NA: ¡ACLARACION! Hola, quiero disculparme por un error de dedo que cometí en el capítulo pasado. Y es acerca de la edad de Stan que puse en el capítulo. Escribí que Stan tiene seis años. Lo cual es un error y algunos me lo hicieron notar, ya que las edades de Candy y Stan no cuadraban con la del epilogo. Incluso algunos dudaron que Candy fuera la hija que Michiru espera.
Aquí quiero aclarar que Stan tiene ocho años (próximo a los nueve) en este punto de la historia, la razón por la que escribí que tenía seis, es porque esa es la edad que tenía cuando Ada y Haruka lo adoptan. Ada menciona en el capítulo que tiene cinco años de casada con Haruka, mientras que en Inglaterra Michiru que estaba a punto de irse a vivir a España dice que tiene con Dylan tres años de matrimonio. En el capítulo siguiente Michiru comenta que han sido ya cinco años de matrimonio. Por lo tanto el matrimonio de Ada y Haruka tiene siete años. (capitulo 23 y 24 respectivamente) el idilio de Haruka y Michiru inicia varios meses después. Pero se sitúa en ese rango de tiempo.
Sin más que decir reitero una disculpa, no se si fue error de dedo, o error de cálculos cuando estaba haciendo mis cuentas entre el prólogo y el capítulo del epilogo que estaba escribiendo al mismo tiempo. Lamento el error.
Había tenido éxito en ignorar el aparato despertador tantas veces, era ahora una floja que se levantaba a las diez de la mañana. Algo inaudito para ella que a las cinco de la mañana iniciaba sus actividades. Pero pronto descubrió que el embarazo era algo muy exigente. Casi desde el inicio fue incapaz de llevar el ritmo de vida ajetreado que llevaba. Dylan se burlaba de ella diciendo que ahora era una bolita adorable y perezosa.
Sin embargo el alboroto que se escuchaba en la sala de su casa era imposible de ignorar. Y la escandalosa, alegre y vivaracha voz de su madre la obligo a abrir los ojos de golpe. Su madre estaba aquí….por lo que escuchaba venía con más gente. Entre ellos Dylan. Sin saber bien lo que hacía se asomó por la puerta de su cuarto para espiar a los "invitados"
Ahí abajo su padre y su madre reían junto a sus suegros. Los cuatro estaban haciendo prácticamente un escándalo.
–esto era lo que te faltaba para convertirte en un hombre. ¡Tener un hijo!– decía el padre de Dylan mientras abrazaba a su hijo con camaradería. –yo y tu madre siempre nos preguntamos ¿Por qué tanta espera? –
–Ay mi amor ya déjalo, mejor disfruta que al fin dios escucho nuestros ruegos–
–pero Julie…este hijo nuestro casi nos deja morir sin conocer a nuestros nietos. ¿Cómo es eso? ¿Y dónde está mi nuera?–
–Iré a darle la noticia, se pondrá contenta de verlos– dijo Dylan mientras acomodaba los abrigos de los invitados.
–deja que vaya yo, quiero ver a mi hija de inmediato– pidió su madre. Dylan asintió. y la señora kaioh comenzó a subir la escalera
––de…monios– exclamo
Michiru regreso corriendo a su habitación, se metió en la cama y antes de que su madre llegara, grito en la almohada de pura frustración. ¿Qué hacían aquí sus padres y sus suegros? Ella y su marido Habían quedado en que no dirían nada hasta después del sexto mes. De por si separarse de Dylan había sido más que difícil y ahora esto solo iba a complicar aún más las cosas. No quería ni imaginarse como se iba a poner Haruka en cuanto se lo contara.
–Michiru, hija. Despierta– Michiru fingió despertarse, en cuanto abrió los ojos se encontró con el rostro sonriente de su madre.
– ¿mamá? ¿Qué haces aquí? –
–Dylan les conto a sus padres hace un par de días, y nuestros consuegros nos tuvieron que dar la noticia. Ay Michiru ¿Por qué no nos dijiste enseguida? –
–quería mantenerlo oculto por que…. Da buena suerte– mintió Michiru, su madre hizo un aspaviento con la mano.
