Glee ni sus personajes me pertenecen. Yo solo juego con ellos :P

Capitulo 29. Relaciones

El mes de febrero ya había hecho aparición. Quinn había conseguido inscribir a Beth en la parte primaria del colegio al que asistían Alex y Alyson, ésta ultima en la parte secundaria. La pequeña parecía adaptarse rápido a ese nuevo estilo de vida, jugaba con su primo, hablaba poco y nada con Alyson, que extrañamente había tenido dos suspensión en el colegio por defender a la pequeña Fabray. Beth disfrutaba de los momentos con Quinn, que a estas alturas eran muchos. Fabray siempre la pasaba a buscar por el colegio y la llevaba a los entrenamientos de fútbol femenino a los que la niña había pedido participar. Quinn pensó que de esa manera mantendría la mente ocupada en otras que no fuera el estado de salud de Shelby.

No es que la mujer se estuviese muriendo, más bien era todo lo contrario. Cada día que pasaba evolucionaba más y los médicos habían dicho que había buenas posibilidades de que se recuperase. Lo que si debían tener era paciencia, demasiada paciencia, por que el proceso de recuperación seria demasiado largo, cosa de un año o dos, eso en el caso de que no quedaran secuelas del accidente. Por el momento ya podía respirar por merito propio, sin necesidad de ningún aparato de por medio.

Aquella noticia había logrado alegrar a Rachel, que no había cambiado para nada la rutina de ir a visitar a su madre cada día al salir de los ensayos. La obra poco a poco iba tomando forma a pesar de que a Quinn mucho no le gustaba el co-protagonista de la morena. Confiaba en su novia pero no ese tal Paul Johnson. Habría expresado varias veces su disconformidad respecto al tema, lo que siempre terminaba en una discusión con Rachel donde la morena alegaba que no confiaba en ella.

Precisamente en ese momento estaban, cada una por su lado después de haber discutido la noche anterior donde Quinn durmió con Beth y Rachel lo hizo en la habitación que compartía con su novia. Ninguna de las dos concilio el sueño durante la noche, cada una absorta en sus pensamientos y luchando contra el impulso de acudir a los brazos de la otra, pero había algo que las detenía: El orgullo.

Cada vez que discutían lo hacían tratando de mantener a Beth al margen. Quería que la pequeña se sintiera cómoda y protegida, no todo lo contrario. Tampoco es que duraran mucho tiempo sin hablarse, lo máximo había sido cinco horas donde cada una ordenaba sus pensamientos para no terminar diciendo algo que pudiera afectarlas permanentemente.

En las dos ultimas discusiones Rachel había sido la primera en ceder y arrojarse a los brazos de su novia, aun sabiendo que ella no había dado motivos para que Quinn sintiera celos. Pero ya no lo haría más, amaba a Fabray pero ya era hora de que la rubia fuera la primera en avanzar. Aunque eso no significaba que dejaría de ser amorosa con su chica, de hecho le daria señales de que quería arreglar las cosas entre ellas pero sin exponerse demasiado. Una noche sin tenerla a su lado había sido demasiado castigo.

-Buenos días- saludo Rachel entrando a la cocina donde Quinn estaba preparando el desayuno. La rubia no le devolvió el saludo y eso le molesto. -La ley del hielo, perfecto. ¿Podrías al menos decirme donde esta Beth? Debería estar aqui desayunando. Tiene clases y ya falto ayer, Fabray- pero Quinn siguió sin contestar. -¿Sabes qué? ¡Eres una idiota, Lucy! Vete al infierno, rubia sexy pero mala.

-Buenos días- Saludo Beth entrando a la cocina con el pelo revuelto mientras se frotaba los ojos interrumpiendo la replica de Quinn, que le regalo a su hija un beso en la cabeza. -¿No me saludas, Rach? ¿Estas enojada conmigo también? Yo no soy tonta como mamá.

-En eso coincidimos, pequeña- secundo Rachel mirando maliciosamente a su novia que la miro con los ojos entrecerrados. La morena se acerco a Beth y le regalo un beso en la mejilla. -Buenos días, princesita ¿Como amaneciste?

-Bien, pero Quinn no dejaba de dar vueltas en la cama. Con Stitch hubiésemos preferido dormir en el sofá o contigo- respondió Beth sentándose a la mesa mientras la rubia le tendía la taza de leche chocolatada. -Aunque dormir contigo tampoco es bueno. Tú hablas mucho, Rachel.

-En eso coincidimos, pequeña- parafraseo Quinn burlándose de la morena que la miro con el ceño fruncido.

-Eso dijo Rachel recién- indico Beth ahogando un bostezo. -Esto esta rico. Gracias, Quinn.

-Mmm... ya debo irme- indico Rachel ignorando la mirada rápida que le lanzo Quinn. La morena se acerco a Beth y le regalo otro beso. -Te portas bien, ¿Eh, Beth? Le haces caso en todo lo que te diga mami Quinn, ¿Ok? No la hagas gritar mucho que después se queda sin voz y no queremos eso, ¿O si?

-No, aunque si se queda sin voz no podrá gritarnos- la risa de Beth logro aplacar con poco el mal humor que se había instalado en Rachel.

Quinn en cambio fingió lavar los platos sucios de la noche anterior mientras que en su interior crecía el deseo de besar a Rachel y decirle una vez más cuanto la amaba. Olvidarse de ese absurdo ataque de celos que no tenia razón de ser, pero si no había cedido aun era por que se sentía estúpida, avergonzada con la morena.

