Midnightblue1
Total Eclipse of the Heart
Act II
Heavy Cross
Tras la huída de Sailor Chaos, la energía maligna remanente en el lugar comenzó a salirse de control, creando aún mayores estragos en la superficie de la Luna y en los restos del palacio. Volviéndose aún más volátil, rayos de energía comenzaron a caer en toda el área, el siguiente siempre más violento que el anterior.
"¡Necesitamos salir de aquí!" Exclamó Sailor Galaxia, quien era ligeramente sostenida por las Sailor Starlights.
Sailor Chibi Moon tomó suavemente la mano de Serena, tratando de transmitirle con aquel gesto que todo saldría bien, aún cuando ni ella misma estaba segura de ello.
La rubia asintió observó detenidamente a Sailor Galaxia y asintió con determinación. "La batalla ha iniciado." Los Cristales Sailor del Sistema Solar se agruparon a su alrededor y lentamente comenzaron a formarse los cuerpos de sus compañeras, todos ellos en evidente mal estado.
La plataforma en la que se encontraban comenzó a elevarse más y más, a medida que el vórtice de energía se descontrolaba. Muy debajo de ellas se encontraba la Luna, la cual yacía fragmentada en varios puntos.
"¡A este paso, la Luna será destruida…!" Murmuró desconsolada Chibi Moon viendo como un gran trozo del satélite se separaba y se desintegraba instantes después.
"No podemos hacer nada ahora." Le dijo Serena, quien había escuchado a la perfección. "Pero te prometo que la haré pagar por todo. Te devolveré lo que te han quitado."
"¿A dónde iremos?" Preguntó Sailor Venus, apretando con fuerza uno de sus costados, una mancha rojiza se extendía lentamente bajo su mano.
Sailor Pluto removió su Talismán de lo que restaba de su báculo y los llamó a todos. "Nuestra única opción ahora es volver al pasado." Dijo mientras la esfera en la cima de éste comenzaba a brillar. "Ya no queda ningún lugar en esta época para nosotros".
Todos bajaron la mirada, comprendiendo al fin la magnitud de su derrota.
"Tómense de las manos mientras abro el camino hacia la Puerta del Tiempo."
Todos se acercaron y formaron un círculo alrededor de la Guardiana del Tiempo, a medida que un círculo de luz se formaba débilmente bajo sus pies. Tras unos breves momentos, el grupo desapareció, abandonando aquella zona de guerra.
El grupo reapareció en aquel místico pasaje rodeado de neblina. No muy lejos de ellos se veía la Puerta del Tiempo. Una vibración en la tierra hizo que se sobresaltaran.
"La historia como la conocíamos acaba de sufrir un gran cambio." Explicó Sailor Pluto guiando al grupo hacia la Puerta. "El despertar de Sailor Chaos ha puesto en riesgo el pasado, el presente y el futuro."
Ninguno de sus acompañantes se atrevió a decir nada. Todos ellos iban con un semblante lúgubre, pensando en lo que había ocurrido y en quienes habían perdido. Miradas furtivas viajaban en dirección de Serena, quien continuaba caminando detrás de Sailor Pluto, incapaces de adivinar sus pensamientos.
Las dobles puertas se abrieron lentamente, una de ellas se zafó de sus goznes, cayendo pesadamente hacia un lado. El grupo se sobresaltó por un instante, un tanto inseguro de la estabilidad de su próximo viaje, recordando su última experiencia en el túnel del tiempo-espacio.
"Vamos." Llamó Serena de pie al filo de la puerta. Los demás asintieron y se tomaron de las manos, dispuestos a acompañar a su líder a la batalla final.
Después de varios minutos en el túnel, decenas de puertas comenzaron a formarse a su alrededor.
Desde que habían entrado al túnel, éste no había dejado de estremecerse, sin embargo, con la aparición de las puertas, la fuerza del tremor se incrementó.
"¿Sailor Pluto…?" Llamó Chibi Moon asustada por lo que estaba ocurriendo.
"¡No se suelten!" Advirtió Sailor Pluto, sin perder de vista la lejana puerta que los llevaría al presente.
