Disclaimers: La historia me pertenece… en casi su totalidad, los personajes son propiedad de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro alguno. Las personalidades de algunos de los personajes así como su edad no corresponden a lo que la magnífica Rowling estipuló dentro de la saga de Harry Potter.

¡Hola! Bueno, pasando a dejar un nuevo capítulo, tengo que decir que desde la premiere de Star Wars ha avivado la segunda parte de cierta historia que me había estado negando, y he visto un lado perverso de Bill Weasley xD lo siento, pero que buen papel ha hecho nuestro querido Domhnall Gleeson al interpretar al general Hux.

No sé porque lo digo... creo que es muy random, nos leemos el próximo jueves.

Por cierto, Feliz Navidad a todos. Muchas gracias por sus bonitos reviews.


—Lo has escuchado ¿cierto? –Se escuchó la voz de Blaise después de un largo minuto de silencio.

—Lo he escuchado, Blaise, no te preocupes –se burló –esta información viene bastante bien.

— ¿Cómo vas con las armas? ¿Tienes tiempo de terminarlas? Porque de no ser así, enviaré unas cuantas extras a las coordenadas que me diste.

—Está todo en orden, Blaise.

—Sabes que si Quirrell me pide que vaya, la próxima vez que nos veamos seremos enemigos ¿no es cierto?

—Lo sé –murmuró –Blaise –suspiró –si Quirrell quiere matarme, no dejes que él lo haga, si es preciso, hazlo tú, y por lo que más quieras, que no toquen a nadie de mis hermanos.

—No tocaremos a ninguno de los que amas, incluido el idiota de Malfoy, así me vaya la vida en eso –ella sonrió.

—Angelina está a salvo, en cuanto esto esté asegurado, podrás huir con ella…

—No voy a huir –se burló el chico –estamos en una guerra, mi linda jefa –soltó –mi lealtad va primero que mi amor, el amor a mi país, ese que tú misma me inculcaste ¿recuerdas? No hay que amar a nadie más que a nuestro país, y si por desgracia amamos a alguien con la misma intensidad, hay que poner el bien común primero, bueno, esto es el bien común, voy a quedarme a tu lado, luchando y haciendo lo que pueda, así que no acepto la orden de huir.

—Habla con Angelina al menos –ordenó.

—Lo haré, me tengo que ir, o los demás comenzarán a sospechar.

—Cuídate, Blaise.

oOo

Esperó a que Theo se quedara dormido de nuevo y a que Katie apareciera en el lugar, no la observó, ni siquiera la saludó como siempre lo hacía, así que el comentario de Theo era cierto y no una artimaña para ponerla celosa, aun así, le agradaba, Katie era una chica inteligente y adorable.

— ¿Puedes encargarte de él? –Interrogó.

— ¿Me estás pidiendo que lo mate? –Soltó un poco enfadada.

—Te estoy preguntando si puedes quedarte con él y cuidarlo, tengo un asunto que tratar con mis hermanos.

— ¿Vas a tardar? Porque no me siento muy cómoda cuidando de él, y si despierta…

— ¿Es porque se dio cuenta de que te sientes atraída por él? Katie, es normal, Theodore Nott es un hombre completamente atractivo, si le añadimos su personalidad, es normal que cualquier chica sintiera un poco de cosquilleo en el estómago al estar cerca de él.

—Tú no –soltó de forma brusca.

—Bueno, me siento como una adolescente tonta cada que veo a Draco, como si estuviese viendo al chico que me gusta y que jamás me haría caso.

—Bueno, Draco Malfoy te hizo caso, ¿no es algo que tendrías muy en claro ya que te acuestas con él?

—Estás un poco a la defensiva ¿lo has notado?

—Sé que no tienes la culpa que él esté enamorado de ti, que le conociste primero…

—Katie, si yo sintiera algo por Theo, estaría con él.

—Estás con él –soltó enfadada.

—Sí, porque lo que siento por él, es lo mismo que siento por Bill, por Charlie, Ron, Fred, Percy o George, ni siquiera un poco de lo que siento por Draco, si hubieses puesto tus ojos en Draco, tal vez tu pelo rubio tendría que nacer de nuevo –sonrió.

Salió apresurada del lugar y fue en busca de sus hermanos, que estaban con las mujeres del campamento, enseñándolas a usar mejor un arma y a defenderse.

—Así que por fin te separas de tu amante –soltó Ron con el ceño fruncido.

—Es mejor que te calles –soltó Bill –Theodore me parece una mejor opción para ella.

—No es mi amante –soltó ella –y necesito su atención un momento.

—Ginny, estamos en medio de un asunto, si puedes volver después…

—Quiero hablarlo primero con ustedes, después con Draco, pero si no quieres, será al revés y no te ofendas.

Bill se cruzó d brazos y observó a su hermana, que estaba un poco estresada, había pasado un mes muy malo, desde que habían atacado a Theodore Nott al grado de casi la muerte, se había puesto histérica, había escuchado la pelea con Malfoy, y a pesar de que Theo había despertado y todo con él estaba bien, sabía que esa relación estaba en la cuerda floja, y si bien la prefería con Theo, no podía hacer nada por cambiar las circunstancias, Ginny amaba a Draco, aunque Malfoy, no hubiese hecho nada por demostrar su amor, como lo había hecho Nott en varias ocasiones, completamente en el anonimato.