-Como sea, debes portarte bien, ¿Ok?- continuo Rachel formando una sonrisa. -Por que si me llego a enterar que no le hiciste caso a mamá se acabaron las horas de juego con la tia Britt y la tia Eleo, ¿Esta claro?- Beth asintió con los ojos abiertos. Sus horas de juego eran importantes. -Salúdame a tus primos si los ves. Debo irme, pequeña. Te quiero, ¿Si?

-También te quiero, Rach- Beth correspondió al abrazo de la morena mientras que Quinn hacia lo imposible para no sonreír al ver la escena. -No te olvides que hoy por la tarde es mi primer partido. Estarás allí, ¿Cierto? Me prometiste que...

-... Que te sacaría fotos para que mamá las vea cuando se recupere. Si, lo recuerdo- termino Rachel abrazando nuevamente a Beth mientras sus ojos se detenían fugazmente a Quinn. -Estaré allí, pequeña. Te veré haciendo muchos goles y no olvides que ganes o pierdas... Estoy completamente orgullosa de ti. Ahora debo irme- Se giro hacia Quinn y murmuro: -Adiós, Lucy.

Pero la rubia no contesto. Esta vez no por que no quisiera o jugara con Rachel, sino por que las palabras de la morena dirigidas a su hija la llenaron de emoción. Tanta que le fue imposible mantener la ley del hielo con su novia. Si lo había hecho fue por que no sabia como avanzar hacia Rachel y pedirle disculpas por su actitud. Aquello era nuevo para ella, las peleas con sus ex's novios consistía en que ella debía sentarse y esperar a que ellos volvieran a ella pidiendo disculpas. Rachel había hecho eso las ultimas dos discusiones pero sabia que no siempre seria asi. Su novia también tenia su lado orgulloso.

Cuando salio de su ensimismamiento busco a la morena por la cocina pero ya era tarde, no estaba allí. No estuvo segura de cuando tiempo estuvo perdida en sus pensamientos, lo que si supo fue que al reaccionar salio corriendo de la cocina en busca de su novia. Abrió la puerta principal y se golpeo la cabeza contra la pared cuando escucho el ruido del ascensor descendiendo.

-Se fue- se dijo asi misma en un suspiro cargado de tristeza.

-¿Quién se fue?- le pregunto la voz de Rachel con desconcierto mientras tomaba su bolso del sofá y se disponía a salir del departamento. -Cierto, no debo preguntar. La ley del hielo impuesto por la señ...

Pero no pudo continuar por que los labios de Quinn sobre los suyos se lo impidieron. Ni siquiera había sido consciente de que la rubia se había acercado a ella. Le tomo unos segundos cerrar los ojos y disfrutar del beso por que quiera asegurarse de que de verdad Quinn volvía a besarla. Que después de una noche sin hacerlo volvía a sentir el sabor de su novia en su boca. Las piernas le temblaron cuando la rubia se aferro a su cintura y la elevo para que la rodeara con sus piernas.

-¿Qué-qué fue eso?- pregunto Rachel con la voz entrecortada pero sin alejarse demasiado de los labios de la rubia. -Pensé que...

-Y lo estaba. Estaba enojada pero no contigo, amor, sino conmigo misma por ser tan idiota- susurro Quinn con los ojos cerrados yendo hasta el sofá aun con Rachel anclada a su cintura. -Por ponerme celosa cuando no tengo razones para hacerlo, por que no puedo estar sin ti, por que una noche sin ti fue demasiado castigo, ¿No te parece?

-Te lo merecías... lo que hayas sufrido es poco en comparación con lo que sufrí yo- respondió Rachel sin quitarse de encima de su novia pero tampoco cediendo, aunque sabia que al final lo haría. -Me dolió, Quinn. ¿Te has dado cuenta de lo mucho que discutimos por culpa de los celos? No solo son tuyos, yo también tengo mi parte. Odio cuando la idiota del local de comidas rápidas te desviste con la mirada. Me dan ganas de...

-Pero yo solo te amo a ti... Solo tengo ojos para ti, mi amor- susurro Quinn acariciando con lentitud la cintura de Rachel.

-Recuerda eso la próxima vez que te dé un ataque de celos, Fabray- replico Rachel con malicia mirando a su novia a los ojos. -Quinnie, sé lo que se siente que te engañen, que te traicionen, ¿De verdad piensas que haría eso contigo? Después de años de esperarte y por fin tenerte, ¿Crees que al mes de estar juntas te engañaría con el primer chico que se me cruce en el camino?- Quinn la miro a los ojos y negó con la cabeza pero sin decir palabra alguna. -Paul es hermoso, es apuesto, divertido, caballero, amable...

-Parece el chico perfecto- resoplo Quinn en voz baja haciendo sonreír a la morena.

-Si, lo es... pero no para mi. Yo ya tengo a mi mujer perfecta- indico Rachel mordiéndose los labios. -Y la tengo ahora mismo enfrente de mi, pidiéndome disculpas por sus celos absurdos y haciendo que me enamore más de ella por su capacidad de saber darse cuenta de que estaba equivocada.

-Entonces, ¿Me perdonas?- pregunto Quinn con nerviosismo y timidez haciendo que Rachel se olvidara por completo de su enojo con la rubia.

-Solo si la próxima vez recuerdas que solamente te amo a ti y que tú eres la única con la que quiero estar- replico Rachel con una sonrisa de oreja a oreja mientras Quinn asentía contagiándose de la sonrisa de su novia. -Solo me importas tú, bebé.

