¡Hola queridos lectores! Luego de una pequeña ausencia vuelvo a aparecer con un poco más de historia, la verdad no le había dedicado tiempo porque hace unos días fui a la librería y me encontré con una saga de la que jamás había escuchado, la compre completa y como toda lectora obsesiva no descanse hasta terminarla… Estoy sufriendo el síndrome pos-lectura en este instante pero creo que eso no influyo en lo que aquí les traigo , espero que satisfaga sus ganas de más…

maryrose16: Si, hay que aceptar que ha sido cobarde pero nuestro Peeta solo la quiere a ella, te aseguro que se pondrá un poco más valiente.

Ady Mellark87: Jejejeje ame tu comentario, ¿Soy tan mala como Suzanne? Te aseguro que ella es más mala que yo, pero aun así amamos la gran obra que ha hecho y sobre todo a Peeta, espero que este capítulo mejore un poco la perspectiva y espero que pronto te sientas mejor de salud.

ELI.J2: Tienes razón, mucho drama pero lamentablemente ese es el curso de la historia, hoy sin embargo estoy más inspirada por otra cosa…

katnisspeetax100pre: Babeamos juntas jejejejeje Peeta siempre será adorable a mis ojos, espero responder tu pregunta en este capítulo y con Prim pronto sabremos que sucede, me alegra que mi historia te haga sentir un poco romántica (Aunque no lo seas) porque el romance es una de esas cosas que disfrutamos leer pues nos hace soñar más y ¿A quién no le gusta soñar?

Laura: ¡También yo me he emocionado por eso he puesto este capítulo!

Carolblue: La vida necesita esperanza así que es lo justo, me gusta mucho que sientas intriga por lo que sigue, espero llenar tus expectativas.

Gracias por sus maravillosos comentarios, Un abrazo y como siempre ¡Que la suerte este de su lado!

CAPITULO 29 PEQUEÑOS LOGROS

Por un momento me detuve de nuevo en el umbral de la puerta de la habitación de Peeta dándole la espalda para poder librar en privado mi batalla interior, había escuchado una súplica de sus labios y eran esas palabras las que estaban enviando al diablo mi convicción de seguir adelante para reunirme con mi familia dejándolo atrás por lo menos de momento.

Creía que lo hacía por él y por Prim, porque tal vez el hecho de presionarlo con mis lágrimas y constantes lamentos por no poder recordarme le provocaran un malestar emocional que terminara por alejarlo aún más de mí, además estaba la cuestión de mi hermanita que estaba enferma y podría posiblemente enfrentarse a la idea de no recuperarse, el solo pensarlo hizo que mi mundo temblara pero me llevo a comprender por un instante la estupidez que estaba a punto de cometer sin contar con que nada de esto lo hacía por ellos pues simplemente era mi manera de huir de una circunstancia dolorosa que seguro más adelante me costaría demasiado pero que sin embargo estaba impulsaba en el fondo por un sentimiento egoísta: el temor a sufrir.

Peeta esperaba pacientemente mi respuesta y aunque aún tenía dudas sobre lo que debía hacer estaba convencida de algo por fin: el dolor te hace sentir vivo y es necesario para que reacciones y busques una salida, pensé que conocía lo que era la tristeza habiéndome enfrentado a ella tantas veces pero siempre habría una prueba más grande y de mi dependía que saliera victoriosa.

-Quédate. Dijo luego del largo silencio.

Al voltear a verlo me encontré con una expresión que no le había vislumbrado hasta el momento o por lo menos de esa manera, sus ojos azules suplicantes reflejaban tristeza pero sobre todo miedo, se sentía perdido y yo lo estaba abandonando después de haberle dicho que lo amaba, me odie a mí misma por eso y en silencio me reproché mi cobardía aunque podía remediarla.

-Está bien… Me quedaré.

Sentí de inmediato como su mirada aliviada se posaba sobre mí mientras me acercaba a la silla donde me había sentado todos los días a contemplarlo mientras dormía, hoy en cambio estaba despierto y aunque por días me había aterrado la idea de enfrentarme a este momento tenía que esforzarme por él.