—Zabini me dijo que Quirrell está por venir, Dolohov quiere que limpie el condado, en una misión llamada carmesí, y son brillantes, saben a qué se refiere a eso.

—Mintámosle, hagámosle creer que nos hemos ido de Wilshire –sugirió Ron.

—Eso comenzaría una cacería, Ron, si no es en Wilshire, será en otro lado, pero nos buscarán por todos lados, debajo de cada piedra, en cada copa de cada árbol.

—Lo sabemos, Ginny, pero es ganar tiempo, además no nos moveríamos, serían señuelos, estamos en una guerra, hermanita, tenemos que jugárnosla, sea como sea, no podremos estar detrás de ti o bajo tus faldas todo el tiempo, si vamos a morir, que sea luchando, no huyendo como maricas –anunció Charlie.

—Le dijiste a Potter eso, que debería preguntarle a su gente lo que querían hacer, pues bien, tú nos preguntas, nosotros te decimos que queremos permanecer a tu lado luchando y librando esta guerra, no ocultarnos –Bill fue hasta ella y acaricio su mejilla –no queremos estorbar, pero tampoco ser tus puntos débiles, y mira que somos seis –se burló.

—Bien, de todos modos tengo que hablarlo con Draco, independientemente de nuestra situación actual, es nuestro líder, tiene que saberlo y estar prevenido por cualquier cosa.

Nuestro cuñado es un buen tipo, Gin-Gin –aseguró George –creo que tenía todo el derecho de ponerse como se puso, no has comido nada bien, no has dormido nada bien, sabemos que te sientas culpable por lo que ocurrió con Nott, pero pudiste hacer bien esas cosas, había gente dispuesta a cuidarle, y tu lugar es con Draco, después de todo, lo elegiste a él, no a Nott.

—George tiene razón –Ginevra observó sorprendida a Bill –lo elegiste a él, por alguna extraña razón, y a menos que quieras cambiar de rubio, deberías seguir así.

oOo

Draco levantó la vista, tenía su atención a unos papeles frente a él, con la mejilla recargada en el dorso de su mano, con una expresión ausente y aburrida, hacía casi un mes, que no tenían sexo, ni si quiera una charla tranquila, y Bill tenía razón, tal vez Draco pensaba que había cambiado de amor, pero no pasaría eso, jamás.

—Hola –saludó él.

—Necesito hablar contigo.

—Tiene que ser muy grave, para que señorita modales no conteste cordialmente un saludo.

—Claro, lo siento, hola –suspiró –si el líder está desocupado, tengo un asunto que tratar con él.

— ¿Es personal? –intentó una sonrisa que fue más bien una mueca.

—No, no es nada personal, creo.

—Entonces dudo que tenga tiempo –negó y centró toda su atención a los papeles.

—Quirinus Quirrell...

—No quiero hablar de trabajo, tengo bastante ahora, no me has dirigido una frase completa en semanas y ahora estás aquí, por trabajo.

—Eres el líder de una rebelión, pero si no quieres tratar ese asunto conmigo, bien, hablaré con Remus y la profesora McGonagall –dio media vuelta.

—Como quieras, ya estoy harto de ser yo el que intente solucionar esto, si lo que quieres es morir junto a la cama de Nott, hazlo, tienes mi permiso para ello, espera, no lo necesitas, eres libre, porque no soy nada ¿no es cierto? –soltó enfadado.

—Remus le informará de lo que ocurre, perdón por molestarlo, líder.

Avanzó enfadada hasta donde estaba Remus hablando con Parvati, se dejó caer junto a él, completamente enfadada.

—Volvieron a discutir, lo que me sorprende es que seas tú quien acude a mí ahora, así que él ha tenido la culpa esta vez.

—No quiso hablar conmigo, porque era asunto de trabajo y no personal.

—En realidad tiene muchos pendientes, los dejó por cuidar de ti y de Nott.

— ¿De mí? –Se burló –no necesito que él cuide de mí, y esto es importante, Dolohov ha mandado a Quirrell a limpiar el condado en una misión llamada carmesí, viene a matar a mis hermanos y a mí, eso no es lo que importa, lo que importa es que podrían atacarnos, y tenemos que estar preparados para eso, Remus, eso es más importante que nuestros malditos problemas personales ¿no lo crees?

—De hecho, sí, lo creo, iré a hablar con él, tú deberías ir a dormir.

—Iré a seguir con las armas –informó.

—Por eso es que Draco está así, está preocupado, lo que deberías hacer, es ir a dormir.

oOo

Ginny se había quedado dormida en el suelo, junto al catre de la pequeña enfermería improvisada, donde dormía Nott, pero él no estaba, era ella la que ocupaba el catre, su vista fue hasta el pequeño hilo rojo, que iba de un lugar a otro y estaba atado a su dedo, así que después de ver la nota que decía sígueme hizo lo que se suponía tenía que hacer.

Le sorprendió el hecho de que el pequeño hilo rojo seguía hasta el pequeño bosque, estaba enredado entre muchos de los árboles, pero no se detenía, seguía un poco más allá.

Las personas en la fogata la observaron un poco extraño, pero no se detuvo un poco a dar explicaciones, porque tampoco estaba muy segura de que demonios iba todo eso.

