''Capitulo 35: TE QUIERO''

Rachel al final había decidido no salir a correr y no se levanto temprano precisamente, estaba tumbada en la cama cuando un golpe la despertó. Los trabajadores estaban ya manos a la obra para devolverle a la casa la apariencia que siempre había tenido, tenía mucho sueño y todo era culpa de la conversación que ella y sus padres habían tenido la noche anterior sobre la relación de ella y la rubia. Como ella ya sabía no hubo ningún problema pero como es normal sus padres quisieron asegurarse de que su hija no se estaba equivocando, pues sabían que la rubia sentía cosas por ella y si su hija no estaba segura de lo que hacía, simplemente debía decírselo.

Pero ella ya les había dicho que lo tenía claro y que lo que sentía por Quinn era mucho y que no solo era un capricho absurdo.

Se levanto de la cama y lo primero que hizo fue coger su teléfono móvil para llamar a su chica, tras esperar no obtuvo respuesta y decidió bajar a desayunar con sus padres, o eso pensaba porque fue imposible, los hombres iban de un lado a otro para intentando guiar a los trabajadores indicándoles como y donde querían cada cosa. Estuvo a punto de darse la vuelta en las escaleras al ver ese caos pero su padre interrumpió sus pensamientos.

Leroy: Rachel! Cariño… es muy tarde, ve a desayunar. –Pasaba rápidamente por su lado y le regalaba un beso en la frente.

Rachel: ¿Seguro que puedo desayunar en medio de este desorden? –Se encaminaba hacia la cocina.

Leroy: ¡INTENTALO! –Se marchaba rápidamente por la puerta de entrada.

Se preparo un tazón con leche y cereales, se apoyo en la encimera y asomo su cabeza por la ventana mientras comía para mirar al exterior y ver lo que ocurría fuera, ni siquiera ella sabia como encajar todo eso, ósea así, lo que había ocurrido, pues claro que no había sido alguien relacionado con sus padres que los odiara, ella sabía que detrás de este suceso estaban las amenazas de Quinn y sobre todo alguna que otra persona del entorno del que ella ya había salido. Miro fijamente la leche del tazón mientras movía la cuchara dentro y creaba un ligero movimiento que hizo que se hundiera en sus pensamientos, dudas eran ahora las que plagaban su mente, le agobiaba eso de que se llenara su cabeza de interrogantes pero le condenaba que con ellos no hubiera respuestas. Sospechaba de Joe, pues es el único que directamente estaba metido y que ella conociera pero no podía asegurarlo como tampoco el saber quien eran los que estaban con él en esto, pues había algo que tenía claro y tal vez lo único, el solo no podía causar todo eso. La idea de que alguien cercano a ella estuviera involucrado fue lo que finalmente le cerró el estomago y parece ser que no pensaba abrirlo en un tiempo, tenía ganas de vomitar de repente.

Sin tardar dio unos pasos y tras plantarse ante el grifo vacio la leche y lavo el recipiente para apresurarse a volver a su cuarto mientras se secaba las manos en sus pantalones.

No muy lejos pero tampoco cerca de allí, Quinn ya había conseguido levantarse de la silla en la James la dejo ''tocada y hundida', un miedo le había agarrado la garganta y tenía ganas de llorar, ni siquiera lavo los platos ni vasos que utilizo en su desayuno, lo dejo en la pila y con pasos cortos subió a su cuarto para encerrarse y no salir de allí hasta que no supiera que hacer.

No lo veía ya como el chico amable, cariñoso, juguetón, bromista y un poco torpe que creía desde aquella noche en la que habían compartido cena y copas, le encanto, en verdad se la gano con su actitud y con su personalidad ''tímida y cortada'' respecto a algunas cosas y ahora se había presentado en su casa y le había agarrado de esa manera en la que aun podía sentir su mano apretando su muñeca, ella solo quería mirarle la herida de su brazo… como la miro con esa dureza impropia de él hasta donde ella sabía, como le hablo después y sobre todo, de lo que le hablo. Tenía ganas de llorar, las palabras de James hacían que las lágrimas se agolparan con ganas de salir en sus ojos:

'' No quiero imaginar si algo llegara a pasarle… Aunque la dieras en adopción, se que llegarías a darlo todo por ella… ¿Verdad? Si alguien quisiera hacerle daño… si algui-'' y ahí se quedo ella no lo dejo continuar.