El grupo continuó con un nerviosismo silencioso, sujetando con fuerza las manos que los tomaban. Repentinamente, el silencio fue roto por Sailor Venus, quien había soltado un grito.
"¡¿Qué ocurre?!" Exclamó Sailor Uranus volteando a verla. Sin obtener respuesta, todos siguieron la mirada de la rubia, que apuntaba hacia la retaguardia. "¡¿Qué demonios…?!"
El túnel detrás del grupo había comenzado a desintegrarse, un agujero negro se acercaba a toda velocidad hacia ellos, amenazando con devorarlos.
"¡Las puertas…!" Exclamó Sailor Star Healer impactada al ver lo que ocurría con las puertas que los podían conectar con otros tiempos y dimensiones. A medida que se acercaban a cada una de ellas, éstas emitían una pequeña luz antes de explotar frente a sus ojos.
"¡Las eras están colapsando!" Explicó Sailor Pluto midiendo con la vista la distancia que restaba por cubrir antes de llegar a la época que deseaban. "¡Algo está ocurriendo que la Historia – pasado, presente y futuro – está desapareciendo, como si la estuvieran borrando!"
El agujero negro se acercaba con velocidad hacia el grupo, la fuerza de la gravedad generada por el hoyo comenzaba a succionarlos, haciendo que se aferrasen con dificultad los unos a los otros.
"¡No lo lograremos!" Murmuró aterrada Sailor Mercury al ver cómo cerca de ellos, la puerta que debía llevarlos de vuelta a su época comenzaba a desmoronarse rápidamente.
Sailor Galaxia se desprendió del grupo en ese momento y creó una poderosa ráfaga de viento de destellos dorados que dirigió hacia los miembros restantes, impulsándolos hacia la salida. Los otros observaron horrorizados cómo la guerrera dorada estaba a instantes de ser devorada por el agujero negro.
"¡Cadena de Amor de Venus!" Sailor Venus dirigió su poder en pos de Sailor Galaxia, a medida que el grupo comenzaba a cruzar la Puerta del Tiempo.
El grupo cayó con violencia en la explanada del templo de Rei. La Cadena de Venus desapareció en medio del acontecimiento sin traer de vuelta a su objetivo consigo.
La Puerta del Tiempo comenzó a desmaterializarse por completo, convirtiéndose en fino polvo que rápidamente era esparcido en la lejanía por el viento.
Ninguno de los presentes se atrevió a decir palabra al comprender el sacrificio de Sailor Galaxia. La pérdida de un Fragmento del Cristal hacía que la balanza se inclinara en su contra en la futura batalla.
"¡Sailor Chaos…!" Exclamó Serena de repente, sabiendo que era la única que tenía el poder de realizar semejante acto.
"¿Por qué querría hacer eso?" Preguntó Sailor Mars levantándose con dificultad. "Creí que quería apoderarse del Cristal del Cosmos, ¿por qué intentaría eliminarnos de esta forma?"
"Es obvio." Respondió Sailor Neptune consternada. "Se está asegurando de que no podamos huir."
"Sailor Chaos ha decidido que la batalla final se librará en esta era." Agregó Sailor Saturn. "Y además está segura de que saldrá victoriosa, es por eso que destruyó el Túnel del Tiempo-Espacio."
"No quiere darnos la oportunidad de volver a viajar en el tiempo y cambiar la historia para derrotarla de alguna manera." Comentó Sailor Jupiter meditativa más para sí misma que para los demás.
"Esta es verdaderamente la batalla final." Dijo al fin Tuxedo Mask. "Sólo un bando, ella o nosotros, saldrá airoso de ella."
Todos guardaron silencio de nuevo, cada uno de ellos sumergido en sus propios pensamientos.
"No tenemos tiempo para esto." Dijo al fin Serena, poniéndose en pie. "Sailor Chaos ha elegido esta época para nuestro último enfrentamiento." Los demás la observaron expectantes.
'Un gran poder se obtiene de grandes sacrificios', las últimas palabras de la Guardiana del Cosmos retumbaron dentro de su cabeza.
