Los personajes de la saga pertenecen en su totalidad a StehpM. La historia y el desglose de algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
Holaa chicas como estan? espero que muy bien! XD
Lo prometido es deuda, aquí está, AL FIN, el capitulo que le sigue a esta historia.
Gracias por sus coments.!
Con cariño Gi.
AHORA PUES, SON VÁLIDAS LA FE, LA ESPERANZA Y EL AMOR; PERO LA MAYOR DE ESTAS TRES ES EL AMOR
A pesar de mis débiles intentos por conciliar el sueño, las energías y mis ganas insoportables de atravesar la pared de mi habitación y salir corriendo en busca de Nessie, no pude pegar ojo. Las horas, sin embargo, pasaron muy rápido y en menos de lo que esperaba, un rayo de sol irrumpió a través de la ventana. Me quedé tendido en la cama, consiente del tenue dolor en mis costillas y brazo, escuchando a Billy hablarle a Sophi y todo para que la pequeña soltara unos balbuceos comiquísimos intentando imitar a su abuelo. Los ojos me escocían, y de un momento a otro comencé a sentir los párpados más pesados de lo normal, más de lo que, estando en condiciones menos críticas, hubiera esperado. ¿Acaso tenía que levantarme? Si, debía hacerlo, pero el cansancio se apoderó de mi como el miedo a quedarme dormido y que algo sucediera mientras yo estaba en cama. Ese pensamiento me hizo abrir los ojos de nuevo, me froté los párpados y bostecé abriendo mucho la boca, luego tiré de la sábana que me cubría para desprenderme de su suavidad.
Entonces recordé que tenía algo más que hacer.
Intenté levantar la cabeza de la almohada, los chicos me esperaban para reunirme con ellos, pero me sentía mareado y desequilibrado. Me dolía la columna y con extrañeza noté que mis muñecas y rodillas también, así que no tuve más remedio que sucumbir. Cerré los ojos rendido, esto era más fuerte de lo que pensaba, esperé que el cansancio se apoderara de mi cuerpo. En mi mente no paraban de aparecerse de la nada imágenes vagas de A Ka'Wi, de Leah retorciéndose de dolor y de Nessie. Me estremecí.
Por extraño que pareciera veía a Renesmee sonreír con su contagiosa sonrisa y sus hermosos labios y mirándome con aquellos ojos brillantes. Tenía que aguantar un poco más, necesitaba descansar, dormir, aunque sea unas horas antes de ir a verla. Nessie no necesitaba verme en estas condiciones, con seguridad se asustaría al verme así, con las ojeras casi en las mejillas. Supuse que me veía terrible, para empezar porque no había comido bien, o al menos no como siempre lo hacía, el pelo me había crecido un poco más el último mes y ni hablar de un rastro de barba que había dejado salir, al fin. Los sonidos empezaron a oírse profundos, lejanos y la claridad que atravesaba mis pesados párpados ya no molestaba, en su lugar, un túnel profundo y oscuro. Poco a poco fui cayendo en él hasta que sin saber en qué momento, me quedé dormido.
No sabía si estaba soñando pero percibí de manera muy vaga que alguien entró a la habitación, los pasos fueron silenciosos, tímidos. Intenté abrir los ojos pero se me hizo imposible. Ese alguien se acercó a mi cama, me percaté de forma no tan clara que se inclinó sobre mí pero no me tocó. Entonces, el túnel oscuro volvió a sumergirme.
-Jake, despierta hijo, despierta.
Billy me daba ligeros golpecitos en el brazo para que despertara. Sentí que había dormido muy poco y que el sueño que había tenido había sido hace unos pocos minutos. Qué extraño, hubiera jurado que alguien estuvo allí.
-¿Que sucede papá? – pregunté con voz débil sin abrir los ojos.
-Levántate, debes comer algo. Vamos.
-Pero si no he dormido nada Billy.
-Jake, son las tres de la tarde.
Hubo una pausa.
-¿Bromeas?
-No.
-Pero sentí que dormí como – me detuve – Una hora o dos.
-Se que estas cansado hijo, pero el doctor Gerandy dijo que tenías que comer. Te puedes deshidratar.
-Pero quiero seguir durmiendo Billy – maticé.
-Mmm, Entonces…le diré a Nessie que vuelva mañana.
Abrí los ojos de golpe.
Billy me miró con una sonrisa sarcástica esperando mi reacción.
-¿Nessie estuvo aquí? ¿Cuándo? – pregunté.
-Por la mañana.
-¿Pero que dijo papá? ¿Por qué no me despertaste? –pregunté con enfado.
-Ella no me lo permitió. Dijo que cuando despertaras la fueras a ver.
Sonreí.
-Voy ahora mismo – dije inclinándome.
-Oye, despacio – me previno.
Como de costumbre, salté de la cama, pero el dolor punzante en mis costillas me recordó que hoy no debía levantarme de ese modo.
-Auch – dije sujetándome el torso con la mano buena.
Billy se echó a reír.
-¿De qué te ríes?
-Hijo, te pareces tanto a mí. Cuando tu madre y yo éramos novios, no podía esperar un día para verla. Los chicos me decían que me tenía embrujado y Charlie me hacía bromas como – "Oye Billy, ¿cómo es que esa chica se enamoró de ti?" – añadió con la mirada ausente.
Suspiró.
-Tu madre era hermosa, inteligente, más que yo. La extraño mucho hijo.
Puse mi mano en su hombro y le di un leve apretón.
-Yo también la extraño papá.
Hubo un silencio.
-Jake, tú y Nessie nacieron para estar juntos.
Lo miré.
-¿Por qué seguir esperando? Oye, sé que no debo meterme en esto pero, ¿no crees que Nessie ya esta lista?
-¿Lista para estar conmigo? – pregunté con melancolía.
Asintió.
-No estoy listo para mantenerla a mi lado papá. Ahora menos, con A Ka'Wi cerca.
-Pero estoy seguro que ella querrá estar contigo.
-No la voy a poner en peligro, es suficiente con que A Ka'Wi sepa que – las palabras se fueron de mi garganta – Ella es la mujer que amo.
-Jacob, hijo – me tomó de las manos.
En sus ojos pude ver la sinceridad de sus palabras y el afecto con el que un padre preocupado le habla a su hijo.
-No la pierdas de esa manera. Nessie es maravillosa y…
-Yo quiero estar con ella pero…
-¿Pero qué? No parecen cosas tuyas Jake, eres un Black. – dijo con aplomo.
Medio sonreí.
-Jake, no quisiera tener que decir esto pero lo haré – inspiró – No sabes por cuánto tiempo podrás estar con ella, no intentes martirizarte porque no es justo para ella ni para ti. Conquístala Jake. Si no lo haces vivirás en la agonía por siempre.
-Pero y si ella no quiere…
La frase quedó en el aire.
-¡Por dios Jake! a veces piensas unas cosas…
Empezó a negar con la cabeza.
Suspiré.
Era ridículo lo que iba a hacer, no era un niño ni mucho menos, pero necesitaba que alguien me lo dijera, alguien como mi padre. Leah ya lo había hecho pero nunca dejó de incluir su idiota, tarado, imbécil, en sus frases tanto mentales como verbales. Decidí tener confianza en mi padre que veía que estaba sufriendo, de otra manera no se hubiera tomado la molestia para decirme aquello. Él me creía más fuerte, pero no lo era.
