Todos los personajes de esta historia pertenecen a J.K Rowling.
Haciendo preguntas
Los días pasaban lentamente para Hermione. No soportaba no saber qué había sido de su marido, si estaba bien o si estaba herido. El no saber siempre la había incomodado y preocupado. En esta ocasión la ignorancia no la incomodaba ni la fastidiaba en exceso, lo que la castaña llevaba peor era la incertidumbre.
Se pasaba horas y horas sentada en la terraza de su antiguo cuarto de casa de sus padres intentando no pensar y sobretodo no ponerse en lo peor. Pero esto se había acabado llevaba dos semanas sin saber nada de Ron y eso no iba a continuar igual. Ginny y ella acordaron la tarde anterior que intentarían averiguar qué era lo que había apartado a sus respectivos maridos de su lado.
Hermione se disponía a traspasar la puerta del despacho del señor Ministro de Magia. La secretaria de Kingsley la estaba esperando.
-Buenos días, señora Weasley.- saludó la secretaria de unos cincuenta años a Hermione-
-Buenos días, Emma. ¿Qué tal se encuentra hoy?-le preguntó la castaña-
-Me encuentro muy bien, gracias. ¿Qué tal están usted y la pequeña?-
-Estamos muy bien, aunque me empiezo a encontrar un poco pesada.
-Es normal, yo he tenido siete hijos y siempre es lo mismo, los últimos meses una se encuentra muy pesada y con ganas de verle la carita.-dijo la secretaria sonriendo amablemente- Pase, el señor Ministro la está esperando.
Hermione entró en el despacho. Kingsley la estaba esperando.
-Buenos días.-dijo Hermione-
-Buenos días. ¿Qué te trae por aquí?- le preguntó el ministro de magia-
-Bueno quería tratar unos asuntos… y me preguntaba si… me los podría resolver-
-¿De qué se trata?
-La cuestión, es que sería muy importante que supiera en qué se está trabajando en cada sección del Ministerio. El departamento de Leyes mágicas tiene nueva junta directiva y ya sabe yo soy la nueva directora. Y sería de vital importancia que conociera cómo funcionan el resto de departamentos, ya que las leyes en las que estamos trabajando tratan de modernizar el mundo mágico y no me gustaría dejarme por desconocimiento alguna cosa sin contemplar- respondió Hermione, tal y cómo había planeado para sacarle la información que necesitaba al Ministro-
-Bien, supongo que es muy coherente por tu parte. ¿Por dónde quieres que empecemos? –le preguntó Kingsley-
-No se… por cualquiera. ¿ por el departamento de aurores?- dijo la castaña con un tomo que pretendía ser casual-
- A lo que se está dedicando este departamento en estos momentos, no te lo podemos comunicar, pero te puedo comunicar lo que hacen el resto de departamentos en estos momentos.-le respondió él-
-Me interesa en especial ese departamento, es el que está trayendo más de cabeza a mi departamento. Me interesaría mucho saber sus actividades recientes y las actuales.
El Ministro de Magia se dio cuenta de lo que pretendía Hermione.
-¿Me lo estás pidiendo como la señora Hermione Jean Weasley, directora del departamento de Leyes Mágicas, que solicita un informe al señor Ministro de Magia , o como Hermione, esposa de un auror, que le pide ayuda a su buen amigo Kingsley?- le preguntó Kingsley con suspicacia-
-Te lo pido como Hermione.- se sinceró la castaña-
-Está bien, como amigo te voy a decir cosas que son alto secreto y que no deben salir de este despacho o bueno han de quedar entre tú, yo y Ginny, que curiosamente me quiere entrevistar esta tarde para un artículo. Harry y Ron me van a matar por esto, pero creo que tenéis derecho a saberlo. Así que voy hacer llamar a Ginny a mi despacho para hablar con las dos.
A la media hora Ginny Potter se encontraba sentada en el despacho de Kingsley.
-Está bien, no sé por dónde empezar.- dijo el ministro- Escuchad, tened muy claro que lo que voy a deciros va en contra de todas las reglas, no deberíais saber nada de esto y es posible que os vaya a preocupar más de la cuenta, pero por la amistad que nos une os lo voy a contar. Harry y Ron así como todo el departamento de aurores no han ido a una misión de reconocimiento rutinario, como vuestros maridos os han hecho creer. Es más siendo, dos brujas tan inteligentes, no os han dado ni una buena excusa y eso ha hecho que saltaran todas vuestras alarmas. No sé exactamente dónde están y mis últimas informaciones, y ante todo que os quede bien grabado, son de que todo el mundo está perfectamente.
-Pero, ¿nos vas a decir qué es lo que están haciendo nuestros maridos? por favor- dijo Ginny muy nerviosa-
-Harry y Ron me van a matar por decíroslo. No querían que os enterarais de nada, estáis embarazadas y…
-Que estemos embarazadas no quiere decir que seamos tontas- le interrumpió la castaña de los nervios-
-Ellos no querían que os disgustarais, pero al verdad es que están en una misión de captura no de reconocimiento y no os puedo decir nada más. Sólo os puedo decir que ayer por la tarde recibí un patronus de Harry diciendo que todos estaban bien y que no había habido heridos. Es posible que en una semana estén ya de vuelta.
Las palabras de Kingsley no habían tranquilizado lo más mínimo a Hermione, es más era la primera vez en su vida que hubiera vivido mejor en la ignorancia más profunda. La castaña llevaba varios días con pesadillas y esto le hacía revivir lo que sintió cuando tenía 19 años y Ron acabó en el hospital muy grave.
Se dispuso a acostarse tratando de no pensar en la bomba que el ministro de soltar, tenía que cuidarse por su hija y eso era lo que se disponía a hacer. Había cenado sin hambre, sólo porque tenía que comer, su madre ya se encargaba de recordarle que ahora ella también era madre y se debía cuidar por la criatura que crecía en su interior.
Aunque ya estaba acostada no podía conciliar el sueño, no podía dejar de pensar que era muy posible que su hija no conociera a su padre. Su vena más melodramática había salido a la luz. Al final, el cansancio la venció y se quedó dormida.
-Hermione, cariño despierta- le dijo una voz masculina-
La castaña abrió los ojos y allí estaba su marido. Seguramente seguía dormida y soñando, pensó.
-Hermione, ¿estás bien?- le preguntó el pelirrojo preocupado-
La castaña no le pudo contestar simplemente se abrazó a él entre lágrimas para convencerse de que era real, su marido estaba allí y había vuelto sano y salvo.
-Hermione, simplemente era una pesadilla. Estoy aquí todo, va bien, no quería despertarte pero estabas tan agitada…
-Si tú estás aquí todo va bien.-dijo Hermione-
El pelirrojo se acercó y besó a su esposa.
Hola a todos!!!!!!!!!!!!
Aquí dejo otro capítulo con mis ralladas XD Espero que os guste
Besitos (de parte de la reina cotilla)…. es broma
Besitos
SUMMER
