-Me pidió que te pidiera perdón.- Dijo entonces esta.- Me pidió que te explicara todo y que te dijera que si pudiese volver atrás cambiaría todo lo que había hecho, que en su momento pensaba que estaba haciendo lo correcto.- Aseguró entonces esta.

-No sé qué pensar.- Dijo Emma apretando la mano de la morena.

-Emma, no puedo cambiar lo que ha pasado pero me gustaría que nos conozcamos. Sé que tener una relación de hermanas no es fácil pero podríamos ser amigas.- Explicó Jackie.

-Me parece bien.- Contestó Emma.- Entiende que es mucha información pero sí me gustaría que nos conociésemos y ver hasta dónde podemos llegar.- Aseguró la rubia mirando ahora a Regina que le sonreía.

-Me alegra oír eso.- Soltó Jackie muy contenta.

Las tres comenzaron a comer, Jackie iba ayudando a su hijo mientras que charlaban sobre temas banales. Jackie le había contado a Emma algunas cosas sobre su madre y la rubia no podía evitar sentirse feliz de saber que compartía algunas cosas con ella.

-¿Cómo os conocisteis?- Preguntó Jackie mirándolas.

-Golpee su coche.- Contestó Emma sonriendo.- Así me rompí el brazo.- Añadió esta.

-Encantador.- Dijo Jackie riéndose con la rubia.

-¿Juga?- Preguntó Oliver señalando un acuario que había en el fondo del restaurante.

El niño acababa de comerse el pequeño pastel que le habían traído y el móvil había dejado de distraerlo. Emma sonrió al ver al pequeño, tenía su misma mirada. Sus mismo ojos y no podía evitar verse reflejada en ellos.

-Yo te llevo.- Dijo Emma cogiéndolo en sus brazos.- En seguida volvemos.- Aseguró la rubia mirando a ambas.

Emma se alejó con Oliver en sus brazos mientras que las dos mujeres se quedaron sentadas charlando tranquilamente. Regina fue la primera en hablar.

-Siento si es un atrevimiento.- Empezó a decir Regina.

-No te preocupes, simplemente pregúntame.- Dijo Jackie sonriendo.

-¿El padre de Oliver?- Preguntó la morena.

-Nos divorciamos cuando estaba embarazada, pensamos que tener un hijo arreglaría nuestras diferencias pero no fue así. Todo empeoró y yo deseaba vivir mi vida tranquila.- Explicó Jackie.- Ahora tenemos una relación cordial, Oliver quiere a su padre y lo ve todas las semanas.- Añadió esta.

-Siento si ha sido un atrevimiento.- Aseguró Regina.

-No pasa nada.- Dijo está sonriendo.- ¿Vosotras vais en serio?- Preguntó mirando a Emma reír mientras señalaba los peces con Oliver aun en sus brazos.

-Sí.- Dijo muy segura Regina que miraba a Emma con una sonrisa tonta en la cara.

-Se os ve felices, ese brillo en los ojos.- Murmuró Jackie.- Me gustaría mucho formar parte de la vida de Emma.- Añadió algo más alto.

-Dale tiempo y conseguirás que así sea. Emma va de dura pero en el fondo es una blanda.- Dijo provocando una carcajada de Jackie.- Pero no le digas nada, si se entera es capaz de dejarme.- Bromeó de nuevo.

Emma volvía en ese momento con Oliver en sus brazos que sonreía y balbuceaba cosas casi incompresibles para la rubia que sonreía con él.

-¿Lo pasáis bien?- Preguntó Emma sentándose dejando a Oliver a su lado.

-Sí.- Contestó entonces Regina mirando a Emma que se acercó y le dejó un beso en los labios.

-Uag.- Espetó entonces Oliver poniendo cara de asco.

-No os preocupéis, hace lo mismo cuando ve a cualquiera. Creedme, deseo que siga siendo así para siempre.- Dijo provocando una carcajada en ambas que se miraron fijamente.

-No creo que eso se cumpla.- Regina le dio un poco de zumo al niño que iba a tirar su vaso.

-Lo sé, no tendré esa suerte.- Soltó provocando más risas.- Lo he pasado genial pero ahora tenemos que irnos. Oliver debe irse con su padre un par de días.- Dijo sacando su cartera para pagar.

-Yo invitó.- Dijo Regina rápidamente.

-No es necesario.

-Insisto.- Regina la miró con una sonrisa tranquila.

-Gracias.- Espetó Jackie.- Oliver despídete de Emma y de Regina.