-¿Papá, puedo preguntarte algo?
-Claro que si hijo – dijo con una mirada fraternal.
-Bien aquí voy. Nessie no es una Quileute, no de las fáciles. Ya no odio tanto a Paul por imprimar a Rach pero estas chicas cayeron muy rápido a los brazos de los fortachones.
Frunció el ceño.
-¡Jacob! Recuerda que Carrie y Claire son unas niñas aún. Y Rach no es ninguna fácil…
-Oye, oye, creo que no me entendiste. No hablaba de eso.
-¿Entonces?
Puse los ojos en blanco y sonreí.
-Papá quise decir que Nessie no es tan – me detuve buscando la palabra adecuada. No podría llamarla "fácil" aunque lo fuera – Asequible, no es tan corriente como las demás.
-No te sigo hijo. ¿Qué quieres decir?
-Es mitad vampira, mitad humana Billy. ¿Nunca te has puesto a pensar en eso? ¿Que el único de la manada haya imprimado a una de los…fríos? ¿Y que ese sea yo?
Mi padre parecía absorto en mis palabras pero no tan convencido. Frunció los labios y me miró con ojos aturdidos.
-¿Y eso qué? – preguntó.
-No es que yo sea especial ni nada por el estilo pero comprenderás que no poseo el don de la adivinación – me acerque a él – No sé si Nessie quiere algo conmigo. Ella es…difícil de entender.
-¡Oh vamos! – soltó Billy echándose hacia atrás.
-¿Qué?
-¡Claro que esa chica quiere algo contigo! – bramó.
Bajé la vista avergonzado.
-Hijo, se que algo importante pasó entre ustedes cuando fueron a ese lugar, al Edén. Y el día que partió a Denali, lo vi en tus ojos, lo pude ver a pesar de tu expresión de dolor. Lo sigo viendo. Esa chica te besó, en mi sofá. Estuvieron allí. Lo sé. ¿Eso no significa nada para ti?
-Papá – dije con vergüenza.
-¿O me lo vas a negar?
-No pero…
-Entonces, ve por ella amigo. Conquístala. Si dices que se hace la dura, entonces ponle mano dura. Eso funciona.
-No hablo de eso, claro que en algo tienes razón…
-Tengo razón en todo, podré ser un viejo pero no se me olvidan las tácticas.
-De acuerdo pero, es que ella…ella no lo sabe. No sabe lo que siente.
-Entonces muéstraselo tú.
-Ya lo he intentado todo papá.
-Pues eres malo en eso.
Lo miré con aire ofendido.
-Me siento humillado ¿sabes?
Rio.
-Si quieres que Nessie sea tuya, entonces debes hacer algo mejor que "intentarlo todo."
-¿Que sea mía? – pregunte alarmado.
-¿Dónde está el espíritu del macho Jake? – preguntó divertido dándome con el puño en el hombro.
-Papá – dije horrorizado.
-No eres un niño, sabes de lo que te hablo.
-Desgraciadamente, si.
Rio de nuevo.
Mi padre tenía razón, esto no tenía por qué esperar más, yo no iba a aguantar más de todas formas. Iría por Nessie ahora mismo.
-Ve por ella.
-Tienes razón – me levanté.
-Ese es mi muchacho.
-Iré a su casa ahora mismo, no me importa Edward, nadie en realidad. Pero primero tengo que quitarme esto.
Forcejeé un poco con las vendas de mi torso y tiré de ellas. Luego me saqué la férula del brazo.
-Eso hijo, oye, date una ducha primero ¿sí?
Me detuve y lo miré con el ceño fruncido.
-¿Qué quieres decir?
-Que fue un placer hablar contigo.
Se dio la vuelta sonriendo y salió de mi habitación con una sonrisa en sus labios.
-Sí, ¡gracias! – grité cuando cerró la puerta.
Fui corriendo al baño y mientras me duchaba, los nervios volvieron a apoderarse de mi cuerpo. Me parecía a un niño en su primera cita, acobardado pero a la vez dispuesto a pedirle a la chica que amaba que fuera al baile con él. No me era fácil concentrarme, las cosas no dejaban de ser un poco confusas, pero si no lo intentaba, si no me lanzaba de lleno entonces me lamentaría para toda la vida. Si es que A Ka'Wi no resultaba tan bueno como para matarme. Preferiría la muerte antes que estar sin Nessie.
Después de casi una hora, Salí del baño, ahora totalmente renovado, definitivamente limpio y para mi gusto sin un rastro de las terribles ojeras. Me vestí con más lentitud puesto que, con cada movimiento, aparecía el dolor de nuevo en mis costillas. Estaba listo para ir a ver a Nessie.
Sin despedirme siquiera, salí corriendo por la puerta de la cocina, Becky me lanzó una mirada cargada de diversión. Alcancé a escuchar a Billy decir en medio de un suspiro - "el amor, que apasionante es." Era apasionante cuando no tenía el corazón desbocado y los nervios de punta. Mientras conducía por la carretera y me acercaba cada vez más a Nessie, no dejaba de pensar en abrazarla y besarla. Subí a la camioneta de Billy y aceleré sin mirar atrás.
Mientras conducía, la adrenalina comenzó a fluir en mi cerebro, no supe si era porque iba a ver a Nessie o porque creí en algún momento que saldría disparado a máxima velocidad. Aparqué la camioneta a un lado de la carretera y me interné en el bosque. No pude evitar mirar desenfrenadamente a los lados, atento a cualquier movimiento y preparado para entrar en fase en cualquier momento. Cuando visualicé la casa de Nessie, corrí lo más rápido que pude y una sonrisa se dibujó en mis labios al saber que allí dentro se encontraba ella, la razón de mi existencia.
Quizá estuvo esperándome todo el tiempo detrás de la puerta, o quizás me había escuchado, pero mientras me aproximaba hacia la casa, la puerta de la misma se abrió y Nessie apareció en el umbral. Nos miramos por unos segundos, con sonrisas de anhelo en nuestras bocas.
-Jake – leí sus labios.
Los dos echamos a correr en dirección al otro. Me sentí vivo de nuevo. Ahora todo tenía sentido. Abrí los brazos y cuando llegó a mí, la abracé tan fuerte que pensé que soltaría un gemido de dolor, pero en su rostro había una hermosa sonrisa y sus ojos, lo mejor de tener que mirarla a la cara, me devolvieron una mirada felicidad.
La apreté contra mi pecho, era una sensación que me gustaba sentir. Mi corazón iba a estallar pero de alegría, no podía creer cuanto la había extrañado. Soñé con este momento desde que se fue y ahora, verlo hecho posible, me hacía sentir el hombre más afortunado del mundo. Tomé sus mejillas rosadas con mis manos y rocé mis dedos en ellas. Se me había olvidado lo suave que era.
-No puedo creer que estés aquí – murmuré observándola con fascinación.
-Ni yo.