– ¡tonterías cariño! Supercherías de gente ignorante, ¡estamos hablando de mi nieto! ¡Un nieto Michiru! por fin. – su madre la abrazo en un gesto alegre que se suponía debía de confortarla, pero la aguamarina lo único que podía pensar era en que se encontraba más aprisionada que nunca y ahora por cuatro personas más. – ¿y cómo te sientes? ¿Has tenido ascos? ¿Mareos? –
–Solo estoy cansada– contesto con desgana. Ese día se suponía que vería a Haruka después de muchos días.
–uff ni que lo digas cariño– exclamo su madre de forma exagerada–las Benedetto siempre hemos sido perezosas en el embarazo. Recuerdo cuando estaba esperándote, me la pasaba casi todo el día en cama. Deberías de dejar que tu padre nombre a un hombre de confianza mientras tú disfrutas tu embarazo–
–Bravo– dijo Michiru acariciándose la frente con enfado. –vienes a jugar el rol de la madre entrometida, a opinar sobre todo lo que no te parece en mi vida– su madre respondió a su tono enojado con una sonrisa radiante.
–que inteligente eres cariño, ahora baja. Mis consuegros se mueren por verte–
–Que pesadilla–
Michiru se levantó de la cama y a regañadientes comenzó a ponerse decente. Se maquillo con esmero y reviso cada detalle de su atuendo. Si por ella fuera se pondría la ropa cómoda y el discreto maquillaje con el que ahora acudió al trabajo los últimos días. Pero tanto su madre como su suegra eran unas damas de sociedad londinense. Incapaces de pasar por alto un "descuido" como ese.
Unas damas que pronto recibirían a su primer nieto. Michiru sabía perfectamente porque estaban aquí, ellas habían venido para asegurarse de que su nieto tuviera lo mejor de lo mejor. Y eso la incluía a ella como madre. Ellas estaban ahí para asesorarla hasta la muerte o hasta que se convirtiera en la madre perfecta, lo que pasara primero.
Se miró al espejo, su camisa tenía una arruga. La acaricio intentando aplacarla, pero paso solo instante para que se tocara el vientre. Cada día que pasaba su vientre crecía, ahí dentro de ella se encontraba una futura persona. ¿Su primer hijo seria niño o niña? ¿Cómo sería su carácter? ¿Su físico? ¿Se parecería a ella o saldría igual a Dylan? si así fuera…. ¿Haruka podría querer a un hijo que fuera idéntico a su padre? si Haruka despreciara a su hijo ¿podría ella seguir ciega de amor y tolerarlo? ¿En serio podría?
Como si quemara, aparto la mano de su vientre. Bajo las escaleras con rapidez intentando borrar sus tormentosos pensamientos. En cuanto llego, Unos brazos fuertes la envolvieron.
– ¡pero es mi nuera! ¡Que gusto verte! –
–Señor kendrik–
–nada de señor kendrik, tu siempre tan formal– el bonachón hombre aplico más fuerza a su abrazo – ya te he dicho que me llames Arthur, ¡que bendición tan grande nos has dado pequeña! Creo que no he estado así de feliz desde que Julie me dijo que iba a ser padre. –
–Arthur suéltala, ¡el bebe! –
–Disculpa– su suegro la soltó inmediatamente. Su suegra se acercó a los saludos de cortesía pero Michiru pudo percibir la sonrisa agradecida de la mujer. Por lo visto, doña perfección estaba tan feliz que era capaz de soportar a la nuera. En la mesa, Dylan ya la esperaba con la silla entre sus manos para acomodársela.
–que mejor manera de empezar la mañana, que sorpresa tan grata– dijo Michiru con tono neutro mientras Por dentro estaba que reventaba de frustración. Miro a Dylan con reproche, pero este solo le sonrió enamorado y tomo su mano entre las suyas para besársela con ternura. Eso la puso enferma de remordimientos.
–vinimos lo más pronto que pudimos. – contesto Julie. –Dylan no podía creerme cuando le dije que estábamos llegando a España. –
–Fue una sorpresa muy grande, pero te veías tan a gusto dormida que no quise despertarte– explico su marido. El sonido de los cubiertos ya la vajilla se hizo presente. La familia había comenzado el almuerzo. Michiru hizo a un lado la fruta con desagrado.
–oh, disculpa amor. Aquí están– dijo Dylan mientras le tendía una bandeja con un pan de aspecto extraño. Michiru comenzó a comer con avidez.
– ¿Qué es eso? – pregunto su padre con desagrado
–es un postre. Pan con pasas y miel– contesto Michiru deleitada.
