Muy pocos sabían de la existencia de un nuevo maizal en Mewni. Era un secreto guardado tanto a monstruos como a mewmanos, al igual que los túneles subterráneos que había debajo de éste. Pero si alguien hubiera pasado por ahí, habría oído el estruendo que se producía bajo tierra. Sonaba a que alguien se estaba haciendo mucho daño y así era. La varita de Luda no paraba de disparar energía verde, lo que causaba un gran retroceso que hacía que ella saliese disparada hacia atrás. Tras el último golpe, se sacudió algo de polvo de su cabeza y dijo:
-No lo entiendo, chicos. No hay forma de controlar est... ¡AAAAAAH!
Otro rayo había sido disparado y esta vez fue tan potente que Luda atravesó una pared. Sus mascotas observaban la escena desde detrás de unas rocas confiando en que les protegieran. No iban a acercarse más por nada del mundo. Sabían perfectamente lo doloroso que era recibir un impacto de esa varita. Luda se arrastró a través del agujero que acababa de hacer y le gritó a su varita:
-¡¿Por qué no funcionas?! ¿Eh? -miró sorprendida al resplandor verde que emitía- ¡¿Puedes hablar?! Cuéntame tus secretos.
Araña y Águila contemplaron desde una distancia prudencial cómo Luda había empezado a hablar con su varita, que no hacía otra cosa que brillar con una intensidad constante y sin cambios.
-¿Comet Dragonfly? Pero yo no quiero ver a Comet Dragonfly. Él ya no tiene ninguna varita. -se quedó mirando a la varita un momento y luego respondió con una sonrisa maliciosa- Ah, tienes razón. No necesita tener una varita para que yo le robe sus conocimientos. Chicos, preparaos. Vamos a cazar a una libélula.
Tierra
Un día antes
Salía humo del jardín trasero de la casa de los Díaz. Desde que Luda ya no venía periódicamente para atacar con su banda de monstruos, eso sólo significaba una cosa: Comet estaba practicando magia. Pero hoy no le apetecía. Glossaryck quería que él aprendiera un hechizo del libro de la familia Dragonfly y Comet prefería seguir improvisando.
-Aaaggh. No se me dan bien estos hechizos nuevos. ¿Por qué no puedo seguir con las explosiones de siempre?
-Porque hay otros hechizos en tu libro. -respondió Glossaryck que flotaba montada en un donut.
-Ya, pero...
-Eh, Comet, mira. Este hechizo tiene dibujos. ¿Por qué no lo intentamos?
-Tiene muchos pasos.
-Comet, haz el hechizo por favor. -dijo Marcia que estaba haciendo de atril- Este libro pesa muchísimo.
-Agh, de acuerdo.
Lleno de desgana, Comet se puso de pie. Se giró para mirar el libro sin molestarse en cambiar su expresión de indiferencia.
-Bien, empieza por el primer paso.
En el libro había unas ilustraciones de alguien sosteniendo la varita. En cada una se encontraba en una postura diferente. Todas ellas, encadenadas, describían los movimientos necesarios para ejecutar el hechizo correctamente. En la primera, el príncipe formaba una X con sus brazos. En su lugar, Comet se cruzó de brazos.
-Bueno, se parece bastante, supongo. Ahora el segundo.
El segundo paso consistía en colocar los brazos formando una línea diagonal de arriba a la izquierda hacia abajo a la derecha. Comet colocó la mano con la que sostenía la varita en la posición correcta, pero dejó muerta su otra mano.
-A mí me parece que tienes que levantar tu brazo izquierdo. -Comet sólo lo levantó un poco- Más arriba, a las 10 en punto.
-¿A las 10 de Mewni o a las 10 de la Tierra?
-Comet, son iguales. Agh, esto es imposible. -dijo mientras se llevaba las manos a las sienes.
-¡Oye, que yo sé lanzar hechizos! -protestó Comet- Giro, giro, giro los brazos... Estampida de guerricornios.
Comet lanzó un rayo mágico de color amarillo que se detuvo en el aire emitiendo haces de luz. En sólo un segundo, una diminuta cría de guerricornio apareció a la vez que el rayo desaparecía. El pequeño animal empezó a comerse el césped del jardin sin hacer caso a lo que ocurría a su alrededor.
-¿Lo ves? Ya está.
-Comet, eso es sólo un guerricornio. Una estampida, por definición, tiene que estar compuesta por muchos guerricornios. Creo que alguien tiene que volver a estudiar su libro.
-¡Socorro!
Marcia pedía auxilio porque ya no podía sostener más el libro sobre su espalda, y estaba empezando a aplastarla.