Nos abrazamos de nuevo. Nuestros rostros tan cerca, respirando el mismo aire, nuestros labios exigiendo los del otro, y el deseo. Sonaba extraño y tal vez malo, pero sentí deseos de su boca y hasta de su cuerpo en ese instante. No estaba bien pensar eso. Es normal sentir deseos por alguien que jamás se ha tocado, pero llevaba un poco más de un año dándole demasiada importancia a lo que sentía cuando tocaba a Nessie. O cuando ella me tocaba. Conmovía mis sentidos por completo.
Me acerqué a su boca despacio rozando solo un poco mis labios en los suyos.
-¿Estás bien? ¡Oh Jake! dime por favor que fue lo que te pasó. Esta mañana cuando te vi casi me muero – dijo mirándome donde hubieran estado mis vendas – ¿Por qué no tienes las vendas?… ¿Jake? ¿Te las quitaste?
La observaba en silencio mientras hablaba.
-Estoy bien.
-Jake que…
Una brisa fría hizo estremecer a los árboles.
-Vamos adentro.
Asintió sin dejar de mirarme.
Nos tomamos de la mano y entramos a la casa. Estaba caliente allí producto de la chimenea que lanzaba chispas a todos lados. Nieve salió de algún lugar, dio un ladrido amistoso y corrió a saludarme.
-Hola pequeña – dije sin dejar de mirar a Nessie.
Al parecer eso no le gustó a Nieve por lo que se apartó de mí casi rezongando del disgusto.
-¿Donde están tus padres?
Ella frunció el ceño como si mi pregunta no tuviera lugar.
-En la mansión. Están…cerca.
-No lo suficiente – dije mirando a los lados.
Si A Ka'Wi decidiera venir a dar un paseo y por mala suerte encuentra sola a Nessie, probablemente para cuando llegaran Edward y Bella…No quería imaginarlo.
-No puedes quedarte sola, en ningún momento.
-Acabo de llegar de la mansión, pensaba arreglarme para ir a tu casa – su voz se volvió súbitamente precavida - ¿Billy te dijo que fui a verte?
-Sí, me dijo.
Ella bajó la vista asintiendo para sí.
Sentí la necesidad de mirar por la ventana así que me acerqué a la que tenía más cerca, la de la cocina, y miré a través del grueso cristal. Todo estaba en calma afuera. Cerré la cortina y salí de nuevo a la sala. Nessie me esperaba con los brazos cruzados en su pecho y con Nieve justo a sus pies.
Las dos me lanzaron una mirada helada.
-¿Pasa algo? – pregunté minuciosamente.
-Yo también te extrañé Jake – murmuró tras un instante con la voz apagada.
Se dio la vuelta y se sentó en el sofá con la expresión herida.
Maldita sea, ¿en qué diablos estaba pensando? Debería golpearme cada vez que hiciera estupideces como esta. Billy y Leah tenía mucha razón. Ella estaba allí, queriendo decirme muchas cosas, contarme quizá como la pasó en Denali, abrazarme o…Y yo pensando en ir a ver a las ventanas. Que idiota era.
-Nessie yo…
-Sí, sé que me extrañaste también. ¿O extrañabas tener que cuidarme?
Me acerqué al sofá y me senté a su lado. Ella no me miró.
- Pensé seriamente en ir a buscarte a Denali.
Ella suspiró.
Necesitaba algo mejor.
-¿Puedo hacer esto de nuevo? – pregunté.
-¿Qué cosa?- dijo en voz baja.
-Esto…
Me levanté y me coloqué frente a ella, luego le extendí mi mano. Nessie me miró con gesto divertido pero no dudó y me dio su mano. Se levantó y esperó.
-Se supone que acabo de salir de casa de Billy así que tú…
Ella rio.
-Jake, no tienes que hacer esto por mí.
Parecía avergonzada.
-Nessie, Extrañé cada momento, cada suspiro y todos los segundos y los minutos contigo – la tomé del cuello – No sabes…lo terrible que fue para mí este mes, lo único que me hacía sentir bien era esto – le señalé con la cabeza el mechón de pelo que estaba sujeto en mi muñeca.
Una sonrisa flameó de nuevo en su rostro.
-No soy nada si no estás conmigo y no quiero perderte. Perdóname si algunas veces te hago pensar que solo me preocupa tu seguridad, porque no es así. Es que es tan difícil nuestro mundo…
Ella asintió.
Algo me llamó la atención en su cabello recogido en un moño. Fruncí el ceño y me crucé de brazos.
-¿Que sucede? – preguntó.
-Es mi idea o…
-¿Qué? – dijo Nessie mirándose a sí misma – ¿Que tengo? – añadió.
Me acerqué más a ella sin dejar de mirarla. Estaba impresionado. ¿Cómo es que no me di cuenta cuando la vi? Nessie estaba realmente hermosa, más hermosa de lo que ya era y…muy desarrollada maldición. Cruzó los brazos en su pecho y ladeó la cabeza a un lado con curiosidad. Yo la imité.
Se echó a reír.
-¡Jake! – dijo.
La tomé de los brazos y me acerqué de nuevo a su boca. Nessie no se movió, solo cerró sus ojos con un rastro de esa sonrisa que me mataba en sus labios. – "Voy por ella Billy Black" – pensé. Sonreí con ironía silenciosamente y luego, la besé.
Nessie me sonrió con dulzura, acariciándome la frente con sus dedos, mientras rascaba la barriga de Nieve del otro lado. Nos encontrábamos los tres recostados en el sofá de la salita murmurando cosas en el placentero silencio que reinaba a nuestro alrededor. Habíamos estado intercambiando miradas, esas miradas cómplices que tanto me gustaban, tomados de la mano y jugueteando con nuestros dedos. Mi cabeza reposaba en un cojín y este sobre las piernas de Nessie, ella había insistido en que debía descansar un poco, pero yo no tenía ganas de hacer eso, no era tan fácil concentrarme y estar tranquilo cuando estaba en los brazos de Nessie.
Me sentía en el paraíso, pero tenía una mejor forma de describir cómo me sentía en ese instante. Era como volar o flotar, sobre una nube, no…sus brazos. Mi pensamiento flotaba a su alrededor, si quería correr sobre el agua, lo hacía, si quería sonreír lo haría sin motivo alguno, si quería sentir que todo estaba bien, Nessie me daba la fuerza absoluta para que así fuera. Todo resultaba tan fácil cuando la veía a los ojos, cuando la tocaba, cuando sus labios me rozaban, era la mejor sensación que había tenido la oportunidad de experimentar jamás. Pero de nuevo, ese cielo azul donde me encontraba dio un vuelco y ahora parecía más oscuro, más denso. Todo no estaba bien. Esa era la realidad.
Me incorporé en el sofá. La columna me dolió un poco mientras enderezaba la postura de mi cuerpo. Nessie arrugó el gesto al ver mi expresión de dolor mientras hacia el intento por parecer que nada sucedía. ¡Demonios! Como dolía. Su brazo, que había posado sobre mi abdomen, cayó flácido sobre su pierna cuando me senté por completo en el sofá.
Bajó la vista cuando la miré.
Nieve alzó la cabeza y la dejó caer en la pierna de Nessie exigiendo su atención.
-¿Entonces? – musitó.
-¿Qué?
-¿Me vas a decir lo que pasó o debo obligarte a hacerlo?
-¿Debo tener miedo?