"No permitiré que una vida más se pierda en esta batalla." Dijo pensando en todos los que habían sacrificado sus vidas en el presente, en el pasado y en el futuro, desde el inicio de este combate.
"¿Qué haremos?" Preguntó Sailor Star Fighter poniéndose de pie a su vez.
"Lo más importante ahora es sanar nuestras heridas." Continuó Serena. "Necesitaremos de todas nuestras fuerzas para derrotar a este enemigo."
"Princesa, un momento." Llamó Pluto antes de que todos se fueran. "Necesitamos hablar de algo antes de separarnos."
Serena la observó fijamente esperando a que continuase.
Pluto la observó a los ojos y después dirigió la mirada hacia algunas de las personas cerca de ella. Serena comprendió el mensaje de inmediato. "Sailor Pluto, ninguno de los presentes ha salido ileso de esta batalla. Hemos visto como padres, amigos y amantes han sucumbido en esta guerra. Lo mínimo que podemos hacer es ser honestos con ellos."
"Pero, Princesa…" Insistió Pluto lanzando una mirada furtiva hacia las Sailor Starlights, para quienes no pasó desapercibido el gesto; Healer le lanzó una mirada desagradable a la morena.
"La vida de ellas también corre peligro." Replicó Serena con determinación. "Tienen tanto derecho como los demás a conocer los riesgos de esta batalla."
Pluto suspiró dando por pérdida aquella discusión. Después de respirar profundamente, y no sin mucha renuencia, externó su preocupación. "El Caldero Galáctico."
"¡Es cierto, Sailor Chaos lo mencionó antes de huir!" Recordó Sailor Star Maker.
"¿Qué es ese lugar?"
"Es el Origen." Respondió Pluto bajando la mirada. "Es el Origen de todo, de los seres humanos, de las Sailor, de las estrellas, de los planetas… del Universo."
"¿Existe tal lugar?" Preguntó Tuxedo Mask sin creer lo que escuchaba.
"Por supuesto, Príncipe." Respondió Saturn dando un paso hacia el frente, de sus manos surgió una pequeña luz blanquecina que se elevó por encima de sus cabezas. Como si se tratase de una proyección, los presentes pudieron observar un pequeño fragmento del espacio, iluminado en el centro por un resplandor que opacaba sin esfuerzo a las estrellas a su alrededor. "Ese punto es el Caldero Galáctico."
"Cuando alguien muere, su Semilla Estelar regresa al Caldero Galáctico, en donde eventualmente reencarna gracias al poder remanente del Cristal Supremo." Explicó Pluto sin dejar de observar el punto brillante en la proyección de Saturn. "De esta manera, la existencia eterna del Universo está garantizada."
"¿Lo mismo ocurre con los portadores de un Cristal Sailor?" Preguntó Fighter temerosa de la respuesta.
"Así es." Respondió Pluto bajando la mirada.
"Eso quiere decir que, si algo llega a ocurrirle al Caldero Galáctico, la existencia misma del Universo llegaría a su fin." Mercury externó su preocupación mordiéndose el labio inferior.
"No necesariamente." Replicó Neptune viéndola fijamente. "El Universo podría ser transformado a la voluntad del poseedor del Cristal del Cosmos."
"Sin embargo, si la voluntad del poseedor del Cristal es adueñarse del Universo sin que nadie pueda detenerlo, podría impedir la reencarnación de los Cristales Sailor." Agregó Uranus.
"Exactamente." Asintió Pluto esperando a que todos sopesaran aquellas palabras. "El objetivo de Sailor Chaos no es destruir el Universo… es eliminar para siempre la posibilidad de que exista alguien que pueda oponerse a ese deseo."
Todos guardaron silencio al comprender al fin la gravedad de la situación.
"No lo permitiré." Dijo al fin Serena, haciendo que todos la observaran solemnemente. "Esta batalla es diferente a todas las que hemos peleado en el pasado: No estamos luchando contra algún simple enemigo como antes. Nos enfrentamos contra el origen de todos esos enemigos. No podemos pretender que no es el fin, porque lo es. Y ésa es nuestra gran oportunidad."
