Capítulo 8: Doing all right

Capítulo 29: Hogsmeade

Después del incidente del primer día de clases, todo se normalizó. Bueno, normalizar en Hogwarts suena medio raro.

Lo mejor era que ese sábado habría una excursión a Hogsmeade. Todos estaban bastante emocionados, más que nada los de tercero y Lyra, Rigel y Lourdes, ó sea, los que no conocían el pueblo.

Harry tenía planeado llevar a Lyra aparte para mostrarle el pueblo de una forma más íntima, mientras que Rigel pensaba hacer lo mismo con Lourdes, y la chica dijo que sí. Fue tanta la emoción de Rigel cuando ella aceptó que luego estuvo cantando por casi toda la semana "Somos los Campeones", molestando a todos.

Durante la semana no pasó casi nada interesante, bueno, sólo el hecho que tuvieron una muy agitada clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, con Sirius como profesor.

Sirius entró al ya bien conocido salón de Defensa. Harry se dio cuenta (como todos los años que cambiaba de profesor) que había cambiado: esta vez no había bancos ni pupitres, sólo espacio y un par de almohadones esparcidos alrededor de todo el lugar.

El padrino de Harry lucía una hermosa campera de cuero negra y unos pantalones bastante gastados, que lo hacían parecer el hermano mayor de Rigel.

-Hola a todos. Soy Sirius Black, como todos saben-se presentó-. Sé que la mayoría de ustedes no creen mi inocencia, pero ni mi esposa cree que soy una persona inocente de lo que hace-varios rieron y Sirius esbozó una sonrisa devastadora-. La gente que me absolvió debe estar bastante loca para dejarme por allí, pero quiero que sepan que yo jamás de los jamases hubiese traicionado a los Potter... ni mucho menos matar a alguien, aunque una vez quise matar a la persona por la cual estuve doce años encerrado, hacer el crimen por el que fui condenado...-Sirius calló por un momento, perdido en sus pensamientos, que seguramente eran sobre matar a cierta rata.

-Disculpe, profesor Black-dijo Hermione levantando la mano.

-¿Sí, Hermione?-Sirius salió de sus pensamientos rápidamente-. Y por favor, dime Sirius.

-Bueno, Sirius-repuso Hermione-, ¿qué contenidos tiene este año la materia?

-Clase de duelos, hay una guerra allí afuera y ustedes deben aprender a defenderse antes de que sea tarde, ó peor aún, antes de que se crean esa basura del Ministerio de Magia de que "todo está bien".

"Ahora para poder empezar, pónganse en parejas.

Harry y Lyra se pusieron juntos, Rigel con Lavender Brown, Ron con Hermione, Alan junto Parvati Patil y Neville (como no tenía pareja) se puso a trabajar junto con Ron y Hermione y se turnaban.

-Empezaremos con lo básico: el hechizo desarmador-dijo Sirius-. ¿Quién puede decirme cuál es?

Las manos de Lyra y Hermione fueron las primeras en alzarse, luego las de Harry y Alan.

-Harry.

-Es Expelliarmus-respondió Harry. Le debía demasiado a ese hechizo cómo para olvidárselo de la nada.

-Muy bien, Harry, diez puntos para Gryffindor-aceptó Sirius muy sonriente-. Bueno, ahora a trabajar.

Lyra se puso enfrente de Harry, pero antes de que moviera la muñeca para comenzar a hacer el encantamiento, Sirius la detuvo.

-¿Qué haces?-le preguntó mientras toda la clase seguía trabajando.

-El hechizo, ¿por?-dijo Lyra confundida.

-¡No puedes hacer el hechizo!-exclamó Sirius.

-¿Por qué no?-preguntó Lyra entre confundida y sorprendida, levantando una ceja-. Sé que hechizo es...

-¡No lo digo por eso!-volvió a exclamar Sirius, histérico-. ¡Estás trabajando con Harry! No quiero que lastime a mi niña.

-Sirius, no te preocupes... no voy a lastimar a Lyra-dijo Harry.

