Notas de autoras:
Mistralax: Bueno un nuevo cap! Ahora si algo largo! XD no tanto pero algo es algo.
Carlac94: Gracias a todos los que llegaron hasta aquí porque todavía falta más Dx
Advertencias:
Rou. Algo de violencia. Delirios extraños y una pizca de azúcar
Serie de eventos
Capítulo
XXXIV
"Pistas"
-Te daré tres segundos para que te largues de aquí -ordenó mientras le apuntaba, se había creado una gran tensión en el ambiente, podía ver la expresión temerosa del muchacho frente a él así que consideraba que tenía todo bajo control claro que el albino no pareció acatar su orden, seguramente tan asustado que hasta le era imposible mover sus extremidades pero no tenía la paciencia para lidiar con ello, deseaba que se marchase -¡¿Qué esperas?! ¿quieres morir? - dijo harto.
-... No -susurró, realmente le había costado un montón poder decir esa simple palabra.
-¡Entonces, lárgate! - pero Shion no se movió cosa que le molestó aún más.
Cargó el arma pero cuando iba a jalar el gatillo, un dolor en su pierna se lo impidió. Hamlet lo había mordido con intención de salvar a su amo. Shion pareció reaccionar y entonces salió corriendo de la sala mientras escuchaba como fondo los insultos y gritos del hombre.
No recordaba dónde estaba la salida estaba totalmente desorientado por el pánico, por lo que giró a la derecha, encontrando solo un pasillo. Rápido buscó con la vista, hallando una habitación, entró a ésta sin reparar en lo que hacía y se encerró.
Ya dentro se dio el lujo de recobrar el aliento.
-Gracias, Hamlet -le sonrió y acarició ansiosamente al roedor. Sus manos temblaban y qué decir de sus piernas. Una vez que se calmó observó a detalle la habitación en la que estaba, parecía ser un despacho, había un escritorio algo viejo, un estante lleno de libros, muchas hojas regadas en el piso y desbordándose del bote de basura, una lámpara de mesa y periódicos.
Se acercó con más calma a revisar el contenido de cada cosa. Sabía que hacía mal, pero si ese hombre no le daba las respuestas él mismo las hallaría de otra forma.
Pudo ver un artículo de periódico pegado en la pared donde se retrataba una construcción blanca y como título se leía "Inauguran Laboratorios Moon Drop" En la foto también se veían cuatro personas, el albino identificó de inmediato a Rashi y al padrino de Nezumi.
De pronto los golpes feroces azotaron la puerta.
- ¡Maldito mocoso! juro que tiraré la puerta! - Shion asustado se golpeó contra la mesa dejando caer al suelo lo que parecía ser una libreta. Los golpes cesaron un momento seguramente ese hombre volvería no tenía mucho tiempo para encontrar algo que le ayudara. Shion tomó la libreta y la abrió, parecía una especie de bitácora de trabajo, supuso que era del padrino de Nezumi. Leyó unos cuantos párrafos al azar, sorprendiéndose de las pocas palabras que pudo leer, casi dejando caer la libreta.
De pronto la puerta fue abierta bruscamente y de ahí entró Rou con notoria furia, aún traía su arma y Shion sabía que sería su fin si no hacía algo.
-Usted... -tembló, tragando saliva para que su voz no delatara su miedo -Usted creó una cura para el virus.
Rou se detuvo en seco.
-Por eso se fue... para que no lo supieran...
El mayor apretó sus puños y presionó con fuerza sus dientes. Dejó a un lado el arma, para alivio de Shion pero su acercamiento solo le alertó, su semblante no lucía muy calmado, trató de retroceder un paso como si evitara estar más cerca pero detrás de él sólo estaba la mesa acorralándole.
Rou no le dirigió ninguna palabra y lo tomó con fuerza y brusquedad del brazo para arrastrarlo hasta fuera de la cabaña.
-¡Espere...! -intentó detenerlo -¡Necesito saber de la cura! ¡Por favor! - no le quedaba más que suplicar por aquello.
Lo empujó al frío paisaje tras atravesar la puerta, cayendo de espalda en el frío suelo.
-No vuelvas si es que quieres vivir.
- Por favor, necesito saber...
- Cállate y vete si quieres seguir viendo la luz del sol, mocoso - Shion se mordió el labio desesperado como podía decirle eso si sabía que no tendría mucho tiempo... ninguna diferencia haría el que huyera de allí para vivir un día más si ya estaban contados de manera cruel.
Estaba caminando entre los árboles, ya un buen rato tenía sin obtener alguna pista del paradero de Shion. Al final sabía que había subido mucho en el camino de la montaña. Estaba cada vez más cerca del lugar donde vivía ese sujeto. Quería convencerse de que Shion no habría ido allí. Pudo ver el miedo retratado en el rostro de Shion al ver a ese sujeto, así que por lógica no debía querer acercarse allí, pero también Shion había estado preocupado y no aceptaba que ellos fueran allí de vuelta. Maldición era tan obvio. Comenzó a correr la pendiente estaba casi seguro que ese idiota habría decidido entonces ir él sólo hasta allá.
- ¡Espere! - escuchó el grito de Shion algo cerca. Sus sospechas habían dado en el blanco.
Pudo acercase lo suficiente entre los árboles viendo a Shion que estaba sentado en el suelo. Seguramente ese hombre le habría empujado. Shion le gritaba sobre la cura y el hombre solo parecía ponerse más furioso. Debía hacer algo.
- Baja el arma - se atrevió a decir con voz firme llamando la atención de ambos quienes voltearon algo sorprendidos. El hombre simplemente frunció el ceño y Shion parecía algo temeroso de verle allí.
Se acercó a Shion tomándolo del hombro bruscamente en señal de reprendimiento por su conducta y también para alejarlo de allí.
- Shion, vámonos. Deberías saber que no tiene caso hablarle - dijo soltando un suspiro. Su rostro parecía algo relajado como si se hubiera cansado de todo.
- Pero Nezumi...
- Habrá otra manera - le silenció con uno de sus fríos dedos sobre sus labios.
El hombre les veía simplemente como un centinela, atento a sus movimientos.