Todos la miraron extrañados, sin saber exactamente a qué se refería. "Estoy cansada de vivir con miedo de cuándo aparecerá el siguiente enemigo. Harta de no saber si cada batalla será la última. Derrotar a Sailor Chaos significaría el fin de esta incertidumbre, de este miedo. Sería el inicio de una vida normal."
"¿Realmente crees que ella sea capaz de derrotarla?" Preguntó Sailor Star Healer mientras observaba el cielo nocturno, carente de luna o estrellas.
"¿Lo crees tú?" Respondió Sailor Star Maker sentada a su lado.
Ambas se encontraban en la azotea de un edificio, preguntándose cuándo acabaría la falsa tranquilidad que cubría a la ciudad.
"¿Qué haremos entonces?" Preguntó Healer con un largo suspiro.
"No podemos confiar la seguridad de todo el Universo en unas manos tan incapaces."
"Una vez lo logró." Contestó Healer dudosa.
"Esa vez fue diferente." Replicó Maker recordando la batalla contra Sailor Galaxia como si fuese algo que hubiese ocurrido hace cientos de años. "Tú has visto lo que ocurrió la última vez. Ella fue incapaz de utilizar el poder del Cristal del Cosmos."
Sailor Star Healer calló, recordando cómo el Cristal se había desmoronado ante el uso inexperto de su dueña.
"Si en verdad queremos que el Universo tenga esperanza alguna de salvarse del plan de Sailor Chaos, necesitamos que el Cristal del Cosmos sea utilizado por alguien con la suficiente determinación."
"¿Y esa personas eres tú?" Preguntó Healer un tanto escéptica.
Maker entrecerró los ojos, mirando con recelo a Healer. "¿Tú crees que sea ella? Muchas decisiones difíciles vienen en camino, ¿realmente piensas que ella será capaz de tomarlas?"
Healer bajó la mirada y negó con la cabeza. "¿Entonces qué haremos?" Preguntó al fin, cediendo ante los argumentos persuasivos de su compañera.
Ambas chicas murmuraron por varios instantes, trazando cuidadosamente su plan. El sonido de una puerta las sobresaltó, volteando de inmediato hacia el punto del que provenía.
"Tranquilas, chicas, sólo soy yo."
"¡Seiya…!" Exclamó Maker un poco más nerviosa de lo que pretendía sonar.
"¿Qué hacen aquí?" Preguntó acercándose hacia ellas lentamente. "Deberían intentar descansar un poco. Han sido días muy difíciles para todos."
"Nos encontramos al filo de la batalla más peligrosa en la que cualquiera de nosotros ha estado. Sólo un loco podría dormir en estos momentos." Murmuró Healer dándole la espalda una vez más.
Seiya sonrió sin ganas. "Tenemos que confiar en ella, amigas, es nuestra única esperanza."
Sus interlocutoras guardaron silencio, cada una inmersa en sus propios pensamientos.
"Está bien. Volveré a la cama." Anunció Seiya después de unos instantes. "Algo me dice que necesitaré el 100% de mis fuerzas el día de mañana."
Sin decir nada más, el muchacho desapareció tras la puerta por la que había entrado.
Sus compañeras guardaron silencio por varios minutos, hasta que Healer decidió romperlo con otra pregunta. "¿Qué haremos con Seiya?"
"No podemos permitir que arruine nuestros planes." Fue lo único que respondió Maker, antes de levantarse y dirigirse hacia la puerta por la que había desaparecido el líder de la ex-banda Three Lights.
Serena se levantó de la cama y caminó hacia el balcón del apartamento de Darien, teniendo mucho cuidado en no despertar a su pareja o a Rini. Con cuidado se deslizó hacia afuera, inmune al frío aire otoñal que soplaba a esas horas de la noche.
Se llevó las manos al pecho y el Fragmento del Cosmos apareció entre ellas, brillando débilmente. "¿En realidad podré vencerla?" Se preguntó en voz alta, observando el reflejo de su rostro en el Cristal. "¿Podré salvar a mis seres queridos una vez más?"
