De vuelta en Farmington, todos tratamos de retomar nuestro antiguo ritmo de vida. Terry tiene que ir a la escuela de Ellie, ya que antes de irse a Lakewood, él había pedido permiso para que ella se ausentara de clases por una semana, que al final se convirtió en un mes. Lo bueno es que la directora no pone muchas trabas, solo le pide a Ellie que se ponga al corriente lo más pronto posible, ya que el ciclo escolar está a punto de terminar.
A nuestro regreso, los clientes de la tienda están muy desconcertados, por un momento pensaron que Terry no iba a volver a Farmington, ya que él nunca había mantenido cerrada la tienda por tanto tiempo. Todos se sienten aliviados de vernos llegar, después de todo, es la tienda más grande y mejor surtida del pueblo.
Yo comienzo a arreglar todos los preparativos para mi boda, lo más importante es que ya tengo listo el vestido, en Lakewood lo mandé a recortar un poco, porque mi madre era mucho más alta que yo, y el vestido me quedaba larguísimo, solo me falta comprar las zapatillas y un bonito tocado.
Unos días después de haber llegado, voy con Ellie a visitar a los señores Adams, quiero medirme el vestido enfrente de Jane y Ellie, al verme, las dos quedan fascinadas.
- Candy, te ves hermosa, como una princesa – Me dice Ellie.
- Sí hija, ese vestido que queda perfecto, pareciera que fue hecho especialmente para ti – Me dice Jane.
Yo me miro en el espejo, lo que más deseo en éste momento, es que los dos meses que faltan para mi boda se pasen volando, no hay nada que yo quiera más en el mundo, que ser la esposa de Terry. Sé que tal vez, a estas alturas sea tonto idealizar tanto mi boda, ya que desde hace mucho tiempo, él y yo vivimos como marido y mujer, pero quiero que el día de mañana, cuando alguien nos pregunte sobre nuestro estado civil, los dos podamos decir con orgullo que estamos casados.
En la noche, durante la cena, Ellie nos da una noticia importante.
- Como saben, este es mi último año de preparatoria y he estado pensando muy seriamente en estudiar medicina… En Chicago – Nos dice ella.
- La universidad de Chicago es privada y sabes bien que no tenemos el dinero para pagarla – Le responde Terry.
- Tal vez nosotros no, pero Candy sí. Después de todo, ustedes van a casarse y todo lo que es de ella, pasará a ser tuyo también.
- Ellie, no necesitas irte a Chicago a estudiar, también puedes estudiar medicina en la universidad de Albuquerque, que es pública y que además está a solo tres horas de aquí.
- Sí, pero yo no quiero irme a Albuquerque, quiero irme a Chicago.
Terry comienza a irritarse con la conversación de su hermana – Ellie, no vas a irte sola a Chicago, no creas que soy tonto, se bien cuál es la razón detrás de tanta insistencia, pero la respuesta es NO.
Ellie voltea a verme y me lanza una mirada suplicante, sé que ella quiere que yo interceda por ella, pero no hay mucho que yo pueda hacer, Terry es su hermano y solo él puede tomar decisiones sobre ella, al menos hasta que cumpla 21 años. Al darse cuenta de que yo no la ayudaré en ésta ocasión, ella se levanta furiosa de la mesa.
- Te odio – Le grita a Terry.
- Creo que eso es algo con lo que tendré que aprender a vivir - Le responde él.
- No sabes cómo deseo ser mayor de edad, para largarme de una vez por todas de esta casa.
- Pues hasta que eso no suceda, tendrás que hacer lo que yo digo… Y yo digo que si vas a estudiar medicina, lo harás en Albuquerque y no en Chicago.
Ellie se dirige a su cuarto y cierra la puerta de un golpe.
- Tal vez podríamos mudarnos todos a Chicago… o a Lakewood – Le sugiero yo.
- Candy, no empieces tú también, ésta es mi casa, es mi hogar, y no pienso mudarme solo para complacer a Ellie.