- A éste sujeto no le debe importar lo que ocurra en No.6. O lo que esté a punto de ocurrir - dijo con desanimo. Shion parecía confundido con aquella extraña actitud por parte de Nezumi, parecía tan pesimista.
El hombre dibujó una sonrisa burlona viendo el propósito tan infantil de las palabras de Nezumi. ¿Quería acaso conmoverlo con toda esa palabrería? si era así, no lo estaba haciendo nada mal, pero el conocía bien ese juego.
- Tienes razón nada de eso me importa.
- Pero si fuera así no guardaría con tanto recelo esos documentos - intervino Shion sobresaltando al hombre.
- Alguien como él no puede dejar el pasado atrás - dijo Nezumi en un tono frío.
- No estoy para tus charlas mocoso insolente - el hombre decidió entrar para cerrar la puerta lentamente.
- Pues parece que alguien como tú tiene mucho tiempo libre. Tampoco te debe importar que tus colegas se anden acercando a mi madre ¿no? - la puerta se detuvo a pocos centímetros de cerrarse por completo.
Nezumi había sido cruel y astuto. No sabía si era una buena estrategia pero parecía tener resultado. Al menos podía contar siquiera con el poco aprecio que pudo ver que ese hombre en su infancia le tenía a su madre.
- Vamos Majestad. Nos esperan cerca de la carretera. Tenemos que bajar antes de que anochezca - dijo Nezumi obligando a Shion a caminar.
- Nezumi pero él...
- Cállate y no voltees hasta que estemos lejos - fue lo que le ordenó en voz baja.
Shion no dijo nada simplemente obedeció. Nezumi simplemente le llevaba agarrado del brazo como si fuera un niño malcriado, casi quiso quejarse de la fuerza con la que sus dedos apretaban su brazo, pero simplemente la expresión de Nezumi era tan seria y fría. Estaba molesto.
- ¿Se puede saber por qué demonios saliste corriendo de esa manera? - sus palabras sonaron duras y reprendientes.
Shion sabía que Nezumi estaba molesto, había sido un mocoso infantil al escapar de esa manera.
- Lo siento - no se sentía con los ánimos para defenderse en ese momento, sólo sentía que debía pedir perdón.
- ¿Sabes que si hubieras dicho algo más ese tipo te habría matado?
- Lo siento.
- ¿Además no eres consciente de donde estás? - se detuvo soltando a Shion dejando que éste pudiera vislumbrar el bosque congelado viendo constantes baches y grietas a sus cercanías - Un paso en falso y también estarías muerto.
- Lo siento, Nezumi.
- Eres un caso perdido - dijo ahora perdiendo la paciencia. Shion solo se disculpaba impulsivamente. Acercó su mano su mano al rostro de Shion viendo con claridad su rostro.
Tenía unos cuantos raspones, su cabello estaba algo desordenado y su abrigo algo empolvado.
- Parece como si te hubieras arrastrado por la tierra - dijo burlón.
Shion pareció reaccionar entonces. Recordaba que se había caído. Su mejilla le ardía un poco y sus manos aún le dolían pero era un dolor soportable, nada por lo cual armar un escándalo.
- Solo me tropecé. Lo siento Nezumi, realmente no quise preocuparlos a todos.
- Bueno, lo que te he dicho no ha sido nada con lo que tu madre dirá - dijo Nezumi divertido.
Shion simplemente esbozó una amarga sonrisa - Lo sé - dijo soltando un suspiro sabía que lo que vendría ahora no sería nada placentero. Pero al menos había servido de algo su esfuerzo. Había comprobado la verdad, ese hombre si fue parte del equipo de científicos de Moon Drop y tenía la pista de una cura. Pero ¿realmente valía la pena hacer todo eso? ¿Quería él realmente curarse? Aún así lo único que tenía en mente era la idea de que algo realmente malo podía suceder en la ciudad si ese virus era esparcido.
Además estaban aquellas crueles palabras por parte de aquel hombre. Le había dicho que parecía una rata. Casi sonrió con nostalgia, hace cuanto que no oía un insulto hacia su aspecto físico. Realmente debía lucir desagradable.
Nezumi simplemente podía ver como Shion se adelantaba unos cuantos pasos. Había sido un poco duro pero no podía evitar estar molesto por aquella acción. Claro que él no era la madre de Shion para decirle que hacer, pero se supone que debía proteger a Shion, por algo era su pareja ahora. Pero sinceramente parecía haberse pasado un poco. Shion parecía estar encerrado en sus pensamientos quizás recapacitando de sus acciones.
Lanzó un suspiro, se lo merecía por ser tan imprudente pero tampoco era su papel regañarlo de esa forma. Shion ya había avanzado bastante, haciéndolo sentir tranquilo, no sentía esa extrema necesidad de perseguirlo, al menos sabía que estaría a salvo.
¿Qué hubiera hecho si le hubiesen hecho daño a Shion? Estaba seguro que ese hombre no vacilaría y al menos esperaba que con lo que dijo recapacitara un poco; pero si se hubiese atrevido a dañarlo... no estaría seguro si podría tomarlo con calma. Con una arma cerca... ¿dudaría en matarlo?
Tembló, ¿por qué pensaba en eso?
-¿Nezumi? -Shion le hablaba, así notó que ya le llevaba la delantera por muchos pasos. Otra vez suspiró y en un santiamén se acercó -¿Estás bien?
Nezumi no le respondió, tan sólo se acercó pasando su mano por los cabellos blancos revolviéndolos un poco.
- Tienes suerte de que nada te haya ocurrido -le susurró.
-... Perdón por eso - sabía que había hablado más de la cuenta con el padrino de Nezumi.
-Eres un cabeza hueca -sostuvo el rostro del otro y con su pulgar acarició la mejilla herida mientras sonreía con ternura - Un cabeza hueca y un tonto impulsivo.
Shion le vio algo avergonzado no eran las palabras más gentiles o sutiles que le podían dedicar pero aún así una risita se le escapó de sus labios y ocultó su rostro en el pecho del otro.
Nezumi le miró sin inmutarse tomando algo de aire para hablarle.
-¿Qué hubieras hecho si te disparaba?