El niño le dio un beso y un abrazo a cada una para después ser cogido en brazos por su madre que se despidió también de ambas mujeres que se quedaron para tomarse un café antes de irse al hospital.

-Es encantador.- Dijo Regina mirando al niño que se despedía frenéticamente de ellas.

-¿Te gustan los niños?- Preguntó Emma.

-Sí, mucho.- Contestó Regina besando suavemente los labios de la rubia.

-¿Has pensado en tener hijos?- Preguntó y notó como la morena se atragantaba.- ¿Qué?- Preguntó preocupada.

-Nada, nada. Solo me ha sorprendido la pregunta.- Contestó Regina.- Sí, lo he pensado. Me encantaría tener hijos.- Aseguró la morena.

-A mí también.- Dijo Emma.

Regina iba a intentar romper el silencio incómodo que se había establecido en ese momento cuando Samanta llegó a la mesa. Emma se sintió algo incomoda pero la mano de Regina en su muslo la relajó.

-¿Os ha gustado?- Preguntó mirando a ambas.

-Estaba todo riquísimo.- Contestó Regina sonriendo.

-Así es.- Confirmó Emma cuando la morena la miró.

-Me alegra mucho.- Dijo esta.- Espero veros más a menudo por aquí.

-Hoy tenemos prisa pero otro día vendremos con más tiempo. Así nos ponemos al día.- Dijo Regina sonriendo.

-Me parece genial.- Aseguró la mujer. -Sé que es repetirme pero hacéis una magnifica pareja.- Añadió después.

-Gracias.- Dijeron las dos a la vez.

Regina pagó el almuerzo ante las quejas de Emma. Las dos salieron del restaurante y se marcharon hacía el hospital. La morena ya había avisado a su madre de que se pasaría por allí esa tarde.

Emma aparcó y acompañó a Regina hasta allí. Al tocar en la puerta escucharon la voz de Cora invitándolas a entrar.

-Hola.- Dijeron la pareja a la vez.

-Buenas tardes.- Dijo Cora levantándose.

Regina le dio un abrazo mientras que Emma la saludó con dos besos. Ambas habían hablado poco pero se habían caído bien.

-¿Dónde está?- Preguntó entonces Regina mirando el lugar vacío donde debería estar la cama.

-Ha ido a hacerse unas pruebas, la traerán en un momento.- Contestó Cora.

-Vale.- Dijo Regina sentándose con Emma al lado.- ¿Cómo está?- Preguntó después.

-Bueno… más o menos.- Contestó Cora.- Ya sabes cómo es, y aunque ha cambiado un poco sigue manteniendo su esencia.- Añadió la mujer mayor.

-Eso no es nada raro.- Aseguró Regina.- ¿Sabes cuándo le dará el alta?- Preguntó.

-Probablemente a final de esta semana.- Contestó Cora.

-Perfecto, la casa ya está limpia y lista para cuando lleguéis.- Dijo la alcaldesa.

-Gracias, cariño.- Cora miró entonces a Emma.- ¿Ya no llevas la escayola?- Preguntó contenta.

-Por suerte así es.- Dijo Emma sonriendo.- Era bastante incómodo.

-Lo imaginó.- Cora comenzó a reír.- Recuerdo cuando Regina las ha tenido, era una pesadilla.- Añadió está provocando la mala cara de la morena y la sonrisa de Emma.

-¡Mama!- Le regañó Regina.

-Creó que quiero saber más.- Dijo Emma bromeando.

-No, no quieres.- Espetó Regina mirándola a los ojos.

-Una vez tuvimos que llevarla al médico porque es dejó un palo metido en la escayola intentando rascarse.- Soltó entonces ella.

-¿De verdad?- Preguntó Emma muy interesada en el tema.

-Completamente.- Contestó está.- Se pasaba quince días discutiendo y peleando con todo el mundo porque quería volver a montar a caballo.- Dijo está.

-Mama, deja de darle información.- Soltó Regina mirando como Emma estaba disfrutando de todo eso.

Las tres siguieron charlando tranquilamente, un rato después llegó Lena que parecía algo más calmada y más tranquila. Después de pasar un rato con ambas en la habitación se despidieron para volver a Storybrook.

M&S

¿Os ha gustado? Espero vuestros comentarios.

Siento si durante unos días estoy algo ausente, tengo cosas que resolver y poco tiempo para hacerlo. Aun así ya me conocéis, siempre busco un hueco para dejaros un capítulo.