Disclaimer: Ninguno de los personajes, del mundo de Harry Potter, me pertenecen. Todos pertenecen a JK Rowling. La trama es de BelleOfSummer.
Esté capitulo fue beteado por HunterLight Araiza.
"Almost Perfect, Almost Yours"
Capítulo XXXIV
"Un baño a mediados de primavera"
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Las manos de Hermione estaban temblando mientras revolvía los expedientes de su esposo en su estudio.
Draco se había ido a alguna parte, y después de muchos intentos de engatusarlo, finalmente logró obtener su consentimiento para que la deje estar dentro de su estudio mientras él resolvía sus principales preocupaciones en la Segunda Guerra Mágica que se había vuelto bastante extensa hasta ese momento.
Hermione tenía su propia mesa espaciosa en el rincón junto al escritorio majestuoso de su esposo. La oficina privada de Draco estaba llena de diferentes variedades de libros y manuscritos, desde variaciones clásicas a las modernas y Hermione era libre de explorarlas.
A Draco le encantaba tenerla en su estudio mientras trabajaba en sus interminables expedientes. Ella era su "pasatiempo" en cuanto a lo que Hermione podría pensar.
Cada vez que él se ponía un poco tenso con su trabajo, simplemente hacía un gesto con su dedo para indicarle que viniera y se sentara en su regazo. Era su "recreo" cada vez que le pedía que lo besara, o lo besuqueara o incluso lo follara en ese mismo momento cuando las cosas se calentaban más de lo debido.
Esa mañana, ella necesitaba iniciar el tener relaciones sexuales solo para convencerlo que la dejara estar en su estudio.
Cada vez que Draco era llamado para sus misiones, la libertad de Hermione en la esfera de la mansión era limitada a los rincones de su dormitorio y la biblioteca que se extendía con la misma. Fue algo bueno que el profesor Snape supiera como intimidar y amenazar a los Mortífagos que estaban haciendo guardia en su habitación, utilizando su lugar como el padrino de Draco para obtener la responsabilidad de proteger a la ama de la mansión.
La guerra no estaba yendo muy bien para la Orden. Sí, de alguna manera Hermione había mitigado algunos ataques saboteando secretamente varias de las misiones de Draco, pero esto sólo lo había llevado a ser más cauteloso y alerta de cualquier cosa. Ella podría seguir haciéndole algunas preguntas pero sus respuestas habían sido siempre calculadas y reservadas.
Además, parecía que cuanto más fracasaban las misiones de Draco, más bajaba la posición en las gracias del Señor Oscuro y Hermione sabía que no podía dejar que eso sucediera tan temprano cuando ella era la esperanza más cercana de la Orden en este momento.
Era por eso que le dijo a Snape sobre su plan de interrumpir las misiones más importantes de los otros miembros del circulo antes de interferir en las de Draco, teniendo en cuenta que él era el único vinculo que ella tenía con los planes del Señor Tenebroso. Sabía que no podía hacer que falle una y otra vez mientras Montague y Zabini subían de nivel en sus propias misiones.
Sabía que iba a ser difícil pero no podía concentrarse solo en las misiones de Draco mientras que los otros cumplieran sus tareas sin muchos inconvenientes desde el interior.
Sería más fácil decirlo que hacerlo, pero ella sabía que tenía que usar el poco poder que tenía para ayudar terminar esta guerra y detener los Mortífagos de una campaña violenta para derrocar completamente el Ministerio de Magia y vencer a los hijos de muggles.
Una vez, Draco le había mencionando por accidente durante su estado de embriaguez que había mantenido ciertos planos de las locaciones donde serían los ataques, incluyendo la persona a cargo de cada misión. También había mencionado algo sobre conquistar no sólo todo el mundo mágico, si no también cruzar la barrera hacia el mundo muggle.
Ella sabía que tenía que hacer algo. Sus padres todavía no estaban al tanto de todo, estaban convencidos de que ella se estaba quedando en Hogwarts siendo aprendiz de la jefa de su casa, la profesora McGonagall, en un proyecto muy importante. Poco sabían ellos que Hogwarts ahora era un desastre en ruinas, con todos sus estudiantes sometidos a la voluntad de Voldemort, incluso hasta el punto de darle detenciones exponiéndolos a la Maldición Cruciatus. A veces, estaba agradecida a Draco que la mantuviera como una Princesa en una torre, a salvo y alejada de todas las cosas horribles que sucedían afuera, pero de vez en cuando, se sentía realmente culpable y lloraba en secreto en un rincón.
