Tormentas
«Buenos días Regina»
«Buenos días doctor Hopper»
«¿Cómo está?»
«Estoy bien»
«¿Bien?»
«Sí, se lo aseguro»
«Sin embargo, parece contrariada»
«Yo…he faltado a mi promesa, doctor»
«¿Y eso?»
«Yo…he usado de nuevo la magia ayer por la noche»
«Oh…Cuénteme»
«Yo…Las circunstancias eran especiales, y no volverá a pasar. Además, tengo la intención de contárselo a Henry»
«Regina, cálmese, cuénteme»
«Me hice una herida con un trozo de cristal de la cristalera que el roble rompió a causa de la tormenta. Sabiendo que el doctor Whale estaría muy ocupado para ocuparse de un simple corte, yo misma me curé la herida…Pero, a lo largo del día, se volvió más dolorosa, y se infectó»
«¿Y?»
«Al caer la noche…Emma…Emma me pidió que hiciera algo, ella también se sentía impotente. Me preguntó si no podía hacer nada…»
«Y usted aceptó»
«No era mi intención, pero la situación era…Era tarde, los niños dormían, no quería despertarlos para salir todos al hospital por un simple corte»
«¿Fue Emma quien le sugirió que utilizara la magia?»
«Sí…Yo estaba en contra, pero…no tenía elección»
«¿Qué sintió al utilizarla?»
«Alivio…No como un cocainómano podría sentirlo con una dosis después de meses de abstinencia, sino más bien…un alivio instantáneo del dolor»
«Regina, lo entiendo, y no la culpo. Me acuerdo de cuando vino a verme después de haber utilizado la magia con Daniel…»
«…»
«Las circunstancias eran excepcionales. Y usted no ha recurrido a ella desde hace semanas…»
«Lo sé, pero…tengo la sensación de…de haber fracasado»
«No piense eso. El objetivo de nuestras sesiones no es impedir que utilice la magia, sino controlar su utilización para que no se convierta en algo abusivo. La magia es un medio fácil para hacer las cosas, para lograr sus fines. Ha aprendido, desde entonces, que puede hacer las cosas de forma tradicional, sobre todo con su hijo»
«Pero, curarme de esa manera…»
«…es un modo fácil, lo reconozco. Pero lo importante es lo que siente después de haberlo hecho: se culpa. Hubo un tiempo en que se habría curado sintiendo solo la satisfacción de haber tomado el camino más fácil. Hoy, el hecho de que se culpabilice demuestra hasta qué punto ha cambiado su actitud»
«Ciertamente…»
«Si su uso es esporádico, no es un drama, lo sabe»
«Pero la gente…» entonces se calló
«¿Sí?»
«No…nada, es…»
«Regina, todavía le da mucha importancia a lo que la gente piensa, es normal. Pero debe avanzar. ¿Cómo quiere que la gente la mire de otra manera, que piensen que ha cambiado, si permanentemente les recuerda quién era, aun indirectamente?»
«…»
«Nosotros sabemos quién era, los hechos están ahí, el pasado es el pasado. Hoy en día, las cosas han cambiado, usted ha cambiado. Y Miss Swan es un aliado en esta batalla que ha emprendido»
«¿Miss Swan?»
«Sé que viven juntas de nuevo, por el bien de los niños. Pero pienso que esa convivencia va mucho más allá…¿no es verdad?»
Regina se tensó, su corazón se había saltado varios latidos
«¿Pe…perdón?»
«No la juzgo, al contrario»
«Se…equivoca. Emma es solo…»
«¿Una amiga? ¿No es ya un avance con relación a hace cinco meses?»
«…»
«Ella debe confiar mucho en usted para haberle autorizado a usar la magia. También es una prueba de am…»
Regina se levantó de un salto, sin quererse imaginar el final de la frase que Archie iba a pronunciar.
«¡Tengo que irme!»
«Regina, espere»
«No, creo que…creo que ya está bien. Yo…solo quería que conociera mi iniciativa…y no que psicoanalizara mis relaciones con los demás»
«Le aseguro que no juzgo su relación con…»
«No, no. Gracias»
«Ella la aprecia, ¿sabe?»
Ya con su mano en el picaporte de la puerta, ella se dio la vuelta, el rostro impasible y frío como Archie no se lo había visto en meses.
«¿Disculpe?»
«Yo…decía que Emma también deposita grandes esperanzas en usted»
«¿Cómo…cómo la sabe?»
Archie se pellizcó los labios: acababa de ponerse él mismo entre la espada y la pared. Pero no debía traicionar el secreto que Emma le había confiado cuando vino a verlo para pedirle consejo. Ahora, al ver la reacción de Regina, comenzaba a comprender de lo que hablaba Emma durante su charla.
«Yo…»
«¿Ella vino a verlo?» Su voz se había vuelto amenazadora, oscilando entre la cólera y la resignación.
«Bueno, sí, se pasó, pero…»
«¿Le habló de…nosotras?» sus puños estaban cerrados hasta el punto de que sus uñas se clavaban dolorosamente en las palmas de las manos. Pero ante la mirada perdida de Archie, no tuvo necesidad de escuchar la respuesta. Resopló ruidosamente antes de salir de la consulta, no sin golpear la puerta al cerrarla, haciendo sobresaltarse a Archie y despertarse a Pongo que, de hecho, miró a su dueño.