-Uy, si.
Reímos al unísono.
-Es una historia muy larga.
-No importa.
Eso me produjo curiosidad. Si Nessie y su familia habían llegado la misma noche del ataque, entonces probablemente nos hubieran escuchado a Leah y a mi mientras huíamos de A Ka'Wi. Y Seth me había dicho que los Cullen ya estaban allí cuando apenas regresamos.
-¿A qué hora llegaron? – pregunté.
-No cambies el tema Jake – la miré con el ceño fruncido.
Nessie puso los ojos en blanco y luego soltó un resoplido.
-Casi a las dos de la madrugada. ¿Por qué?
-¿Si te digo todo esto, prometes confiar en mí?
Asintió.
-¿Y prometes no asustarte?
Ella me devolvió la mirada con curiosidad, pero a la vez queriéndome decir que no necesitaba mencionar eso.
-De acuerdo, lo prometo ¿qué sucede?
Suspiré.
-Resulta que…tengo un tátara tátara tío abuelo – dije intentando parecer natural – Y casualmente… casualmente nos lo encontramos anoche y…hablamos, bueno no es que nos pusimos a charlar sobre lo mal que se vestían en su época. En realidad no conversamos mucho…él, bueno, él… no fue muy amigable que digamos.
Nessie se quedó mirándome sin expresión en la cara.
-Es un lobo – dijo al fin.
-Sí – dije sorprendido por su rápida conclusión.
-¿Tu tátara tío abuelo dices?
-Sí.
-¿Y él te hizo esto? – preguntó con la voz contenida.
-Sí.
-De acuerdo, no puedo prometerte no asustarme porque…la verdad – comenzó a respirar con dificultad – La verdad es que esto no está bien Jake, no me pidas que no me preocupe tampoco… ¿Te estás escuchando?
-Hey, lo prometiste.
En su rostro había un atisbo de miedo, era difícil descifrar aquella expresión, a la vez confundida, pensativa y nerviosa. Me quedé mirándola esperando una respuesta.
-Supongo que tu tátara tío abuelo…bueno él – se cruzó de brazos – ¿Jake? ¿Acaso me estás diciendo que es un anciano de casi trescientos años?
-¿Es una locura no? – dije con una sonrisita nerviosa.
Parpadeó.
-Oh no – se lamentó.
-Nessie no pasa nada…
-Por dios, no…
-Todo está bien, todo estará…
-Jake él te hizo esto – me señaló con un dedo - ¿Por qué?
-Él tipo es un poco territorial. Ya sabes, cosa de lobos.
Me miró con angustia y luego se levantó del sofá de un salto y me dio la espalda. Yo hice lo mismo lentamente temiendo que explotara de los nervios en algún momento.
-Dijiste "nos lo encontramos" – dijo sin volverse – ¿Quien mas está herido?
Hubo una pausa.
-¿Seth? – preguntó con un hilo de voz.
-Leah – dije con la voz apagada.
Nessie llevó una mano a su frente con preocupación.
-Ella está bien…
-¡¿Acaso eso importa? – Explotó – ¡Mira los que les hizo! Cielo santo…
-Está bien, está bien, ven aquí.
La envolví en mis brazos.
-Calma ¿sí?
Ella me apretó con sus brazos ocultando su rostro en mi pecho. El contacto de sus labios en mi piel, a través de su camisa, me hizo estremecer.
-¿Por qué ahora? – se lamentó – ¿Por qué?
La llevé al sofá y me senté junto a ella, muy cerca y sin dejar de abrazarla.
-Esto iba a pasar en cualquier momento Ness. Más bien creo que, se tomó mucho tiempo.
-¿Por qué las cosas siempre tienen que suceder así Jake?
Me sentí confundido, al parecer no estábamos hablando de lo mismo. Decidí seguirle la corriente.
-No lo sé, Nessie. No todo es tan fácil ya ves que si no son vampiros, serán los lobos.
Ella continuó.
-Quiero decir, maldición esto sí que es un problema, ¿pero cómo puede haber tanta interferencia entre nosotros?
Tragué saliva.
-¿Entre nosotros? – Hice una pausa para sopesar sus palabras sin poder evitar sonreír un poco - Nessie no son… una interferencia.
-Trabas, adversidades es lo mismo ¿no? Da igual – musitó alzando su brazo.
No creía lo que escuchaba. ¿Renesmee enfadada por las dificultades que han surgido entre nosotros? Esto sí que era nuevo y emocionante.
-Nada puede interponerse entre nosotros Ness.
La tomé del mentón.
-Nada en este mundo puede separarnos ¿de acuerdo? – insistí.
-¿Qué hay de tu tío el que intentó matarlos? ¿O me vas a mentir de nuevo Jake? me vas a decir que todo estará bien y que no pasa nada ¿no es cierto?
Fruncí los labios.
-No, te diré que jamás y escucha bien ¡Jamás! voy a permitir que algo te pase.
-Yo no importo.
-Claro que sí.
Bufó.
-Algo se me ocurrirá. Te protegeré cielo, no te pasará nada.
-¿O sea que, de verdad, estamos en problemas?
Puse mi mejor cara de despreocupación. Pero la verdad era que nada de eso era cierto, no le podía decir a Nessie la magnitud de las cosas y todo lo que implicaba tener a A Ka'Wi tan cerca.
-¿"Estamos"? no, tú no tienes nada que ver en esto. Ni tú ni tu familia.
Se separó de mí con brusquedad poniendo mala cara.
-¿Cómo que no?
-No – maticé.
Se levantó.
-Ellos pueden ayudarnos Jacob – dijo en voz alta.
Me puse de pie.
-Lo sé, y de verdad aprecio que quieras ayudar – intenté tomarla de la mano pero ella se rehusó – Escucha, por favor. No peleemos ¿sí?
Con lentitud fui atrayéndola de nuevo a mis brazos.
-No quiero que te pase nada Jake.
-Shh…lo sé, mi Nessie.
-Entonces…
No dejé que terminara la frase. Acerqué mi boca a la suya y empecé a besarla. Básicamente, lo estaba deseando desde que terminé de besarla la última vez, siempre queriendo estar cerca de su boca y su cuerpo, encontraba a Nessie…irresistible. Me sentía seguro si ella también lo estaba, y conmigo, nada le pasaría. Yo no lo iba a permitir.
-¿Por qué me haces esto? – susurró cerca de mi piel.
Sonreí.
-Olvidemos todo por unos minutos. O mejor, hasta que me vaya. ¿Sí? – le pedí.
-Que bueno eres para hacerme olvidar, la verdad, no recuerdo lo que te iba a decir.
Atrapé su labio inferior con mi boca disfrutando de esa sensación.
-Puedo hacerte olvidar muchas cosas cada vez que me lo pidas.
Rio con suavidad.
-Seguro me haces olvidar de más y quizá algún día me despierte y no te recuerde.
Alzó una ceja con sarcasmo.
-Serías lo último que olvidaría – musitó al notar mi expresión.
-De acuerdo, hazme olvidar que dijiste eso.
