. — Existen diferentes tipos de azúcar como la blanca, morena… —
Nero observa a Rebellion explicarle con detalle a Doppelgänger, de manera que parece que hasta Dante entendería. Le comenta a Vergil:
— ¿Parece saber mucho? —
Rebellion sigue explicándole a Doppelgänger sobre cada cosa, le responde las preguntas que el doble hace. Doppelgänger cuestiona al observar las diferentes marchas de chiles enlatados y salsas, mientras Rebellion le comenta sobre ellos:
— ¿Cómo sabes tanto de esto? Es tan complicado. — Una tenue sonrisa se dibuja en el rostro de Rebellion al responder:
— Dante me enseñó. — Nero, Vergil y Doppelgänger abren la boca, entonces el doble cuestiona:
— ¿Dante?, pero si él no cocina nada, hasta el agua se le quema. — Rebellion alborota el cabello del doble al rebelarle:
— Eso crees, pero él trabajó en una pastelería. — Doppelgänger cuestiona con incredulidad:
— ¿Trabajo?, ¿hablas en serio?, discúlpame pero no puedo imaginarlo trabajando. Además, qué es eso de pastelería… — Rebellion comenta al revolver de nuevo el cabello del doble:
— Una pastelería es un establecimiento, que se dedica a vender pasteles, pastelillos, tatareas, cosas que los humanos suelen cocinar. — Doppelgänger pide al hacer ojitos de perrito:
— Cuéntame sobre ello. — Es como un niño suplicando por un cuento. — Por favor. — Rebellion suspira al prometer:
— Te contaré de camino a casa. — Doppelgänger asiente con mayor entusiasmo.
Ellos llegan al área de lácteos, donde Rebellion le explica:
— El queso para nachos es un condimento, se pone sobre tostadas en forma de triangulo, a las cuales se les pone frijoles y otros condimentos. Lo más importante, es que el queso para nachos, no es queso, bueno el que viene en las bolsas como la que me trajiste, se trata de una imitación…
— ¿Cómo yo?
— No, es imitación de muy baja calidad.
— Ah… ¿soy de alta calidad? — Rebellion asiente, mientras Doppelgänger da vueltas diciendo con felicidad: — Soy de alta calidad… — Rebellion continua:
— La mantequilla sirve para cocinar, freír, hacer pasteles. Hay margarina, mantequilla y mantequilla pastelera, además de otras categorías, pero esta ocasión podemos llevar mantequilla normal, pues haremos la base con galletas. Las galletas no tienen que ser saladas. —
Ellos hacen una última parada en las galletas, donde Doppelgänger siente vértigo por todas las galletas diferentes, cajas, marcas, se aleja un poco de Rebellion al encontrarse con los albinos que los siguen a una distancia prudente, comenta:
— ¿Por qué están tan lejos?, no disfrutan de las clases de Rebellion. — Nero responde nervioso:
— No es eso, creo que se enojó con nosotros. — Doppelgänger dice de manera casual:
— No, nada de eso. Sólo se porta serio, es así cuando le dan una orden. Es muy sensible. — Nero cuestiona:
— ¿Una orden? — Doppelgänger asiente:
— Vergil le ordenó, entonces le hizo saber que no está interesado en lo que Rebellion tiene que decir de manera personal. Si él les dijo que respondería a sus preguntas lo hará, pues les dio su palabra, pero ya no los tratará de manera familiar, porque le ven sólo como un objeto al cual se le ordena como si…
— Doppelgänger te dejaré atrás. — Doppelgänger voltea a ver a Rebellion que ya ha reinicia su marcha:
— ¡Voy! — Corre hacia su camarada, camina a la par al disculparse. — Me marean las galletas, lo siento. — Rebellion revuelve nuevamente el cabello de Doppelgänger.
Pagan las cosas, salen del establecimiento mientras Doppelgänger es quien carga las bolsas. El doble cuestiona mientras caminan:
— Rebellion. — El aludido voltea a verlo. — ¿Por qué siempre me mandan a mí a los mandados? — Rebellion responde al regodearse con su respuesta, la disfruta:
— Porque eres el niño de la casa, al cual todos los mayores mandan a los mandados.
— ¡Ah!… ¡Espera! Eso no es justo.
— Nadie dijo que fuera justo… — Dice solemne. — Es el destino. — Doppelgänger da un saltito al decir:
— Eso no es justo, pones en mí contra mis palabras. — Rebellion hace que no lo escucha. Doppelgänger mira a los lados al preguntar. — ¿A dónde vamos?
— Cerca hay un pequeño mercado, ahí podemos conseguir fresas fresca, en el supermercado no se veían de buen color.
— ¿De buen color?
— Si… Cuando lleguemos te mostraré. —
Ellos siguen caminando en silencio, observan su alrededor, disfrutan del paseo que no suelen tener a menudo. El mercado no está lejos, pronto ven los puestos, las mercancías exhibirse, las personas comprando, Rebellion le muestra a Doppelgänger la diferencia entre las frutas frescas y las que no lo son. Compran fresas, una sandía porque Doppelgänger pareció encariñarse con su sonido, un melón, unas manzanas.