Llegó al pequeño lago, el hilo rojo llegó a su fin detrás del árbol, sonrío al toparse con los ojos de grises, el otro extremo del hilo rojo, estaba atado al dedo de Draco, no dijo nada, no tenía palabras para ello, caminó hasta él y sujetó su mano.

—Ahora sabes quién está al otro lado de tu hilo rojo del destino –murmuró –ahora sabes que nuestro destino puede atorarse, enmarañarse, pero jamás romperse, te amo, Ginevra.

—Te amo –rodeó el cuello del rubio y lo besó.

—Hoy es nuestro aniversario, hace cuatro años, te vi por primera vez, fue la primera vez que el extremo de nuestros hilos rojos se juntaron, y nuestros destinos se han torcido, enmarañado, pero siempre nos han vuelto a juntar.

— ¿De dónde has sacado tanto hilo rojo? –Indagó curiosa.

—Estoy siendo un tonto romántico y lo único que te importa es de dónde he sacado tanto hilo rojo, Weasley, en serio tenías que ser una de ellos –sonrió.

—Es simple curiosidad, me sorprende que fueras capaz de conseguir todo el hilo rojo de…

—En realidad, rapé a todos tus hermanos e hice una finura de hilo rojo –se burló y la acercó a él –estaba planeando hacer algo por nuestro aniversario desde hace tiempo, pero… así como estaban las cosas, creí que no llegarías o me dirías que no estás de humor para perder el tiempo en tonterías.

—Draco –musitó –lo siento, en verdad que sí, es sólo que… tú y Luna, aman tanto a Theo, que no quería que me odiaran si algo malo llegara a ocurrirle por mi culpa.

—No ha sido tu culpa, ya te lo hemos dicho hasta el cansancio, Ginevra, no ha sido tu culpa, me alegra que pudiesen salir de ahí, estoy agradecido de que el pánico no te ganara y no hubieses hecho nada por mi hermano.

—Te amo, y perdón por ser… una idiota todo este tiempo.

— ¿Te ha gustado tu sorpresa? –Sonrió –porque puedo solucionarlo en otro aspecto –besó el cuello de la chica.

—Me ha encantado, pero no pienso decirlo, quiero que lo soluciones.

—Bill me ha ayudado a preparar todo esto, creo que por fin entendió, que pase lo que pase, somos tú y yo, contra el mundo.

oOo

La charla se detuvo en cuanto Draco llegó hasta ellos, observó a todos sus amigos, y a los hermanos de su novia sentados juntos, eso era algo digno de ver y se odiaba por dejarla durmiendo, cuando pudiese tener esa imagen tan genial en su memoria.

— ¿Y Ginny? –Preguntó Charlie.

—La dejé durmiendo –se rascó la nuca un poco apenado.

—Está bien –gruñó Bill –al menos ya está durmiendo un poco.

—Le pedí a Katie algo para dormir, le di algo de beber con eso, no estaba muy segura, pero tiene que comenzar a recuperarse –se encogió de hombros.

—El sueño es algo que jamás recuperas –musitó Katie –espero que después de la buena siesta, se sienta mejor y le dé un poco más de apetito.

—Ver a Theo haciendo su vida normal le dará ese apetito –soltó Draco y le sonrió al chico –es bueno tenerte de vuelta, hermano.

—Tenemos muchas cosas en que ponernos de acuerdo, hermano, no puedo tener más vacaciones, aunque quisiera tenerlas.

—Casi se te olvida que estamos en una guerra, Theo –se burló Neville.

—Así soy de inconsciente, no te fijes, Neville.

La charla avanzó tranquila, cada quién aportando sugerencias, o dando su opinión respecto a lo que ocurriría, tenían que aprovechar mucho ese tiempo, porque no sabían que pasaría cuando Quirrell pisara Wiltshire, toda esa paz, podría irse al demonio.

Cuando regresó a la tienda, Ginevra seguía dormida, y era mejor, había pasado un mes muy malo, cuidando de Nott, así que merecía más que nadie ese descanso, había mejorado las armas que tenían y había hecho un par más, así que tenían forma de cómo defenderse, no estaban al nivel de armamento que La Orden, pero al menos, no estarían por debajo de las expectativas ninguno de ellos.

—Descansa –susurró cuando ella se removió un poco incómoda y abrió poco los ojos –todo está muy bien.

oOo

Todo el lugar se quedó callado, el silencio era tal, que sólo se escuchaba el resonar de los pasos pesados que avanzaban a lo largo del gran corredor, la mirada de todos estaba al frente, pero no se atrevían a levantar la vista, hacía casi un mes, que la tensión se sentía en cada uno de los corredores, en cada una de las habitaciones, y más que nada, en cada una de las calles.

Desde que Antonin Dolohov había sido nombrado Dirigente Principal, el terror había comenzado a rondar cada una de las calles de Londres y otros puntos del país, ni siquiera la aristocracia se sentía a salvo.

Desde el pequeño cambio de nombre que se le daba a la guardia nacional, se supo que las cosas estarían de un modo bastante crítico.

El Ejército Negro. Se había apoderado de las calles, supliendo a los soldados comunes que una vez habían estado a cargo de la seguridad de las calles, sólo unos pocos soldados comunes, habían pasado las rigurosas pruebas del nuevo Jefe del Departamento de Defensa, no cualquier hombre o mujer habían tenido tan grande honor de ser parte de tan importante fuerza.

