Notas de autor: Nos acercamos a un arco con temas mas adultos y un poco oscuros, entre ellos espero responder sus dudas de ¿qué pasó con los chicos de La Otra Cuadra?, ¿quién está detrás de todo?, ¿qué le pasó a Padre?, etc... por mientras disfruten que seguiré actualizando conforme avance.


Capítulo 29: Fiesta de té con el conejo blanco.

Continua la transmisión…

Los chicos se habían alejado lo suficiente de aquella base por lo que ya iban a un ritmo un poco más tranquilo en aquella nave.

—Uff… fue mucho mas fácil de lo que pensé— dijo respirando calmado el pequeño Eliot mientras se relajaba en su puesto frente al GPS de la nave.

—Demasiado para ser cierto— comentó Mushi revisando todo el perímetro para asegurarse de que ninguna otra nave los seguía

—Tranquila Tres punto Cinco— Joey se había levantado para ir por jugo en la parte de atrás de la nave, dándole a cada uno de los miembros del equipo —al menos pudimos salir de ahí y nadie nos sigue—

—Mmm… en eso tienes razón Cuatro punto Uno— dice la líder del grupo tomando el jugo de las manos de su compañero asintiendo solamente para sonreír ligeramente.

—Además, tenemos una misión que cumplir eso es lo primordial— ahora es Eliot quien logra colocar las coordenadas adecuadas —todo listo Dos punto Cinco—

Tanto Mushi como Joey lo miran un poco desconcertados.

—Bien hecho Cinco punto Uno— dice Coraline al volante junto a Tommy de copiloto y ahora también el joven castaño le mira, a ambos, buscando alguna respuesta.

—Espera— Tommy continua —¿a qué se refieren?—

Mushi abre los ojos de par en par recordando todo —no me digas que…— feliz da un brinco gritando y yendo hasta Coraline —¡wow, ¿realmente funciona?!—

La euforia de la líder casi hace que Dos punto Cinco se descontrole y llevara la nave hasta el desastre, junto con todos sus pasajeros —¡Aaaaaaah!— todos los chicos gritaron al únisono al sentir la turbulencia.

—¡Ay!...¡jefa, tranquila!— afortunadamente la niña era una excelente píloto y logró estabilizar la nave siguiendo la ruta.

—¡¿Qué demonios te pasa Tres punto Cinco?!— gritó un poco entre asustado y molesto aquel niño con heterocromía en sus ojos, parándose de su lugar y mostrándole a su líder la camisa llena de jugo.

—Tranquilo Cinco punto Uno— dice esta respirando profundo y a pesar de la orden está muy emocionada —es solo que estoy feliz de que el transmisor siga funcionando.

—Waa… que buen golpe me acabo de dar— Joey y Tommy habían caído uno encima del otro al fondo de la cabina.

—Pues no tanto como el mío— respondió el mayor quien se encontraba bajo el rubio con la cara roja de la contusión que había sufrido contra la pared —¡quítate ya!—

—Oh lo siento— el pequeño rubio rápidamente se quitó de encima de su compañero ayudándolo a levantarse.

—Auch…gracias— sobándose el rostro el castaño miró algo incrédulo a Mushi —¿de qué estás hablando Mushi?—

Todos los demás voltearon a verle, pero era obvio que aquella norma se implementó después de que él saliera de la organización.

—Cierto tú no lo sabes— comentó Eliot —cuando el sector V fue destituido y Trescientos sesenta y tres optuviera el puesto de líder supremo implementó al norma de que todos los agentes debieran traer un rastreador…—

—Así sería muchísimo más fácil encontrar a cualquiera que se encontrara en peligro y requiriera ayuda o detectar alguna traición— continuó Mushi suspirando y girándose para ver al horizonte que se alzaba ante ellos —cuando pasó aquello y fuimos a buscarte, no tuvimos dudas que la segunda razón era la primordial— pausando un momento —no quiero ponerte en peligro así que si quieres no tienes porqué acompañarnos—

—¿Eh?— a Joey le parecía extraño el cambio de actitud ahora —pero Mu…Tres punto Cinco, Tommy…—

—¡No!— reaccionó la joven líder —ya tenemos todo, no voy a involucrar mas gente en esto, esto es problema de nuestro sector y ya—

—Wow…— Tommy se estiró respirando hondo tras oir lo que ella decía —vaya que ha habido muchos camcios dentro de la organización desde que mi hermano salió— fue hasta Mushi posando su mano en el hombro de ella —pediste mi ayuda Mushi, no te voy a defraudar ahora, haremos esto juntos—

—¿Lo dices enserio?— los ojos de la pequeña pelinegra se iluminaron.