Me sentí como una adolescente tímida mirando a las paredes y a Peeta de vez en cuando que tampoco decía nada y quien por momentos parecía perderse en la bruma de sus pensamientos.

-Ángel. Dijo de repente y me sobresalte desviando mi mirada de su pierna enyesada hacia su rostro, desde que había despertado me llamaba de esa manera y aunque yo extrañaba el "princesa" la situación no me permitía mencionarlo.

-¿Si? Conteste mientras mis manos se ponían frías.

-Me gustaría pedirte un favor.

-El que quieras.

Lo sentí vacilar un momento como si estuviera nervioso pero yo estaba allí para ayudarlo, había tomado esa determinación aunque al principio hubiera intentado huir y haría todo lo que pudiera por lograrlo.

-No sé cómo decirlo…

-Solo dilo, no te preocupes. -Trate de tranquilizarlo-

-Quisiera que me contaras sobre mí.

Su petición me tomo por sorpresa porque me imagine que querría que habláramos sobre nosotros, sobre cómo era nuestra relación teniendo en cuenta que su familia e incluso nuestros amigos ya le habían hablado bastante sobre su vida pero entonces comprendí que era conmigo con quien había compartido momentos de preciada intimidad y lo conocía mejor en muchos aspectos porque las veces que nos habíamos entregado el uno al otro no solo compartíamos nuestros cuerpos sino también nuestras almas.

-Veamos Peeta Mellark por donde podría comenzar…

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Cada día me dirigía al hospital a pasar algún tiempo con Peeta contándole pequeños detalles que los demás habían pasado por algo o que simplemente nos pertenecían a los dos; me permitía tener tiempo para él pues aunque el tratamiento de Prim no iba como todos esperábamos la Dra. Coin quien estaba especialmente comprometida con su caso últimamente se veía un poco más optimista.

Había propuesto el cambio de medicamento que si bien no podía curar su padecimiento retrasaba su avance dándole tiempo de idear un plan además estaba la otra cuestión, Snow estaba gastando una fortuna en nosotras pues Prim había requerido más de lo que hubiéramos podido costear y él no había tenido ningún reparo, de vez en cuando lo encontraba en el Centro de Investigaciones y yo que siempre me he jactado de ser buena observadora me pude percatar de que lo que sentía por mi hermana y mi madre era autentico cariño eso hizo que me replanteara las cosas hasta el punto de bajar la guardia y considerar el hecho de tratarlo como parte de la familia aunque aún lo llamaba por su apellido.

-¿Entonces soy bueno con la pintura? Peeta me miraba entre curioso y tranquilo.

-Eres más que bueno, eres todo un artista pero eso ya te lo habían dicho. Estaba segura de que era una de las primeras cosas que le habían revelado.

-¿Alguna vez te he retratado a ti?

Sonreí recordando el hermoso cuadro que me había enseñado aquella vez del cual yo era protagonista y había tenido lugar en su primera lección de natación, en nuestro primer encuentro cercano, sin pensarlo emití un suspiro y lo mire…

-Nunca he posado para ti pero me pediste que alguna vez lo hiciera.

-¿Y dijiste si?

-Si. Dije sonriendo

-Quisiera poder recordarlo. Suspiro y por un momento sentí que el cansancio se apoderaba de el pero no uno físico sino uno emocional, Peeta parecía exhausto de luchar contra el olvido y aunque trataba de mantenerse tranquilo yo podía ver en su expresión que libraba una batalla interior, entonces recordé nuestra charla aquella noche bajo las estrellas uno entre los brazos del otro y como una ráfaga empecé a decirle todo lo que se me vino a la mente…

-Eres pintor y panadero, tus pasteles y galletas son toda una obra de arte, te gusta dormir con las ventanas abiertas, nunca pones azúcar en tu té, siempre haces doble nudo cuando atas tus zapatos y…

Pude recordar a la perfección sus últimas palabras aquella vez "Dijiste que me amarías aunque jamás te hubiera dicho que si" pero solo las pensé y no llegue a pronunciarlas a pesar de que pareció que esperaba que dijera algo más.

