Octubre 31 11:58 PM

-"Es inútil! No puedo atraparla si sigue moviéndose así!"-

Leandro no estaba nada feliz. Tenía un sobretodo que le causaba una incomodidad tremenda, era una noche bastante calurosa, la Plaza Mayor estaba oscura, tenía a Merlina esposada a él, y la llave que servía para abrir las esposas estaba moviéndose a una velocidad tremenda. Tener a Merlina quejándose y sin poder mantener el paso tampoco ayudaba.

-"No podrías atraparla ya, bruto?"- ella chilló. Leandro contuvo las ganas de sacudirla…a propósito.

-"Está teletransportándose! Tú intenta atraparla!"-

Leandro se detuvo, resollando, y Merlina se estrelló contra él. Hacía menos de veinte minutos los dos habían estado en una fiesta de disfraces de la compañía. Todo había ido bien hasta que a Vera se le ocurría la brillantísima idea de esposarlos a los dos de las muñecas. Leandro había reaccionado como era de esperarse, protestando hasta que no tuvo aliento, mientras que Merlina se reía nerviosamente.

Vera había dicho entre risas que abriría las esposas a la medianoche, pero en algún momento, y nadie tenía idea cómo, la llave se perdió. Pronto Leandro la vio moverse hacia afuera.

Leandro y Merlina siguieron la llave hasta la Plaza Mayor, donde está comenzó a moverse aún más erráticamente. El Cardcaptor y la dama se fatigaban corriendo por ahí en pos de la llave, mientras que el objeto que seguían no mostraba signos de ser más lento.

-"Sería mucho más fácil si dejara de moverse"- Merlina dijo con un hilo de voz. Leandro asintió, y pensó rápidamente en un plan muy sencillo que debía haber usado antes.

-"Merlina, cúbrete!"- Ella obedeció, casi haciendo que Leandro perdiera el equilibrio, pero el Cardcaptor se repuso rápidamente. Arrojó la carta al aire –"Detén a la fuerza que no podemos capturar. Hielo!"-

No pasó mucho antes de que la llave, envuelta extrañamente en un trozo de hielo varias veces más grande que ésta, cayera al suelo. Leandro se acercó, listo para sellar la carta. –"Regresa a la forma humilde que mereces! Carta Sakura!"-

El hielo se rompió, liberando la llave. Algo vaporoso emergió de ésta, y formó el rectángulo que sería la forma de la carta. Pocos minutos después de la medianoche, Leandro selló el Movimiento.

Cuando estuvo seguro de que la llave no iba a aparecer al otro lado de la Plaza Mayor, Leandro se dejó caer al suelo. –"Ya terminó. Por fin"-

-"Lo hiciste bien, chico mágico"-

-"Sí, sí. Gracias"-

La anterior fricción constante entre Merlina y Leandro había desaparecido en gran parte. Después de mucho pensarlo, Leandro había hablado con Merlina sobre lo que Laura le había dicho. Aunque Merlina al principio estuvo en silencio, pronto comenzó a hablar sobre lo que sentía.

Lo que había comenzado como una charla sobre algo que Leandro había oído se convirtió en Merlina sollozando e implorando perdón por como lo había tratado durante ya semanas. Al final, Leandro había dicho que todo estaba bien y que olvidara lo que había sucedido, que él haría lo mismo.

Desde entonces, aunque Merlina seguía llamándolo 'chico mágico' y tomaba oportunidades para hablar cáusticamente de él, Leandro notaba que ya no tenía la misma malicia de antes. Era más afectuoso que conflictivo, aunque no lo pareciera. Y aunque él no estaba completamente cómodo con la actitud de Merlina, se sentía algo mejor sabiendo que ella no lo tenía en tan mala opinión como decía.