«Mi pobre Pongo, creo que acabó de provocar la tercera Guerra Mundial»
«Bien, las cosas parecen volver a la normalidad»
«Sí, finalmente la tormenta ha hecho menos estragos de los previstos»
David sirvió un café a su hija que lo aceptó, sabiendo cómo era de vital tan temprano.
«Entonces, ¿te gusta llevar pistola?» dijo ella divertida al ver a su padre como un cowboy
«Prefiero la espada y su vaina»
«Sí, otro estilo…»
Intercambiaron una sonrisa. Era en esos momentos en que ella se decía que podría hablarle de ella y de Regina…antes de darse cuenta de que estaba armado y que podría, en un acceso de rabia y virilidad, ir a despertar a Regina con algunas balas.
«Blue nos ha ayudado mucho»
«Sí…Regina también habría podido…después de todo, ella tiene magia de sobra»
«Creía que buscaba su redención no utilizándola más»
«Sí, no sé lo que os gustaría más: que ella ya no la utilizara o que la usara para ayudarnos a levantar el pueblo» dijo ella amargamente.
«Emma, sabes que yo creo que ella está poniendo voluntad…»
«Entonces, ¿cuál es el problema?»
«Creo que…»
«¿Que qué»
«Que pasáis mucho tiempo juntas»
«…»
«Quiero decir…Somos tus padres, tenemos que recobrar el tiempo perdido…Y tengo la sensación de que…»
«¿Te vas a comportar como Snow?»
David se sorprendió ante la agresividad con la que Emma le respondió.
«¿Por qué estás a la defensiva? Solo digo que me gustaría que pasáramos un poco más de tiempo juntos»
«¿Y qué? ¿Me llevarás al parque a jugar a la pelota? ¿Me comprarás una helado? ¿Haremos algunas jugadas de béisbol?»
«Emma, sabes muy bien lo que quiero decir»
«Sí, lo sé…Lo siento, aún no estoy preparada para ese juego familiar entre padres e hija…Todavía menos entre padre e hija, sobre todo cuando el padre es más joven que su hija»
«Las circunstancias son particulares…»
«Pero comprendo lo que quieres decir. Venga, dime, ¿cómo te imaginabas a tu hija en el castillo?» dijo divertida Emma subiendo sus piernas a su escritorio mientras que su padre se sentó en la esquina opuesta.
«Bueno…imaginaba tus primeros pasos en tu habitación, en medio de tus juguetes. Tus primeras palabras que habrían sido «mamá» y «papá» por supuesto. Cuando naciste, sabía que serías rubia, al menos, con el cabello claro…con mis ojos. Tienes la barbilla de Snow…»
«Sí, lo sé…» dijo ella, casi sintiendo nostalgia ante esa conversación que había mantenido con su madre hacía unos meses, cuando ninguna de las dos sabía lo que eran la una para la otra.
«Tu madre y yo imaginábamos cosas bellas para ti: tus primeras clases de danza, tus primeros bailes, tus primeros pasos como princesa»
«Wow…¿Bailes? ¿En serio?»
«Es lo normal en nuestro mundo. Para asegurar nuestra autoridad, para forjar alianzas con otros reinos, se organizan bailes…»
«¿Cómo el baile de las flores?»
«Más o menos, aunque este es un poco más popular»
«¿Me habríais hecho llevar vestidos y una corona?» dijo ella irónicamente
«Sí, y lo hubieras encontrado normal» dijo él con algo de nostalgia en su voz «Te habría gustado participar en cada uno de ellos. Habrías sido una princesa digna, bella y noble, representando a nuestro reino con fuerza y clase. Es lo que imaginábamos para ti: el futuro de una princesa, una futura reina, de nuestro reino. Habrías sido educada para recoger el testigo y sabíamos que, ciertamente, lo recogerías»
«…»
«Después, habrías encontrado a tu príncipe durante uno de esos bailes»
«¿De verdad? ¿Una especie de citas rápidas versión país encantado?»
«De cierta manera. Te habrías casado ciertamente con tu Amor Verdadero que habría sido, con un poco de suerte, un buen príncipe de un país vecino»
Ante la evocación de Amor verdadero, Emma no puedo evitar pensar en Regina. Sí, definitivamente, no era un príncipe lo que ella buscaba en ese momento, habiendo encontrado ya a su reina.
«Habríamos celebrado la boda más bella y majestuosa que el país nunca hubiera visto»
«Sí…Menos mal que ya no estamos allí»
«…»
«En fin, no quería decir eso…Digamos que no soy muy fan del matrimonio»
«¿Sabes? Si hubieras crecido en ese mundo, lo habrías encontrado todo normal, como fue nuestro caso»
«Pero he crecido aquí, en un mundo con baños, microondas, teléfono y donde los cuentos de hadas no son sino historias»
«Pero sabes que no es así…»
«Lo sé…Pero todavía me cuesta decir que…vengo de allí. Sin embargo, he visto el castillo, mi habitación, pero…no lo visualizo…»
«¿No crees que no te ayuda el ser refractaria a la idea de partir?»
«¡No soy refractaria! Sino que solamente nunca había pensado tener que dejar este mundo por el País encantado. Como si fuera algo normal» dijo ásperamente
«Pero, si se te diera la oportunidad, ¿nos seguirías?»
«…»
«¿Emma?»
