"-Sálvame…"
-¿Quién está ahí?- preguntó una chica a una extraña voz que la llamaba.
"-Por favor… sólo tú puedes hacerlo."
-Pero yo no… no sé
"-Busca dentro de tu corazón. Por favor ayúdame y salva al mundo"
-¿Cómo podría hacerlo?
"-Debes despertar como la última guerrera milenaria…"
-Estás en un error, yo no soy una sailor…
"-La que está en el error eres tú Molly Osaka o debo decir…"
Capítulo 29
SAILOR MISTIC LIGHT
-Serena fue quien me llamó. Era la única capaz de despertarme, estaba decidido que sólo atendería su convocación.
-¿Molly?
-No puedo creerlo…-Amy y Lita quedaron paralizadas. Nadie esperaba que ella, precisamente ella fuera la última guerrera milenaria.
-No sé cómo diablos Serenity pudo llamarte, ella está encerrada en este medallón, tal como mi verdadero poder lo estaba.
-La princesa me solicitó antes de…
-¿Morir?- Sailor Drac estaba muy confundida, no podía creer que la última de ellas hubiera estado siempre tan cerca.
-No exactamente, Serenity aún está viva, sólo que su alma está encerrada en ese talismán que lleva en el pecho Seilene.
-Es una verdadera lástima que pienses así. Al haber entrado el alma de Serena a este medallón, entra en un estado de letargo y es imposible que vuelva a vivir en el exterior, ella ha desaparecido completamente.
-Eso lo veremos.
Las guerreras milenarias estaban ahora completas, las doce constelaciones errantes del Cosmos infinito estaban reunidas en aquél planeta que alguna vez fue hermoso pero que ahora… estaba casi en ruinas.
-Lo lamento chicas. ¡Grito mortal!- el poder desplegado fue suficiente para hacer caer a Sailor Mercury, todas quedaron contrariadas. Al parecer la leyenda del incremento de poderes una vez completas, era cierto.
Nuevas esperanzas nacieron en ese momento, las guerreras oscuras comenzaron a atacar sin piedad a las demás y comenzó una cruenta batalla.
-¡Dagas de diamante!
-¡Soplo sulfúrico!
-¡Oscuridad tiembla!
-¡Maremoto negro!
-¡Lenguas venenosas!
-¡Colmillos letales!
El despliegue de poderes era tan que las sailor de ambos bandos comenzaron a tener laceraciones muy graves, mientras tanto Seilene y Molly se mantenían a la expectativa de lo que ocurría.
-¿Porqué no peleas 'Lucecita'?- dijo burlonamente la princesa.
-Sabes perfectamente que no puedo hacerlo como quisiera. No me provoques…
-Es lamentable que prefieras ver morir ante tus ojos a tus compañeras sólo porque no te atreves a desplegar tu poder. Eres una cobarde.
La rabia se apoderaba cada vez más de Sailor Mistic Light, estaba dudando en pelear, pero si se decidía a hacerlo, no podría detenerse y el poder que guardaba en su interior era capaz de despedazar el planeta entero, así que debía tener mucho cuidado de no perder el control.
Sus ropas eran blancas combinadas con tonos verdes y azules tal como la superficie de nuestro planeta, ya que el poder que emanaba de ella estaba dado por el equilibrio del mar y los bosques de la Tierra.
-¡Viento del oeste!- fuertes ráfagas inundaron la escena, pero pronto Seilene disipó la ventisca y decidió bajar a la superficie del lugar.
-Ya es tiempo chicas… acaben con este mundo.
-¡No, antes de eso, debes saber algo! Darien, Darien jamás te engañó. Él siempre te ha amado, Serena debes despertar… por él, por tu mundo.
De pronto se escuchó una voz que provenía de algún lugar que no lograban identificar, parecía provenir del cielo pero extrañamente ese sonido lo conocían. Esa voz era de la sailor scout del fuego, Sailor Mars.
-¿De qué estás hablando? Tú eres sólo un recuerdo. Además Serena está muerta.
-¡No es verdad, la princesa está viva!- gritó Sailor Drac.
