29ª noche – Un romance complicado
Polo Norte, lugar de la batalla angelical
Lenalee, Kanda, Yuuko y Mana han llegado por trineo hasta la zona donde se encontraba la entrada hacia la línea celeste antes de ser sellada por la liberación de la inocencia de Allana diez años antes. Ahora solo hay un gran cráter cristalizado, rodeado de un paisaje que poco a poco está volviendo a la normalidad gracias a la temperatura y la naturaleza locales. Los dos niños están en el vehículo abrazándose mutuamente y abrigados hasta más no poder, temblando de frío. Lena y Kanda llevan solamente abrigos ligeros mientras examinan el territorio.
-Parecía ser un buen lugar para buscar. –Dice Lena mientras recoge con la mano un poco del cristal que recubre el cráter. Kanda se limita a observar panorámicamente buscando algo que les pueda servir. Mientras lo hace, poco a poco le vienen recuerdos de la batalla que hubo en ese lugar la última vez que estuvieron ahí.
-Cuida a Stella… -Le dijo Kain antes de morir en sus manos.
-Escucha basura, la cuidaré aunque sea lo último que haga… -Contestó él en ese momento.
-Stella… -Musita pensando en la amable chica que sin darse cuenta logró romper una barrera que ni Allen pudo saltar.
-¿Kanda? –Lo llama Lena, acercándose a él. -¿Estás bien?
-Si, no es nada. –Debemos darnos prisa.
-Si, lo se. Si no encontramos el acceso, no habrá forma de que podamos aumentar nuestros poderes… necesitamos a la línea celeste para eso. –Reflexiona un tanto apurada. –Solo con el nivel divino seremos capaces de enfrentarnos de nuevo a él… -Piensa en el 14º, con una sombra de Allen detrás de él. –Allen, te rescataré a como de lugar.
-De cualquier forma creo que no hacemos nada estando aquí. Los niños van a congelarse, volvamos. –La insta el espadachín comenzando a caminar de regreso, pero es interrumpido por la sensación de un poder muy grande cerca de ellos. -¡Lenalee! –Le urge serio. Lenalee se da cuenta también y corre rápidamente hacia los dos niños.
-¿Qué pasa, mamá? ¿Ya nos vamos? –Le pregunta Mana.
-Tengo friiiio… -Agrega Yuuko. –Lenalee les muestra una sonrisa y niega con la cabeza.
-Perdonen, pero todavía tenemos que estar aquí un ratito más. ¿Creen que pueden soportar? –Mira junto a ellos y ve un calefactor invento de Komui, que se lo dejó un día por si algún día se veía en climas extremos. –Gracias, hermano. –Piensa para si. En ese momento reconoce la presencia que está aproximándose hacia ellos, poniéndose aún más alerta. -¡No puede ser! –Mira a los niños. –Mana, Yuuko, quédense aquí y no se muevan por nada del mundo, ¿entendido?
-Si, mamá.
-Si, tía Lena. –Dicen los dos niños. La mujer sale volando a encontrarse de nuevo con Kanda, quien ya tiene la Mugen en la mano.
-Ahí viene. –Le avisa serio. Frente a ellos se forma un torbellino de nieve, del cual aparece una silueta de vestido elegante y cabello largo.
-Así que eras tú… Allena. –La saluda Lenalee, tratando de ser amistosa.
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Castillo Blavatsky
Kaori está curando las heridas de Road, quien tiene algunas cortadas superficiales sobre la piel, que no se curan como siempre debido a haber sido infringidas por el poder Inocencia Oscura de la 11ª Noé, habiendo dejado a la chica de los sueños completamente derrotada. La joven espadachina lleva a cabo la tarea sin mostrar la más mínima emoción, mientras la herida la observa con curiosidad.
-¿Por qué me ayudas? Se supone que tú y los tuyos todavía nos odian a nosotros. –Pregunta mientras tuerce la cabeza hacia la derecha, examinando su rostro.
-Quien te hizo esto fue un Noé. El hecho de que tú misma seas una de ellos no te exime de ahora ser una víctima. –Su cara se ensombrece un poco. –A pesar de todo lo que has hecho… -Le recuerda con un leve tono amargo mientras finaliza el vendaje de su brazo. Road se dispone a hacer un comentario sarcástico, pero al elevar la mirada encuentra que Ben la está mirando en actitud amenazante, por lo que se abstiene.
