DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
AMOR DE VERANO
CAPITULO XXVIII
- Disculpa – dijo cogiendo los bordes de su albornoz para cerrarlo un poco más – No te entendí.
- ¿Quién coño eres tú? – repitió la chica en inglés
La sorprendió el furioso desdén de la mujer.
Era preciosa. Tenía el cabello negro azabache y unos ojos negros profundos.
No era muy alta pero los altos tacones que llevaba la volvían imponente. Vestida con unos pantalones muy cortos y una camiseta de tirantes que apenas cubría la mitad de su vientre plano, parecía salida de una revista para hombres.
- Bella Swan – dijo estirando su mano hacia la chica.
María la miró desdeñosa sin estrechar su mano. Bella intimidada encogió su mano y aferró fuertemente la taza de café.
- ¿Y qué haces aquí?
- Estoy de visita – explicó sin saber muy bien qué decir – Soy una invitada de Edward.
- ¿Eres el ligue del mes de Edward?
- ¿Perdona? – indagó incómoda
- Si te estás tirando a Edward.
- Lo siento, pero no creo que sea de tu incumbencia.
- Es mi novio – retrucó la chica furiosa – Vaya si es de mi incumbencia.
- Supongo que deberás pedirle explicaciones a él.
- Te las estoy pidiendo a ti. ¿Dónde está Edward?
- Ha tenido que salir. No creo que tarde – reconoció antes de pensar que hubiera sido mejor que la chica se fuera antes de que Edward volviera con Nessie.
- Creo que debería aclararte que no te hagas ilusiones con Edward. Él y yo sólo hemos tenido un pequeño desacuerdo pero lo nuestro es serio y no está acabado ni mucho menos. Llevamos cuatro años juntos. No eres a la primera que se tira cuando discutimos, pero siempre vuelve a mí.
- Creo que si tienes algo que decir, deberías decírselo a Edward. Por mi parte, yo sólo recibiré explicaciones de su parte – dijo con una pequeña sonrisa arrogante.
Se estaba empezando a hartar de que las mujeres que se sentían con derechos sobre Edward la destrataran.
Al fin y al cabo, ella era la madre de la hija de Edward.
Todas las mujeres alrededor de Edward podrían ir y venir, pero ella tenía un vínculo que la uniría a él de por vida.
Aunque no fuese el que ella quisiera, no dejaba de ser un vínculo. Y uno muy fuerte.
Por otra parte, era ella quien había pasado la noche anterior en la cama de Edward y entre sus brazos, así que no iba a dejarse amilanar por una jovencita petulante.
Ambas escucharon abrirse la puerta de calle antes de que María procesara las palabras de Bella y se le ocurriera una respuesta.
- ¡Mami! Hemos traído donuts – gritó Nessie cuando entró corriendo a la cocina.
Se detuvo en seco al ver a la mujer que la observaba curiosa.
- ¿Quién eres? – preguntó en tono inocente
- ¿Quién eres tú? – inquirió la chica mirándola con desprecio
- ¿María? – la voz de Edward resonó molesta cuando entró también a la cocina – ¿Qué haces tú aquí? – preguntó mirando de Bella a su ex novia con notorio malestar.
- Edward. Tenemos que hablar.
- No tenemos nada de que hablar. Ya te lo he dicho. Y creo haberte dicho que no te aparecieras por mi casa.
- Ya, sí, ya lo veo. Te has traído un ligue de casa de tus padres – comentó furiosa
- Ness – llamó Bella dejando su taza vacía sobre el fregadero – Ven, acompáñame arriba.
- No – discutió la niña cuando su madre pasó a su lado y cogió su mano – Mi papi dijo que desayunaríamos los tres juntos.
- Luego, cielo – susurró Bella – Ven, cuéntame cómo te ha ido con Kebi.
- Papi... – se quejó la niña
- Ve con tu mami, cielo – le pidió Edward – Será un momento y luego nos comeremos esos donuts con una leche chocolatada. – sonrió
- De acuerdo – aceptó con un mohín aunque a regañadientes.
Edward intentó contactar su mirada con la de Bella antes de que abandonara la cocina, pero ella le evitó.
Las dos mujeres con las que quería compartir su futuro se marcharon para dejarle junto a la chica con la que había compartido gran parte de su pasado.
- ¿Qué haces aquí, María? – interrogó con voz cansina – ¿No fui suficientemente claro?
- ¿Quiénes son ésas? – exigió la chica cruzando los brazos bajo sus pechos que se vieron resaltando en su escote – ¿Por qué esa niña te llamó papá?
- ¿Qué crees? Es mi hija.
- ¿Tu hija? ¿Desde cuándo tienes una hija? ¿Qué? ¿Acaso te ofreciste a adoptarle la bastarda a esa chica para tirártela?
Furioso se acercó amenazador a ella, para hablarle entre dientes a escasos centímetros de su rostro.
- Ten mucho cuidado con la forma en la que te refieres a MI hija – gruñó
- ¿Qué me estás contando? ¿Vas a decirme que es tu hija realmente?