-¿Serena? Sé que me escuchas, Serena tonta, siempre te he querido y jamás fue mi intención el haberte lastimado. Hubo una ocasión en la que me llegó por correo una muestra de una bebida para hacer té, confié y la tomé… ahora sé que en ese líquido había una magia muy poderosa.
-No entiendo, entonces eso querría decir que Sailor Mars fue engañada-dedujo Sailor Serpens.
-Pero a nadie le convendría hechizar a una guerrera- dijo Orión desconfiadamente.
-A menos que supiera que con ello podría desencadenar toda una lucha- explicó Plut.
Las miradas de las guerreras se posaron en el Rey Ghot, a quien se le veía como principal sospechoso. Él era el único que conocía la verdadera identidad de la princesa y a quien le convendría que la guerra se desatara con tal de vengarse por todos los siglos que lo separaron de su hija.
-¿Fuiste tú Ghot? Tú sabías cuál era el punto débil de la princesa para dejarse influenciar, ganar terreno y así poder extraer la oscuridad que yacía en su interior-interpeló Sailor Liux.
-Subestimas mis poderes a simples hechizos. No es digno de un Rey implementar brujería.
Con esa palabra clave todos dieron en el blanco. El único hechicero con tales poderes para manipular a las personas, el único con la destreza necesaria para colarse en los pensamientos de los demás, con la avaricia de ser el rey absoluto de Ceres y la mente maestra de toda esa pesadilla era Faeton.
-¡Fuiste tú Faeton!- Sailor Hydra lo señaló y al instante quiso dañarlo, pero una barrera protectora impenetrable hizo su aparición al contacto con el poder lanzado por la guerrera.
-Bien hecho guerreras milenarias. Al fin, después de tanto, se han dado cuenta de quién es el verdadero villano- una vez dicho esto, encerró a Ghot en una especie de jaula con barrotes de cristal que al tocarlos expedían una descarga de varios voltios que podían dejar inconsciente al osado que los palpara.
-¡¿Qué crees que estás haciendo?!- gruñó Seilene.
-Traté de ser paciente princesa, traté de que te enamoraras de mí por las buenas pero no quisiste, preferiste siempre al príncipe de este rústico planeta, el cual ni siquiera tuviste el valor de matar, sólo lo suspendiste en el espacio y el tiempo. Eres una cobarde en un cuerpo con un maravilloso poder. ¿No lo entiendes? ¡Eres la mujer más poderosa en todo el Universo! Naciste para reinar, para mandar y ser obedecida sin réplica y es un desperdicio que todo lo cambies sólo por amor, el más estúpido de los sentimientos y la mayor debilidad de los guerreros.
-¿Es la mayor debilidad? Entonces Faeton tú eres débil por amar a la princesa- dijo Molly.
-No. ¡No lo soy!- lanzó un torbellino de poderes que al instante sumió a la Tierra en temblores y rayos lanzados por doquier, los gritos de todas las guerreras eran terribles, estaban sufriendo laceraciones muy graves.
Después de haber descargado su ira, esperó un poco para ver el resultado de sus ataques y grande fue su sorpresa al ver a las guerreras oscuras protegiendo con sus cuerpos a las guerreras milenarias. Fueron cayendo una a una al suelo y sus compañeras las tomaron entre sus brazos sollozando, al parecer habían regresado a la normalidad.
-Lo lamentamos, pero deben comprender, nuestro deber era proteger a la princesa de la Luna de cualquier peligro, aún a costa de nuestras vidas- mencionó Venus.
-Sabemos bien que la princesa tornó oscuro su corazón pero aún así debíamos ser fieles- dijo Haruka.
-Siempre habíamos cuestionado las decisiones de la princesa pero ahora fue diferente, nunca la había visto tan segura de sí, ahora entiendo tantas cosas- mencionó Neptune.
-Lamento haberlas llegado a lastimar amigas, pero preferí lastimarnos entre nosotras a que ella sufriera más- dijo entre sollozos Jupiter.