-Tienes alguien que cuida muy bien de ti. –Comenta desinteresada, observando hacia un lado. Kaori asiente con baja intensidad.
-Lo se. –Dice con voz apenas perceptible, sintiéndose protegida ante la mirada del heredero Bookman, que sigue con los brazos cruzados, supervisando el proceso de curación de la enemiga. Cerca de ellos está Helena, con sus heridas habiendo sido atendidas por Maus, quien ahora se encuentra conversando con Lavi, éste con expresión enojada luego de enterarse de la verdad revelada por la 11ª antes de desaparecer. El Bookman le da un puñetazo a la pared y arrincona a la pelirroja, mirándola frustrado.
-¿¡Eso eso cierto! –La confronta severamente. La joven se contrae de hombros y vuelve la cabeza hacia un lado. -¡Contesta! –Insiste Lavi, sin darle oportunidad a evitarlo. Ella se da cuenta de que ya no puede evitarlo y entonces se vuelve de frente hacia él.
-Si. Usar el poder de Lilith terminará matándome, ¿estás contento? ¿Es eso lo que querías oír? –Sus ojos lo miran con la determinación de no arrepentirse de sus acciones.
-No, definitivamente no es lo que quería oír. –Se da la vuelta y trata de no mostrarse más frustrado de lo que ya está. Ambos guardan silencio por un rato mientras la joven tiembla tratando de asimilar una realidad que ella misma estaba negando. Si continúa usando el poder de Lilith despreocupadamente de seguro terminará por hacerla pedazos…
-¿Pero qué más puedo hacer? –Trata de justificarse, elevando el tono de su voz. –Este poder me permite pelear más allá del alcance de mi inocencia… tienes que admitir que es una gran ventaja en batalla.
-Ninguna ventaja justifica sacrificar una vida a cambio. Mucho menos si se trata de TU vida. –Enfatiza en la palabra y la toma por los brazos. -¿Acaso no te das cuenta? –Su expresión se torna melancólica y desesperada. –Ya te perdí una vez, y al hacerlo me perdí a mi mismo… -La abraza contra su cuerpo lo más fuerte que puede. –Ahora he vuelto a encontrarte… finalmente has vuelto a ser tú, y no estoy dispuesto a volver a pasar por esto… por favor, entiéndelo… no uses nunca más este poder…
-Lavi…. –Musita su nombre primero dubitativa y luego con emoción. -¡Lavi! –Le corresponde el abrazo y comienza a sollozar entre sus brazos, sabiendo que seguramente no será capaz de cumplir lo que su esposo le exige mientras la batalla continúe. Helena los observa y da un suspiro antes de volver de nuevo la mirada hacia Road, sabiendo que en algún lugar, la cosa que acaban de liberar está a punto de reunirse con su amor.
-Vaya que hay amor en el aire… -Comenta irónicamente.
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Joshua y Allana están parados sobre dos rocas gigantes localizadas en medio de un terreno pedregoso. Más arriba de ellos está Cross, de pie sobre un pico de granito, mientras Tim los observa aleteando desde arriba y Edward está de pie con las manos a los lados, siguiendo con ojos amables los movimientos de la peliblanca, que puede sentir su mirada sobre ella, ruborizándose un poco más de lo que le molesta la atención que le presta el chico. Joshua también es consciente de dicha atención y parece incluso menos conforme que ella al respecto.
-¿Me están poniendo atención, par de inútiles? –Les pregunta el pelirrojo. Joshua de inmediato regresa a su modo estudiante modelo y asiente.
-Si, señor.
-¿Y tú, Allana? –Inquiere mirándola con la barbilla levantada. Allana baja un poco su mandíbula y asiente.
-Bastante, maestro Cross.
-Al menos hay alguien honesta entre ustedes. –Dice con un suspiro. –Bueno, como sea, es hora de seguir con el entrenamiento. –Les da la espalda y desaparece, lo que los cuatro presentes imitan desapareciendo tras él en un instante y apareciendo ahora a la orilla de un río caudaloso. El viejo exorcista se acomoda el sombrero con ayuda de su pistola y luego señala con ésta a Allana, guiñándole un ojo.
-Tú irás primero. Ve y párate en medio del río. –Le indica con un movimiento de la mano, señalando a la fuerte corriente de agua dulce. A Allana se le ponen las mejillas azules al escuchar la nueva tarea.