–Nunca te habían gustado las pasas–
–lo sé, es extraño. Ahora pide que se lo compre a cada rato – Dylan estaba divertido viendo a su esposa comer. –A veces tengo que ir a la panadería a la madrugada y despertar al panadero. A este paso nuestro hijo saldrá hecho un caramelo–
–Ya te acostumbraras– dijo su padre– cuando tuve a Michiru…. – las anécdotas y los chistes no se hicieron esperar. El comedor irradiaba con felicidad. Michiru mastico el pan con miel, no entendía. ¿Cómo era posible que estando con las personas que se suponía eran su familia, ella solo se sentía aún más sola? Se preguntó que estaría haciendo Haruka en estos momentos. Seguramente se encontraba desayunando con su familia sintiéndose fuera de lugar igual que ella.
–¿Michiru? –
–¿perdón? –
Todos en el comedor la miraban con expectación, Dylan se revolvió en su asiento, incomodo.
–tu madre quiere saber por qué no hemos decorado el cuarto del bebe–
–No he tenido tiempo–
–es que ni Michiru ni yo queremos saber el sexo del bebe. Queremos que sea sorpresa. Por eso no hemos decorado aun– Dylan mentía, quizá estaba intentado defenderla del acoso de las mujeres. La triste realidad es que Michiru siempre estaba dándole largas a Dylan para comenzar a decorar el cuarto.
–bueno en esos casos un color blanco es lo ideal. Dylan tu que eres arquitecto. Debes conocer a una decoradora de interiores. Si ustedes no lo quieren hacer…. contraten a alguien– sugirió Arthur kendrik.
–conozco un par de personas, ya se verá. –
–Michiru ¿compraron ya, la ropita del niño? –
–no, aun no– dijo comenzando a cansarse.
–oh, por cierto – su padre volteo a verla, le entrego un libro– imagino que aún no has tenido tiempo para pensar en nombres. Toma–
–gracias, padre, bueno creo que esta todo resuelto– dijo Michiru tomando su taza de té
–pero….¿los muebles? ¿Cuándo van a comprar una cunita? – Michiru puso los ojos en blanco
–puedo comprar una en línea mientras me hospitalizan. Los envíos no tardan más de doce horas. Aunque si el envió tarda, puedo poner al bebe en unas cajas vacías que tengo en la oficina, en lo que llega la cuna. –
El silencio se hizo presente en la sala, su suegra torció el gesto como única evidencia de que había captado el tono cortante de la nuera.
–Michiru bromea, madre– intervino Dylan –de hecho pensábamos ir de compras estos días. ¿Por qué no nos acompañan a escoger–
–será difícil sin saber el sexo del bebe–
–bueno podríamos elegir en base de lo que quisieran que sea–
–Buena idea, Julie– dijo su madre mientras se volvía a la hija – ¿Qué te gustaría que fuera, Michiru? –
–lo que sea, está bien para mí–
–Yo quería que Dylan fuera niña–
–¡Arthur! –
Dylan ni siquiera hizo caso a su padre, no había bajado la mirada del rostro de su esposa.
–O sea que todo te da igual, incluso el sexo de nuestro hijo–
–No, no me da igual, Dylan–
–bueno en ese caso, no te importa–
–no dije eso, dije que prefiero que este sano. Hijo o hija, lo voy a amar igual. ¿Por qué? ¿Tú qué quieres que sea?– la expresión seria de su marido se borró casi al instante, ahora su rostro tenía esa sonrisa que había adquirido desde que le había enseñado la prueba positiva
–Al igual que mi padre, yo deseo tener una niña–
–es poco común que un hombre no quiera un varón de primogénito–
–Suegra– Dylan volteo a ver a la señora kaioh –nada me alegraría más, que tener a una pequeña niña parecida a Michiru. Me encantaría verla correr por los jardines como lo hacía ella. Me enamore de ti en cuanto te vi corriendo. –Soltó un hondo suspiro– será hermoso jugar de nuevo con nuestra "mini-Michiru" –
–pues no creo que en este departamento, pueda correr por las praderas. – dijo irónica. El ambiente se volvió a tensar. Michiru vio a Dylan retadora, el solo compuso su sonrisa resignada y asintió con la cabeza.
–tienes razón, tendremos que comprar una casa muy amplia –
–bueno, pues manos a la obra. Primero lo primero…Tenemos mucho que comprar– los adultos volvieron a hablar y fue como si no hubiera pasado nada. Michiru se permitió respirar un momento, pero se percató que la mirada de su padre no se apartaba de ella.
