Disclaimer: Ningún personaje de Naruto me pertenece.
29/70
¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien. Acá estoy subiendo el capítulo 29, que espero que les guste. Primero que nada quiero agradecer la honestidad de todos aquellos que me dejaron un review, y no me molesta para nada que lo hagan. Aprecio mucho que me digan honestamente su opinión y perdón si la historia se hace muy lenta o densa o sienten que es redundante, quise hacerla lenta y progresiva para profundizar los personajes un poco más y agragar más parejas que hasta el momento no se ve mucho de ellas pero están y van a ir apareciendo cada una a su tiempo. Espero que tengan la paciencia para seguir leyendo, les agradezco a todos por leer mi humilde historia, de verdad. ¡Gracias a todos! Y gracias por hacerme saber lo que piensan con respecto a la historia, me da pautas para mejorar, al menos las siguientes historias. No duden en dejarme conocer su opinión. ¡Gracias a todos! Espero que el capítulo les guste... ¡Nos vemos y besitos!
Grietas
XXIX
"Despistados"
La semana comenzó como habitualmente. Tranquila. Nada había cambiado. Esa mañana se había levantado en su vacío apartamento –lo cual continuaba siendo una experiencia bastante extraña para él, debía admitirlo, aunque agradecido de no tener que soportar los gritos matutinos de su madre, los cuales consideraba innecesarios- al sonido de su despertador, como siempre despreocupado, arrastrando los pies soñoliento por su habitación hasta encontrar sus ropas. Se había vestido, sin prisa alguna, se había afeitado –muy a su pesar- y se había dirigido a la casa de Chouji. Donde se había encontrado con su amigo, el cual ya lo esperaba en la puerta, y ambos se habían encaminado a la academia. Hablando todo el trayecto de cosas triviales e intrascendentes, como el clima, las clases del curso de preparación teórica para el examen jounin, los profesores, misiones y demás. Los temas incisivos habían sido deliberadamente dejados de lado, afortunadamente. Y esa era justamente la razón por la que disfrutaba tanto la compañía de su mejor amigo. Chouji era alguien simple, amable y comprensivo. Totalmente despreocupado y sin vestigio de mal intención alguna. Transparente. El exacto tipo de persona con quien cualquiera podría llevarse bien sin siquiera necesitar esforzarse. Con él, todo parecía sencillo, su mera presencia parecía disipar toda tensión, mermar toda preocupación. Le parecía increíble aún que hubiera gente que rechazara a personas como él sólo por su apariencia. En su opinión era absurdo, de hecho, lógicamente estúpido pues no había relación directa alguna entre la variable "físico" y la variable "personalidad". Era absurdamente tonto pensar que alguien "más agradable a la vista" fuera necesariamente más bondadoso que su amigo a su lado, o mejor persona. No que fuera el caso contrario tampoco. No, no había que llegar a los extremos de las aseveraciones. Pero aún así, sabía que había gente que pensaba de esa forma y eso lo fastidiaba. De sobremanera.
—¿Qué sucede amigo? —preguntó entonces Chouji al verlo pensativo, el moreno se volteó a observarlo con una sonrisa.
—Nada —suspiró, cruzando sus brazos detrás de la cabeza y levantando la mirada al cielo—, recordaba algunas cosas.
—¿Buenas? —el chico asintió.
—Ajá ¿Sabes? Rara vez lo digo... pero eres un gran amigo —el castaño en respuesta sonrió, no sólo por las palabras de Shikamaru –las cuales obviamente significaban mucho para él- sino por el gesto de demostración de afecto en sí, pues rara vez su amigo se mostraba tan abierto y expresivo hacia alguien.
—¿No muy problemático? —bromeó, Shikamaru negó con la cabeza sonriendo.
—Para nada problemático, amigo —aseguró y Chouji dejó escapar una sincera carcajada.
—Gracias, tú también lo eres.
El moreno asintió, con una débil sonrisa en los labios. Esa era justamente la razón por la cual disfrutaba tanto la compañía de Chouji, él era sincero. Sus palabras directas, sin encubrir sentido oculto alguno. Su amigo no intentaba confundirlo, desconcertarlo, no exigía más de él de lo que Shikamaru podía dar. Simplemente se conformaba con disfrutar de la compañía de él como él de la suya. Caminando despreocupadamente hacia la academia, en silencio. Muy a diferencia de Ino, quien tenía esa constante necesidad de llenar cada afonía con palabras –cosa que fastidiaba de sobremanera al Nara. De insistir en que él dijera lo que pensaba, por trivial que fuera. Compartiera sus pensamientos con ella, hasta los más íntimos. Ella siempre quería saberlo todo, odiaba el silencio y no dejaba ir nada fácilmente. Era avasalladora y necia, demasiado insistente para su gusto. Demasiado intensa para su bien.