-Sé que ustedes no la han conocido como nosotras, sé que ustedes no han llorado junto a ella en cada incertidumbre pero confiamos en ustedes, confiamos en que podrán salvarla de esa oscuridad porque ahora sabemos que no fue su elección, fue un engaño, sólo un artificio para lograr la conquista de nuestro planeta. Fuimos tan ciegas- explicó Amy.
-Por favor Molly, tú la quieres, en tu corazón hay amor por la princesa y eres la última esperanza, bien dicen que tú eres la única capaz de derrotarla, regrésala a este planeta, aunque nosotras ya no existamos para protegerla…- imploró Saturn.
-No se dejen vencer ahora… por favor- pidió Sailor Plut.
-Lamentamos todo, Serena… perdón.
Se iban convirtiendo poco a poco en hermosas plumas de colores y de ellas emergían los cristales con sus respectivos colores dados por sus planetas guardianes, al instante, una luz muy potente envolvió a cada una de las guerreras de la luna nueva y en su frente comenzaron a brillar sus emblemas; los rayos provenientes de ellas mismas se unieron en un punto donde emergió la Tiara Real de la Luna, el verdadero símbolo de la Reina de la Luna llena.
-¿Qué significa todo esto?-Seilene estaba absorta. Por un lado estaba Faeton queriendo apoderarse de todo y teniendo encerrado a Ghot en un campo de energía que iba debilitándolo, y por otro estaba Xeo fuera de sí.
-¿Quién eres tú? Tú no eres mi hermana- Xeo estaba paralizado, no sabía qué hacer.
-Muy astuto príncipe. Ella no es la misma que conociste, ahora es mi princesa y juntos gobernaremos Ceres. Ese símbolo que lleva en el pecho es la señal de que ella será mi esposa.
-No es posible, mi hermana tenía unos planes muy diferentes.
-Tú lo has dicho, los tenía. Al aceptar el hechizo sobre el medallón automáticamente se convierte en mi prometida. Es la ley de los magos.
Desenvainó su espada y Xeo inmediatamente respondió al ataque sacando la suya y comenzado una feroz lucha. Las guerreras milenarias ya no entendían entonces quién era el enemigo, no comprendían bien a quién atacar pero Drac no podía quedarse como si nada pasara, no podía tolerar que su amado príncipe estuviera en peligro de muerte.
-¡Soplo sulfúrico!- una voz resonó en aquel silencio cortado por el filo de las espadas y Faeton fue levemente herido.
-¡¿Cómo te atreves estúpida guerrera?!- el chico enfurecido estaba dispuesto a matarla en ese mismo momento pero Xeo se dio cuenta y se movió rápido para captar la atención del hechicero.
-Tu pelea es conmigo, Sailor Drac… no te metas en esto.
-Ambos son nuestros enemigos. ¿Qué es lo que estás haciendo Netsu?- preguntó Kara sin comprender la acción de su compañera.
-Eso es fácil de contestar. Ella ama al príncipe Xeo- explicó Sailor Mistic Light ante el asombro de todas.
-Eso no puede ser… ¿verdad que no es cierto Netsu?
-Yo lo lamento. Nunca podría negar mi amor por él. Me enamoré de Xeo sin saber quién era en realidad, creo que ninguno de los dos lo supo sino hasta hace poco tiempo- dijo con tristeza al recordar su separación.
-Entonces no intervengas- dijo con dureza Pólux a lo que todas la miraron con asombro- No me malinterpreten pero en mejor así. Xeo te ama y por eso te pide que no intervengas, el no podrá pelear si te sabe en peligro, por lo que puedo apreciar este mago no es cualquier cosa, si pudo encerrar al Rey de Ceres, no quiero averiguar de qué más es capaz.
-Es cierto, debemos armar una estratagema rápida para deshacernos de Faeton y después tratar de rescatar a la princesa- propuso Cefyo.
-Pero es muy difícil hacerlo… tenemos que poner todo nuestro esfuerzo para poder reunir nuestros poderes.
-Yo puedo ayudar en eso. Distraeré a Seilene, pero si fallo prometan que regresarán a Serena a la normalidad- pidió Seiya- pase lo que pase, quiero que ella y los habitantes de este mundo sean felices, tal y como los recuerdo.
