Buenas a todos mis queridos lectores, bueno les vengo a traer el capitulo 35 de la saga o del fic como quieran verlo y nuevamente muchas gracias por el apoyo y este capitulo tiene un climax al final para su deleite, espero que les guste el capitulo, así que vamos a darle.
ANTES DE EMPEZAR LEAN ESTO:
ACLARACIÓN DEL AUTOR:
GENTE, LA CREACIÓN DE ESTE FIC ES CON BASE A MI MENTE Y LA CREACIÓN DE PERSONAJES ES NECESARIA PARA QUE EXISTA VARIEDAD ENTRE PERSONAJES, ADEMÁS DE LA INTERRELACIÓN DE PERSONAJES E HISTORIAS QUE NO ESTA ALEJADA DE LA TRAMA ORIGINAL, RESPETO LAS OPINIONES DE LOS QUE COMENTA, PERO POR FAVOR PONGAN SI ERES HOMBRE O MUJER, PARA NO CONFUNDIRME O REGISTRAR, ES DIFICIL RESPONDER A LOS QUE ESTAN COMO GUEST. GRACIAS POR SU ATENCIÓN
Recuerden que Fairy Tail Le pertenece a Hiro Mashima-Sama y no lo hago por dinero ni nada de eso, solo lo hago por diversión.
Ya no soy lo que era
-¿Qué era antes esta mocosa?- Dijo el primer guardia observando dentro de la celda, dejando ver a la prisionera, una chica peli azul encadenada a la pared llena de polvo, tierra, sangre y unas marcas de cortadas y golpes menores.
-Era una maga de Fairy Tail, pero fíjate la ironía de la vida, fue traicionada por uno de sus miembros y vendida como esclava.- Comento su compañero son una sonrisa de oreja a oreja.
-Pero que cruel ¡JA!- Se rio el otro guardia ante la desgracia ajena.
-Fue vendida a un burdel no lejos de aquí, pero el maestro la "rescato" y ahora quien sabe que planea hacer con ella.- Dijo el segundo guardia mirando en la celda esperado que ocurriera algo.
-Sea lo que sea, debo admitir una cosa, se ve bien la muy zorra.- El primero de los guardias comenzó a tener pensamientos lascivos con respecto a la prisionera, las ropas de ella estaban rotas y su cabello el cual estaba sujetado por una diadema estaba suelto, la peli azul inconscientemente escuchaba la conversación e inadvertidamente, comenzó a llorar en silencio para no alertar a los guardias, tenía miedo y todo por una emboscada que llevo a una traición.
-G-Gajeel...ven por mí…Lisanna…te odio…Lu-Chan…Perdóname.-Susurro en silencio la maga del Solid Script: Levy McGarden.
La Venganza de Santa Lucia.
Después de la gran batalla contra el Fantasma Forge, donde uno existió un ganador fijo pero si una gran ventaja para el capitán William Forge, el barco de Fabio Heartfilia se alejaba de la zona de combate tras haber repelido a Forge, pero con un precio algo caro. La primer oficial y la segunda al mando, Nidia, fue herida por una bala de Forge como forma de distracción, traída devuelta al barco por Evans, ahora la castaña se debate entre la vida y la muerte, el capitán del barco y su hermana Lucy Heartfilia harán todo lo posible para evitar que Nidia muera.
-¡RAPIDO PONGANLA EN EL SUELO!- Fabio grito colocando en una mesa dentro del barco a la castaña quien tenía sangre en todo su cuerpo, rostro y ropa y con dificultades para respirar tocándose parte del pecho donde la bala se había incrustado, Evans sujetaba la mano de Nidia con fuerza para no dejarla ir, mientras Lucy y Kasumi la sujetaban evitando que sangrara más, Rin rápidamente llego con James y Jade para ver qué pasaba su cara fue de horror al ver a la castaña en esas condiciones.
-¡Por Dios! ¡Nidia! ¿Qué paso?- Rin dijo con desesperación al ver la sangre y a su amiga debatiéndose entre la muerte, Fabio no le contesto para perder tiempo.
-¡Traigan a Quin ahora!- El rubio ordeno con fuerza, haciendo que James fuera a traer a la albina a toda prisa, a la enfermería, James abrió abruptamente para llamar su atención, la albina solo miro a James con preocupación, sabía que algo andaba mal y por eso no hubo tiempo que perder y lo siguió hasta donde la requerían no sin antes traer sus elixires consigo.
