Capitulo 29

PoV Blaine

Kurt debía despertar, Kurt debía despertar, Kurt debía despertar…era lo único que se repetía mi mente, imaginando y torturándome con el futuro no solo el mío, el de todos los que lo amamos y ni que decir de nuestra hija, ¿Qué sería de Aly?

No quisiera imaginarme nada de eso porque no sé qué sería una vida sin él, miraba a mi hija dormir y recordaba las pocas noches que me quedaba observando como dormía mientras pensaba como confesarle la verdad, como decirle que yo había sido, que ella era nuestra, tenían los mismos gestos, y nunca pude notarlo, no estuve con él lo suficiente como para saber que realmente necesitaba que estuviera a su lado para sacarla adelante, él lo hizo solo, bueno, con apoyo de sus padres y de las personas cercanas a él, pero yo no pude hacerlo, nunca pude hacerlo.

Se me hizo cómoda la vida en la que mis padres influyeron para que me deslindara de ellos dos, jamás iba a poder compensarlo, ni con mi vida, ni con nada aunque fuera lo más cercano a ser una realidad su partida.

Después de unas horas nos dirigíamos a la iglesia donde estaría la mayoría de las personas que lo queremos, nunca he sido afecto a ir a ese lugar sagrado pero hoy tenía otra misión, era por él, por el milagro, y aunque aún no me acostumbro a tenerlo cerca, Charlie se ha convertido en un gran ayudante al igual que Sam, aunque no nos hemos arreglado ni nada por el estilo, sigue muy pendiente de mi hija y de mí, aunque lo niegue, ambos sabemos que nuestra amistad es la que está ayudándonos a ambos a sobrellevar toda esta situación.

Charlie estaba ayudándome con Aly, me sorprendía que a pesar de que yo estaba cerca de el y con la historia que Sam me había contado sobre ellos dos, aun no se regresaba a su ciudad, no se había movido de aquí para nada después del accidente varias semanas atrás, mientras que rezaba junto con Marley, ella estaba un poco menos devastada que yo, pero sabía perfectamente cómo se siente, al final de todo, es mi hermana pequeña y la conozco, Cooper estaba igual con nosotros, y ni que decir de Jess, ella estaba junto a Carole dándole apoyo igual que Finn y como Luke lo hacía con su padre, Burt.

Mi hermano decía que nuestros padres le estaban exigiendo que yo regresara a casa ya que una de sus conocidas que estuvieron presentes ese fatídico día había desatado el rumor de Kurt y necesitaban que volviera para fingir, cosa que no iba a hacer y mucho menos en este momento.

Después de la misa que fue celebrada para el y en la cual Sue se encargó de dar cada uno de los mensajes de amor hacia él, nos dirigimos al hospital, el doctor que estaba llevando su caso nos indicó que debíamos despedirnos, Burt y Carole entraron la primera hora, después fue Finn y Luke, y al final nos tocaría a Charlie, Aly y a mí, los demás como Sebastián o Elliott, Marley o cualquiera que quisiera entrar podían hacerlo pero menos de diez minutos entre cada cambio.

Muchos entraban esperanzados y salían devastados, cuando fue nuestro turno, nos acercamos, cada uno a una de sus manos, Aly quería tocarlo, y la senté en la cama "Papi", no dejaba de murmurar mientras que tocaba su rostro, intente hacerme el fuerte frente a Charlie pero no pude aguantar las lágrimas cuando ella se acostó en su cuerpo, sus manitas en su corazón, se levantaba y le daba besos en las mejillas y tocaba el tubo que tenía en su boca y en sus fosas nasales.

Charlie también estaba llorando, ahí estábamos los dos, las dos historias de amor más grandes que tuvo Kurt, su primer amor y el padre de su hija reunidos en la peor situación del mundo, en la despedida no planeada, ambos sin decir nada, mirando a la pequeña figura femenina que él había traído al mundo, uno de su ciudad natal, otro de su segunda casa, ambos con los sentimientos que una vez creyeron superados u olvidados.

Veíamos su rostro aun con golpes y vendas, sus ojos azules cerrados bajo esa capa fina que eran sus pestañas, sus labios cuyos eran rosas y totalmente bésables estaban partidos y secos, su cuerpo, cubierto por sabanas y el camisón que asomaba las vendas que cubrían sus golpes y moleduras, rodeado de muchas maquinas, más de las que tenía cuando lo vi por primera vez, no decíamos nada cuando nuestras miradas se cruzaban aun con lágrimas en los ojos, acerque mi silla un poco más a la cama, y le estire mi mano que estaba libre, el bajo su mirada y la tomo con una media sonrisa en su rostro, lo mismo hice y observamos la astucia de una niña de casi dos años, que alzo las sabanas y se cubrió, aun abrazando a su padre.

La máquina marcaba cada vez más bajo su ritmo cardiaco, hubo un momento en el que la enfermera permitió el acceso a su familia, estando siete personas con él, todos llorando excepto Aly quien solamente estaba viéndonos mientras aun lo abrazaba y acariciaba su piel con su pequeña mano, como solía hacerlo cuando era bebe, todos tomados de las manos, Charlie le había cedido su lugar a Burt y se puso aún lado mío, y llorando presenciábamos los últimos momentos del amor de mi vida. La vida hace y deshace momentos, y llega a ser increíble como la primera y la última vez del resto de tu vida se da en una cama.

Los latidos de su corazón dejaron de escucharse y tras ellos un agonizante sonido hizo acto de presencia, Aly comenzó a llorar sin hacer ningún ruido, al igual que todos nosotros, voltee mi mirada para ver al resto de su familia desmoronarse mientras cerraban los ojos, Charlie sostenía mi mano aun con el rostro de Luke en su hombro, el de Finn en el de Carole y el de ella en la espalda de Burt, quien había bajado su rostro a la mano de su hijo, cerré mis ojos y acerque mis labios a su mano.

Kurt debía despertar, Kurt debía despertar, Kurt debía despertar…Kurt no despertó.