-¿Sabes qué, Glossaryck? Ya he tenido suficiente por hoy. -dijo con tono alegre mientras sacaba a Marcia de debajo del libro- Venga, Marci. Vamos a pasarlo bien entre amigos.
-Oh. Creía... que eramos amigos. -dijo Glossaryck dolida.
-¿Qué? ¡No, no, no, no, no, no, no! No quería decir eso. Claro que somos amigos. Es que no me lo paso bien contigo. Pero no pasa nada porque a ti no te gusta pasártelo bien, ¿verdad? Es evidente, por eso siempre estás sola. Pero los solitarios pueden molar, como tú. Eres como una vieja ermitaña sabia. O quizás... como una vieja y sabia monja. O... eeeeem... La verdad es que no sé muy bien lo que eres pero...
-Vaya, con que así son las cosas. No digas más, Comet. Sé distinguir cuándo no soy bienvenida. -dijo con el mismo tono de antes mientras se metía dentro de una caja de donuts- No te preocupes, no volveré a molestarte.
-¡Oh, no! Lo siento muchísimo, Glossaryck. Claro que eres nuestra amiga.
-¿Estás seguro? Es decir, lo único que hace es soltar acertijos raros y gorronearnos comida.
-¡Marci, no hables así de nuestra amiga! Tenemos que compensarle.
-Vale. Mi tía Henrietta también se metió dentro de una caja y no quiso salir durante tres días. Sé cómo ocuparme de esto. Vamos al cine.
Cogieron la caja de donuts y se fueron a ver una película del género favorito de Glossaryck: una comedia romántica. Y por si acaso eso no le hacía salir, Marcia cogió una bandeja llena de dulces para todos. Tras un rato de película, Comet susurró:
-¿Ves? ¿A que es divertido? Tres amigos viendo una película y pasándolo bien, porque eso es lo que hacen los amigos.
-Marcia, ¿puedes decirle a Comet que no le hablo?
-Comet, Glossaryck dice que sigue sin hablarte. -dijo con condescendencia antes de intentar un plan para que se miraran entre ellos- Glossaryck, ¿serías tan amable de pasarle esta bolsa de mezcladitos a Comet?
-Deja que lo piense. Eem... No, pero sí que me quedo con esto. -respondió mientras sacaba una mano de la caja para agenciarse toda la bandeja de dulces.
-¡Eh!
-¡Oh, Nuggets Boom! Jeje, ya sabéis lo que me espera.
Glossaryck metió la bolsa de Nuggets Boom dentro de la caja.
-Eran mis Nuggets Boom. -se quejó Marcia.
-Tranquila, Marci, no pasa nada. Puedo hacer más cosas de comer. -dijo Comet sacando la varita.
-¡Comet, no!
-¡Nube de algodón de azúcar!
Una nube rosa salió de la varita y se quedó flotando sobre la cabeza de Marcia. Al no sentir nada, ella abrió los ojos y miró la nube.
-Oh, pues ha salido mejor de lo que...
Pero habló demasiado pronto. Antes de que pudiera terminar esa frase, unos espaguetis con albóndigas comenzaron a llover de la nube. En menos de diez segundos, toda la mitad superior de Marcia estaba cubierta de pasta, carne y salsa. Se quitó los espaguetis de la cara y con una mirada de exasperación dijo:
-Creo que no te mataría practicar un poco.
-¡Ahora no empieces tú!
-Si no sales de ahí te perderás toda la peli, Glossaryck. Creía que te encantaban las comedias románticas.
-Sí, pero esta ya la he visto. El chico-calamar muere al final.
Y por supuesto eso fue el acabose. Hasta ahora, toda la sala había soportado la conversación de esos tres. Pero lo que nunca jamás nadie ha soportado en una sala de cine son los spoilers. Todos empezaron a gritarles y a tirarles las palomitas encima. Así que tuvieron que marcharse.
No pusieron en práctica otro intento de sacar a Glossaryck hasta por la noche. Lo que hicieron entonces fue fingir el ataque de un monstruo contra Comet.
-¡No puedo con esta cosa! ¡Glossaryck, socorro!
-Marcia, dile a Comet que le pida ayuda a uno de sus amigos. -dijo mientras sacaba una mano de la caja para agarrar una lata de refresco- Como a ti, si no fueras quien está "atacando".
-Puedes parar, Marci. Nos ha pillado.
En efecto, el monstruo era Marcia con una máscara, su kimono de kárate con plumas falsas pegadas y algo de relleno.
Al día siguiente, pusieron en marcha el plan definitivo de Marcia: tirar la caja en el contenedor de basura mas asqueroso y maloliente de la ciudad. Tras hacerlo, se ocultaron detrás de un edificio por si Glossaryck era demasiado tozuda como para salir si ellos estaban cerca.