«No lo sé. Francamente, me siento bien aquí…Y ¿por qué no pensáis vosotros en quedaros aquí?»
«Porque no es nuestro mundo, y tampoco es el tuyo»
«Pero es en el que crecí. Y en verdad, no veo marchar a un país abarrotado de ogros, gigantes vengativos, de zombies…Yo estoy acostumbrada a las comodidades de aquí»
«Todo eso solo es material. Con nuestros nuevos conocimientos de este mundo, modernizaremos el nuestro, y ¡tendrás tu baño!»
«No solo es eso»
«¿Qué más? ¿Henry? Él sueña con ir»
«No, pero…»
Emma tenía su idea sobre el asunto. Regina no se iría, pasase lo que pasase, y ella estaba decidida a seguirla a donde ella quisiese. Pero no podía decirle a su padre que había decidido vivir con Regina, la mujer de su vida, y con sus respectivos hijos.
«¡EMMA!»
Sus pensamientos fueron inmediatamente interrumpidos cuando escuchó una voz que conocía muy bien. Regina acababa de irrumpir con estrépito en el despacho, visiblemente enfadada. Se calmó instantáneamente cuando vio a David cerca de la bella rubia.
«¿Qué ocurre Regina?»
«¡Nada que te incumba, David!» ladró ella salvajemente antes de que Emma, sintiendo tensarse el ambiente, se levantara, agarrara a Regina por la manga de su chaqueta y la arrastrara hacia el pasillo bajo la mirada de sospecha, pero también de asombro de David que se quedó en el despacho.
Una vez seguras de que estaban lejos de los oídos indiscretos del joven, Emma la soltó, ya que Regina se agitaba para que la soltara.
«¿Qué te sucede?»
«¿Le has hablado de nosotras al doctor Hopper?»
«Chuttt, ¡más bajo! Y…¿de qué hablas?»
«¡Sabes muy bien de lo que estoy hablando!»
«Entonces, ya, cálmate. Has ido a tu sesión con Archie esta mañana, ¿y?»
«Él…» ella intentó recobrar su aliento «Me comentó vuestra pequeña charla»
«¿Cómo?»
«Me ha hablado de ti…de ti y de tu impacto sobre mí»
«Ah…»
«¿Puedo saber lo que le has contado?»
«Cálmate. Es verdad que le hablé de nosotras»
«…»
«PERO, nunca cité tu nombre, ¡nunca!»
«¿Qué le has dicho?»
«Yo…»
«¿Sí?»
«Quise…»
«Te escucho»
Emma no sabía lo que era peor: confesar a Regina que había hablado con Archie de sus miedos y de sus deseos con respecto a su pareja o plantearse hablar de sexo…
«De hecho, fue… al comienzo…No sabía cómo actuar contigo. Yo…pensaba que estaba haciendo mal las cosas…Y no quería hablar contigo, porque tenía miedo de que te molestaras, así que…»
«¿Pediste consejo sobre nuestra pareja a Archie?»
«Sí, ok, dicho así, suena mal. ¡Pero, él no sabía que eras tú!»
«Así que él lo ha descubierto él solo. Seguramente le diste algunas pistas sin quererlo…»
«Euh…Quizás sí…»
«¿Cómo?»
Emma sentía que Regina se estaba enfadando poco a poco. Era mejor decir la verdad, retroceder para coger velocidad, cortar por lo sano y tener una pelea, antes que arrastrar con eso por más tiempo.
«Podría decirse que descubrió que yo estaba detrás…de una mujer»
Regina puso los ojos en blanco
«No puede ser verdad…»
«¡Pero hay un montón de mujeres aquí!»
«¡Sí, pero una sola con la que estas compartiendo techo en estos momentos!»
«Lo siento…no era mi intención…destapar el asunto, pero…»
«No sé lo que lamento más: que te atrevas a hablar de tus problemas de pareja con Archie o que le hables de mí en términos que no dejan lugar a dudas»
«Créeme, no he dicho nada que pueda denigrarte, al contrario. Regina…Yo…creo que yo misma me pongo bajo una presión que no es posible»
«Pero, ¿por qué?»
«Porque…porque te quiero como nunca he querido a nadie. Y tú eres una reina, una mujer con clase, prestancia. Nunca he querido tener una relación tan seria como quiero tenerla contigo, pero no quiero echarlo todo a perder siendo tan…yo»
La cólera de Regina pareció desvanecerse para dejar sitio a una pequeña sonrisa.
«No has comprendido nada»
«…»
«Es porque tú eres tú que yo he acabado por sucumbir…» dijo ella acariciándole el rostro «No tienes idea de lo que representa para mí una relación como esta. Finalmente estoy considerando algo serio»
Más tranquila, Emma dejo escapar un suspiro de alivio antes de coger la mano libre de la bella morena entre las suyas.
«Puedes ser realmente flipante cuando quieres, ¿lo sabes?»
«Lo siento, pero…saber que ya Ruby y Snow están al corriente, me pone nerviosa, si además añadimos a la lista al doctor Hopper…»
Emma pegó su frente a la de ella.
«Prometido, nadie más en esa lista»
«¿Qué ocurre aquí?»