Sabía que tenía que llorar antes de lavarse el rostro, arreglar su apariencia y sonreír como si fuera verdaderamente feliz cuando recibía a su esposo en su hogar.
Llorar la hacía sentir como si al menos lo lamentara. Llorar la hacía sentir humana. Llorar la hacía sentir menos culpable.
Llorar mantenía su cordura intacta.
Sin embargo, después de una hora de buscar el plano, en vez de llorar, comenzó a maldecir; diciendo algunas blasfemias y malas palabras que a menudo escuchaba de su esposo aquí y allá.
Se sentía tan frustrada que esas palabras salieron de repente, por la presión. Era un acto que nunca en realidad había hecho y se sentía mortificada de sí misma. Su rostro estaba rojo de vergüenza mientras se cubría la boca con sus manos temblorosas, incluso mirando alrededor, imaginando lo que su Nana Demelza diría de ella ahora.
Estaba comenzando a pensar cuán perjudicial realmente era estar con su esposo. Él estaba comenzando a corromperla y esto debía parar. Ella fue criada con delicadeza, como un pequeño serafín frágil. Pensó en el valor de la gentileza y la cortesía. Y nunca en toda su vida se había imaginado estar en esta clase de situación: mintiendo, maldiciendo, y casándose con un asesino.
Ahora que lo pensaba, él había tomado su virginidad antes de estuvieran casados. Nana Demelza le había dicho que el mejor regalo que ella le podía dar a su novio era su pureza. Nunca le había dado todo de ella durante años porque se aferraba a ese principio. Quería vestir de blanco para su boda, estar al lado de su padre mientras él la acompañaba para entregarla a su novio en el altar. Quería que sea el día más feliz de su vida. Quería ser la novia radiante en la primera noche, ser capaz de comenzar una familia con él y que el mundo los aceptara. Sólo quería una vida simple, normal y pacifica; poder pasear sabiendo que su felicidad no estaba lastimando ni a una sola alma. En realidad no necesitaba todas las joyas o tesoros que él le ofrecía.
Ella solo quería ser feliz.
Pero no obtuvo nada de eso. Draco la había tomado en la noche que ella le tenía miedo. Nunca la lastimó pero tampoco fue tan delicado. Sí, después se caso con ella, pero fue más como una acción civil desesperada para mantenerla y marcarla como una Malfoy para protegerla, para encubrir su estado de sangre sucia, para que consideraran que su presencia era valorada porque ahora estaba casada con un sangre pura.
Era más como a una necesidad para aminorar su pobre nivel.
En vez de usar blanco, estuvo envuelta en una capa negra con capucha para ocultar su rostro. Ella se aferraba desesperadamente a Draco y él la abrazaba con seguridad mientras que eran rodeados por Mortífagos que llamaron para que sean sus "testigos", con un Ministro asustado santificando sus votos de manera temblorosa.
Fueron unidos de por vida, pero Hermione sabía que era solo porque él la quería mantener como su propia posesión, para marcarla como suya. ¿No se suponía que tenía que ser el día más feliz de su vida? Pero, ¿cómo podía ser feliz cuando tenía tanto miedo de hacerlo? ¿Nana Demelza le mintió cuando describió lo mágica que una noche de bodas debería ser para una mujer? ¿O era porque ella se enamoró del hombre equivocado?
Y ante ese pensamiento, ella comenzó a llorar.
Sus manos estaban temblando y estaba haciendo demasiado ruido mientras empujaba los expedientes en el cajón de él como una loca adicta que necesitaba encontrar su droga perdida.
Se estaba poniendo histérica mientras la sangre bombeaba en sus venas. Ya no sabía lo que estaba haciendo. Sólo sabía que no podía detenerse.
El que Draco la dejara sola en su propio estudio era una oportunidad que nunca antes le había dado y ella sabía que tenía que aprovechar una oportunidad tan excepcional.
Sí, tal vez tenía permitido llorar. Incluso a insultar. Pero no tenía permitido detenerse. Había demasiada cosas en juego. La Orden estaba contando con ella.
No tenía otra opción, pero se aseguraría que otros si la tuvieran.
—Él te ha dado demasiada libertad.
Hermione giró de golpe y con todas sus emociones girando locamente dentro de ella, casi vomita cuando una ola de nausea la golpeó como un rayo en el momento que vio a la persona junto a la puerta.