- Ella tiene razón, después de casarnos, tú deberías tratar de aprender acerca de los negocios de mi familia, se supone que eres tú quien debe velar por mis intereses y no Albert, ni George.
- ¿Por qué no me hablas claro? ¿Te parece muy poca cosa la vida que llevas aquí? ¿Por qué no mejor buscas al aristócrata ese y te casas con él? Estoy seguro de que él podrá manejar muy bien la fortuna de tu familia.
Yo también me levanto de la mesa y me dirijo a mi cuarto, sin decir una palabra, me siento muy dolida con su respuesta, no entiendo por qué se cierra tanto ante la posibilidad de tener una vida mejor, después de todo, parte de la fortuna de mi familia también le pertenece. Odio que meta a Archie en todo este asunto, creí que después de todo este tiempo, Terry ya lo había superado, pero lo que más odio, es que piense que no soy feliz con la vida que llevo con él.
Al entrar al cuarto, me tiro sobre la cama y comienzo a llorar, es la primera vez que peleo con Terry desde que regresé a vivir con él, pocos minutos después, Terry entra a la habitación y se sienta al lado mío.
- Perdóname, estaba molesto y me desquité contigo, nunca quise lastimarte.
Yo no puedo responderle nada, mi llanto es tan fuerte, que no me permite hablar.
- Por favor Candy, deja de llorar, me vas a hacer llorar a mí también – Me dice él y después me abraza muy fuerte, luego de algunos minutos, siento como sus lágrimas caen por mi espalda.
- No vuelvas a decirme esas cosas, a mí nunca me ha importado tu situación económica, yo te amo por lo que eres y no por lo que tienes, por eso regresé aquí y por eso me voy a casar contigo. Si te menciono lo de irnos a vivir a Lakewood, es porque creo que podríamos tener una mejor vida allá y porque además, Ellie sería muy feliz si nos mudáramos, ¿qué acaso tu no deseas que ella sea feliz?
- Sí, pero…
- Terry, es tonto que sigas manteniendo ese estúpido orgullo, aunque después de que mis padres se casaron, la fortuna de Henry se fusionó con la de mi madre, tú tienes derecho a poseer parte de la herencia que ellos me dejaron. Si no lo haces por mí, hazlo por Ellie, ¿acaso no viste lo feliz que ella estaba en Lakewood?
- Candy, sé lo que el dinero puede hacer con las personas, no quiero que Ellie se convierta en una mujer superficial, a la que solo le importen las apariencias.
- Ellie jamás será así, ella es una buena chica y siempre llevará en su corazón, todos los valores que tu madre y tú le inculcaron desde pequeña. Y en dado caso de que ella llegara a perder el piso, yo me encargaré de regresarle los pies a la tierra.
- No quiero dejar esta casa…
- Podríamos pasar aquí algunas temporadas…
- No sé Candy, solo déjame pensarlo, ¿sí?
Tal como lo deseé, los meses que faltaban para mi boda, se me pasaron volando y mañana será el gran día. Han pasado muchas cosas durante todo este tiempo, hace un mes que noté que tenía un retraso en mi periodo, pero esta vez, intenté no emocionarme demasiado, no quiero volver a sufrir otra desilusión, si es verdad que estoy embarazada, el tiempo me lo dirá.
Ellie se dio por vencida y aceptó estudiar en Albuquerque, yo la acompañé a hacer sus trámites a la ciudad y después buscamos una pensión para señoritas, donde ella se quedaría durante la semana, ya que pensamos que no era viable que viajara diariamente por seis horas, tres de ida y tres de regreso. Terry decidió que los fines de semana, ella los pasaría en casa, con nosotros.
En estos dos meses, Ellie recibió muchas cartas de Albert, en algunas ocasiones, ella las compartió conmigo, yo me sorprendí de ver como mi hermano le escribía de amor y deseo, de una forma tan profunda, que no me quedaba duda de que él estaba muy enamorado de ella. Ellie me confesó que había sido Albert el de la idea de que ella se fuera a vivir a Chicago, pero que después de la negativa de Terry, habían acordado que él la iría a visitar a Albuquerque dos veces al mes.