—¿Qué? —preguntó Chouji una vez más, al verlo fruncir el ceño débilmente. El moreno se encogió de hombros, esa era otra de las razones por la que adoraba tanto a su amigo. Él lo conocía como nadie en el mundo.
—Pensaba...
—¿En qué?
—En que las cosas solían ser más simples —miró una nube vagar libre por el firmamento—, cuando éramos más pequeños.
—Cierto —concedió de acuerdo, sabiendo que parcialmente Shikamaru se refería a su rubia compañera de equipo. Y a Asuma.
—No estoy seguro de querer ser jounin... —confesó, Chouji se volteó a verlo.
—¿Por qué lo dices?
El chico se encogió de hombros —Demasiada responsabilidad. No se si pueda con tanto...
Chouji sonrió —¡Oh! Si es por eso no te preocupes, lo harás bien. Probablemente mejor que cualquiera de nosotros.
Bostezó, llevando la mano a su boca para cubrirse los labios —No lo se. Todo esto es demasiado problemático...
—En eso estoy de acuerdo, pero aún sí creo que fue buena idea —Shikamaru lo miró confundido.
—¿Realmente? —su amigo asintió, desconcertándolo aún más—. ¿Por qué?
—Bueno... antes de esto no pasábamos demasiado tiempo juntos, no como antes. Es agradable. Y además, creo que será bueno para todos —Shikamaru frunció el ceño.
—¿Lo dices enserio? —el castaño asintió.
—Si.
—Entonces tendré que confiar en ti en esto, amigo. Porque yo no estoy muy seguro de eso —el Akimichi rió.
—Claro.
En ese instante ambos dirigieron nuevamente la mirada al frente sólo para notar que acababan de llegar a la academia. Sin prisa, continuaron caminando hacia el tan familiar edificio.
—Se ve más pequeño... —murmuró Chouji.
—Creo... —dijo ladeando la cabeza con la mirada fija en la puerta cuyo símbolo de Konoha colgaba encima— que tienes razón. Aunque probablemente sea porque nosotros estamos más grandes.
El Akimichi rió —¡Cierto! — y se detuvo al instante al notar una pequeña figura familiar femenina en la entrada de la academia, una sonrisa gentil se dibujó en sus labios—. ¡Hinata! —la saludó, la chica se volteó y al ver de quien se trataba sonrió en respuesta.
—Chouji —dijo en un casi susurro— Ho-hola —haciendo una pequeña reverencia a ambos chicos—. Shikamaru.
El mencionado sonrió, pensando al instante que Chouji tenía razón al decir que la compañía de la muchacha era realmente agradable —Hola Hinata —ésta hizo un breve reverencia más y sonrió, mirando por encima del hombro de ambos.
—¿A quien esperas? —preguntó con curiosidad Chouji, siguiendo la mirada de ella.
—Oh, a Kiba... estaba esperándolo —susurró—, no quería entrar sola.
Ambos asintieron, comprendiendo que probablemente, dada la personalidad de Hinata, se sentiría más cómoda estando en compañía de alguien que la apreciara, que sola.
—¿Quieres que esperemos aquí contigo? —la muchacha se encogió de hombros, un débil rubor alcanzando sus pálidas mejillas.
—¡N-no! No se preocupen por mi... —Shikamaru negó con la cabeza.
—Nah, no te preocupes por eso. Es temprano para entrar al aula, y demasiado problemático —lo cierto era que aún no tenía intenciones de entrar. En respuesta, la chica rió suavemente.
—Gracias... son muy amables.
—No hay problema.
Permanecieron unos instantes en silencio, observando hacia la calle a la espera de la aparición de Kiba, el cual no llegó en los siguientes 10 minutos. Por lo que cansado, Shikamaru se recostó contra la pared de la entrada, cruzando los brazos sobre su pecho, observando de reojo a su amigo, quien observaba hacia el frente y a Hinata, quien miraba al piso tímidamente. Una suave sonrisa escapó a sus labios, notando la larga lacia cabellera oscura de la muchacha caer delicadamente hasta poco más debajo de los hombros. Sus ojos perlados fijos en algún punto probablemente elegido al azar, sus párpados suavemente cerrados y sus labios curvados en una gentil sonrisa. Hinata estaba agradecida, de su compañía, a pesar de ser él un prácticamente desconocido para ella, y de la de Chouji, quien a pesar de llevarse bien con la muchacha, no era exactamente su amigo.