Blaise Zabini la estaba observando intensamente en el acto mismo de robar los expedientes de su propio esposo.
El cajón dio un fuerte golpe cuando ella lo cerró de inmediato, luciendo como la ladrona más culpable del mundo mientras intentaba arreglar su miserable apariencia, alisando su vestido de verano y secándose las lágrimas con el dorso de sus manos temblorosas.
—¿Q-qué estás haciendo aquí, Zabini? —logró preguntar, luciendo como un ciervo encandilado por las luces.
—Vine hablar con Draco —contestó en una voz inquietantemente tranquila —.¿Qué estás haciendo aquí? —él continuó. Su tono era letal, como si hubiera atrapado un escándalo que podría usar para su propio beneficio.
—Es-estaba sólo…esperándolo a él —Hermione no podía dejar de temblar. Ahora estaba hiperventilando que incluso los botones de su blusa casi se abren debido a la presión de sus pulmones sobrecomenzantes. Estaba intentando pensar una salida a su obvia situación aunque sabía que no había ninguna. Fue atrapada con las manos en la masa, y sabía que Blaise no era lo suficientemente estúpido para creer cualquier mierda de razón que ella le fuera a dar.
—¿Y supongo que estabas arreglando sus documentos, como la buena esposa que eres? —le dijo, avanzando como una víbora mientras la miraba de arriba abajo.
—En verdad no es de tu incumbencia —ella dijo desafiante mientras se alejaba tambaleándose con los brazos cruzados de manera protectora. Su mirada estaba haciendo que los vellos de la nuca se le erizaran. Cuando su espalda chocó con la mesa de Draco, sabía que él no la dejaría ir a ninguna parte.
—¿Sabes? Me pregunto mucho sobre la falta de atención de Draco con sus misiones. No es un poco… ¿dudoso? Ya sabes, ¿cómo esos aurores sabían exactamente los lugares en cuanto a cuando y donde los ataques comenzarían? —le pregunto con voz áspera, marchando de inmediato hacia ella y atrapando efectivamente su cuerpo poniendo ambas manos a sus lados al borde de la mesa.
—No lo sé, tal vez es una señal de la lenta disolución de tu lado. ¡Cualquier humano con un alma sabe que el maniaco que todos ustedes llaman Lord no es nada más que una decepción, una pobre razón de ser de un monstruo que se hace llamar inmortal solo porque está muy asustado de morir! —Hermione espetó desdeñosamente hacia él, intentando de liberarse de su trampa. Estaba muerta de miedo pero su enojo le impedía retroceder.
—Tan batalladora —Blaise chasqueó la lengua mientras negaba con la cabeza divertido, todo el tiempo jugando delicadamente con su cabello trenzado —.Eres una perra de dos caras ¿no es así? ¿Incluso lograste atrapar a Draco diciendole como estoy intentando ir en su contra?
—¿De qué estás hablando? No es mi culpa de que estés demasiado celoso de la posición de mi esposo ante el Señor Tenebroso y…
—¡Cállate! —Blaise levantó la mano para darle una bofetada pero se detuvo en el aire, pensando dos veces las consecuencias que podrían ocurrir si alguna vez le ponía un dedo a la preciosa sangre sucia de Draco.
—¿Qué esperas? ¿No lo puedes hacer? ¿Demasiado asustado? —Hermione lo desafió. No tenía ninguna varita y no tenía nada en contra la fuerza de Blaise. Pero de alguna manera, llevar el anillo de Draco en su dedo y portar su apellido la hacía sentir poderosa.
—Cállate si en verdad no quieres que pierda mi paciencia contigo —Blaise gruñó mientras tomaba su rostro con fuerza para que ella lo mirara.
—¡Eres un asesino! ¡No sé ni siquiera como duermes de noche sabiendo cuantas personas asesinaste sin ningún remordimiento! ¡Tu clase debería arder en el infierno! —Hermione gritó indignada, apartando la cabeza con fuerza para alejarse de su agarre.
—¡Eres un perra! —Blaise le gritó, todavía sosteniendo sus mejillas con fuerza —No sabes lo mucho que me ha costado tu influencia sobre Draco, ¿no? ¿Ni siquiera te das cuenta como casi me matas? Por supuesto que no —se rió amargamente —. Todo lo que tienes que hacer es lucir hermosa y…
—Lo-lo siento mucho. Sea lo que sea, lo lamento. Pero en realidad no sé de lo que estás hablando. Por-por favor, Blaise… suéltame. Me estás lastimando. P-por favor… —Hermione le suplicó de repente. Esta reacción inesperada lo asombró. Era sorprendente lo mucho que ella podía cambiar de casi patearlo y estrangularlo a convertirse en la víctima más frágil y damisela herida en peligro.