—Jajaja… claro que si— el castaño sonrió cálidamente yendo al asiento del copíloto, colocándose nuevamente sus gogles —bueno jefa, dicte las órdenes—

Mushi sonrió ante eso, igual que los otros niños —Chicos del Barrio… ¡todos a sus puestos!—

Tan pronto como la joven dijo eso los otros dos chicos también tomaros sus posiciones en la nave, quedando ella en medio.

—Misión… salvar a Dany y recuperar el diario de mi hermana—

Tras esa determinación emprendieron el viaje siguiendo la trayectoria que aquel leve resplandor en el GPS les indicaba, tardaron algunas horas pero pronto llegaron a lo que parecía ser una fabrica, laboratorio o edificio algo viejo y abandonado al borde de un acantilado.

—Amm… creo que ahí es— dijo Coraline observando el lugar y luego el GPS.

—¿Ahí?...— continuó Tommy tragando saliva —¿qué tienen todos los villanos raros que deben tener su guarida en un acantilado?—

—¿Qué no se supone que esos son los vampiros y otras criaturas raras como psicópatas y asesinos?— dijo Eliot revisando que todo estuviera listo para aterrizar, configurando las armas en caso de emergencia.

Cuando escucharon eso, las dos chicas y el castaño temblaron un poco de miedo.

—Tranquilos tratamos con un adolescente no creo que sea tan peligroso— confirmó Joey calmando a los demás que suspiraron aliviados.

—Bueno, yo no conozco muy bien a ese tipo pero…— Eliot continuó con la conversación —¿no era uno de Los de la Otra Cuadra?—

Mushi recordó que efectivamente se había presentado como Bruce, su apariencia y todo, luego al investigarlo supieron que se trataba efectivamente de un exmiembro de ese grupo de mocosos encantadores.

—Así es, pero… igual no es un monstruo, no lo creo— decía la líder ante las miradas de todos, pero especialmente la de Tommy —¿sucede algo Tommy?—

—Me… ¿me estás diciendo que con quién nos vamos a enfrentar es un exmiembro de esos mocosos?— dijo con una expresión de terror.

Al notar la expresión de su compañero todos se miraron entre sí.

—Dos punto Cinco, aterriza primero— ordenó Mushi —ya que estemos en el suelo me explicarás qué es lo que sabes—

—Sí, está bien— suspiró el castaño para poder calmarse y ayudar a Coraline a aterrizar.

(…)

Paralelo a los eventos vividos por los agentes en la base secreta, Kuki pasa una tarde muy agradable en compañía de su novio y a pesar de que sigue sin sentir una atracción como tal, no se puede quejar, solamente es camino a casa cuando hay algo que la tiene muy nerviosa y un poco distraída.

—Entonces…¿a qué hora paso por ti mañana?—

La pregunta de Ace la vuelve a la realidad —¿eh?... ¿mañana?, ¿para qué?— mirando a su novio un poco confundida por la pregunta.

Ace se da cuenta entonces de que desde hace rato su chica ya no estaba con él en realidad, si no que se había perdido en su propia mente, solamente atiende a suspirar ligero y sonreír.

—Pues para la fiesta, recuerda que mañana es mi cumpleaños…— fingiendo una cara triste —oh… ¿acaso lo olvidaste?— todo eso lo hace sabiendo lo sensible que es la pelinegra.

Cuando Kuki lo escucha da un leve brinco —no, no, no… por supuesto que no lo olvidé— dice negando mil veces con las manos y pidiendo disculpas con su mirada —claro que iré, puedes pasar por mí a las 7:00…yo estaré lista y tendré tu regalo listo también— dijo la pelinegra con ojos de cachorro al ver que Ace se había molestado.

Ace no podía evitar muy dentro suyo que ella en verdad era muy tierna por lo que suspiró —está bien, está bien… ya no pongas esa cara que me desarmas mujer— sonriendo la abrazó.

