Disfrutadlo!
Habían pasado dos días desde que la familia feliz había invadido su casa y estaban siendo los peores días de su vida. *Maldita sea, yo solo quería que viniera Henry y Emma… maldita Blanca que se tiene que unir siempre a todo* pensó mientras bajaba las escaleras.
Blanca y James se habían apropiado de la habitación de invitados, Emma dormía en la habitación de Henry y él con ella en la cama de matrimonio.
Cuando entró en la cocina Blanca estaba haciendo el desayuno y James estaba sentado. -Buenos días Regina- dijo con una sonrisa -¿quieres desayunar?
-¡No!- contestó tajante.
-Vaya, alguien se ha levantado hoy con el pie izquierdo- sonrió por su broma.
-¿Con el pie izquierdo? No… yo me he levantado con buen pie, lo que pasa es que me he dado cuenta de que esto no es un sueño, y de que seguís aquí, en MI casa. *Es la primera vez que tengo gamas de ir a trabaja* pensó la morena.
Dicho eso se dio la vuelta y salió por la cocina. Cuando miró a las escaleras vio que su hijo se había levantado y estaba frente a las escaletas desperezándose. Levantó los brazos estirándose, se pasó la mano por el pelo, luego se restregó los ojos y comenzó a bajar.
-Cariño, buenos días- estaba tan dormido que solo hizo un gesto con la cabeza -hijo abre los ojos que te puedes caer. Te tengo dicho que cuando te levantes te laves la cara- cuando pasó a su lado para ir a la cocina esta le revolvió el pelo.*No hay mucha diferencia entre un zombi y Henry ahora mismo*.
Cuando se dispuso a salir vio que Emma estaba frente a la escalera, también estaba estirándose, se pasó la mano por el pelo, los ojos y comenzó a bajar. -Buenos días Emma- esta también estaba dormida y contestó con un movimiento de cabeza. *Si es que es imposible decir que no son madre e hijo* rio al ver a la rubia, aún dormida estaba preciosa. Sin entretenerse más, se fue a trabajar al ayuntamiento.
Llevaba unas horas trabajando y ni siquiera había almorzado. Estaba agobiada, tenía montañas de papeleo en el escritorio, tenía trabajo acumulado ya que estas últimas semanas se había centrado en enseñar a Emma y en el enfrentamiento. Seguía preocupada por ella, sabía que su madre tramaba algo y tenía que ver con Emma, y luego tenía a la familia feliz en casa… no paraban los problemas. Había algo que seguía preocupándola y es que aunque el pueblo se había librado de la maldición, ella seguía en una. Había algo que no recordaba, conforme se acercaba a Emma e intimaba más con ella, más desaparecían los recuerdos de Daniel. *Que me está pasando* Apoyó la cabeza en sus manos y con las palmas se masajeaba las sienes. *Hay algo que falla aquí, me siento vacía, cada día que pasa más borroso es el recuerdo de Daniel… antes de que Emma llegara a mi vida recordaba todo a la perfección, sus rasgos, sus manos, sus labios, su olor...Sus ojos… ¿De qué color eran?...¿Quizá marrones, verdes o azules?, no recuerdo nada de él, ya apenas recuerdo su cara… maldita sea, tengo que averiguar algo…* Abrió los ojos -ya está…- se levantó de la silla apoyando sus brazos en la mesa -madre una vez habló de un hechizo con Rumpeltinski, uno muy peligroso en el que puedes regresar al pasado para cambiarlo… quizás si vuelvo y salvo a Daniel esta maldición se rompe y las cosas serían distintas- se paró unos segundos -si Daniel no muere, yo nunca haré la maldición y no me convertiré en un monstruo, nunca perseguiré a Blanca y Emma no caerá en la maldición- se quedó en silencio -Emma… si el no muere nunca me enamoraré de ella…nunca tendré a Henry…quizá sea mejor así, ellos merecen a alguien mejor.
La puerta sonó y a continuación la rubia entró por ella con unos cafés y unas bolsas. -Traigo el desayuno, mi madre dijo que te fuiste sin desayunar- se acercó a la mesa -y sin despedirte de Henry y de mi- puso cara triste y dejó los cafés sobre la mesa.