Había sido estúpida, se había puesto emocional y ahora había dejado entrever su apatía por su "feliz" situación. Su padre a estas alturas, seguramente ya se daba una idea de lo que pasaba por su cabeza. Tendría que hablar con él y contarle su versión. Antes de que decidiera ponerse de moralista.
A las cinco de la tarde, Michiru estaba ya desesperada, su madre y sus suegros eran personas asfixiantes. No la habían dejado en paz, desde que llegaron al centro comercial. Le hacía ilusión comprar los objetos personales que su hijo usaría dentro de unos meses cuando por fin viniera al mundo. Incluso la pequeña ropa le causaba ternura. Pero ver durante una hora, toda la gama de biberones que el capitalismo podía crear. Era algo más que diferente. Y para colmo Haruka aún no le contestaba su mensaje. Además el constante silencio de su padre junto con sus pesadas miradas la estaba poniendo al borde de la paranoia. Su celular comenzó a vibrar.
–Por fin – susurro a la nada.
–Michiru, ven por favor. ¿Qué opinas de… –
"–Te extraño, ¿Dónde estás? –"
–yo digo que el azul –
–pero este color es muy fuerte. ¿Y si es niña? –
"–igual yo, ansió verte. Créemelo, no sabes cuánto te necesito–"
"–ya estoy aquí, ¿tú ya vienes para acá? ¿Sigues teniendo ascos por la mañana? –"
–bueno en ese caso nos llevamos el azul celeste –
"–Un poco, Haruka debo decirte algo, mira –"
–no sé, no me convence en azul celeste –
– ¿Qué tal en blanco? –
"–leí que tomar agua de Jamaica por las noches alivia los síntomas–"
–es demasiado común. Definitivamente mi nieto…
– ¿Qué? Es el color neutro por excelencia el….
–no lo usara –
–lo usara –
"–mis padres están aquí, mis suegros también. Estoy atrapada aquí con ellos. –"
"–así que les han dicho…creí que no lo harías. Espera ¿eso quiere decir que no vendrás?–"
–Michiru. ¿Tú qué opinas? hija –
–es un ropón, todo el mundo lo compra en blanco. ¿Por qué no algo con un color más bonito? ¿Verdad que tengo razón, nuera? –
"–si, al final Dylan conto todo…será aún más difícil vernos. Hoy lo veo imposible–"
– ¿y por qué no comprar todos? El blanco, el azul y el celeste. –
–ay Dylan, eres el hombre ideal. No cabe duda que tienes a mi Michiru muy consentida –
"– ¿estás también con tu marido? –"
–no, es que mis amigos me han dicho que los niños ensucian mucho la ropa. –
"– ¿estás de broma? No se me quiere separar ni un momento, aun no se le borra la sonrisa estúpida del rostro–"
–el problema serán los juguetes. –
– ¿Por qué eso sería problema? ¡Es lo más fácil del mundo! –
"–que bueno –"
"–no entiendo por qué te molestas–"
–tiene que combinar con los muebles ¡Arthur, es obvio! –
–tienen razón, lo más practico es comprar los muebles en blanco. –
"–sigues estrechando lazos con él, nunca tienes tiempo para mí. y en la oficina él siempre está contigo. Parece que en vez de plantearle la separación, lo único que estás haciendo es pasar más tiempo con el–"
–¿Cómo que no te gusta el blanco? … –
–bueno madre, sabes que nunca me ha gustado el color –
"–Haruka, es lógico. Él es el padre de mi hija. Y no es un monstruo para negarle la paternidad de esta manera–"
–Dylan, coincido con tu madre. Es mas practico comprar los muebles en blanco, esta de moda… –
–es un color neutro ya que no saben el sexo del bebe –
–combina con todo –
"–– ¿es una niña? –"
–combinara con todo, excepto con mis gustos–
"–no lo sé, pero ambos queremos tener una niña–"
– ¿Por qué no dijiste nada en el almuerzo? ¡Todos acordamos decorar de blanco! –
"– ¿lo ves? Maldita sea, si no te conociera diría que eres feliz jugando a la casita con tu marido –"
–todos excepto yo, todo el mundo sabe que odio el color blanco. Si no puse objeción es porque vi a Michiru muy enfadada con el tema –
"–por supuesto que estoy feliz de jugar a la casita con Dylan. ¿Tú no eres feliz de jugar a lo mismo con Ada y con Stan? –"
–bueno. ¿y de qué color quiere pintar el señor, el cuarto de su hijo? A ver ilústranos…y no me digas que azul–