Kuki había logrado su cometido, ella sabía como hacer que todo mundo sonriera y olvidara sus enojos y tristezas, solo le gustaría cómo hacerlo para ella misma, en ese momento pasaba por una transición muy extraña, no quería seguir saliendo con Ace pero cortarlo un día antes o incluso el día de su cumpleaños sería muy cruel, extrañaba estar con sus amigos, otra… sus amigos ya no pasaban mucho tiempo con ella, no podía culpar a Ace pues no era su problema, ella solamente se preguntaba si se estaban distanciando, no solo eso, su sentimiento por aquel chico rubio iba en aumento.

—Bueno llegamos— Ace había llevado a Kuki hasta la puerta de su casa, bueno del cancel, aún no tenía la autorización para llegar hasta el portón —fue una cita increíble, nena—

—Sí, lo fue— dijo Kuki girándose para despedirse, su sorpresa fue que aquel chico quería besarla y fue entonces cuando puso su bolso en medio —ah… este… jejeje, bueno hasta mañana— dijo cruzando el cancel despidiéndose, dando la espalda y corriendo hasta el interior de su casa, sabía que quizás había sido grosera con él pero no podía, aún después de todo este tiempo, Kuki estaba confundida.

La chica miró a través de la persiana de su casa solo para observar como su "novio" se marchaba —ay… ¿qué me pasa?, ahora deberé compensarlo en su fiesta— suspiró resbalando por la pared, recordando que sus padres seguían en un viaje, por lo que fue hasta la cocina solo para ver si su hermana estaba en casa, pero al notar la comida intacta en la mesa tal y como la dejó en la mañana se dio cuenta de que seguía fuera —esa mocosa, ahora que no están nuestros padres se toma muchas libertades, ya verá cuando llegue— molesta guardó la comida dentro del refrigerador para después subir a su cuarto.

Al llegar, sacó las cosas de su bolsa, colgando luego ésta en su armario, sacó algo de ropa cómoda, estaba ya un poco cansada por todo el día así que se dispuso a tomar un baño reparador, para eso preparó la bañera con burbujas pero antes de meterse en ella lavó todo su cuerpo, eso ya era costumbre suya antes de tomar un baño así.

—Ah…— suspiró de alivio al meterse en la bañera, en verdad necesitaba este tipo de relajación desde hace un rato, se estiraba en ella y jugaba con las burbujas haciéndolas flotar, riendo —vaya, tener un tiempo completamente a solas sí que es necesario de vez en cuando— de un momento a otro también se sumergía en el agua tibia.

Tras unos minutos salió del baño en bata con una toalla en su cabello largo, al llegar a su cuarto fue directo a su tocador para poder secar su cabello, por el ruido de la secadora no pudo escuchar su celular sonar.

(…)

Una vez que aterrizaron y activaron el sistema de camuflaje, Mushi reunió a todos al centro —bueno chicos tomen sus armas, y ahora sí Tommy… explicanos todo lo que sabes—

Tommy suspiró —bueno verán cuando pasó lo de mi hermano y sus amigos, esos niños encantadores pusieron a Padre en un manicomio—

Mushi le miraba arqueando la ceja pues ella estaba al tanto de eso —eso ya lo sé Tommy, toda la organización estuvo al tanto de eso— movía sus manos como aburrida pues estaba dando datos irrelevantes.

—Sí, lo sé pero yo estuve investigando por mi cuenta— mirando muy serio a todos —esos niños, después del accidente que tuvieron con la última misión que tuvo Uno antes de irse al espacio ya no lo aguantaron mas, tras un año sus sentimientos de rencor y resentimiento fue en aumento—

—¿Cómo es que sabes todo es?— preguntó Eliot mirándolo un poco desconcertado.

—Pues, porque una de ellas me mantenía al tanto— dijo el joven castaño ante la vista atónita de todos —pero déjenme terminar ¿ok?, lo que pasó es que ella me contó que tras el accidente que tuvieron poco a poco se dieron cuenta de que podían separarse y vivir como individuos, al parecer el efecto de dulzurificación no era permanente como todos creían— pausó un momento.