-Como que no me despedí- puso los brazos cruzados sobre su pecho -cuando bajasteis por las escaleras como zombis os saludé y pasasteis ambos de mí.
-Yo no recuerdo eso- dijo despreocupadamente sentándose en la silla, cogiendo una rosquilla de la bolsa y pegándole un bocado.
Regina sonrió y negó con la cabeza -que voy a hacer con vosotros.
-Querernos- dijo Emma fingiendo inocencia.
-Me temo que no me queda otra- dijo con sorna la morena.
-Exacto, el plazo de garantía ya acabó, ahora te tienes que quedar con nosotros.- Emma mostró una gran sonrisa.
Regina volteó los ojos hacia un lado -pero bueno, ¿ese no era mi desayuno?- cogió de la bolsa una rosquilla y se tomó su café.
-Regina, antes de entrar te escuché hablar, ¿estás bien? Escuché algo de un hechizo, ¿con quién hablabas?
Regina se calló unos segundos –no es nada Emma, tranquila, hablaba sola...- no quería involucrarla, pues sabía que era un hechizo peligroso.
-No te creo, puede que hablases sola, pero estás tramando algo, te conozco y estás demasiado seria, algo te pasa.
Regina resopló no sabía cómo contarle a Emma que iba a volver al pasado para salvar al hombre que una vez amó. -Emma… yo sigo presa de un hechizo, algo hizo mi madre, ella te teme y quiere acabar contigo- se echó hacia atrás en su cómodo sillón -acabo de recordar que escuché a mi madre hablar con Rumpeltinski de un hechizo que hacía a la gente volver al pasado. Si viajo al pasado quizás pueda saber qué es lo que mi madre me hizo- decidió ocultar la parte de Daniel.
-Te ayudaré- Emma contestó -iré al pasado contigo.
-¡NO!- Emma se asustó -es una misión muy, muy arriesgada, no quiero que te pase nada malo-Regina se relajó -es algo que necesito hacer yo, compréndeme.
Emma asintió -está bien, ¿qué clase de hechizo es?
-No lo sé… pero en mi cripta están guardados los libros de mi madre, quizá escribió algo ahí.
-¿Y a qué estamos esperando?- preguntó la rubia levantándose enérgicamente de la silla -¡vamos!
Regina se levantó de la silla y se dirigieron a la cripta. Una vez llegaron, vio a Emma tensarse. -Emma tranquila- entraron y vio la tumba, Regina la empujó hacia un lado y dejó ver las escaleras por las que bajaron.
-¿Así que le pusiste a Henry ese nombre por tu padre?- Regina asintió -¿qué le paso?
Vio que la morena se tensó- no creo que estés preparada para escucharlo- se escuchó triste. -Vamos es por aquí.
Cuando llegaron todo estaba tirado por los suelos -…no puede ser… mi madre ha llegado antes- rompió varios frascos con furia -maldita sea.
-Regina cálmate- Emma se acercó.
-Cómo quieres que me calme, cada paso que damos mi madre nos lleva 100 de ventaja
-Regina, no todo está perdido… tú dijiste que la encontraste hablando con Rumple ¿no?- ella asintió -entonces hablemos con él- cogió la mano de Regina -vamos.
Emma prácticamente llevó a rastras a Regina hasta la tienda de Gold. Entraron corriendo.
-Rumple- dijo Regina -necesito tu ayuda.
-Sabes que mis encargos no son gratis, pero dime.
-Cuando yo era pequeña te escuché hablar con mi madre- hizo una pausa -algo de un hechizo que hace volver al pasado. Dime qué tengo que hacer para lograrlo.
-Ohh ese hechizo. Sí, existe…- Regina se impacientó.
-Pues dime qué tengo que hacer- Regina no aguantaba sus juegos.
-Y qué gano yo con eso- Rumple se frotó las manos.
-Su muerte- Regina sonó fría, Emma se había quedado en shock al escuchar eso.
-No me sirve su muerte- contestó él -la quiero presa, en un lugar donde no pueda salir.
-Está bien, ahora cuéntame.
