Disclaimer: None of this belongs to me. Thanks to the beautiful Josie, for letting me translate it. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a tufano79, solo me adjudico la traducción.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction

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Capítulo Treinta y cinco

POV Bella.

Estaba sentada en el auto de Alice, sosteniendo un gran bote de brownies de galletas. Conducíamos a la estación para la parrillada de cumpleaños. Edward y yo pasamos casi una hora besándonos antes de que él casi se durmiera mientras nos besábamos en nuestra cita improvisada. Lo envié a casa con un vaso térmico con café y el resto de las galletas. Él me besó, arrastrando su trasero a su auto. No nos habíamos visto desde entonces, pero hablábamos por teléfono frecuentemente, conociéndonos. O mejor dicho, conociendo a la nueva y mejorada Bella.

Yo era un trabajo en proceso, eso era seguro, pero estaba mejorando. Pam y el doctor Nyma definitivamente me ayudaron con eso. Mi depresión y ansiedad siempre serían parte de mi vida, pero necesitaba aprender a lidiar con ellos. El doctor Nyma dijo que los antidepresivos solo eran temporales. Él quería estabilizar mi humor y luego quitármelos. Continuaría trabajando con Pam para mantener las cosas como estaban.

—¿Estás bien, Bells? —preguntó Alice.

Bufé ante su sobrenombre para mí.

—¿Bells?

—¿Qué? Solo lo estoy probando. —Soltó una risita. Yo le arqueé una ceja—. ¿Estás emocionada por la parrillada?

—Emocionada, sí. Nerviosa, también. —Me encogí de hombros—. Sé que Emmett no es mi mayor fan ahora.

—Él no conoce tu historia. Sabe que te lastimaron, pero no el cómo. Además, está lidiando con mierdas también. No es que sea una excusa para actuar poco profesional en una emergencia —arguyó Alice—. ¿Le hablarás?

—Lo intentaré. Edward sí dijo que lo había reprendido luego de la emergencia en mi casa —dije—. Veremos. —Alice estacionó el auto y caminamos a la parte trasera de la estación, donde podías escuchar lo característico en una fiesta: risas, música y el olor de carne asada. Caminando por la cochera, encontramos a todos sentados alrededor de varias mesas para picnic en la parte trasera. Había un par de juegos, como bolsas para saltar, anillos y escaleras. Jasper estaba sentado en una tumbona mientras Emmett y Edward atendían la parrilla.

—Hola, Ali —saludó una grave voz femenina.

—Leah, ¿qué hay? —Alice sonrió—. Traje comida. Algo saludable. Dios sabe que estos chicos no conocerían un vegetal si les cayera en la nariz.

—Cierto. —Rio.

—Leah, esta es mi mejor amiga, Bella. También sale con Edward, o algo así. —Alice sonrió, golpeándome con su cadera.

—Te recuerdo —dijo Leah—. Estabas en el bar cuando Frank decidió ser un cretino. ¿Estás bien?

—Mejor ahora. —Me encogí de hombros—. A diferencia de Alice, yo traje brownies de galleta.

—Edward mencionó que eres una repostera fenomenal —alabó Leah, abriendo la tapa—. Huelen increíble. Pondré esto dentro. Sírvanse un poco de soda o agua. Están en las hieleras dentro del garaje.

Tomé una botella de agua mientras Alice tomó un refresco de dieta. Fue hacia Jasper, sentándose en su regazo. Paseé por la parrilla, donde Edward cuidaba los perros calientes y Emmett cocinaba hamburguesas.

—Hola —dije, dedicándole a Edward una cálida sonrisa. Bajó sus tenazas, abrazándome fuerte—. Huele bien. Podíamos olerlo desde la calle.

—Es porque Emmett usa su sazonador especial con las hamburguesas. Son para morir —dijo Edward. Emmett se movió junto a él, echándoles un vistazo a sus hamburguesas. Edward miró a su amigo.

—¿Crees que puedas vigilar las hamburguesas mientras hablo con Emmett? —pedí, mi corazón palpitando fuerte.