—Bueno Tommy, ve al grano ¿quieres?— dijo Mushi ya un poco desesperada —no me interesa si tú y esa chica tuvieron un lindo romance de verano o lo que sea, me interesa saber con quién tratamos—

—Ya pues— contestó el chico chasqueando la lengua —no te sulfures, en fin el punto es que entre todos se armaron de recursos para poder enviar a Padre a ese manicomio y quitarle todo su poder, o bueno al menos "dormirlo", cuando ella me contactó fue para poder tener un seguro por si algo malo pasaba y pues al parecer sí pasó, uno de ellos y precisamente con quien trataremos…— tragando saliva— ¡se volvió loco!— dijo temblando —nunca lo he visto pero según lo que ella me contó, intentó hacerse con el poder de Padre y de todo, subió al mando pero como aún es un menor ninguno de los adultos le hicieron caso y mucho menos sin el poder de las llamas, ese poder es el que necesitan pero no han podido sacárselo a Padre por ningún motivo, entonces bueno todos los demás se separarón y alejaron de él excepto su hermana— pauso un poco solo para mirar por la ventana frontal aquel lugar —ella me dijo que Bruce solamente quiere tener el poder y hacer lo mismo que hizo Padre pero a una magnitud global—

—¿Qué?... ¿osea que ese loco adolescente quiere volvernos a todos como Padre hizo con ellos?— dijo Coraline un poco asustada.

—Pero no entiendo— intervinó Joey esta vez —¿no se supone que estaban hartos?—

—Al parecer, el odio y el resentimiento se apoderaron de él y ahora solo quiere una venganza— terminó Tommy mirando a Mushi esperando por una orden.

—Eso solo quiere decir una cosa— musitó su líder tomando su arma y abriendo las compuertas de la nave —no tenemos mucho tiempo, Chicos del Barrio… ¡andando!— en ese momento Mushi sabía a la perfección que Dany estaba en peligro pero confiaba en que aún lo pudieran rescatar.

(…)

Mientras tanto los tres chicos que iban en aquella nave, que al aterrizar pronto se transformó en un automóvil convertible, iban bastante callados, especialmente el más escandaloso de ellos.

—Uff…— suspiró Abby al verlos así —wow, entonces estuvo muy intenso lo que vivieron— ellos ya le habían contado a grandes rasgos todo —pero lo bueno es que ya se ha solucionado ¿verdad?— mirando inquisitoramente a ambos.

—Claro que si Abby, ya todo está bien aunque no debí dejar a Cree, siento que debimos volver por ella o esperarla por lo menos— respondió Hoagie quien iba al volante —pero supongo que ahora que todos los Ninja Adolescentes se enteren, empezaran a buscarnos—

—¿Qué mas da?— intervino Wally en el asiento trasero —ahora todo mundo nos va a cazar, KND, los Ninja Adolescentes, los adultos… todos— murmuró refunfuñando —yo lo único que quiero es encontrar a esos mocosos…—

—Vaya Cuatro, no pensé que te preocuparan tanto— dijo Abby acomodándose para poder verle recargada en el asiento, el viento no estaba a su favor con su cabello pero igual no le importaba.

—¿Y quién está preocupado?— esbozando una mueca molesta —yo solo quiero ponerle las manos encima a mi hermano y recordarle por qué soy el mayor— el otro par solamente suspiró y soltaron a reír —¿¡y ustedes de qué demonios se rien?!—

—Jajaja nunca cambiaras— dijo el castaño orillando el vehículo —bueno ya llegamos, ¿qué le dirás a tu madre?— se dirigió a Wally tras llegar a su casa.

—Ay no lo sé, supongo que le diré que se quedó con sus amigos otra vez— dijo este saltando del carro al salir.

—Oigan entonces…— intervinó Abby mirándolos a ambos.

Wally sabía a lo que se refería pero no estaba del todo convencido ese día había sido muy pesado para ellos en todo —no lo sé Cinco, por lo pronto no podemos dejar a sola a Tres y con Uno…—pausó un momento para simplemente suspirar y soltarlo —tú encárgate, tú eres su novia—

—Oye no significa que deba hacer todo— dijo esta cruzada de brazos —¿iremos o no a la fiesta de Ace?— la chica insistía pues habían recibido la invitación antes de salir de clases.