-Lo sé y... De verdad lo siento, mi Frodo. No volverá a pasar, lo prometo- murmuro Quinn con timidez.

-No puedes prometer algo que no cumplirás, Quinnie... y tampoco quiero que lo hagas- agrego la morena acariciando el rostro de Quinn. -Me gustan tus celos, no los excesivos, esos que nos llevaron a discutir, sino los dulces y tiernos celos que hacen que me enamore de ti por que si me celas es por que te importo demasiado.

-No niego que me importes pero ya sabes lo que dicen de los celos- indico la rubia rodando los ojos que cerro cuando Rachel le regalo un tibio beso en los labios para después cuestionarla con la mirada sobre lo anterior que había dicho. -Son mitad falta de sesos y mitad inseguridad.

-¿De donde sacaste eso?- pregunto Rachel con desconcierto. Quinn iba a contestar pero ella la interrumpió. -No importa. No creo ni una cosa ni la otra. Primero por que si tienes sesos. Eres muy inteligente, no hace falta que te lo diga; y segundo, por que tampoco creo que sufras de inseguridad. Justo tú, la gran Quinn Fabray.

-La novia de Rachel Berry, mucho gusto- bromeo la rubia haciendo reír a la morena antes de acercarla hacia ella nuevamente pero en lugar de besarla simplemente rozo sus labios enviando cientos de descargas a todo su cuerpo. -Dime que también sentiste esa descarga.

-¿Esa... o esas? Por que fueron más de una- susurro Rachel sin poder contenerse de besar a su novia. Un beso que ambas necesitaban para marcar el inicio de una nueva reconciliación.

El lado romántico de Quinn no pudo evitar pensar que los labios de ella habían sido hechos con la única intención besar los de Rachel y eso fue lo que la llevo a besarla con dulzura extrema para que su novia pudiera sentir lo mismo que ella. La morena por otro lado pensaba que no podía tener más suerte en el mundo y agradecía al cielo el hecho de que la gran Quinn Fabray la eligiera a ella como la dueña de su corazón.

-Lo siento... De verdad lo siento, mi amor- susurro Quinn mirando directamente con sus ojos verdes a Rachel. -Te amo... Te amo y temo perderte. Dime que sigues siendo mi novia... por favor.

-Lamento informarle, señorita Fabray, que no se librara de mi tan fácilmente- respondió Rachel repartiendo besos por todo el rostro de su novia. -Te amo, Quinnie. Nadie dijo que una relación seria fácil. Vete acostumbrando por que esto es solo inicio de nuestra relación, no digo que pelearemos todo el tiempo pero es posible que un día a la semana lo hagamos y... ¿Sabes que sera lo mejor de eso? Las reconciliaciones.

-Mmm... amor- susurro Quinn cuando la morena se hizo dueña de su cuello provocandola. -Rach... Me muero por... pero Beth anda por la casa.

-Lo siento, lo olvide- Quinn sonrió al ver las mejillas sonrojadas de su novia segundos antes de que se escondiera en su cuello. -Debo ir al teatro, amor. Supongo que te veré en el partido de Beth y...

-Pasare a buscarte por el teatro como hago siempre- interrumpió Quinn con una sonrisa mientras Rachel la miraba confundida. -Parece que esta a punto de llover. No creo que se lleve a cabo el partido en esas condiciones.

-¿Sabes como se sentirá Beth si eso llega a pasar?- pregunto Rachel en voz baja mirando hacia la cocina donde estaba la niña.

-No te preocupes por ella. Ya me encargo yo de que no esté triste- sentencio Quinn quitando el cabello del rostro de la morena mientras ésta cerraba los ojos. -Nada mejor que una visita al taller de las tías Britt y Eleo para robarle una sonrisa.

-También podría ser tarde de vídeos juegos con la tia Santana, dibujos con la tia Ashley o tarde de baile con el tío Tyler y el tío Mike- agrego Rachel con una sonrisa que se contagio en Quinn.

-No te olvides visitas al shopping con los tíos Kurt y Luke- Aquello dicho por la rubia las hizo reír a ambas mientras Beth salia de la cocina acercándose al lado de su madre. -Si revienta mi tarjeta de crédito ahora con siete años, no me imagino lo que hará cuando tenga quince o dieciséis años.

-¿Ya no están más enojadas?- cuestiono Beth mordisqueando una tostada mientras Quinn y Rachel se ruborizaban al tiempo que negaban con la cabeza y la morena se quitaba de encima de su novia. -Que bueno, por que otra noche durmiendo con Quinn y me iba de esta casa.

-¿Por que eres tan dramática, Beth?- pregunto la rubia viendo como su hija se dirigía hacia su dormitorio. -¿Tan malo es dormir conmigo?

-No es eso, Quinn. Es solo que das muchas vueltas para dormirte y a Stitch y a mi no nos dejas dormir- respondió la pequeña acercándose a la rubia que la miro con los ojos entrecerrados que cambio por una sonrisa cuando Beth le regalo un beso en su mejilla. -Aun asi te quiero, mamá. No seas escandalosa.

-¿Qué-qué dijiste? ¿Me-me llamaste 'mamá'?- cuestiono la rubia con un nudo en la garganta y la sensación de felicidad en su pecho. -Beth, ¿Me llamaste 'mamá'?

-Si, creo que... creo que lo hice- respondió la pequeña con el ceño fruncido, parecía aturdida cuando intercambio una mirada con Rachel que sonreia completamente feliz, lo cual le dio valor a Beth. -Si, te llame... 'mamá'. No-no te molesta, ¿Cierto?