Eran intocables, tenían la suficiente autonomía para decidir quien vivía y quien moría, sin necesidad de un tribunal, como solían ser las cosas, si a un soldado del Ejército Negro, se le ocurría que una persona tenía suficiente material para considerarse parte de la Resistencia, ellos podían presentarse en su hogar, y matarle, frente a su esposa e hijos, no había nadie que se salvara de la represión que el Nuevo Estado de Paz, había traído consigo, si antes se quejaban del régimen de La Orden, el nuevo, era peor que vivir en el infierno.

Los pasos se detuvieron frente a las puertas dobles, los soldados no hicieron nada, ni siquiera miraron al hombre de ojos negros.

—Vengo a ver al Gran Canciller –su voz fue suave, como un susurro, pero fría y atemorizante.

— ¿A quién tengo que anunciar? –Soltó el soldado.

—Al Dirigente Principal.

—Desde luego.

El soldado se adentró al lugar y después de unos minutos salió, abriendo la puerta para Dolohov y dejándolo pasar.

—Buenas noches, Gran Canciller –sonrió cínicamente –vengo a informarle, que he dado la orden directa a mi hombre de confianza para que viaje a Wilshire a asesinar a su querida pupila.

— ¿Estás seguro que sigue en Wiltshire? –Pronunció Severus un poco serio.

—No importa donde se encuentre, van a encontrarla y matarla, a ella, y a todos los que ama, no quisiera tener esa clase de mala suerte –sonrió.

—Bien –contestó sin darle mucha importancia –sólo una cosa, Dolohov, si vas a matarla, no quiero equivocaciones.

—No voy a dejarla vivir, pagaré mucho por su cabeza, Gran Canciller, será tan buena la paga, que incluso, los mismos miembros de la Resistencia se verán tentados en mandarme la cabeza de ella, y cada uno de los que ama.

—Ya te lo he dicho, si vas a hacerlo, deberás hacer las cosas bien.

—Lo serán –aceptó –no habrá persona alguna que no conozca la cacería que se hace en su honor, Gran Canciller, el pueblo querrá matarla por traición, y la Resistencia por todo el dinero y comodidades que se le promete a quien me traiga su cabeza.

—Estás contando en que alguien específicamente le mate ¿no es así?

—Así es –sonrió –usted lo trajo junto con los pelirrojos –sonrió el hombre –Cedric Diggory.

—Así que lograste corromper a alguien de la Resistencia.

—Digamos que no hay nada que la envida no pueda hacer, Gran Canciller, el joven Diggory por ejemplo, su envidia y celos por Malfoy, le hicieron caer fácilmente, digamos que tendrá el placer de matarla, no sólo por el dinero, sino para ver a Malfoy derrotado.

— ¿Sabes algo de ellos? –Lo observó directamente a los ojos.

—Parkinson ha seguido informando cada uno de sus pasos y los de su esposo –se encogió de hombros –así que digamos que el rubio no es tan idiota, y ha seguido junto a ella, bien, digamos que su amor por Parkinson, salvará su vida esta vez.

—Así que te ha comunicado muchas cosas ¿cómo qué?

—Como que Ginevra ha ido a robar el complejo de Wiltshire, le he dejado un regalo, es una lástima que mataran al amigo de Malfoy y no a ella.

— ¿Quién te ha estado manteniendo al tanto de lo que ocurre en Wiltshire?

—Blaise Zabini, desde que vino a mí, pidiéndome que lo reclutara, me ha sido más fiel que los dedos de mi mano, así que le he confiado el cargo de capitán, y le he dejado al mando del complejo.

— ¿Qué ha pasado con los traidores? –Preguntó.

—Se han mandado a la prisión, salvo Millicent –se tronó el cuello que tenía tenso.

— ¿Qué has hecho con ella? –Indagó Severus firmando los papeles frente a él.

—Me he divertido un rato con ella –sonrió cuando Snape lo observó.

—Has abusado de la chica ¿no es así?

—No he abusado de ella, digamos que le gustaba el sexo salvaje.

— ¿Le gustaba? –Frunció el ceño sin comprender.

—Millicent era la favorita de Ginevra, por eso Dumbledore la envió a Wiltshire, tenían un montón de datos inútiles de la primer era. Digamos que era una zorra, ninfómana, que ni cincuenta hombres del Ejército Negro la pudieron complacer por completo, así que digamos que tuve que ponerle algo entre las piernas lo suficientemente grande, como para complacerla –sonrió.

—Te has estado divirtiendo –soltó Severus.

—Mis hombres también se han estado divirtiendo, digamos que si siguen así, no quedará virgen en todo el país, alguno sólo se sienten atraídos por las niñas.

—Ya veo –dijo en calma y siguió poniendo su firma en los papeles –ve a supervisar la cacería, Antonin, no quiero que falles esta vez, o me enfadaré mucho.

—Como usted ordene, Gran Canciller –se giró y salió por las puertas dobles.

—Una cacería en su honor –se burló Snape.

oOo

Quirrell observó al hombre frente a él, no dijo nada, contrario a lo que Dolohov le dijera, él no confiaba para nada en Blaise Zabini, tenía buen olfato para los traidores, y Zabini olía a eso, a traidor, sino fuera porque los soldados del complejo reaccionaban bastante bien a sus órdenes, y le felicitaban por haber matado a Theodore Nott, el mejor amigo de Draco Malfoy, le hablaría directamente a Dolohov, diciendo que había un pequeño detalle con su capitán favorito.

