Advertencia:Cualquier parecido que veas en ésta historia con otras ajenas a mi persona, es la simple señal de que lo que te estás fumando no es nada bueno, o que necesitas urgentemente comprarte una vida.
Disclaimer: Odio decirlo, pero "Axis Powers Hetalia" como obra maestra no me pertenece, sino a Hidekazu Himaruya. No es mi intención lucrar con su creación, sino hacer de ésta historia una actividad de mero entretenimiento para quien se interese en leerla.
XXXVI
Ante los dos comandantes bárbaros inmovilizados, el enorme arácnido -¡Más de cinco metros de estatura en su posición normal!- levantó las cuatro patas delanteras, elevando su torso en contacto con el piso, preparándose para lanzar su primer ataque.
Sadiq y Gansükh observaban boquiabiertos a la espantosa criatura, que tras proferir una especie de sonido de advertencia castañeando las lancetas que usaba a modo de dientes, se aventó contra los dos invasores. Una reacción de último segundo hizo que ambos, por instinto, se ovillaran en el suelo, y se movieran en un ridículo rodamiento del camino de la arácnida.
— ¡Hay que idear algo rápido…!— sugirió Sadiq, levantándose. Temblaba de pies a cabeza, lo que hizo muy difícil que pudiese desenvainar su espada sino hasta varios intentos por aferrar bien su mano al mango de ésta — ¡¿Dónde está Kyle…?!
— ¡Tranquilo, viejo…!— se oyó de pronto decir a una enérgica voz que en lo absoluto se veía afectada siquiera por un ápice de terror. Sorprendieron al australiano, valientemente aferrado al lomo de Kuka — ¡Yo la detendré por ustedes!
Aunque ciertamente, a la araña no le provocaba nada tener un peso tan insignificante sobre su cuerpo dotado de un fuerte exoesqueleto y poderosas patas que la levantaban a gusto, y le permitían saltar en distintas direcciones.
La bestia nuevamente ideó su ataque, más esta vez, no levantó sus patas delanteras para impulsarse, sino que únicamente se posicionó en dirección al mongol, y avanzó tan rápido como su enorme estructura corporal se lo permitía. Gansükh pudo evadirla, rodeando un árbol cercano para esconderse tras su tronco, el cual Kuka comenzó a apretar con sus lancetas, arrancando una buena porción de la madera, desintegrándola en astillas a mordiscos limpios.
— ¡¿Qué hacemos?! — preguntó Gansükh. Con tan poca visibilidad y distancia para pretender usar su arco y flechas, quedaba casi imposibilitado para enfrentarla. A menos, claro, que diera con algo que pudiese usar a modo de arma hechiza.
Desde su lugar, y aún preso de miedo, Sadiq no respondió.
— ¡Whoa…!— exclamó Kyle, cuando nuevamente Kuka se removió, esta vez más bruscamente, en busca de sus presas — ¡Sí que tiene unas patas muy fuertes…! ¡Cuando la adopte, podría pensar en domesticarla para que fuera como mi caballo! ¡Ah, sí que sería una lástima que una de sus ocho patas se lastimara!
¡Bingo!
— ¡¿Oíste eso, Sadiq?!
— ¡Es buena idea! — apoyó el turco, un poco más calmado — ¡Gansükh, tú encárgate de trozar a esa bestia! ¡Yo iré a por la pieza de la llave…!
Kuka nuevamente se adelantó a atacar a los invasores, sólo que esta vez decidió inclinarse por Sadiq. Desafortunadamente, para ella, varias lianas y ramas bajas entorpecieron su paso hacia el turco, y sus patas delanteras apenas y alcanzaron a rozarlo cuando éste retrocedió con gesto despavorido.
— ¡Oye, tú eres el de la espada, genio! — reclamó el mongol en son de sarcasmo — ¡¿No deberías ser TÚ quien corte en pedazos a la araña…?!
— ¡TÚ, claramente, le resultas más atractivo! — retó Sadiq, para luego, reír nerviosa y burlescamente — ¡¿A quién preferirá Kuka, eh?! ¡¿A una presa veloz y menos abundante en carnes, o a un sujeto lento y barrigón?!
— ¡¿"BARRI-"…?! ¡YA VAS A VER CUANDO SALGAMOS DE ESTE BOSQUE…!— bramó con indignación el mongol.
— ¡O al menos haz de carnada!