—Gracias... por esperarme —murmuró nuevamente. Chouji sonrió animado.
—¡Oh! No te preocupes por eso Hinata.
Ella asintió débilmente —Espero no hacerlos llegar tarde —Shikamaru rió.
—No te preocupes por eso tampoco —sonrió a su amigo—, ni siquiera nosotros nos preocupamos por eso. Ino es la que siempre insiste en ser puntual y dado que ella no está...
—...no importa —concluyó Chouji. Hinata rió.
—Y... ¿Dónde está Ino? —preguntó tímidamente, el Nara se encogió de hombros.
—Ni idea. Supongo que con su —no, novio no era la palabra— algo.
—¿Algo? —Chouji se encogió de hombros.
—Ino es... complicada —Shikamaru se mostró completamente de acuerdo.
—Por no decir problemática —la Hyuuga volvió a dejar escapar una suave sonrisa.
—Pero ustedes la aceptan... —murmuró, no era una pregunta— tal y como es.
Shikamaru meditó un instante, debía admitir que Hinata tenía un punto obvio. E intentar negarlo hubiera sido estúpido, aún en su cabeza, inclusive para él, quien sabía la respuesta.
—Si... —susurró el Nara finalmente, su voz perdiéndose en el silencio de la mañana. A su lado acababa de pasar un shinobi de la aldea de la arena que se dirigía, probablemente, a su clase.
La chica asintió —Es agradable tener alguien con quien compartir... —ambos la contemplaron en silencio, sintiendo la tristeza y melancolía en las palabras de Hinata.
—Tienes razón —respondió Chouji, mirando de reojo a Shikamaru, quien sonrió a su amigo en respuesta. Entonces, algo llamó su atención, la imagen de alguien acercándose por el rabillo del ojo. Pero no era Kiba, de eso estaba seguro, y tampoco era una sola persona sino dos. Al mirar a Hinata, comprendió de quien se trataba.
—Naruto —murmuró viéndolo acercarse torpemente, riendo por alguna tontería que probablemente no causara gracia a nadie más que a él. Sakura caminaba a su lado, sonriendo, observando hacia la entrada de la academia. Por un instante, su mirada jade se cruzó con la de Shikamaru y éste inmediatamente desvió la vista fastidiado. ¡Genial!, pensó, ¡Justo lo que faltaba! Sakura.
Hinata, al lado de Chouji, se removía en su lugar inquieta. Jugando con el dobladillo de su amplia campera, con la mirada fija en el suelo –una vez más- mientras respiraba profundamente en un desesperado intento de calmarse, y recomponer su compostura. Shikamaru encontró la actitud de la chica divertida.
Al instante en que volvió la mirada al frente, Sakura y Naruto ya se encontraban allí, frente a ellos —¡¡¡Hola!!! —saludó Naruto animado. Hinata pareció iluminarse de repente –notó el moreno.
—Ho-hola... Naru-to —balbuceó rápidamente la chica haciendo una débil y pequeña reverencia. Naruto la observó extrañado, como siempre.
—¡Oh! ¡Hola Hinata! —sus labios dejando ver la hilera de dientes perfectamente blancos del rubio—. ¿Qué haces aquí?
—Y-yo... yo —suspiró, intentando armarse de valor para poder contestar. El rubor de sus mejillas comenzaba a intensificarse aún más y más. Resultaba increíble que Hinata fuera incapaz de responder semejante pregunta tan insignificante pero más increíble resultaba el efecto que Naruto producía en ella.
—¿Estás bien? —preguntó Naruto desconcertado, observando el color en ascenso del rostro de la joven muchacha—. ¿Tienes fiebre? —y sin previo avisó colocó su mano sobre la frente de ella, y las piernas de Hinata flaquearon, sintiéndose repentinamente derretir por el toque del rubio. Shikamaru sonrió.
—¿Sabes? —dijo el moreno, su sonrisa nuca abandonando sus labios. Tanto Sakura como Chouji lo miraron desconfiados—. No es correcto sentir la temperatura con la mano, los labios contra la frente funcionan mejor —y sin siquiera pensarlo dos veces Naruto se inclinó hacia Hinata, posando su boca contra la pálida piel de ella, apartando el flequillo oscuro de la muchacha con su mano. Ante el contacto la chica sintió desvanecerse, lenta y suavemente a la inconsciencia, pero al último minuto logró volver en sí. Cuando lo hizo, Naruto acababa de despegar sus labios de su frente.