Ambos chicos se miraron y tras las miradas insistentes de ambos, Wally accedió —ok, ok… por algo nos quiere ahí, además es mejor así no dejaremos a Kuki sola… pero bueno ya, váyanse los veré mañana— dando media vuelta caminó hasta la puerta de su casa, observando como se alejaban.

Al entrar obviamente recibió el regaño de sus padres pero a él no le importaba, tenía demasiadas cosas en la cabeza ahora como para pensar en mas, total así es como se supone que se comporta un adolescente, eso pensó y pasándolo de largo tomó un baño antes de irse a dormir.

En cuando a Abby y Hoagie, estos pasearon un poco antes de llegar a casa de la morena.

—No sabía que pudieras conducir este tipo de vehículos— decía ella sintiendo el viento en su rostro.

—¿Tanto te sorprende?— dijo este arqueando su ceja al mirarla con una leve sonrisa —he piloteado naves mucho mas complicadas que esto, no hay nada raro— seguía conduciendo mientas la observaba de reojo —¿y qué pasó contigo?, aun no me has dicho qué hiciste—

—No mucho, solamente tratar de convencer a mis padres, que por cierto no están en casa— cuando dijo eso solamente sonrió a su amigo —de que dejaran ir por la llave con mi hermano mayor, eso para no quedarme fuera estos días, gracias a Mauricio lo hice y pude obtener una que otra información extra de ciertos chicos— alzando las cejas saca de su mochila unas carpetas.

—Wow, no estuviste simplemente vagueando— el chico pasó por alto lo de sus padres —pero supongo que tu fuente es confidencial, como todo lo que haces, siempre— eso último si tenía cierto aire de recelo.

—Dos…—

—Cinco— le devolvió el reclamo a la chica —no digo que esté mal, es solo que me gustaría que nos tuvieras mas confianza ahora, los peligros son mayores y no podemos actuar por nuestra propia cuenta nada mas— dijo Hoagie estacionando frente a la casa de la chica.

Abby suspiró sonriendo —lo sé, por eso quiero que los leas— entregándole las carpetas a su amigo se acercó para darle un beso en la mejilla —gracias por traerme y descuida, ya tengo implementado el sistema de alarma en casa, cualquier intruso y los alertará en sus télefonos— y haciéndole un guiño se alejó hasta entrar a su casa.

Hoagie se quedó pensativo —creo que necesito dormir y ya, pero antes— se bajó del auto llevando consigo las carpetas, tocando a la puerta de la chica.

—¿Qué ocurre?— salió ella ya sin la chaqueta puesta —¿olvidaste algo?— preguntó mirándolo curiosa.

—Sí— dijo Hoagie entregándole las llaves —yo ya tengo auto, por qué no mejor te quedas con este, te puede ser útil— sonriendo le revolvió el cabello a su amiga y se despidió.

—Jajaja ok, pero no vuelvas a hacer eso, ahora yo soy su líder— respondió inflando ligeramente los cachetes y tomando las llaves, mientras lo veía partir, igual su casa no estaba lejos.

Cuando Hoagie llegó a su casa se topó con la noticia de que su abuela había ido a un crucero con los ancianos en el asilo y su madre estaba preocupada por Tommy, lo de su abuela no le importó mucho y con lo de su hermano, lo mejor que Hoagie pudo hacer fue mentir.

—Tranquila mamá, está en un pijamada en su tonta casa del árbol, fui a dejarles algunas cosas nada mas— le dijo subiendo a su habitación en cuanto se recostó en la cama se había quedado dormido.

(…)

Mientras tanto el Sector V.1 ya había entrado al edificio.

—Fue muy sencillo pasar el sistema de vigilancia— murmuraba Eliot mientras revisaba el interior con mucha desconfianza —es como si quisieran que viniéramos—

—Ay, por favor Cinco punto Uno— reclamó Coraline —por qué no admites de una buena vez que soy una experta en cuanto a hackear se refiere— continuó la pequeña mientras revisaba el perímetro con su compañero.

—Dejen de pelear, lo importante es que estamos dentro y ahora hay que dividirnos— dijo Mushi calmando y llegando al centro del primer salón —Joey y Tommy vayan por la derecha hasta el primer piso, Coraline, tú y Eliot por las habitaciones del segundo y yo iré al tercero—

Todos se miraban entre sí pero respiraron profundo y asintieron a las órdenes que su líder les daba, si bien Tommy no era parte de eso igual aceptó cooperar desde el momento en que llegaron ahí.