-¡QUIN!- Grito Fabio con rabia para que la ojiverde tomara su llamada, apareciendo con rapidez, Quin vio que la situación era muy seria y no necesitaban perder tiempo yendo a donde estaban los demás, Lucy, Kasumi y los demás no se apartaron de ahí, Quin comenzó a ver las cosas con rapidez para ayudar.
-Rin detén el sangrado por favor, tratare de que quitarle la bala.- La albina dio órdenes llamando a la pelirrosa para que la ayudara, Rin fue rápidamente para poder ayudar a detener el sangrado gracias a su magia de gravedad alejando a Lucy y a Kasumi, la albina por otro lado limpiaba la sangre excesiva y comenzó con su extracción de la bala.
-Está bien…Vamos Nidia, resiste.- Decía Evans sin alejarse de ella en ningún momento, los demás estaban al pendiente de lo que pasaba y el tiempo corría.
-Vamos Nidia, de peores has salido.- Decía Quin usando una pinza para poder sacar la bala sin afectarle en nada a Nidia, Quin tuvo un trabajo muy laborioso y no sabía cómo terminaría, encontrando la bala, con un movimiento brusco y rápido…
-¡AH!- El grito de agonía de Nidia se pudo escuchar por todo el barco, Quin pudo extraer la bala de Forge y ahora venía el proceso de curación, usando un elixir color naranja, lo vertió en la herida de Nidia para que pudiera cerrarse sin problemas, Rin continuaba deteniendo la sangre para que funcionara, la cicatriz y la herida pronto comenzó a cerrarse poco a poco hasta que por fin, dejando solo una cicatriz de bisturí, se cerró por completo. Todos comenzaron a sentir alivio por la curación de Nidia, en especial Fabio, la respiración de la castaña era leve y el Chi que poseía también, pero nada que no se arreglaría con un tiempo de descanso y nada de exigencias físicas, Quin como una seguridad en su ser, se le acerco a Nidia invocando un círculo mágico verde pantanoso, luego sus ojos comenzaron a brillar con intensidad.
-¡Oculus Miralkai!- Unos rayos verde pantanoso comenzaron a salir de las manos de Quin dejándolos caer sobre Nidia, la albina comenzó a sentirse débil y después de terminar su conjuro se sentó en la mesa jadeando, solo esperaba que hubiera hecho efecto su magia sobre la castaña.
-¡AH!- Un suspiro fuerte salió de la boca de Nidia, Quin era lo que quería ver y escuchar y pudo ver como su Chi se estabilizaba, la castaña apenas y conseguía abrir los ojos despacio, pero aún estaba borrosa su vista, pero supo que estaba en el barco.
-Nidia.- Fabio se sintió aliviado de verla bien, la castaña trato de levantarse de la mesa, pero fue detenida por Evans, quien lo miraba con preocupación.
-Nidia, no te esfuerces todavía, con calma.- Dijo el pelirrojo muy seco en sus palabras pero haciéndolo con las mejores intenciones, Nidia lo miro bien con la vista ya recuperada, preguntándose qué había pasado.
-Evans… ¿Dónde? ¿Qué me paso?, mi pecho me duele.- Decía la castaña tocándose la parte derecha de su pecho ya que sentía un dolor muy agudo y molesto en él, Evans miro a los demás, pensando que ella no recordaba que fue lo que le paso, Evans vio como Nidia se quería parar y la tuvo que detener una vez más para que se sintiera más cómoda.
-No te pares. Veras Nidia, tu pecho te duele porque…- Evans trato de hablar, pero la castaña comenzó a recordar de manera abrupta lo sucedido, empezando con su batalla en el barco de William Forge y lo último que recordó fue verlo a él cargando una escopeta y después
-¡FORGE!- Nidia grito con todas sus fuerzas levantándose muy abruptamente y la herida comenzó a dolerle con mucho mayor intensidad emulando a un problema del corazón, una mueca de dolor a muerte cubrió a Nidia quien fue detenida esta vez por su capitán, Fabio rápidamente la recostó en la mesa otra vez, con cara de pocos amigos.
-¡Nidia! Demonios no te esfuerces.- Le grito Fabio a Nidia como si hubiera desobedecido una orden muy importante de Fabio, Nidia se sintió más tranquila al ver a su capitán a su lado.
-¿M-me disparo, verdad?- Dijo Nidia algo tocada en su orgullo mientras sentía el dolor todavía latente.
