Viñetas para 30Vicios.
Personaje: Neville Longbottom.
Tema: .
Palabras:
Resumen: Incluso los mejores claudican alguna vez y Neville lo sabe muy bien.
CRISIS
Neville Longbottom está irreconocible. Aunque hay algunos listos que pretenden subirse al éxito de su fama y claman a los cuatro vientos –sólo si los Carrow no están presentes, claro- que ellos ya sabían que Neville era un chico muy valiente y emprendedor, a la mayoría de la escuela le cuesta bastante recordar que hasta unos pocos meses antes no era más que un chico tímido y torpe cuyo potencial mágico era más bien poca cosa. Sin embargo, ahora es diferente porque Neville ha asumido el antiguo rol de Harry Potter y se ha convertido en el héroe trágico de Hogwarts. Desde el principio del curso ha estado organizando la resistencia contra Snape y sus secuaces y se ha erigido en líder nato. A veces, ni él mismo puede creérselo y la verdad es que no se siente demasiado cómodo con su posición. Poco a poco se ha ido haciendo a la idea, es cierto, pero cada vez que se queda solo y no se ve obligado a fingir que está convencido de que todo va bien, lo único que Neville Longbottom quiere es que todo termine de una vez para irse a casa con su abuela, meterse en la cama y no salir de allí hasta que no pasen por los menos doscientos años.
No es porque no le guste haberse convertido en una especie de leyenda viviente. Vale, la parte de que todo el mundo le admire y recurra a él cuando está en problemas es agradable, pero también un poco agobiante. Y Neville es un chico sencillo al que no le agrada demasiado que los niños de primer año le persigan hasta cuando va al baño, pero puede vivir con ello. Forma parte de las consecuencias de lo que está haciendo. No. Lo peor de todo es no poder reconocer abiertamente que él también tiene miedo, como todos en la escuela, que realmente no es tan valiente como parece y que está muy cansado de todo. No puede mostrarse débil porque es un ejemplo a seguir y, si él cae, caen todos con él.
Por fortuna, Neville consigue disimular casi siempre. Quizá nunca haya llegado a engañar a Ginny o a Luna porque ellas lo conocen mejor que nadie en el mundo, pero está bastante seguro de que nadie más se ha dado cuenta de que está aterrado. No quiere pensar en lo que le pasaría si los Carrow y Snape llegaran a enterarse de que es él, precisamente él, quién lleva tanto tiempo tocándoles las narices. Imagina que podrían ir a por su abuela y que a él lo torturarían hasta matarlo o, peor aún, dejarlo en el mismo estado en que se encuentran sus padres. Eso sería lo peor, pasarse el resto de su vida encerrado con Frank y Alice Longbottom, siendo incapaz de acordarse de quién es y dependiendo de los demás absolutamente para todo, convertido en una carga. Y no es que piense que sus padres son una carga, porque no lo son, pero no quiere que eso pase.
Normalmente no piensa mucho en esas cosas. ¿Para qué? Lo que tuviera que pasar iba a pasar, pensara o no en las consecuencias de sus acciones, pero esa noche no puede quitárselo de la cabeza. Está atravesando una de esas crisis que experimenta de vez en cuando. Le dan ganas de gritar, salir corriendo y llorar hasta caer rendido. Le apetece un montón ponerse en pie y decirles a sus compañeros de encierro que se larga de allí, que está harto y quiere buscarse una vida, que le dan igual Voldemort y el mundo mágico, que está harto de esperar a que Harry Potter vaya a ayudarlos porque, joder, lo que le apetece es vivir. Tiene diecisiete años y, vale, siempre ha sido un poco paradito, pero no quiere morirse –o que lo torturen hasta la locura- sin haberse emborracho, sin haberse acostado con una chica o sin haber hecho alguna gilipollez como correr en ropa interior por el Ministerio de Magia. Pero nunca lo hace. Durante sus crisis, mira a sus compañeros y se dice que son más que sus amigos. Son sus hermanos, su familia, y uno nunca, bajo ninguna circunstancia, abandona a su familia. Y sólo entonces se tranquiliza y cierra los ojos y se repite una y otra vez que todo va a terminar pronto, que Harry vendrá y los salvará a todos. Es lo que se merecen. Un poco de paz.