Las dos mujeres se sobresaltaron al escuchar la voz de David que acababa de hacer su aparición al final del pasillo, los ojos abiertos de par en par ante el espectáculo que acababa de ver. Instintivamente, Regina soltó la mano de la bella rubia, pero el mal ya estaba hecho, Emma lo sabía. Ella dio «Ah, euh…¿podemos añadir a David a la lista en el último minuto?»
No se imaginaba la conversación que sus padres debían haber tenido…en pocos segundos se había puesto como enemigos a su padre, a su compañera y pronto a su madre que, cuando supiera de boca de su marido la manera en que había descubierto todo, estaría enfadadísima.
Ni siquiera se atrevía a mirar a Regina que estaba sentada al otro extremo de la mesa, con su cabeza baja, mirando su ensalada. Los niños sentían que algo no iba bien entre ellas, pero se contuvieron de decir ningún comentario. Comieron en silencio hasta que Henry pidió permiso para dejar la mesa, seguido poco después por Alice. Evidentemente, ninguno se fue a su habitación, prefiriendo quedarse en lo alto de las escaleras para descubrir el porqué y el cómo, y quizás, remediarlo.
«Está…muy bueno» dejó caer Emma mientras Regina se levantaba después de haber dejado su servilleta en la mesa, plato en mano. Emma puso mala cara.
¿Cómo había podido decir eso?
Algunas horas antes
«¿Qué está pasando aquí?»
«¡David!» se sobresaltó Emma
«¿Emma?»
«Euh…No…no es lo que tú crees»
«¿Ah, de verdad?» dijo acercándose «Entonces, ¿puedo saber de qué se trata?» dijo al ver las manos de las dos mujeres todavía juntas, lo que Regina también percibió en ese momento, separándose brutalmente
«Escucha, no es nada. Tenemos…tenemos problemas con Henry»
«¿Problemas? ¿Problemas que necesitan que abraces a Regina?» Las dos mujeres se tensaron, ni se atrevían a mirarse «¿Puedo saber qué está pasando finalmente? ¿Emma?»
«Bien, escucha, si quiere saberlo todo…»
«¡Emma!» la interrumpió Regina
«¿Qué? De todas maneras, lo sabrá, ¿no? Mejor decírselo ahora que la situación se presenta»
«Si lo haces…»
«¿Qué? ¿Me dejas?»
David soltó una exclamación de sorpresa antes de levantar los brazos en alto
«Wow, wow…¿qué?»
Emma se giró hacia su padre, visiblemente estupefacto
«Sí, así es, ahora lo sabes: Regina y yo, nosotras…»
«No, para. ¡No quiero seguir escuchándote! Emma, ¿qué te ocurre? ¿Es para vengarte, es eso? ¿Para ponernos en nuestro sitio?»
«¿Qué? Pero…No te enteras de nada. No tiene nada que ver contigo, ni con Snow. Solo somos Regina y yo, solo nos concierne a nosotras dos»
«¿Cómo puedes hacer esto…?» dijo con un tono resignado
«¿Cuál es el problema: que sea una mujer o que sea Regina?»
«¿La verdad? Los dos»
Un peso cayó sobre sus hombros. Por supuesto, sabía que no iba a ser tan fácil como con Snow, pero la verdad la golpeó en la cara.
«David…» dijo Regina
«Y tú…¿Cómo has podido hacer esto?» lanzó a la bella morena que, de repente, había perdido toda su prestancia «¡Sabías…sabías que esto nos heriría!»
«No he hecho nada que pueda…»
«Oh, no importa. ¿Tú…te acuestas con ella? ¿Te acuestas con Emma?»
«¡No!»
Él dejo escapar una risa nerviosa, no se creía la conversación que tenía en ese momento.
«Emma…esta mujer…esta mujer es malvada: ella siempre ha querido nuestra infelicidad, y tú…¡Quiso matarte cuando solo tenías minutos de vida!»
«…»
«¿Te das cuenta de lo que nos estás causando a tu madre y a mí? ¡Lo que nos haces sufrir acos…acostándote con esta mujer, esta…bruja!»
«Te equivocas, no la conoces como la conozco yo»
«Oh, sí, ¡eso seguro! La conozco. Sé de lo que es capaz…De hecho, no, creía saberlo…hasta ahora. Regina, ¿cómo has podido?»
«…»
«Emma, sabes lo que es…Tú…¿te das cuenta que siendo la madrastra de Snow, hace de ella tu abuela?»
«David, no podemos jugar a eso. Vosotros mismos sois más jóvenes que yo…»
«¡No, escucha, lo encuentro de locos! De locos y totalmente fuera de toda lógica. Regina y tú…Pero, ¡es una locura!»
«Cálmate»
«No, no. ¡Si tú madre se entera…se morirá!»
«Bueno, de hecho…»
«¡Emma!» la interrumpió una vez más Regina
«¿Qu…Qué? Espera…no…No, no, no. Si ella lo supiera, ella…ella me lo hubiera dicho, ella…me lo hubiera contado…»
Ante el rostro impasible de Regina, pero marcado por la culpabilidad de Emma, David se sintió traicionado, peor, estaba furioso.
«David, te explicaré…»
«No, ya no hay nada más que decir, yo…no quiero seguir hablando. Basta.»
Sin una palabra más, desapareció, dejando a las dos mujeres en el pasillo.
«Bueno…Tampoco ha ido tan mal, eh…» ironizó la bella rubia mirando a Regina que se estaba rabiando «¿Qué?»