Leandro cogió la llave del suelo y soltó las esposas. Éstas cayeron al suelo, y las dos personas frotaron sus muñecas adoloridas. –"Recuérdame de decirle a Vera que si vuelve a hacer eso, ella no quedará muy bien parada"-

Merlina rio. –"Es muy molesta a veces, no? A que no te habías dado cuenta cuando la conociste"-

-"Ella estaba protegiendo a su hija en ese momento. Es obvio que era sólo una faceta de ella. En serio quiere que tú y yo…"-

-"Oh, sí. Si ve que hay esperanzas entonces lo intentará"- Merlina se puso de pie, y ayudó a Leandro a levantarse. –"Vamos, chico mágico, que no podemos dejarla esperando. Le dará un ataque si se entera de que nos salimos de su fiesta esposados"-

Leandro rio sinceramente. Definitivamente la intromisión de Laura terminó siendo algo bueno.

-ooooo-

Vera ni siquiera había notado que había perdido la llave de las esposas, mucho menos que Leandro y Merlina habían salido de la fiesta. Su reacción al verlos separados fue cómica, y dijo que la próxima vez no escaparían tan fácil.

Ya la fiesta estaba acabando, así que no había más que hacer que irse. Leandro ya se había despedido y estaba saliendo cuando Merlina se le acercó.

-"Hey, Andro. Para un momento y ven aquí"- dijo con tono firme, pero para Leandro era obvio que ella intentaba no derrumbarse de los nervios. Una vez que Leandro estuvo cerca, ella no se anduvo con rodeos –"Quiero tener una cita contigo"-

-"…Vaya…siempre tan directa, eh?"- fue la única respuesta que pudo decir.

-"No quiero oír tonterías de tu parte. Sólo responde: irás a una cita conmigo?"-

Leandro no respondió inmediatamente. A pesar de todo, seguía teniendo serias dudas sobre la posibilidad de ser una pareja con Merlina. La primera impresión que había tenido de ella seguía presente en su mente, y había sido algo muy desagradable.

Por otra parte, también creía en dar otras oportunidades. Tal vez, de alguna forma, las cosas sí podrían resultar.

-"Claro"-

Sólo al entrar al apartamento se dio cuenta de lo grande que había sido su respuesta y lo que podría significar.

-ooooo-

-"Mario, deja la sonrisa de superioridad de una vez!"- No debí pedirle consejo

Al día siguiente en clase, Leandro le había contado a Mario sobre la cita. Al principio, su compañero había estado escéptico sobre la veracidad de la cita de Leandro, pero pronto se comenzó a entusiasmar.

-"Hazme caso! Llévala al monte Robles. Las últimas cuatro citas que llevé allá casi volaban de la felicidad!"-

-"…Puedo jurar que ya tuvimos esta conversación antes"- Leandro dijo lentamente.

-"Me refiero a cuatro citas más que tuve. El punto es, tienes que consentirla, para que se quede contigo. Tienes a una chica que quiere salir contigo! Dime, como es ella?"-

-"Está chiflada"- la opinión de Leandro se escapó antes de que pudiera contenerla. Inmediatamente, el intentó atenuar sus palabras –"Yo, bueno, quiero decir, cuando la conocí era una completa chiflada, pero ahora ya no lo es tanto…bueno, sigue siendo un poco loca, pero no tanto como antes, y vaya, no estoy quedando bien"-

Mario ocultó el rostro entre las manos en vergüenza por su compañero. –"Eres un caballero, Andro. Una joyita. Ya veo por qué las chicas se te arrojan encima"- Joelle se había acercado y oído la conversación.

-"Pero es que no sé qué pensar, Joelle. Quiero darle otra oportunidad pero no puedo olvidar como es ella"-

-"Te diré que puedes hacer: irás a esa cita, y sólo te concentrarás en ese momento. Olvidarás pasado y futuro, y sólo existirá ese mismo minuto. Será como si fuera la primera vez que conocieras a quien sea que es tu cita"-

-"Podría funcionar. He salido con chicas como fieras y con chicos no muy estables de la cabeza, y todas las veces he podido resistir. Tú también podrás"- Mario añadió.

-"Por lo menos espero que tengas un plan para la cita"- Joelle se cruzó de brazos.

-"Eeeeh…pues…ella fue quien tomó la iniciativa…creo que será ella quien defina que haremos y todo eso"-

Joelle musitó 'Inútil' y se alejó, mientras Mario continuaba hablando sobre cómo debía impresionar a su cita.