-Sí, papá, no te preocupes... deberías estar más preocupado si Harry sale lastimado-rió Lyra.

Pero Sirius no pareció muy convencido de lo que su hija argumentó, por lo que agregó:

-No quiero que te lastime... Entiéndelo-dijo Sirius.

-No lo hará-respondió Lyra en un tono muchísimo más duro.

Algunos estudiantes dejaron de practicar y se quedaron mirando a padre e hija.

-Lyra. No hagas el hechizo con él-replicó Sirius en un too duro al igual que su hija.

-¿Por qué?-preguntó Lyra en tono bastante insolente. Esa era la misma pregunta que se hacía Harry, ¿por qué?. Él no lastimaría a Lyra... Aunque... percibía que había otra cosa por la cual Sirius no quería que Lyra hiciera el hechizo y no era precisamente que saliera lastimada por un Expelliarmus que Harry le lanzara. Sus ojos grises, los de Lyra, se estaban volviendo más fríos a cada palabra que decía.

-Porque yo lo digo-declaró Sirius, como zanjando el asunto-. Debo protegerte, eres mi niña pequeña.

Con esa simple declaración, las cosas se pusieron realmente mal, pero sólo Rigel lo vino venir:

-En qué lío no has metido, hombre-le dijo a su padre, antes de tomar a su hermana por los hombros e intentar sacarla del salón de clases.

Claro que Lyra no se dejó: sus ojos se volvieron tan fríos que casi eran del mismo color que un día tormenta. Un viento helado empezó a salir de la nada, calando los huesos de todos y haciendo que los pedazos de pergamino volaran a su alrededor.

Por la ventana del salón se veía como el hermoso día soleado y nevado se convertía poco a poco en una tormenta con rayos. Harry tuvo una especie de deja vú y recordó el día que Lyra se había enojado con él y lo que Hermione le había acerca de Lyra y que ella parecía capaz de controlar el tiempo.

Parecía que tenía razón.

-¡NIÑA PEQUEÑA!-explotó Lyra-¡NIÑA PEQUEÑA! ¡QUE TÚ HAYAS ESTADO ENCERRADO EN AZKABAN POR DOCE AÑOS Y NO ME HAYAS VISTO DESDE QUE TENÍA UN AÑO NO QUIERE DECIR QUE AÚN SIGA SIENDO UN BEBÉ! ¡TENGO QUINCE AÑOS! ¡Y PARA TU INFORMACION, HARRY JAMÁS ME HARÍA DAÑO PORQUE SOY SU NOVIA!

Un rayo bastante potente cayó sobre un árbol cercano, derrumbándolo completamente por la mitad. Todos retuvieron un grito ahogado. Sirius miró alternativamente a Lyra, a Harry y al árbol.

Antes de que alguien diga algo, ó que los ojos de Lyra pasaran a ser negros, Rigel abrazó a su hermana, que no puso ninguna objeción, y ella quedó desmayada.

-Llévala a la enfermería-dijo Sirius recuperando el aliento. La tormenta paró enseguida y todo volvió a la normalidad. Rigel hizo una seña con la cabeza y salió de allí. Luego, se dirigió a todos:-. La clase terminó.

Todos salieron rápidamente, mientras miraban a Harry y al árbol destrozado.

-Sirius...-dijo Harry, acercándose a su padrino lentamente-. ¿Qué pasa? No me trago ese cuento que lastimaría.

Sirius no le contestó enseguida. Esperó que todos terminaran de salir, suspiró y se pasó las manos en el pelo de forma desesperada.

-¿Sales con Lyls?-preguntó Sirius, mirando por la ventana al árbol.

-Sí, pero esa no es la cuestión, ¿por qué...?

-¿Viste lo que hizo?-lo cortó Sirius, mirándolo. Harry lo miró sin comprender-. La tormenta. Ella la hizo.

-¿Qué...?

-Ella es muy poderosa, como los otros tres de ustedes-explicó Sirius-. El problema es que nunca pudo canalizar muy bien su magia con la varita y... Tenía medio que un simple hechizo como el Expelliarmus le saliera de control y todos se lastimaran.

