Kanade despertó con una terrible jaqueca y bastante desorientada. Nunca había sido buena con el alcohol y ponerse a beber la noche pasada no había sido la mejor de sus ideas, esperaba que al menos aquello sirviera para que Tsubasa se relajara un poco con la muerte de Yatsuhiro. Kanade no mentiría, le dolía saber que su tío había muerto antes de tiempo y su padre realmente la pasó mal, tanto que se encerró a sí mismo en su coraza de "hombre invencible" determinado a tener al Kraken y sus acciones. Trató de no pensar más en eso y miró a su alrededor, se había dormido en la barra del mini bar de su tía, eso sin duda explicaba la molestia de su espalda.

Suspiró.

—Mínimo podrías arrastrarme al sofá o dejarme en el suelo—Se quejó en voz alta acerca de su prima, la cual no estaba en ningún lado. Miró el sol colándose en la ventana, notando con un poco de miedo lo alzado que estaba, buscando con un poco de desesperación su reloj de bolsillo, le había prometido a Serena que iría temprano a casa; aunque el hecho de que no se apareciera por la mansión Kazanari denotaba que al menos no le esperaría un regaño terrible. Muy bien, aun había fe y… ¿Qué demonios?

Apenas dio un par de pasos y vio una botella vacía tirada con fragmentos de vidrio roto, con un poco de sangre alrededor. Frunció el ceño, curiosa por aquello que claramente no había sido causado por Kanade. Se dio una ducha rápida y tomo ropa de su vieja habitación antes de salir disparada del lugar. No sabiendo si debía buscar a Tsubasa o a Serena. El chofer le había dicho que su prima había salido en dirección a su casa y eso en parte le tranquilizaba un poco.

El alcohol indudablemente había borrado de la memoria de Kanade lo que había pasado antes de que se durmiera. Kanade no tenía ni la más mínima idea de lo que se desató por su imprudencia.

Abrió la puerta de su casa, escuchando la inconfundible risa de Serena y la de Luka. Aquello llenó su pecho de alegría y le hizo seriamente pensar la proposición que su esposa, un poco tímida le había hecho, y honestamente no le veía nada malo en ese momento (bueno, quizá el hecho de que Adam aun no fuera atrapado), tener una pequeña fuente de alegría que aprendiera de los valores de ella misma y de Serena. No, definitivamente no sonaba mal.

— ¡Estoy en casa! —Gritó mientras se quitaba los zapatos para entrar a la casa, inmediatamente Luka salió y le recibió, detrás con poco más de lentitud venía Serena.

— ¡Tía Kanade! —Luka le envolvió en un abrazo y Kanade la alzó en brazos, no dudaba que en un futuro tuviera una estatura similar a la de sus madres, pero por el momento seguía siendo bastante pequeña y lo suficientemente ligera como para que aquello le incomodara— ¡Te estabas tardando demasiado! La tía Serena dijo que estarías en casa más temprano.

—Perdón pequeña, me quedé dormida. Vine volando en cuanto vi la hora.

— ¿Noche loca? —Serena alzó una ceja viéndole divertida, Kanade se avergonzó un poco.

—Un poco supongo.

— ¿Qué hay de Tsubasa?

—Cuando me desperté ya no estaba, el chofer me dijo que la había llevado a su casa.

— ¿Eso quiere decir que Madre Tsubasa está en casa? —Preguntó Luka con ilusión.

—No debe de haber mucho tiempo desde que te recogí para que haya llegado entonces…—Reflexionó Serena en voz alta.

—Hablando de eso, ¿por qué tenemos a esta maravillosa princesa en casa?

—En cierta parte esperaba que recurrieras a emborrachar a Tsubasa-san o que se te pasara el alcohol, así que Tsubasa-san estaría mejor compartiendo un tiempo a solas con mi hermana—Respondió Serena a su esposa con simplicidad haciendo cosquillas en Luka, sacándole unas cuantas risas.

—En ese caso una gloriosa mañana nos espera. No creo que tus madres permitan que te tengamos tanto tiempo secuestrada—Dijo Kanade y Luka asintió un par de veces.

Serena terminó de preparar el almuerzo mientras que Kanade deslumbraba a Luka con las cosas que hacía como editora en Zwei Wing, la menor no tuvo vergüenza en admitir lo mucho que admiraba a su tía Serena y las historias que era capaz de crear. Su favorita hasta la fecha era aquella en donde unos ladrones causaban un caos en la ciudad gracias a su modus operandi y que hacía batallar bastante a la policía. Serena llamó a Luka para que terminara de ayudarle a preparar el jugo y en ese momento el teléfono de la casa comenzó a sonar.

