Searching for Levi / Buscando a Levi
Escrito por
Blessende / Traducción por Maru de Kusanagi

NT: ¡Muchas gracias por su continuo apoyo! De verdad se los agradezco, me dan muchos ánimos para seguir, especialmente porque no he tenido días sencillos (tener que trabajar y soportar 8 horas a gente que no podés ni ver no ayuda tampoco)… en fin, aquí está el cap 29


Capítulo 29: A Dos Mundos de Distancia

~.~

Era la hora del crepúsculo en el mundo de Titán, el crepúsculo en el mundo del misantrópico hombre de piel pálida dentro del departamento Nº 1263. Volutas de oscuridad yacían amontonadas en el fregadero, cortadas por la afeitadora automática en su mano. Se había afeitado la parte baja de su cabeza, dejando una más fina y limpia capa. Pasó una mano por encima, sintiéndo las ásperas líneas y miró a su reflejo. Sombras de insomnio colgaban de sus ojos. Tenía medio ganas de cortar todo su cabello negro, pero no serviría de nada. Sólo conseguiría despertar sospechas. Y, en tiempos como estos, era mejor ser el menos sospechoso posible. Para los perros vigilantes, era un hombre marcado, fácilmente reconocible por sus huellas, su retina y su rostro. El momento para las medidas drásticas no había llegado aún.

Levi revolvió en armario de medicinas, limpiando los estantes, tirando cualquier medicamento que haya pasado su fecha de vencimiento y descartando crema de afeitar. Les tiró al cesto de basura, oyéndoles resonar en el fondo. Las reservas de vendajes estaban terminándose, pero no había nadie en el Nº 1263 que los precisara ya. Sus manos se detuvieron al pensarlo, y hubo un momentáneo, pasajero chispazo de emociones en su usualmente rostro impertérrito. Los ojos grises de Levi fueron a la bañera, medio esperando que el joven estuviera detrás de las cortinas, sentado y temblando. A veces, esperaba que un adolescente sobre entusiasmado emergiera, boqueando por aire. Pero la tina estaba vacía, y ¿qué más esperaba, en verdad?

Eren se había ido, pero el mocoso había dejado detrás sus palabras para que lo persiguieran.

Te amé. Me cagué casando contigo. Cargué el peso de los mundos para poder estar a tu lado. Y tú diste la vuelta y me clavaste el cuchillo en la espalda.

Las palabras quemaban como sulfuro. Igual al rastro de las caricias de los dedos de Eren en su piel, clavándose y luchando por sacarle las respuestas. Levi metió sus manos bajo el agua fría y las secó meticulosamente, tratando de contener los recuerdos. Le dio al cuarto con cerámicas una mirada escrutadora.

Ya se había ocupado del dormitorio, el baño y la cocina. Sólo quedaba un sitio.

Caminó a la sala de estar, y miró los desperdicios de vidrios, la destrozada telepantalla y la mesa de café sin enderezar. Diez días, y las ruinas seguían allí, burlándose de sus sentimientos. Diez días, y él seguía aferrado al caos. ¿Por qué?, una parte suya le regañó. ¿No era él quien había decidido cortar en primera instancia?

Y, sin embargo, Rivaille Levi, quien hasta ahora nunca había tolerado ni una mácula en la limpieza y el orden, no podía obligarse a ordenar la sala del living. Porque el caos era la única señal de que alguien más había vivido a su lado dentro de esas cuatro paredes. La única prueba del sol, además del anillo de bodas que seguía llevando en el bolsillo. Haciendo una mueca ante ese pensamiento, Levi marchó a la cocina y se hizo una taza de té de salvia. Sería su último té, lo sabía.

Sosteniendo la taza por el borde, bebió en el silencio del crepúsculo, bebió en la ausencia de los ojos verdes que siempre le miraban con pasión. Eren, le había regañado una noche en la cena. No me mires así. Jaeger le había respondido con una sonrisa. '¿Así como?' Como si me cagaras adorando, quiso responderle Levi entonces. Cuando no me lo merezco.

Levi se preguntó cuándo sucedió ese cambio. De ser su guardián a algo más, y si había sido inteligente disolver ese límite.

Al menos, está de regreso donde pertenece, se prometió Levi. Cuando la última gota de té de salvia había pasado por su lengua y garganta, la determinación le llegó. Lavó la taza y la regresó a la alacena, cerrando la puerta suavemente. Se movió hasta la heladera, sacando municiones viejas. La Ruger P87 y sus cuchillas de zirconio del depósito frio. Revisó el seguro del arma y la puso en la funda por encima de su camisa blanca. Las cuchillas, las había comprimido a la mitad de su largo y metido en una caja irrompible, atada a la tela de sus pantalones ajustados. Levi se puso los guantes ayudándose con los dientes, y le echó al departamento una última mirada de reconocimiento.

Por sobre todo, estaba consciente del perro droide que lo miraba atentamente.

Levi lo miró por el rabillo de sus ojos grises. 'Me marcharé lejos, Krobe. Puede que no regrese.'

El perro metálico levantó la cabeza, considerando sus palabras en el procesador de su cerebro. Le respondió con un ladridito comprensivo.

