- "Muy bien" – dijo la enfermera Joy – "coloquen sus Pokeballs ahora"

Joy, Tom y yo nos encontrábamos en el segundo piso del Centro Pokemon, sólo que no donde estaban las habitaciones, sino que en otro sector, habíamos subido por unas escaleras que había en el lado opuesto del edificio. Era una habitación pequeña, pero casi toda la pared opuesta a la puerta estaba cubierta por una máquina, era una máquina que parecía dividirse en dos partes, una inferior y otra superior. La parte interior parecía un tipo de mesa donde había dos ranuras para poner pokeballs, una a la izquierda y una a la derecha de ella, sobre cada una de esas ranuras había un tipo de tubo, las cuales conectaban a la parte superior de la máquina, la parte superior estaba justo a la mitad, elevada un poco de la parte inferior y sujetada por unos soportes en la parte posterior. En el centro de esta parte superior había una pantalla. En el centro de la parte inferior había una palanca roja y algunos botones. Joy nos dijo que pusiéramos las pokeballs en las ranuras luego de anotar algunos datos con los botones. Tomé la pokeball de Hippopotas y la coloqué en la ranura izquierda, Tom colocó la pokeball de Kirlia ya reparada por la misma enfermera en la ranura derecha. Cuando ambas pokeballs estuvieron ahí Joy tiró de la palanca roja.

l

l

l

Cuando Tom llegó al Centro Pokemon hacía un par de horas estaba feliz, muy feliz. Mientras estábamos cenando me contó lo que ocurrió con él los últimos dos días. Me contó que buscaron a Kirlia muchas horas, pero al llegar al final del camino se dio cuenta que no había tomado el camino correcto, y que mientras volvía se le ocurrió poner a prueba a Hippopotas de nuevo, tomó un trozo de fósil Armor, él lo olfateó y de inmediato se puso a excavar bajo sus patas, volvió casi a los dos minutos con un nuevo fósil Armor intacto, repitió lo mismo con un trozo de fósil Skull, y en menos de tres minutos volvió con uno completamente intacto. Repitió lo mismo un par de veces, volviendo todas esas veces con un fósil intacto o con algún otro objeto. Se puso a buscar en su carro y me mostró los cuatro fósiles Skull y los tres Armor que mi pokemon encontró. Después dijo que cuando llegó a donde teníamos el campamento vio la señal que le había dejado, de esa manera ya supo que encontré a Kirlia y que ya estaba regresando a Oreburgh City. Tomó la manta, la mesa y su carro, y comenzó a bajar de vuelta a la ciudad. Cuando tomó el túnel que llevaba a los pies del monte se vio nuevamente perseguido por los mismos Geodudes y el Graveler que lo habían perseguido mientras subía y lo habían reconocido mientras bajaban, pero Hippopotas fue quien lo defendió con sus ataques de Embestida y Derribo. Al llegar a salvo a los pies del monte se dio cuenta todo lo que se encariñó con mi pokemon, y cómo es que Hippopotas se encariñó con él, y que asintió con su cabeza cuando le preguntó si a él le gustaría siempre estar en búsqueda de fósiles, entonces me confesó que había pensado en llevarse a Hippopotas con él e irse, ya que con los fósiles que él había encontrado no necesitaba conseguir de vuelta el Skull que me entregó de garantía, pero sabía que la culpa lo perseguiría toda la vida si lo hacía así, y además Hippopotas no sería su pokemon legalmente. Fue ahí que las palabras de aquella Enfermera Joy de Hoenn le cayeron en su cabeza "…y que será por ella que llegará uno de los momentos más felices de tu vida". Para Tom, encontrar tantos fósiles en tan poco tiempo que para él habían sido completamente esquivos fue uno de los momentos más felices de su vida… y técnicamente se debió a Kirlia. Mencionó que Kirlia deseaba una vida en el exterior, sabía que le gustaría una vida dónde no estuviera siempre buscando fósiles, una vida donde pudiera conocer el mundo y estar siempre mirando la naturaleza, una vida que él no podía darle, pero que yo sí. En ningún momento alcancé a mencionarle todo lo que Kirlia se encariñó conmigo, ni el hecho que se podía comunicar telepáticamente conmigo. Tom fue quien tuvo la palabra casi todo el rato, y cuando terminó de mencionar todo eso fue cuando finalmente dijo la frase.