— ¡¿Y qué quieres, que me ponga una falda y baile Hula-Hula?!
— ¡Eso la distraería! — apoyó Kyle — ¡Y puedes cantar también! Algo así como…
— ¡No hay tiempo, y no voy a hacerlo! — repuso el huno. Kuka se le acercaba nuevamente con el australiano sobre su lomo, amenazando con sus lancetas abriéndose y cerrándose, y sus larguísimas y toscas patas preparándose a alcanzarlo para dejarle sin escapatoria.
Para ser una bestia tan abominable, era un consuelo para los bárbaros ver que en verdad, Kuka era bastante torpe. Pronto, Gansükh comenzó a perderle poco a poco el miedo. No fue el caso de Sadiq, más aún y con la araña distraída en tratar de atrapar a su compañero, suponía que no tenía demasiado que temer en verdad. No obstante, era mejor irse con cuidado.
— ¡A ver, bonita! ¡Por aquí! — comenzó a llamar el arquero, acercándose con una rama gruesa y larga que tomó del suelo.
— ¡Con eso no le harás nada! — advirtió Kyle — ¡Necesita algo pinchudo, o con filo…!
— ¡Con esto me bastará…!— en eso, Kuka atrapó la rama con sus lancetas, y la trituró en un solo mordisco a la mitad. Con su arma reducida, la moral de Gansükh pareció mermar considerablemente. Aunque aprovechando la cercanía, el mongol propinó un fortísimo golpe en la cabeza de Kuka, justo donde se concentraban varios ojos. La bestia retrocedió, emitiendo una especie de rugido, para luego, ensañarse en atrapar al mongol con aún más intenciones de cortarlo del mismo modo que hizo con su rama.
— ¡Cuidado, va por tus tripas!
Otro golpe en el mismo lugar, aunque mucho menos efectivo que el anterior, hizo a Kuka enfadarse aún más. Comenzó a moverse más rápido, haciendo que Kyle se tambaleara de un lado a otro sobre su lomo, peligrando de caer y transformarse en otra presa para la araña.
— ¡Está como loca…!— indicó el australiano con un dejo de preocupación en la voz.
— ¡Alguien aviénteme algo para atacarla, pero pronto…! ¡Ya casi me tritura una pierna…!— gritó Gansükh, todavía pretendiendo defenderse con la miserable fracción de rama que había quedado en sus manos. La araña amenazaba con sus lancetas, lanzando mordiscos al aire en distintas direcciones que apenas el asiático podía adivinar para anteponer su improvisado armamento, que ya se deshacía en miles de astillas ante los insistentes mordisqueos de la bestia.
Ante una imprevista ofensiva, Gansükh cayó de espaldas, quedando a merced de la horrible criatura, que alistaba poniéndose sobre él para comenzar a cubrirlo con una especie de hilo blanco que comenzó a brotar de una abertura en la parte posterior de su cuerpo. El arquero no cesó de moverse, a fin de impedir que la sustancia lo inmovilizara adhiriéndose a ambas piernas a la vez.
— ¡¿Qué demonios…?!
— ¡Va a comerte! — dijo el australiano. Aprovechando la distracción de Kuka, trepó por su lomo y extendió los brazos hasta que con las manos se aferró a las lancetas, impidiendo que estas se cerraran en torno al cuello de Gansükh — ¡Yo te salvaré, viejo…! ¡A-ay…! ¡Tú corre antes de que haga un capullo contigo…!
Mantener esas dos extensiones abiertas requería un esfuerzo sobrehumano que hacía que las manos de Kyle temblaran y se marcaran sus huesos y venas. El mongol logró en gran parte zafarse de la seda en sus piernas, más aún, Kuka fue insistente, y en cuanto el asiático retrocedía –aún en el suelo- ella lo seguía, botando aún más de esta sustancia pegajosa y fija del que se componía la gran red que en lo alto sujetaba la Pieza de la Llave.
— ¡Levántate rápido…!— sugirió Kyle — ¡Mis manos no aguantarán mucho más…!
— ¡Eso intento! ¡Ash… pero estoy… atrapado! — Gansükh no sólo comenzaba a ser cubierto nuevamente por la tela de araña, sino que estaba también bastante cansado como para seguir removiéndose, y el barro del pantano no ayudaba de mucho. Comenzó a enfocarse más en golpear a Kuka con las manos y pies, que en tratar de librarse de ella y esquivar sus colmillos, que estaban a punto de cerrarse no sólo cortando los dedos del australiano, sino también, posiblemente, su garganta.