Paso por la puerta de su cuarto y vio una luz brillando en su móvil, tras cogerlo y mirar quien la había llamado solo puedo angustiarse más, no sabía si debía o no contárselo a Rachel, siendo sinceros ni siquiera sabia que James escondía algo y no hace falta decir que no quería discutir con su chica. Rápidamente pulso el botón de llamada, quería escuchar su voz, la echaba de menos y la necesitaba.

Unos toques que se alargaron pero que finalmente obtuvieron respuesta:

Rachel: Mi vida… -Estaba visiblemente fatigada.

Quinn: Hola. –Ese saludo fue desganado y cerró los ojos para serenarse he intentar disfrutar de esa conversación. -¿De dónde vienes tan fatigada?

R: Me has pillado subiendo las escaleras cuando he oído el teléfono y he corrido para llegar a el.

Q: Pero eso para ti es un paseo cariño… -Sonrió. –¿Tu eres la que está acostumbrada a salir a correr?

Siempre bromeaba con la morena de ese hábito saludable que tenia, pero lo hacía más que nada por el horario en el que lo realizaba porque el resultado le encantaba, era ella quien luego disfrutaba de ella y su cuerpo, y la morena la volvía loca.

R: Si pero digamos que mi estomago parece no andar muy bien hoy…

Q: ¿Qué te pasa? –Se preocupo demasiado.

R: Nada tonta… es solo que no me ha sentado muy bien el desayuno.

Q: No, no yo… no, joder Rach… Lo siento… -Fingió estar arrepentida.

R: ¿Qué te pasa? –No entendía el comportamiento de la rubia.

Q: Debimos tomar precauciones… ¡MADRE MIA! Yo me hare responsable y cuidare de ese niño fruto del amor y el deseo que ambas sentimos la una por la ot- JAJAJAJAJAJAJA. –No podía evitarlo era una broma simple pero a ella le encantaba.

R: La madre que te pario. –Pero también rio. -¿Por qué no lo dices y ya?

Q: ¿Decir qué?

R: Que me echas de menos…

Q: Eso te lo digo cada vez que respiro vida mía… Nunca me parece suficiente cuando se trata de ti y de mí. –Era impresionante como solo ella podía hacerla sentir de esa manera y como con tan solo un mensaje podía alegrarle el día.

R: Pues… Creo que tampoco podre ir yo hoy. –Dijo triste.

Q: Lo entiendo, desearía que estuvieras conmigo pero sé que es un momento difícil así que tu solo estate hoy en casa y ayuda en lo que puedas. –Le entristecía no verla pero sabía que lo primero era lo primero.

R: Pero… ¿Que pasa contigo? ¿Acaso tienes planes?

Q: ¿Lo dudabas? Voy a irme con mi amante por ahí… Pero eso no interesa ahora, dime que me quieres.

R: TE QUIERO,TE QUIERO, TE QUIERO, TE QUIERO, TE QUIERO, TE QUIERO, TE QUIERO… -Tocan la puerta de su habitación y su padre Hiram entra. –¡PAPA! –Le avergonzaba esa situación.

Q: ¿PAPA? –Sonreía y se mordía el labio hasta que oyó eso y frunció su ceño.

R: Perdona es que mi padre a entrado de repente, espera cariño. –Se aparto el aparato de su cara y lo tapo con la mano. -¿Qué quieres?

Hiram: Siento interrumpir este momento pero necesitamos tu ayuda.

R: ¿Mi ayuda? Sois un montón de hombres ahí debajo, no entiendo de que ayuda puedo servir yo. –Dijo extrañada.

H: Tienes 20 segundos para bajar. –Se dio media vuelta y se fue de la habitación cerrando la puerta tras él.