—Bienvenido –sonrió Zabini, pero no era la clase de saludos a los que estaba acostumbrado, desde que era el Jefe del Departamento de Defensa, todo mundo lo alababa e idolatraba, como para ganarse sus favores, pero Zabini no, él le hablaba como si se tratara de uno más de sus hombres, bien, por ese lado, le caía bien el chico.

—Bien ¿por dónde se fue la zorra pelirroja la vez del ataque? –interrogó.

—Se fue por ese lado –informó una de las puertas pequeñas, así que siguió el corredor.

Avanzó decidido hasta el final de los corredores, no le sorprendía que esa zorra huyera, era la única, salvo el demente profesor Dumbledore que conocía a la perfección el complejo, así que conocía caminos, accesos que nadie más conocía.

—Debería haber sangre, pero no la hay –observó a Zabini que le sonrió engreídamente.

—Bien, jefe, los dejé creer que escaparían, pero los esperaba por esa puerta, y les ataqué justo aquí, pero el idiota de Nott se interpuso entre mis balas, y la pelirroja.

—Ya veo –observó la sangre seca –aun así pudo escapar ella ¿no es así?

—El sr. Dolohov me ordenó que si salían del complejo no los siguiera, usó el cuerpo de Nott para cubrirse, cuando llegó al bosque, ordené que no los siguiera.

—Bien, pudo ser una trampa, así que estuvo bien.

—Conviví con Malfoy, si hay algo que él no hace, es esa clase de misiones por parejas, había más escondidos, esperando que nosotros cruzáramos el límite, para matarnos y adueñarse del lugar, es algo que no puedo permitir.

—No es tan idiota como pensé que lo era, Zabini.

—He aprendido del mejor –le sonrió a Quirrell.

— ¿En serio? –entre cerró los ojos -¿quién?

—Cuando me uní como soldado a La Orden, mi superior era la persona más inteligente de toda La Orden, tenía habilidades, los años y la edad, le dieron ventaja en esas cosas –mintió Zabini.

—Supongo, los viejos siempre saben más que nosotros –sonrió, como si él no fuera lo suficientemente viejo.

—Así que le agradecería mucho, que me dijera si ocupará o no a mis hombres para su diversión.

—Sí, tenemos una apuesta sobre los hombros, todo el país está detrás de la cabeza de esa zorra, diez millones, aparte de la inmunidad, es algo que todo hombre en el país quiere ¿o tú no? –sonrió.

—Entonces debería poner manos a la obra y competir en eso –se burló.

—Es una cacería, muchacho, porque a las zorras, se les caza.

Blaise suspiró cuando Quirrell se alejó, y lo agradeció, no podría seguir comportándose a la altura después de tan desagradable plática, y bueno, había alterado la realidad un par de veces, Ginevra si había sido su primer superior, él había sido su primer soldado, así que había sido un trabajo en equipo, y lo que La Orden necesitaba, era clase de líderes como ella, que trabajara junto a sus subordinados, más no que se creyeran más alto que ellos, por eso, había tanta traición.

oOo

Ginevra observó la mirada atenta de Luna, que no había dicho nada desde que se había sentado en la fogata y había sujetado al pequeño Frank en brazos.

—Quieres decirme algo, pero no te atreves –soltó sin verla.

—Neville me prohibió salir del área de la Resistencia, pero a veces suelo caminar dormida, y no… no puedo evitarlo.

—Ya sé que eres rara, pero que ocurre –sonrió.

—Vi un anuncio –los ojos azules de Luna estaban un poco apagados –están ofreciendo precio a tu cabeza.

Ginny tragó saliva y observó a su amiga, su mirada era preocupada, no estaba mintiendo, y por lo que podía deducir, Draco no lo sabía.

—No quiero que se lo digas a nadie más –ordenó.

—No me hagas algo así, Ginevra, tengo que decirles, tuve que venir aquí antes que nadie para quemar todos los papeles que llegaron aquí con el viento, si alguien más los encuentra…

— ¿Tan buena es la recompensa por mi cabeza? –se burló.

—Diez millones –soltó con pesadumbre –es una invitación directa del Gran Canciller.

—Así que planea deshacerse de mí –se burló.

—Y de tus hermanos –completó Luna.

—Es bastante tentador ¿crees que me den el dinero si me entrego sola? –se burló.

—Deja de tomar esto tan a la ligera, maldita sea –gruñó.

—Mis hermanos han pasado tiempo poniéndose de acuerdo respecto a todo esto, Luna, vamos a despistar a Quirrell, no llegarán aquí, no podrán tocar a nadie de los que amo, ni siquiera al pequeño Frank –besó la frente del bebé.

—Tienes que decirle a Draco –soltó Luna.

—Le diré, no te preocupes, pero no quiero que lo saques a tema ¿bien? Estará demasiado inquieto después de la noticia.

—Bien, pero él tendrá que guiñarme un ojo después de que le digas.

—Lo hará, no te preocupes, o le hará daño a Frank, cuando lo alimentes.

—Cierto, tenemos que ir planeando el bautizo –aplaudió emocionada.

—Así que al final se llamará Frank Theodore Longbottom.