-Forge busco la forma de desequilibrar todo y lo consiguió el muy bastado.- Dijo Fabio con desprecio por Forge, él podía ver como se estaba burlando de él y solo esperaba encontrarse con él para matarlo.
-Entonces…¿Estoy muerta?- Dijo temerosa Nidia, Fabio negó con la cabeza tras eses cuestionamiento.
-No, no lo estas. Quin te salvo.- Fabio puntualizo el nombre de Quin, quien estaba en el silla descansando junto con Rin y Jade.
-Quin… ¿Y ella está bien?- Pregunto abiertamente la castaña, a los oídos de la albina llego esa pregunta tan considerada y solo asintiendo de su bienestar provocando que Nidia estuviera más tranquila, al igual que Fabio.
-Ella estará bien, lo importante ahora es que tú estés bien, ven.- Fabio cargo a Nidia con mucho cuidado protegiéndola y también su herida, la castaña se sentía incomoda mostrando un lado muy nuevo de ella, no estaba acostumbrada a que la protegieran ni mucho menos los de la tripulación pero con Fabio…se sentía diferente.
-Capitán.- Fabio dijo con seriedad y regalándole una sonrisa a Nidia, la castaña se aferró al cuello de su capitán para no caerse en caso de que perdiera fuerza ocultándose en su pecho para esconder el leve sonrojo de sus mejillas, Fabio salió de la sala principal para llevarla a enfermería dejando a todos con más tranquilidad y con ganas de por lo menos tomarse un descanso. Lucy se dirigió a donde estaba Jade, Quin y Rin para preguntar por el estado de la albina.
-Quin ¿Estas bien?- Pregunto Lucy preocupada por el cansancio de Quin, la albina le agradeció por la preocupación de la rubia.
-Sí, Lucy-San…lo estoy.- Dijo Quin regalándole una sonrisa a Lucy, la maga celestial se sintió más tranquila por esas palabras pero hubo algo que le llamo la atención a Lucy y eso fueron los orbes de la albina, el color verde pantanoso no era común y se veían algo borrosas, por lo cual le mostro mucha curiosidad a Lucy.
-Tus ojos Quin…- Lucy al hacer esa pregunta, Quin solo suspiro, ella tendría que saberlo tarde o temprano así como todos los de la tripulación, pero antes de hablar, Evans se le adelanto en su explicación.
-Lucy, Quin es una maga gitana, ha recorrido muchas regiones curando a la gente, a los marginados y a los olvidados a pesar de que ella…- Evans no pudo terminar de hablar siendo interrumpido por Rin, la pelirrosa era la única que podía mencionar eso y con mucha confianza dejando a Lucy, Jade y a Kasumi con mucha duda en lo que iba a decir el pelirrojo.
-Ella ¿Qué?- Dijo tajante la Dragón Slayer de tierra ante la interrupción de Evans cuando Quin estaba a punto de hablar, el pelirrojo solo suspiro.
-Lucy, Kasumi… Quin es ciega.- Ambas magas se quedaron boquiabiertas al igual que Jade, no creían que la albina fuera ciega, Lucy lo trato de intuir por los ojos y su peculiar color, pero no se esperaba eso.
-Pero no entiendo, ella no lo parece, es decir, ella nos ve, los ve a ustedes, ella misma lo dice.- Dijo Kasumi intentando argumentar su expresión, la albina llamo la atención de todos para que pudieran escuchar su explicación.
-Se lo que dije Kasumi. Tengo una habilidad especial, una que viene de nacimiento compensando mi incapacidad de ver. Las personas, los seres vivos en concreto, tienen una fuerza que es su espíritu, una fuerza que nos hace vivir y que al momento de morir se une a la tierra, su nombre es el Chi. Mis ojos pueden ver el Chi de las personas y con esa habilidad…digamos que puedo ver.- Decía Quin con toda tranquilidad mirando a Lucy y observando su Chi de tono rosado moviéndose, mientras el de Kasumi era color cobre, pero dividido en dos, uno de tono más fuerte.
-Wow, Quin-san es increíble no creen ¿Kasumi-nee?- Dijo Jade con tranquilidad muy cerca de Quin.
-Ya lo creo Jade, pues te tengo que pedir una disculpa, no lo sabía.- Decía Kasumi disculpándose con al albina, la susodicha nada más le dio una palmada en la espalda.