-Y… Tu color favorito es el naranja de los atardeceres. Concluí.

Lo observe tratando de digerir toda la información que acababa de darle mientras yo luchaba por reprimir un poco el vacío en mi pecho cuando de pronto una voz familiar nos interrumpió

-¿Qué fue todo eso?

Finnick entraba en la habitación sonriendo de oreja a oreja mientras con la mirada trataba de escudriñar en la situación, él era la primera persona con la que había hablado de querer alejarme de Peeta y por supuesto había sido también el primero en pedirme que lo reconsiderara, supongo que todo lo que acababa de escuchar fue un pequeño triunfo en cierta forma porque yo estaba prácticamente decidida a no ceder.

-Katniss me ayuda a recordar algunos detalles. Le contesto Peeta

-Eso es muy bueno, ya verás que pronto todo volverá a estar en orden

Encontré en el recién llegado la ocasión perfecta para marcharme y no porque en verdad quisiera hacerlo sino porque sabía que era lo mejor por el momento, al menos para mí pues no quería dejar mis emociones expuestas y que Peeta se viera afectado, además tenía que ir a ver a Prim.

-Bueno chicos, creo que yo los dejare para que charlen -Les dije con una mueca parecida a una sonrisa mientras me levantaba de la silla y tomaba mis cosas dejando el lugar libre para que fuera ocupado por Finnick- Te veré mañana.

-Katniss espera….

Me gire para encontrarme con la mirada de Peeta que parecía un poco confundida y a la vez daba la impresión de querer decir algo sin saber cómo.

-Tu color favorito… -Dudo un segundo- Es el verde

Acabo por decir y no lo hizo a manera de pregunta y entonces yo sentí que algo dentro de mí se removió eliminando todos los vestigios de la anterior emoción que me había embargado, la esperanza emergió en mi interior como un torrente y sentí mi corazón palpitar con fuerza dentro de mi pecho.

-¡Si! -Dije sonriendo mientras Peeta me devolvía la sonrisa y Finnick nos observaba complacido- ¡Pudiste recordarlo!

-Es algo extraño, me vino a la mente de pronto. Dijo tratando de encontrar una explicación al asunto pero yo no la necesitaba, esa era la chispa que había esperado para volver a sonreír entre tantos problemas y tener la certeza de que sea como fuere todo iba a mejorar.

-Vaya chica en llamas tú tienes el don -Finnick había usado mi antiguo sobre nombre- Deberías seguir pasando más tiempo por aquí. Concluyo y yo comprendí que quería acabar de erradicar mi estúpida idea de alejarme de Peeta.

Me debatí un momento entre volverme y besar a Peeta o seguir mi camino hasta encontrar un lugar donde gritar de júbilo por nuestro pequeño logro pero al final solo regrese y bese su mejilla para luego despedirme de Finnick.

-Te esperare ángel. Dijo mientras yo asentía para luego salir por la puerta de la habitación incapaz de contenerme.

En el Centro de Investigaciones mama me esperaba con una Prim sumamente entretenida en un libro en cuya portada se podía ver el rostro de una chica rubia de ojos azules con un letrero en alto relieve donde se podía leer "The iron King", debía ser nuevo porque no había avanzado demasiado.

-¿Qué lees? Le dije luego de haberlas saludado a ella y a mama con un beso.

-El primer libro de una saga juvenil, mi abuelo me los compro todos. Dijo sin levantar la vista de las páginas.

-Mmmm pues debe ser muy interesante cuando ni siquiera me das una miradita. Sonreí al verla tan entretenida.

-Ya casi termino el capítulo 6. Dijo mientras pasaba la página y dedicaba unos minutos más a la lectura.

Mientras tanto me fije en mi madre que me observaba detenidamente y sonreía de manera complacida.

-Te ves diferente.

Mi madre me conocía demasiado y de seguro había notado el cambio en mi humor pues no conseguía borrar la sonrisa de mi cara después de tantos días de tristeza.

-Peeta recordó algo. Le dije con emoción.

-Eso es maravilloso cariño. Dijo y sentí alegría en sus palabras.