— ¿Quién? –Indagó Theo sentándose junto a Luna.

—Mi hijo, te prometí que le pondría Theodore si despertabas, así que se llamará…

—Sabía que había algo importante por lo cual despertar, Luna ¿cómo es que planeas ponerle Frank Theodore? ¿A caso no lo quieres? Porque puedo quedarme con él.

—Oye –frunció el ceño Luna.

—En serio, desperté sólo para decirte, querida Luna, si no quieres que tu hijo te odie en el futuro, no le pongas Frank –se burló Theo.

—Así se llamaba el padre de Neville –soltó Luna.

— ¿Y? ¿Por qué no le ponen el de tu padre? También está muerto.

—Bueno, mi padre asesinó a mi madre, así que no quiero que mi hijo lleve el nombre del asesino de mi madre, por muy mi padre que sea –soltó Luna –Neville también lo sugirió, pero me negué rotundamente.

—Siendo así, creo que sólo debería ser Frank Longbottom Jr. —Sonrió Theo.

— ¿Estás seguro? –Elevó una ceja platinada.

—Totalmente –sonrió.

— ¿Ahora me dirás por qué estás tan sonriente? –Sonrió ella al ver a Theo más animado que de costumbre.

oOo

Katie cerró los ojos con una sonrisa tonta en los labios, observó la mirada atenta de Luna, que tenía en brazos al pequeño Frank Longbottom.

—Estás muy feliz ¿no? Estabas de muy malas últimamente.

—Dormí bien, eso es todo.

—Por supuesto, pero esa misma clase de sonrisa es la que tenía Theo así que me imagino que es por la misma razón ¿no?

— ¿Qué quieres que te diga? –Se encogió de hombros –no sé por qué él pueda sonreír.

—Te acostaste con él ¿cierto?

—No –admitió.

—Vaya ¿en serio? –Sonrió sin creerle.

—Sí –se encogió de hombros –bueno, me besó, sólo eso, pero no vayas a decirle a nadie, imagino que es su secreto sucio.

—Puede ser –se encogió de hombros Luna, después de todo, Theo y Draco eran completamente diferentes respecto a las mujeres, Theo solía ser un casanova antes de ir a La Orden, y Draco solía dedicarse a una sola mujer.

—Estaba revisando sus heridas, le dije que… estaba bien, que estaban sanando bien, hablamos de otras cosas, y cuando le dije que se fuera, vino hasta mí y me besó –sonrió.

—Posiblemente sólo te besó…

— ¿Pensando en Ginevra? –Frunció el ceño.

—No vayas a ofenderte, pero es lo más seguro, Theo está enamorado de ella, y bueno, cada día está más lejos de ella de lo que desea.

—Comprendo, tampoco es como si me hubiese hecho ilusiones, Luna, de las dos, soy la que tiene más en claro que Theodore ama a Ginevra y no a mí.

—Sólo digo que puede ser una posibilidad –se defendió.

—Es la verdad –soltó Katie un poco seria y decepcionada.

oOo

Ginny observó a sus hermanos, todos tenían el ceño fruncido, la noticia no les había agradado para nada, pero se limitaron a gruñir y asentir con las indicaciones.

—Sí vamos a morir, moriremos los siete –soltó ella.

—Considero que si vamos a morir, por lo menos lo hagamos los que no tenemos nada por lo cual vivir, aparte de nosotros ¿no lo crees? –Soltó Bill.

— ¿Qué es lo que quieres decir, Bill? –Se cruzó de brazos enfadada.

—Que tú tienes a Malfoy, y por mucho que lo odie, Ginevra, creo que tienes que ir quitándote esa idiotez de la cabeza ¿me escuchas? Todos nosotros te amamos, eres nuestra hermana, pero así mismo, sabemos que tienes un hombre por el cual luchar y seguir con vida, tenemos la misma sangre, pero caminos muy diferentes y tal vez demasiado alejados, no nos pongas antes de la persona con la que compartirás tu vida.

—Me sorprende que hables así, Bill –se burló ella.

—Me está costando mucho ser honesto, como para que hagas esto un poco más difícil, sé que eres valiente y temeraria, pero ir de misión en misión con la esperanza de morir como una heroína, porque más que serlo, luces como una idiota.

—Gracias –soltó un poco enfadada.

—No sabes nada sobre salir y pelear, Ginevra, es a lo que Bill se refiere –murmuró Ron –sé que hay veces que uno se siente invencible, pero no lo eres, jamás lo serás, y cuando estás peleando, es tú vida o la de la otra persona, por mucho que tu instinto de supervivencia esté atrofiado, llega el momento en que te meas a ti mismo por el temor de morir.

—Tienes razón, nunca he peleado, pero tampoco me da miedo morir si…

Si la causa es justa –terminaron sus seis hermanos en unísono.

—Aunque se burlen –frunció el ceño.

—No hay causa justa en una pelea, te vas a dejar matar en tu primer batalla porque según tú, la causa fue justa, pero ninguna batalla es justa, y eso lo vas a aprender por las malas, si sigues con esas ideas idiotas y suicidas, ellos vendrán, nos atacarán e intentarán matar a todos los que amas, y terminar contigo ¿crees que es una causa justa eso? –se burló Bill –te dejarás matar y después, cuando esos hombres terminen con cada uno de los rebeldes de este lugar, y se diviertan torturando al pequeño Frank, vas a estar retorciéndote en el infierno, deseando no haberte dejado matar –finalizó Bill –pero es tu vida ¿qué puedo decirte yo de cómo vivirla o qué elecciones son las mejores?