-No sé si lo haré mejor que tú pero…
Otra vez mis labios quedaron aprisionados en su boca. Sentí su lengua rozar mis mejillas y cada recoveco de mi boca. Definitivamente olvidé todo por completo, Nessie era increíble y me sorprendía cada vez más su serenidad. Eso me hacía sentirme confiado por lo que tampoco evité el placer de sentir sus mejillas con mi lengua. Que intensidad la de nosotros.
Los dos suspiramos cuando al fin decidimos darle paso al aire en nuestras bocas y pulmones.
-Está oscureciendo – dije al mirar por la ventana.
-¿Ya te vas?
Su rostro se volvió triste.
-Tengo que patrullar – dije igual de triste.
-No me enfadaría tanto si me dijeras que te vas a descansar. ¿Pero a patrullar Jake? ¿Toda la noche?
-Está bien, toda la noche no. Pero tengo que revisar el perímetro.
No deseaba discutir con ella, así que mejor era estar de acuerdo.
-De acuerdo.
Nos levantamos del sofá y caminamos tomados de la mano hasta la puerta.
Esto no podía quedar así. ¿Todo este tiempo y pensaba perder esta noche también? Siempre lo estuve posponiendo, pero hoy no. Me volví hacia ella antes de abrir la puerta.
-¿Nessie quieres ir a algún lugar mañana? No lo sé, quizás la playa o…el parque. No lo sé.
Me sentí avergonzado.
Una sonrisa curvó sus labios rojos.
-¿Es una cita? – Clavó su mirada perspicaz en mis ojos – ¿Como amigos?
-Eh, sí, bueno no…no lo sé…como lo desees.
Asintió pensativa.
-Una cita entonces. El parque está bien.
Me sentí glorioso.
-Pasaré por ti mañana temprano.
-Estaré lista a las diez.
-Bien.
-Sí.
-Entonces…adiós.
-Nos vemos mañana.
A partir de ese momento las cosas iban a ser más fáciles, me sentía realmente dispuesto a enamorarla, ahora que sabía que ella deseaba estar conmigo también. Todo lo que antes me había parecido imposible ahora se veía más cercano y tangible. Lo que tenía que hacer era seguir los concejos de mi padre, y el de Leah, no necesitaba ser su novio para sentirme realizado, si a ella le parecía más cómodo besarnos sin ser vistos, a solas y disfrutaba de ello, entonces eso también me parecía bien. Pero de alguna u otra forma Nessie debía saber lo que sentía por ella, porque si no lo sacaba de adentro iba a explotar. Mientras la besaba, la amaba más, la deseaba más. Era como si hubiese esperado por ella mucho tiempo, y que ese tiempo se haya retribuido de la mejor forma. Decirle ahora que estaba enamorado no arreglaría las cosas, tampoco serviría de nada que le confesara la impronta y menos aún si decidía ser tan valiente como para contarle lo que sucedió con Bella, pero temía que se enterara por alguien más que no fuera yo.
Nessie me despidió en el umbral de la puerta después de un largo beso y un abrazo fuerte. Me hubiera gustado esperar que sus padres llegaran pero era mejor salir de allí antes que se armara la bronca. Me pidió entre beso y beso que fuera por ella en lo que el sol saliera, que olvidara los de "estaré lista a las diez." Mi ansiosa Nessie. Al salir de allí, como de costumbre inspeccioné el área. Todo parecía estar bien, por los momentos, solo se escuchaba la tranquilidad del bosque, el sonido de los animales y mis patas en la fría y húmeda tierra. Olisqueé, rasgué y corrí, buscando tan solo una señal de A Ka'Wi. Tal vez una huella que me permitiera saber si había regresado por el mismo lugar que por el cual apareció y aunque no llegué tan lejos como cuando estuve con Leah, le dejé bien claro a A Ka'Wi que no podía atravesar esa parte del bosque. Él sabría como reconocer un territorio marcado, ellos mismos habían inventado eso. Pero el miedo pudo más que cualquier otra cosa, cuando regresé, me detuve cerca de la carretera, esperando que Bella y Edward al fin decidieran ir a casa. Ya estaba oscuro, cuando a través del bosque y como dos balas, pasaron los padres de Nessie.
Entonces, pude salir de fase más tranquilo.
Al día siguiente temprano fui a recoger a Nessie a su casa. Edward me abrió la puerta con cara de pocos amigos, pero igual lo saludé quizá más formal de lo que acostumbraba. No venía por su hija para ir a una noche de historias a la luz de una fogata, venía por ella porque teníamos una cita y la llevaría al parque. Existía una gran diferencia entre estas dos cosas.
-Hola Edward, buenos días.
-Pasa.
-Estoy bien.
-Como quieras.
No me atreví a sostenerle la mirada por un segundo más. Así que me limité a sonreírle estúpidamente.
-Hola Bella.
-Hola Jake – dijo dándome un abrazo – ¿Como estas?
-Bien.
Ella me sonrió con picardía.
-Nessie, Jake está aquí – dijo Bella mirando por encima de su hombro hacia el pasillo.
-¡Ya voy! ¡Dame unos minutos Jake!
-¡De acuerdo! – medio grité.
-¿Quieres comer algo antes de irte?
-Déjalo Bella, seguro comerá palomitas de maíz en el camino – dijo Edward mirándome con arrogancia.
Ella lo miró con desaprobación.
-Gracias Bella, pero Beck me hizo tragar los huevos revueltos y el tocino antes de venir – le sonreí – Y descuida Edward, eso no es precisamente lo único que voy a "morder" hoy.
Su expresión se contorsionó, caminó despacio hacia mí con gesto amenazador y me miró con fijeza. Sus ojos quemaron mis sesos.
-Cuida tus palabras lobo. Recuerda que es a mi hija a quien te llevas.
Esta vez, clavé los ojos en los suyos de la misma forma. Me reventaba que pensara que no podría cuidar de Nessie y más aún, que creyera que él podía dirigir su vida de esa manera. Nessie me pertenecía más de lo que él podría querer o imaginar incluso. – "Lo sabes" – pensé.
Enarqué las cejas.
-Te voy a matar Jacob Black – dijo irguiéndose frente a mí.
-Edward, ya basta ¿sí? – intervino Bella separándonos.
-Entonces dile que se deje de esos pensamientos porque me enerva tener que…
-"Edward, sabes que nunca le haría daño a tu hija, ¿podrías entender eso?" – Lo interrumpí con mi mente – "La amo y lo sabes…solo dame la oportunidad de demostrárselo. ¡Déjame hacerlo por favor!"
Él vaciló al escuchar mi mente.
-"Se que esto es difícil para ti pero… ¿no has pensado lo complicado que se ha hecho todo esto para mí? Nessie no es la Bella que se enamoró perdidamente de ti con solo decirle unas cuantas palabras. Ella es diferente, es… difícil y hermosa. Lo único que puedo ofrecerle es mi vida Edward, y las ganas de amarla cada día."
Él viró el rostro a otro lado.
-"Lo siento amigo, pero la amo demasiado como para dejarla ir. Haré lo que sea para estar con ella, con o sin tu… bendición."
Esto último lo hizo mirarme de nuevo.
Su expresión cambió un poco, no dejó de ser hostil y aprehensiva pero había allí un atisbo de confianza. Nos miramos por unos segundos más hasta que un ladrido de parte de Nieve me sobresaltó. Bella nos miraba mordiéndose los labios y las manos metidas en los bolsillos de su jean.