—Recuerden estar comunicados en cualquier momento, no apaguen sus aparatos para nada— Mushi había subido al tercer piso y con su arma equipada con la lámpara empezó a revisar los pasillos —¿entendido?— tras recibir la afirmativa de su equipo caminó unos cuantos metros más hasta que escuchó un ruido —¿¡quién está ahí?!—

—Mu…Mushi— desde el interior de una habitación, Dany se arrastraba herido apoyándose en el marco de la puerta.

—¡Dany!— la pequeña soltó su arma y corrió hasta su novio que se encontraba mal herido —oh por dios… ¡chicos!— pronto dio la señal a sus compañeros —estoy en el piso tres en el ala este, encontré a Dany, ¡vengan rápido!—

Pero apenas pudo comunicarles eso a sus compañeros una sombra se posó tras ella, lo último que ella sintió fue un fuerte golpe en la cabeza.

Los demás se encontraban en sus respectivas áreas pero tan pronto escucharon el grito de su líder corrieron para poder reunirse con ella.

—¿Tres punto Cinco?— intentaba Eliot comunicarse con ella desde el segundo piso —hey…responde—

—¿Qué sucede?— preguntó Coraline algo preocupada pues donde estaban había mucha maquinaria extraña y cables.

—Mushi no responde— contestó su compañero saliendo de la sala —debemos movernos pronto o si no…—

En ese momento se escuchó un sonido sordo, como un golpe muy fuerte que puso en alerta a la pequeña agente.

—¿Eliot?— con el arma en mano y temblorosa se aproximó lentamente a la entrada pero de pronto escuchó ruidos a su alrededor —ah… ¿qui-quién está ahí?— apuntando a todos lados con su arma para poder alumbrar el lugar —sa…¡salga de una buena vez!, ¡¿qué le han hecho a mi compañero?!— pero cuando se dio cuenta ya se encontraba inconsciente en el suelo.

Mientras tanto, Tommy y Joey habían escuchado los gritos de sus compañeros por el intercomunicador y corrían a toda velocidad por los pasillos y escaleras.

—¡Apurate Tommy, los demás deben estar en peligro!— gritaba el menor de ellos subiendo los escalones como un canguro tanto en saltos como en velocidad, sin dejar de sostener fuerte su arma.

El mayor corría lo mas rápido que podía —ay… definitvamente debo ponerme a dieta— murmuraba tomando un descanso solo para notar que en ese momento todo se volviá oscuro, ya era de noche —ay no…Joey…— al no escuchar respuesta decidió subir pese a su miedo —¿Joey?— intentó comunicarse a través del intercomunicador pero tampoco hubo respuesta —miren, si esto es una broma déjenme decirles que es muy…— al llegar al tercer piso y girar en la primera habitación se topó con una amarga sorpresa y una escena de terror.

—Hola Tommy— Bruce estaba sentado en un escritorio viejo mientras sus compañeros yacen inconscientes a su alrededor, amarrados y Dany, a quien se supone que iban a rescatar, estaba a su lado de pie con una mirada vacía —me alegra que te nos unas— dijo aquel joven sonriendo de una forma muy espeluznante.

—Bruce…— apenas alcanzaba a siquiera murmurar el nombre de aquel joven, estaba temblando de miedo pero pronto al verlos su miedo se convirtió en rabia —¿¡qué les has hecho?!— apuntándole con su arma con lágrimas en sus ojos —eres un…— ni tuvo tiempo de disparar.

De un salto, Bruce le había pateado el arma y de paso el rostro —no eres mas que otro mocoso, pero descuida no están muertos…—

—Arg…— tirado en el suelo intentó alcanzar su arma pero —¡aaah!— gimió de dolor al sentir la bota del joven pisarle la mano y poner luego todo su peso sobre su cuerpo —arg… basta—

—Sssh— Bruce lo miraba sin mostrarle piedad alguna mientras lo pisaba —solo duerme—

Tras de él estaba Dany con una bara de metal que a pesar de la mirada de terror del pobre Tommy, no dudó en darle con ella para dejarlo inconsciente.