-Tu madre tuvo una vez un acercamiento con alguien que había viajado del futuro, investigó y logró encontrar el hechizo. Lo robó a una antigua bruja y lo guardó. Lamentablemente yo se lo robé a ella y lo guardé para evitar que cayera en sus manos- *Guardé este hechizo hace tanto tiempo para este momento* sacó un cofre -está cerrado con magia de sangre, solo yo o alguien que lleve mi sangre puede abrirlo- abrió el cofre dejando ver el pergamino. Leyó -necesitarás sacrificar a una persona que tenga el alma pura.
-No puede ser, tiene que haber otra forma, no voy a sacrificar a nadie- Regina se volvía a encontrar en un callejón sin salida.
-Rumple debe haber otra forma, yo puedo usar mi magia combinada con la de Regina, ella es muy poderosa… y yo tengo la magia sacada del amor verdadero. ¿Qué hay más puro que eso?
Rumple lo meditó -puede ser posible. Puedes intentarlo ahora, ve al bosque, hoy hay luna llena y se intensificará la magia. Ahora salid de mi tienda.
Salieron y fueron al bosque en el coche de Regina. El trayecto lo pasaron en silencio.
-Emma- rompió el silencio -quiero que si mi madre nos ataca, tú huyas y me dejes luchando con ella. No tendrías ninguna opción contra ella.
Emma asintió -vamos a ello- ambas lanzaron su magia y la combinación empezó a crear un agujero negro que las succionaba, Regina miró a Emma una última vez antes de decidir ir hacia él. Se acercó a ella rozando sus labios… un leve roce, una caricia, pero que a ambas les dio una gran descarga. Abrió los ojos y se perdió en los verdes de la rubia -te quiero- dicho esto se separó de Emma, que seguía parada, no se creía lo que Regina había hecho.
-Vuelve sana y salva- Regina asintió, necesitaba hacer lo que había hecho, ella sabía que esa era la última vez que iba a ver a la Emma que conocía.
Cuando Regina avanzó hacia el agujero negro, una bola de energía salió de los árboles.
-Qué bonito el amor. Hija te dije una y otra vez que el amor te debilita. Mírate no eres ni una cuarta parte de la reina que creé- lanzó de nuevo una bola de energía que la rozó.
-Emma huye- Regina le suplicó.
Emma no hizo caso, no iba a dejar a Regina sola y menos después de lo que pasó -tú conjura donde vamos a encerrarla, yo la entretendré- Emma comenzó a lanzar bolas de energía.
-Tenemos unos minutos antes de que se cierre el portal Emma, y no voy a ser capaz de abrir uno de nuevo.
-Pues no perdamos más el tiempo- siguió atacando a Cora.
Era mucho más fuerte de lo que pensaba, la magia estaba pudiendo con la suya, Emma la estaba haciendo retroceder, Cora no tenía tiempo de atacar, solo podía defenderse.
Regina abrió un portal detrás de su madre. Emma avanzó a la vez que Cora retrocedía. El portal que habían abierto juntas estaba a punto de cerrarse y quedó por detrás de Emma. Lanzó un último rayo cuando la tuvo acorralada y Cora cayó por el portal, lanzando un único rayo que Emma vio. El rayo se acercaba pero se había quedado sin fuerzas y no podía defenderse. El impacto dio a Emma de lleno haciéndola caer hacia atrás,
-¡EMMA!- gritó Regina -¡NOOOOOOO!- vio a Emma caer por el agujero negro, se abalanzó a cogerla pero no llegó a tiempo y el portal se cerró.
Emma abrió los ojos algo desorientada. Escuchó una voz femenina -Hola, ¿estás bien?- vio a una muchacha morena, joven de ojos marrones. Cuando vio que la muchacha abrió los ojos, la morena sonrió -¿qué te ha pasado? ¿Cómo te llamas?
-No, no lo sé. No sé quién soy, no recuerdo que hago aquí, ¿quién eres tú?- la rubia se asustó un poco y se encogió.
-Mi nombre es Regina- sonrió -ven conmigo, iremos a mi casa, te prometo que te ayudaré a recuperar tu memoria- Emma se tranquilizó ante la sonrisa de Regina y cogió la mano que la morena le ofrecía -este será el principio de una gran amistad- dijo la morena una vez la hubo levantado.
Continuará...
PD: Quedan 6 capítulos...