-¿Molestarme? Me hace feliz, pequeña. Tú me haces feliz- remarco Quinn mirando a su hija con lagrimas en los ojos al tiempo que le ofrecía su mano. -Ven aqui y abrázame- Beth trago saliva y se acerco a la rubia con timidez para luego entregarle un abrazo cargado de ternura. -Te amo, hija.

-Yo-yo también- balbuceo Beth en el oído de su madre que la estrecho más fuerte entre sus brazos mientras intercambia una mirada con Rachel que reflejaba lo mismo que ella esta sintiendo en ese momento.

Sentimientos en donde los que mas se destacan era el orgullo y la felicidad seguidos de la ternura y el cariño que era compartido por tres personas tan diferentes pero al mismo tiempo iguales que estaban comenzando un nuevo camino juntas donde la palabra 'familia' las definía perfectamente.

-¡No puede ser!- exclamo Rachel de repente mirando su teléfono móvil mientras Beth y Quinn la miraban con desconcierto y curiosidad. -Al parecer estamos de suerte. Se suspendieron los ensayos por que el señor Harper y su esposo se fueron a reunir con otros productores y no hay quien dirija los ensayos. Brody acaba de mandarme un mensaje.

-¡Bien! Ahora las tres podemos pasar la mañana juntas- sugirió Beth con fingida inocencia mientras Quinn la miraba con los ojos entrecerrados sabiendo las intenciones de su hija. -¿Qué? ¿Qué hice ahora?

-Debes ir a la escuela, Beth. Ya faltaste ayer- indico Quinn mientras su hija fruncía el ceño y se cruzaba de brazos. -No seas asi, Corcoran. Vamos, ve a prepararte mientras yo también hago lo mismo y luego salimos hacia el colegio.

-No se vale, Quinn. Te dije 'mamá', ¿Eso no cuenta?- replico Beth haciendo un puchero mientras la rubia negaba con la cabeza haciendo enojar a su hija. -No quiero ir al colegio.

-¿Por qué?- intervino Rachel mirando a Beth que bajo la mirada con timidez. -Beth, ¿Por que no quieres ir a clases? ¿Los... Los niños te molestan? ¿Te golpean o te hacen algo?

-No es eso. Es que... Es que no quiero dejarlas solas a ti y a mamá- susurro Beth mientras Quinn y Rachel intercambiaban una mirada de desconcierto.

-¿Por que no quieres dejarnos solas a mi y Rachel? Beth, somos grandes. Estaremos bien, ya no estamos enojadas y...- empezó Quinn pero Beth la miro con los ojos vidriosos y eso la desconcertó aun más. -Beth, me empiezas a preocupar. ¿Qué esta pasando?

-No quiero un hermanito- fue la respuesta de la pequeña mientras sus mejillas se tornaban rosadas pero al mismo tiempo parecía decidida a decir todo lo que tenia que decir. -No quiero un hermanito, Quinn. Si las dejo solas se darán besos y después llamaran a la cigüeña. La tia Britt me dijo que asi es como vienen los hermanos, hasta me dio la dirección de la cigüeña que la trajo a ella y al tío Mike... Yo-yo no quiero un hermanito. Quiero ser la única bebé de la casa y...

-Ven aqui- le pidió Quinn a si hija abrazándola mientras una sonrisa divertida y feliz aparecía en su rostro. Beth la abrazo mientras Rachel miraba la escena completamente desorientada. -No debes preocuparte, pequeña. Con mami Rachel no planeamos tener un bebé. Queremos disfrutar de ti primero, jugar contigo y luego pensaremos en darte un hermanito, ¿Cierto, Rach?

-Cierto- corroboro la morena saliendo de su trance mientras le ofrecía una sonrisa tierna a Beth. -Yo no quiero ser mamá todavía. Ya tengo una bebé en casa, ¿Para que voy a querer otra?- pregunto haciendo referencia a Beth que sonrió complacida. -Algún día tendremos un bebé con mami Quinn- continuo la morena mirando directamente a Quinn que trago saliva completamente nerviosa. -Pero no ahora. No debes preocuparte, Beth.

-Mamá Rach tiene razón, pequeña. Ademas si tuviéramos un hijo eso no significa que dejaremos de amarte como lo hacemos ahora o que ya no te daremos importancia, por que eso no sera asi- agrego Quinn intercambiando una mirada con su novia. -No tienes nada de que preocuparte, Beth.

-Quinn, ¿Crees que...? Solo por hoy- repuso Rachel sin decir demasiado pero extrañamente Quinn la entendió.

-Solo por hoy. Mañana deberá ir si o si- acordó Quinn mirando a Rachel seriamente mientras la morena asentía con una sonrisa. -Beth, preciosa. Te quedaras en casa hoy pero...- enfatizo Quinn la ultima palabra mientras la pequeña la miraba sonriente. -Solo por hoy, ¿Ok? Mañana iras a clases y sin protestar. No quiero escuchar ni una queja mañana, Corcoran.

-Lo prometo, Fabray- indico Beth bajándose de las piernas de su madre mientras se dirigía hacia el teléfono fijo de la sala.

-Beth, ¿Qué haces?- pregunto Quinn viendo como su hija se sentaba en el suelo esperando que le aceptaran la llamada del otro lado. Rachel miraba todo con una sonrisa en los labios y con el pensamiento de que ese momento que había pasado minutos antes era lo que quería vivir por el resto de su vida. -Amor, ayúdame.