«¿Tú…no podías callarte?»
«¿Perdón?»
«¡Tenías que hablar, una vez más, y de más!»
«Espera, no porque estés enfada debes descargarlo conmigo. ¿Quién llegó hecha una furia a mi despacho, eh?»
«…»
«Lo que está hecho, hecho está. Simplemente no pensaba que fuera tan mal con él»
«Francamente, ¿qué esperabas? Es tu padre. Es normal que se preocupe, además todo lo que ha dicho sobre mí es verdad»
«Sé que es verdad, pero…las cosas han cambiado. Y además, ¿qué? ¡Eres mi abuela, genial, siempre he sentido debilidad por los mayores que yo!» ironizó ella
«Emma, tú…»
«¿Yo, qué? ¡Acabo de descubrir que mi padre, además de obtuso, es homófobo!»
«…»
«Yo…necesito un café…» Y mientras Regina se alejaba «Hey, ¿dónde vas?»
«Vuelvo a casa»
«Espera, voy contigo»
Y regresaron las dos. En silencio prepararon la comida. Y ahora que los niños habían subido a sus habitaciones, o al menos así lo pensaban ellas, las lenguas podían soltarse.
«Hey, Gina, ¿quieres que hablemos?»
«¿Hablar de qué? ¿Del hecho de que después de Snow y Archie es David quien ha descubierto lo nuestro? ¿Quieres hablar de lo mal que se lo ha tomado? ¿O de que no puedes mantener la boca cerrada?»
«¿Me reprochas a mí el no tener la boca cerrada? ¿En serio? Fuiste tú la que apareció como una loca en mi despacho, a la que tuve que sacar a rastras ¿pensabas de verdad que no iba a llamar su curiosidad?»
«…»
«Regina, escucha…He pasado un día de perros, no tengo ganas de enfadarme contigo ahora a menos que quieras arreglar las cosas sobre la almohada…»
«Muy divertido. Hablando en serio, ¿qué vamos a hacer?»
«Esperaremos. Creo que no tardaremos en tener noticias de mis queridos padres…Y no en el buen sentido del término. Porque además de ponerme como enemigo a mi padre, también la he liado entre ellos dos, bien jugado Emma»
Regina se acercó entonces a ella y le masajeó dulcemente los hombros.
«Hmm, ¡qué bien!...» suspiró ella «Sigue…»
«Te recuerdo que tenemos niños en la planta de arriba»
«Bah, ¿qué? Diremos que es un curso acelerado sobre la reproducción de las abejas…»
«Emma…»
«Por favor, déjame algunos minutos más en esta burbuja dulce y cálida que son tu presencia y tus manos»
Regina no pudo evitar sonreír, a pesar de que la situación no se presaba a ello. Emma se arriesgaba a perder la confianza de sus padres por su culpa, una vez más. Ella que quería convertirse en una persona mejor, parecía que, hiciera lo que hiciese, no causaba más que problemas y penas.
«No podrás postergar la charla y la confrontación con tus padres. Sabes que llegará un día u otro»
«Sí, pero no pensaba que iría tan mal con David»
«¿Te asombra? A mí no. Los padres son la referencia viril de sus hijas. Es bien sabido que el primer amor de una niña es su padre. Cuando esta anuncia que prefiere a las chicas, los padres se sienten traicionados, excluidos y sienten que no han estado a la altura»
«Y añade otro problema si además esa chica parece ser que es mi abuela…»
«Deja de llamarme así, por favor» dijo ella masajeándose las sienes
«Lo siento…solo es que lo encuentro divertido»
«Si tú lo dices…»
«Además, te lo aseguro, ¡estás super bien conservada para tu edad!»
«Ya basta Emma»
«O si no, ¿qué? ¿Me va a castigar?»
«¿Nunca vas a dejar el asunto?»
«Nunca. Porque lo más divertido no es el juego sino la reacción que provoca en ti»
«¿Te divierte? Entonces dime…¿De qué hablaste con el doctor Hopper?
«Ah…solo es que, frente a ti, tengo la sensación de estar constantemente despistada. Es…es la primera vez que mantengo una relación con una mujer, no sé cómo llevarlo, y aún menos desde que sé que tú tienes experiencia en la materia…Me digo que no estoy haciendo las cosas como hay que hacerlas, al no tener ningún punto de referencia»
«¿Y prefieres hablar de eso con Archie antes de dirigirte a la fuente?»
«Bueno, tenía miedo de que burlaras de mí…»
«Emma…creo que será realmente necesario que trabajemos en la comunicación»
«Estoy de acuerdo»
Intercambiaron una mirada cómplice antes de que los niños bajaran
«¿El abuelo está enfadado?»
«Mira, parece que tenemos dos oídos indiscretos…»
Alice se acercó a su madre y le cogió la mano
«Perdón, pero…No nos gusta saber que estáis enfadadas. Solo queríamos saber…Y generalmente los adultos no hablan de eso con los niños»
«Y hay una razón para ello»
«Pero…queremos ayudar»
«Sí, si le hablamos, si le decimos que…»
«No, a ver, escuchad niños, es muy amable, pero es una cuestión de adultos. Sabemos que os preocupáis, pero…dejadnos a nosotras, por favor»
Alice y Henry se miraron.
«Venga, enséñalo» dijo la pequeña
«¿Enseñar qué?»