Entonces, Nessie salió de la habitación con la correa de la Malamute en mano y un pequeño bolso en la otra. Sonrió al verme.
-Estoy lista. ¿Nos vamos?
-Si.
Sus ojos se dirigieron a Edward fugazmente.
-¿Pasa algo papá? – preguntó alzando una ceja.
-No. Todo está bien. – le lanzó una sonrisa muy disfrazada.
-De acuerdo – dijo Nessie separando las silabas un poco.
Caminó hasta donde me encontraba y me empujó fuera de la casa.
-Oigan., Los amo – dijo mirando a sus padres - Volveremos temprano.
-¡Cuídense! – musitó Bella.
-Adiós – dijo Edward.
Hubo un silencio mientras todos nos mirábamos totalmente incómodos.
-De acuerdo. ¡Vamos Nieve!
-Adiós – dije mirando a los padres de Nessie.
La cachorra salió corriendo y nos esperó ansiosa entre los árboles mientras Renesmee daba una última mirada a sus padres que se encontraban en la puerta de la casa.
-Nos vemos – dijo antes de tomarme del brazo y darse la vuelta.
Nos miramos con complicidad cuando echamos a correr por el bosque hasta la carretera. Nieve desapareció de mí vista en un instante pero Nessie no parecía muy preocupada por su ausencia, más bien se veía confiada y divertida. Cuando llegamos a mi auto, la cachorra nos esperaba sentada frente a la puerta trasera. Agitó la cola cuando nos vio.
Casi al mismo tiempo nos detuvimos, solo bastó una intensa mirada y nuestras bocas ya se habían juntado. Retorcí mis labios en los suyos saciando las ganas que ya tenía de besarla desde antes de ir a buscarla. Seguido de eso, con la respiración entrecortada, nos dedicamos una mirada.
-¿Al parque?– preguntó.
-Si – dije casi suplicando.
Nieve ladró con insistencia esperándonos en el asfalto, donde los autos, pasaban volando de vez en cuando.
-Que lista es – dije – ¿La dejas hacer esto seguido?
Ella sonrió extrañada.
-¿Bromeas? Nieve es impresionante. Cuando estábamos en Denali salía de casa de Tanya y volvía cuando se le antojaba. La primera vez que lo hizo me asusté, porque se había escapado, pero volvió. Es muy inteligente.
-Wow – musité.
Cuando fui a abrir la puerta del auto, Nessie me tomó del brazo y me hizo volverme hacia ella.
-El hecho de que todo haya sido tan formal hoy, que casi de asco, no quiere decir que ya no puedas volver a casa como lo hacías antes. ¿De acuerdo?
Puse los ojos en blanco.
-Es en serio. Sentí ganas de vomitar cuando le dije a papá, "Oye tengo una cita con Jake mañana" – inquirió torciendo en gesto.
-¿Como lo tomó?
-Bueno…ya sabes. No lo celebró, pero no me hizo una escenita.
Rio.
-Ya vámonos – dijo entre risas.
-Oye espera – fruncí el ceño – Nessie tu cabello…
-Ah, ¿te gusta?
Tomó la liga que lo sostenía y tiró de ella. Lo tenía distinto, un nuevo corte y liso además. Se le veía hermoso. Lo había notado antes pero entre tantas cosas que nos habíamos dicho la noche anterior, había olvidado comentarlo.
-Me encanta – dije impresionado.
-Que bien – dijo visiblemente satisfecha – Quería que fuera así.
Me sentí glorioso, triunfante. Estaba enamorado de la chica que tenía frente a mí. Enamorado, enamorado, enamorado. Qué bien se oía. Mi corazón iba a estallar de la alegría al interpretar sus palabras.
El viaje a Port Ángeles no pudo haber sido mejor. Cuando llegamos al parque, respiré de nuevo el aire de libertad que soplaba a nuestro alrededor. Era definitivamente distinta la forma en que pisé la grama del parque sin el menor sentimiento de vergüenza o de culpa. Por fin podía decir que estaba con Nessie sin ningún tipo de problema, sin llamadas telefónicas furiosas ni con la preocupación de volver rápido a casa. Éramos solo ella y yo, como dos chicos normales que deciden ir a pasar un bonito día al parque y por supuesto Nieve que no dejaba de ladrar para que la soltaran.
-Ya voy, ya voy. No seas impaciente Nieve.
La cachorra salió corriendo cuando Nessie la liberó, dando saltos juguetones con la lengua de medio lado. Corrimos tras ella varios minutos, persiguiéndola por el parque. Ella nos esquivaba limpiamente, cada vez que nos acercábamos daba zancadas y ganaba varios metros hasta que Nessie volvía a estar tras ella. Aunque mi sistema óseo no se encontraba en condiciones, lo hice bastante bien considerando que la chica que tenía frente a mí casi volaba y ni hablar de Nieve.
-¡Vamos Nieve! ¡Vamos pequeña, corre! – musitó.
Nessie se veía tan feliz, tan serena y natural. Era como si nunca la hubiera visto así. Sonreía con alegría y mientras jugaba con Nieve, mis ojos no dejaban de mirarla con fascinación. Recordé entonces que no era el hombre más infeliz del mundo, sería ahora el ser más afortunado y con más ganas de vivir que muchos. Deseé en ese instante nunca haber reclamado mi derecho como jefe, quizá no debí abandonar la idea de seguir adelante con mi vida hasta que las cosas se arreglaran. Pero nada de eso lo podía cambiar. Un encuentro cercano, marcaría mi vida para siempre. A Ka'Wi, era la única persona que no me permitía tener una visión buena y feliz de mi futuro con Nessie, ni siquiera Edward. Ahora me daba cuenta que su padre era del que menos me debía sentir amenazado, solo deseaba que su hija nunca fuera lastimada, pero muy bien amada y eso era lo que yo mas quería en este mundo. Hacer feliz a la mujer que ahora acariciaba a su cachorra frente a mí, esa mujer de la que estaba enamorado y que amaba más que a mi propia vida. Quizá por eso arriesgué tanto al hacerle mi petición a Sam. El anciano lobo me había retado a muerte, lo pude oír en su mente desgastada, pero poderosa. Ya no había marcha atrás. Me quedaba esperar, y esperar con la angustia y la incertidumbre de su llegada. Por lo pronto me dedicaría a una sola persona. Renesmee.
Sonreí.
-¿Jake estas bien? – preguntó Nessie a unos cuantos metros frente a mí.
El cabello suelto se le veía hermoso producto de los rayos de sol que irrumpían sobre ella. Era como una diosa mitológica, de esas que salen en las revistas del zodiaco, llena de una luz celestial a su alrededor. Mi diosa emanaba una luz extrañamente cobriza.
-¿Jake? – repitió.
Parpadeé.
-Estoy bien.
-Oh lo siento. Te tengo un poco olvidado – se levantó y tomó a Nieve por la correa casi obligándola a avanzar – ¿No es cierto?
Se sentó a mi lado y me dio un beso en la mejilla antes de hacerle señas a la cachorra para que se sentara. La tenía muy bien entrenada.
-¿Estás bien?– dijo de nuevo.