Shion se tornó serio, vivió esa ocasión dos veces y en ninguna respondió como se debía, simplemente se había quedado ido, como idiota, dándole más razones para disparar.
-... Hamlet me salvó.
-¿Eh?
-Lo mordió, dándome oportunidad de escapar -sonrió agradecido con el pequeño roedor que estaba en su capucha.
-Eres un tonto por confiar en un animal, para otra ocasión no tendrás tanta suerte -dijo molesto para luego lanzar un suspiro -Al menos sé que fue una buena compra.
El albino sonrió y lo abrazó con más fuerza.
-... Mejor regresamos -le sugirió el pelinegro -A estas alturas tu madre ya ha de estar muy preocupada.
-Tienes razón -empezaron a caminar tomados de la mano. Shion se sentía muy seguro de esa forma y no quería separarse.
Llegaron a la carretera, suerte que Hamlet los había guiado porque por parte de ellos habrían terminado dando vueltas en aquel bosque que habían perdido la noción de dónde estaban por lo que no hubieran llegado nunca.
Karan corrió hacia ellos en cuanto los visualizó, tomando a Shion de los hombros y abrazándolo con fuerza mientras lo reprendía con suaves murmullos.
-Perdón, mamá.
Ante eso Karan ya no quiso regañarlo más, simplemente se sentía muy aliviada de saber que estaba bien.
-Vaya susto que nos diste, Shion -reclamó Rikiga.
-Lamento haberlos preocupado.
-Ya es tarde y ya no podremos ir a ver a ese sujeto -exclamó algo aliviado el hombre. Inukashi lanzó un bufido, conocía muy bien a su padre.
-Lo haremos en otra ocasión -Nezumi se adelantó, sintiendo la mirada persistente del albino - Ahora sería peligroso.
-¿Quién te entiende? -Inukashi dijo burlonamente.
-Entonces será mejor que regresemos a la ciudad, lo intentaremos después.
Comenzaron a caminar, esperando ver el único transporte público que aquel taxista les había avisado, sólo esperaban que hubieran llegado demasiado tarde.
Nezumi miró como el albino se separaba de su madre y se detenía, al parecer para esperarlo.
-¿Pasa algo? -le inquirió por inercia.
-¿Por qué no les dijiste que...?
-Porque no queremos que se preocupe más -tomó su mano mientras señalaba con su mirada a Karan -Además es nuestro secreto -le guiñó el ojo.
-¿Qué ganamos ocultándolo? - le resultaba ilógico que Nezumi no quisiera que le comentara nada acerca de su visita a la cabaña los demás.
-Sé como persuadirlo, solo necesitamos tener tacto y usar inteligentemente nuestros recursos.
-Pero...
-Volveremos y esta vez me aseguraré de que responda algunas cosas -lo miró. Shion afirmó algo inseguro - Y ahora necesito que me cuentes sobre esa tal cura - recordando que le primero que había escuchado era a Shion gritarle a su padrino de esto.
-... Encontré un libro, parecía una bitácora de trabajo. Leí un poco y y habían algunas cosas escritas que se relacionaban con un antídoto para el virus...
-Bueno, volveremos por ese libro.
Shion realmente no estaba seguro, si esa era la mejor opción. ¿Qué tal si la próxima vez que se vieran ese hombre no dudaba en dispararles? ¿Qué tal si hería a alguien más? ¿Qué tal si dañaba a Nezumi?
Apretó sus puños y sintió un temblor en toda la columna vertebral. Nezumi lo miró en silencio, pareciendo interpretar esas acciones.
Al pasar de unos minutos pudieron ver el autobús cerca de una parada en la montaña. No había muchas personas -a lo sumo 1-2- por lo que el espacio y los asientos no fueron problema. Nezumi se sorprendió de ver a más personas cerca o que visitaran los alrededores de la montaña.
Al final habían llegado al hotel. Había anochecido por completo, ya que el autobús no era el vehículo más rápido y parecía ir siempre con una lentitud tal que desesperaba a Nezumi.
- Nos vemos mañana. Tenga buenas noches - dijo Nezumi por mera cortesía, pero aquella era una limpia actuación, casi Inukashi quiso reírse pero estaba algo cansada y tenía frío. Quería meterse en aquella cama caliente bajo las cobijas.
Shion vio de reojo como Nezumi entraba a su habitación -contigua a la suya- no le quedó más que despedirse de él.
Se detuvo en medio de la habitación mirando ambas camas. Su madre parecía que dormiría en aquella cercana a la ventana por lo que la restante era la suya. Comenzó por buscar su ropa, tenía aquella pijama azul de nubes blancas, era casi tan parecida a la que Nezumi tenía.
Se cambió como de costumbre y vio a su madre que yacía en la cama viendo su teléfono celular mientras sonreía. Ella notó que era observada y le sonrió a él.
- Lily dice que extraña los pasteles.
- Todos los deben extrañar. Son los mejores - dijo Shion. No porque fuese su madre quien los hacía.
- Bueno vamos a dormir. Mañana hay que levantarse temprano - Shion asintió viendo que su madre apagaba la lámpara de la mesa de noche.
-Iré a cepillarme los dientes. Descansa - dijo para cerrar la puerta que separaba el área de descanso del hall de entrada donde estaba el baño.
Shion suspiró llevándose el cepillo a los dientes para cepillarse como era debido. Se enjuagó y se lavó la cara notando aún el raspón pero quizás ya se le curaría.
Se quedó viendo su reflejo en el espejo. Realmente lucía como una rata de laboratorio. Aquellas ratas de color blanco y ojos rojos. Quizás podría hacerse pasar por hermano de Hamlet. Quizás por eso lo había elegido, se sentía identificado de cierta forma con él. Aunque se preguntaba si era tan travieso y temerario como Hamlet que había tenido la osadía de escabullirse en su equipaje.
Ahora que lo pensaba... ¿dónde estaba el pequeño ratón? Seguramente lo había guardado junto a su abrigo. Casi quiso salir corriendo a buscarlo cuando oyó un leve chillido en uno de los bolsillos de su pantalón. Era Hamlet. Cuando se había metido allí, no la pregunta era ¿Cómo no lo había notado?.