—Bien hecho mi pequeño pupilo— acariciando la cabeza de Dany, Bruce regresó a su lugar y sacando su celular le marcó a su hermana —hola querida mía, la fase uno del plan ya está hecha, espero resultados de tu parte— mientras le indicaba a Dany que se los llevara de ahí —Ashley, te aseguro que no están muertos, igual si lo estuvieran no me servirían…solamente haz bien tu trabajo y ya— tras colgar se estiró mirando por aquel gran ventanal sin cristal acomodando su ropa y sacudiéndose el polvo llamó por su compañero —¡Daniel!... nos vamos ya—

Aquel niño parecía estar sometido a un trance pues tan pronto como lo llamaron fue con él, dejando a los demás en unas cámaras celda —si señor— se adelantó entonces para alumbrarle el camino hasta la salida, donde subieron al auto que previamente el mayor había llamado traer.

—Veamos si con esto, no cooperan— dijo dando un último vistazo al lugar con una sonrisa de satisfacción en el rostro —ahora que también los tengo y este diario, es tiempo de convencer a cierto calvo—

(…)

Al otro lado de la ciudad un joven colgaba y volvía a marcar su teléfono pero sin obtener respuesta —¿por qué no contestas?— mirando preocupado la pantalla de su celular, ya no insistió mas, aunque se le hacía raro que no contestara siendo tarde.

—Ya deja ese aparato Nigel— una delicada mano le arrebato el celular a aquel joven —se supone que estás aquí para tomar el té no para andar metido en otros asuntos— murmuró entre dientes guardándose el aparato en la bolsa —además tú fuiste quien insistió en vernos, eso que haces es muy grosero— haciendo puchero.

Nigel intentó quitarle el celular pero para cuando quiso acercarse ya fue tarde, además lo que decía Ashley era cierto, fue él quien llegó a su casa sin siquiera avisar y ahora no dejaba de pensar en sus amigos.

—Ay… lo siento prima— suspiró acomodándose en su silla de aquella pequeña mesa en el jardín de la casa —es solo que últimamente he sentido como que algo pasa conmigo— Nigel no deseaba contarle lo que realmente pasaba por miedo a que lo tomaran como un loco —verás, este… ¿no has sentido como que algo anduviera mal contigo o con tu vida?— preguntó intentando así dar una explicación sin que Ashley sospechara nada.

La joven le miró arqueando la ceja, intrigada —mmm… algo así como si tuvieras, no sé, ¿huecos en tu memoria?— contestó tomando un ligero sorbo de su té.

Sorpresivamente Ashley había dado en el clavo de lo que Nigel intentaba explicar, pero cómo era eso posible —ah… sí, de hecho eso es exactamente lo que me pasa— obviamente era solo la punta del iceberg, Nigel jamás le diría a su prima que había una voz extraña en su cabeza.

—Je, creo que puedo ayudarte con eso Nigel— le dijo Ashley sonriendo —pero primero, disfrutemos el té, es una linda tarde, hace buen clima y además quiero saber mas sobre mi querido primo— la joven hablaba con bastante propiedad y se movía delicadamente en todo movimiento que hacía, desde el dedo meñique hasta su sonrisa.

Nigel se sentía por primera vez en días, bastante relajado —je… bien, tienes razón no está mal disfrutar un poco— el joven tenía mil y un preguntas pero le tomó la palabra a su prima y disfrutó de su té en silencio, ciertamente, no estaba muy acostumbrado a este tipo de bebidas pero la preparación fue tan buena que incluso le funcionó para poder relajar su cuerpo.

Tras unos minutos en silencio finalmente Nigel lo rompió —Ashley…— le chica le miró ladeando su cabeza —gracias— fue lo único que el joven le dijo.

—¿Por qué?— respondió ella sonriendo.

—Bueno, es que nunca pensé que tenía más familia que mis padres y mi tío, porque bueno, mi padre jamás me contó que tenía primos ni nada por el estilo— continuó —aparte de eso, necesitaba hablar con alguien… supongo que puedo contártelo a ti— dijo respirando hondo.

Ashley al verlo puso una cara de preocupación por lo último —bueno Nigel, no te lo contó porque no somos precisamente sus hijos— tomando un sorbo de su té se volvió a una expresión un poco mas seria.

Cuando Nigel escuchó eso arqueo las cejas —entonces…— quiso preguntar pero Ashley se le adelantó.