Nota a mí mismo: no mencionar de nuevo mi vida romántica a mis compañeros de clase

-ooooo-

Leandro se había vuelo a poner el traje que había usado en su cumpleaños. No le gustaba, pero quería causar una buena impresión.

Merlina le había dicho que la esperara en uno de los bares más reconocidos de la ciudad, pero ahora ella no llegaba. Cada minuto que pasaba hacia que Leandro se arrepintiera un poco más.

Finalmente, Merlina llegó, excusándose por la tardanza. No venía excesivamente arreglada, pero se podía apreciar que había hecho un esfuerzo por verse bien. Después de recibir cumplidos de parte de Leandro, lo arrastró fuera del bar.

-"A dónde vamos, Merlina?"- Leandro intentó mantener un tono casual.

-"Sabes patinar? Si no, pues esta noche aprenderás"-

Pronto llegaron al estadio. La pista de atletismo estaba vacía. Era extraño estar en medio del estadio, de noche y con éste vacío. Leandro no tuvo mucho tiempo de pensar sobre eso, ya que Merlina le embutió unos patines en las manos.

-"Ponte estos, y alístate. Tenemos una hora más o menos para esto"-

-"La verdad esperaba algo como una cena y una película"- Leandro comentó, obedeciendo

-"Eso quisieras tú. No todos somos igual de predecibles como tú, chico mágico"- ella replicó, casi burlándose.

Cuando ya los dos tuvieron los patines puestos, comenzaron a practicar. No pasó mucho tiempo antes de que Leandro estuviera arrastrándose por el suelo mientras Merlina patinaba en círculos alrededor de él, riendo.

-"Realmente eres malo en esto! Quédate con la magia"-

-"Cállate. Es sólo inexperiencia"-

Merlina ayudó a Leandro a levantarse y lo sostuvo mientras el luchaba por no caer y romperse ambas piernas. La dama disfrutaba de lo indefenso que Leandro estaba, ya que el Cardcaptor tenía que confiar en Merlina para no lastimarse. Mientras lo sostenía le decía lo más básico. Lentamente, Leandro fue capaz de estar de pie sólo sin caerse.

-"Estas progresando. Siempre fuiste así de lento? Cuando comenzaste con esto de la magia, también te tomó tanto aprender lo más básico?"-

-"Tú que crees"- Leandro replicó, bamboleándose por ahí.

-"Apuesto a que si yo también fuera maga como tú, sería una maga muy superior"-

Una parte de Leandro estaba algo molesta por Merlina y su búsqueda por eclipsarlo, mientras que la otra parte sinceramente se estaba divirtiendo. Los dos siguieron hablando sobre magia.

-"Sabes que es lo que más odio de sellar las cartas? Que cuando estoy teniendo un momento donde me estoy divirtiendo o en un momento que no podría tener normalmente, está casi garantizado que una carta aparezca"-

-"No digas eso, que atraerás las cartas!"-

-"Apuesto a que antes de una hora, sentiré la presencia de una"-

-ooooo-

El Juez Perogrullo no se sentía bien. Su salud había empeorado, y temía que pronto muriera.

Sería una pena. Durante los últimos meses, desde que había visto a Leandro en el estadio por primera vez, había usado su habilidad para observarlo cada vez que tenía el presentimiento de que estaba en acción. Realmente era útil poder saber lo que ocurría en el presente, en cualquier parte del mundo.

Quería permanecer vivo hasta que Leandro terminara su labor. Sentía que tenía que proteger al nuevo Cardcaptor, aunque no había mucho que pudiera hacer.

-"Sakura, serán necesarios mis servicios en el futuro?"-

-"No lo sé"- La niña estaba con Perogrullo en el despacho. Al principio, ella había venido personalmente para notificar a Perogrullo que prácticamente era libre y no tenía que colaborar más, pero el juez había insistido que tal vez había algo más que pudiera hacer para ayudar.

La verdad era que se había sorprendido mucho cuando conoció a la persona tras todo lo que le pasaba a Leandro, y aún más cuando supo que ella era la anterior maestra de las cartas. Era tan joven y dulce que era un poco difícil imaginarla con poderes tan grandes.