'¿Qué será de ti, preguntas? Bueno, quiero que lo decidas por ti mismo, bobo. Puedo sacarte las baterías o dejarte al cuidado de Hanji. La elección es toda tuya.'

Krobe dio un aullido ante la mención del nombre de la Teniente Hanji Zoe (La excitada naturaleza de Hanji sobre disecar cosas no le agradaba al droide. Y, con razón.). Levi observó mientras Krobe se arrastraba al living y él esperó mientras revolvía el salón buscando algo.

El perro regresó, trayendo un pequeño marco de fotografía en su boca.

El perro droide lo dejó caer en los pies de Levi y lo miró, moviendo la colita animadamente.

Levo recogió el retrato y descubrió que era una foto de Eren y su amigos. Miró los ojos del perro, intrigado. Krobe dio un bajo y mecánico gemido. Lentamente, Levi entendió y se agachó a acariciarle las orejas.

'¿Lo extrañas? ¿Después de que todo este tiempo, mierditas, se la pasaban peleando uno con el otro?'

Krobe dio dos ladridos y se inclinó a las caricias del cabo.

Levi le dio la más pequeña de las sonrisas. Suspiró profundamente, mirando el departamento y todos los rastros que Eren rehusó llevarse. 'Sí, bueno… eso nos hace dos'. Admitió en el gélido silencio del 1263.

El perro alzó una oreja y empujó el marco de la foto hacia él.

'¿Hm? ¿Ésta es tu elección?'

Krobe ladró.

'…. de acuerdo. Entiendo.'

Levi se levantó y llamó a Gale, la red.

'Conéctame con Erwin Smith.'

..-..

Eren decidió liberar a Armin del problema de traerle la cena esa noche (por más tentador que sea el delivery de la cacerola a su puerta). Bajó las escaleras del dormitorio, guiándose mientras ingresaba a la ruidosa algarabía que era el comedor. La cena comunitaria era siempre un asunto ruidoso en la universidad. Había carcajadas y risitas en el aire, un tumultuoso ruido que resonaba a lo largo del gigantesco salón. Percibió un círculo de amigos compartiendo una broma interna y palmeándose las espaldas. Quizá sobre otro video viral, quizá sobre otro jugoso rumor. Eren esperaba poder mezclarse en la multitud.

Y, aún así, todos quedaron en un enigmático silencio cuando entró Eren. Todos lo miraban, y Eren notó que un par de cabezas se juntaban a cuchichear entre ellas.

Eren caminó hasta Armin y se sentó, tocando el hombro del rubio.

'Uh, Armin, ¿tengo algo en la cara? ¿Una mancha de tinta?'

Armin, cuya nariz estaba hundida en un grueso libro, dijo no sin levantar la mirada. Eren pasó la pregunta a la pareja sentada del otro lado de la mesa. Sasha vestía su pollera larga y botas de cuero debajo. Ella sacudió la cabeza y volvió a parlotear con Springer sobre un trozo de carne.

Connie le asintió, mientras trataba de mantener las manos de Sasha lejos de su plato. 'Sí, Eren. Tienes puesta tu cara de idiota.'

Eren suspiró y, mirando incomodo en derredor, se alistó a cenar.

A pesar de todo, tenía a inequívoca sensación de que todos lo observaban, sus miradas clavándosele en la nuca.

Le fastidiaba y no podía quitarse la sospecha de que algo estaba mal. Pero nadie se acercaba a decírselo de frente. Sus amigos no parecían notarlo. Eren terminó su cena y les dijo que se iba a dormir. Se alejó del salón comedor con premura y comenzó a subir las escaleras. Y, mientras se iba, oyó que en el gigantesco salón hubo un estallido de risas.

Extraño.

La razón se hizo aparente cuando entró en su clase la mañana siguiente, vestido con una remera de Black Sabbath y jeans azules. Armin estaba afuera, en el pasillo, viéndose nervioso y apretando las manos en su camiseta blanca. El rubio parecía haberse anticipado a su llegada y le tomó el brazo izquierdo. 'Oye, Eren, um, creo que deberías quedarte en tu cuarto y esperar que las cosas se calmen.'

'¿Qué cosas?' preguntó Eren.

Armin lo miró, la confusión en sus frágiles rasgos.

'¿Eren? Tú… ¿no has visto el meme todavía? Ah, cierto, olvidé que no tienes ninguna cuenta en las redes sociales. Sí, es bueno que estés tan afuera de las modas.'

'Espera. ¿Qué meme? ¿Es algo gracioso? ¿Otra de esas bromas de gatos?' preguntó Eren, entusiasmándose y luchó para volverse al aula.

Armin hizo una mueca, le tomó el brazo y trató de hacerlo volver. 'No, Eren. Sólo regresa a tu cuarto, ¿quieres? Yo me ocuparé de las cosas aquí.'

'¡ARMIN! ¿De qué hablas?'

Y el rubio le dio una penetrante mirada.