Por un momento, Blaise se sintió de repente culpable por haberla aterrorizado. Ella se veía muy asustada. Sus ojos estaban brillando por el miedo y la inocencia infantil, y no pudo evitar sentirse cautivado por todo, en lo mucho que ella lo hacía sentir como el villano más malvado del mundo cuando era ella la que había sido atrapada con las manos en la masa en primer lugar.
Era una locura lo mucho que sus simples ojos podían dar vueltas las cosas esta vez. Pero ella simplemente se veía demasiado asustada e inocente que casi hizo que se derritiera.
Blaise casi había caído en esos ojos vidriosos de color miel y labios temblorosos. Maldita sea, él casi pronuncia las palabras "Lo siento".
Hasta que vio el motivo del porque…
—Un segundo más que no te apartes de mi esposa, y eres hombre muerto.
Blaise se giró rápidamente para ver a Draco apuntándole hacia la cabeza con su varita.
—¡Draco! —Hermione gritó, empujando a un Blaise pasmado y salió corriendo hacia los brazos de Draco, luciendo como la chica más inocente del mundo, como si su esposo acababa de salvarla del gran lobo feroz. Como si ella no lo hubiera visto entrar en la sala hace un rato…
Que chica más, más astuta.
Draco besó su frente cariñosamente mientras acariciaba su espalda mientras ella se aferraba a él con sus ojos llenos de lágrimas, mirándolo como una niña herida pidiéndole que la besara para que todo mejorara.
La escena era casi teatral. Blaise no pudo evitar mirarla boquiabierto. Ella estaba temblando de miedo, luciendo tan jodidamente pura y angelical con su vestido blanco de cintura imperio que se detenía en sus muslos, exhibiendo esas hermosas piernas mientras estaba de punta de pie para descansar todo su peso sobre su esposo. Su cabello castaño que estaba elegantemente trenzado a un lado con algunos bucles sueltos que enmarcaban sus delicados rasgos. Estaba apegada al pecho de Draco mientras él la abrazaba protectoramente.
Era todo una mierda, pero maldita sea ella lucía hermosa.
Parecía literalmente un ángel, incluso sus lágrimas se veían celestiales. ¿Quién demonios no le creería? Él casi lo hizo.
Lo bueno de vivir con la perra de su novia, Daphne, era que de alguna manera lo hacía impermeable para esta tentación fatal.
No podía negarlo. Hermione era una tentación ambulante y a la vez un problema; peor aun ya que esta chica tenía por naturaleza un buen corazón.
Daphne pisaría a las personas que sabían que eran de un nivel más bajo que el suyo. El maltrato y la crueldad eran evidentes en ella. Pero Hermione siempre había sido compasiva y desinteresada. Era cariñosa y protectora de las personas que necesitaban de su ayuda, era de la clase de persona que podía hacerte sentir como la persona más cruel de este planeta, incluso si ésta vez, era ella la que te estaba engañando. Simplemente no se podía negar lo inteligente y lo increíblemente perspicaz que también era. Una mala perra; esas clases de personas eran diez veces más peligrosas que la clase de Daphne.
—Continua mirando a mi esposa así y realmente vas a recibir tu merecido, Blaise —Ahora Draco estaba sin dudas furioso. Blaise maldijo en voz baja. Ni si quiera se dio cuenta que la estuviera mirando fijo demasiado tiempo. Todo se había terminado. Su amigo era un hombre muerto, simplemente lo sabía.
—Ella no es lo que crees que es, Draco. Va huir de aquí y va a regresar al lado de ellos, y cuando llegue el momento, ambos estaremos muerto antes de que lo sepamos —Blaise le advirtió, aunque sabía que era inútil ya que Draco estaba por ahora demasiado atraído por la trampa de su esposa.
—Lárgate. De. Aquí —Draco dijo entre dientes cerrados, luciendo como un lobo feroz protegiendo a su hembra.
Blaise sabía que tenía que irse antes de que su amigo perdiera el control.
—¿Estás bien? —Draco le pregunto a ella preocupado, tomando su rostro delicadamente para que lo mirara.