-Yo la he visto hacer hechizos y...

-Eso era cuando estaba encerrada como Natalie White-dijo Sirius, mirando nuevamente afuera-, encerrada en el relicario no tenía tanto poder, pero ahora... Está viviendo emociones de cambio muy fuertes y está demasiado susceptible... y su magia se está descontrolando con un gran poder que ni Dumbledore puede controlarlo.

-¿Qué pasará si un hechizo de Lyra se complica y sale mal?-preguntó Harry muy preocupado.

-Tiene que aprender a controlar su magia. De otra forma-una lágrima cayó por la cara de Sirius y le hizo ver a Harry que parecía muchísimo más viejo de lo que era-: la magia la matará.

Sirius comenzó a llorar y le pidió a Harry que se fuera. Cosa que hizo, sólo porque él también estaba muy mal.

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Lyra estuvo un día inconciente hasta que despertó. No recordaba nada de lo sucedido y ni la familia Black, ni Harry y los Gryffindor (sólo por orden estricta de Sirius y porque Rigel los chantajeó) le dijeron la verdad de lo que pasó. Por lo que la versión oficial fue que tuvo una descompensación por mala alimentación, aunque Lyra lo sospechó ya que ella se alimentaba muy bien.

A pesar de todo, Harry y los demás fueron a Hogsmeade el sábado, que amaneció soleado y totalmente nevado, perfecto para hacer una guerra de bolas de nieve, como señaló Lyra felizmente.

Harry estuvo casi todos los días desde el incidente de la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras tratando de que no lo vea preocupado ó triste, por lo que se dedicó a no preocuparla por nada y disfrutar con ella de todo lo que podía.

Al llegar a Hogsmeade, todos se separó: Lourdes y Rigel se encaminaron a la Casa de los Gritos, a pesar que ninguno de los dos había estado en el pueblo nunca, Ron, Hermione, Ginny y Alan fueron a las Tres Escobas y Lyra y Harry estaban paseando por ahí.

Cuando llegaron a Zonko, se encontraron con los gemelos Weasley, que despotricaban un poco la tienda.

-Nuestros productos son mejores-le confidenció Fred a Harry.

Luego siguieron su caminata por High Street hasta llegar a y un pequeño parque donde Harry y Lyra se quedaron abrazados y se besaban dulcemente bastantes veces. Más tarde, se fueron a Tres Escobas donde no había rastro de los chicos, pero si de alguien: Cho Chang, quien miró feo a Lyra antes de marcharse. Lyra, no le prestó atención: estaba de muy buen humor.

-Dos cervezas de manteca, por favor-pidió Harry, cuando Madame Rosmerta se acercó.

-¡Ay, probaré la cerveza de manteca!-exclamó Lyra cuando les sirvieron-. En Estados Unidos está más de moda tomar Hidromiel, pero no me gusta: Rigel tuvo varias borracheras por eso.

Lyra dio un sorbo y exclamó:

-¡Es deliciosa!

Ya camino a Hogwarts nuevamente, Lyra y Harry estuvieron jugando una guerra de bolas de nieve que Lyra empezó y Harry terminó cuando la atrapó y la tiró a la nieve para darle pequeños besos.

Totalmente mojados y congelados hasta los huesos, pero muy felices, llegaron a la Sala Común, donde sus amigos parecían muy contentos y animados.

-¿Qué sucede?-preguntó Lyra, curiosamente, mirando como su hermano sostenía de la cadera a Lourdes.

-No me crearás, pero he asentado cabeza-declaró él.

Todos rieron. Eso necesitaba pruebas y sería un casamiento.

-Bueno, no voy a casar-explicó Rigel, entendiendo porque reían-, pero si estoy de novio. Con Lourdes.

Lourdes enrojeció hasta la médula, pero sonrió felizmente.

Estuvieron hasta altas horas festejando la nueva feliz pareja, pero cuando Ginny cayó sobre el regazo de Alan y empezó a dormitar, Hermione aconsejó a todos que era hora de dormir.