—Lo estás haciendo ahora.

—Sólo es un consejo, y lo está diciendo él porque es el mayor, pero todos creemos que eres un poco mártir, cuando se trata de morir en batalla, no toda batalla es digna, ni toda muerte heroica, a veces, sólo hay idiotas que mueren por eso, por idiotas, en una batalla que hasta un bebé recién nacido, encontraría fácil de vencer –se encogió de hombros Charlie.

—Bien –aceptó ella –es una cacería –se encogió de hombros –nosotros somos los ciervos, es hora de que Quirrell sepa, que matar a un Weasley, no es tan fácil.

oOo

La vista de Quirrell se enfocó en el pequeño destello que provenía de un par de árboles, conocía esa forma de operar, la Sedición la usaba para distraer al oponente, pero ellos eran pocos, comparados con sus hombres.

—Sal, sal donde quiera que estés, zorra –gritó divertido.

—Creo que no se dejará atrapar muy fácil –soltó Blaise.

—No le conoces tanto como para saber lo estúpida que es.

—Cierto, es estúpida –admitió Blaise con el ceño fruncido –pero somos más estúpidos nosotros, porque somos doscientos hombres, en territorio rebelde.

— ¿Y eso qué? –se burló Quirrell.

—Ellos son cerca de mil –soltó desenfadado.

— ¿Y? Sigues dándome excusas idiotas.

—De acuerdo.

—Jefe, hay movimiento por aquél lado –Blaise asintió.

—Ustedes dos, formen una barrera que cubra aquellos sitios, por lo que quieran, no se acerquen a ningún movimiento mientras no sea claro, nunca confíen en lo que no es operado por una persona.

—Claro –contestó el soldado.

—Eres un marica –soltó Quirrell y ordenó a uno de sus hombres ir a la dirección que le habían dicho a Blaise.

Cuando el soldado estuvo lo suficientemente cerca, la explosión hizo que todos se alertaran, el grito de terror, dolor llenaron los oídos de los hombres, Blaise les ordenó que no se movieran, mientras Quirinus ordenó lo contrario.

—Será la cacería más divertida que veamos en mucho tiempo –Blaise ocultó la sonrisa al escuchar la voz divertida de Ginevra, que se dejó ver ante Quirrell.

—Vas a morirte, maldita zorra –se burló Quirinus.

—Primero tendrás que atraparme ¿no?

—Bueno, lo haré, y te haré tantas cosas, que desearás no haber nacido.

—Te deseo suerte, en ese caso –sonrió.

El arma que sacó era algo completamente desconocido para Blaise, así que tenía que haberlas fabricado con las cosas que le había pedido robar.

—Vaya, vaya, Weasley –se burló Blaise.

Matar a Theodore Nott, es algo que jamás debiste hacer, Zabini –mintió –pero prometo que en ésta divertida cacería, intentaré devolverte cada una de las balas que le diste.

—Va a ser muy divertido en ese caso –soltó una carcajada divertida.

Sorprendida por Quirrell, jaló el gatillo sin querer cuando la bala dio en su brazo, frunció un poco el ceño y todos los soldados cerca, terminaron cubiertos de restos de la corteza de un árbol.

—Balas muy sofisticadas ¿no es así? –se burló Blaise.

—Las repliqué –admitió y observó a Quirrell –sólo espera a ver, como tu cabeza vuela en todas direcciones, pero… recuerda una cosa, esto es una cacería, tienes que dejar correr al ciervo primero.

Cinco… cuatro…

La pelirroja se perdió entre un par de árboles, en dirección contraria al campamento, cuando ella y sus hermanos planearon esto, junto con Blaise, quedaron que no involucrarían a nadie de la Resistencia.

Su respiración era irregular y agitada, había corrido hasta el primer resguardo que habían hecho, se suponía que Blaise correría hasta ese lugar, para darle un poco más de ventaja, pero Quirrell había corrido junto con él, significaba que el plan había fallado desde el momento en que le disparó por primera vez. Maldición, pensó.

Recuperó un poco de aire y volvió a correr hasta el segundo resguardo, activo el mando, que le retrasó quince segundos de ventaja, cuando el foco se puso de color azul, comenzó a correr, dejó que Blaise y Quirrell estuvieran lo suficientemente alejados y detonó el explosivo.

—Ven, ven, ven –la llamó Charlie y le hizo un torniquete rápido y sencillo en el brazo.

—Estoy bien, Quirrell siguió a Blaise, tienes que dejarlos pasar a los dos ¿lo escuchas?

—Pero…

—No, no, la prioridad es Blaise y sus hombres, los demás no importan, los reconocerás –sonrió –te verán, pero fingirán que no, a los otros, les disparas, Charlie –le dio su arma –tiene balas expansivas, son al extremo salvajes, ten mucho cuidado, no te dispares, o te volarás medio cuerpo –advirtió.