Vergil se siente estúpido de ir por la ciudad siguiendo a las demo-armas, mientras Nero luce encantado con la actividad. Todos volvieron a Devil May Cry en silencio. Doppelgänger fue a dejar las cosas en la cocina junto a Rebellion. Vergil se sienta en un sillón, se siente algo incomodo con la situación.
Nero entra con recelo a la cocina, ve a Rebellion acomodando las fresas en el molde, mientras Doppelgänger está sentado en una silla observando con mucho interés. Rebellion no voltea a verlo, así que habla primero, se siente como un niño que va a pedir perdón al maestro después de romper la ventana del salón, tirar el café del maestro sobre los exámenes y haber sido visto sin opción de gritar "YO NO FUI":
— ¿Estás molesto conmigo?
— No. — Nero abre la boca para preguntar sobre lo que quiere saber cuando Doppelgänger dice de forma casual al estirarse sobre la mesa de la cocina:
— Aún quiero saber sobre cuando Dante fue pastelero. — Rebellion coloca una cubierta a la tarta antes de meterla al horno, toma un recipiente al comenzar a batir la crema, se recarga en el fregadero al comentar:
— Fue mucho tiempo atrás, había escapado nuevamente de servicios infantiles. Mientras escapaba, en uno de los callejones se encontró con un grupo de vándalos, los cuales amedrentaban a un hombre y su hija. Él los noqueó a todos, estaba por seguir huyendo, pero el hombre y su hija le ofrecieron invitarlo a comer, como no había comido en días aceptó. Llegaron a una pastelería modesta. Dante comió y cuando le dijo que no tenía a donde ir le ofrecieron empleo. Así terminó ahí. — Doppelgänger se queja:
— Da detalles, lo haces ver tan parco.
— Es todo lo que tengo que decir. — Nero cuestiona:
— ¿Puedo preguntarle algo? — Rebellion asiente:
— ¿Puede explicarme qué fue lo que dijo aquel tipo de blanco? — Doppelgänger advierte:
— Dante no estará feliz. — Rebellion asiente al comenzar a relatar:
— ¿Sobre su relación con su hermano o lo del hambre? — Nero reflexiona un momento, quiere saber ambas cosas, pero como Dante se lleva con su hermano no es algo en lo que deba inmiscuirse.
— Sobre el hambre. — Rebellion suspira, mientras Doppelgänger sale de la cocina.
— Dante como Vergil no son completamente humanos, tampoco lo son diablos. Sin embargo, uno de los dos gemelos pareció en un inicio más humano que el otro. — Nero adivina:
— Dante.
— Es incorrecto, Vergil era más humano. Trataba con mayor amabilidad a las personas, a los animales, las plantas, mientras Dante parecía sólo ser amable con su madre, hermano y padre. Sparda observó con preocupación aquello, hasta que un día lo conoció, aquello que temía podía estar en su hijo. Sparda se encontró con aquel demonio, el cual le atacó sin dudar y por ello decidió sellar. Después de aquello ambos gemelos parecían niños humanos.
— ¿Y? — Cuestiona Nero sin comprender la razón del relato.
— SI el humano dentro de Dante muere, el demonio podrá tomar completo control, un demonio cuya hambre es igual al tamaño del corazón de Dante, un demonio… —
El sonido del horno anuncia que la tarta ya está. Rebellion deja el recipiente, abre el horno, saca la tarta sin usar guantes o algo, la coloca sobre la mesa, quita la cobertura que evitó que las fresas se carbonizaran, pone con calma la crema batida dentro de una manga al comenzar a decorar. Al faltarle el último toque aparece Alastor, cuestiona:
— ¿No será triste para Dante comer tartas después de que Vergil vuelva a intentar matarlo? — La suculenta tarta va a estrellarse en la cara pálida de Alastor para caer en pedazos al piso. — Sólo era una pregunta. — Toma un poco de tarta que se quedó en su cara, la prueba. — Estaba muy rica. —
Rebellion toma en silencio las manzanas, comienza a rebanarlas, muestra el cuchillo a Alastor.
— Bien… esperaré fuera. — Rebellion en minutos ha picado las frutas, puesto en vasos, las ha decorado con crema batida y un toque de chocolate. Al terminar la tercera copa, se escucha una puerta rechinar. Nero voltea, pero al regresar su vista Rebellion se ha marchado.
Dante baja demacradamente las escaleras, pasa por la estancia, saluda lánguidamente a su hermano, entra a la cocina, donde ve una copa de algo dulce esperarlo, se sienta pero no alcanza la mesa, así que se para en la silla al ignorar a Nero, toma la cuchara al temblarle la mano, levanta el primer bocado al decir:
— Gracias duendes. —
Nero siente que el corazón se le oprime al ver el deprimente estado de Dante, parece que tuviera la peor resaca de su vida.