Apagó la luz del baño y salió entonces sintió como Hamlet se alejaba de él acercándose a la puerta de entrada. Estaba cerrada pero Hamlet parecía insistir.
- Vamos Hamlet, hay que dormir - trató de tomar al roedor en sus manos pero se negaba escapando de ellas - ¿Acaso quieres ir fuera? - dijo casi por inercia al ver el comportamiento de su mascota.
Esta pareció entenderle y seguía con su intento de ir afuera.
- No puedes. Alguien podría verte. Además aquí no se permiten mascotas, por eso debes comportarte. - el ratón hacía caso omiso de sus palabras, así que simplemente suspiró - Está bien pero sólo un vistazo al pasillo.
De verdad no entendía ¿Cómo había llegado al punto al que accedía a las peticiones de Hamlet?
El ratón pareció calmarse al oír el pomo de la puerta girarse. Así que esperó a que la puerta estuviera completamente abierta.
Rápidamente salió dejando a Shion anonado pero éste se repuso saliendo al pasillo viendo como Hamlet iba a la habitación de Nezumi ¿Qué quería allá? Nezumi de seguro estaría cansado y además no quería molestarle, ya había tenido suficiente con los problemas que le hizo pasar.
Cerró la puerta con cuidado percatándose que tenía la tarjeta-llave para la puerta.
- Vamos Hamlet. Nezumi debe estar durmiendo. Mañana puedes verle - cualquiera seguramente que le viera pensaría que estaba loco por hablarle a un ratón como si de una persona se tratase.
De pronto vio como la puerta se abría mostrando a Nezumi que tenía el cabello suelto y traía una toalla en los hombros, seguramente había tomado un baño ya que su cabello estaba mojado.
- ¿A qué se debe esta cordial visita, Majestad? No se supone que Romeo debe tocar la ventana y no la puerta. - se sonrojó por la comparación que hacía Nezumi de sus actos.
- Es Hamlet. Parece inquieto. Apenas abría la puerta salió corriendo acá. Lo siento por molestarte, que tengas buenas noches - dijo tomando en un descuido al escurridizo roedor para marcharse pero el agarre de Nezumi lo detuvo.
- ¿A dónde vas? Además no es molestia. Pasa - invitó.
- No, ya es tarde - Shion trató de negarse pero Hamlet se escapó de sus manos para entrar flechado a la habitación de Nezumi.
- ¿Y bien? - Shion no tuvo más opción que entrar.
Shion entró viendo como Hamlet se reunía con el otro par de roedores.
- ¿Pero cómo?
- Parece que esos tipos son más inteligentes que tu y yo - dijo burlón - Apenas me dí cuenta que estaban escondidos en mi chaqueta.
Shion sonrió acercándose los roedores viendo como parecían entablar algún tipo de conversación - Con que era eso lo que te tenía tan inquieto - dijo en un suspiro refiriéndose a Hamlet.
- ¿No hay problema con que se quede Hamlet? - dijo Shion viendo a Nezumi que terminaba de secar su cabello.
- Claro que no. Además no creo que ocupen mucho espacio - dijo en burla resaltando el hecho de que eran roedores.
- Bueno Hamlet pórtate bien. Nos vemos mañana Tsukiyo, Cravat - se despidió de los ratoncitos. Nezumi lanzó una carcajada.
- Pareces una mamá dejando a su hijo en la guardería.
- Es solo que me preocupa - sus mejillas se sonrojaron por el comentario- Nos vemos mañana Nezumi.
Shion se dirigía a la puerta pero sintió como Nezumi le abrazaba por la espalda dejándole paralizado.
- ¿Por qué no se queda un rato más, Majestad? - susurró cerca de su oído con una voz ronca que hizo estremecer a Shion.
-Pe-Pero debes estar cansado -apenas y podía hablar ya que sentía como la sangre se le concentraba en todo su rostro. Nezumi afirmó más su agarre.
-Mmm... No estoy del todo cansado -susurró de nueva cuenta, alterando más al albino.
-... pero -Nezumi lo giró con rapidez y lo calló con un beso.
-Habla mucho Majestad, mejor diga que le gusta la idea - dijo con una sonrisa maliciosa.
Shion se sonrojó de sobremanera. De acuerdo, le gustaba y mucho pero a la vez sabía que sino limitaba a Nezumi las cosas se saldrían un poquito de control... de acuerdo, se saldrían de control completamente, ya que su mente parecía hacerle una mala jugada cuando su sentido común y aquellas necesidades primitivas chocaban.
Tanto pensar provocó que no se diera cuenta que era llevado directo contra la cama. Cuando intentó detenerlo había sido demasiado tarde, lo había lanzado a ésta y Nezumi se subió sobre él.
-¡Ne-Nezumi!- era vergonzoso por donde lo mirase.
El susodicho sonrió socarronamente y comenzó a besarlo apasionadamente en el cuello. Shion empezó a tratar de acallar los monosílabos que se querían escapar de su boca, mientras se preguntaba cuándo subieron de tono de la relación que tenían. La última vez se tomaron de la mano y se daban pequeños besos...
Ah... y entonces recordó que la última vez él había sido el que había sugerido el tener sexo. ¿Realmente Nezumi quería llegar tan lejos en ese momento?
-N-Nezumi -gimió apenas pudiendo pronunciar su nombre y el pelinegro pareció reír.
Luego desabrochó la pijama del otro y enterró su lengua en el pecho blanco, recorriendo la cicatriz con éxtasis que tanto intentaba ocultar. Shion acalló un gemido y seguido empezó a jadear.
Acto seguido Nezumi lo besó al tiempo que terminaba de desabrochar los botones y pasar sus manos por los hombros del otro.
Tres chillidos los interrumpieron. Ambos miraron a su derecha, el trío de ratones parecían algo indignados con la escena.
-Si no les gusta no vean -dijo Nezumi inteligentemente. Shion quiso reír pero su respiración agitada no le permitía.
Los roedores volvieron a chillar y entonces pudieron darse cuenta de unos suaves golpes en la puerta. El pelinegro casi quiso maldecir en voz alta; se levantó con dificultad, ayudando a Shion después. Éste último, ante un recién pensamiento, se abrochó rápidamente la camisa.