-De hecho…si, me siento un poco desplazado por la canina pero, eso se puede arreglar.
Me acerqué a ella despacio.
-¿Ah sí?
-Ajá.
Me dio un beso en los labios con dulzura.
-¿Mejor?
-Mucho mejor.
Hubo una larga pausa.
-¿Nessie?
Había estado mirando el sol que se filtraba a través de las ramas del árbol que teníamos justo encima. Se sentía bien y más si estaba tomado de su mano.
-¿Si?
-¿Cómo te fue en Denali?
Suspiró.
-Estuvo bien. Las fiestas de vampiros son muy animadas. Son como las de la Push.
Reí pero ella no parecía tan convencida.
-Claro, si no son Quil o Embry quienes bailan.
Nos carcajeamos al unísono.
-Estuvo bien – su sonrisa desapareció.
-¿Por qué creo que no te creo?
-En serio, estuvo bien – se encogió de hombros - No llevé los aros de matrimonio.
La miré sorprendido.
-¿De verdad?
-Era una sorpresa. Se suponía que al llegar iba a practicar en medio de las sillas que estaban en el gran salón. Pero Kate y Garrett – se detuvo – Ellos se veían bien ¿sabes? Felices – suspiró -Me pidieron que tocara el piano para ellos. La marcha nupcial.
-¡Genial!
-Edward me enseñó las partituras el mismo día. Él quería que lo hiciera Rose ya que ella fue la que tocó el piano en su boda así que estaba orgulloso que yo lo hiciera en la de Kate. Fue pan comido.
No estaba feliz con lo que decía. Más bien, parecía que al recordarlo le produjera mucha incomodidad.
-¿Y tu vestido? – pregunté con una sonrisa.
-El vestido estaba hermoso, me hubiera gustado que lo vieras.
-Me habría gustado verlo en tu cuerpo. Ese vestido no sería el mismo si no lo hubieras usado tú.
Sonrió sin ganas.
-Gracias Jake.
La tomé del mentón y la besé.
-¿Dime qué pasa? –susurré luego.
-Nunca la había pasado tan mal en Denali. Es que…te extrañé demasiado.
Sonreí cerca de su boca.
-Fue el peor y más largo mes de mi vida.
-Estamos de acuerdo.
-Pero ya estamos juntos ¿no? Es lo que importa.
-Si – sonrió más contenta.
-¿Quieres un helado?
Mientras tomábamos el helado y luego de que Nessie le haya hecho bromas al vendedor preguntándole si tenía helados de proteína para mí, paseamos a Nieve por la fuente donde también había muchos niños con sus mascotas. Nos sentamos muy juntos en uno de los bancos probando los sabores de nuestros helados. El de Nessie era de cereza y el mío de café y avellanas.
-Me gusta – dije cuando le regresé el suyo.
-A mí también me gusta este. ¿Qué dices?
-Sí, me gusta.
Una pareja de chicos, jóvenes, estaban frente a nosotros besándose muy distraídamente. A su lado un perro que debía ser de alguno de ellos, lamía con satisfacción el vaso con el helado que debía ser del chico.
Nos reímos juntos.
-¿Que normales se ven verdad? –preguntó Nessie.
Bajé la vista.
-Como si…no existiera mas nada en el mundo que los pudiera molestar en este momento. Son solo ellos dos.
-Y el perro disfrutando su helado.
Se echó a reír.
-¿Sabes Jake? así me siento yo cuando estoy contigo.
-¿C-como? – titubeé.
-Así – dijo señalando con la cabeza a los chicos.
Los miré. Los tortolos aún se besaban. El chico la tenía tomada de la mano y ella de su cuello. Se les veía feliz y a su alrededor una burbuja de jabón los mantenía allí unidos, completamente inmunes a los sonidos que se producían en su cercanía y fundidos en la pasión de ese beso. Eso era lo que yo podía ver, o lo que deseaba ver. Estaban enamorados.
La miré.
-Ya veo. Se ven muy…muy…
No pude terminar la frase. Ella sonrió con la mirada perdida en la escena de romance que ofrecían los chicos mientras que un cosquilleo afloraba en mi estomago, obligándome a sonreír.
Ella me imitó.
-Se ven bien.
-¿Tú crees?
-Sí, claro que si – dije con seguridad.
Hubo una pausa.
-¿Cuál crees que sea su historia? ¿Todos tienen una no?
Fruncí los labios.
-Él es un buen chico de pueblo.
-A ella le encantan los días soleados.
-Él creció junto al mar.
-Ella, es un poco indecisa.
-Él parece seguro de ella.
-Está confundida.
Nos miramos.
-Pero también está segura de quererlo – dijo al instante sin despegar la mirada de mi.
-Se le ve más confundida que segura.
Bajé la vista a mis manos.
-No yo… - Sonreí para mis adentros - Ella tiene firmeza en sus sentimientos. Es…mírala – dijo con un nerviosismo que intentó disimular.
Hice lo que me pidió.
-¿No parece segura? – preguntó señalándola de nuevo.
-Tal vez, él no puede demostrarle todo lo que siente.
Respiró con dificultad.
-Entonces está perdiendo el tiempo. Debería hacerlo.
Hubo una pausa. Era demasiado obvia nuestra conversación.
-Él está enamorado de ella. Pero no sabe lo que ella siente. Míralo, ¿no lo parece?
Nessie me miró por unos instantes con el ceño fruncido y una expresión que marcaba la incredulidad. Tragó saliva antes de hablar.
-Más bien creo que ella está demasiado enamorada de él pero no sabe como decírselo.
Los dos miramos a los chicos de nuevo que se levantaron del banco y se fueron tomados de la mano a otro lugar. Ahí se iba nuestra historia. Sentí como si todo dependiera de esos dos chicos, pero no porque se pareciera precisamente a nuestra situación.
-Entonces creo que…ella debería confesarle todo – concluí.
Nos quedamos en silencio asimilando aquella conversación. Todo daba vueltas a mí alrededor, pero no podía ignorar mis sentimientos. Acababa de confesarle a Nessie que estaba enamorado de ella y… ¡Cielos! ella también estaba enamorada de mí. ¿Lo sabía? Si, lo sabía. Estos chicos no parecían para nada enamorados, primero porque sus ojos habían permanecido abiertos mientras la besaba y ella hacía muchas pausas entre beso y beso, visiblemente incómoda. Tal vez, apenas se conocían y no sabían nada de ellos. ¿O por qué no? El chico solo buscaba una aventura y no le importaban los sentimientos de ella. Eso se veía a leguas y por si fuera poco, su teléfono no paró de sonar en ningún momento.
-Bueno – suspiró – Creo que ahora solo quedamos tú, yo y…
Miró a los lados.
-¿Nieve?
-¡Oh, oh!
-¿Dónde está? – preguntó con la mirada nerviosa.
-Estaba aquí hace un momento.
Nessie se levantó de un salto.
-¡Nieve! – la llamó.
Miré a los lados en busca de la cachorra pero no había rastro de ella.
-Jake – dijo Renesmee con la voz contenida. – Perdimos a nieve. La perdimos.
-No no. Escúchame, la encontramos ¿de acuerdo?
Asintió.
-¿Puedes olerla?