-¡No es maravilloso es fantástico! -Prim hablo con júbilo y por un momento pensé que era por algo que había leído pero me percaté de que ya había cerrado el ejemplar- Cuéntanos que fue lo que recordó.

-Mi color favorito. Dije mientras me detenía a pensar un momento en ello, no era la gran cosa pero un avance era un avance.

-Yo sabía que pronto se iba a poner mejor y de seguro tú lo vas a ayudar a recordarlo todo. Sentí una punzada de culpabilidad al haber concebido la idea de alejarme de Peeta por un tiempo.

-Bueno ahora que les conté las buenas noticias cuéntenme ustedes que han acontecido mientras he estado ausente.

-Nada nuevo a parte de mis libros, mi abuelo estuvo aquí hace un rato y eso me hace recordar en este momento que dejo algo también para ti. Observe a mi hermana tomar un pequeño paquete que había guardado en su mochila para luego entregármelo.

Cuando lo abrí me encontré con un IPod de color plata y unos audífonos que además traían una pequeña nota. La música es alimento para el alma ponía en ella con una caligrafía elegante, en el pasado hubiera querido arrojárselo a los pies una vez lo hubiera visto acusándolo de querer comprarme pero últimamente reconsideraba muchísimo mi comportamiento hacia el hombre que estaba convirtiéndose en nuestro más grande apoyo.

-A que esta genial.

-Si Patito, cuando quieras puedo prestártelo.

-Niñas iré un momento a hablar con la Dra. para saber en cuanto podremos marcharnos al apartamento. Dijo mi madre para saliendo de la habitación donde permanece Prim mientras le administran su medicamento.

La Dra. Coin había considerado que la mejor manera de administrarlo era por vía intravenosa para que sus efectos se notaran con mayor rapidez así que a diario debíamos acudir al centro para que mi hermana pasara algunas horas conectada a una bolsa de suero donde lo colocaban e incluso en algunas ocasiones era sometida a estudios para evidenciar el avance.

-Cuéntame sobre lo que estas leyendo. Dije para distraerla un poco notando que se entusiasmaba porque le preguntara al respecto.

-Pues es una historia acerca de hadas y monstruos de esos que se esconden en los armarios y debajo de la cama.

-Entonces debe ser aterradora. Dije sonriendo

-No claro que no, la historia gira en torno a Meghan y su mejor amigo de toda la vida quien resulta ser el bufón del rey de las hadas, ellos se ven inmersos en un mundo que ella no tenía idea de que existía, así empiezan muchas aventuras en el nuncajamás pero no puedo contarte mucho porque aún no avanzo demasiado.

-Suena muy interesante Patito, ojala lo disfrutes y quizás en algún momento me lo puedas prestar. La verdad no soy una lectora muy ávida pero la alegría que siento hoy es inspiradora.

-Ya casi podemos irnos niñas, en un momento vendrá la enfermera a retirarlo todo y nos iremos a casa.

Luego de un rato más nos marchamos al apartamento donde compartimos la cena y después de asearnos nos vamos a descansar.

Mi habitación es espaciosa y está bien equipada con una enorme cama, un tocador y un armario enorme, siempre he compartido la misma con Prim pero a mi hermanita parecía agradarle muchísimo la idea de tener una para ella sola así que cuando llegamos aquí no lo discutí y la deje escoger primero.

A pesar de la comodidad de mi cama no tengo sueño, es más hace bastante tiempo que no me sentía tan despierta como hoy, tal vez es la emoción que me produce el hecho de ver a Peeta mañana y encontrarme con la posibilidad de que haya recordado algo más por mínimo que esto sea o tal vez sea solo el hecho de que sigo tan enamorada de el como siempre y poder ayudarlo a progresar constituye para mí una nueva ilusión.

A la mañana siguiente se nota mi entusiasmo y mientras Prim lee su libro al tiempo que desayuna yo consumo los alimentos contrarreloj y salgo a ver a Peeta.

-Nos vemos en la tarde –Digo mientras beso a cada una en la mejilla- Las quiero mucho.

-Que te vaya bien cariño.