-¿Huh? –Es lo único que profiere. –Maestro Cross… pero si intento una cosa así, el agua terminará aplastándome… -Trata de excusare haciendo referencia al sentido común, pero al maestro parece poder importarle menos.
-¿Y eso qué? Tú hazlo y punto. –Luego se dirige hacia Joshua mientras se mete una mano en el bolsillo. –Hey, Joshua.
-Maestro, yo tampoco estoy de acuerdo en que Allana… -Comienza a argumentar, pero es silenciado por una botella vacía que él le pone en la mano. Tim da un suspiro cuando se da cuenta de que hay cosas que nunca cambian. -¿Heh? –Profiere el pelinegro.
-Ve a comprarme un par de botellas nuevas. –Le ordena frío. –Y fíjate bien que deben ser del año marcado en la etiqueta, ¿entendido? –Luego lo deja hablando solo. –Gracias, chico. –Le dice volviéndose de nuevo hacia Allana. Joshua intenta comprender la situación, recordando de paso cuando entrenaba con Allen y éste lo puso a hacer una cosa similar.
-Ya veo de donde lo aprendió… -Musita por lo bajo. Luego también mira a Allana, que lo observa desde la orilla del río, sujetándose el codo con la mano mientras su cabello ondula en el aire por la brisa que acompaña al agua. Su expresión es la de "no te preocupes, estaré bien". –Y aún así no me da confianza dejarte aquí… -Mira a Cross, que está dándole un trago a su cantimplora. –Lo bueno es que también está Tim…
-Y también yo, Joshua-kun. Yo nunca permitiría que a nuestra Allana le sucediera nada malo. –Lo interrumpe Edward, que en un instante llegó muy cerca de él, hablándole de lado y de espaldas. –Un tesoro como ella es muy raro de encontrar, así que no podemos darnos el lujo de perderla.
-Tú no tienes idea de quién es Allana en realidad. –Le contesta el chico. –No puedes decir que es importante para ti cuando solo la conociste hace unos cuantos días. –Ataca dando un paso hacia él, mirándolo.
-¿Y tú si la tienes? ¿Comprendes en realidad los sentimientos de Allana? –Interroga con actitud superior, levanta su barbilla y lo mira bajando las pupilas de los ojos. –Joshua-kun, mejor ve de una vez a hacer la tarea que te dio el maestro Cross.
-Pf. –Deja de verlo muy serio. –Volveré pronto.
-Te estaremos esperando. –Se despide con una sonrisa. Allana por su parte ya está entrando en la corriente y el agua le llega casi hasta los hombros, haciendo que la corriente sea muy difícil de controlar para ella.
-Ma… ¡Maestro Cross! ¡El agua fluye demasiado rápido! ¡no puedo! –Se queja mientras lucha por mantener el control, tambaleándose como boya de puerto. Cross se asoma hasta la orilla y niega con la cabeza.
-Ch, ch, ch… ¡Allana! –Le grita serio. –En este ejemplo, tú eres tú misma, y el agua que te rodea en este río es tu poder Noé oculto. Si no aprendes a aguantar su flujo, entonces estás condenada a convertirte en Noé cuando decidas despertarlo, y aquí no estamos haciendo más que dándole nacimiento a un nuevo enemigo.
-Hmm… -Profiere ella, escuchando la lección. –Aún así, yo…
-Usa tu inocencia para controlar el flujo de energía de este río y entonces la prueba estará superada.
-¿¡Huh! ¡Pero…!
-Si, pero solo los exorcistas que han alcanzado el nivel crítico pueden usar su inocencia para influir en la naturaleza. –Le sonríe. –Quiere decir que para usar tu poder de Noé, primero debemos hacerte crítica.
-Crítica… -Repite Tim. Edward muestra una sonrisa de emoción leve.
-… y también debemos despertar la verdadera forma de tu inocencia. –Termina Cross. Esta última sentencia la vuelve a sorprender, tanto que se le dificulta mantener el leve equilibrio que había logrado y la corriente la arrastra un poco.
-¡Aahh! –Se queja mientras el agua la hace dar vueltas. Tim de inmediato se dispone a ir por ella, pero cuando lo va a hacer, ve que la joven ya está asegurada por un látigo lanzado desde la mano de Edward y que ahora envuelve el brazo de la exorcista, habiéndola ayudado a recuperar el equilibrio.