Hermione negó con la cabeza y se aferró a él. No necesitaba fingir su angustia. Estaba llena de crudas emociones, en su mayoría culpa, pero la mayoría de las veces era sólo puro poder.
En verdad no sabía lo que estaba haciendo.
Odiaba no tener el control. Pero sabía que tenía que hacer algo.
Y estaba demasiado desesperada.
Tal vez ahora estaba buscando venganza más que justicia. A veces, simplemente no podía entender sus acciones.
Blaise era el único amigo leal de Draco, lo sabía; incluso era su mejor amigo.
Pero Ginny era también su mejor amiga…y ellos se la llevaron lejos.
¿Sería condenada por hacerle lo mismo a su propio esposo? ¿Eso lo haría una mala persona? ¿Sería tan buena como una asesina? O ¿era una manera normal de reunir justicia en este mundo enfermizo y retorcido?
Se dice que el perdón podría ser la mejor venganza.
Ella siempre, siempre había creído en eso. No era de esas personas que llevaban rencores. Cuando alguien le pedía perdón, ella podía perdonarlos. Los escucharía y los comprendería, hasta el punto de incluso sacrificar su propia felicidad para solo hacerlos felices.
Pero era también un ser humano. Y tenía un punto de quiebre.
Todo se debía romper cuando algo era sometido a demasiada presión.
—Me hiciste comprender que amarse a uno mismo primero puede llegar a ser la clave así alguien puede amarte —Ginny le dijo.
—Entonces, me esforcé para mejorar. Intenté aventurarme con otras personas. Me empecé a amar, traté de enfocarme en mi misma, intenté lucir hermosa para nadie más que para mí. Me di cuenta entonces que el momento que dejé de seguir a Harry, fue el momento que él comenzó a fijarse en mí. Todo es por ti, Hermione. Eres una inspiración para mí. Mi modelo a seguir.
Dulce, dulce Ginny…
Ginny tenía tanta fe en ella.
Ginny creía en ella.
En esos momentos cuando nadie lo hacía, Ginny estaba ahí para creer en ella. Era su mejor amiga.
Pero no fue capaz de salvarla.
—Eres mi mejor, mejor amiga, Ginny. Gracias por todo —Hermione susurró, abrazando a su amiga fuertemente.
—Sabes que siempre tienes mi apoyo, ¿de acuerdo? Te quiero Mione —Ginny le sonrió mientras se separaban.
—Yo también te quiero, Gin. Gracias por estar siempre para mí —Hermione asintió, regañando a sus propios labios por temblar y a sus estúpidos ojos por aguarse inesperadamente. ¿Por qué siempre era un desastre emocional cada vez que se acercaba a Draco Malfoy aunque sea por un segundo? Lo odiaba. Era el mantra diario de su mente a su corazón durante los últimos meses.
—¡No te atrevas a derramar una sola lágrima delante de mí o te golpearé en la cabeza aunque haya sido yo la que te hizo ese bonito peinado! Ahora solo disfrutemos, ¿sí? Más tarde esta noche, no me tendrás más porque estaré ocupada besuqueándome con Harry Potter.
Ginny estaba tan feliz esa noche, tan joven, tan despreocupada y tan llena de sueños. Pero ni siquiera pudo besar a Harry…el chico de sus sueños.
Ella tenía tantas cosas por delante, ahora nunca lo sabrían. Había sufrido una muerte que nadie merecía tener.
A veces, cuando Hermione pensaba en esa noche, se convencía una y otra vez que el motivo por el cual no vio a Ginny era porque ella estaba con Harry.
A veces, pensaba que su amiga seguía viva en algún lugar.
A veces, sólo deseaba haber muerto con ella.
—¡Te advertí sobre él antes, Draco! ¡Pero tú no escuchas! —Hermione lloró, golpeando su pecho como si todo fuera su culpa. Se estaba poniendo histérica, lo sabía. Pero nadie en realidad podría culparla.
—Lo sé, lo sé, Princesa. Sshh…ahora deja de llorar. Esto no será olvidado. Te lo prometo. Haré que pague por esto —él susurró mientras le besaba el cabello.
Era tan sencillo.
Era la ley de la represalia.
Ella había perdido a su mejor así, así que él perdería el suyo.
Ojo por ojo.
Dicen que podría dejar a ambas partes ciegas.
¿Pero sería justificable dejar que uno viera y disfrutar mientras que el otro sufría y moría?