-"Por favor, ayúdame, Sakura. No quiero morir pronto. Quiero ver como el joven Leandro logra su deber. Quiero ver ese juicio del que me habías hablado"-

-"Estoy segura que resistirás, señor"- Sakura intentaba consolarlo, pero era difícil.

-"Ayúdame! Mírate, has vivido por quien sabe cuántos años y no parece que hubieras pasado de los dieciocho aún. Puedes mantenerme vivo hasta el final…"-

-"…"-

Perogrullo no estaba seguro qué era, pero sentía que Sakura estaba ocultando algo. Tal vez eso explicaba que sólo la había visto una vez antes de esa noche. Siempre había hablado con Tomoyo o uno de los guardianes.

-"…Veré que puedo hacer"-

Perogrullo esperaba que ella sacara un báculo e hiciera magia, pero al final, se fue sin haber hecho algo. El viejo se hundió en su asiento, y se concentró en ver a Leandro. Sentía que era el momento de verlo en acción una vez más

-ooooo-

Leandro patinaba lenta y torpemente por la pista, báculo en mano. Tal como había dicho que pasaría, había sentido una presencia. Merlina no había estado feliz, pero aceptó que debía buscarla y sellarla. La dama miraba alrededor atentamente.

-"La verdad no veo nada inusual"-

-"Sé que hay una carta aquí! Siento su presencia"-

El estadio estaba en casi completo silencio. Lo único que Leandro escuchaba eran unos crujidos que no podía precisar de dónde venían. Era como si algo pisara fuerte la grava de la pista, pero estaba completamente seguro de que la carta estaba en la gradería. Su suposición fue confirmada cuando una de las filas de sillar fue lanzada con mucha fuerza hacia él.

Merlina fue quien notó el peligro, y ágilmente sacó a Leandro de la trayectoria de la silletería, arrastrándolo tal como lo había hecho él hacia pocas noches. Las sillas se estrellaron contra la pista, volviéndose añicos.

Pronto más partes de la gradería comenzaron a llover sobre las dos personas. La carta las cogía y lanzaba con asombrosa rapidez, como si las pesadas sillas fueran simples varas. Merlina arrastraba a Leandro por toda la pista, la carta obligándolos a mantener constante movimiento.

-"No tan rápido, Merlina! Casi no aguanto!"-

-"Si te hubieras quitado los patines antes de comenzar a buscar la carta entonces no sería tan difícil"- lo regañó Merlina, y tenía razón.

Como pudo, Leandro sacó la llave. –"Libérate! Merlina, sujétate de mí!"-

-"Qué vas a hacer?"-

-"Si nos quedamos en tierra pronto me voy a caer y romper algo, sólo confía en que esto es buena idea!"- Sin esperar respuesta de Merlina, arrojó la carta al aire mientras la dama miraba, pasmada. –"Vuelo!"-

Al báculo le crecieron las alas, y Leandro montó rápidamente. Merlina lo imitó sin demora, y alzaron en vuelo mientras caía otra fila de sillas donde había estado hacía un segundo.

Ascendieron hasta que estuvieron a suficiente altura para examinar todo el estadio desde arriba. Leandro podía ver de dónde la silletería había sido arrancada, pero aún mientras vio como otra fila más era sacada de su puesto y arrojada peligrosamente cerca del Cardcaptor, no podía divisar la carta. –"Es invisible…"-

-"Usa Hielo! Creo que puede servir!"-

-"No me parece que sea la más adecuada"- esquivaron una vez más –"Tenemos que hacer que ésta sea visible antes de intentar cualquier cosa"-

Leandro intentó pensar en la forma de forzar a la carta a revelar su forma verdadera, pero lo que Merlina hizo después detuvo cualquier plan que Leandro estuviera formando.