-Beth, princesa, ¿Con quien hablas?- pregunto Rachel desde el sofá mientras Beth le sonreia.

-...No, no fui a clases... Si, ya sé pero... Espera...- pidió Beth mientras se dirigía a su madre que la miraba con el ceño fruncido. -Quinn, las tías Britt y Eleo preguntan si pueden venir ellas hasta aqui o ir nosotras hacia allá. Dicen que nos invitan a almorzar.

-Pensé que seria un momento en familia. Ya sabes, Rachel tú y yo- comento Quinn mirando a su hija que volvía a prestarle atención al teléfono dejando a su madre con la palabra en la boca. Se giro hacia su novia y ésta la estaba mirando atentamente. -¿Qué?

-Nada, solo te... te miro- respondió Rachel encogiéndose hombros mientras sus mejillas adquirían un tono rosa. -Eres hermosa, eres mi novia y te amo, ¿Cual es el problema en que me quede mirándote? Yo solo... Oh, no, no- negó cuando vio que la rubia avanzaba hacia ella obligandola a recostarse en el sofá.

-Jamas lo hicimos en el sofá. Parece cómodo- susurro Quinn el oído de su novia haciéndola estremecer. -Podríamos intentarlo, ¿No te parece?

-Quinn... El cuello... el cuello no, por favor- suplico Rachel pero su novia la ignoro. -Quinn... mi vida, mi amor, mi cielo, mi bebé, mi ovejita... No podemos, esta Beth por la casa. Es más esta hablando por teléfono casi enfrente nuestro... podría vernos.

-Perfecto, no haremos nada pero conste que yo si quería, eh- replico la rubia con una sonrisa traviesa que se transformo en una tierna cuando miro directamente. -Te amo. Lo sabes, ¿Cierto?- Rachel asintió con los ojos cerrados y la rubia le robo un beso rápido antes de continuar hablando. -No quiero ir a trabajar. Tú y Beth se quedaran de fiesta mientras yo tengo que ir a sentarme detrás de un escritorio a dibujar garabatos psicodélicos.

-Tú amas dibujar- replico Rachel rodeando el cuello de la rubia con los brazos. -Con Beth no nos iremos de fiesta, amor. Iremos al taller por que creo que no aceptara un no como respuesta- ambas miraron hacia donde estaba la pequeña hablando animadamente por teléfono mientras se reía. -Tú iras a trabajar, luego te nos unirás a nosotras y pasaremos una tarde con las chicas. Se lo debemos, Santana se enojo anoche por que no quisiste quedarte más tiempo con ellas. Ademas creo que quiere contarte algo.

-¿De que hablas?- cuestiono Quinn tirándose para atrás mientras la morena respiraba profundo. -Rachel, ¿Qué sabes tú que no sepa yo?

-No te diré nada por que San me pidió que no lo hiciera y mi fidelidad esta con ella asi como la de ella estuvo conmigo- replico Rachel acomodándose mejor en el sofá pero sin quitar a la rubia de encima suyo. -Solo te diré que... No, te pido que, por favor, no te pongas como una madre trastornada que quiere encerrar a su hija en un sótano para que no se encuentre con su noviecito... o noviecita, en este caso.

-¿Se trata de Britt? ¿Quiere hablar conmigo sobre Britt? ¿Mi Britt?- dramatizo Quinn quitándose de encima de su novia para comenzar a andar de un lado al otro mientras Rachel la observaba con los brazos cruzados entre divertida y recelosa. -Digo, no es que me moleste que estén juntas es solo que... me costara acostumbrarme a verlas de la mano, besándose... ¡Oh, por dios! ¡Besándose! Mi pequeña Britt besándose con la pervertida de Santana y...

-¿Qué le pasa a mamá?- pregunto Beth sentándose al lado de Rachel que observaba como su novia iba y venia despotricando contra la latina pero la morena sabia que lo que decía no era lo que pensaba realmente. -¿La tia Santana? ¡No me digas que...!

-Shhh... no digas nada- susurro Rachel tapándole la boca a Beth que la miro con los ojos abiertos. -Tú mamá no sabe que vimos a las tías besándose y es mejor que no lo sepa, ¿Ok? Al menos no ahora. Deja que se tranquilice un poco.

-¿Se tranquilizara?- pregunto Beth con escepticismo mientras miraba como Quinn tomaba el teléfono y llamaba a alguien. -Cinco dolares a que esta llamando a la tia San.

-¿Desde cuando apuestas?- pregunto Rachel sorprendida.

-Soy hija de Puck y sobrina de Santana, ¿Qué esperabas?- fue la respuesta de Beth encogiéndose de hombros.

-Quinn, ¿Qué haces? ¿A quien llamas?- cuestiono Rachel pero como la rubia no contesto, la morena le quito el teléfono impidiendo que llamara. -Tranquilízate, Fabray. Basta de hacerte la madre sobreprotectora, deja que Santana y Britt tengan su intimidad como tú tienes la tuya.

-Creo que se enojo- susurro Beth en el oído de su madre una vez que ésta se sentó a su lado en el sofá. -Y con razón. Es chiquita pero da miedo. ¡Mira! Se puso las manos en cintura. Si, esta enojada.

-¿De parte de quien estas, Corcoran?- cuestiono Quinn en voz baja viendo como Rachel la fulminaba con la mirada. -No hice nada, amor. Solo...