La Sailor star se encaminó decidida a su objetivo, tendría que sacrificarse igual que aquella vez aunque ahora no sabía si quedaría viva, además el enemigo era más difícil de derrotar ya que le importaba en demasía.
-¿Eres tú la encargada de distraerme para que esas guerreras mediocres eleven su poder al máximo y osen destruirme?
-Tal parece que así es, a ver qué tan buena contrincante eres.
-Tienes poderes deficientes, no eres digna rival para mí, así que no me hagas perder el tiempo. Ni siquiera puedes igualar a las guerreras milenarias. Estás a años luz de su poder.
-¿Entonces por qué no me destruyes y ya?
-No quiero que sea tan fácil. Deja de molestarme o te destruiré en un abrir y cerrar de ojos. No tientes tu suerte.
-¡Láser de estrella fugaz!- la guerrera estaba hablando en serio y lanzó un potente rayo que la princesa deshizo rápidamente.
-¿Esto es todo lo que tienes?- dijo con aire malicioso.
-Lo lamento Serena, lamento no haber podido hacer más… yo… siempre te querré.
-¡Mortus umbratum!- El rayo le pegó directo a Seiya quien lanzó un espeluznante grito de dolor al contacto del poder en su cuerpo.
Faeton y Xeo se detuvieron en su lucha al percatarse del poder emitido por la princesa y Xeo se dio cuenta de que fue lanzado con más odio y rencor que nunca. Seilene rió dichosa por lo que había hecho y unos gatitos que recién llegaban se dieron cuenta de la lastimosa escena. Seiya estaba agonizando ya sin transformación en el suelo. El chico que alguna vez fue un ídolo de millones, ahora estaba sumido en un deplorable estado.
-¡Seiya!- Luna corrió con su singular sonidito de patitas hasta el lugar donde descansaba el joven- Seiya resiste por favor, no te vayas.
-Lu..na- dijo en un intento por hablar.
-No digas nada, Seiya te prometo que lo resolveremos… perdónanos por no saber protegerlos… me siento tan inútil.
-No… perdóname… no de… bí… interferir.
-¡Ya cállate y muere!- Seilene lanzó un nuevo rayo directo a Seiya pero fue desviado por el poder de alguien más.
-¡Luz solar!- Sailor Mistic Light había desplegado un pequeño poder sólo para desviar la segura muerte de Seiya, y Seilene la miró con desprecio por haberlo hecho.
-Esto no es cosa tuya, no te metas- gruñó.
-No voy a permitir una muerte más. Tu oponente seré yo.
-¿Crees que lograrás algo? Piénsalo, no puedes usar un poder mayor, hacerlo significaría tu propia muerte.
-No me importa, moriré si con ello acabo contigo.
Al momento, un báculo emergió de la nada y se colocó en la mano de Molly. Un bastón cuyo poder nacía de una bola en la parte alta, una esfera grabada con un planeta conocido… la Tierra.
-Así que has decidido dejar a un lado el miedo y enfrentarme con todo lo que tienes.
-Ya no hay nada qué perder.
-Molly, por favor no lo hagas, tú eres la única que puede derrotarla, si tú mueres toda esperanza será inútil.
-Luna… yo siempre quise a Serena y muy dentro de mí sabía que ella era la guardiana que siempre me protegía, aquella a la que le debí la vida en muchas ocasiones. Es hora de por lo menos una vez en la vida hacer lo mismo por ella- se hincó implorando al cielo por un milagro, en medio de la tempestad se abrió un hueco entre las densas nubes y llegó una extraña luz de algún lugar, signo de que la estaban escuchando.
Seilene retrocedió, extrañamente comenzó a tener miedo a pesar de todo el poder que poseía, algo andaba mal. Las guerreras milenarias se dieron cuenta de su acción y decidieron atacar de una vez por todas.
Molly abrió los ojos y al ponerse de pie en su báculo se formó una inmensa esfera de poder, alzó con los dos brazos el instrumento mágico para poder concentrar mejor la energía y decidió atacar finalmente.
