Ana no preguntó más, simplemente asintió cuando Alfred dijo que quería un café. Llegaron a un pequeño pueblo, no estaba lejos de la ciudad en que vivían por lo que supuso que no tardarían en llegar para la cena, total: solo era comprar el café e irse.

- Buenas noches Sr. Jones, tome asiento en donde guste.- Dijo un hombre, el señor aparentaba tener poco más de 50 años, sus canas lo delataban.

- Oh no…- Pensó Ana. Realmente no tenía ganas de quedarse, quería ir a casa para estar con Isabel. Iba a protestar pero decidió llevar todo por la paz y no hablar.

- Quisiera ir a la zona privada por favor.- Contestó el rubio. Ana hizo una pequeña mueca tanto de asombro como de desagrado, pero rápidamente la eliminó, no quería arruinar la felicidad que sentía por haber recuperado a Isabel. Aunque sí era algo extraño que hubiese zonas especiales en ese sitio, era un local pequeño.- No desconfíes Anita, solo venimos a beber un café. Estamos en un sitio agradable, puede que se vea pequeño y sencillo pero realmente preparan muy rico las bebidas.-

- No me opondré, pero sí veo algo sospechoso entonces no dudaré en irme con la niña o hacer lo que sea necesario.- Alfred esbozó una sonrisa, a lo que ambas chicas no supieron que contestar.

Caminaron unos cuantos metros y llegaron a una pequeña habitación. Había una pequeña mesa y unas cuantas sillas. El sitio no se veía nada apropiado, era como una bodega. A simple vista daba a entender que ese sitio era improvisado. Jones tomó asiento, seguido de Isabel que le siguió con mucha confianza mientras que la nana se encontraba parada a mitad del cuarto, dudaba sobre qué hacer. Estaba acomodando ideas y planes rápidamente pero fue interrumpida por Alfred.

- Vamos Ana, esto no es un secuestro, solo vinimos a tomar un café.-

- Si nana, ya ven. No va a pasar nada malo.- Sin protestar la chica se sentó, e inmediatamente el mesero les entregó la carta.

- ¿Qué van a pedir?-

- No lo sé Alfred… Casi no sé de café e Isabel poco lo bebe. ¿Qué nos recomiendas?-

- Pues me gusta mucho el capuchino, puedes pedir uno y si no te gusta lo tomo yo y tu pides otro. Para Ia niña recomiendo un café lechero.-

- De acuerdo, seguiremos tus recomendaciones. Después de todo un café no caerá nada mal al final del día.-

- Ya está dicho, Mr. Por favor traiga dos café capuchino y uno lechero, también traiga algo de pan, hay que acompañarlo.-

- Así será joven Jones, en un momento lo traigo.-

Una vez que el mesero se retiró esa zona se quedó en silencio, lo único que amenizaba el ambiente erael tarareo de la menor, al parecer era una canción clásica, de esas que Austria suele escuchar. Estaban perdidos en sus pensamientos cuando de repente se escuchó una voz al fondo lo que puso a Ana en alerta, no se levantó de su asiento solo comenzó a observar minuciosamente el sitio con tal discreción que parecía muy tranquila. Alfred no hizo movimiento alguno.

- Este sitio luce muy…- Buscó rápidamente una palabra.- Acogedor… Si… Acogedor…-

- Nana, ¿Acaso te gusta estar en este tipo de sitios? Admito que da algo de miedo, pero confío en Alfred y sé que no nos pasará nada.- Dijo la pequeña con una gran sonrisa. Ana miró con un tierno gesto a la niña, la cuál se quedó de repente estática, miraba a algo que se movía en la bodega. Se levantó y corrió hasta esa zona, Ana dejó su asiento y corrió tras de ella.

- ¡Isabel no hagas eso!- Gritó molesta la mayor para después quedar estática.- No puede ser…-

- He… hermano…- Musitó la menor. Sí, el español se encontraba parado frente a ellas, detrás de él salieron Freddie y Sharon quienes no paraban de sonreír.