Henry sacó de debajo de su suéter una hoja doblada en cuatro que desplegó despacio para dejar aparecer un dibujo coloreado.
«¿Qué es?»
«Hemos pensado en un cartel para la Fiesta de las Flores»
Regina sonrió y cogió el dibujo
«Buena idea. Pero ya no es decisión mía. Habrá que hablar con…»
«¡Conmigo!» dijo Emma con fuerza «Sí, soy la sheriff después de todo, la autoridad más alta después del alcalde. Y como no tenemos alcalde, es mi labor decidir si tendrá lugar o no esa fiesta»
«Emma…» suspiró Regina
«No, no, está decidido. ¿Qué mejor para relajar las tensiones, eh? Hablaré de ello en la próxima reunión que además se presenta agitada»
«¿Crees que el abuelo y la abuela aceptarán participar?»
«Así lo espero, ya veremos. Mientras tanto…vuelvo al despacho. Os dejo»
Después de haber acariciado tiernamente el pelo a los niños, fue acompañada por Regina a la puerta
«Sé prudente»
«Eres tú la que debes tener cuidado. A David le podría dar por venir aquí para arreglar cuentas. Si es el caso, te ordeno que me llames en el acto. Te prohíbo que lo solucione sola, sobre todo con los niños por los alrededores»
«¿Tienes miedo de que utilice la magia?»
«No, en absoluto, confío en ti…Pero, tengo menos confianza en las reacciones de David y Snow. Aunque ella parecía conciliadora la noche pasada, nunca se sabe. Debería quedarme con vosotros»
«No, todo irá bien, no te preocupes»
«…»
«Emma, confía en mí»
«Ya…estaría más tranquila sabiendo que estás a salvo»
«¿De qué tienes miedo? ¿Qué movilice a la muchedumbre para pillarme desprevenida?»
«Bueno, nunca se sabe…Te recuerdo que no estaba en contra de dejarte sola con ese espectro succionador de almas. Y que no veía dónde estaba el problema en que los habitantes vinieran a golpear tu puerta para arrancarte el pellejo. Sé que Snow será la voz de la razón, pero…él estaba realmente fuera de sí»
«Lo vi muy bien. Y yo no me moveré de aquí, tampoco abriré a nadie sin haberte llamado antes» dijo ella como si recitara las normas de memoria
«¿Te burlas de mí, eh? Muy divertido…no es mi culpa si me siento en la obligación de protegerte. Después de todo, soy yo quien ha causado este caos»
«¿De verdad? ¿Piensas eso?»
«Sí. Después de todo, fui yo quien te besó en primer lugar, quien ha causado toda esta historia. Yo lo tengo que asumir y protegerte»
Regina estaba divertida: por una vez, no la acusaban directamente de los problemas que vendrían. Emma podía actuar como un niño, pero en ciertos puntos, era mucho más que un caballero de blanca armadura…Era una princesa que hacía honor a su rango en bravura, coraje y orgullo.
«Henry, ¿puedo pasar?»
El pequeño estaba en su habitación, dibujando algunas ideas de decoración para la Fiesta de las Flores. Al asentir, la bella morena se permitió entrar y se adelantó hacia él, divertida ante el compromiso que demostraba ante ese baile.
«Me gustaría hablarte de una cosa que hice ayer»
«¿Cuál?» dijo él apartando el dibujo para dirigirse hacia ella. Cuando hundió sus ojos en los de la joven, esta pudo discernir la semejanza con Emma.
«Ayer por la mañana…me hice una herida en la mano con un trozo de cristal de la ventana que rompió el roble»
«Hn, hm»
«Me curé como pude…pero el dolor…la llaga…al caer la noche, Emma descubrió la herida y me pidió que hiciera algo rápidamente»
«¿Así que tú te curaste?»
«De…cierta manera. Emma me pidió que lo hiciera…con magia»
«…»
«Le dije que ni hablar, que te había hecho una promesa, pero…Henry, rompí esa promesa ayer por la noche»
«¿Utilizaste la magia para curarte?»
«Sí. Si hubiera podido, lo habría hecho de otro modo…Emma estaba insistiendo y…»
«Está bien»
«¿Qu…perdón? Tú estás…»
«Sí. No es que quiera que nunca más vuelvas a utilizar la magia, solo es que no quería que la utilizaras para hacer el mal o para hacer cosas que podrías hacer por ti misma. Pero para curarte de una grave herida, y si Emma te lo pidió, entonces…por mí está bien»
«¿Estás seguro?»
«Sí, de verdad. La magia no es por fuerza negativa. Se pueden hacer muchas cosas con ella, pero vivimos en mundo sin magia, así que, es mejor no hacer, en lo posible, mucho uso de ella»
«Entendido» sonrió ella, aliviada y feliz de que todo haya ido bien «¿Qué te parece si preparamos juntos el plato preferido de Emma para esta noche?»
«¡Sí!»
«Venga, vamos»
«Di…»
«¿Sí?»
«¿Eres feliz con Emma?»
Regina frunció el ceño, estupefacta ante el semblante serio de su hijo en ese momento. Se sentó de nuevo en el borde de la cama, Alice entró en el cuarto.
«Yo…me siento bien, sí»
«Pero, ¿eres feliz con ella? ¿Con nosotros? ¿Como una familia?»