— ¡Ya… no… resisto…!— las manos del joven comenzaron a resbalar.
— ¡Hija de la grandísima perra, no tendrás un solo bocado de mí! ¡¿Oíste…?!— protestaba Gansükh, tratando de disimular su terror. El fin para él estaba muy cerca, más aún, si moría, prefería hacerlo con su honor intacto…
¡Y estaba claro que morir no era una opción! No al menos tan cerca del objetivo.
— ¡Cuidado!
— ¿Eh?
La advertencia de Sadiq llamó la atención de Kyle, quien vio que el turco se había trepado a las ramas que estaban sobre ellos, y se aprontaba a saltar al rescate. Tan rápido como pudo, el australiano se hizo a un lado, bajando del lomo de la araña para dar paso al euroasiático, que con la espada en alto, brincó sobre Kuka antes de que esta cerrara sus colmillos ya libres.
El filo de arma se hundió cuando Sadiq cayó y usó todo su peso para hacerla penetrar el grueso exoesqueleto de la criatura. El dolor distrajo a Kuka, quien se arqueó y retrocedió emitiendo rarísimos ruidos que bien podían ser aullidos de sufrimiento. Ahora era Sadiq quien estaba sobre Kuka, batallando por trozarla y no perder el equilibrio en el intento por mantenerse fuera de su alcance.
Kyle, en tanto, ayudaba a Gansükh a desprenderse de la seda de araña que lo cubría, más o menos, de la cintura hacia abajo.
— ¿Estás bien?
— Sí, muchacho— respondió con firmeza el arquero, poniéndose de pie — ¡Vamos! Hay que acabar con Kuka pronto.
— ¿Qué vas a usar para atacarla? ¡Tu rama no sirvió de mucho!
— Si Sadiq pudo atacarla desde lo alto, también yo— explicó, tomando su arco y sacando una flecha del carcaj que llevaba a sus espadas, bastante cubiertos de barro, pero aún funcionales — Con la suficiente tensión y a una distancia similar a la que Sadiq usó para saltar sobre ella, mis flechas podrían atravesarla.
— ¡Sube por aquí! — indicó el australiano — ¡Yo te ayudaré!
Juntos, Kyle y Gansükh treparon uno de los árboles, ayudándose de las lianas que lo envolvían y las ramas bajas para llevar hasta lo más alto que se disponían firmes, ganando una ventaja de diez metros respecto a donde se encontraba Kuka con Sadiq a sus espaldas.
— ¿Es suficiente con esto?
— Más que suficiente— respondió el mongol, preparando la primera flecha. Tensó su arco al máximo, y apunto hacia abajo — ¡Sadiq, muévete!
Abajo, el turco se disputaba con la arácnida, que se movía violentamente con intenciones de tirarlo de su espalda, mientras él blandía su arma, logrando hacer varios cortes a lo largo del cuerpo y la base de las patas, debilitándola poco a poco.
— ¡¿Acaso quieres que la encare de frente, salvaje…?! ¡Me comerá si lo hago!
— ¡Hazlo y córtale los dientes…!— sugirió Kyle.
Sadiq brincó al suelo, situándose a uno de los costados de Kuka. Gansükh disparó la primera flecha, que dio exitosamente en la parte central de su cuerpo, equivalente al abdomen donde todos los órganos vitales se acumulaban. Un chorro de sangre y otros líquidos brotaron de la herida, como si dentro de su cuerpo, todo se hallara a una gran presión, y ante la aparición de la abertura, consiguieran encontrar una salida.
Sadiq, menos temeroso que antes, preparó su ataque levantando su arma y dejándola caer con fuerza contra una de las patas traseras de Kuka. La fuerza con que el sable impactó, haciendo penetrar el filo, fue suficiente como para que la parte intermedia cediera, y se desprendiera. La sangre brotó a borbotones, y Kuka lanzó otro aullido de dolor.
Una segunda flecha preparada por el asiático fue a dar en la parte trasera del cuerpo de la araña, donde se alojaba la seda y otros órganos de menos relevancia. De igual forma, la espada de Sadiq abrió una llaga muy profunda en la parte de mayor volumen del cuerpo de la arácnica, que parecía ser también la más frágil.