- "¿Qué tal si… intercambiamos a mi Kirlia por tu Hippopotas?"

l

l

l

l

l

Vi como unos tipos de rayos comenzaron a rodear nuestras pokeballs, y estas comenzaron a hacerlas desaparecer hasta que desaparecieron completamente de las ranuras. A continuación la pantalla se encendió, y la silueta de un Hippopotas pasaba de izquierda a derecha de la pantalla, mientras que la silueta de Kirlia pasaba de derecha a izquierda, encontrándose en el medio y luego alejándose en direcciones opuestas. Cuando las imágenes desaparecieron de la pantalla vi que volvían a caer pequeños rayos en las ranuras, volviendo a aparecer nuevamente las pokeballs, sólo que la que estaba a la izquierda no era la que había puesto yo. Cuando finalmente los rayos terminaron de caer sobre la ranura, las pokeballs aparecieron definitivamente y la máquina se silenció, la enfermera Joy finalmente anunció:

- "Muy bien, el intercambio ha terminado"

Tom tomó la pokeball frente a él, yo tomé la que estaba frente a mí, y ambos la lanzamos al mismo tiempo junto a nosotros. Kirlia apareció desde mi lado, Hippopotas apareció desde el suyo. Ambos pokemons ya estaban conscientes de lo que ocurría, cuando Kirlia vio que yo lancé la pokeball de la cual salió estalló en un enorme salto de alegría y se lanzó en un abrazo hacia mí, dándome muchos besos en mi mejilla, vi como es que en sus ojos había muchas lágrimas de felicidad. Por otra parte Hippopotas miró a Tom, éste se agachó y comenzó a acariciarle su cabeza y su lomo, moviendo su colita rápidamente.

- "Espero que lo cuides mucho" – le dije a Tom, mientras Kirlia aún estaba en mis brazos

- "Lo haré" – me respondió él – "y espero que tú seas igual con Kirlia. Cuídala muy bien"

- "Eso tenlo por seguro" – le respondí – "Muchas gracias, Enfermera"

- "No hay problema" – respondió ella sonriendo – prométanme que cuidarán mucho a sus nuevos pokemons"

- "Lo haré" – respondimos ambos al mismo tiempo

La emoción de Tom por tener un pokemon que siempre había querido causó que se fuera a la misma mañana siguiente del Centro Pokemon en dirección a la siguiente región que le aguardaba. Unova era su próximo destino y quería llegar allá lo más pronto posible, el fósil Plume y el fósil Cover lo esperaban, y con Hippopotas, junto a Machoke y Sudowoodo, sabría que sería mucho mejor. Antes de irse del Centro Pokemon le regresé el fósil Armor que me entregó, él me regresó la manta que usé para hacer la señal arriba, le dio un abrazo de despedida a Kirlia y luego otro a mí, pero antes de irse abrió su mochila, sacó dos Pepitas y me las obsequió.

- "Toma" – me dijo al entregármelas – "las puedes vender en cualquier tienda a muy buen precio"

- "Muchas gracias, Tom" – le dije – "espero que puedas encontrar los fósiles que buscas. Mucha suerte"

- "Gracias"

Antes de salir del Centro Pokemon hubo una última despedida, mis pokemons despidieron a Hippopotas con un último abrazo, mientras que los pokemons de Tom hacían lo mismo con Kirlia, fue algo breve, pero fue para indicar que se iba un integrante de cada uno de nuestros equipos y a cambio llegaba un nuevo integrante. Cada uno volvió a regresar a sus pokemons a sus pokeballs, excepto a Kirlia y a Hippopotas, quienes se mantuvieron junto con nosotros. Salió entonces del Centro Pokemon arrastrando su carro, junto a él iba Hippopotas, se desviaron hacia la derecha en dirección a la salida de la ciudad, Kirlia y yo mirábamos en silencio cómo es que se alejaban, Kirlia miraba cómo era que su antigua vida quedaba atrás, se alejaba y la dejaba ante un nuevo futuro, un futuro conmigo y mis pokemons. Un futuro que a partir de ese momento sería la nueva vida que comenzaría a vivir. No podía imaginarme lo que ella sentía en ese momento, no sabía bien si se debía sentir feliz, o triste, o melancólica o emocionada.

- "Kirlia" – le dije – "espero que puedas disfrutar tu nueva vida junto a mí y mis pokemons, en los viajes que habrá a partir de este momento."

La miré nuevamente y continué diciendo.