-Gracias, Edward-kun. –Contesta ella, sonriéndole un poco, sonrisa que él le devuelve mostrando satisfacción y admiración a la vez, como si viera más allá de ella cada vez que la mira. Allana entonces mira a Cross y niega de nuevo.
-¡¿De qué está hablando, maestro! ¡Mi inocencia ya tiene una forma, las Crown Boots! –Le explica mientras es halada hacia la orilla por el látigo de Edward. Al llegar, es levantada por éste con un solo movimiento de mano para ayudarla a salir del agua, atrapándola entre sus brazos y sujetándola contra él para sacarla, lo que hace que se ruborice de nuevo.
-Disculpa. –Le dice soltándola de inmediato. Ella, todavía sonrojada, solo le da unas suaves gracias.
-Gracias… -Le dice un poco nerviosa. Luego Cross la aborda de nuevo, lo que la trae de nuevo al asunto importante.
-Error. –Dice el pelirrojo. –En muchos aspectos eres igual a tu padre, y veo que en este también. –Uff… -Se sienta, enciende un cigarro y empieza a fumar. –Cuando Allen Walker activó su inocencia por primera vez, esta solo respondió al deseo de salvar un alma, por lo que adquirió la forma que él deseo en el momento de su activación.
-El brazo antiakumas. –Explica Timcampy. Allana asiente.
-Sin embargo, no fue sino hasta que logró una empatía total con su inocencia que ésta le reveló su verdadera forma, la Crown Clown. –Continúa luego de dar otra exhalación de humo.
-Una de las inocencias más poderosas que han existido. –Ahora es Edward quien interrumpe mientras le pone una toalla sobre los hombros a Allana, quien no se había dado cuenta de que estaba empapada por el entrenamiento.
-…G… gracias… -Repite de nuevo ante la nueva acción del chico.
-Lo mismo sucede contigo. –Sigue el general. –Esa forma tuya, Crown Boots, debió surgir por algún deseo tuyo en el momento de darle forma, ¿o me equivoco?
-… Cuando la activé por primera vez, solo quería ser tan fuerte como papá y mamá… quería seguir sus pasos… -Al darse cuenta de eso, se da cuenta de que está sensible y una lágrima se asoma por sus ojos, eliminándola rápidamente con un frote de la manga de la chaqueta.
-Bingo. –Dice Cross. –Entonces primero debemos despertar la verdadera forma de tu inocencia. –Le dice señalándola con el dedo. –Y una vez la hayamos dominado, entonces te mostraré como usar tus poderes de Noé.
-¡Pero no tengo tiempo para tanto! –Se queja Allana, poniéndose de pie. –¡En todo el tiempo que invertimos en esto, mi papá, mi mamá y los demás siguen estando en peligro!
-¿Y qué beneficio les haces yendo a enfrentarte con el 14º como estás ahora? ¿Eh? En este instante no eres más que una niña patosa que cree que solo con gritar fuerte puede vencer a cualquier enemigo. –La chica se enoja al escucharlo. –Tú debes ser consciente de su poder. –Al oír eso recuerda cuando de niña intentó protegerlo del ataque de Kanda, solo para resultar cortada de espaldas por él mismo. –Incluso yo tuve problemas para huir de él. –Le explica mientras se suelta unos botones de su abrigo y le muestra parte de su pecho, por donde se ve una tremenda cicatriz del corte de un arma afilada.
-Maestro Cross… -Le dice sorprendida. Cross suspira y se vuelve a abotonar el traje.
-Allana-sama, si algo aprendiste de tu padre, eso debería ser a confiar en los demás. –La aborda Timcapmpy. –Estoy seguro de que Lenalee-sama y los demás podrán arreglárselas si algo llega a ocurrir, pero para reunirse con ellos lo más rápido posible, debe terminar este entrenamiento con éxito.
-Tim… -Lo mira sintiéndose un poco más apoyada. –De acuerdo. –Se pone de pie mirando a Edward. -¿Qué debo hacer primero?
-Primero vamos a destruir tu inocencia. –Le advierte el general. Allana lo mira con sorpresa de nuevo, y antes de darse cuenta, Edward ya está en modo ofensivo, habiéndose desplazado hasta ella en un parpadeo y ubicado junto a sus piernas.