-¿Quién será a esta hora? -inquirió para sí el pelinegro. Abrió la puerta y se encontró a Karan.
-Perdón Nezumi, solo quería saber si Shion estaba... ¡ah! ahí está. ¿Qué haces aquí? Deja a Nezumi descansar -sonrió pícaramente. Shion quiso reclamarle y negarse, pero ni él mismo sabía cómo abrir la boca.
Karan se despidió y sonrió, adelantándose. Nezumi lanzó un suspiro.
-Supongo que seríamos muy inocentes si creíamos que no se daría cuenta -Shion aún seguía paralizado -Bueno Majestad, tu madre espera -se acercó y le dio un último beso, haciéndolo despertar de su ensoñación.
Después lo tomó de los hombros y lo empujó con suavidad hacia la salida. Shion miró a su izquierda, notando que su madre no estaba en el pasillo ni en la entrada de la recámara, exhaló ante eso.
-Y yo que pensé que ya se había dormido.
-Bueno, es lo divertido, hacer las cosas sin que se den cuenta -Nezumi rió, tomándolo del rostro nuevamente y besándolo -Duerme bien, Shion.
Éste se ruborizó de nueva cuenta y en un acto reflejo lo abrazó con fuerza.
-Te quiero -la frase, apenas audible por ser callada por el pecho del otro, provocó en Nezumi cierta felicidad -Descansa - fue lo último que dijo para irse rápidamente no quería que Nezumi viese cuan roja debía estar su cara en ese momento.
Había amanecido, quería seguir durmiendo pero las palabras de su madre para que se despertara le impedían seguir retomando el sueño. Al final no tuvo más opción que levantarse.
Sentía su cuerpo pesado como si hubiera sido arrollado por un camión. Trató de ponerse de pie dejando de lado las cálidas cobijas.
- Apresúrate Shion. Me avisó Rikiga que dentro de poco cerraran el comedor.
Shion pareció despertarse por completo. Corrió al baño para asearse y cambiarse.
Al final habían salido de la habitación dejando sus cosas bien guardadas. Miró de reojo al salir la habitación de Nezumi. ¿Ya se habría levantado? se preguntaba. Su pregunta fue respondida al ver a Nezumi sentado en el comedor tomando café cerca de Inukashi y Rikiga.
- Llegan a tiempo. En una hora cerraran esto - avisó Rikiga.
Shion casi ni prestó atención pero fue a buscar algo en el buffet. Algunas tostadas, mermelada y queso estarían bien. También un yogurt de frutas no vendría mal. Pero esos croissant se veían tentadores y las ensaladas de frutas no se quedaban atrás. Eran muchas cosas, nunca había visto tanta comida junta. Su madre simplemente había tomado frutas y yogurt. Pero el simplemente no sabía que hacer. Al final decidió se decidió por las tostadas.
Se sentó frente a Nezumi ya que era el único asiento disponible en la mesa. Miró de reojo a Nezumi quien parecía muy enfocado en saborear el café. Pudo notar en su mirada un deje de cansancio con la aparición de leven ojeras. ¿Qué le había pasado? Parecía que no pudo dormir en toda la noche. ¿Podía ser que Hamlet y los demás no lo habrían dejado dormir?
- ¿Ocurre algo? No dejas de mirarme- dijo Nezumi llamando su atención dejando la taza.
- No es nada... es solo que... luces cansado - dijo algo avergonzado al verse descubierto.
- ¿Tan mal me veo? - dijo desanimado.
- No es eso... es que es mi culpa ¿no? - Nezumi casi se atraganta con su propia saliva al oír a Shion decir aquello.
- ¿Por qué dices eso? - dejó de toser evitando mirarle.
- Es que pensé que Hamlet y los otros estarían muy inquietos en la noche. Seguramente no te dejaron dormir.
Nezumi casi quiso reír o llorar. Ese trío de roedores habían hecho de las suyas en la noche pero no tanto como para molestarle o quitarle el sueño. Era culpa de Shion. Se mantuvo toda la noche pensando en lo que hubiera hecho si Karan no hubiera tocado su puerta.
Y durante toda la noche lo que no lo dejaba dormir era la imagen mental de Shion debajo de él gimiendo de placer su nombre, esto le había generado algunos problemas con su amigo de allá abajo que tuvo que solucionar para al menos dormir un poco.
- ¿Nezumi qué te sucede? ¿Tienes fiebre? - preguntó Shion viendo las mejillas un tanto coloradas del otro.
- Claro que no. ¿Cómo tendría fiebre con el frío que hace aquí?
Shion le miró un tanto expectante. Nezumi terminó de tomarse el café y avisó que estaría en la recepción.
Realmente era patético. ¿Qué podría pensar Shion de él si supiera lo que él pensaba o fantaseaba? ¿Pero por qué demonios le ocurrían estás cosas? Su objetivo era hacer que ese hombre hablara no tener una noche apasionada con Shion.
Miró su teléfono percatándose de que su madre no había llamado ni dado señales de vida. No era que le preocupase, pero al menos deseaba saber que estaba bien.
Debía hablar con aquel hombre primero. Realmente no sabía si aquello que le había dicho tendría el suficiente impacto para hacerlo hablar pero tenía que conformarse con eso.
Escuchó unos pasos y el peso de un cuerpo recargarse pesadamente en el sofá de cuero. Era Inukashi.
- ¿Y bien qué piensas hacer? - preguntó ella.
- No lo sé, supongo que iremos tu padre y yo a hablar con él.
- No me refería a eso - Nezumi le miró con cierto interés - Digo ¿qué piensas hacer respecto a Shion?
- ¿Qué quieres decir?
- Ayer oí a Karan llamar a tu puerta para ver si Shion estaba allí. No me digas que ustedes iban a... - ella fue rápidamente callada por la fría y rápida mano de Nezumi.
- Cállate.
- La verdad no me interesa lo que ustedes hagan, pero no sean tan escandalosos. Además es patético que los descubran - se notaba que ella disfrutaba de las cosas que le ocurrían.