-¡Cierra la boca!- ordeno Rachel respirando con profundidad sintiendo como Quinn la fulminaba con la mirada. Sabia lo que esa mirada significaba, sobretodo si había alguien alrededor de ellas, más aun si ese alguien era Beth. -Oh, no te preocupes, Fabray. Beth sabe que eres el macho alfa de la casa, ¿Cierto, Beth?- Beth asintió con una sonrisa inocente en los labios. -Beth, cielo, ¿Por que no vas a ducharte asi luego vamos al taller de las tías?

-Iré a prepararle la ducha- intervino Quinn con intensiones de escaparse de allí pero Rachel se lo negó con la cabeza y una mano sobre su pecho. -Esta bien. Vaya usted, señorita Berry, señorita 'yo mando aqui a pesar de medir menos que un pequinés', señorita...

-Señorita soltera, si sigues asi- advirtió Rachel dándole la espalda a su novia para ocultar la sonrisa que se había apoderado de su rostro. -Mientras tanto, intenta aplacar tu mal humor o lo que sea que estés sintiendo en este momento. Ya regreso.

No estaba de mal humor ni enojada, estaba asombrada. Rachel no solía levantarle la voz y se asombraba que no lo hiciera teniendo en cuenta su personalidad, pero extrañamente eso le gustaba. Le gustaba el dominio que la morena ejercía en ella sin darse cuenta que lo hacia o sin intenciones de hacerlo.

Una sonrisa adorno sus labios mientras esperaba que su novia regresara. Cerro los ojos y a su mente acudió la conversación que había mantenido minutos antes con Beth sobre hermanitos. No es que pensara tener ya hijos con Rachel pero le gusto la idea de verla con un pequeño Berry-Fabray en brazos en el futuro. Con el pelo de la morena, sus lunares, sus ojos marrones y si era una niña, con sus piernas largas.

-¿En que piensas?- le cuestiono Rachel como si nada sentándose en sus piernas mientras que ella seguía con los ojos cerrados. -Conozco esa sonrisa.

-Pensaba en ti- confeso Quinn mirándola a los ojos. -Pensaba en cuando tuviéramos un mini tú. No digo que quiera tener uno ahora pero... No sé... No me imagino a nadie más que tú siendo la madre de mis futuros hijos.

-Que bien, por que yo no me imagino a nadie más que tú para los míos- indico Rachel con una sonrisa que le confirmo a Quinn que decía la verdad. -Deberíamos dejar de hablar de hijos por que nuestra princesita puede escucharnos y mal interpretar las cosas.

-Estoy feliz, ¿Sabes?- Continuo Quinn ignorando la petición de su novia que se mordió el labio. -Beth me dijo 'mamá' y se siente increíble. Siente como late mi corazón todavía por eso- se llevo la mano de Rachel hacia su pecho sintiendo los constantes latidos. -Te tengo a ti, tengo a mi hija, Shelby va recuperándose de a poco y si todo sale bien pronto seremos una familia. No digo que ahora no lo seamos- agrego rápidamente cuando Rachel la miro con una ceja en alto. -Tú, Beth y yo somos una hermosa familia las tres pero me refería a una familia más completa. Con mamá Shelby, los abuelos Leroy, Hiram y Judy, con las tías Frannie, San, Britt, Eleo, Ashley y Marley, también los tíos Zach, Kurt, Tyler, Mike, Luke y Brody y los primos Alyson y Alex.

-Wow... que gran familia, ¿Te imaginas una cena familiar todos juntos?- Pregunto Rachel con diversión haciendo reír a Quinn que negó con la cabeza. -Es increíble... Te amo, bebé.

-Y yo te amo a ti- susurro Quinn atrayendo a Rachel hacia ella pero en lugar de besarla simplemente le rozo los labios sabiendo que eso era una tortura para la morena y lo cierto que para ella también lo era.

-Besame- susurro Rachel con los ojos cerrados intentando besar por fin a su novia pero esta se alejo jugando con ella. -Quinn, besame de una maldita vez. ¿No fue demasiada tortura con lo de anoche?

La rubia sonrió antes de unir sus labios a los de su chica. La boca de Rachel encajaba perfectamente en la suya, sus lenguas enredadas bailando una misma danza, una danza que solo ellas entendían. La corriente eléctrica que recorrió sus columnas vertebral le demostraba que todo seguía igual que la primera vez que estuvieron juntas, la primera vez que se miraron, la primera vez que se besaron, la primera vez que hicieron el amor.

No estuvieron seguras de cuanto tiempo estuvieron en aquel sofá regalándose besos y miradas que lo decían todo. Un amor que seguía intacto y que lo haría por mucho tiempo más.

-Ya estoy lista, ¿Nos vamos, Rach?- pregunto Beth con una sonrisa encantadora. -Quinn, ¿me ayudas a peinarme?

-Claro, ven aqui- indico la rubia separándose de Rachel.

Quince minutos después Rachel y Beth habían abandonado el departamento dejando a Quinn sola con sus pensamientos. Pensaba en la manera de agradecerle a sus dos chicas el hecho de estar a su lado, a Rachel por el hecho de haberle perdonado sus absurdos celos y a Beth por haberle dicho 'mamá'.

Se inflaba su pecho cada vez que recordaba ese momento, no solo le había dicho 'mamá' sino que también le había dicho que la quería. ¿Qué más podía pedir después de eso? Nada, ya tenia todo, Rachel, Beth, sus amigos, sus familiares... todo, absolutamente todo.