-Saluda a Peeta de mi parte.

Salgo camino al hospital con el corazón palpitando en mis oídos de la emoción mientras pienso en todo lo que podría contarle a Peeta hoy pero teniendo en cuenta que debo ir despacio para no saturarlo de información que no pueda asimilar.

- Buenos días Katniss. Me saluda el padre de Peeta que lee el periódico en la sala de espera del 5to piso

-Buenos días señor Mellark.

-Esta con Finnick. Agrego antes de que pudiera preguntar y asintiendo con una sonrisa me aleje hacia la habitación.

Cuando llegue los encontré muy animados en una partida de ajedrez que al parecer iba ganando Peeta pues el número de piezas del lado de Finnick se veía bastante reducido, al llegar a la puerta ambos voltearon a verme.

-Chica en llamas llegas justo a tiempo para relevarme la verdad es que ya me estaba aburriendo de este juego. Dijo Finnick levantándose de la silla.

-Claro, porque estabas perdiendo la tercera partida. Le dijo Peeta burlón y verlo tan animado hizo que mi corazón diera un vuelco.

-Es obvio que te estaba dejando ganar porque aun estas convaleciente.

-Pues eres muy amable al dejarme ganar todas las veces.

-Como sea quedas en buenas manos.

Finnick salió de la habitación dándome espacio para ocupar su lugar mientras Peeta acababa de guardar las piezas del ajedrez.

-¿Cómo has estado hoy?

-Muy bien, he ganado nos partidas de ajedrez e iba por la tercera y el Dr. dijo que pronto retiraran el yeso de mi pierna.

-Eso es muy bueno.

-Sí, aunque quisiera que también retirara el bloqueo de mi cabeza. Su voz sonaba un poco triste

-No te preocupes yo creo que vamos por muy buen camino. Le dije reprimiendo el impulso de acariciar su mejilla, no quiero presionarlo.

-No lo sé, he forzado mi mente pero aparte de lo de ayer no he podido recordar nada más.

-No es necesario que lo hagas, los recuerdos volverán poco a poco igual que paso ayer. Mi voz suena más optimista que antes y deseo con todas mis fuerzas que Peeta se contagie y no se deje vencer como estaba haciendo yo al principio.

Durante un momento nos quedamos en silencio y cuando me había decidido romperlo Peeta hablo primero.

-Gracias. Me sorprendió su declaración.

-¿Por qué?

-Por todo lo que haces por mí.

-No he hecho mucho en verdad.

-Claro que sí, es por ti que pude regresar, tu eres… eres mi ángel guardián.

Sus palabras se calaron en mis huesos hasta el punto de hacerme erizar, quería saber más, quería averiguar porque decía todo eso pero no sabía si debía preguntar, ahí estaba mi chico del pan sin memoria y aun así enseñándome a tener fe en mi misma y como si hubiera leído mi pensamiento agrego:

-Cuando estuve en coma tuve un extraño sueño, estaba vestido de caballero solo y rodeado de oscuridad y cuando ya estaba a punto de darme por vencido apareciste tú iluminada por la luna vestida de blanco y con alas, eras un hermoso ángel que me dio paz y me ayudo a encontrar el camino por medio de una canción.

De inmediato el corazón quiso salirse de mi pecho, me había escuchado cantar y más que eso había sido mi voz la que lo había ayudado a encontrar el camino de regreso.

-¿Me oíste? Dije con voz ahogada por la emoción

-Sí, tu voz es tan hermosa como tus ojos y fueron ambos los que me trajeron de vuelta y los que me han acompañado en mis sueños casi todas las noches ¿Ya ves que si eres mi ángel? Dijo con una sonrisa que ilumino la habitación.

No cabía de la emoción, Peeta mi Peeta aunque no me recordaba como yo quisiera aun pensaba en mí y eso era más de lo que podía pedir ahora, me detuve un segundo a meditar sobre lo que me había contado acerca del sueño que tuvo estando en coma y caí en cuenta de que la escena del caballero y el ángel me era bastante familiar así que resuelta y más que feliz supe exactamente qué era lo que iba a contarle el día de hoy.