Extrañada, Kanade lo descolgó y atendió. Nadie nunca llamaba a la casa.

— ¿Diga?

—Necesito que te quedes con Luka por unos días.

— ¿Tsubasa? ¿Estás bien? —Fuera de que la petición no era normal, su voz se escuchaba rara, bastante rasgada.

No, no lo estoy y Maria no lo está tampoco.

¿Pasó algo? —Miró a la cocina y bajó la voz— ¿Adam hizo algo?

—No lo puedo creer, que seas tan cínica—Su voz se escuchó molesta, eso la confundió.

— ¿Ahora que mosca te picó?

No estoy para tus bromas. Solo cuida a Luka y no hagas más preguntas ¿de acuerdo? Yo te avisaré cuando sea conveniente que la traigas a casa.

— ¿Tsubasa? ¡Tsubasa! —Gruñó en voz baja y dejó el auricular en donde estaba. Tsubasa le había colgado.

.

.

Maria se había encerrado en su antiguo dormitorio, que anteriormente fue utilizado por su padre. Toda su esencia resplandecía en la más mínima cosa. Desde su fallecimiento, realmente habían dejado el lugar intacto y Maria solía entrar de vez en cuando quería rememorar un poco más de él. Ahora, aquel lugar era su refugio, había pasado horas llorando, de eso estaba segura.

Tsubasa le persiguió, pero ella fue más rápida y cerró la puerta con llave. Por el mismo tiempo en que Maria estuvo llorando Tsubasa estuvo golpeando la puerta pidiéndole hablar y rogándole que se retractara de lo que había dicho. Entre una mezcla de súplica y demanda pedía por una segunda oportunidad y que abandonase el dormitorio.

Pero Maria no lo haría, el lado oscuro de Tsubasa era casi tan temible como el de Adam.

¿Se había enamorado de un monstruo o Maria misma había convertido a Tsubasa en tal?

Se culpaba demasiado por aquello. Siempre era su culpa. Ese cuerpo maldito hacía que todos perdieran la cabeza, lo detestaba, lo aborrecía.

En algún punto Tsubasa se cansó de tocar a su puerta y solo estaba recargándose contra ella en el suelo, hablando con nadie, pero Maria podía escuchar sus delirios. Después de un rato, Tsubasa dejó el lugar y la escuchó bajar las escaleras. Esperaba que se dirigiera por las llaves de repuesto. Después de un par de minutos escuchó como Tsubasa marcaba un número con el disco de teléfono y escuchó como le hablaba a alguien para que cuidara a su hija. A juzgar por la situación y la confianza, suponía que había llamado a casa de Kanade. Era mejor así, Luka no podía verlas en tan deplorable situación, sería terrible para ella, no merecía más tragedias en su vida de las que ya había vivido.

Abrió la puerta del baño y se lavó la cara. Miró su reflejo en el espejo y lo comparó con el que tuvo siete años atrás, cuando destrozó el corazón de Tsubasa enfrente de aquel hotel, esta vez el dolor era más evidente en sus facciones, porque esta vez no era Adam quien la había lastimado, sino Tsubasa.

¿Se habría sentido Tsubasa así todo el tiempo? ¿Cómo había soportado tanto de ser así?

Adam descubrió su relación con Tsubasa por un descuido de ella. Regularmente sus encuentros eran el teatro debido a que nadie podía ingresar a los camerinos si alguno de los actores o miembro de producción le daba la autorización, esto en protección del personal por algún acosador obsesionado o algo de ese estilo; y ya que Adam y Maria habían llegado a un acuerdo de mutuo silencio, no podían establecer un vínculo ante la sociedad y esto en parte les convenía a ambos, les ayudaba a permanecer en un perfil bajo. Por esto mismo el teatro se convirtió en el refugio de Maria y le sacó tanto de balance que Adam haya podido dejar su huella dentro de él. Sin embargo, Tsubasa le invitó a cenar. Ellas igualmente habían decidido mantener un perfil bajo (a petición de Maria para tenerla lejos del radar de Adam) por lo que, aunque lo más adecuado hubiese sido rechazar la invitación, Maria no quería perder a Tsubasa y decidió correr el riesgo. Era época de festival, era bastante fácil perderse sin que necesariamente las relacionaran, pero subestimó la obsesión de Adam hacia ella. Cuando entró al cuarto que rentaba Adam la esperaba dentro con una sonrisa psicótica y como tanto gustaba, la tomó a la fuerza recordándole que era su mujer y que siempre sería su mujer. Su presencia comenzó a ser más recurrente, así que cuando Tsubasa le propuso salir a las afueras de la villa, aceptó sin pensárselo dos veces, necesitaba liberarse de aquel ambiente que le asfixiaba.