Tal vez ella estaba equivocada.
Tal vez Nana Demelza no lo aprobaría.
Pero nadie era perfecto, especialmente cuando uno ha sido masticado y escupido.
Y en ese momento, ella lloró más fuerte. Lo necesitaba más para convencerse que todavía seguía siendo humana.
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Era a mediados de la primavera y los grillos estaban comenzando sus canciones de cortejo, acunando las membranas de sus alas como pantallas acústicas para las hembras que amaban.
La luna era brillante, como un reflector siendo rodeados de pequeñas luces danzantes de una bola de brillo mientras las estrellas centelleaban a su alrededor. Tenían la verdad más simple, pero la más grandiosa de la belleza.
Las flores estaban en plena floración esa noche y el jardín era hermoso, casi irreal, como si ellos no fueran más que dos mortales perdidos en el medio del festival de los reinos místicos.
Ella ya no estaba mirando sus pasos. ¿Cómo podía hacerlo cuando todo a su alrededor era demasiado mágico para ser ignorado? Las luciérnagas los rodeaban, como ciento de luces preciosas, deleitándose con la vieja y dorada lámpara de aceite que Draco estaba sosteniendo.
Hermione se mordió el labio mientras sonreía ante los tenues destellos de neón que los rodeaban, levantando la mano lentamente en un deseo de poder atrapar una, cautivada por todo, sin importarle cuando perdió un poco el equilibrio mientras caminaba en el suelo lleno de piedras.
—Cuidado —Draco susurró mientras la abrazaba más cerca, sus manos sosteniendo con seguridad su cintura de una manera muy protectora.
Más temprano esa noche, cuando comían su cena en la terraza, Hermione le había pedido que la llevara a los jardines, viendo el hermoso panorama que se veía desde ahí. Los enrrejados que sostenían las grandezas de las flores estaban hábilmente llenos con las bombillas más pequeñas, como tiras que se unían en cada poste. Iluminaban las flores de los jardines en su estado más grandioso y floreciente.
El lugar era muy perfecto para ser ignorado, tanto que tuvo que suplicarle a su esposo que bajen de la terraza y fueran a los jardines solo para presenciar el esplendor del lugar.
Draco seguía un poco preocupado por su estado, ya que la había visto llorar en sus brazos mucho tiempo después de que Blaise se había ido. Tendría que darle una advertencia a su amigo. Había asustado a Hermione por su ignorancia y desconfianza. También tendría que castigarlo, hacer cosas como molestar a su esposa era imperdonable. Pero más importante que cualquier otra cosa, sabía que primero tenía que hacerla feliz.
La observaba atentamente mientras ponía la lámpara de aceite que estaba sosteniendo sobre la barandilla de mármol. Ella parecía como una verdadera hada mientras recorría el lugar.
—Esto es demasiado hermoso, Draco —Hermione le sonrió mientras tocaba algunas de las flores a lo largo del enrejado iluminado —.Tienes el jardín más hermoso del mundo, incluso mejor que el de mad….Lady Petrova… —su voz se apagó.
Draco la miro fijo, sabía lo mucho que esta clase de tema la afectaba. Sabía que tenía que ignorarlo y hacerla olvidar. Pero tenía que preguntar: —¿Ya no la llamas más Madre?
Hermione sonrió triste y negó con la cabeza —. Ella no quiere que lo haga —susurró. Sus labios estaban temblando, estaba esforzándose para sonreír, él lo sabía —. Aunque Padre me dijo que podía seguir llamándolo así —Ella lo miró con tanta esperanza en sus ojos, como si estuviera intentando convencerse de la pequeña felicidad que se le permitía, el único gesto del Sr. Pucey en que aún lo dejara llamarlo su padre seguía haciendo brillar su mundo entero.
En ese momento, él supo que tenía que decírselo.
Su cabeza dio un fuerte golpe cuando él tiro de su hombro rápidamente así ella podía apoyarse en su pecho.
—¿Draco? ¿Estás bien? —le pregunto mientras ponía los brazos alrededor de su cintura, su voz un poco amortiguada por estar apoyada en su pecho.
—Ella no te merece —él susurró mientras le besaba la parte superior de la cabeza —.Tal vez yo tampoco te merezco, pero al menos te amo.
Hermione no dijo nada pero lo abrazó más fuerte. ¿Ella merecía su amor y también su confianza? ¿En verdad se merecían el uno al otro?