-¡Tía Britt! ¡Tía Eleo!- gritaba Beth entrando al taller para llamar la atención de las chicas que aparecieron rápidamente. Eleonor salio de debajo un coche en reparación y Britt bajo los últimos escalones de la escalera de un salto.

-¡Pequeña Quinn!- exclamaron las dos al unisono abrazando a la pequeña que soltó una carcajada.

Rachel observaba la escena con una sonrisa en los labios, aunque la sonrisa cambio por una expresión de desconcierto cuando descubrió a Santana bajando las mismas escaleras que Brittany había bajado minutos antes. La latina se acomodaba disimuladamente la ropa y el pelo y eso hizo reír a Rachel por lo bajo.

-Hola, Hobbit- saludo Santana mirando a la morena que le regalo una sonrisa cómplice. -Cambia esa cara, no estábamos haciendo nada con Britt.

-¿Por que susurras?- cuestiono Rachel ocultando su sonrisa mientras su amiga rodaba los ojos sin responder. -Por cierto, ¿Qué haces tú aqui?

-Golpee a St. James con un bastón de utileria inofensivo. Bueno, eso pensé yo pero la cabeza de él demostró lo contrario- respondió la latina con una sonrisa diabólica que hizo negar con la cabeza a la morena. -Suspendieron los ensayos y yo me hice la inocente. Por lo que ahora St. James debe estar en el hospital llorando como una niña pequeña.

-No cambias más, Santana. ¿Golpeaste a Jesse a propósito?- cuestiono Rachel mirándola inquisitivamente mientras la latina negaba con la cabeza. -Santana...

-Esta bien, esta bien, Willow. Si lo golpee a propósito. Es que tendrías que escucharlo hablar de como la obra se iría a la basura si él renunciaba, entonces no pude soportarlo y lo golpee- explico Santana restandole importancia viendo como Britt jugaba con Beth y Eleonor un poco más apartadas de ellas. -Ademas, me interesa estar más aqui que en el teatro soportando a un idiota egocéntrico.

-Eso ya lo veo, ¿Como van las cosas con Britt?- se intereso Rachel mirando a la latina que esbozo una sonrisa tierna mientras miraba hacia la chica en cuestión. -Aww... esa sonrisa, San.

-¡Cállate! Están bien... mejores que nunca. Llevamos dos semanas juntas, no es mi novia aun pero...- respondió la latina perdida en sus pensamientos pero de repente se puso seria y apunto con un dedo a Rachel. -¿Le dijiste algo a mami Quinn? ¿Le-le dijiste que nos viste besándonos a mi y a Britt? Si eso fue asi te mato, enano.

-Tranquila, no sabe que se besaron pero le dije que querías contarle algo. Le agarro uno de sus ataques de mamá controladora pero estoy segura que fue más actuación que otra cosa- indico Rachel colocando su mano en el hombro de la latina. -Tranquila, San. Sabe que le haces bien a Britt y eso es lo que le importa. Ademas, sé que esta feliz por ustedes.

-Gracias, Berry. No sabia que los enanos tienen el don de tranquilizar- bromeo la latina aunque muy en el fondo estaba agradecida con la morena. -Supongo que la próxima vez que la vea hablare con 'mami Quinn' sobre mi chica, pero antes debo hablar con Carter. Yo sola no me voy a enfrentar a Fabray. No le tengo miedo pero... por las dudas.

-Mejor tener refuerzos, ¿No?- bromeo Rachel sentándose en uno de los asientos de auto que utilizaban como sofá en aquel taller. -Ven, siéntate, Lopez.

-¿Esta todo bien entre tú y Fabray?- pregunto la latina sentándose al lado de Rachel. -Anoche cuando me llamaste no me quede muy tranquila que digamos. Amo a Quinnie y es mi hermana pero nadie hace llorar a mi gnomo favorito y sé que Puck piensa igual que yo.

-Dime que no llamaste a Puck por una discusión con Quinn- pidió Rachel mirando a su amiga con el ceño fruncido. -Santana, ¿Llamaste a Puck y le contaste?

-No, no lo hice. Puck anda trabajando por que quiere juntar el suficiente dinero para venirse a vivir aqui y estar cerca de Beth- explico la latina cruzándose de brazos mientras se recostaba mejor en el viejo asiento. -Si me preguntan lo negare pero Puckerman es un buen padre o al menos intenta serlo.

-¿De que hablan?- pregunto Britt sentándose en las piernas de Santana e interrumpiendo lo que iba a decir Rachel. -Hola, Rach. ¿Donde esta Quinnie?

-Esta trabajando, pero más tarde pasa por aqui- respondió Rachel sonriendo con ternura cuando vio que Santana le acariciaba la cintura a Brittany mientras la miraba con un brillo especial en los ojos. -Oh, Lopez. Caíste completamente. Es tan lindo verte asi, pensé que no llegaría con vida a este momento.

-Cierra la boca, Alf, o te la cerrare de un golpe- amenazo la latina con un rubor en las mejilla que aumento cuando Britt le dejo un beso en la mejilla y se fue hacia donde estaba Beth y Eleonor desarmando un motor. -No quiero comentarios, Berry. Cállate.

-Aww... ¿Te enamoraste, San?- pregunto Rachel ignorando el pedido de su amiga que frunció el ceño mientras se cruzaba de brazos. -Ok, ok. No diré nada pero si Quinn estuviera aqui me daria la razón y se daria cuenta de que su 'pequeña Britt' esta en buenas manos.

-En muy buenas manos- indico la latina con una sonrisa traviesa que demostraba el doble sentido de esas palabras.