- Lo es.
- No es posible. ¿Cómo tienes una hija de qué, tres, cuatro años?
- Cinco. Ness tiene cinco. Y sí, es mi hija.
- ¿Y cómo es que yo, que he sido tu novia estos últimos cuatro años, no lo sabía?
- Tampoco yo lo sabía. Me reencontré con su madre de casualidad y lo descubrí.
- Y ya está, ¿no? Ahora te la tiras y formáis la familia feliz.
- Eso no es de tu incumbencia.
- ¿CÓMO PUEDES DECIR ESO? – gritó furiosa – Soy tu novia.
- Ex novia – le corrigió
- Estamos solucionándolo.
- ¿Ah, sí? – dijo mirándola sarcástico – ¿Y cómo es que yo no estaba enterado de eso?
- Oh, por Dios, Edward, tú sabes bien que nosotros no podemos estar separados.
- Ah ¿no?
- Ya lo intentaste. Ya intentaste estar separado de mí y ¿cuánto te duró? Dos meses. Sólo dos meses, sabes que esta vez será igual.
- Estás equivocada.
- Sabes que no – ronroneó acercándose a él
Apoyó las manos sobre el pecho de él y se estiró de puntillas para acercar sus labios.
- Te amo y tú me amas, Edward. Lo sabes, siempre ha sido así.
- Se acabó, María – aseguró cogiendo sus muñecas – Tú te encargaste de cargarte el amor que sentía.
- Sabes que no – susurró soltándose de su agarre para rodearle el cuello con los brazos.
Restregó sus ingles contra él, en un gesto lascivo que le resultó desagradable.
- Vamos, Edward, hazme el amor. Tómame. – pidió antes de atacar sus labios con un gemido sexy.
Notar que María, que siempre lo había encendido con sólo una mirada de sus profundos ojos negros, había dejado de tener ese efecto sobre él y su cuerpo, le satisfizo de una forma que no imaginó que sentiría.
Separó sus labios y volvió a coger las muñecas de la chica para soltarse de su agarre.
- Es hora de irte, María. Esto está más que acabado. – dijo tirando de ella hasta la puerta. – Mis llaves – ordenó poniendo la mano delante de ella con la palma hacia arriba.
- No, Edward, hablemos, cariño.
- Mis llaves – repitió sin mirarla
- Edward... – sollozó la chica – Yo te amo...
- Lo siento por ti. Mis llaves.
- Cony – se quejó ella sacando el llavero que guardaba en el bolsillo de su pantalón
- Gracias – contestó él cuando ella dejó caer las llaves en su mano. – Y ahora espero no volver a verte. Será fácil, la ciudad es grande y tú y yo no frecuentamos los mismos ambientes.
- Volverás a buscarme, Edward.
- Lo dudo mucho.
- Lo harás. Sabes que sí. Te arrepentirás de esto, de haberme dejado. Te arrepentirás. Cuando esa mujer deje de satisfacerte, te arrepentirás. Y sabes que lo hará. Sabes que nadie es capaz de darte lo que yo te doy. Lo que tú deseas.
- Gracias por tus buenos deseos, María. Que tengas una buena vida. – dijo abriendo la puerta del departamento y empujándola fuera.
Le cerró la puerta en las narices mientras la escuchaba despotricar al otro lado de la puerta.
Se volteó para adentrarse en el departamento y vio a Nessie mirándole curiosa sentada en el escalón más alto de la escalera.
- Hey, cielo – le llamó con cariño
- ¿Ya se fue tu amiga?
- Sí, cielo – dijo estirando su mano hacia ella
- ¿Puedo bajar? – preguntó con timidez
- Claro que sí, cariño. Ven aquí.
La niña bajó las escaleras corriendo hasta llegar a él.
- Mi mami me dijo que no podía bajar.
- No pasa nada, cielo. Esa mujer ya se ha ido, así que tu mami no se molestará porque bajes. ¿Dónde está tu mami?
- Se está duchando. Me pidió que me quedara en mi habitación pero no le obedecí – confesó sonrojándose
- No pasa nada, cariño. Yo iré a hablar con tu mami. Ven – dijo guiándola hasta la cocina.
Le alcanzó un plato y la hizo sentar frente al desayunador con la bolsa de donuts frente a ella.
- Toma. Ve colocando los donuts en el plato que yo iré a buscar a tu mami para bajar a desayunar.
- Vale – aceptó la niña y se abocó a su tarea.
Bella estaba cepillando su cabello húmedo cuando Edward entró en la habitación.
Cubierta por una toalla que le llegaba hasta la mitad de los muslos, le excitó como nadie lo hacía.
- Hey – le llamó sorprendiéndola
- Ah, hola – respondió ruborizándose – Ness está en su habitación. – le informó nerviosa
- Ya ha bajado. Está en la cocina poniendo los donuts en un plato.
- Oh, bueno. Espero que no te interrumpiera.