—Estoy bien —dijo Emmett de manera fría.

—No. No lo estás. Ve a hablar —dijo Edward, quitándole la espátula a su amigo. Él empujó a Emmett—. No quiero contarle al jefe sobre tu terrible comportamiento, McCarty. —Emmett fulminó a Edward con la mirada pero se apartó de la parrilla. Caminamos hasta una esquina tranquila, cerca de las hieleras.

—Lo que le hiciste fue un movimiento muy estúpido —dijo Emmett de manera grosera.

—Lo que estás haciendo ahora es estúpido —solté. Emmett me disparó una mirada de desagrado—. Sé que no me conoces o sabes lo que me pasó, pero tengo mis razones para apartarme.

—Una llamada no te habría lastimado —soltó Emmett—. ¿Un mensaje?

Froté mi rostro y miré a Emmett.

—Hace poco más de un año, estuve en una relación altamente abusiva. Perdí a mis amigos, mi familia. Mi ex novio, quien sospecho que fue quien quemó mi cochera, me golpeó cuando estaba embarazada porque tendría una niña, y no el niño que él deseaba. Perdí a mi hija y la posibilidad de tener otro por lo que él hizo. Mi madre le dio una coartada a mi ex cuando fui con la policía y quiere que me quede con él. Edward, Alice y Jasper fueron las primeras personas a las que se lo conté desde que sucedió. No confío en nadie, Emmett, pero por alguna extraña razón, confío en ellos. En Edward sobre todo.

»Esa noche, en Clear Waters, tuve un terrible ataque de pánico, recordando momentos de mi infernal relación. También escuché cuando Alice y Edward discutían sobre que debería conseguir ayuda. Me negué rotundamente por un año, pero no estaba mejorando. Edward me hacía sentir segura, pero me rehusaba a usarlo como apoyo. Sí, la manera en la que corté toda comunicación fue ruda, pero era lo que tenía que hacer por mí para poner mi cabeza en orden. Si lo llamaba, le rogaría que viniese y me mantuviese a salvo, pero no resolvería el problema con solo ponerle una jodida máscara.

»Ahora, no tengo que agradarte. No me importa si lo haces. Todo lo que pido es que me trates con respeto. Nunca te hice nada malo. Estoy jodida en mi cabeza —bufé—. Necesitaba repararme antes de siquiera comenzar a… —Las lágrimas bajaron por mis mejillas y las limpié con rabia.

—Bella, detente —dijo Emmett. Se movió más cerca, pero yo estaba sensible. Me aparté. Me moví y estuve más cerca de Edward y en el patio—. Mierda, lo siento. Solo lo vi destrozado… No lo sabía.

—Sé que no. —Sorbí mi nariz, conteniéndome—. No puedes juzgar un libro por su portada. Tenía mis razones. —Edward llegó detrás de mí, envolviendo su brazo alrededor de mi hombro. Quería colapsar contra él, pero me mantuve fuerte—. Puedes odiarme, solo no hagas esto más difícil de lo que ya es. —Mirando a Edward, parpadeé un par de veces—. ¿Hay un baño que pueda usar para limpiarme?

—Seguro —dijo Edward, guiándome dentro de la estación. Una vez dentro, le pedí un momento. Fui al baño, lavé mi rostro y tomé una de mis píldoras antidepresivas. Eso fue más duro de lo que había anticipado. Solo quería un día donde mi vida fuera más fácil, donde no me asustara o molestara.

¿Llegaría alguna vez?


No culpo ni a Bella o a Emmett, pero ambos se equivocaron. Bella debió llamar y Emmett tuvo que tener más tacto.

Eeeen fin. Agradezco todos y cada review para esta historia. Realmente me encanta traducir, y que ustedes disfruten de esto es solo la cereza del pastel.

Por cierto, Élite Fanfiction hace un especial de adelantos de varias historias los martes, entonces las invito a pasarse por el grupo de EFF para que lean los adelantos de esta y muchas historias más.

¡Feliz inicio de semana!