Lastimosamente la salida no había salido del todo bien gracias a la fiebre que contrajo, y no mentiría, se sintió aterrada cuando se despertó desnuda, pero se calmó un poco más al ver a Tsubasa dormida contra el respaldar de una silla y una notable cantidad de pañuelos mojados en otra silla a un lado de ella. Tsubasa le aseguró que nada había pasado más que eso, y le creyó, porque la mirada que poseía era clara y honesta, llena de devoción y respeto hacia su persona, cosa que se demostró de una y mil maneras. Sin saberlo, aquello había fungido como una prueba de fuego e hizo a Maria pensar por primera vez que quizá, en un futuro, no le aterraría que Tsubasa se hiciera con ella.

Pero el mundo no era bueno con ella, y las cosas comenzaron a empeorar conforme regresaron.

Adam cada vez estaba más fuera de control y comenzó a abusar de ella más frecuentemente, dejando marcas de golpes y mordidas que hicieron que un par de veces se negara a ver a Tsubasa después de ver lo mal que había reaccionado aquella vez que las vio por accidente y que hizo pasar por un asalto. Tsubasa por su lado, no desistió en su lucha por ella, guardó prudente silencio y esperó paciente, jugo bajo sus reglas y jamás le exigió seguir las suyas a excepción de una vez, en la que una simple cena se convirtió en un anuncio oficial.

Maria se había encargado de que Adam no se enterara de que su pareja desconocida era Tsubasa Kazanari, pero él había estado presente durante aquella cena junto con el Clan. En ese momento todos se enteraron de que Maria y Tsubasa se amaban, y esa noche, en la que Maria volvió a su cuarto, Adam le marcó de tal manera que nunca olvidara que pertenecería por siempre a él. Con un calor insoportable, el acero se marcó en una zona un tanto íntima y bastante escondida con la marca que todas las concubinas del Kraken solía tener, completamente en contra de su voluntad, como siempre. Esa noche también, sería la primera vez que Adam trataría de manipular a Maria de hacer su voluntad para ayudarlo a quebrar a los Kazanari.

Solo pudo aguantar un año con esa tortura, estaba en debate por contarle todo a Tsubasa, hacer lo que Adam le pedía o simplemente poner fin a su vida.

A estas alturas pensó, quizá la última opción sería la más acertada. Su muerte dolería a Tsubasa, a Serena, a las Zababa y a su padre, pero se sobrepondrían, serían fuertes y Adam no tendría más control sobre ellos. Serena estaba lejos de su alcance, los Kazanari estarían a salvo y su padre… Maria hubiera matado a su padre también con esa acción. Ella no quería lastimar a nadie, pero de alguna manera Adam cerraba sus opciones para obligarla a hacerlo, quería escapar, pero tampoco hallaba manera de hacerlo con Adam vigilando cada una de sus acciones; castigándola cada que vencían los plazos que le daba para ejecutar su plan y se enteraba de que no había cumplido nuevamente, y que al contrario, que había ayudado a los Kazanari. La única forma de conseguir su paz era siguiendo sus órdenes, pero hacerlo significaba la ruina de quienes apreciaba.

Cuando Tsubasa le habló del fondo que tenía guardado supo entonces una manera en la que podía escapar, haciéndole creer a Adam que había cumplido su cometido para tener el tiempo suficiente para abandonarlo todo. No podía salir del país ya que los hombres de Adam tenían las fronteras vigiladas ni tampoco podía correr el riesgo de ir dónde Serena y Adam pudiera descubrir su paradero, así que, traicionando la confianza de Tsubasa, se vio obligada a robarle y le hizo creer a Adam que ese dinero se trataba del fondo principal de los Kazanari. Adam, en cambio, cumplió su palabra y le dejó quedarse con dicho dinero y retiró su vigilancia sobre ella, otorgándole su libertad, libertad que fue momentánea una vez que se dio cuenta de que fue engañado. Pero Maria ya no estaba en donde él pudiera encontrarla.