- No lo hizo – dijo acercándose a ella
Bella se envaró y él maldijo a María por venir a complicarle las cosas con Bella. Cosas que de por sí se sostenían por frágiles hilos.
- Lo siento, Bella – dijo rodeando su cintura con sus brazos y atrayéndola hacia él – Lamento que te hayas topado con María.
- No, no hay problema – respondió con timidez intentando alejarse de él.
La estrechó con más fuerza y sus cuerpos chocaron.
- No sé lo que te dijo pero sé que puede ser desagradable cuando quiere.
- No, supongo que sólo quería defender lo suyo.
- No hay nada suyo aquí, así que no tiene nada que defender.
- Bueno, ella dijo que tú siempre estás con otras chicas cuando discutes con ella pero que luego volvéis juntos.
- Eso son tonterías. No es verdad. En el tiempo que estuvimos juntos sólo tuvimos una gran discusión y fue apoteósica. En ese momento nos separamos y volvimos dos meses después. No voy a negarte que en esos dos meses haya estado con alguna chica, pero esto es diferente.
- ¿Es diferente? – preguntó ansiosa
- Hey – susurró comprensivo apretándola contra él – Claro que lo es. Ya no siento nada por ella. Lo mío con María no volverá a existir aún si lo nuestro no funcionara. Pero quiero que funcione, Bella. Tú me gustas. Mucho. Quiero estar contigo. Quiero estar contigo y con Nessie. Quiero que funcione, Bella.
- Dios, Edward – gimió apoyándose contra él – Yo también quisiera que funcionase.
- Entonces funcionará, cariño. Funcionará y será magnífico.
Estuvieron abrazándose un largo rato, antes de que Bella pusiera sus miedos en palabras.
- María es preciosa – dijo en voz baja
- Es guapa – aceptó él – Físicamente, lo es.
- Es más que guapa.
- Necesito más que una muñequita colgada del brazo.
- Lo que tu digas, pero no puedo evitar sentirme intimidada por las bellezas que te persiguen y me amenazan.
- ¿Las bellezas que te amenazan?
- Sí, primero fue Tanya, ahora María. No puedes negar que reñirían entre ellas en un concurso de belleza.
- Puedes estar segura de que no les elegiría por encima de ti a ninguna de las dos.
- Gracias, pero aún así.
- Voy a contarte algo. – dijo con solemnidad – ¿Recuerdas aquel día en la cocina de mis padres, cuando Tanya nos interrumpió?
- Sí.
- Tanya me ofreció ocuparse de la erección que tú me habías provocado – explicó haciéndola sonrojar – Sólo sentí asco cuando me tocó.
- ¿De verdad?
- Totalmente. Hace un rato, ahí abajo, María se me ofreció. Nunca me había podido resistir a María, y esta vez no hizo falta. No sentí ningún deseo en absoluto – explicó – Sin embargo... – agregó apretándola contra él para hacerle sentir su erección contra el vientre – ...verte a ti vestida sólo con esta toalla me ha puesto así...
- Tonto – dijo separándose de él con una sonrisa divertida
- Llámame tonto pero no puedo esperar a volver a tenerte desnuda entre mis brazos.
- Casi me tienes así – ronroneó
- No me provoques, señorita – dijo colando su mano bajo la toalla para acariciar su pubis desnudo – Porque Nessie nos espera para desayunar, porque si no... – dijo metiendo un dedo entre sus pliegues antes de besarla.
Bella gimió cuando su dedo la abandonó haciéndole sentir un excitado vacío.
- Venga, vístete y vamos a desayunar. Te he traído tus donuts de arándanos – agregó dándole un casto beso antes de salir de la habitación.
Gracias a todos por los reviews, alertas, favoritos, por leer y por recomendarme.
Bienvenidos a los nuevos lectores.
Les espero en el grupo de Facebook: Las Sex Tensas de Kiki, donde compartimos comentarios, encuestas, avances, etc. sobre éste y mis otros fics.
Adelanto:
– ¿Cuándo vamos a decírselo?
- ¿A quién? ¿Qué cosa? – preguntó confundida
- A Ness. Que estamos juntos.
- Oh, Edward, no creo que sea conveniente que le digamos nada aún.
- ¿Por qué no?
- Porque creo que sería mejor que tú y yo viéramos a dónde nos lleva.
- ¿A qué te refieres?
- Vayamos despacio, por favor – rogó
- ¿Despacio? ¿Te parece que no vamos despacio? Empezamos esta historia hace seis años.
- Y la hemos mantenido en stand by durante seis años – corrigió volteándose a mirarle de frente – Por favor, vayamos despacio – pidió
Besitos y buen finde!
Manligrez: Lo de la frase de María también lo quise aclarar porque sé que el tema está un poco sensible últimamente y no es mi intención generar un debate que no tiene nada que ver con el fic. Ya bastante hay para debatir sobre si Edward y Bella deben vivir en Barcelona o en Seattle, jeje. (Porque el debate de si debían echarse un polvazo o no ya fue solventado)