Albert llegó a Farmington una semana antes de mi boda y se quedó en la posada del pueblo, como lo supuse, su mayor motivación no fue ir a verme a mí, sino a mi pequeña amiga del alma. Ese día, Albert me pidió permiso para llevarla a pasear, aprovechando que Terry estaba trabajando, yo les di permiso con la condición de que llegaran antes que él. Ellie llevó a Albert a conocer el río, los dos regresaron tres horas después. Mientras Ellie se bañaba, Albert y yo nos quedamos platicando en la cocina.
- ¿Sabes? Me gustaría formalizar mi relación con Ellie… quiero hacer las cosas bien con ella, no me gusta estarme escondiendo de Terry, ¿crees que él se oponga a que salga con su hermana?
- No lo sé, Terry es muy sobreprotector con ella, creo que aún sigue viéndola como una niña…
- Créeme, ella ya no es una niña…
Yo me le quedé viendo a Albert fijamente a los ojos, por un momento pensé que ellos dos ya habían tenido intimidad, él se sonrojo al darse cuenta de la forma en que yo había interpretado su respuesta.
- No me malinterpretes, yo jamás me propasaría con ella, una parte de hacer bien las cosas, es respetarla.
- ¿La amas?
- Sí, la amo… Reconozco que al principio, ella me recordaba mucho a ti, cuando tenías su edad, pero conforme la fui conociendo, me di cuenta de que es una mujer muy especial, tan dulce, tan tierna, tan inocente.
- Creo que deberías hablar seriamente con Terry y contarle sobre tus intenciones con ella.
- Sí, eso haré, hablaré con él esta noche.
Después de la cena, Albert le pidió a Terry que lo acompañara a tomar un trago en el pueblo, los dos salieron cerca de las diez de la noche, Ellie y yo nos quedamos despiertas un rato y después nos fuimos a dormir. Cerca de la una de la mañana, Terry entró a mi cuarto y se acostó conmigo, yo me desperté y lo abracé, pude notar que él estaba tranquilo, supuse que la conversación que había sostenido con Albert, había salido mejor de lo que yo esperaba.
Al darse cuenta de que yo ya me había despertado, Terry comenzó a besarme, él olía levemente a alcohol, por un momento el olor me provocó un ligero malestar estomacal, pero lo ignoré. Minutos después, él comenzó a quitarme el camisón y yo comencé a desabotonar su camisa, mientras que nuestros besos se volvían más intensos. No sé por qué, pero me sentía bastante encendida, le desabroché el pantalón y se lo quite, junto con su calzoncillo, luego tomé su miembro con mi mano y comencé a frotarlo de arriba para abajo, Terry lanzó un gemido y eso me incitó a seguir haciéndolo, después me acomodé sobre él y yo ayudé a introducir su miembro dentro de mí.
Era la primera vez que yo me colocaba arriba de Terry, él siempre solía tomar el control durante nuestros encuentros íntimos, yo comencé a mover mis caderas y él comenzó a acariciar mis pechos, algunos minutos después, él colocó sus manos en mis muslos y levantó ligeramente su pelvis, mientras trataba de imitar mis movimientos, no pasó mucho tiempo antes de que los dos llegáramos al clímax, a pesar de ser un encuentro corto, había sido sumamente placentero. Una vez que recobramos el aliento, comenzamos a platicar.
- ¿Cómo te fue con Albert? – Le pregunté.
- Bien…
- ¿De qué platicaron?
- De Ellie, me pidió permiso para cortejarla.
- ¿Y qué le dijiste?
- Al principio le dije que no, porque Ellie aún es muy joven y él es mucho mayor que ella.
- ¿Y qué te dijo él?
- Me dijo que sus intenciones con Ellie eran serias, y que era justamente por su edad, que él se veía compartiendo su vida con ella en algunos años, porque él sentía que ya era tiempo de sentar cabeza y formar una familia, y está seguro de que Ellie es la mujer ideal para él.
- ¿Lo aceptaste?
- Sí, lo acepté, pero le advertí que si le llegaba a hacer sufrir a Ellie, le iba a partir la cara sin importarme que fuera tu hermano.