"–solo dime que por favor sigues considerando la idea de separarte. Dime si nuestra idea de estar juntas por fin, no se te ha olvidado–"
–Pues azul, de este azul para ser mas preciso–
"–claro que lo considero, claro que lo deseo. Más que nada en el mundo, pero ahora te pido que esperemos–"
–¿y si sale una niña? –
–¿Qué tiene eso que ver? –
"– ¿Por qué no ahora? –"
–yerno, ese es azul rey. En el cuarto de una beba, se verá…–
–horrible, barato, de mal gusto. –
"– ¿estás loca?…si quieres se lo digo ahorita enfrente de mis suegros y mis padres. ¿Cómo voy a soltarle de sopetón con un hijo en el vientre que quiero divorciarme? –"
–claro que no, hay vestidos en azul rey. Se ven muy femeninos y elegantes–
–no estamos hablando de un vestido, estamos hablando del cuarto de un infante. Es muy diferente–
"– ¿Por qué no? no lo amas–"
–el color azul es muy relajante. Se recomienda mucho pintar de azul y decorar en azul, el cuarto de un bebe–
"–Todo el mundo sabe que no lo amo, pero tampoco lo odio. Él es un gran hombre, no se merece que le arruine estos momentos, ¿Qué excusa quieres que le ponga? No puedo arruinarle la vida ahora que esta tan feliz–"
–no pensé tener un hijo tan terco. ¿Por qué no le preguntamos a Michiru? ¿Qué tal si ella también quiere los muebles en blanco?
"– ¿pero a mi si? –"
–solo si Michiru está de acuerdo con ustedes, yo podría aceptar –
"– ¿a ti si? ¿Se puede saber cómo te estoy atormentando?–"
– ¿Michiru, tu qué opinas? –
– ¿Michiru? –
– ¿hija? –
–Michiru…amor. Michiru–
"–estoy sufriendo Michiru…. casi no duermo de la angustia. Desde hace varias semanas ya no nos vemos, ni siquiera te has parado en el trabajo esta última semana, y la verdad me alivia. Por qué siempre te veía con tu marido. Siento cada día que pasa que estas alejándote de mí. Despierto con miedo de ver tus mensajes diciéndome adiós. Estoy asustada del futuro. Michiru….estoy dispuesta a dejar a mi familia para ser feliz contigo. ¿Qué me dices?–"
–¡Michiru! –
– ¿Qué? – no supo cuánto tiempo había pasado. Se sobresaltó por el grito de Dylan. Había escuchado que estaban discutiendo sobre algo. Pero no alcanzo a poner atención. Su marido la miraba intensamente, no lucia para nada contento.
– ¿se puede saber que es tan importante, para que ni siquiera opines sobre el cuarto de nuestro hijo? – pregunto Dylan con la voz elevada de tono. El pelinegro estiro la mano –déjame ver que estás haciendo–
– ¿de qué hablas? –
–te la has pasado mirando el celular toda la tarde, llevas días mandando mensajes como loca. ¿Qué estás haciendo que es tan importante? Quiero entender…. –
– ¿Qué quieres entender? No es nada importante, son solo…asuntos corporativos–
–me alegra escucharlo. Así no tendrás ningún problema en enseñármelos. –Dylan se acercó aún más, su mano rozo el celular. La mente de Michiru estaba trabajando a toda velocidad sobre cómo salir de esta, cuando sintió una mano sobre su hombro. El celular le fue arrebatado de las manos, creyó estar perdida, pero al ver que Dylan se encontraba igual de desconcertado. Volteo a ver a su padre que sonreía con naturalidad mientras agarraba el aparato.
–cuanto lo siento yerno, le pedí ayuda a Michiru con unas reformas. Ya sabes que mi hija maneja la compañía mejor que yo, por eso estaba abusando de su inteligencia. No sabía que te ibas a molestar– su padre palmeo la espalda de Dylan con camaradería. –pero no te preocupes, ya me voy a encargar de esto. Te regreso a tu mujer para que hablen de que cuna se van a llevar–
–ay no, para ti todo es trabajo, trabajo. ¡Deja a Michiru descansar de Marcoshy solo un día–
– ¿Quién la manda ser tan buena? – su padre se alejó del lugar mirando su celular y Michiru suspiro. Salvada por su padre, enrojeció. Su progenitor se iba a enterar de un par de intimidades. No era tan malo, se ahorraría la introducción de la plática. Hablarían directo al grano, como un buen kaioh.