—A veces los extraño, ya sabes…mi antigua familia. Amo a mis verdaderos padres, pero sólo he estado con ellos muy poco tiempo. ¿Eso me hace una mala persona?
—No es tu culpa —él negó con la cabeza mientras le besaba la frente, aunque no la soltó.
—¿Y tú, Draco?
Silencio.
—¿Qué hay de mi?
—¿Extrañas…a tus padres? —ella susurró.
Draco no dijo nada pero sostuvo su cintura para guiarla al lago. Hermione se quedó en silencio mientras lo hacía, sabía que no debía presionarlo en abrir un tema que no aprobaba.
Él la tomó de la mano mientras estaban parados junto al lago, mirando su forma en movimiento, luminosa y brillando por el reflejo de la noche estrellada.
No hicieron nada. Solo se quedaron ahí. Pero no era incomodo. Hermione deseaba poder quedarse de esa manera, dejar que el tiempo los congelara, convertirse en estatuas por siempre mientras estaban parados allí, siendo monumentos de dos amantes junto al lago a medida que el tiempo se desvanecía.
—Antes solías agarrarme de la mano así —Hermione sonrió suavemente, sin mirarlo, sino mirando a la belleza del lago débilmente iluminado.
—Siempre me aferraba a ti con más fuerza porque tenía miedo de que nuestras manos se resbalaran —Draco le susurró.
—Nuestras manos sudaban mucho en ese tiempo —ella parecía pensativa, pero mostró un atisbo de sonrisa.
—No me importaba. Estaba más preocupado de que te alejaras de mí —Draco susurró, mostrando una sonrisa extraña y poco frecuente. Él siempre era hermoso cuando sonreía.
—Bueno, años después, aquí estamos —Hermione suspiró —.Todavía tomado de las manos.
—Menos las manos sudorosas —Draco le recordó.
—Menos las manos sudorosas —Hermione asintió.
Se rieron en voz baja por un momento, cada uno recordando su dichoso pasado como si hubiera sido hace solo un día.
Y luego, se volvieron a quedar en silencio.
Los pinos altos y delgados se balanceaban suavemente con la brisa mientras se levantaban de una espesura de arbustos bailando a lo largo de la oscuridad silenciosa.
Eran en momentos así que Hermione se daba cuenta del costo del tiempo prestado. Tener un recuerdo agradable podía hacerte sonreír, pero también te haría pensar y flotar en deseos sin esperanza.
Ella lo miró y él ya no estaba sonriendo. De hecho, estaba frunciendo el ceño. Hermione podía distinguir sus labios fuertemente apretados y sus cejas curvándose para encontrarse en el medio. Era ligeramente oscuro, pero las sombras delineaban sus expresiones de preocupación.
Sin embargo, cuando él se dio cuenta de su mirada, comenzó a regresar a su fachada inexpresiva.
Hermione pretendió haberle creído, y él fingió que creía que lo había hecho. Pero ambos se conocían demasiado para incluso sostener esas mentiras, por tonto que pareciera.
—¿Quieres ir a nadar? —él le preguntó después de un largo silencio.
—Pero el agua está demasiado fría —contestó ella.
Él se inclinó para meter un rizo detrás de su oreja cuando le susurró roncamente —Yo te mantendré caliente.
—Está bien —ella asintió mientras se mordía el labio suavemente. Podía sentir un hormigueo en su piel cuando el céfiro la tocaba. De repente se sintió excitada, incluso su respiración comenzó a agitarse.
Se quedó de pie mientras él le sacaba la capa lentamente, dejándola deslizarse en el suelo piedrazo y ligeramente húmedo. Los dedos de él sobre su piel la hacían respirar inestable. Él abrió los botones tan laboriosamente lento que era casi frustrante.
Los dedos de los pies de Hermione se enroscaron cuando las últimas de sus prendas se deslizaron, dejándola completamente desnuda cuando las bragas descendieron suavemente sobre sus piernas y sus delicados y pequeños pies.
—Siempre supe que tendría esto. Siempre has sido tú —él susurró mientras retrocedió para examinar su obra maestra.
Hermione estaba temblando por el delicado viento frío de la noche, con emoción, expectativa, con su mirada, con el deseo de ser tocada con tantas ganas…era demasiado, estaba teniendo problemas para respirar. Su larga cabellera ondeaba levemente por el viento, algunos de sus rizos le hacían cosquillas a sus pechos mientras ella se agitaba.
