Hola hola jeje aki sta lo nuevo de esta suuper historia hehehe

Disfruten y Gracias por sus reviews hehe

Recuerden de que nada me pertenece. La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer

Capítulo 29

—Tienes un gran corazón.

Y una lengua muy larga, se dijo mientras iba a su despacho. La noticia de que Emmett McCarthy y Rosalie Hale estaban juntos correría de boca en boca por toda la isla.

Como no sabía qué pensar de eso, ni podía hacer nada por evitarlo, Rosalie intentó olvidarse y volvió a trabajar en la propuesta

Hacia las cuatro, sin hacer caso de las miradas, cruzó la calle y entró en el hotel, donde dejó un sobre en el mostrador de recepción y pidió que se lo entregaran al señor McCarthy lo antes posible. Luego, volvió a salir.

Se encerró en el almacén y se concentró en el trabajo para recuperar el tiempo que había perdido. Organizó y elaboró una lista de las existencias que debía reponer. El solsticio atraía a muchísimos turistas a la isla y convenía estar preparada. Se levantó con la lista en la mano y volvió a sentarse inmediatamente con sensación de mareo. Era tonta, se regañó a sí misma, una imprudente. No había comido nada en todo el día salvo medio bollo. Volvió a ponerse de pie con la idea de tomar un cuenco de sopa en el café y entonces una imagen le pasó por la cabeza.

James Remington estaba junto a una ventana con barrotes y sonreía. Tenía la mirada inexpresiva como la de un muñeco y giró la cabeza lentamente, muy lentamente, mientras los ojos empezaban a resplandecer con un color rojo que no era humano.

Tuvo que hacer un esfuerzo para no echar a correr y esperó a que la calma la cubriera como un manto. La imagen se desvaneció y se olvidó del trabajo.

—Tengo que hacer un recado —le dijo a Lulú antes de salir disparada de la tienda—. Volveré cuando pueda.

— Todo el rato yendo y viniendo — masculló Lulú.

Rosalie fue directamente a la comisaría. Se paró un par de veces para saludar a algunos conocidos y se dio cuenta de que las calles ya estaban llenas de turistas que paseaban y compraban, que recorrerían la isla para encontrar el rincón perfecto para hacer una comida campestre, que por la noche abarrotarían los restaurantes o volverían a sus casas alquiladas para cocinar el pescado fresco que compraron en el muelle.

Las tiendas tenían las rebajas previas al verano y la pizzería ofrecía dos ingredientes gratis al comprar la segunda pizza. Vio pasar a Pete Stubens montado en su camioneta y Denis, el sobrino de Alice, cruzó la calle como un rayo sobre su monopatín. La camiseta roja le flameaba como una bandera.

Todo era completamente normal, se dijo. La vida transcurría sin alteraciones y ella iba a hacer todo lo que estuviera en su mano para que siguie ra así.

Edward estaba en su mesa y se levantó precipitadamente al verla entrar.

—Hola, Rose.

—No he venido para echarte la bronca.

—Es un alivio. Bella ya se ha encargado de eso. Sólo quiero decir que no hacíamos nada a tus espaldas. Estábamos investigando la situación. Mi trabajo consiste en ocuparme de los problemas que pueda haber en la isla.

—Ya discutiremos eso después. ¿Puedes comprobar la situación de James Remington?

—¿Comprobar?

—Asegurarte de que está donde debe estar. Comprobar cómo ha evolucionado su tratamiento, el pronóstico, sus últimas pautas de conducta.

Edward iba a preguntarle el motivo, pero la expresión de Rosalie le dijo que sería mejor responder primero y luego hacer las preguntas.

—Lo primero que puedo decirte es que está encerrado y que va a seguir estándolo. Todas las semanas hablo por teléfono con unos contactos — Edward ladeó la cabeza —. Supongo que no te parecerá que también eso está fuera de mis atribuciones.

—No te pongas susceptible. ¿Puedes conseguir un informe de su evolución?

—No tengo acceso a su historial médico, si te refieres a eso. Necesito un mandamiento judicial y un motivo para pedirlo. ¿Qué pasa?

—Que sigue metido en todo esto; esté en una celda acolchada o no.

Edward rodeó la mesa de dos zancadas y agarró a Rosalie del brazo.

—¿Es una amenaza para Bella?

—No —¿Cómo sería que te amaran tan profundamente? Se preguntó. Hubo un tiempo que creyó saberlo—. No directamente. No como antes, pero están utilizándolo. Me pregunto si él lo sabe.

Era fundamental descubrirlo.

—¿Dónde está Alice?