- ¿Qué significa esto? Díganme que no estoy soñando y que no es una broma.- Dijo la chica en voz baja. Sus ojos estaban rojos y brillosos, al igual que los de María. Era un sueño hecho realidad "Volver a verlo".

- ¡HERMANO VOLVISTE!- Gritó la pequeña y corrió a los brazos del europeo. Él la recibió con los brazos abiertos, estaba llorando, no soportaba estar separado de ella.- Te extrañé mucho, no te vayas nunca más, por favor.- Ante eso la expresión del mayor cambió y dejó de abrazar a la niña.

- Mi amor… No… Nosotros… No sé como decirlo.-

- ¿No vendrás con nosotros?- Preguntó con la voz cortada la chiquita.

- No… No se puede ya…- Un silencio incómodo inundó el sitio, y al ver que nadie se atrevía a hablar Jones decidió tomar la batuta.

- No pienso ni busco que me perdonen por el incidente en casa del francés solo decidí hacer lo correcto. Fue una injusticia que te separaran de ella y, que aparte, Amelia te haya encerrado.- Alfred bajó la mirada y se quedó en silencio por unos segundos.- Seré directo: ustedes saben que no van a poder estar juntos hasta dentro de muchos años, el acuerdo fue ese. Yo no desconfió de ti, sé que no serías capaz de robarte a la niña, pero el resto de los involucrados no piensa eso. Por ello es que él tiene que regresar a España antes de que a la reina cambie de opinión y decida dejarlo encerrado. Antonio tiene prohibido entrar al país desde el instante en que comience su camino rumbo a casa. Calculo que ambos van a poder tener un encuentro en al menos 10 años, y no se me hace justo que tengan que esperar tanto para poder verse, no sin una despedida.-

- Por eso arreglamos este pequeño encuentro, no puede durar más de 10 minutos, pues a ustedes los está vigilando la guardia al igual que a nosotros. Apenas y pudimos escaparnos de ellos. Espero que entiendan que esto es muy peligroso.- Sharon lucía nerviosa y no era de extrañarse, si se descubría esto no sería bien visto que la hija de la monarca, quien antepuso todas esas cláusulas, estuviese involucrada en el pequeño reencuentro entre los que antes fuesen hermanos.

- Yo… no sé que decir… esto es… no sé…- Ana secó sus lágrimas.- No tengo palabras para agradecer…- Acto seguido envolvió al español en un gran abrazo en donde incluyeron a Isabel.

- No te vayas hermano, quédate con nosotras. Te extrañamos mucho.-

- Lo siento mucho Isa, pero no puedo quedarme. Tengo que irme, pero te prometo que nos volveremos a ver, no importa cuántos años pasen, siempre habrá una oportunidad para eso, aunque sea de lejos.- María no quería soltar a su hermano, lo necesitaba, lo extrañaba. Quería volver a sentirse protegida por él como antes.- Ana, sabes que confío plenamente en ti, por eso te pido que cuides a la niña como si fuera tu hija, protégela, prepárala para el futuro, hazla fuerte pero sobre todo has que sea feliz. Te lo pido con el corazón en la mano ya que yo no pude completar mi trabajo.-

- No tienes que pedirme eso.- Comenzó la nana entre lágrimas.- Sabes que te aprecio mucho y que quiero demasiado a esta pequeñita, ella es la luz de mi vida… ustedes son mi razón de ser… sobre tu… y sabes porqué…- Se dieron un gran abrazo. Alfred observaba la escena con cierta seriedad. Le daba pena admitir que estaba celoso en el buen sentido. Comenzaba a preguntarse sí algún día podría ganarse el cariño de aquellas dos personas, a quienes comenzaba a estimar y considerar especiales.

- Siento interrumpir el momento, pero la hora ha llegado.- Comentó Sharon.

- Nosotros te llevaremos a la estación de tren, de hecho Alfred me ha comisionado para acompañarte al puerto de Veracruz. Está algo lejos de aquí pero ya verás que conmigo el viaje será rápido.- Dijo Fred acercándose para tocar su hombro. El español cargó con un abrazo a Isabel y besó su frente.