Serena observó al horizonte, tratando de calcular cuántas veces se había hecho esa misma pregunta, cuántas veces había sentido aquella misma ansiedad antes de la batalla.
"En verdad, ya estoy cansada…" Se dijo tratando de contener las lágrimas. Instantes después, dejó de reprimirlas, dejándolas correr libremente por su rostro. Las lágrimas escurrían por su barbilla, cayendo varios metros abajo hasta estrellarse en algún punto del suelo que Serena no alcanzaba a percibir.
Después de varios instantes logró tranquilizarse. Con una mano limpió sus mejillas, eliminando cualquier trazo de lágrimas en su rostro. Con un largo suspiro, se dio la media vuelta y se dispuso a entrar en el apartamento.
"Te sientes muy sola, ¿no es cierto? Ser la líder y llevar el peso de tantas vidas en tus hombros es difícil, ¿me equivoco?"
Serena ahogó un grito al ver el rostro de Selene reflejado en el cristal en vez del suyo.
Serena retrocedió hasta sentir que su espalda tocaba con el barandal del balcón. "¿Qué haces aquí?" Preguntó tratando de que su voz no temblara, aunque sin éxito.
"No te asustes." Respondió Selene con una sonrisa maliciosa. "Después de todo, yo siempre estoy contigo. Después de todo, tú me creaste, ¿recuerdas? Aunque siempre has estado rodeada de tus amigos, nunca nadie te ha comprendido. Nadie sabe lo que has sufrido en cada batalla. Nadie sabe tu deseo."
"¿A qué te refieres?" Preguntó Serena asustada. "¿De qué deseo estás hablando?"
Selene sonrió. "Tu deseo de que todo termine. Ese anhelo de que todos los que te rodean desaparezcan para que no tengas que volver a luchar."
Serena negó con la cabeza. "¡Basta, eso no es verdad!"
"¡Pobre Serena!" Compadeció Selene sin perder la sonrisa. "¿Por qué no admites que tus seres queridos no son más que una carga para ti?"
Serena se quedó callada, luchando contra aquella voz interna que le hacía creer que Selene tenía razón.
"No trates de negarlo. No puedes engañarme. Después de todo, para eso me creaste."
"Selene…" Murmuró Serena asustada por el giro que estaba dando esa conversación.
"No te preocupes más, querida Serena, no tendrás que volver a sentirte responsable por nadie. Yo cumpliré tu deseo." Continuó Selene con un brillo diabólico en los ojos. "Yo mataré a todos tus seres queridos."
Selene desapareció del espejo con una gran carcajada que heló a Serena hasta los huesos.
El viento sopló con más fuerza que antes, golpeando a Serena en la espalda. El sudor frío que la había envuelto hacía que su ropa se pegara a su cuerpo, haciéndola estremecer.
Serena volteó de inmediato en dirección a la Torre de Tokio. En la punta, iluminada por el centenar de luces que adornaban esa estructura, vislumbró la silueta de Selene.
La risa malévola de Selene volvió a retumbar en la cabeza de Serena. Como si estuviera a tan solo un par de metros de ella, vio perfectamente el rostro sonriente de Selene mientras sostenía un cristal oscuro en sus manos.
"¡Selene, no lo hagas!" Imploró Serena desde el balcón, sabiendo que a pesar de la distancia, Selene podría oírla sin dificultad.
La sonrisa de Selene se hizo más grande aún, obteniendo gran placer de los ruegos de la heroína. Sin perder el tiempo, se llevó un pulgar a la boca y lo mordió con fuerza, haciendo que brotara sangre de él. De inmediato, sostuvo el pulgar sangrante encima del cristal, el cual refulgió al entrar en contacto con la sustancia.
"Alégrate, Serena." Dijo Selene, viendo directamente a los ojos a Serena, a pesar de la gran distancia entre ellas. "Tu deseo está por cumplirse."
El estallido de la risa diabólica de Selene rompió el silencio de la noche, dando así inicio a la batalla final.
TBC