Rachel soltó una carcajada negando con la cabeza mientras la latina miraba hacia donde estaba Britt dibujando con Beth y Eleonor que seguía desarmando el motor. Solo el sonido de su teléfono móvil corto la risa de la morena.

-Rosas o bombones? (Q)- decía el texto que hizo sonreír a Rachel y llamando la atención de Santana.

-Rosas. (R)

-Blancas o rojas? (Q)

-Rojas. (R)

-Tarde o noche? (Q)

-Madrugada. (R)

-¡Dios! Son asquerosamente cursis las dos. Yo me voy, no quiero contagiarme- indico Santana dejando sola a Rachel que soltó una carcajada.

-Eso es todo lo que quería saber. Te extraño y ya quiero verte. (Q)

-¿Qué planeas, Quinnie? También te extraño. (R)

-No planeo nada, Frodo. Te veo en unas horas, Ash me esta llamando para terminar algunas cosas. Saludos a las chicas. Te amo (Q)

-También te amo. Te veo en un rato (R)

-¿Terminaste de sextearte con tu novia, gnomo?- cuestiono Santana cuando Rachel se acerco hacia donde estaban sus amigas. -Uy, por esa sonrisa fue una buena, ¿Necesitas un lugar privado para ti sola?

-¡Santana, basta!- exclamo Rachel mientras Britt se le acercaba y la miraba de arriba a abajo. -Quinn, manda saludo para ustedes y... ¿Pasa algo, Britt?- pregunto mientras la rubia de ojos azules seguía mirándola.

-No, solo me preguntaba si te gusta bailar- respondió Britt con una sonrisa encantadora. -Lo que pasa es que Tyler llamo y dijo que venia en la semana por que debemos ensayar y que necesitamos algunos bailarines extras. San ya se ofreció a ayudarnos- la latina asintió con una sonrisa. -Eleonor convencerá a Ashley y creo que Marley también nos ayudara.

-¿Marley? ¿Marley Rose? ¿Mi prima?- pregunto Rachel con asombro mientras Britt asentía con una sonrisa traviesa. -No me digas nada. Tyler la convenció, ¿No?- Britt volvió a asentir. -Supongo que los amigos de Quinnie tienen cierto... don para convencer a las personas.

-¡Completamente de acuerdo!- exclamaron Santana y Eleonor al mismo tiempo antes de chocar sus manos con idénticas sonrisas.

Rachel simplemente sonrió. Se sintió un poco culpable por que hacia tiempo que no hablaba con su prima y definitivamente se estaba perdiendo de lo que sea que pasaba entre ella y Tyler. Se anoto mentalmente llamarla por la tarde y charlar con ella, de ser posible invitarla a pasar un fin de semana en su casa.

-Ey, Rach, ¿Nos ayudas?- pregunto Eleonor señalando uno de los autos en reparación. -Con Santana necesitamos una mano y como Britt esta con Beth dibujando pensamos que podrías ayudarnos tú. Tenemos ropa extra arriba para que no te ensucies la que tienes puesta.

-Fabray morirá de un infarto cuando te vea manchada de grasa- intervino Santana de manera picara mientras las mejillas de Rachel se teñían de rosa. -Es broma, Hobbit. Vamos, ayúdanos.

-Esta bien, lo haré- acordó Rachel siguiendo a Eleonor que la guió hasta su dormitorio que estaba en el piso de arriba del taller. -Beth, pórtate bien que ya regreso.

La niña asintió sin quitar la mirada de su libro para colorear y Rachel sonrió por eso. Una sonrisa que aumento cuando entro al dormitorio de Eleonor encontrándose directamente con un dibujo hecho a lápiz de la morocha con el lema: "Para mi Megan Fox personal. A.C."

-Si, definitivamente los amigos de Quinn tienen un don especial- pensó Rachel con una sonrisa tierna en los labios mientras entraba al baño para cambiarse y ayudar a Eleonor y a Santana.

Hubiese interrogado a la chica de ojos azules sobre su relación con Ashley, que había mejorado notablemente, pero prefirió dejarlo para más tarde, cuando estuvieran las dos solas. Después de todo también eran amigas y ella fue la primero en saber de los sentimientos de la morocha hacia la pelirroja.

-Luego te cuento todo- susurro Eleonor con timidez como si le hubiese leído la mente a Rachel que sonrió con ternura asintiendo. -Te-te espero abajo, Rachie.

Rachel asintió antes de abrazar fugazmente a Eleonor que le regalo una sonrisa y luego se fue de allí dejando sola a la morena que no borro su sonrisa en ningún momento mientras recorría el dormitorio de Eleonor que estaba en perfecto orden. Un estante con libros, una cama en el centro, el dibujo que definitivamente se lo había regalado Ashley en la mesita de luz, en el rincón otro asiento de auto que ejercía como sofá y lo que más asombro a Rachel, un guitarra en el otro rincón extremo.

La morena la tomo y paso los dedos por las cuerdas, no es que supiera tocar pero le gustaba el sonido que producía. La dejo en su sitio y volvió a su idea principal de cambiarse y luego bajar a ayudar a Santana y Eleonor mientras esperaba la llegada de su novia al taller.


Perdón por el retraso... Estoy haciendo lo posible para ordenar mis horarios y actualizar regularmente como solía hacerlo :)

Charlie's wife, Nicole, Guest, Sol y rosemarie gracias, como siempre! :)

También gracias a los clásicos de siempre :)

Hasta la próxima!

Besos & Abrazos :)