Descargo de responsabilidad: Inuyasha es obra de Rumiko Takahashi. Bueno eso ya lo sabíais ¿no?.

Nota: Hola chicos/as aquí os dejo con el siguiente capítulo.

Akai kosen == rayo de luz roja

La preparación

– "Y bien ¿te atreves?"

La pregunta de la madre de Sesshoumaru resonaba en la cabeza de Rin.

¿Otra prueba más? Cuántas tendré que hacer para demostrar que quiero estar con señor Sesshoumaru.

– "¡Por supuesto, no tengo miedo! Ya puede hacer todos los preparativos que quiera." - Esto último Rin lo dijo con su típica alegría inocente.

– "Rin creo que usted no es consciente de lo que es la prueba en sí. Le ruego que lo reconsidere después de qué se lo hayan explicado mejor." - Le sugirió Inu no Sensei.

– "No hace falta confío en estas personas, al fin y al cabo serán mi familia en el futuro ¿no?" - Le dirigió la pregunta retórica a su profesor. Quien se mordió la lengua pues no quería decirle su opinión y menos teniendo a dichas personas cerca.

– "Bien princesa, como guste." - Acabó por dar el visto bueno su maestro.

– "Bien aclarado este asunto. Rin, acompáñame." - Shiraga se mostró más amble de lo que era habitual en él.

Rin sonrió y sin dudarlo ni un momento se fue tras él a paso ligero.

Sesshoumaru desveló de un golpe lo que quería decir a su hermano en privado, pero al hacerlo sintió que se quitaba un peso de encima, y eso que aún tenía aún más secretos que pesaban como una losa, pero éstos no iban a ser desvelados con la misma facilidad. Justificó este hecho como algo que tarde o temprano iba a pasar, pero siempre esperaba que el día que volviese al reino de su madre con Inuyasha este estaría muerto.

– "Esto... Sesshoumaru" -Inuyasha jugaba con los dedos índices de sus manos a doblarlos entre sí. Le daba vergüenza admitir que estaba ilusionado por visitar el palacio donde vive su madrastra, y más el hecho de qué su hermano lo hubiera invitado como si nada. Hey un momento, ¿desde cuándo Sesshoumaru pide permiso para hacer algo? Recordó el hanyou cuando Kagome chilló dejando a todos sobresaltados y a los dos hermanos con un dolor terrible en sus tímpanos.

– "¡Aaaaaaaaaah!"

– "¡Se puede saber que mosca te ha picado!" - Preguntó a su estilo Inuyasha.

– "¡Inuyasha eso es terrible!"

– "¿Eeeh el queeeé?"

– "¡No tengo nada decente que ponerme!" - Kagome confesó dejando con la camisa del kimono rojo de Inuyasha suelto.

– "¡Ahora no es momento para preocuparse por cosas tan innecesarias!" - Gruño su marido. Momento perfecto en que su hermano aprovechó para marcharse en sigilo.

– "¡Pero es que no lo entiendes es un palacio no puedo ir con esta ropa!"

– "¡Que tiene de malo!"

– "¡Pues todo! Para empezar denota pobreza y..."

– "¡Kikyo también la llevaba y no se quejaba por ello!" - Le replicó su pareja.

Kaede cerró los ojos y se puso colorada, ella jamás hubiera pensado que la joven pensará eso sobre su forma de vestir. Kohaku por su parte prefirió imaginar un lugar silencioso donde no hubieran discusiones de pareja, estaba harto de las riñas entre Miroku y su hermana habían muchas y ahora con Kagome de vuelta intuían que habrían más.

En la aldea en el instante en qué Kohaku piensa eso.

Miroku estornuda y Sango lo mira preocupada.

– "No es nada seguro que es alguien que habla de mí." - Le responde su marido con una mano sobre su cabeza.

– "Sí, seguramente alguien a quien hayas timado o una moza a la que le hayas tirado los cejos." - Soltó Jaken quien por los interminables discursos de Rin, en sus primeros años con los humanos, le había explicado la forma de ser del monje.

Miroku le dio una colleja de castigo pero poco supo que al hacerlo sólo hizo más que aumentar las sospechas de su mujer acerca de lo que el bicho verde dijo.