- No te preocupes, si llega a hacerle algo a Ellie, yo misma te ayudaré a golpearlo – Le dije bromeando, los dos comenzamos a reír.
- He pensado mucho en lo que hablamos hace unos meses…
- ¿Sobre qué…?
- Sobre irnos a vivir a Lakewood. Creo que tienes razón, no puedo seguir aferrándome a mi orgullo, vamos a mudarnos a ese lugar y voy a ayudarle a Albert con los negocios de tu familia.
- ¿De verdad?
- Si, de verdad, hoy se lo comenté a Albert, mientras bebíamos en el bar.
- Terry, me hace muy feliz escuchar eso y creo que Ellie se pondrá mucho más feliz que yo.
- Me dijo Albert que quiere ser él quien le dé la noticia, después de la boda.
- Está bien, no le diré nada a ella.
Unos días antes de nuestra boda, Terry se encargó de arreglar todos los pendientes para que pudiéramos mudarnos a Lakewood después de casarnos. Terry le propuso a Frank dejarle el manejo de la tienda, él aceptó enseguida. También hablamos con los señores Adams y aunque al principio se pusieron un poco tristes al saber que nos iríamos del pueblo, al final, terminaron compartiendo nuestra alegría. Jane se ofreció a cuidar la casa durante nuestra ausencia.
Stear y Paty llegaron ayer por la mañana, yo me sentí muy feliz de volver a verlos, cuando estuve en Lakewood, yo quise ir a visitarlos, pero los dos se encontraban de viaje. Me sentí un poco apenada con Stear, después de todo, Archie es su hermano, pero Stear no parecía estar molesto conmigo en absoluto, de hecho, me dijo que se había alegrado mucho de que esa boda no se realizara, porque sabía bien que yo no estaba enamorada de su hermano. Paty me contó que Archie había conocido a una buena chica y que estaba saliendo con ella desde hace un par de meses, yo me sentí muy feliz por él y le pedí a Dios que lo ayudara a encontrar su felicidad.
George llegó un par de horas después, junto con mi tía, la señorita Paulina y Tom, yo me sentí muy feliz de volver a verlos, después de saludarlos a todos, le di un fuerte abrazo a mi tío, aunque él no lo exprese, sé que está feliz por mí.
Por la tarde, hicimos una pequeña comida en casa de los señores Adams, todos la pasamos muy bien, no pude evitar sentirme muy afortunada, porque después de tanto tiempo de sufrimiento, ahora soy inmensamente feliz.
El día de mi boda ha llegado, me dirijo a casa de los señores Adams para arreglarme, Terry se queda en la casa con Ellie. A las once en punto, Albert llega para llevarme a la iglesia, George lo acompaña, En el trayecto, platicamos sobre quien me entregará en el altar, yo había pensado en que fuera Albert, pero él prefiere que lo haga su padre y creo que tiene razón.
George me ayuda a salir del carro y yo lo tomo del brazo, al estar en la entrada de la iglesia, veo a todos mis seres queridos ahí reunidos y veo a mi futuro esposo parado en el altar, sonriéndome. George y yo comenzamos a caminar por el pasillo, puedo sentir mi corazón latiendo a mil por hora, estoy tan emocionada, no puedo creer que mi sueño se esté volviendo en realidad. Al llegar a lado de Terry, él me regala una de esas miradas que yo tanto amo, yo lo tomo de la mano, sé que a partir de éste momento, él y yo caminaremos juntos, hasta el final.
CHICAS LINDAS, MIL GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, ESTOY UN POCO APURADA, ASÍ QUE NO TENGO MUCHO TIEMPO PARA COMENTAR, ESPERO ESCRIBIR UN EPILOGO HOY Y PUBLICARLO A MÁS TARDAR EL MIÉRCOLES TEMPRANO, LES AGRADEZCO TODO SU TIEMPO INVERTIDO EN MI HISTORIA.
GRACIAS, MUCHAS GRACIAS A TODAS USTEDES, SALUDOS!