–Discúlpame– pidió Dylan
–Por lo menos tienes la decencia de pedírmelo– respondió Michiru en tono gélido. Miro a Dylan con su mirada reprobatoria. –Es tan pintoresco que me hagas escenas a estas alturas del partido.–
–Es en serio, te pido perdón–
– No te voy a disculpar. ¿Cuál es el asunto que no puede esperar ni un segundo mas? ¿Cuál es la pregunta tan importante como para hacerme una escena? –
–solo queríamos saber qué color quieres la cuna del bebe– dijo su suegra con el tono frio que siempre usaba cuando trataba como basura al hijo. –pero si estas tan ocupada…–
Michiru miro a su suegra con hastió. La mamaíta defendiendo a su cría. Gracias a dios, cuando estuviera con Haruka, no tendría jamás que soportar a un suegro o suegra asfixiante. Los señores habían fallecido muchísimo antes de conocer a Haruka. Eso era otro plus que tenia su rubia. Fulmino con la mirada tanto al hijo como a la madre. Su mirada se concentró en un punto en especial. Se relamió las comisuras de sus labios.
–Quiero esa– dijo casi con placer, señalando la cuna en forma de platillo volador de color neón chillón
– ¿esa? ¡Esta horrible! –
–Michiru, no es chistoso–
–es una broma, ¿verdad hija? –
–nada de bromas, nos la llevamos en este instante o tendremos que poner a mi hijo sobre papel periódico. Ustedes dicen –
Estos últimos días no habían sido tan malos después de todo. Michiru suspiro de satisfacción. Se había encargado de hacerles la vida imposible a todos con sus exigencias. Había elegido la cuna más excéntrica que había encontrado, pedido montañas de juguetes más estúpidos, inútiles y caros. Se encargó de elegir la ropa más corriente y de peor gusto de todas las tiendas. En serio fue divertido elegir lo peor de lo peor solo para ver la cara de turbación de todos sus parientes. Y lo mejor era ponerse caprichosa y hacerles berrinche cuando la contradecían en algo. La simple amenaza de "mi hijo dormirá sobre periódico" "entonces jugara con botellas de plástico" "lo voy a tapar con las cortinas" servían para que se rindieran a sus exigencias.
Se estiro un poco. Se alejó un poco para ver el paisaje desierto que los rodeaba. Sus padres estaban a punto de tomar su avión privado para irse de regreso a Inglaterra. Michiru agradecía por fin el reposo.
–pobres de mis suegros. No sabía que te podías poner así de pesada–
–nunca me hiciste enojar. Siempre me concediste todo lo que te pedí–
–Sí, lamentablemente tengo esa mala costumbre. Aunque no sé si te he hecho bien–
Michiru no volteo, era su padre. Cerró los ojos. Al fin la charla había llegado. Era costumbre de su padre dejar las cosas al último, el llamaba "cerrar con broche de oro" decía que le encantaba darle drama a los asuntos. Respiro, tenía que estar calmada. Su padre se apoyó en la banca donde ella también estaba y la miro fijamente.
–así que…Haruka…de nuevo–
–Supongo que leíste mis mensajes–
–Solo el final…tu rubia se quedó muy enojada porque no le contestaste. En serio, esta que echa chispas.–
–ya se le pasara, ya la conoces–
– ¿y de quien es el hijo? –
– ¿Cómo? –
–sí, sí, te pregunto si hiciste alguna locura como fecundar el ovulo de Haruka y germinarlo en tu vientre–
Michiru negó con la cabeza
–créeme que preferiría mil veces haber hecho eso, pero lamentablemente es de Dylan–
– ¿prefieres llevar el hijo de la mujer que te engaño que el hijo del hombre que siempre te ha amado y querido por encima de su amor propio? Inaudito Michiru–
–Yo no amo a ese hombre– susurro Michiru con satisfacción de por fin decir la verdad a alguien que no fuera Haruka. Incluso lo señalo. Dylan y sus padres estaban bastante lejos.