- "Si lo notas, cada uno de mis pokemons tiene un nombre, no son solamente Treecko, Riolu o Chimchar, ahora que estás tú con nosotros es momento que tengas un nombre. Un nombre que te hará única entre todas las Kirlias del mundo. Un nombre que será ideal para ti, y que a partir de ahora te identificará como una de mis pokemons"

- "¿Y cómo me llamaré?" – me preguntó mirándome fijamente con sus grandes ojos

Le lancé una nueva sonrisa y coloqué mi mano sobre su cabeza.

- "¡Lucy!" – respondí – "Te llamarás Lucy"

Sus ojos nuevamente comenzaron a llenarse de lágrimas, nuevamente de emoción.

- "¿En… en serio?"

- "¡Así es!" – le dije yo – "¿Te gusta?"

La vi muy emocionada cuando dije eso, la vi muy contenta y no sabía que más decir, tan sólo una palabra. Saltó otra vez más a mis brazos antes de apoyar su cabeza contra mí.

- "… ¡Gracias!"

l

l

l

l

l

l

l

l

Para ese momento ya era el tiempo de irnos, ya había estado en ese Centro Pokemon ya tres días y sentía que era el momento de continuar con el viaje, los dos entrenadores que habían oído las dos anteriores historias de cómo capturé a Lyo y a Miiko no se dieron cuenta que fue una historia que les pasé contando durante casi toda la tarde.

- "¡Ésta… ésta sí que fue una historia larguísima!" – dijo él

- "Así es cómo ocurrió" – respondí, bebiendo un poco más de jugo, había bebido ya varios vasos mientras contaba la historia – "realmente ocurren cosas increíbles en este mundo"

- "Muchas gracias por contarnos estas historias" – me dijo ella – "fueron muy interesantes y te agradezco mucho el que te dieras los últimos dos días para contarlas"

- "No hay problema" – respondí – "aunque ahora por la hora que es creo que tendré que pasar la noche aquí, pero no hay problema, supongo"

- "Sí, creo que nosotros también" – comentó ella – "mañana continuaremos con nuestro viaje"

- "Igual que yo" – respondí – "por ahora creo que quiero descansar un rato"

- "Está bien" – dijo él, y bromeando dijo – "eres libre"

Ahí los tres reímos un momento. Ambos se quedaron dentro de la sala de estar de ese Centro Pokemon, mientras que yo salí a la terraza que había por la puerta de atrás, la cual daba a un espacio muy grande cubierto de césped, donde mis pokemons más los pokemons de esos dos entrenadores se la pasaron jugando los últimos dos días, ya no había nadie ahí, ya estaba oscureciendo y los pokemons de ellos se encontraban en la sala de descanso. Había ya transcurrido casi un año desde esa historia, muchas cosas más ocurrieron desde entonces. Marie se convirtió en la mejor amiga de Lucy, tenía el presentimiento que Miiko estaba enamorado de ella por las maneras en las que él a veces se comportaba cuando estaban muy cerca, y Lyo aprendió de ella cómo comunicarse telepáticamente, desde entonces es que comencé a oír más palabras provenientes de mi Riolu. Verdaderamente mi Kirlia había cambiado a nuestro equipo para bien, y era muy raro no verla sonreír. Con respecto a Hippopotas igual lo recordaba con cariño, pero me sentía bien sabiendo que él, estando en el equipo de Tom buscando fósiles, era feliz, al igual cómo Lucy lo era con nosotros. Algún día volveríamos a verlo para saber cómo estaba. Sabía que ese día llegaría.

- "¡STARRRRRLYYYY!"

Mis pensamientos en esos momentos se interrumpieron, levanté la vista hacia el cielo, éste ya se estaba oscureciendo pero alcanzaba aún a verse un poco. Lentamente una figura comenzó a verse sobre mí acercándose al Centro Pokemon. Aquella figura se mimetizaba con el oscuro del cielo, aunque un color blanco en esa figura lograba hacer un poco de contraste. Sonreí.

Al momento de ver que esa figura ya estaba tan cerca de mí es que levanté mi brazo derecho horizontalmente con firmeza, en menos de un segundo él se posó ahí.

- "Creí que no querías volver" – le dije. Él lucía algo cansado y respiraba con algo de esfuerzo. Comencé a acariciarle su cabeza con mi otra mano

- "¡S…sstar…!" - alcanzó a decir, mientras giraba su cuello mientras recibía esas caricias

- "Ahora entremos" – le dije – "deberías descansar"

Asintió con su cabeza, aún bajo mi palma.

Di media vuelta y caminé hacia el interior con él aún en mi brazo.

La noche ya había comenzado.

(... fin del capítulo 4)