'Eren. Estoy seguro de que empezó como una broma. Ya que no anduviste mucho, la gente no tiene mucho que criticar y-'

Hizo clic en la cabeza de Eren sobre a qué se refería Armin.

Eren se liberó del agarre de Armin e ingresó en el aula. Las brillantes luces fluorescentes colgaban sobre su cabeza, iluminando el salón con una intensa cantidad de blanco. Treinta pares de ojos lo miraron expectantes. Un par le saludó con una risa. Algunos le señalaron a la pizarra blanca detrás suyo y estallaron en risitas ahogadas.

Eren frunció el ceño y se volvió a mirar lo que tenia detrás.

Cubriendo tres cuartos de la pared, había una gigantografía de una foto sobre un lienzo.

De él y… Levi.

Y las palabras igualmente magnificadas, así cualquiera en tres kilómetros (1) a la redonda no se las perdía.

La cara de Rivaille cuando sonríe.

La cara de Rivaille cuando sonríe.

Rivaille.

Si sólo hubiera quedado ahí. Pero no, no pasó. La gente había garabateado sobre la foto, con citas como 'Eren Puter' (2), 'QUÉ MARICA', 'Esto es lo que hice el verano pasado', y cosas así. Alguien se había tomado la molestia de hacer un mostacho francés a la cara del hombre de ojos grises de la foto. En… el mismo hombre que trataba desesperadamente de olvidar.

Eren miró mudo la foto, consciente de las risitas y carcajadas detrás suyo. Alguien le tiró una bola de papel a la cabeza. Le dio y cayó lentamente tras el impacto. Pronto, todos le cuchicheaban cosas, tratando de hacer que Eren Jaeger estalle. Gomas de borrar, bola de papel e incluso un compás. Porque, ¿dónde estaba la gracia, si la bestia no rugía?

Para la gran sorpresa de todos, Eren ignoró todo y caminó tranquilamente hacia el lienzo, tratando de descolgarlo de sus ganchos. Podía oír a Armin tratando de defenderlo.

'Vamos, gente. ¡Esto ni es siquiera gracioso! ¡Esto es acoso! Se meterán en problemas si los reporto-'

'Cállate, Arlert. ¡Estás tan mal como él, maricón!

'Ah, dale, Eren. ¿Ni siquiera te vas a enojar?', preguntó alguien.

'Sí. ¿Quién es este Rivaille?', preguntó una chica. 'Dinos', aulló otra voz, cual risa de hiena.

'Así que, ¿esto es lo que hiciste en tu licencia de seis meses? ¿Haciéndoselo?'

Con la espalda hacia el resto, Eren alzó sus manos y las cerró sobre la tela del lienzo. Tiró y éste cayó, con el ruido del telón para el último acto. En silencio, lo enrolló en un bulto. Estaba bien, en serio. La gente era cruel, el mundo era cruel, y ésa era la realidad que debía aceptar. No era el mundo verdeazulado que le gustaba pensar. Por supuesto, habían tiburones, ballenas, montañas cubiertas de nieve, océanos, pero también estaba la mugre de la humanidad, coexistiendo con ellos. La humanidad que, aparentemente, debía proteger. Porque donde estaban las gigantescas ballenas, habían arpones que las cazaban. Donde estaban los océanos, había derrames de petróleo contaminando la diáspora de la vida. No iba a dejarse arrastrar a esa locura de furia suya. No, sabía como controlarla. Verdad… ¿verdad?

Claro, hasta que alguien sacó el tema de su madre.

'Ey, Eren. ¿Es verdad que tu mami está en el loquero?'

Su cuerpo de torció con un crujido, sus pisadas resonaron en el silencio mientras anduvo al escritorio de la persona. Hoover, era el chico que dejó escapar ese descuidado detalle. Aferró la mano del compañero y la retorció detrás de su espalda, aplastando la cara del idiota contra la mesa. Todo lo que Eren podía ver era rojo. El conocido color de la furia ciega.

El silencio cayó por encima del salón del último año.

'¡AY! ¡AY! ¡AY! ¡Déjame! Maldición, Jaeger. ¡No fui yo quien lo empezó!'

Eren frunció el ceño.

'¿Quién fue, entonces?'

Hoover se quedó en silencio.

El chico se encogió cuando Eren lo apretó más fuerte contra el escritorio. Hoover se volvió ligeramente, y señaló a alguien de la fila del fondo. Eren captó los rasgos de una cara conocida.

Jean Kirstein.

Jean lo miraba, los brazos cruzados y una mano sosteniéndose el mentón, meditabundo.

Ojos verdes se encontraron con unos avellana.

Eren sacudió la cabeza con incredulidad, y soltó a su compañero.

'Espero que se pudran en el infierno, cada uno de ustedes.' Les dijo con una voz que estaba en el límite del quiebre. Eren alzó una mano para señalar al chico rubio ceniza de la última fila. 'Especialmente tú, caracaballo. La más profunda y oscura esquina del infierno está reservada para ti. Créeme.'


NT: Como víctima del acoso escolar, realmente repudio a los compañeros de Eren.

1 Dos millas en el original

2 Originalmente decía 'Faeger', que es una combinación de fag (puto) y Jaeger.