– ¿Qué clase de hechizo uso esa chica contigo? Te tiene trastornada, no piensas con la cabeza fría. Dylan es todo lo que una mujer desea y más. Y estas a punto de formar una familia con él. –
–no voy a formar nada con el….me voy a separar–
– ¿Cuándo? –
–aun no lo decido–
–esa mujer va a ser tu destrucción Michiru. Si no te detienes ahora, puedes arruinar tu vida para siempre. ¿Tienes idea de cómo reaccionara Dylan en cuanto se entere de su cuerno?–
–puede ser, pero si no hago algo, yo seré la que destruya a Haruka. Ya la viste como esta….fue mi culpa padre–
– ¿Por qué va a ser tu culpa princesa? –
–no, tu no entiendes. Ella tenía su vida hecha. Estaba feliz, yo fui egoísta. Me metí en su vida, estuve acosándola todo el tiempo hasta que cedió. Pude haber sido mejor persona, dejarla en paz, peor no….el egoísmo me gano, yo fui la culpable desde que decidí comprar su empresa–
–…y yo te ayude–
–Tu solo cumpliste una petición mía, no sabías que me iba a llevar a mi ex a la cama–
–Michiru, supe desde el principio que no descansarías hasta ser su amante de nuevo– su padre la miro con diversión– ¿te preguntas como es que lo es? eres demasiado parecida a mí. No descansas hasta conseguir lo que quieres. No te importa usar métodos poco honorables, siempre tienes la sangre fría ante cualquier situación. Pero eres también mucho mejor empresaria que yo, has puesto a Marcoshy al frente de la economía Europea en tan pocos años. Y todo eso ha sido fruto de tu esfuerzo. Eso es algo que yo jamás habría logrado. Aunque no me arrepiento de mi forma de hacer las cosas. –
Michiru miro al suelo y apretó los puños
–te refieres a los métodos ilegales con los que posicionaste a Marcoshy durante tantos años. Cuando era niña me preguntaba por qué salíamos siempre de forma tan intempestiva. Incluso esa vez en Francia llamo mucho mi atención. Intente ignorarlo por completo, pero cuando entre a dirigir Marcoshy me di cuenta casi de inmediato. Me he mantenido sin decir nada durante mucho tiempo. ¿Por qué sacamos este tema ahora?–
– ¿sobre qué tu padre es un matón? ¿Un oportunista? He mandado matar a una decena de enemigos. No me avergüenza reconocerlo. –
–¿a qué viene esto ahora? –
–yo no me arrepiento de haber mandado matar a nadie, eso me hizo rico, eso me hizo protegerte a ti, y a mi esposa. Ni cien vidas humanas valen lo que ustedes, son mi tesoro más amado. Lo que trato de decirte es que….no importa que tan desalmado seas. Mientras no te arrepientas, no tiene nada de malo el buscar tu bienestar. Hija ¿lo entiendes? Si Haruka te hace tan feliz… ¿Qué tiene de malo que le rompas el corazón a Dylan? –
–Qué mal ejemplo me has puesto–
–sí, tienes razón, este es el peor ejemplo que te puedo dar, pero es el que mejor te puedo dar. Los kaioh somos… –
– ¿unos malditos sin corazón? –
Ambos rieron un poco
–que macabro–
–eran ellos o nosotros. Hija. –
–Lo entiendo, padre….aunque no me agrada saber que Marcoshy está bañada en sangre–
–todas las grandes empresas lo están–
–gracias padre. –
–porque–
–Por apoyarme tanto–
–eres mi adoración Michiru, solo dile a Haruka que si vuelve a insultarte como te insulto en los mensajes, a mí no me va a temblar la mano para desaparecerla–
Michiru rio con nerviosismo para aligerar el ambiente
–Que gracioso eres–
– ¿Cuándo le dirás a Dylan? –
–No lo he pensado aun, le quería decir ayer–
–Gracias a dios que no lo hiciste. No creo que quieras enfrentar a unos ex suegros dolidos. Y yo no quiero ver papelones de pareja. Suficiente tengo con los dramas que me hace tu madre. –
–le diré hoy–
–hazlo en un lugar público, quien sabe cómo va a tomar la noticia. Ciertamente algo asi vuelve loco a cualquiera y por favor, que Dylan no le hable a sus padres hasta que estén en su casa. Sera incomodo…–
– ¿qué les marque para contarles que soy una ramera? –
– ¡imagínate que eso suceda en el avión! ¡Ni pensarlo! ¡De ninguna manera! son capaces de regresar–
–Michiru, cariño. Ya nos vamos–
Padre e hija se acercaron al avión.