—Quizá deberías ir a hacerte ver —la chica continuó mirándolo con los ojos desorbitados, negando débilmente con la cabeza. Todo a su alrededor parecía dar vueltas y repentinamente se sentía más frágil y ligera. Chouji rió, Shikamaru había resultado hábil al momento de inducir a Naruto a hacer aquello.
En ese instante apareció Kiba, con una amplia sonrisa en los labios, observando inmediatamente a Hinata enrojecer ante la presencia del rubio. Rápidamente, decidió intervenir.
—¡Naruto! —exclamó golpeando fuertemente la espalda del chico, el cual lo miró fastidiado.
—Kiba —respondió entre dientes. Hinata, al instante en que los ojos azules del chico dejaron de verla, pareció recobrar el aliento. A medida que una tímida sonrisa aparecía en sus labios.
—¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en clase intentando aprender al menos algo? —el rubio enarcó una ceja, molesto.
—¡No! —exclamó alzando el tono repentinamente, señalándose, lo cual hizo dar un respingo a todos menos a Kiba quien aparentemente esperaba que Naruto hiciera eso—. ¡Yo seré Hokage, de veras! Y te haré morder el polvo —el Inuzuka sonrió.
—Quisiera verlo... —ambos se envararon y tomaron posición de ataque. Tanto Sakura como Chouji y Shikamaru pusieron los ojos en blanco.
—¡Qué problemáticos que son! —masculló, ambos lo miraron resentidos—. Son peor discutiendo que Ino y Sakura —ésta última se volteó a verlo ofendida, pero no replicó, lo cual produjo una gran satisfacción al moreno. La cual se borró al instante con las siguientes palabras de la pelirrosa, las cuales escaparon cual veneno.
—¡Hablando de Ino! ¡¿Cómo les fue ayer en su desayuno juntos?! —Chouji se volteó a ver a su amigo, y Shikamaru deseó desaparecer en aquel preciso instante. ¡Genial! Endemoniada mujer problemática.
—¡¡Ohhh!! —exclamaron Kiba y Naruto al unísono agitados, incrementando el fastidio del Nara. Idiotas, pensó.
—Maduren —masculló finalmente, poniendo los ojos en blanco ante la estúpida e infantil conducta de ambos y la indiscreta insinuación de Sakura—, es sólo mi amiga. Y no tengo porque dar explicaciones a ustedes. Además, ninguno de ustedes está en posición de hablar —y sin decir más se volteó y comenzó a encaminarse hacia el interior de la academia. Seguido inmediatamente por su amigo quien murmuró un rápido "Nos vemos, Hinata", antes de partir.
Kiba y Naruto gritaron desde lo lejos —¡¿Qué se supone que significa eso?! —pero Shikamaru se encogió de hombros y continuó caminando, Chouji a su lado.
Pronto estuvieron en la puerta del aula —¿Desayunaste realmente con Ino? —preguntó con curiosidad el Akimichi. El chico asintió apesadumbrado.
—Fui a ver si no estaba enfadada con nosotros por lo que dijimos el sábado a la noche y terminé acompañándola a hacerse el análisis —el castaño asintió.
—Claro.
Y sin decir más los dos ingresaron al aula, ocupando inmediatamente sus asientos entre las últimas filas del salón. Uno a cada lado de Ino, quien los observaba con los brazos cruzados, en señal de reproche.
—¡¿Por qué se demoraron tanto?!
—Acompañábamos a Hinata hasta que llegara Kiba —replicaron ambos al unísono, la rubia los miró desconcertada. ¿Desde cuando sus amigos se relacionaban con Hinata? ¿Al menos desde cuando lo hacía Shikamaru?.
Chouji rió, señalando a Shikamaru quien inmediatamente también sonrió —¿Qué? —preguntó confundida Ino y algo molesta por sentirse excluida de la conversación y del aparente chiste privado entre ambos.
Chouji volvió a reír —Shikamaru logró que Naruto le besara la frente a Hinata.
—¡¿De verdad?! —el castaño asintió, alternando la mirada entre la expresión de incredulidad de Ino y la de aburrimiento de Shikamaru.
—Naruto, aún así, no tiene idea de nada —la joven rubia negó con la cabeza.
—Es totalmente despistado —Chouji la miró un instante, enseriando repentinamente, antes de responder a lo que ella había dicho sin apartar la mirada de su amiga.
—Y no es el único...