-Discúlpame por esto, Allana. –Le dice antes de asestar un golpe contra las botas de sus piernas.
-¡AAAAAHHHHH! –Grita mientras siente como el poder de Edward se introduce dentro de su inocencia hasta hacerla pedazos, dejándola descalza y arrojándola al río, mientras su inocencia cae en forma de cruz a la orilla del agua, donde el chico castaño la recoge al mismo tiempo que la peliblanca surge del agua para respirar. -¡Uuuhh! –Aspira aire la Walker.
-En el tiempo justo. –Le dice de nuevo el joven, que en un instante ha logrado ponerle a su cruz una cinta alrededor, procediendo a ponérsela alrededor del cuello a Allana. –Usa tu inocencia como collar hasta que encuentres su verdadera forma. –Le aconseja con voz tranquila. Allana lo mira y no sabe qué decir al haber sido derrotada tan fácilmente por él; sin embargo, sus palabras parecen hacer eco en ella. –Su verdadera forma… -En medio de un destello perdido de memoria, recuerda la forma anterior de Allena que la mira sonriente. –Estaré siempre a tu lado, Allana…
-Allena… -Musita poniendo el rostro en la orilla. Los tres que la acompañan se miran entre sí y se disponen a empezar el entrenamiento.
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Polo Norte
-Buenas tardes, madre… -Primero luce segura, luego un poco indecisa. –Si es que aún te puedo llamar así. –Se presenta Allena al ver la posición defensiva de ambos exorcistas en cuanto notaron su presencia.
-Allena Walker. –La llama Kanda, extendiendo el filo de la Mugen hacia su cuello. -¿Qué es lo que haces en este lugar?
-Esa pregunta se contesta sola, señor Kanda. –Contesta en su forma elegante. –Lo único que ustedes y yo tenemos en común se encuentra en este lugar. –Cierra los ojos y luego los abre de golpe. –La fuente de la inocencia que está más allá del cubo, la línea Celeste. –Sus palabras hacen que ambos exorcistas se estremezcan.
-Allena, tú… -Intenta hablar Lenalee. -… ¿Cómo sabes de este lugar?
-…Porque… -Baja la mirada y se le cubre con los cabellos de la frente. –He recordado cosas… -Aprieta un puño, incapaz de contener su disgusto al hablar del tema y recordar las extrañas escenas que vienen a su mente.
-¿Cosas? –Repite Lenalee, primero sorprendida y luego esperanzada. -¡Allena, eso quiere decir que tú…! –Intenta aproximarse hacia ella, pero la joven reacciona con un movimiento de la mano, cortando el espacio entre ambas con una presión de aire que crea una zanja.
-¡Lenalee! –Se apresura Kanda a protegerla, atravesando su espada entre las dos; sin embargo, Lenalee parece no desistir en su esfuerzo de llamarla. -¡Allena! ¿Lo has recordado? ¡Recordaste que tú y Allana…!
-Ni se te ocurra volver a mencionar ese nombre frente a mí. –Le dice todavía seria. –Esos recuerdos deben estar mal… -Se recuera a si misma junto a Allana, protegiéndola con su antigua forma.
-No, Allena. Lo importante de esos recuerdos es que tienes un lazo con nosotros… tú también eres mi hija, y eso no ha cambiado desde el tiempo que pasamos juntas. –Le vienen recuerdos de los días de su secuestro, donde pasó los días junto a la niña solitaria. –Te amo, hija, por favor… -Camina hacia ella bajando la espada de Kanda, que solo acierta a obedecerla mientras una dubitativa Allena se debate entre si aceptar el abrazo que ella le ofrece o cortarla por la mitad con su espada dorada. –Mi Allena, ven…
-Yo… -Musita ella. Por un instante recuerda los días donde Lenalee estuvo con ella, luego lo contrasta con el día en que se fue, la expresión de Tykki, la compañía de Tsuki, y ahora ella de nuevo, viendo imágenes de una Lena más joven que la miró con amor la primera vez que la vio.- Yo… -Tiembla nerviosa, como si estuviera frente a una gran prueba que no sabe como superar.- Mamá… -Musita finalmente, disponiéndose a arrojarse a sus brazos, sin embargo, escucha una voz que de inmediato paraliza su movimiento.