Regina comprendió en ese momento las expectativas de su hijo: él quería la confirmación de lo que esperaba desde hace tiempo sin nunca imaginarlo antes: tener a sus dos madres reunidas para formar una familia, sí, es verdad, atípica, pero sería su familia.
«Sí, Henry. Hoy soy feliz con vosotros dos, con Emma. Hacía mucho tiempo que no sentía eso…»
Los niños la abrazaron, tranquilos, y había que admitir que también Regina se sentía en esos momentos más ligera.
«David, pero…¿qué te pasa?»
El joven había vuelto a su casa, hecho una furia, dando portazos y soltando por esa boca innumerables palabrotas que Snow nunca se hubiera imaginado.
«¿Lo sabías? ¡Lo sabías! ¿Cómo no me has dicho nada?»
«Pero…¿de qué hablas? Y, ¡por el amor de Dios, cálmate! ¡Me estas mareando con tanto ir y venir!» se puso delante de él y apoyó sus manos en sus hombros «Cuéntame»
«¿Lo sabías? ¿Lo de Emma y Regina?»
«¿De…qué estás hablando?»
«Ellas están…oh, dios mío, ni siquiera logro decirlo»
«David, cálmate»
«¡Lo sabías! ¡Y no me has dicho nada! ¡Ni siquiera se te pasó por la cabeza!»
«No me correspondía a mí decírtelo…»
«Oh, venga…¿Cómo lo supiste? ¿Y desde cuándo lo sabes?»
«Lo descubrí sola…Aunque lo sospechaba desde hace un tiempo, lo confirmé antes de ayer en la comisaria»
«¿Y tú no has dicho nada?»
«He hablado con Regina y…»
«¡No creo que lo oigo! Pero, ¡es Regina! ¡Con nuestra hija!»
«Lo sé, lo sé muy bien, pero, ¿qué quieres que yo le haga?»
«¡No podemos que haga eso! ¡Es otro de sus maquiavélicos planes para arruinarnos la vida utilizando a Emma!»
«Créeme, imagine también muchas posibilidades, pero…¡Es Emma! ¿Qué quieres que te diga? Es su elección, la de ambas»
«¿Te estás escuchando? Hablamos de Regina, tu madrastra, la que te envenenó, así como a Henry. La que nos ha mantenido aquí durante 28 años y ha intentado quitarle la vida a un miembro de nuestra familia por lo menos una vez…»
«Y bien…¡qué discurso tan radicalmente opuesto! ¿Dónde está el David que me decía que Regina había cambiado, que había que darle una segunda oportunidad, que encontraba deliciosas sus lasañas?»
«No tiene nada que ver»
«Tiene todo que ver. Estamos hablando de la persona que es Regina. Un momento, me dices que ella ha cambiado, y al minuto siguiente que no podemos confiar en ella»
«Pero…¿te das cuenta de la situación? ¡Emma y Regina juntas! ¡Te das cuenta de que tu hija se acuesta con Regina!» dijo con odio y asco ante la idea de que eso pudiera ser verdad.
«David…Supongo que la idea de que tu hija tenga una vida sexual te es difícil de digerir, y si además es con una mujer…»
«Snow, estoy contento de que esta situación te divierta…Es más, es curioso, tú, que tenías una opinión más dura sobre Regina, parezcas ahora más conciliadora, mientras que conmigo, es todo lo contrario. Lo que no comprendo es que ante esta situación improbable no solo no tengas nada que decir, sino que además pareces defender a esa mujer»
«David…pienso antes que nada en Emma…»
«¡Esa mujer…ella…con Emma!»
«Te recuerdo, en primer lugar, que lo que haga nuestra hija con su vida privada no nos concierne, y en segundo lugar, Regina no está forzando a Emma, es con su consentimiento»
«…»
«Tiene 28 años…tiene su vida, yo lo he comprendido. Nuestro papel es apoyarla, sostenerla, protegerla. Si nos necesita, nos tendrá»
«Protegerla, dices. ¿Y crees que la estamos protegiendo al dejarla con ella?»
«La labor de los padres no es evitar que el niño caiga, sino de ayudarlo a levantarse. Si la cosa con Regina no funciona, estaremos ahí para ella, para ayudarla, sostenerla y reconfortarla. Darle la espalda no servirá sino para alejarnos de ella, y francamente, entre tú y yo, creo que con 28 años lejos de ella es suficiente»
«…»
Su conversación fue interrumpida cuando tocaron a la puerta. Para gran sorpresa de David, quien abrió la puerta, era Emma la que se encontraba ahí.
«Em…»
«No he venido a defenderme, tengo mis razones y cuento con mantenerlas. Solo quería deciros que es inútil que la cojáis con Regina. Ella no tiene la culpa de nada, y creedme, no le dejé muchas elección para que me dijera que no, pero…si pensáis vengaros de ella, sabed que corréis el riesgo de no volverme a ver nunca más, ni a mí ni a Henry»
Emma había dicho todo eso de corrido, sin tomar aire, que solo tomó cuando acabó de decir la última palabra. David y Snow permanecieron algunos segundos quietos, antes de que la pequeña morena la invitara a pasar.
«¿Quieres beber algo?»
«No, gracias»
Lanzó una mirada hacia su padre que se cuidaba de no cruzar sus ojos con los de ella, rabiando en silencio.