-No te preocupes Kasumi, todos cometemos errores, inclusive tú.- Dijo Quin con un sentido del humor algo llevadito con Kasumi quien solo hizo una cara de puchero, los demás comenzaron a reírse, incluso James con una leve sonrisa, Lucy de igual manera reía hasta que Quin y Michelle se pusieron enfrente de ella.
-Lucy-nee.- Dijo Michelle con seriedad en su rostro dejando a Lucy con escepticismo.
-¿Qué pasa Michelle? ¿Estás bien? ¿No te lastimaron?- Pregunto la rubia de la maga celestial a Michelle, la otra rubia negó con su expresión corporal.
-No lo estoy Lucy-nee, lo que pasa es que…
-¿Podemos hablar afuera?- Quin interrumpió a la rubia con palabras serias y frías, cambiando su estado de ánimo haciendo que Lucy solo asintiera, los demás ignoraron que las tres chicas salieron a la cubierta del barco, para poder hablar con más tranquilidad, el sol no era tan pesado y el viento agitaba para dar una brisa refrescante, ya las tres en la cubierta se miraron fijamente para poder tocar un tema algo delicado.
-¿Están bien chicas? Me están asustando.- Dijo Lucy con un escalofrió en el cuerpo, Michelle solo suspiro ante la situación mientras Quin solo veía como actuaba Michelle ante la situación.
-Lucy-nee, Quin hablo conmigo y pensé que si tenías algo que decirnos.- Dijo su prima con preocupación a Lucy, la rubia comenzó a sentirse presionada por la pregunta de Michelle sudando la gota gorda, buscando evadirla a como dé lugar.
-No, no sé de qué están hablando.- Mintió Lucy ya que sabía para donde iba a ir la pregunta, la albina sin previo aviso y juntando un gran poder en sus manos, creo un círculo de magia verde pantanoso creo un portal en el cual podía asimilar a un espejo, Lucy no sabia que estaba pasando para que Quin pudiera hacer eso, fue cuando pudo ver algo dentro del portal en forma de espejo y sus ojos se abrieron como platos, cubriéndose la boca de sorpresa y comenzó a llorar de ver en el espejo a un pequeño niño de dos años, acostado en su cama, de cabello albino y unos mechones rubios, lo que más le llamaba la atención, era el collar dorado con una "L" en el centro, Lucy se tocó el mismo collar que tenía y con un dolor en su corazón, uno de pesadez y muy fuerte el dolor…el de una madre, Lucy estaba viendo a su pequeño hijo, Quin pudo notar el Chi cambiante de Lucy, a uno que iba muy rápido por la emoción y el llanto en su ser.
-Lucy…¿Este pequeño es tu hijo?- Dijo algo audible Quin, ya que Lucy se acercó al portal para poder verlo más de cerca y confirmar que no era una ilusión, en efecto, era su pequeño Lucio, ella podía identificar a su hijo aun con el cabello pintado.
-Mi…mi bebé, mi Lucio.- Lucy no pudo contener las lágrimas al ver a su hijo sano y a salvo, todo lo que paso para poder encontrarlo y tenerlo en sus brazos, Michelle abrazo a Lucy para no sentirse triste de no estar con él, a Quin también le llego ese sentimiento y aunque no lo expreso pudo sentir una presión en el pecho.
-Puedo llevarte a verlo.- Dijo Quin al ver la conexión de madre a hijo de Lucy, la rubia volteo rápido para escuchar y sentía una felicidad al escuchar esas palabras, pero había más todavía.- Pero solo será por unos cinco minutos, mi hechizo de tele trasportación astral no es muy efectivo todavía.- Afirmo la albina mientras mantenía el portal abierto para Lucy, la rubia comenzó a dejar de llorar para pensar las cosas con más claridad, la vio como una oportunidad de oro para poder conseguir su objetivo.
-Quiero verlo, por favor.- Dijo Lucy mirando a su niño dormir con tranquilidad.
-De acuerdo.-Quin puso al máximo su poder para mantener el portal abierto y dándole espacio a Lucy para entrar, la rubia solo suspiro y antes de irse recibió un consejo de la albina.
-Ten en cuenta que después de cinco minutos, no podré hacer el hechizo otra vez ni podrás quedarte en el lugar a donde fuiste, por lo cual debes ser concisa…suerte Lucy.- Tras esas palabras, Lucy ingreso al portal para poder ir con su hijo aunque sean por cinco minutos, Lucy al entrar, el portal desapareció, ahora solo era cuestión de suerte.