-"Cobarde! Muéstrate! Te ocultas porque sabes que Leandro te puede derrotar con el báculo amarrado a la espalda!"-

…Debe ser una broma

Merlina continuó insultando a la carta. –"No eres tan fuerte y ruda como crees, no?! Das asco y vergüenza. No vales siquiera que Leandro te selle"-

-"Merlina, por favor…"-

-"Tengo todo bajo control, chico mágico, no te preocupes"-

La lluvia de rocas de asfalto que volaron por los aires atestiguaba lo contrario. Ya era más difícil mantenerse a salvo de lo que la carta arrojaba. Ésta arrancaba trozos del estadio en sí para usarlos como arma. –"Mira lo que hiciste!"-

-"Lo hace porque sabe que es cierto"- y una vez más, antes de que Leandro pudiera convencerla de que no lo hiciera, volvió a gritar –"Patética! Apuesto a que hasta yo que no tengo magia podría derrotarte. Es más, te reto! A que te derroto fácilmente!"-

La carta dejó de arrojar todo al aire. Por un momento el estadio estuvo en calma, hasta que hubo un pequeño cambio allá abajo. De repente, en la gradería, apareció una forma. Desde lo alto Leandro no podía ver bien, pero le pareció que era una niña de un curioso color rosado. Aun así, Leandro podía sentir su furia apenas contenida.

-"Creo que será mejor que te lleve lejos de aquí"-

-"Nada de eso. Bájame. Voy a distraerla para que la selles"- dijo firmemente. Leandro intentó ser la voz de la razón, tratando de convencerla que lo pensara otra vez, pero Merlina se rehusó a escuchar. Lo único que Leandro le pudo arrancar fue la promesa de que se alejaría de la carta en el momento que se volviera demasiado peligrosa como para que ella resistiera.

Lentamente, Leandro y Merlina descendieron hasta la gradería. Leandro miraba atentamente la carta desconocida, pero ésta sólo le prestaba atención a Merlina. Merlina bajó del báculo y se acercó a la carta, lista para lo que fuera a pasar.

En un instante, la carta volvió a su nueva costumbre de usar silletería como arma. Alejó a Leandro al arrojarla certeramente, hasta que el Cardcaptor estuvo demasiado lejos para intervenir fácilmente. Entonces la carta atacó a Merlina.

Reaccionando con una actitud casi parsimoniosa pero decidida, la carta usó la fila de sillas como garrote, dispuesta a golpear a Merlina con todas sus fuerzas, que no eran pocas. Merlina a duras penas logró aferrarse a las sillas que la carta había usado, reprimiendo un grito de dolor. Cada vez que Leandro intentaba acercarse, de alguna forma la carta lograba arrojarle cosas con una mano mientras que con la otra seguía agitando el garrote improvisado, al que Merlina seguía aferrándose con todas sus fuerzas, hasta que la carta se cansó. De un solo movimiento arrojó al garrote y a Merlina hacia Leandro.

En un movimiento reflejo, Leandro los esquivó, hasta que su mente registró que Merlina estaba en peligro mortal. Dejó de volar un momento para intentar activar una carta. –"Flote!"-

Las sillas y Merlina dejaron de caer. La dama notó el cambio, y volvió a dirigirse hacia la carta, esta vez flotando.

Mientras Leandro observaba, pensando en la forma de acercarse sin que la carta pudiera contraatacar, Merlina se aferraba a todo lo que la carta intentaba usar para pulverizarla. Tal vez debiera ascender y luego bajar a toda velocidad…

-"Chico mágico, qué estás esperando?! Haz lo tuyo!"-

Sí, y de paso adviértele a la carta sobre eso

Esperando que Merlina pudiera resistir unos pocos minutos más, Leandro se alejó del estadio en dirección opuesta a donde Merlina y la carta luchaban, y espero. Una vez que juzgó que la carta se habría vuelto a concentrar en acabar con Merlina, comenzó a dar vueltas en círculos alrededor del estadio, y tratando de hacer el menor ruido posible, comenzó a entrar.

Por lo menos Merlina hacía un buen trabajo en distraer a la carta. De alguna forma, a pesar de la prodigiosa fuerza del objetivo, Merlina seguía de pie y aferrándose a todo lo que la carta intentaba usar para golpearla. A veces arrojaba los objetos a la pista, pero Merlina, aún con los efectos de Flote, volvía a atacar sin darle tiempo a la carta de recuperarse.