-Mamá… -La débil voz de Mana la llama de espaldas a ella, trayendo a Allena de nuevo a su antiguo modo.
-¿Mamá? –Repite ella, haciéndose a un lado y mirando a la pequeña copia de Allen que observa el encuentro. -¿Huh? ¡¿Onee-chan? –Dice el chico con una sonrisa. -¡Allana onee-chan! –Dice contento.
-A… Allana… -Recordarla de nuevo la hace sentir la ira de saber su verdadero origen. –Yo no existo gracias a ella… yo tengo mi propia existencia…
-¡Allena, yo…! –Intenta atraerla Lena, pero la rechaza con la mano, con lágrimas en los ojos.
-¿¡Quién es él! ¿Otro hijo de Allen Walker?
-Onee-chan… -Repite el niño, sin entender. Esas palabras parecen lastimarla más y sin darle tiempo a nada, cierra los ojos, les da la espalda y desaparece en la nada.
-¡ALLENA! –Le grita Lenalee, pero ya ha desaparecido. Yuuko viene corriendo a los brazos de su papá, quien la carga en cuanto está a su alcance.
-¿Qué pasó, papi? ¿Quién era esa persona? ¿En verdad era Allana Onee-chan?
-No, no lo era. –Le dice mientras la abraza. Mana luce confundido mirando a su madre observar el horizonte por el cual su hija acaba de volver a desaparecer.
-Allena… -Repite Lenalee, un poco triste.
-¿Mamá? –Se le acerca su hijo. Lena le muestra una sonrisa y lo abraza.
-Perdóname, Mana.
-No hay nada de qué perdonarte. –Le dice con entusiasmo. –Pero… ¿de verdad no era onee-chan?
-Pues… -Le acaricia la frente y lo mira con ternura. –La verdad, Mana, es que si es tu hermana, pero no la hermana que crees. –Pone las rodillas sobre la nieve y le pone las manos en los hombros.
-Lenalee… -Musita Kanda al escuchar lo que va a decirle. Yuuko también mira con curiosidad colgada del cuello de su papá.
-Todo este tiempo pensaste que tu única hermana era Allana. –Toma valor y luego lo mira a los ojos. –Pero en realidad tienes otra hermana que es igualita a Allana. Se llama Allena y es la joven que acabas de ver.
-¡¿Allena? –Pregunta emocionado. -¿De verdad? ¡Es increíble! –Luego se le pone la cara de pregunta. –Pero ¿A dónde había estado? ¿por qué Allana onee-chan no habla de ella?
-Es una larga historia, pero necesito saber si me ayudarás a que tu hermana venga con nosotros… ¿estarías dispuesto a tener una nueva hermana, Mana? Si no quieres, entonces veré que otra solución le puedo dar.
-Mamá… -Contesta el niño. –Yo si quiero tener una hermana nueva. –Luego pone cara de asustado. –No es que no me guste Allana onee-chan, la quiero mucho, pero debe ser genial tener una hermana nueva… -Dice con emoción. Lenalee lo mira y no se puede sentir más orgullosa, por lo que lo abraza con fuerza contra ella.
-Muchas gracias, Mana. Se que entre tú y yo traeremos de vuelta a Allena… -Los dos se quedan así un momento ante la mirada complacida de Kanda. Sin embargo, de repente comienza temblar, lo que hace que los cuatro se pongan en alerta.
-¿¡Qué es esto!
-¡Un temblor!¡Está temblando! ¡Yupi! –Dice Yuuko, contenta. En ese momento los dos exorcistas sienten un tremendo poder y ambos se sorprenden al ver que de la nieve sale una especie de árbol gigante formado por restos de akumas y de ángeles, en la punta del cual puede verse la figura de alguien que surge desde la cintura desprendiéndose del tronco.
-Vaya, vaya… por fin están aquí, exorcistas…
-¡Ah! ¡Un árbol que habla! –Se asusta Yuuko. Mana guarda silencio y comienza retroceder detrás de su madre. Tanto Kanda como Lena reconocen a la persona cuya forma adorna la punta del monstruo.
-Hannah… -Musita Lena.
-¿¡Quieren poder celeste! ¡ENTONCES VENGAN POR ÉL! –Los ataca lanzando varias raíces de cadáveres hacia ellos, creando una explosión de nieve.
-¡AAAHH! –Se oyen los gritos de todos. En la distancia, una Allena que aún sigue sollozando un poco, alcanza a sentir la onda de poder.