- ¿Quieres callarte?
- No - dijo tajante - Dejando eso de lado. ¿Cuánto tiempo piensas que pasaremos aquí? Hay que hacer hablar a ese tipo cuanto antes. Este frío ya me está comenzando a fastidiar.
- Trataré que sea lo menos posible. Prin-ce-sa - dijo burlón levantándose del sillón.
- ¡Te atreves a decirme así de nuevo y te mato!
- De todas formas lo primero será volver a esa casa abandonada para ver si hay alguna pista o dejó algo olvidado allí. Nadie debe vernos.
- Qué fastidio.
Nezumi le había dicho a Rikiga para ir de vuelta a aquella casa. Le pidió a Karan que se quedara con Shion ya que la última vez el polvo en esa casa le había hecho mal. Shion pareció quejarse un poco pero al final accedió.
Al final solo habían ido ellos tres a buscar alguna pista acerca de la investigación de ese hombre.
Nezumi había vuelto a pisar el frente de esa casa. Aunque no la recordase mucho y lo poco que podía recordar estaba borroso sentía una extraña sensación. Era algo escalofriante. Se había quedado un buen rato contemplando el exterior y al poco rato se dio cuenta que Inukashi le llamaba para que entrara.
El lugar estaba completamente vacío, resguardando el polvo y acumulándolo como hace un día. No había muebles, cortinas ni focos. A penas y era iluminado el lugar con la luz exterior.
Nezumi de repente se detuvo, recordando un sillón color marrón a lado izquierda, también una repisa llena de vasijas en la pared del costado y por último una cortina color blanca. Caminó hacia la pared, ésta estaba gastada, el tapiz color amarillento estaba sucio y destruido. Tocó la superficie, apenas rozando los dedos con la pared al tiempo que rememoraba perfectamente un evento en su pasado que había creído haber olvidado.
Se vio a sí mismo sentado en un banco alto en medio de la sala. Su madre estaba detrás suyo, acariciándole la espalda y él solo podía sobarse su brazo izquierdo.
"Es todo" La voz resonó en su mente, pareciéndole conocida.
"Gracias Rou, sabía que podía contar contigo..." su madre le agradecía a... ¿su padrino? ¿Qué hacía él mismo ahí? trataba de recordar.
La silueta desapareció y entonces Nezumi también despertó de su trance. Escuchó la voz irritada de Inukashi.
Notó que ambos, la castaña y su padre, miraban unos papeles en el suelo. Nezumi se agachó a su lado y revisó el contenido. Era correo: pagos atrasados, amenazas de cortar servicios básicos y... miró otra nueva postal, parecía una carta dirigida exclusivamente a su padrino. No dudó en abrir el sobre.
Se alteró bastante al encontrar Moon Drop en el encabezado izquierdo. Rápidamente le dio una leída, por ese medio lo estaban amenazando, seguramente esa era la razón por la que había huido a las montañas pero lo extraño fue que no abrió y leyó la carta. Su padrino simplemente huía con cada mención del lugar.
-Al parecer Moon Drop lo encontró -Inukashi dijo, mirando de reojo a su padre.
Rikiga lanzó un suspiro y caminó hacia otra habitación.
-Lo que me sorprende es la fecha -exclamó para sí mismo el pelinegro. La castaña dio un último vistazo - Hace un año, cuando mi padrino lleva viviendo aquí más tiempo. Entonces ¿cómo se dio cuenta el laboratorio de que vivía aquí?
-Tal vez tengan aliados que les informen -Nezumi silenció -Lo que se me hace más extraño es que si tenía tanta prisa por irse ¿por qué se llevó los muebles? o más bien ¿a dónde se llevó los muebles?
Inukashi pareció enfrascarse en un mundo de dudas, queriendo responder sus mismas interrogantes mientras las decía en voz alta. Nezumi alzó la mirada, afortunadamente Rikiga interrumpió ese momento que se estaba convirtiendo en una verdadera molestia.
La habitación continua era más grande. Nezumi la reconoció como la el cuarto de su padrino, aunque no había entrado mucho a ese lugar, si tenía recuerdos de haber visto una cama de lejos. Ahora era más bien un espacio oscuro y vacío.
-Hubiéramos traído linternas -se quejó Inukashi.
-¿Qué encontró?
Rikiga les mostró unas hojas donde venían fórmulas extrañas e indescifrables.
-Parecen investigaciones, supongo que son experimentos fallidos. Hay muchas hojas regadas en la habitación y todas están tachadas de en medio.
Nezumi recorrió el espacio con sumo cuidado, mirando dónde pisaba y buscando cualquier otra pista. Algo brilló en el suelo reflejando la poca luz del lugar. Se agachó y halló lo que parecía ser una fotografía. No definió bien a las personas, tan solo guardó la imagen en su bolsillo para verla después.
-Sería bueno que nos lo lleváramos. Podríamos preguntarle después a tu padrino.
Ambos jóvenes afirmaron, el mayor tenía razón.
Salieron a la calle, afortunadamente no los había visto nadie, y sin pensarlo regresaron al hotel.
La tetera lanzó un silbido mientras escapaba vapor por el tubo. Rou apagó la estufa y sirvió el agua caliente en una pequeña taza de porcelana color blanco. La bolsita de té flotó hasta la superficie para después ser regresada al fondo de la taza por una cuchara. Combinó la mezcla con el azúcar y después de soplar bebió del contenido.
Caminó hacia su escritorio mientras trataba de balancear sus movimientos para no tirar el té.
Algo llamó su atención, su diario de portada vino. Inconsciente abrió en una página al azar y comenzó a leer. Inmediatamente lanzó un bufido.
La cura contra ese virus era un mito, o al menos eso había dejado claro antes de irse del laboratorio, pero uno de sus trabajadores personales había sido el que había divulgado la información. Desde entonces Moon Drop lo había buscado y localizado en cada uno de sus escondites, su propósito era adquirir esa información y destruirla.
Muchos dirían que lo mejor era entregar tal descubrimiento para que lo dejasen en paz, pero solo él conocía la razón de su decisión.
Lanzó un suspiro, estaba harto de recordar el pasado.