Se alió con varios contactos que hizo frenando las acciones de Adam mientras estaba con Tsubasa y uno de ellos le ofreció techo en uno de sus hoteles, que fue en donde Tsubasa la encontró. Posteriormente se alió con una antigua concubina que escapó de Adam y que trabajaba como costurera en una zona costera, en la que trabajo como actriz, pero también en el taller para mantener su derecho a techo. Una vez se sintió segura, reanudó contacto con Serena y ésta le fue a visitar, en donde le hizo prometer que haría su vida como quisiera, que viviría con alborozo, y lo más importante, que mantendría todo acerca de ella en silencio. Como si Maria Cadenzavna Eve nunca hubiera existido, porque aun con todo, ella era prófuga y no precisamente de la ley, sino del crimen mismo. Y así pasaron cinco tortuosos años en los que Serena cumplió su promesa, pero irremediablemente terminó atando su vida al pasado que le atormentaba día y noche.

El karma le había recordado que bien podría escapar de Adam, pero no de su inevitable fuerza de causa y efecto.

.

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Maria despertó, percatándose de que era de noche. Tal parecía que se había cansado de llorar y simplemente se durmió, recordando aquello que ya parecía tan lejano. Escuchó unos pequeños balbuceos en su puerta y dedujo que Tsubasa se había quedado igual dormida, pero recargada sobre la puerta, conocía ya su manera de dormir y la facilidad que tenía para dormirse en donde sea. Conocía todo de ella, estaba segura de que no había dormido nada la noche anterior.

Con la mente un poco más clara, finalmente pudo llegar a una conclusión, y es que Kanade había hablado sin saber. Como bien lo dijo Serena cuando Genjuuro apareció en el refugio para informarles que el envenenamiento de Adam había fracasado, Kanade no conocía la verdad entera y era mala guardando secretos. Si Tsubasa olía a alcohol no era difícil suponer que Kanade había tomado, y todos sabían cómo era ella con el alcohol: caía rendida con nada.

¿Qué haría ahora?

Aun si concedía a Tsubasa su deseo de hablar, ¿Qué solucionaría? Tsubasa la había lastimado, y profundamente. Sí, es verdad, Maria le mintió todo el tiempo y le lastimó con ello; pero eran de índoles bastante indiferentes. Maria lo hizo sin la intención de dañar, sino de proteger lo que era valioso para ella. Tsubasa, por otro lado, actuó con odio, con la entera intención de herir. Tsubasa lo había hecho todo a consciencia. Le despreció y le humilló. Si de algo estaba segura, es que a su lado no podría seguir.

¿Pero qué pasaba con Luka?

Luka era la hija de ambas y una separación la lastimaría, pero más la lastimaría crecer en un ambiente en donde sus madres no podían convivir en armonía. Era peor que cuando su matrimonio comenzó, porque lo que había era indiferencia y una muralla que contenía sus sentimientos; ahora, el ambiente era pesado y cargaban armas en sus labios con el fin de lastimar y Luka no sería un escudo, sería un tiro al blanco. Y eso, les haría las peores madres en el universo entero.

Lo que venía sería duro, porque aún quedaban cosas de resolver antes de que terminara la lucha por su libertad.

Adam seguía libre, escondido a saber en dónde.

Y hasta el momento en que su anulación fuera firmada por ambas partes, Tsubasa seguía siendo su esposa y quedaba un gran compromiso que cumplir como tal, y esto, si Tsubasa no se negaba a concederle su libertad.

Por cómo estaban las cosas, Maria dudaba que Tsubasa firmara su separación sin protestar antes por ello.


¿Siguen con vida? ¿Que tal estos cuatro días de agonía y con el trauma de la toxicidad del TM en Karma? Sé que les exploto el cerebro y lo lamento (?)

Siempre supimos que Maria abandonó a Tsubasa, que le robó y blablabla, pero nunca supimos que fue de ella en esos 5 años en los que estuvo desaparecida. Bueno ahora lo saben junto a la razón por la que Serena fue disuadida para guardar silencio, así como la razón por la que tsubasa no vio la marca de Maria antes, y es que esto fue después de que Tsubasa llevara a maria a Durandal.

Se viene la separación, eso parece que será algo definitivo. ¿Cómo reaccionará Tsubasa al respecto? ¿Aceptará o se negará a firmar el acta de su separación? ¿Quien se quedaría con Luka en caso de ser así?

Cuatro/Cinco episodios (no recuerdo bien cuantos, debo revisar mis notas) quedan para que termine Karma, ¿cómo creen que será el final? Saquen sus teorías ewe

Bueno, sin más que decir, me despido. Que tengan buena noche

n.n


ESTE EPISODIO ESTÁ DEDICADO A UZUKI, KAEDE KITAJIMA, NANAHARA Y XEO-SENPAI