-Esto es…
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Arca Negra
El 14º está parado en un balcón cuya vista muestra un nuevo tipo de huevo de Akumas gigante que está conectado a varios cristales. En su mano tiene una copa de vino mientras en una mesa cercana a él hay una biblia y varios otros documentos. Sin embargo, parece distraerse de todo ello cuando siente la presencia de alguien arribar frente a él.
-Pensé que nunca vendrías, ya me había cansado de esperarte. –Le dice con voz tranquila. Ante él ha aparecido la 11º, cuya mirada es de amor devoto y desesperado hacia él.
-Quería verte… durante tanto, tanto tiempo… -La fría mujer que enfrentó a Road ahora luce como una joven enamorada. –Por fin… -Camina hacia él, abrazándolo con todas sus fuerzas en cuanto lo tiene a su alcance. El 14º le corresponde el abrazo con la misma intensidad.
-En verdad me seguiste hasta más allá de la muerte… -Ambos ven un recuerdo borroso de manchas de sangre y el Conde sonriendo mientras se arrastran hacia él. –Ahora por fin es mi momento.
-Lo se, es por eso que estoy aquí, para estar a tu lado, como siempre debió ser. –Le da un beso en la mejilla, a lo que él corresponde despejándole la frente y besándola en el centro de ésta.
-Yo también te esperé por mucho. –Le dice él. Aunque debo admitir que tu cuerpo original era mucho más hermoso. –Le dice mientras acaricia la mejilla gris de Stella.
-Lo mismo digo yo… -Comenta en tono coqueto. –Pero aún así es suficiente para mí… -Sin más, se para de puntillas y ambos se funden en un beso apasionado que tiene como fondo la oscuridad. Unos ojos de gato los observan desde una de las vigas superiores de la estructura. El beso continúa como si con él se revivieran los años de separación por la muerte, mientras dos seres separados del mundo sufren ante ello. Sin hacer caso de ello, tanto el 14º como la 11ª comienzan a llorar mientras se besan, como si fuera la protesta silenciosa de las almas olvidadas de su interior.
XOXOXOXOXOXO
(Continuará)
(Avance)
Allana y Joshua siguen en su entrenamiento, siendo Edward quien le sirve de apoyo a la exorcista, y lo que provoca más roces entre ellos. La situación empeora cuando Allana intenta dominar su poder a la fuerza, lo que la lleva a ser rechazada por la inocencia, terminando por convertirse en caída y salir de control; poniendo a quienes la acompañan en un predicamento. Mientras tanto, Lena y Kanda se enfrentan a otro caído, llegando a ser salvados por quien menos lo esperaban; el 14º y la 11ª hacen un nuevo movimiento mientras Lavi y su equipo deciden enfrentar al fantasma que tanto los atormenta…
Próximo capítulo de Inocencia Eterna
La caída
¡Lucha por la salvación de las almas de los akumas!
(Omake)
Saulen tirado sobre la mesa con ojos en forma de X, todo golpeado. Hay una nota de firma junto a él, que dice:
"Por no ponerme en el omake"
Se cierra el telón
XOXOXOXOXO
Uff… ¡Y listo! Este fue el capítulo de la semana. Las cosas se van cerrando mientras nos acercamos a lo que creo que serán los diez últimos capítulos (no se si se hagan más, pero dependerá de ustedes, creo, jeje)
No tenía idea y no hubiera sabido si no me dice, pero feliz cumpleaños para Miranda-san, que parece estuvo cumpliéndolos la semana pasada.
En otro orden, los que quieren saber si Yuuko y Mana tienen poderes, pues algo habrá de eso la próxima semana, así que estén pendientes, jejeje…
Oh, si, y bienvenidos de vuelta a los y las desparecidos, jejeje… las tareas son difíciles, pero gracias por tomarse el tiempo para leer y comentar.
Bueno, creo que es todo por ahora. ¡Ah si, no se olviden pasar a ver los nuevos dibujos! Está subido uno nuevo de Neko-chan, uno de Emotion9 que tenía pendiente y la galería completa de dibujos hechos por Ori Uchiha-chan! Están geniales, gracias.
Bueno, es todo por ahora, espero que el cap te haya gustado y no olvides tu comentario, que es muy importante. ¡Hasta pronto!