- Espero que, cuando vuelva a verte, seas una hermosa y gran mujer.-

- ¡Pero para eso falta mucho tiempo!- Respingó María.

- Nada de quejas señorita. Usted ya sabe que no podré verla hasta dentro de mucho, es por eso que te pido seas paciente.- Antonio esperó una respuesta larga por parte de la niña pero solo recibió un débil "si".- Ana…- Dirigió su mirada a ella con una sonrisa.- Te hago entrega de mi pequeño tesoro, no en términos de país sino como simple persona. Tú mejor que nadie sabes cuanto la quiero y por ello, de nuevo, te pido que la cuides y enseñes ciertas cosas.- Dejó de hablar unos segundos para suspirar.- No quiero sonar cruel pero espero poder verte dentro de muchos años con vida, aunque tengas canas y estés arrugadita. Eres una persona muy valiosa que admiro mucho. La vida no es grata con todos pero llega el momento en que pone a otros para cambiar tu destino, no para mal sino para bien, y es justo lo que sucedió con nosotros.-

- Toño… No sé si alguna vez podamos volver a vernos pero sí eso no se nos llega a permitir tienes que saber que estoy muy agradecida contigo por todo lo que hiciste por nosotros. Gracias por creer en ellos y en mí.- La joven no soportó más y rompió en llanto, Alfred se acercó a ella y posó una de sus manos en un hombro y la otra en uno de sus brazos. No entendía a qué se refería y prefería no preguntar. Algún día Ana se lo diría, de eso estaba seguro.

- En cuanto a ti Alfredo… Espero que cumplas lo acordado.-

- De eso no tienes que preocuparte. Lo haré. Isabel está en buenas manos, sobre todo en las de Ana.-

- Tranquila Ana, lo volverán a ver.- Un par de minutos más de despedida pasaron. La princesa, Freddie y Antonio salieron del sitio de la manera más discreta posible hacia el auto. Ella los llevaría hasta la estación de trenes en la que comenzarían el viaje a Veracruz en México. El español estaba destrozado emocionalmente pues le aterraba la idea de que su pequeña hermana se olvidara de él, aunque ahora solo le quedaba esperar.

Por su parte Ana e Isabel subieron con una gran sonrisa y lágrimas al auto del norteamericano, emprendiendo así el camino a casa. Este fue demasiado silencioso, al menos hasta al llegar a casa

- Después de todo eres una buena persona.- Comentó la chica al bajarse del automóvil y tras decir eso cerró la puerta.- Vamos a tu recámara Isa. Es hora de descansar.-

Alfred se mantuvo en silencio, observó como entraban a la casa y tras perderlas con la vista sonrió. Esperaba que los próximos días fueran tranquilos y llenos de alegría, pues esto indicaba un nuevo periodo en la vida de ellos.

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Hola :D Me he perdido horriblemente. Pero ya me he mentalizado y tengo que actualizar seguido. Sé que lo he dicho muchas veces pero ahora que tengo un celular más reciente se me ha facilitado escribir en este en los ratos libres. De hecho ya he comenzado el siguiente capítulo y espero tenerlo pronto.

Muchas gracias a las personas que siguen este fic. Aprecio mucho que tomen un poco de su tiempo para leerlo. Espero que sea de su agrado.

Por cierto, quizá ya sea muy tarde para esto pero aclaro que esta historia está ambientada en una época moderna con toques antiguos. Hay autos, computadoras, televisiones, etc. Pero respecto a medios de transporte decidí eliminar aviones y usar barcos y trenes. Aparte manejo que las viejas naciones cuidan de los países pequeños, ya que encontrar a uno de ellos en sus tierras significa que tienen que prepararlo para la futura y pacífica independencia. Con el tiempo daré más detalles sobre esto.

Ésta solo es una pequeña aclaración. ¡Nos leemos pronto!