– "Miroku ¿no tienes nada que contarme verdad?" - Preguntó Sango.

– "Naturalmente que no hay nada nuevo, amor. Si lo hubiera, serías la primera persona en saberlo." - Sango se tranquilizó.

Una de las gemelas salió de la habitación de su madre. Se ve que minutos antes las niñas estaban jugando a ser niñas mayores y cogieron sin permiso el maquillaje que Rin guardaba en la casa de Kaede para el caso.

– "Papá" - Se acercó y le besó en la cinta lila de su vestimenta dejando una huella de sus labios que su madre vio.

– "Cariño ¿a qué estáis jugando?" - Pregunto su padre al ver lo mal maquillada que estaba su pequeña.

– "Jugar chica mayor papa besa." - Explicó.

Será mejor que me aparte. Jaken salió por piernas.

Detrás suya su madre comenzó a brillar un aire maligno que provenía de Sango.

– "¡PERVERTIDO!"

La bofetada llegó a oídos de Shippo quien había ido a hacer un recado para ellos y volvía con lo solicitado.

Rin fue conducida a una alcoba de palacio muy lujosa en cuanto a pinturas y jarrones pero estaba muy poco amueblada. En el centro había un circulo rojo que contenía otros círculos pequeños por toda la circunferencia, y en el interior de cada uno un kanji distinto, pero Rin paró especial atención al centro, había otro circulo paralelo más pequeño que contenía un kanji con la palabra muerte.

– "¿Por qué hay la palabra muerte escrita en el centro?" - Preguntó.

– "Si fallas la prueba, eso es lo que te pasará." - Le aclaró el inu de pelo corto gris azulado. - "¿Es un problema para ti?"

Rin realmente no quería morir pero el mismo hecho de hacerlo para demostrar que amaba a su señor no le importaba, es más le dio valor para entrar voluntariamente al interior del círculo.

– "Oye ¿se puede saber quien te ha dicho que puedes entrar?" - Le preguntó Shiraga.

– "Um, no se supone que es para mí este círculo."

– "Sí, evidentemente pero la ceremonia todavía no ha terminado." - Shiraga la agarró y la arrojó al suelo. - "Ya te avisaré cuando sea el momento."

Rin soltó un bufido.

Humana impaciente. Pensó Shiraga.

Sesshoumaru se fue a uno de los pueblos vacíos que el sabueso atacó para buscar algún kimono aceptable para las mujeres que ahora lo acompañaban. No le gustaba la forma que tenía Kagome de pedir las cosas pero si reconocía que tenía razón al pedirle nueva ropa, dado que el ropaje que últimamente solía vestir era el de una sacerdotisa, y aunque fuera una, intuía por las veces que la había visto que no era de su gusto, y tampoco del suyo.

Seguro que le recuerda a esa miko de la que antes Inuyasha estaba enamorado, o bien hecha de menos aquél ropaje tan extraño que llevaba entonces. Ummm, Las dos cosas seguro. Pero aún esto la culpa es del idiota de mi hermano ¡que le cuesta darle un ropaje digno a su pareja!

Una luz roja quemó el aire por el que caminaba, pero Sesshoumaru escapó a tiempo del peligro. Cuando se disipó la luz el suelo estaba agrietado y viejo como si los años hubieran pasado en un momento.

– "¡No me esperaba menos del portador de Tenseiga!" - Soltó el demonio que lo había atacado.

Era otro demonio inu, éste era igual de moreno que la forma humana del sabueso infernal de antes, pero disponía de los rasgos propios de los de su raza. Su pelo, era azul marino grisáceo y sus ojos eran rojos como los que solía poner él cuando se enfadaba, pero su nuevo adversario estaba calmado o lo aparentaba. Sesshoumaru sin dudarlo desenvainó a Bakusaiga y lo golpeó con su fuerza.

– "¡Buen intento chico pero has fallado! ¡Ahora déjame enseñarte lo que mi Akai Kosen puede hacer!"

Su contrincante desenvainó su espada y empezó a arremeter contra la suya. Sesshoumaru tuvo que desprenderse de los kimonos y arrastró a la bestia lejos de ellos.