«Emma…David se quedó algo…sorprendido. No se le puede culpar por eso»
«Sé que puede sorprender, es por eso que no hablamos de ello»
«¿Desde hace cuánto tiempo?» acabó él preguntando por curiosidad
«Solo cuatro días»
«…»
«Antes de eso, yo estaba encima de ella, pero solo era para pincharla, era…bueno un juego»
«¿Y qué cambió entonces?» le preguntó él
«El ataque…» murmuró Snow, como si acabara de comprenderlo todo
«Exacto. Tome consciencia en primer lugar que la quería mucho más de lo que debería, y después…yo la desperté»
«¿Cómo es eso?» interrogó David
«Su estado era vegetativo…no había casi esperanzas de que se despertara sin padecer secuelas. Entonces, Gold sugirió una idea disparatada: quizás un verdadero beso de amor podía sacarla de ese estado»
«¿Y es eso lo que hiciste?»
«Sí. Ni yo misma me lo creía, tardé cuatro días en decidirme a intentarlo. Encontraba esa idea totalmente estúpida. Para mí, era imposible que ella y yo fuéramos otra cosa que buenas enemigas»
«Y finalmente, la despertaste…Lo lograste…Lo que probaba que tú eras…»
«Su verdadero amor, sí»
«Es estúpido…» gruñó David dirigiendo a Emma
«Sí, es lo que yo me dije. Y después, me dije que no podíamos escapar del destino, que tenemos poco margen de maniobra con él. Quizás al besarla, yo esperaba que se despertara porque eso confirmaba lo que comenzaba a entrever»
«Emma, ¿te das cuenta de lo que dices?»
«Créeme, reflexioné y le di vueltas por todos lados antes de lanzarme. Pensé en mí, en ella, en los niños…en las repercusiones sobre ustedes y sobre los otros»
«Pero, eso no te ha impedido hacerlo»
«Discúlpame, pero solo nos concierne a mí y a Regina. Siento que te lo tomes así, y sinceramente, me esperaba una fundida de plomos por parte de Snow»
«¿Ah?» se asombró Snow
«Sin querer ofenderte»
«Entendido»
«Así que….las cosas están así y no de otra manera. Estoy triste de que te lo hayas tomado de esta manera, nunca planeamos que todo fuera así»
«¿Los niños lo saben?»
«Sí, lo saben y lo llevan muy bien»
«Habrase visto…» dijo amargamente David
«Bien, escucha, déjalo, ya, ¿ok? Está bien, he comprendido que no estás de acuerdo con mi decisión. Ahora, tú decides, aceptarlo o ignorarnos. Y créeme, he pasado 28 años sin padre…»
«Stop. Vamos a calmarnos, ¿de acuerdo? Vamos a sentarnos y hablar como tres adultos responsables, ¿ok?»
Emma inspiró profundamente e intentó calmarse, mientras que David parecía una olla a presión a punto de soltar el agua a vapor en un silbido estridente. Tomaron asiento alrededor de la barra y se escrutaron con la mirada. Y fue Snow quien comenzó a hablar.
«Bien. Así que, tú estás con Regina…desde hace algunos días»
«Bastante bien resumido»
«¿Comprendes nuestra reacción?»
«Sí, evidentemente que la comprendo. No es cualquier cosa»
«Es tu abuela» ironizó David
«Primero, no es mi abuela de sangre, y segundo, no tiene nada de abuela»
«Emma…»
«¡No hablo de eso!» se exaltó ella «Quería decir que ella ya no tiene nada de la abuela ni de la reina malvada que conocisteis. He tenido la ocasión muchas veces de verla bajo otra luz, una nueva luz, sin duda, con sus hijos, y puedo deciros que ya no tiene nada de maquiavélica. Es una mujer con sus debilidades y sus defectos, sus enfados, pero también sus sonrisas, sus bromas, sus momentos dulces. Snow, tú la conociste entonces, cuando aún no era esa bruja seca. Estoy segura de que ves de lo que hablo, si no, nunca hubieras reaccionado de la manera que lo hiciste al descubrirlo, ¿no?»
«Cierto…»
«Y tú…puedo comprender que estés asombrado, herido, perdido y enfadado, pero te prohíbo que pienses que me está manipulando o que está fingiendo. La amo. Sí, has escuchado bien, amo a Regina Mills y…no sé qué decir o hacer para convenceros de su buena fe y de la mía, de la veracidad de nuestros sentimientos y de esta relación»
«Emma…si me garantizas que eres feliz…» dijo Snow
«Lo soy, te lo aseguro» miró de forma inquieta a su padre que permanecía callado. «No dices nada…¿estás carcomiéndote por dentro?»
«No, solo intento asimilarlo…»
«Tienes tiempo. No vamos a casarnos mañana» dijo ella sarcásticamente, pero perdió su sonrisa cuando vio la cara descompuesta de su padre «Estaba bromeando…No contamos con casarnos…»
«…»
«Bueno, voy a volver. Solo he venido para aclarar las cosas…»
«Ha sido tan difícil encontrarnos. Emma, por favor, no rompas el contacto con nosotros»
«Eso ya no está de mi mano» dijo ella echando un ojo a David, que estaba perdido.
Después, abandonó el apartamento, dejando a sus padres hablando.
Cuando se subió al coche, una migraña empezaba a florecer: finalmente, la tormenta anunciada no había sido la esperada.