Se sentó y prendió la lámpara de mesa, con el objetivo de continuar leyendo el periódico.
No le importaba el destino de la ciudad No.6, suficiente había hecho con abandonar el proyecto. Tan solo esperaba que su pasado no lo persiguiera y para eso quería que lo dejaran vivir en paz.
Aún así siempre fallaba. Aquello había vuelto encarnado en el hijo de aquella mujer.
"¿Entonces no te debe preocupar que ellos estén cerca de mi madre?"
Aquel mocoso insolente siempre había sido así con una manera de hablar mordaz e incluso había tenido la osadía de sostenerle la mirada, era igual a ella.
Aunque quisiera ignorar sus palabras. Ese muchacho había conseguido tocar una fibra sensible en el. No podía ignorar el hecho de que ella estuviera en peligro, temía lo peor si llegaban a descubrir lo que estaba tras el nefasto virus.
Además estaba aquel muchacho de cabello blanco que vilmente se había atrevido a llamar rata de laboratorio en desprecio, le recordaba a los sujetos de prueba que luego de pocos minutos morían por su poca resistencia. Aún así su curiosidad había despertado. Ese muchacho estaba vivo, no lucía como si hubiera envejecido de golpe o sus células de hubieran deteriorado significativamente. Pero si buscaba una cura debía ser que el virus le estuviese afectando de otra manera. Eso significaría que moriría también.
Quiso dejar de pensar en aquello. Tan sólo conseguía revolver aquellos recuerdos que tanto despreciaba.
"¿Por qué finge ignorancia?, ¿por qué se cierra?... ¿por qué huye y se acobarda?"
¡Basta! no debía ceder ante unas palabras soltadas por un mocoso impulsivo. Tanto le había costado escapar de No.6 y sobrevivir todo éste tiempo en la zozobra de ser encontrado.
Pero era inútil. Un par de mocosos habían dado con él entonces no estaba seguro en ese lugar.
Shion se había acercado a Nezumi viendo lo serio del semblante de éste.
- ¿Ocurre algo Nezumi? Has estado extraño desde que volviste.
- No es nada. Estaba recordando algo... - se quedó callado provocando un silencio incomodo. Shion no sabía que decir o hacer. Desde que habían vuelto Nezumi había permanecido extrañamente callado y solo habían reportado haber encontrado recortes de periódicos acerca de No.6 no mucho que les pudiera valer en la búsqueda de aquello tan ansiado.
- Ahora que lo recuerdo encontré esto - dijo Nezumi saliendo de su mutismo sacando de su chaqueta una fotografía. Algo llena de polvo y decolorada por el tiempo.
Shion se asomó a ver la foto viendo que la mano de Nezumi sencillamente temblaba.
- Esos son...
- Mis padres y ese sujeto.
- También estás tú - Shion lo pudo reconocer al lado de su madre. Parecía tener casi la misma edad que cuando le conoció. La foto estaba tomada al parecer en las instalaciones de Moon Drop.
- Parece que tu madre conoce ese lugar también.
Escuchó a Nezumi bufar con molestia.
- Realmente ya nada me sorprende - dijo en un tono de burla.
Nezumi se recostó completamente contra el colchón.
Ambos se encontraba en la habitación de Nezumi. Nezumi había subido sin decir nada dejando a los demás allá abajo por lo que Shion algo preocupado le siguió.
Nezumi inconscientemente se pasó una mano por el brazo izquierdo. De cierta manera sentía una sensación quemante allí. Aquella extraña sensación al entrar a aquella casa le había atacado de vuelta.
- ¿Nezumi te duele el brazo? - preguntó Shion algo preocupado.
- No es nada - apretó el agarre. Shion quiso insistir pero simplemente se quedó callado.
- Recordé algo dentro de esa casa. De cuando era niño - Shion le miró atento sin comprenderlo del todo - Recordé un poco de la vez que visité ese lugar. Mi madre me había llevado allí, no recuerdo el motivo de su visita. Sólo sé que después el brazo me dolía. Es un relato extraño ¿no? - dijo casi burlándose de lo que había dicho.
- Un poco. ¿Entonces tu brazo te duele ahora porque has recordado aquella sensación? - dijo algo curioso Shion acercando su mano al brazo que Nezumi apretaba con fuerza. Colocando su mano sobre la suya como si con eso tratara de aliviar un poco el dolor.
- No me duele realmente, pero como dicen el cuerpo no olvida - tomó la mano de Shion que estaba sentado en el borde de la cama halándolo hasta hacerlo caer sobre él.
-¿Qu...? -se estremeció ante el movimiento que no esperaba. Quedó recostado sobre el pecho de Nezumi sintiendo su pausada respiración por debajo de su cabeza. La respiración calmada del otro le terminó relajando, cerró sus ojos para disfrutar de aquella sensación tan agradable.
Amaba esos momentos de tranquilidad donde sentía que nada importaba en el mundo, donde no habían preocupaciones o interrogantes, donde podían hablar sin medirse, donde estaban ellos dos y nadie más. Donde podían corresponderse sin temer hacerlo.
Nezumi lo sujetó de la cintura, mientras que con su otra mano acariciaba el cabello blanco. También cerró los ojos, disfrutando del momento.
El albino se removió un poco, estaba algo incómodo, por lo que se levantó por sobre sus codos y se le quedó mirando a su compañero.
-¿Qué ocurre, Majestad? -le preguntó juguetón. Shion sonrió para después tomar un mechón oscuro y entrelazarlo entre sus dedos.
-Es que... me doy cuenta de que me gusta estar así contigo - sintió el calor inminente en su rostro.
Nezumi rió -A mí también... pero me gusta más cuando estás debajo de mí- dijo con una sonrisa maliciosa.
Shion se ruborizó y detuvo sus movimientos. El pelinegro se rió. Nuevamente lo sujetó de la cintura y lo empujó suavemente hacia él, ocasionando que Shion quedara nuevamente recostado.
-Así me gusta más -susurró Nezumi, respondiendo ante el cansancio, sin detener sus caricias sobre el cabello de Shion - Es adictivo de cierta forma. Me gusta.