-¡Huracán místico!- Netsu poco antes de que Molly lanzara el poder inmovilizó a Seilene para que el golpe fuera certero pero algo extraño pasó, algo con lo que nadie en ese lugar contaba.
-¡¡Xeo!!- Seilene gritó al ver el cuerpo de su hermano sobre ella, la protegió del ataque ante la sorpresa de todos, en especial de la Sailor resguardada por la constelación del dragón.
Molly cayó de rodillas al desplegar tal poder, aunque no había sido un gran despliegue, era el suficiente para ponerla al borde de la muerte. Todas las guerreras milenarias fueron a su encuentro para poder auxiliarla, todas menos una que estaba al borde de sufrir un shock.
Caminó dubitativamente hacia donde Seilene estaba depositando el cuerpo de su hermano. No tuvo miedo de enfrentar a la princesa, en lo único que pensaba era en ir a ver cómo estaba su amado novio.
Seilene la vio acercarse y trató de ponerse en guardia pero notó que ella no era el objetivo de la guerrera. Los ojos de Netsu iban empapados en lágrimas y se acercó cautelosa al cuerpo del chico.
-Xeo… yo…
-Netsu… te dije que la protegería… por sobre todas las cosas, lamento no poder estar contigo más tiempo, te amo- volteó a ver a su hermana y tomó su medallón entre sus manos, Seilene no hizo nada por arrebatárselo y sólo cerró los ojos- Serenity… regresa.
Un extraño brillo azulado emergió del medallón y Seilene comenzó a llorar. Todas las guerreras milenarias la observaron con detenimiento y Molly comenzó a llorar también, al parecer la pesadilla había terminado, no como se esperaba, pero parecía cesar todo peligro.
-Xeo…- la voz de Seilene había cambiado, más no su aspecto. Tomó la mano de su hermano que aún estaba en el dije hechizado- gracias por confiar siempre en mí a pesar de todo.
-Serenity…
Ambos príncipes cerraron sus ojos y los envolvió una luz muy potente. Los cabellos negros de Seilene desaparecieron, al igual que las vestimentas oscuras. El cielo se despejó por completo y el sol apareció en lo alto. Cuando al chica abrió los ojos se dieron cuenta que habían regresado a la normalidad, eran tan azules como siempre con esa mirada cálida que le era tan característica.
-Gracias hermano. Tu amor me salvó del hechizo que Faeton lanzó sobre mí. Estaba encerrada en ese lugar lejano y no pude darme cuenta de lo que pasaba… en verdad lamento que mi otro yo haya hecho todo este desastre porque supongo que… fue mi culpa.
El paisaje no era nada agradable. Los edificios estaban pulverizados, no se escuchaba más que el extraño ruido del viento erosionando las ruinas en las que estaba sumida la ciudad. Al fondo estaban las 10 guerreras milenarias auxiliando a Molly, a un lado estaba Seiya descansando un poco junto con Luna y Artemis, pero… ¿dónde estaban todos los demás?
-Netsu… ¿dónde…?- la guerrera leyó su mente por lo que no fue necesario terminar la pregunta.
-Muertos. Todos lo están.
-Pero eso no puede ser… ¡Dios que he hecho!
La CoNeJa ReSpOnDe!
Dios, aún sigo llorando por todo esto. ¡Pobre Serena se dio cuenta ya de todo lo que hizo! Y lo peor es saber que tú mataste a todos. Ay ay , mi corazoncito no lo soporta pero ¡qué mente maestra tengo! La pregunta es… ¿podré arreglarlo todo en un solo capítulo o haré un especial de dos? Jajajajajaja aún no lo sé, lo que si es que el siguiente cap ya está empezado y está genial!! Me amo cada día más jajajaja. Bueno, por lo pronto es todo. Muchas gracias a todos quienes han dejado reviews y síganlos dejando ya sé que esta vez me tardé mucho pero así pasa.
BESOS Y NOS VEMOS EN EL FINAL DE 'EL MIEDO DE LA LUNA'
Atte. La coneja carnavalera.