-Esto no puede fallar. Ya lo verás, el pestazo le hará salir.
-Genial, vamos a recuperar a Glossaryck.
Pero un sonido les advirtió de que no lo habían previsto todo. Cuando se asomaron, vieron al camión de la basura volcando el contenedor para recoger todo su contenido. Desde donde estaba pudieron ver la caja de donuts en la parte de atrás del camión. Claro que el peligro no era que la basura la aplastara, sino que el mecanismo del camión estaba a punto de comprimir su contenido para hacer hueco al resto de desperdicios que recogería en su recorrido. Comet y Marcia salieron corriendo de su escondite para salvarla, pero tuvieron que parar en seco cuando una pequeña cuchilla surgió de la nada en su camino.
Alguien estaba abriendo un portal con unas tijeras dimensionales justo delante de ellos. Cuando se abrió por completo, una araña y un águila enormes lo atravesaron. El pájaro parecía estar ocultando algo con sus dos alas, hasta que las apartó mostrando a alguien a quien ambos conocían bien.
-¡Luda! -exclamó Comet- ¡Has vuelto!
-¡Luda ha vuelto!
-¡He vuelto!
-¡Pero si te lancé al Vacío!
-¡Pero si te lanzó al Vacío!
-Sí, me lanzaste al Vacío.
La cara y el tono de voz con las que Luda había dicho esa última frase dejaban bien claro que no había venido a hacer las paces. Tanto ella como Comet sacaron sus varitas, lo que provocó una gran sorpresa y que ambos dijeran a la vez:
-¡¿Tienes una varita?!
-¡Los dos tenéis varitas!
-Vale, ¿quieres dejar de hacer eso, Marcia? Es muy molesto.
-Tiene razón, Marci, sí que molesta.
-¡Comet Dragonfly, te vienes conmigo!
Luda lanzó un rayo verde con su varita que le hizo salir disparada hacia atrás y chocar con una pared. Comet y Marcia esquivaron el rayo que acabó impactando lejos de ellos y provocando una explosión. Y ahora le tocaba a Comet contraatacar:
-¡Puñetazo de colorines!
El puño multicolor salió de la varita, pero no alcanzó a Luda. A mitad de camino, se desinfló como un globo.
-¡¿Qué?!
Comet no se lo explicaba. ¿Cómo había podido fallar ese hechizo? Si era de los que más usaba.
-¡Ja! ¿A eso lo llamas "puñetazo de colorines"?
Luda lanzó otros tres rayos hacia arriba para que cayesen encima de Comet. Él los esquivó fácilmente y lanzó su siguiente ataque.
-¡Enjambre de libélulas!
Pero todo lo que salió de su varita fue un puñado de libélulas que se posaron encima de Luda sin hacerle el menor daño.
-¡Es la lucha de varitas más cutre de la historia! -gritó Marcia mientras se enfrentaba a Águila y Araña.
-¡Oh, no! No tengo tiempo para esto.
Comet tenía toda la razón. El compresor del camión de basura había empezado a ponerse en marcha y la caja de donuts con Glossaryck en su interior seguía dentro. Ignoró a Luda y fue corriendo hacia allí.
-¡Eh, no hemos acabado! ¡Vuelve aquí!
Luda lanzó rayos al aire sin ton ni son hasta que surgió uno mucho más poderoso que le hizo elevarse. Con su varita apuntando hacia el suelo y el rayo verde que causaba destrucción como propulsor, daba vueltas y vueltas en el aire totalmente incapaz de controlar su dirección. Comet intentó derribarla mientras seguía corriendo hacia el camión pero no tuvo éxito.
El rayo de Luda alcanzó un poste de alta tensión que, al caer, golpeó a Araña. Marcia logró esquivarlo y también un ataque aéreo de Águila. Pero no sólo evitó el ataque sino que agarró al ave por sus espolones y lo derribó. Iba a aprovecharse de que su enemigo estaba en tierra cuando Araña le disparó su red. Marcia cayó al suelo envuelta en una red de telaraña fina pero resistente. Desde ahí pudo ver que Comet no podría llegar a tiempo al camión. Con todas sus fuerzas, logró liberar uno de sus brazos. Se incorporó y lanzó la tapa de un cubo de basura al camión. El tiro fue certero y la tapa bloqueó el compresor.
-¡Buen tiro, Marci!
Ahora Comet tenía tiempo de sobra para llegar. O al menos eso era lo que pensaba hasta que Luda pasó "volando" por delante de él. El rayo verde que la mantenía en el aire creó una zanja muy profunda entre Comet y el camión. Tuvo que parar en seco para no caerse por ella.
-¡Comet, la tapa no va a aguantar!