– "¡Tanto cuidado para esos trapos! ¿Son para aquella chica humana, Rin no?"

– "¡Tú no tienes derecho a decir su nombre!"

Sesshoumaru estaba fuera de las casillas y invocó todo el poder que Bakusaiga pudo lanzar contra su oponente, pero la espada de su oponente también lanzó el suyo y ambas colisionaron generando una gran explosión que captó toda la atención de su grupo que se dirigió sin remedió al lugar.

Cuando llegaron Sesshoumaru estaba solo y mal herido en su brazo sano colgaba dos kimonos de alta calidad que lanzó a la joven miko.

– "Tened poneos esto. El rosa es para Kagome y el granate es para Kaede."

– "¡Sesshoumaru quien te ha hecho esto, contesta!" - Inuyasha gritó.

Lo que me faltaba, una bronca del gruñón de Inuyasha.

– "Señor Sesshoumaru sus heridas parecen graves. Déjenos tratarlas antes de partir." - Comentó Kaede.

– "No hace falta." - Fue la respuesta del inu daiyoukai.

– "Grrrr. ¡Que no hace falta si estas hecho trizas!" - Volvió a gritar su hermanastro.

– "¡Estoy bien! ¡Deja de gritar de una jodida vez no estoy sordo!" - Gritó esta vez su hermano.

El grito de Sesshoumaru los volvió a sorprender, no era conocido por tener buen carácter pero no solía alzar la voz, al menos no para comentar su malestar.

– "Kagome creo que por estas zonas crecen también las hierbas curativas que solemos emplear, quizá sería buena idea ir por unas cuantas." - sugirió la anciana del grupo.

– "¡Les he dicho que se pongan los kimonos!" - Volvió a gritar su hermano.

¿Que le pasa? No actúa como siempre, este enemigo ¿lo conoce? Se preguntaba Inuyasha.

– "Sesshoumaru cuñado. Deja de actuar como si no necesitaras nuestra ayuda. Nos pondremos los kimonos, de acuerdo." - Sesshoumaru bajó la vista. - "Después de curar tus heridas."

– "Sobre las hierbas, yo tengo algo que podría ir bien." -Kohaku sacó una concha de su traje de exterminador y se lo entrego a Kagome. - "Es un remedio que va muy bien contra las heridas de combate, hace muchas generaciones de exterminadores que se ha ido traspasando."

– "¡Estupendo! Muchas gracias Kohaku." - Le agradeció Kagome.

– "Ni en sueños se te ocurra aplicarme esa cosa." - Le advirtió su cuñado.

– "Es por tu bien. Va haz el favor de dejarte curar. Inuyasha va sostenlo mientras le aplicó la pomada" - Inuyasha mira escéptico a Kagome luego a Sesshoumaru y vuelve a mirar a su mujer. - "¡Va que es para hoy!"

No tuvo más remedio que obedecerla.

– "¡Inuyasha ni se te ocurra ir contra mí!" - Ya le había agarrado la cintura.- "¡En serio!"

– "Estate quieto." - Le pedía Kagome.

– "¡He dicho que no necesito ninguna mierda humana!"

– "CUÑADO"

Ahora inmovilizado Kagome lo tuvo más fácil para curar superficialmente sus heridas.

Shiraga estaba concentrando su energía sobre sí mismo cuando llegó a un nivel aceptable la empujó toda al círculo del suelo y menciono unas palabras en un idioma que Rin no entendía. Luego de finalizar esto miró a la chica y con un gesto con su cabeza le ordenó que ahora era el momento de entrar dentro de él.

Rin entró dentro del círculo y justo se colocó sobre el kanji cuya palabra era muerte. En un segundo una intensa energía fluyó en ella y permaneció entre el suelo y el techo a forma de barrera.

La prueba había comenzado.

P. S. - El siguiente episodio se titulará El círculo de sangre. Espero tener algún gaj o momento divertido, pero no sé si estoy muy inspirada para ello, así que no prometo nada. Bueno ya se verá. Os espero. Y no seáis remolones, dejad algún comentario.