Charlie salió de su escondite, ayudado por los soldados de Blaise, se deshizo de los soldados de Quirrell, siguieron avanzando, esto más que cacería, era como un juego de encuentra la bandera. Salvo que con armas reales, y más que letales, cuando disparó la primera bala contra uno de los del Ejército Negro, el arma lo tiró de espalda al piso, volando completamente la cabeza y parte del pecho del hombre con una sola bala.

—Ocho menos –dijo el soldado –faltan ciento ochenta.

—Roguemos porque ellos hayan matado más –sonrió Charlie y comenzó a correr.

Bill sujetó el arma que Ginevra le había dado, ni siquiera habían tenido media hora para practicar, lo único que sabía es que eran inestables si no las sabías usar, y que las balas eran en extremo peligrosas, un solo disparo, y las cosas irían bastante mal.

Disparó contra uno de los soldados y el arma le rebotó haciéndole que se golpease a sí mismo y una de las balas se disparara en contra de uno de sus aliados sin querer.

Se tuvo que esconder cuando los disparos fueron a donde estaba su ubicación, no debió usar esa arma, se maldijo para sus adentros.

Levantó la vista cuando sintió un par de pasos cerca de donde estaba, el cabello rubio fue lo primero que vio, el rostro por lo regular impasible era una máscara de furia, los ojos grises eran como plata líquida, disparó en dirección a los soldados que habían estado disparando hacia él.

Se quedó en silencio completamente sorprendido ¿Qué demonios hacía Draco Malfoy ahí?

—Algunos estaban de nuestro lado –soltó Bill.

— ¿En serio? Me importa una mierda –su voz fue como un cuchillo afilado.

—Ginevra ordenó…

—Me importa una mierda lo que ordenara, sacaré su trasero de esto, y lo que haga con ella, será algo muy serio, y si te metes…

—No lo haré –se encogió de hombros.

—Bien –avanzó decidido.

Charlie, Ron y Fred observaron en dirección a Draco y a Bill sorprendidos, se suponía que nadie de la Resistencia tendría que estar involucrado, pero ahí estaba nada más ni nada menos que Draco, el líder.

Disparó incluso contra los soldados que habían estado ayudándoles, la furia del chico era tan palpable, y su habilidad con las armas los sorprendió, ya que había matado a todos los soldados de un tiro preciso en la frente.

—No puedes matarlos a todos –soltó Charlie.

—Sí, sí puedo…

—Voy a dispararte…

—Sólo inténtalo –lo retó Draco.

—Están de nuestro lado, puedes echar abajo el plan de Ginny.

—Voy a sacar de esto el trasero de ustedes siete –soltó Draco –y los ataré dos semanas al maldito lodo, ella incluida –soltó enfadado.

Bill se encogió de hombros ante la mirada incrédula de sus hermanos, jamás le había tocado ver a Draco comportándose como un hombre, siempre había pensado y analizado las cosas.

—Ginny va a enfurecerse cuando se entere –soltó Fred.

—No creo que su furia se parezca a la de Malfoy –admitió Ron divertido.

Corrieron detrás del rubio, disparando a los hombres de Quirrell y diciéndoles a los otros que se alejaran, porque Draco les dispararía.

oOo

Ginevra observó a Blaise y chocó los cinco con él.

—Jefe, nos están atacando también –escuchó Blaise.

— ¿Son los Weasley? –Interrogó.

—No, no son ellos.

—Regresen al complejo –ordenó.

—Pero señor…

—No tenemos posibilidad, tienen que regresar al complejo ya mismo, da la orden.

— ¿Y usted? –Indagó el chico.

—No te preocupes por mí, ve con los demás al complejo, es una orden.

—Bien –contestó el hombre muy poco convencido.

Observó a Ginny y después a sus hombres, ordenó unas cosas y después les informó la razón, tenían que estar con cuidado, alguien más estaba involucrándose en esa divertida cacería.

Avanzaron con precaución, buscando a Quirrell, cada quién por lados separados, aunque midiendo el territorio, no querían toparse con el tercer jugador.

Ginny se giró asustada cuando los disparos salieron de un lugar alejado contra los soldados de Blaise, observó preocupada al chico que ordenó que se cubrieran, avanzaron un poco más.

—Vaya, vaya, has dado pelea, Weasley –se burló Quirrell y Ginny sintió el cañón del arma en su occipital, el momento que otro se colocaba en su temporal –suelta el arma –ella dejó caer el arma y observó a Blaise, que automáticamente levantó el arma contra ella, como lo habían planeado –se terminó la cacería, felicidades, muchachos, hemos atrapado a la zorra.

—Creo que tendrán que bajar el arma –Ginny se tensó cuando la voz de Draco golpeó sus oídos.

—No lo creo –se burló Quirrell.

—Pueden salir, chicos –soltó Draco.

La vista de Ginny se llenó con un montón de rostros familiares, la Resistencia estaba ahí.

—Son diez millones –anunció Quirrell –así que ¿Cuál de ustedes, rebeldes, quiere ser el ganador? –Sonrió.

—Es una cena de Parvati la recompensa por tu cabeza –soltó Cedric –no hay nadie de los nuestros, que cambie eso, por diez millones, soldadito –se burló.

—Están rodeados, así que es su decisión, puedes matarla, pero no dudes que no darás ni medio respiro después –soltó Draco completamente furioso, Quirrell aventó el arma a los pies del rubio y el otro soldado también.

—Irás con tu jefe, y le dirás, que diez millones, no es nada –ordenó Draco.