— ¡Lo están consiguiendo…! ¡Mira lo lenta que se ha vuelto! — señaló Kyle.
— ¡Voy a por otra pata! ¡Eso la hará perder estabilidad! — anunció el turco, rodeando a la bestia por la espada. Golpeó otra de las extremidades traseras de la araña, pero sin igual éxito que la anterior. Kuka logró voltearse hacia su atacante, levantando las dos patas delanteras, y abriendo sus colmillos, se disponía a morderlo. Una desesperada reacción del turco, que nuevamente dejó caer su sable contra la bestia, le costó una de sus lancetas y varios ojos que se alineaban en la cabeza. Un chillido de dolor antecedió el retroceso de la araña, que se arrinconó chocando contra los árboles, produciendo un gran temblor en las ramas que hicieron a Kyle tambalearse, y a Gansükh perder el equilibrio al momento que se disponía a lanzar su tercera flecha. El mongol cayó sobre la gigantesca tela de araña, y allí, quedó suspendido boca-abajo.
— ¡Maldita sea…!
— ¡Aguanta ahí! ¡Yo ayudaré a tu amigo…!— dijo Kyle. Había avistado un tronco caído en evidente estado de putrefacción que pendía gracias a lianas y estaba posado sobre otros árboles, y bastaría con cortar los bejucos a su alrededor para dejarlo caer justo sobre Kuka — ¡Sadiq! ¡Mantén a Kuka en ese lugar! ¡Debilítala lo más que puedas…!
El turco siguió las indicaciones del australiano, y comenzó a dar estocadas a la araña, no permitiendo que se alejara de su posición. La araña, por su parte, parecía estar muy asustada como para reaccionar, y sólo atinaba a mover sus patas delanteras hacia Sadiq, recibiendo muchos cortes y golpes en ellas. Ya sin una de sus lancetas y malherida en dos partes de su cuerpo, estaba incapacitada para pretender actuar a la ofensiva.
Kyle, mientras tanto, había sacado de uno de sus bolsillos una navaja con la cual comenzó a cortar las lianas que mantenían en lo alto en tronco podrido. Se apresuraba lo más posible, puesto que no sabía cuánto más Kuka estaría bajo los efector del temor y cuánto más Sadiq podría mantenerla arrinconada contra los árboles de ese sector. Tras terminar con las enredaderas, el tronco, evidentemente, comenzó a balancearse peligrosamente, y bastó un último empujón, también ejecutado por el australiano, para que el enorme tuvo de madera reblandecida por la humedad y los hongos cayera sobre Kuka, aplastando su parte trasera que estalló por la presión, liberando un chorro de sangre, órganos y fluidos amarillentos que se dispersó, cubriendo en gran parte a los presentes.
— ¡Qué asco…!— rugió el turco. Había sido quien recibió la mayor parte de esa masa de materia orgánica — ¡Esto es realmente nauseabundo!
— ¡Lo hicimos…!— festejó Kyle, brincando sobre las ramas en que se hallaba de pie — Uf… sin duda Kuka hubiese sido una muy mala mascota…
— ¡Agh…! Necesito un baño— protestó el turco, comenzando a hacer arcadas — ¡Creo que voy a vomitar!
— Oigan… ¿Me van a ayudar a bajar? — intervino el mongol.
— ¡Oh, cierto…!— Kyle fue poco a poco acercándose al mongol, notando que respecto a la posición en que originalmente había caído, éste había conseguido apenas desplazarse un poco — Cortaré poco a poco la tela…
— ¿Eh? ¡Espera, no…!
De un solo movimiento, Kyle logró con su navaja cortar los principales hilos de sujeción, haciendo que luego el peso del mongol hiciera el resto con los otros más débiles. Gansükh cayó en seco al suelo, azotando la espalda con gran estruendo.
— Auch…
— ¿Estás bien, caníbal? — preguntó Sadiq.
— Sí…— respondió adolorido.
Sadiq limpió su rostro, retirando gran parte de la mezcla de fluidos que impedían su visión. Notó que en el lugar de la tela de araña hecha por la fallecida Kuka ya no estaba la pieza roja.
— ¡¿Qué…?!
— ¡Oye, no te apures! — rió el mongol, poniéndose de pie. Desempuñó su mano izquierda, mostrando la resplandeciente joya brillando en su palma — Yo la tengo.