–Ya están las cosas adentro– el padre de Michiru asintió.
–bueno hija, es hora de partir, cuídate mucho Michiru. Quiero verte siempre feliz – susurro su padre
–vendremos un mes antes del nacimiento del niño. Queremos estar presentes para cuando nazca el angelito–
–espero para esa fecha, tener una casa adecuada. – dijo Dylan apenado de que en su departamento apenas pudieron acomodarse esos días.
Después de las despedidas de rigor y mares de lágrimas por parte de las madres. Michiru y Dylan se pusieron de camino.
–Nunca pensé que nuestras madres pudieran ser así de problemáticas–
–te lo agradezco Michiru, tuviste mucha paciencia con mi madre. Eres maravillosa, no solo llevas a mi hijo, también soportas las críticas de otras mujeres que se quieren meter, que pesada carga llevas. Tú no te preocupes, somos padres primerizos, fallaremos, inevitablemente tendremos errores pero podremos salir adelante, yo te respaldare en todo. Este hijo será muy afortunado de tenernos como padres, te lo prometo. Pediré permiso de paternidad, no pasaras por esto sola–
–Dylan tenemos que hablar–
– ¿pasa algo? –
–quisiera hablar contigo de algo serio–
–dios, sabía que mi madre si había logrado molestarte–
–no es eso, es algo más…delicado. ¿Podrías ir al café que tanto nos gusta? –
–si es tan delicado, dime ahora–
–hazme caso, lo mejor es tratar este tema con un buen café…por favor…–
–Bien–
Dylan se dirigió al sitio que le indicaron. Durante más de cincuenta minutos Michiru se mantuvo en silencio, Dylan incluso había parado dos veces la camioneta para sacarle la verdad, pero Michiru no había cedido.
–a ver Michiru, ahora sí. Dime que pasa– dijo Dylan cansado de tanto misterio. Ya estaban sentados en su mesa favorita.
–todo esto se remonta a cuando llegue a Japón. Sé que no te he contado esa etapa de mi vida. Pero es por una razón muy poderosa. Veras…..cuando llegamos a este país, mis padres hicieron una fiesta en sociedad–
–no entiendo, ¿Qué tiene eso que ver ahora? –
–por favor escúchame, no me interrumpas, escúchame con atención por favor–
–como tú digas. Pero no le veo sentido…– el celular de Dylan comenzó a sonar, pero este rechazo la llamada
–ese día yo estaba un poco enfadada, recuerdo que no me gustaba Japón. –el sonido del celular de Dylan se escuchó de nuevo
– Yo quería regresar a Inglaterra donde tenía a mi mejor amigo. No me gustaba Japón. Pero ame esa época de mi vida….fue la etapa más feliz. –el celular comenzó a sonar, Dylan miro la pantalla un momento y volvió a rechazar la llamada
–debes saber que se debió a una persona en especial. Una chica que llego a esa fiesta y que fue tan importante para mí, debes saber que ella es…. – el sonido de nuevo, esta vez Dylan hizo una mueca
–a ver, espérame un segundo ¿sí? – sin esperar respuesta, Dylan se paró de la mesa. Michiru enfadada de tanta interrupción se levantó para soltarle la verdad de un solo golpe, cuando su celular comenzó a sonar. Intrigada respondió la llamada.
– ¿hola?–
– ¿hablo con la señora Michiru kaioh? –
–Sí, ella habla–
–señora lamento informarle de la desgracia…–
–Michiru...nuestros padres...– la voz de Dylan la hizo voltear a ver el rostro estupefacto de su marido
–el avión privado de sus padres, estalló–
Continuara….
Feliz años nuevo…..queridos lectores, quiero agracerles por haber hecho mi 2017 un año maravilloso, gracias por comentar cada capitulo de mis historias, por leerme y emocionarse con mi trabajo. En serio ese es el mejor pago que puedo recibir. Quiero mandarles un abrazo virtual y desearles un hermoso 2018 a todos y a todas. En serio, mis mejores deseos para este año.
Yo aquí estare terminando proyectos, continuando otros. e inventando nuevos. Esperen mucho de mi este año.
Sin mas que decir, espero que este capitulo les haya gustado. Quisiera saber su opinión al respecto. Saludos.
pd. adios padres de michiru...adios padres de dylan...espero ver sus teorias sobre esto. les dejare la explicacion para el siguiente capitulo.