Lentamente, para no alertar a la carta de su presencia, Leandro planeó para acercarse. Las alas del báculo se deslizaban silenciosamente, así que no había problema. Lo que sabía era que tenía solo un intento para sellarla. Si fallaba, entonces podía apostar que sería necesario un cambio drástico de estrategia, eso, si siquiera serían capaces de sellarla.

El Cardcaptor se asomó por el borde de la gradería, viendo que Merlina ya casi no podía resistir. Ver a Merlina a punto de posiblemente morir fue todo lo que necesitó para prácticamente arrojarse sobre la carta. Saltó desde el techo de la gradería, cayendo hacia la carta.

-"Regresa a la forma humilde que mereces! Carta Sakura!"-

El grito de Leandro hizo que la carta perdiera concentración y se diera vuelta, justo a tiempo para que el báculo y Leandro se detuvieran en el aire. La carta comenzó a ser sellada, mientras el joven permanecía suspendido. Merlina aprovechó el momento para recuperarse, y observar. Finalmente, Leandro terminó su labor por esa noche.

La carta cayó a la grada, mientras que Leandro, ya habiendo sellado la carta, aterrizó en el suelo.

Hasta ese momento había olvidado que aún tenía puestos los patines.

Las ruedas de los patines resbalaron apenas tocaron el concreto de la gradería, y Leandro cayó rebotando hasta que llegó a la barrera que separaba la gradería de la pista.

-"Andro!"-

Merlina ayudó a levantarse al joven, quien estaba bastante adolorido, y le quitó los patines–"Aaaagh…recuérdame no hacer eso otra vez"-. Le tomó un poco a Leandro recuperarse lo suficiente como para subir las gradas hasta donde yacía la carta.

Esta era la segunda que no acudía a él apenas la sellaba. Sólo podía significar una cosa: la carta, Poder, según veía, no lo aceptaba como su nuevo maestro. Le había tomado varias semanas de arduo trabajo hacer que Pelea le diera una oportunidad, y ahora tendría que hacer lo mismo con Poder.

-"Estás bien, chico mágico?"- Merlina mostraba sincera preocupación por el estado del Cardcaptor. Había sido una fea caída.

-"Creo que estoy bien. No es gran cosa"-

-"…Te llevaré a tu casa. Deberías descansar"- Merlina lo obligó a seguirla. No iba a aceptar un "estoy bien, Merlina, puedes dejar de sacudirme así?" como respuesta.

Al salir del estadio, Merlina metió a Leandro en un taxi y se sentó con él. No hablaron por la mayoría del trayecto, era difícil saber que decir. Finalmente, Merlina rompió el silencio.

-"…te divertiste antes de que se arruinara todo, Andro?"-

-"Estuvo bien. Gracias por todo"- Leandro replicó secamente, no del todo convencido en la sinceridad de sus palabras. Temiendo herir los sentimientos de Merlina, añadió: -"Cuando quieras podemos volver a salir"-

Merlina se iluminó como si Leandro le hubiera revelado todos los secretos del universo, y comenzó a reírse. Leandro pronto se dejó llevar de la risa, y se relajó. La noche no había sido tan mala. Cierto, casi se rompió el cuello en las gradas del estadio e hizo el ridículo un millar de veces mientras aprendía a patinar, pero había estado bien.

Antes de que Leandro entrara al edificio, Merlina insistió en que se sacaran una foto. Leandro aceptó. Por qué no? Si eso la hacía feliz, entonces todo estaba bien.

Todos estaban durmiendo cuando Leandro entró al apartamento. Ya era bastante tarde, y nadie se había quedado a esperarlo. No fue un mal día…creo que al final todo terminó bien pensó Leandro al acostarse.

Y por primera vez durante los últimos meses, soñó una vez más con el viaducto y lo que iba a suceder ahí. Esta vez, distinguió una figura alada, al borde del vacío. Leandro no tuvo que adivinar para saber que Yue era esa figura.

…por qué…por qué me parece tan familiar…?


25. Pequeño

26. Candado

27. Tormenta

28. Aro (Sellada y en posesión de alguien más)

29. Laberinto

30. Espejo

31. Niebla

32. Poder