Draco apuntó lentamente su varita a su propia ropa, y un segundo después, desapareció; dejándolos a ambos desnudos, sin tocarse, sino simplemente de pie, absorbiendo la belleza de cada uno.
Bajo la noche estrellada, dos amantes estaban de pie, desvestidos, descubiertos, expuestos…
Los árboles rodeaban los terrenos del lago, uno a penas podía ver a través de las sombras de sus ramas ahuecadas, entrecruzadas en el cielo iluminado por la luna.
Cuando el pequeño Draco había llegado al tercer escalón, giró y le sonrió ampliamente…
Hermione lo miró y se preguntó si en realidad era un serafín de los cielos. El sol estaba brillando detrás de él, pero le daba un brillo etéreo y fantasmal; casi como si hubiera un hermoso halo sobre su cabello rubio.
—Vamos, Hermione… —él sonrió, extendiendo la mano abierta para que ella la tomara.
La pequeña Hermione nunca jamás se olvidaría de la sonrisa genuina y la mano extendida de ese niño para siempre.
Sabía que estaría grabado para siempre en su corazón el momento que sucedió. Cuando esos patrones coloridos del sol crearon un dulce caleidoscopio en sus brillantes rasgos…
Ella sonrió mientras levantaba la mano lentamente para alcanzarlo. Cuando sus manos se tocaron y se entrelazaron, Hermione supo que haría cualquier cosa para que él no la soltara.
Sabía que cada vez que ella levantara la mano para alcanzarlo, él siempre estaría ahí para llevarla con él…
—Ahora eres toda mía —le dijo en voz baja —.Siempre lo serás.
—Ven, Hermione —Draco susurró mientras extendía la mano para que ella la tomara.
Era como un trance, como su voz fluida la guiaba.
Sus manos estaban entrelazadas cuando él la conducía para que se sumergiera en el agua.
—Está muy fría —Hermione contuvo la respiración, aferrándose con más fuerza a Draco mientras él la guiaba por la cintura a que fuera más profundo dentro del agua. ¡Estaba helada! Pero se sentía como la electricidad, tocándole y picándole la piel de manera hermosa, haciéndola sentir como si hubiera conquistado la misma libertad.
—Sshh…te tengo. Agárrate a mí. Te acostumbrarás —él susurró, haciéndola temblar aun más. Ella solo quería sentir más su piel; su calor. Arrojó descaradamente las piernas alrededor de sus caderas. Casi salto a lo largo del agua cuando lo hizo. Sus piernas estaban aferradas alrededor de su cintura mientras sentía su excitación.
—Te quiero demasiado —Draco gruñó mientras saboreaba su piel, bebiendo las gotas de agua que brillaban en su barbilla y cuello, dejando que su lengua viajara más abajo hasta que llegó a sus pechos.
Hermione estaba demasiado mareada para pensar en algo mientras gemía. Se arqueó hacia él mientras arrojaba su cabeza en abandono y los dedos se hundían en su pelo mojado, masajeando su cabeza y urgiéndolo a continuar.
Las estrellas brillaban cuando ella levanto la mirada.
Sus cuerpos brillaban bajo la luz de la luna, como si fueran dos amantes que acababan de huir, haciendo un ritual prohibido en un lago oscuro y escondido. Las luciérnagas y las estrellas eran sus candelabros. El lago era su cuna. El bosque era su ciudadela. El cielo su Fortaleza. Los dulces duendes ocultos y las traviesas hadas parecían reírse en voces furtivas mientras rodeaban el lugar con el consentimiento de ellos, junto con el arrullo de los grillos.
Cuando el pequeño Draco llego finalmente a su casa, de repente movió la mano para tocar sus labios. La sensación de los labios suaves de Hermione seguían allí…parecía que estremecía sus sentidos y hacía que su corazón se sobresaltara un poco.
Fue en ese momento que Draco Malfoy supo que acababa de tener su primer beso…con su primer amor.
—Siempre supe que serías mía. Siempre lo supe desde el comienzo. Y matare a cualquiera quien siquiera se atreva a poner un dedo en ti…
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Canción para el capítulo: "Arms of anAngel" de Sarah McLachlan
A/N:
Muchas gracias a la grandiose de DoberAnts 26 por hacer el trailer de "Almost Perfect, Almost Yours" por favor vayan a verlo en youtube y dejen un comentario.
Almost perfect,almost yours (Dramionefanfic trailer)