—Fuimos adoptados, ahora solamente quedamos mi hermano menor y yo— terminando su té, con los ojos cerrados deja la taza en el pequeño plato y suspirando desvía su vista al cielo.

Nigel la mira notando un poco de melancolía en su rostro —¿solos?— fue lo primero que pregunta.

Ashley voltea a verlo y solo esboza una mueca —sí— levantándose va con él —por eso mismo he querido pedirte algo todo este tiempo, Nigel— ofreciéndole su mano en señal de que lo acompañara.

El joven no está muy seguro pero aún así le toma de la mano levantándose y yendo con ella al interior de la casa, Nigel intenta hacer preguntas pero Ashley le pide que guarde silencio y que escuche.

—Verás Nigel, nosotros aún somos menores de edad y por eso mismo somos cuidados por un tutor legal, pero él no vive con nosotros y de hecho solo estamos en esta casa con la condición de que encontráramos al heredero legítimo— comenta Ashley mientras caminan por la mansión, observando todos los cuadros, esculturas y decoración un poco macabra.

Nigel observa con detenimiento cada cuadro notando en ellos un cambio de felicidad a tristeza, que poco a poco lo perturba pero se siente inusualmente seguro de la mano de su prima, para cuando ella dijo eso último, este se quedo un poco intrigado, mirándola justo frente a ella, caminando de la mano hasta llegar a una puerta enorme al final del pasillo.

—¿Verdadero heredero?— preguntó Nigel al soltarse del agarre —¿de qué hablas?—

Ashley se giró antes de abrir la puerta mirando a Nigel con una seriedad única —Nigel, solamente la sangre puede reclamar la sangre— pausa hincándose frente a él —así que por favor, te lo pido— elevando ligeramente su mirada.

Al verla, Nigel se queda perplejo —Ashley… oye no, espera— por fin entiende lo que quiere decirle pero eso es mucha información para él —"¿yo soy el heredero de mi tío?"— se pregunta a si mismo yendo con su prima para levantarla —no es necesario que hagas esto Ashley— se hinca frente a ella —si lo que necesitas es que firme papeles para que no les quiten la casa o para que puedan quedarse con el dinero está bien, lo haré, no quiero nada, ustedes son sus hijos sin importar qué, por eso…—

—No es eso Nigel— le interrumpe la joven posicionando su dedo índice en los labios de él —mira, yo sé lo que te pasa— tomándolo de las manos se incorporan —no recuerdas tu pasado y hay muchas neblinas en tu memoria, sin mencionar que probablemente haya una voz extraña en tu cabeza… ¿cierto?—

Nigel estaba incrédulo, sus ojos se abrieron de par en par al escucharla, él nunca le dijo nada sobre eso, ni siquiera tocaron tema pero Ashley parecía entenderle mejor que nadie y ahora entendía por qué, ella sabía, sabía algo.

—No tienes que sorprenderte tanto primo, yo sé muchas cosas, pero antes de poder mostrarte— le mira sin dejar su seriedad pero con una calma y confianza que le transmite al joven —debo estar segura de que confías en mí, de que confiarás en mí, pase lo que pase— sujetando fuerte de las manos a Nigel.

El joven la miró y tras respirar profundo le sonrió con calidez —confió en ti— fue lo que le respondió.

—En ese caso— tras escucharle decir eso, le soltó abriendo aquella gran puerta.

Al abrirla se encontraba un despacho enorme, en medio de la habitación estaba un escritorio con una silla con forro de terciopelo rojo, todo en aquella habitación era una mezcla de colores entre bermellón, rojo, carmesí, negro y marrón pero lo que no se esperaba era que aquella habitación estuviera ocupada.

—Bienvenido— murmuró una voz profunda pero con tono juvenil en uno de los rincones oscuros de aquella habitación, develando a un joven rubio con buen porte muy parecido al de Ashley —Nigel Uno—

Transmisión interumpida…


Notas de autor: Bueno chicos, espero sus review esperando que les guste... pero antes un agradecimiento especial a Mokey D. Dreiko por animarme estos últimos días, es una persona muy agradable y pues aunque no lo crean unas pocas palabras me han levantado el ánimo, a pesar de que escuché música sad para poder inspirarme jajaja, bueno igual gracias y seguiré escribiendo, bye por ahora.