-A mi no mucho -fue sincero, jugando con el cierre plateado de la chamarra del oji plata que estaba frente a él.
Nezumi tragó saliva -Tienes razones -consideró el lo que había pasado hacía tantos años, siendo discriminado solo por su aspecto - Aunque esto te hace alguien diferente, te hace quien eres. Recuerdo cuando te conocí, tu cabello me gustó mucho.
Shion rió nostálgico. Había pasado mucho tiempo.
- Si... en aquella guardería, fuiste el único a parte de Safu que me habló...
Nezumi detuvo las caricias proponiéndose a preguntar algo que comenzaba a rondar en su cabeza -¿Alguna vez pensaste en pintártelo? -mera curiosidad. Vio que Shion se tomó un momento para poder responderle.
-Sí, hubo un momento. Mi madre me apoyó - hizo una pausa sintiéndose algo acorralado, recordaba un momento en el cual sentía que se odiaba a si mismo, incluso mirarse al espejo - Tenía pensado un castaño, creo -el pelinegro torció la boca, disgustado con la respuesta.
-¿Y por qué no lo hiciste? - preguntó por inercia.
-... No lo sé -se perdió en sus recuerdos -Supongo que porque creía sería perdida de tiempo y dinero. Seguramente crecería mi cabello del mismo color. Además tenía esperanzas...
-¿De qué?
-... De que existiera alguien más en el mundo que le gustase mi cabello como tú - dijo con cierto grado de vergüenza. Le resultaba embarazoso declarar todo aquello - Tu me diste fuerzas para aceptarme como soy - Nezumi sintió sus mejillas colorarse, tuvo que girar el rostro para Shion no notara cuan vergonzoso le era escuchar aquello.
-... Me alegra que no lo hayas hecho... me gustas así - dijo con sinceridad - Aunque ¿qué es eso de "que a alguien más le gustase tu cabello"? - fingió estar celoso por un momento, ya que se dio cuenta de que si en algún momento de su vida alguien más hubiera aparecido en la vida de Shion, alguien al que también le agradara su aspecto, Shion realmente podría haber estado con esa otra persona...
- Eso... un pensamiento.
El albino le lanzó una risa tierna. De cierta manera Nezumi se sintió a gusto con esa respuesta, ya que él quería ser el único con el derecho de tocar ese suave cabello y besar a Shion.
- Y antes de que preguntes. No tenía pensado en cirujearme el rostro - dijo señalando la cicatriz roja.
Nezumi lanzó una carcajada.
-Menos mal que no pasó por tu cabeza -cambió la posición de su mano - Me gustaría ver hasta dónde llega.
Shion se encogió, entre incómodo y apenado con la plática.
-Pues...Recorre todo mi cuerpo - dijo casi en un tono imperceptible.
Nezumi fingió un gemido, divertido ante la expresión avergonzada de Shion.
- Entonces ya tengo ganas de verla -dijo somnoliento.
-¡Nezumi! -ahora sí levantó el rostro, mostrando el total sonrojo que cubría su rostro -¡No seas tan... pervertido!
- Majestad -mostró una mueca divertida. Adoraba molestar a Shion -No es mi culpa que seas tan tentador.
-¡Basta! -ahora sí no podía luchar contra ese rubor. Se levantó en un salto y camino fuera de la cama, tan solo quería alejarse o terminaría del mismo color de sus ojos, y no quería que Nezumi fuera testigo de eso.
Éste último también se movió y logró atrapar al albino antes de que saliera de la habitación, abrazándolo por detrás.
-¿Por qué tan tímido, Majestad?
-... Por las cosas que dices -musitó.
-Le pido disculpas, Majestad, pero todo lo que digo es la mera verdad - dijo mientras una sonrisa se asomaba por su rostro.
-Tampoco me gusta que me llames así...- no quiso replicar acerca de su sinceridad ya que sentía que era suficiente.
Ahora Nezumi lo hizo girar, alzando su rostro.
-Me gusta llamarte así, porque eres muy importante para mí - dijo con total seriedad.
-Pero...
Fue silenciado con un beso, como ya estaba Nezumi acostumbrado a hacerlo.
-Te quiero y esta es mi forma de demostrarlo -Shion bajó la mirada - Mejor regresemos a la recepción a buscar a los demás. Además sería bueno ir a visitar a mi padrino -sugirió de repente, no muy seguro de lo que decía.
-¿Crees que querrá confesar algo ahora? - dijo algo incrédulo.
-Creo que ya le dimos mucho tiempo para pensarlo -lo tomó de la mano y lo encaminó hacia la salida del cuarto - Además debemos aprovechar al máximo nuestra estadía en esta ciudad.
-Bueno... creo que tienes razón -se notaba su inseguridad.
-Tranquilo, debe estar más calmado y sino yo te protegeré.
-Tampoco quiero que te pase algo -Nezumi le respondió con una sonrisa. Shion no supo porqué pero sabía que podía confiar en él.
No tardaron en prepararse para partir, incluso a la hora ya se encontraban en el bosque nuevamente. Esta vez Rikiga se aseguró de acompañarlos, dejando a Karan e Inukashi en un lugar seguro. También querían dejar a Shion pero éste se opuso y negó cualquier sugerencia u opinión acerca de lo que creían era mejor para él.
Ya en frente de la cabaña, Nezumi se apuntó en ir a tocar primero, después de todo era el único con el que podría sostener algunas palabras. Shion quiso acompañarlo pero Rikiga lo detuvo.
Shion pudo ver con algo de ansiedad como la puerta se abría...
Notas finales:
Les gusto? estuvo algo caramelizado el cap disculpen lo soso pero nace del fondo de nuestras almas hacerlos así. Algo más largo el cap para compensar los dos últimos, espero que lo hayan disfrutado. Nos leemos en el próximo cap.
Respuesta a reviews anónimos:
Sora: xDDD Así pasa, así pasa. Justo por eso no le ocurrirá nada ya que siempre está pensando en los demás... nah! mentira! si no, no habría drama Dx Gracias por comentar, un beso!
Eiriz: Nezumi fue al baño (?) Gracias por comentar, ojalá te guste el capítulo :D Un beso!