— ¿Lograste…?
— Bah, fue cosa de estirar el brazo y moverme un poco… eso último sí fue complicado— relató, guardando la pieza obtenida en un compartimiento interno de su cazadora de piel de animales — Salgamos de aquí cuanto antes.
Después de tanta adrenalina, el resto del camino del bosque tras la derrota de Kuka fue bastante sencillo. Casi no habían más bestias por enfrentar, tampoco estanques con sirenas carnívoras ¡Ni siquiera arañas que superaran el tamaño de una mano humana adulta! Sólo árboles, juncos, fango apestoso y a lo lejos, la luz del sol penetrando débilmente entre las ramas, señalizando la salida.
— ¡Qué gran aventura! — exclamó Kyle, una vez que estuvieron fuera del bosque.
— Por fin estamos fuera…— suspiró aliviado Gansükh — Ahora, queremos preguntarte algo.
— ¿Uh? Claro, ustedes sólo díganme— dijo el australiano con gesto amistoso.
— ¿Hacia dónde debemos ir para llegar a Asia? Ese es nuestro siguiente objetivo— dijo Sadiq.
— ¡Oh…! No saben cuánto lo siento…— gimió el australiano, decepcionado — Pero… Australia es un lugar al medio de la nada. No aparece en los mapas. Por tanto… no sé siquiera cuál es la siguiente isla más cercana, o siquiera dónde están los continentes… como les dije, el barco en que vine naufragó, y perdí todo tipo de referencia de la localización de este lugar…
Era una noticia realmente desalentadora. Sin embargo, era comprensible. Kyle era, además de todos esos animales extraños, el único habitante de Australia, y como bien había dicho él, se trataba de una isla a la mitad de la nada y seguramente lejos de cualquier otra fracción de tierra firme.
— Es tan desmotivante oír eso…— suspiró Gansükh.
— De veras lo siento…
Sin embargo, no fue necesario esperar mucho para que aparecieran navegando por la corta el resto de la hueste bárbara, reducida casi en un cuarto, gritando a sus comandantes.
— ¡Señor Sadiq, señor Sadiq…! ¡Hemos visto una isla al Este de aquí…!
— ¡¿D-d-de verdad…?!
— ¡Suban! ¡Atravesaremos de inmediato si así son sus órdenes!
Los comandantes de la expedición se miraron asombrados, y aprontaron a acercarse a la orilla. Kyle, dubitativo, permaneció en su lugar, con tentativas de adentrarse nuevamente al bosque. Sonrió angustiado. Al parecer, ya había llegado el momento de despedirse de quienes, en tan sólo un día, habían ganado su aprecio y confianza, además de haberle proporcionado grata compañía luego de muchos años viviendo solo en ese lugar tan hostil y desconocido.
— Bueno, no creo que esté de más hacer esto…
— ¿Sadiq? ¿Qué vas a hacer? — preguntó Gansükh, viendo como el espadachín se volvía hacia el australiano — ¿Sadiq?
— Está dentro de mis valores como caballero que soy el agradecerle por toda la ayuda que nos ha prestado durante nuestra estadía en su casa— comenzó a decir el turco al apenado Kyle — Dispense si en algún momento resultamos ser una molestia para usted o sus mascotas. Lamentamos no poder dejar nada a cambio como agradecimiento, más aún…
El australiano hipó en una especie de sollozo.
— Oiga… ¿Está llorando?
— No… se me metió un "no-quiero-que-mis-amigos-se-vayan" en el ojo…— respondió, disimulando con una forzada sonrisa.
Gansükh encogió los hombros con gesto conmovido. Una sola mirada cómplice con su compañero bastó para llegar a un rápido acuerdo.
— Hay bastante espacio en el barco ¿Por qué no vienes con nosotros? — ofreció el mongol.
— ¡¿Es en serio?!
— En serio.
Kyle emitió un aullido de felicidad, y brincó varias veces en su lugar con tanta emoción que se le vio hacer muchas volteretas en el aire seguidas, tanto hacia atrás como hacia adelante. Luego, en un efusivo arranque de felicidad, saltó y corrió hacia el barco, siendo el primero de los tres que quedaban en la isla en subirse al navío.
— ¡¿Qué esperan?! ¡Vámonos! ¡Hay muchas aventuras allá afuera todavía que están esperando por nosotros!