Lucy fue rápidamente transportada a lo que parecía una habitación pequeña, el portal desapareció después de que Lucy salió del portal, Lucy se sintió muy extraña al estar en un lugar que no conocía y para poder ubicarse, miro a la ventana para poder ver en donde estaba, fue cuando tuvo un aire de nostalgia y una sonrisa en su rostro dibujo.
-Magnolia…no ha cambiado en nada.- Lucy se encontraba en Magnolia, el lugar en donde vivía desde hace ya tiempo antes de los sucedido y en efecto no había cambiado en nada y para nada, a excepción de dos edificios, la catedral y el gremio de Fairy Tail. Lucy sin duda sintió que extrañaba este lugar con ansias, sus pensamientos fueron interrumpidos por un leve llanto, el llanto de un pequeño niño dormido, Lucy se dio la media vuelta para poder ver de dónde venía ese llanto, una puerta los separaba y al abrirla…pudo verlo.
-¿Lucio?- La rubia miro la cama del niño en cuestión y con sus cabellos plateados y mechones dorados no había duda de que él era el hijo de Lucy, haciendo un berrinche de que le habían interrumpido su siesta, Lucy se acercó con mucho cuidado a donde estaba su hijo, sintiendo su necesidad: Su necesidad de estar con su hijo.
-No, no. No llores cariño.- Lucy decía con una voz maternal a su hijo que lloraba aun, Lucy lo cargo para poder arrullarlo, con delicadeza y amor, la rubia se movía lentamente meciéndose con mucha ternura, el niño comenzó a quedarse dormido.
-Quien lo diría, te pareces a tu padre en todo, tu cabello tiene un color que no te favorece mi niño.- Dijo Lucy puntualizando lo obvio, en efecto, se parecía a Natsu. No dejo de ver los mechones rubios de su hijo, Lisanna no se las había arreglado bien al cien por ciento en cuestión del cabello.
-Tus mechos rubios.- Dijo Lucy abrazando con cuidado a su niño, quien se dormía como un angelito.
-Ya ya, mamá está aquí.- Lucy no podía aguantar la emoción y las lágrimas de estar con su hijo, después de todo lo que paso, por fin estaban juntos por lo menos en cinco minutos.
-M-M-Mamá…- El hijo de Lucy pronuncio esa palabra, su primera palabra enfrente de Lucy, la rubia no aguanto más y lloro con todas sus fuerzas enfrente de Lucio, ella sentía su corazón completo al igual que su vida.
-Mi angelito, mami está aquí para cuidarte, no te abandonare.- Lucy se aferró a Lucio para no separarse de él, aun arrullándolo Lucy le tarareaba una canción para dormirse, pero unas voces interrumpieron.
-¡OYE QUIEN ERES!- Una voz femenina señalo a Lucy quien se paralizo, la cual pudo reconocer.
-ALEJATE DE MI HIJO, QUIEN QUIERA QUE SEAS.- La otra voz masculina, muy agresiva, listo para atacar.
-Ya la oíste, nadie toca a nuestro hijo.- La chica de cabello corto estaba molesta por ver a un extraño tocar a su "hijo" Lucy se movía los labios de rabia…quería matarla.
-¿Quién eres? ¡REVELATE!- Natsu se puso desafiante buscando lanzar una bola de fuego, quizás era pronto para enfrentarlo, pero no desperdiciaría esta oportunidad.
-Ya no me reconoces…Natsu.- Lucy dijo con una voz algo grave, el pelirrosa al escuchar su nombre y esa voz no lo creía, pero hubo algo que podía confirmar sus sospechas.
-Ese olor…¿Lucy?- La susodicha se dio la media vuelta con su hijo en brazos, con una mirada de odio y despreció, en contra de ambos, Lisanna se quedó congelada al ver a Lucy una vez más, la rubia solo tenía una meta.
-Ha pasado mucho tiempo Natsu, solo vine…por nuestro hijo.
Continuara…
Lucy por fin ve a su hijo, Natsu y Lisanna la descubren, El Dragón Slayer se queda frio y Lucy le manda una mirada Fria ¿Que sucedera? ¿Natsu podra reaccionar? ¿Lisanna podra controlar la ira de Lucy? ¿Lucy conseguira su venganza? Pues no se pierdan el siguiente capítulo, espero que las haya gustado, ¿Un review? ¿Una sugerencia? ¿A favoritos? ¿Una turba furiosa con antorchas?, Ustedes decían XD.
