Disclaimer: Basada en los personajes creados por Stephenie Meyer
Summary: Si Edward hubiera cambiado en esos meses, separado de Bella, dejando salir a flote su lado vampiro y, olvidando el humano ¿que pasaría? Si dañara a Bella, ¿que pasaría? ¿Si Bella decidiera darle a Jacob una posibilidad, que pasaría?
Capitulo 33
Planes
Miré a Alice, con el corazón oprimido. ¿Es que nunca iba a terminar la pesadilla?
¿Qué había sucedido ahora? Victoria, Jacob y ¿ahora que más?
-Victoria acudió a los Vulturius. No sé que les ha dicho, solo sé que se han aliado. Vendrán cuando se les presente la oportunidad, pero no puedo verlo, cambian todo el tiempo de opinión… Como… Como si supieran que puedo verlos…Oh... Aro sabe del funcionamiento de mis visiones…- dijo Alice con los ojos aún perdidos.
-Y Laurent pudo haberle contado a Victoria el funcionamiento de tus visiones, no hay que olvidar que estuvo con el clan Denalli.- dijo Carlisle, que volvió a bajar junto con Esme al escuchar que Alice había tenido otra de sus visiones. Había que estar atentos, siempre alertas.
Edward estaba fuera de sí. Su mirada tenía un brillo desquiciado, atónito.
Mis manos sudaban y estaban frías. Deseaba perder la conciencia, y mi cuerpo estaría mas que feliz de responder a esa necesidad, pero en algún lugar de mi mente aún quedaba algo de razón, eos no serviría de nada, ahora mas que nunca necesitaba todas mis luces alertas.
Esme me tomo entre sus brazos y me abrazó.
-¿Estas bien bella?- pregunto con mucha preocupación.
Pero yo no quería responderle. No podía creer que en esas circunstancias aún se preocuparán solo porque mi piel perdía un poco su color…
Todo estaba dado vuelta. ¿Es que nadie veía que ahora mas que nunca debía huir? No era cobardía, era supervivencia. Era sacrificar mi vida como la conocía hasta ese momento, para que los demás estén bien. Pero con los Vulturius al acecho, ¿Qué iba a hacer? No podía dejar desprotegida a mi familia. Mi familia humana, mi familia de vampiros y licántropos. Todos eran una parte de mi, y si huía… Quizá solo consiguiera más problemas. ¿Qué debía hacer?
Victoria me quería a mí, y con tal de conseguirme fué capaz de ir a por los Vulturius, la amenaza más peligrosa para todos nosotros. ¿Cómo iba a irme, dejando que todos sufran la peor de las muertes, y solo por mi causa? ¿Iba a ser tan egoísta? No, no lo creía, debía actuar rápido… Debía idear un plan, pero debía hacerlo ya.
Intente respirar y no desmayarme. Sentía cuatro pares de manos tocándome y ayudándome a no perder el conocimiento. ¿Cuántas veces en un mismo día iba a sufrir estas recaídas? Definitivamente esta situación estaba acabando conmigo, pero debía seguir adelante, por el bien de todos mis seres queridos.
-Estoy bien, Esme- dije con una voz apenas audible. Fue una gran mentira, y obviamente, nadie se la trago. Maldecía en mi fuero interno mi poca capacidad para mentir.
-Niña, no hace falta ser vampiro para saber que estas mal, hasta el humano mas desatento lo notaria. No puedes irte en este estado. Deja que Edward te lleve a tu casa, debes descansar.- Carlisle me dijo en su pose de medico.
Yo ya no tenía fuerzas para discutir, no era tan fuerte como aparentaba. Una noche más no iba a afectarme. Victoria y los Vulturius aún estaban en Italia y no iban a llegar en un solo día, y si quería idear un plan, debía tener la cabeza despejada, realmente necesitaba descansar, la comodidad de mi casa y la seguridad de mi hogar. Y que mejor que llegar en brazos de Edward…
-De acuerdo.- dije en un suspiro largo. Edward cerro fuertemente los ojos y pellizco el puente de su nariz con los dedos índice y pulgar, muestra de su frustración.
El dolor se instalo en mi corazón al ver a Edward tan cansado mentalmente. La estaba pasando realmente mal. Y era mi culpa.
-No, no llores Bella, todo estará bien, ya lo verás- intentó consolarme Esme.
Sin poder evitarlo, las lágrimas habían desbordado por mis mejillas al ver a Edward así. Nadie entendía que no era por mí por quien yo estaba mal. Sino por ellos, que debían sufrir las mil y unas, solo por mi causa.
-Lo sé- dije intentando dibujar una sonrisa en mi cara. Pero fue tan amarga que ni yo me la creí.
Los Cullen se miraron entre ellos. La preocupación estaba tatuada en sus facciones. Preocupados por mi y su propio futuro. Parecía que íbamos de mal en peor, que todo era gris en nuestro horizonte.
-Ya vámonos de aquí- dijo Edward, con su voz fría, aunque sin perder ese toque tan hermoso que solo él y su familia tenían, ese sonido de campanillas repiqueteando…
Extrañaría ese sonido… Extrañaría todo…
-De acuerdo.- susurré.
Todos me besaron y Edward me alzo en sus brazos.
-Cierra los ojos, Bella.- ordenó.
Obedecí y sentí como el aire golpeaba mi cara, extrañaría esa sensación de vértigo…
En un tiempo incontable llegue a mi casa. Fue rapidísimo, como siempre que corría con Edward. Pero fue largo para mí, porque cada segundo me dolía en lo más profundo de mí ser. Cada segundo que pasaba, era un segundo menos a su lado, era también un latido menos para Jacob… Pero no, eso iba a evitarlo, de alguna forma.
No tenia mucho tiempo para pensar en ello, sin embargo, tenia que reponer mi cabeza después de tantas emociones, al fin y al cabo era una simple humana.
Me dí cuenta cuando llegamos al sentir que me precipitaba hacia arriba y luego… El suave colchón en mi espalda cuando Edward me deposito sobre mi cama.
-Descansa Bella- dio media vuelta listo para irse.
-Espera…- suplique yo- quédate conmigo esta noche Edward…