-¡Glossaryck!
Comet saltó la zanja con todas sus fuerzas. Pero un nuevo rayo verde frustró su salto. Al igual que el primero este causó una explosión cuya onda de choque desestabilizó a Comet haciéndole caer junto al camión. Y antes de que pudiera incorporarse... ya era tarde. La tapa del cubo había cedido y el compresor terminó su trabajo. Una parte aplastada de la caja sobresalía entre las compuertas de la máquina, pero no había movimientos ni sonidos saliendo de ella.
-¡No, Glossaryck!
-¡No!
Comet miró a su alrededor. La caja de Glossaryck aplastada, Marcia derribada e inmovilizada por las mascotas y Luda aterrizando delante de él. Habían... habían perdido. No sólo Luda les había derrotado, acababa de perder a Glossaryck, su guía y maestra en la magia. Y todo porque él había herido sus sentimientos.
-Se acabó, principito. Ahora te dejo elegir: ven conmigo o muere.
No, no podía acabar así. No podía rendirse, tenía que seguir luchando.
-¡Estampida de guerricornios!
La varita de Comet disparó el mismo rayo amarillo que la última vez y el resultado fue igual. Todo lo que apareció fue una única cría.
-Muy bien, como tú quieras. Va a ser difícil fallar desde tan cerca.
-¡Comet!
Como él estaba de espaldas y la atención de todos los demás se centraba en Luda, que se acercaba aún más para asegurar su disparo, nadie se dio cuenta de que la aplastada caja de donuts había empezado a hincharse. Mientras emitía un sonido de efervescencia, salió disparada del compactador de basura y aterrizó justo delante de Luda, haciéndola tropezar y caer. Luego la caja se abrió y Glossaryck salió flotando de su interior totalmente ilesa.
-¡Glossaryck! -exclamó Comet de alegría.
La pequeña mujer azul silbó y a los pocos segundos el libro de hechizos llegó rebotando desde el horizonte para acabar abierto delante de Comet. La página que mostraba era la misma que él no había querido practicar ayer.
-¿Qué? ¿Un libro? -preguntó Luda desconcertada.
Glossaryck flotó hasta estar al lado de Comet y le dijo:
-Ahora lee.
Con una determinación renovada, Comet empezó a ejecutar todos los pasos que describía el libro. No eran imitaciones baratas, los estaba copiando a la perfección. A cada paso que terminaba, la varita brillaba con más intensidad en un tono azul. Finalmente, con la varita levantada por encima de su cabeza, gritó:
-¡Estampida de guerricornios!
Una luz mágica apareció detrás de Comet alzándose desde la tierra como si un incendio se tratara. Empezaron a oírse pisadas de cascos que se acercaban cada vez más. En el instante siguiente, una manada de guerricornios con un brillo rojo en sus ojos surgió de la luz mágica y cargó contra Luda y sus mascotas. Marcia no recibió ningún daño. Aunque las bestias galopaban a una velocidad infernal, tuvieron cuidado de no tocarla. Pero Luda, Águila y Araña recibieron tal impacto que fueron lanzados hacia el portal por el que salieron.
-¡Lo has conseguido, Comet! ¡Ese hechizo ha sido alucinante! -exclamó Marcia mientras se quitaba algunas telarañas y corría hacia él.
-¡Ya te digo! Y sólo he tenido que hacer lo que decía el libro.
-Bueno, mi trabajo aquí ha terminado.
Glossaryck se metió entre las páginas del libro y lo cerró.
-Glossaryck, espera. Siento mucho haber herido tus sentimientos.
-Tranquilo, Comet. No puedes herir mis sentimientos. yo no tengo sentimientos. Todo formaba parte del plan.
-¿Cómo que "parte del plan?
-Sí. ¿Por qué te encerraste en esa caja de donuts? -preguntó Marcia en tono inquisitivo.
-Tenía que meterme en esa caja para poder coger los Nuggets Boom y el refresco.
-¿Y por qué?
-¿Cómo saldrías tú disparada de un compresor de basura?
-¿Y yo qué sé?
-Marcia, Marcia. Tenía que estar en esa caja para poder aterrizar delante de Luda y hacerla tropezar.
-¡Un momento! ¿Quieres decir que sabías lo que...?
-¡Nuggets Boom! Jajajaja.
-¿Para qué me molestaré? -dijo con un tono de exasperación.
Mewni
Túneles subterráneos de Luda
Acababa de atravesar el portal y de aterrizar encima de sus dos mascotas. Pero Luda no estaba furiosa por la derrota como lo había estado en todas sus otras batallas perdidas contra Comet. Se carcajeó y miró a su varita:
-Adivina. Hay un libro.