Sadiq y Gansükh secundaron al australiano, y abordaron la nave, que zarpó rumbo a la nueva isla descubierta al Este de Australia. Tener a alguien tan alocado y valiente como Kyle en su tripulación, a futuro, podía traerles muchos beneficios.
Notas de la Autora:
¡Has sintonizado con el trigésimo sexto capítulo de "No es Otro Clásico Cuento de Hadas"!
La derrota de Kuka y la obtención de su segunda pieza de la Llave Sagrada ha dado paso a un nuevo episodio en la aventura de los "villanos" -al parecer, no tan villanescos- de esta saga, que ahora con Kyle en su equipo, se embarcan rumbo al Este de Australia, a una isla desconocida que la tripulación de invasores pretende explorar ¿Qué encontrarán allí?
Muchachos y muchachas ¡Nunca está de más repetirlo! Miren nada más, ya van 36 capítulos de este fanfic, pero eso no hubiese sido posible sin todo su apoyo, sin sus ideas ni su atención a lo largo de mi trabajo. Prometo que hasta la última letra de este fic no voy a defraudarlos.
¡Gracias a todos los que comentaron: Jare la de los Gatos, Horus100, Ginyang98, GoodLoverBoy, Corona de Lacasitos, Dazaru Kimchibun y Kayra Isis!
Y regresando a la modalidad anterior, he aquí la pregunta de este capítulo:
¿Cuáles son tus parejas preferidas de Disney? ¡Elaboren su top 5!
5.- Duquesa y Tomás O'Malley (de "Los Aristogatos"): De niña alucinaba con ellos dos ¡Es que O'Malley era tan divertido! Y muy caballero con Duquesa, que a su vez, veía su rol de madre complementado por la valentía del "gato arrabalero", sobre todo cuando debían salvar a sus gatitos de los peligros que los rodeaban.
4.- Aladdin y Jazmín (de "Aladdin"): ¡Es que Aladdin es un chico de ensueño! Atrevido, aventurero, pero galán, noble y atento ¡Y muy inteligente, si recordamos cómo salvó la vida de su amada y la de su suegro! Y Jazmín, pese a su terquedad y caprichos, es una muchacha muy dulce que supo ganarse mi aprecio y conjuntamente a Aladdin, un puesto en mi lista de parejas.
3.- Naveen y Tiana (de "La Princesa y el Sapo"): ¡Es tan lindo cuando Naveen se da cuenta lo mucho que le ha enseñado Tiana a descubrirse a sí mismo, luego de tantos infortunios y discusiones que tuvieron en su trayecto por el pantano! Tiana logró, en resumidas cuentas, cambiar completamente la mentalidad del príncipe de Maldonia y ganarse su corazón, a la vez que Naveen ayudó a Tiana a dulcificarse y mostrarse más abierta y flexible sin por eso tener que abandonar sus sueños.
2.- Shang y Mulán (de "Mulán"): ¡Son un dúo dinámico increíble! A pesar que de ellos no se ve tanto en la primera película, basta con las escenas finales para darse cuenta que el valor de mi personaje femenino preferido de Disney ha cautivado por completo al capitán del ejército chino. En la segunda película se ve más de su interacción, y dejando de lado que no me gusta tanto como la primera parte, si destaco el hecho de que la relación de estos dos personajes es muy divertida y armoniosa (pese a sus discusiones).
1.- Eugene (Flynn) y Rapunzel (de "Enredados"): ¡La dinámica entre estos dos es simplemente fantástica! El galán ladronzuelo y la dulce, inocente pero fuerte princesa, juntos, es para reír, disfrutar, emocionarse y suspirar de ternura un buen rato. La escena del bote, mientras las linternas flotantes los rodeaban, me dejó muy en claro de que sí o sí, este par debía ocupar el primer lugar en mi ranking.
De paso, un pequeño dato de este fic:
¿Se imaginan que en un principio los villanos no iban a ser Sadiq (Turquía) y Gansükh (Mongolia)? Ambos tendrán una participación muy breve y ocasional en sus respectivos países, causando problemas a sus vecinos. Pero el verdadero villano, cuando ideé esta historia, iba a ser Iván (Rusia), sólo que dado que la planificaba como una historia más profunda y oscura, sus motivos de por qué hacerles la vida imposible a los protagonistas tendría su razón de qué.
¡Nos estamos leyendo pronto!