Harry, Ron, Rigel y Alan subieron a la habitación. Rápidamente, los ronquidos de Ron se hicieron oír, seguidos de los Rigel. Alan cayó dormido un rato después y luego Harry.

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Caminaba rápidamente por el frío y desolado cementerio de Pequeño Hangleton una vez más.

Era de noche, casi medianoche, y estaba totalmente oscuro; hacía mucho frío. Podía sentir como el viento congelado de algo muy tenebroso y malo le calaba cada uno de sus huesos.

Una tormenta comenzaba a desatarse, las nubes negras comenzaban a arremolinarse y viento hacía mover la copa de un árbol con aspecto tenebrosísimo.

Sintió repentinamente como la cicatriz de su frente le perforaba a la mitad su cabeza... El estaba cerca muy cerca...

-Oh, Potter, ¿te unes a la fiesta?-siseó una voz aguda y fría, para luego reírse cruelmente.

Era Lord Voldemort, Harry lo sabía, aunque no le podía ver la cara porque la llevaba cubierta por una túnica negra con capucha.

-Veo que te nos has unido a nuestra pequeña y humilde reunión...

Harry vio quien estaba al lado de Voldemort. …l la tenía tomada de la cintura, mientras ella miraba a un punto indefinido con una cara de demente, muy parecida a la de Voldemort.

Sus ojos estaban completamente negros, vacíos, sin nada de calidez ó amor. Una aura oscura la cubría y su pelo estaba lacio y sin vida. Estaba tan cambiada que si no la hubiera observado tantas veces, no hubiera sabido que era ella.

Era Lyra.

-Lyls...-susurró Harry.

-¿Sabes, Harry? He cambiado de opinión acerca de la pequeña Lyra Black... creo que sirve perfectamente para mi nuevo plan, claro que ha sido tu culpa que lo haya descubierto... que descuido dejar tu mente abierta, Potter, y ni te digo tu donación de sangre hacia mi persona.

-Suéltala-dijo Harry con fiereza, cerrando los puños.

-Yo no la estoy reteniendo, querido Harry-dijo Voldemort con sorna-. Es ella la que quiere hacerte daño... ¡ó eso es lo que ella dijo, ¿no?!

Voldemort soltó repentinamente a Lyra y ella le sonrió malignamente a Harry. No había nada de su hermosa sonrisa.

Las tumbas del cementerio comenzaron a elevarse detrás de Lyra y Voldemort e iban en dirección a Harry. Este se escondió rápidamente detrás de un árbol que quedó de pie por una ramita luego de que al menos veinte tumbas impactaran sobre él.

-¡Ríndete, Potter! ¡El amor que tienes por ella no sirve!-rió Voldemort-. Bueno, en realidad, el amor no sirve.

La carcajada fría de Voldemort comenzó a inundar el cementerio.

Lyra apareció enfrente de Harry y con una fuerza sobrenatural, lo levantó del piso y estampó contra un árbol al mismo tiempo que su fría mano rodeaba el cuello de Harry.

-Ly... Lyls-dijo Harry con dificultad-... no... lo hagas-no le llegaba el aire a los pulmones y con su última parta de oxígeno, dijo:-. Te... a... amo.

-¡¡HARRY!!

Harry se incorporó rápidamente, dando una larga exhalación de aire y miró a su alrededor.

Los chicos lo miraban sin saber que hacer y las chicas lloraban, todos estaban a su alrededor. Lyra lo miraba muy preocupada, mientras grandes lágrimas de cristal inundaban su hermosa cara.

Harry alargó la mano para tocarla. Tocó su mejilla, que estaba cálida igual que siempre. Sus ojos eran grises y llenos de cariño y sus indomables rulos caían en su cara desordenadamente.

Así era su Ly.

Lyra no dejó que la mire mucho más y lo abrazó. Harry sintió que un nuevo sentimiento se apoderaba de él. No quería saber qué era.

Por eso dijo:

-Te amo, Lyls.

Lyra lo escuchó y le dijo un "yo también" muy sutilmente, para que ese momento sólo quedara entre ellos.