—Fuera, patrullando —la agarró con más fuerza—. ¿Corre peligro?

—Edward, tanto Bella como Alice han hecho lo que tenían que hacer, pero yo tengo que hablar con ellas. ¿Podrías decirles que se pasen por mi casa esta noche sobre las siete?

Edward le soltó el brazo y se lo acarició hasta llegar al hombro.

—Tú eres la que tiene problemas...

—No —la voz de Rosalie era clara y tranquila—. Lo tengo dominado.

.

.

Estaba convencida de ello. Como entendía la importancia de esa fe y de esa sensación de soledad.

Las dudas, las preguntas y los miedos sólo disminuirían sus poderes cuando más los necesitaba.

La visión se había presentado espontáneamente y le había producido cierta angustia. No se lo tomaría a la ligera.

Lo dispuso todo con cuidado. No era el momento para ser temeraria ni para entretenerse en demostraciones espectaculares, aunque le gustara hacerlas de vez en cuando.

En ese momento le parecía que muchas de las cosas que habían pasado ese día tenían como objeto prepararla. Su arrebato de genio de esa mañana que la había desfogado, el ayuno y también el sexo. Eliminar cualquier insatisfacción y darle al cuerpo uno de sus mayores placeres sólo podía ayudarla para lo que se avecinaba.

Había elegido con premeditación las hierbas y los aceites del baño. La rosa para el poder físico y la adivinación; el clavel para que la protegiera; el lirio para permitirle entender lo que se le mostrara.

Se sumergió a la luz de las velas grabadas para ayudarle en su búsqueda, se lavó el cuerpo y el pelo y purificó la mente.

Se untó el cuerpo con cremas que había hecho ella misma y se puso una bata blanca, larga y amplia. Eligió con mucho cuidado los complementos: ágata para protegerse en el viaje, amatista para intensificar su tercer ojo y unos pendientes de mala quita para la visión.

Reunió sus herramientas y su vara para adivinaciones con la punta de piedra de luna. Cogió incienso, velas, unos cuencos y sal marina. También un tónico reconstituyente porque sabía que podría necesitarlo.

Luego salió al jardín para apaciguarse y esperar a sus hermanas.

Llegaron juntas y la encontraron sentada en un banco de piedra junto a un seto de aguileñas

—Necesito su ayuda. Se los contaré camino al claro del bosque.


Hola hola jejej ke les parecio este capitulo jeje? espero les haya gustado jejeje que haran las muchachas ahora? juuummm

Aki les dejo el adelanto del Capitulo 30...

—Tú no deberías hacer esto. El vuelo te deja demasiado expuesta, demasiado vulnerable.

—Por eso necesito mi círculo —replicó Rosalie.

—Debería hacerlo yo — Bella la tomó del brazo — James está más conectado conmigo.

—Precisamente por eso no deberías hacerlo —razonó Alice—. La conexión es demasiado íntima. Yo ya lo he hecho una vez y debería volver a hacerlo.

—Hiciste el vuelo sin preparación, sin protección, y resultaste herida —Rosalie recordó que era preferible razonar y reemprendió el camino —. La visión me llegó a mí de forma espontánea. Me co rresponde hacerlo y estoy completamente prepara da. Tú todavía no tienes control suficiente —le di jo a Alice— y a ti, hermanita, te falta experiencia. Además, aunque no tuviéramos en cuenta estos dos hechos, me corresponde a mí hacerlo y todas lo sabemos. Así que no perdamos más tiempo.

—No me gusta — insistió Alice — , sobre todo, después de lo que le pasó a Emmett ayer.

.

.

—Has estado mucho tiempo —le dijo Alice.

—Lo justo.

—Como tú digas —Alice hizo un gesto con la cabeza sin soltar la mano de Rosalie—. Tenemos compañía.

A medida que las visiones abandonaban su cabeza, Rosalie vio a Emmett de pie fuera del círculo. Llevaba el abrigo negro que ondulaba al viento.

—Termina y cierra el círculo antes de que te derrumbes —lo dijo con un tono seco, como si hablara de negocios.

—Sé lo que tengo que hacer.

Agarró el tónico que Bella había servido y, con las dos manos, se lo llevó a la boca y lo bebió. De jó de sentirse como si fuera un jirón de niebla que el viento pudiera arrastrar.

—Cierra el círculo —le exigió Emmett—. O en traré aunque no quieras.

Oh oh por lo q se ve el molesto ahora es Emmett jejeje ke habra pasado o ke habra hecho Rose para q eso pasara? juummm

kieren saber jejej dejenme uns cuantos reviews y se los digo jeje

bye bye