-Hay más de cuarenta perros aquí Jake.
-Muy bien. Inténtalo ¿sí?
Caminamos por todo el lugar, tomados de la mano, siguiendo el efluvio de Nieve. Mirando a todos lados para ver si conseguíamos, entre los demás, un montón de pelo marrón claro.
-Por allá. – dijo al fin Nessie señalando a su izquierda.
Echamos a correr y cuando pasamos al hombre de los helados y el de los globos la encontramos.
Nessie respiró con más tranquilidad.
-Aquí estas – dije al pasar la cerca.
-Nieve me diste un gran susto. Oye estás castigada, espero que tengas una buena…
La cachorra se encontraba junto a otro perro, hermoso y de color dorado, lamiendo las sobras de un helado que se había derramado en el piso. Parecían muy felices de haberse encontrado para compartirlo. Nos miramos con sorpresa y luego comenzamos a reírnos.
-¿Y…Cuál es la historia de ellos? – pregunté abrazándola.
-Creo que…a ella le gusta.
-Y a él definitivamente le gustan las morenas.
-Sí, eso es obvio – musitó sonriendo con alivio.
Sin esperar más, tomé a Nessie de la cintura y busqué sus labios, ellos también me buscaron. Nos besamos por un largo minuto, sin importar más nada, ni la gente que se detenía a vernos, ni el viento que alborotó su cabello. Nuevamente se parecía a afrodita, una de las diosas más hermosas del Olimpo, con aquel hermoso brillo en su cuerpo. Y no sabía por qué seguía hablando de los dioses, pero si sabía que la amaba y que necesitaba estar con ella. Nessie por su parte, reacia a tocarme, tal vez por miedo a que su don me lo dijera todo, solo dejó que la abrazara mientras ella sostenía los puños firmes en mi espalda.
Al caer la tarde decidimos volver al auto. Nieve, estaba agotada, así que se desparramó en el asiento trasero y luego empezó a roncar. Nos gustaba mirar el atardecer, así que esperamos, al igual que otras personas más, que el sol se ocultara. Me recliné en el parachoques de la camioneta de Billy y Nessie muy decidida se colocó de espaldas a mí, dejando todo el peso de su cuerpo sobre el mío. Con mis brazos cubrí los suyos que descansaban cruzados en su pecho. Comenzaba a hacer frio.
-Gracias por este día Jake – dijo mirando al horizonte, allí donde el sol comenzaba a desaparecer.
-Cuando quieras.
-Siempre quiero.
Sonreí ocultando mi boca en su cabello.
Había un silencio extraño, nadie hablaba, ni siquiera las mascotas ladraban o gemían de satisfacción mientras sus dueños les rascaban la pansa. Había una gran omisión de palabras en todo el lugar. Mientras, la oscuridad comenzaba a hacerse imponente, cubriendo con un manto azul oscuro de terciopelo la inmensidad del cielo.
-Que hermosa vista – susurró Nessie incapaz de hablar más duro.
-No tanto como la mía.
El último atisbo de luz se diseminó frente a nosotros delineando la perfección de su cara. Los músculos de su rostro se extendieron dando paso a una sonrisa silenciosa. Sus manos tocaron mi piel abriéndose a través de mis nervios hasta a mi cabeza, dejando que me introdujera en ella y me cerciorara de todo lo que estaba sucediendo en ese instante allí. Luego se dio la vuelta y puso sus manos en mi cuello. Las palabras salieron de su boca como un susurro del viento, muy cerca de mi oído.
-Te necesito.
-Aquí estoy – dije sin respiración.
A partir de ese momento decidí estar enamorado para toda la vida de Nessie. De amarla irracionalmente sin importar que o quienes, de aprovechar cada de segundo para estar con ella y besarla y abrazarla mientras tuviera la oportunidad de hacerlo. Como dijo Napoleón I, y esto lo había leído una vez en uno de los libros de Nessie, "La victoria pertenece al más perseverante." Y aunque Nessie no era un premio, me sentía como el guerrero, que después de ganar una ardua batalla, regresa a casa para ver de nuevo a su amada.
Mientras saboreaba sus labios, Nessie me mostró todo lo que no había querido decirme en una sola palabra. "Te amo." Le hubiera dicho que yo también la amaba pero tenía los labios ocupados. "Lamento no haber dicho esto antes. Que idiota fui." Tú no Nessie, yo si fui un total y completo idiota. "Quiero estar contigo."
-Y yo mi cielo – dije entre sus labios.
La espera, las desilusiones, los malos días, lo que no tenían sentido alguno, los buenos y los que me gustaba olvidar, el miedo a fracasar, a perderla, tenían ahora una razón de ser, porque comprendí que un viaje de mil millas comienza con el primer paso.
Chiks, aquí les dejo un fragmento de la historia, que al igual que muchas otras, dejamos en el olvido. Esto nunca fue considerado para ningún capitulo, solo es algo que escribí y que una vez pensé editar.
Espero que les guste.
Enarqué las cejas a modo de pregunta. Jake notó mi expresión así que se encogió de hombros.
-¿por qué lo dices? – pregunté de nuevo usando el tono desinteresado.
-creo que necesitas una amiga.
Lo miré con expresión de horror.
-oye, creo Alice es encantadora, pero te lleva un montón de años.
Entorné los ojos con la incredulidad dibujada en mi rostro.
-eh…y Rose es algo así como una segunda Bella, creo que…
-espera, espera un momento – dije alzando una mano en el aire para detener sus palabras -¿qué tienen que ver Alice y Rose en esto? – pregunté confundida.
-bueno que no se ofendan – dijo mirando hacia la casa con cautela – pero son tus tías y las mejores amigas de tu madre.
-¿y?
-son grandes Nessie, y tienen sus propios asuntos.
Definitivamente no entendía absolutamente nada de lo que intentaba decirme. ¿Qué quería decir con que, necesitaba una amiga?
-no entiendo que quieres decir y espero que de verdad sepas lo que dices a menos que quieras enfrentarte, en vez de un lobo rebelde, a dos vampiresas furiosas.
Jake vaciló por unos segundos pero sin dejar su expresión serena.
-intento decirte que Leah entendería mejor tus problemas y estará más disponible…
-¿qué te hace pensar que mis tías o mi madre no? – lo interrumpí algo ofendida.
-Leah tiene prácticamente tu…
-¿tamaño? –sabía cuál era su intención.
Jake contorsionó el gesto avergonzado.
-por lo menos aparentan la misma edad.
-¡Jake! - dije perdiendo la paciencia – ¿quieres que me haga amiga de Leah?
-te haría bien.
-¿por qué?
Jake vaciló por unos segundos, con la mirada gacha.
-ella necesita…necesita tu ayuda.
-no soy la indicada.
-ella no necesita que lo seas.
-¿que necesita entonces?
-Nessie, solo digo que deberías intentar hacer una amistad, algo contemporáneo te vendría bien.
-¿podrías dejar de llamar viejas a las chicas?
Jake parpadeó varias veces antes de lanzar una mirada furtiva a la casa.
-yo no dije eso – dijo en voz baja.
-oh, sí – dije asintiendo con una media sonrisa.
-escucha…
-está bien, ¿qué pasa con Leah?