R: Jope cariño… -Volvía a colocar su teléfono en su cara. –El deber me llama, no se para que pero debo ir.

Q: No pasa nada… Hoy quiero que dediques tu día a tu familia porque te necesita, no conozco mucho a tus padres pero si o suficiente para decir que están seriamente preocupados.

R: Que si… ya lo sé… Pero que conste que no se me olvida que debemos hablar tu y yo de las famosas amenazas, me lo tienes que contar todo ¿Recuerdas?

Q: Vale… -Trago saliva. –Hablamos mañana en el instituto.

R: Voy a echarte de menos… Te quiero.

Q: Y yo a ti mi niña, hasta mañana.

Las prisas se notaron en esa despedida, que solían alargarse bastante un día normal. La rubia se sentó en la cama suspirando y dejo el móvil sobre el colchón desinteresadamente y resoplando, un día sin ver a Rachel hacia que le doliera el pecho, no exageraba, lo hacía… el sentimiento de añoro la entristecía hasta tal punto que le dolía su ausencia.

Casi automáticamente y sin poder evitarlo nada mas colgar volvió a venirse a su cabeza lo que anteriormente le rondaba, lo que ella necesitaba era saber más del chico… y una bombillita se encendió en ella, FACEBOOK. Las redes sociales es un sitio donde cuelgas todo incluso tus mayores ''intimidades'' y casi no piensas que una vez ahí todo el mundo lo sabrá todo sobre ti, con ellos compartirás tus vivencias, gustos, pasiones, incluso amoríos… una herramienta muy buena en algunas cosas pero en otras fatal, todo el mundo lo sabrá TODO de ti con tan solo un ''click'' y sobretodo una parte de ignorancia por parte del usuario. Se levanto de la cama y fue delante de su ordenador portátil para teclear el nombre de aquel chico al que quería ''descubrir'' pues se dio cuenta de que no sabía nada de él.

Quinn: Lo sabia… -Sonrió triunfante. –Perfil abierto.

Miles de fotos, comentarios… ya tenía incluso sus dos apellidos, el centro en el que había estudiado, su dirección, número de teléfono, su grupo favorito… TODO al alcance de su mano pero lo que más le llamo la atención fueron las fotos casi recién subidas que había en la cuenta, una discoteca se repetía una y otra vez… su nombre era '' OMNIOS'' y la apariencia de los hombres que rodeaban a James en todas las fotos eran de todo menos agradables, un dato que le pareció muy curioso es que en ninguna de ellas había rastro de Jack y tenía entendido que no se separaban ni para ir al baño. Su dedo pulsaba el ratón pasando de foto hasta que llego a una que le hizo abrir los ojos como platos, ''¿JOE? ¿Qué hacia Joe ahí y por que posa junto a esos chicos?'' pensó. En la foto además de ellos había una chica y un chico, ambos pelirrojos y situados a la izquierda y en la derecha chicos fornidos y musculosos que parecían recién salidos de prisión, o al menos a ella se lo pareció.

Siguió pasando foto por foto hasta que llego a una en la que un grupo musical se reflejaba en su pantalla, unos chicos tocaban instrumentos en un pequeño escenario y uno de ellos era Joe… otro James, ese parecía encargarse del bajo y por curiosidad más que nada bajo la vista hacia los comentarios y leyó de toda clases, los típicos comentarios de algunos, hasta que llego a el que más le llamo la atención, decía así: ''No os lo podéis perder esta noche en la discoteca OMNIOS, entrada gratuita por primera vez y sobre todo lo que pedimos es que todos traigáis ganas de fiesta y de hacer locuras, será una gran noche'' ese comentario venia por parte de una tal Emily que era la chica pelirroja y atractiva que anteriormente había visto en las anteriores fotos, siempre respaldada por esos tipos enormes y el otro chico igual de atractivo y pelirrojo, ella los relaciono como hermanos. Estuvo pasando foto tras foto durante un largo tiempo, alrededor de una hora embobada con cada detalle de la foto, fijándose en los que salían con él, siempre rodeado de tíos fortachones y con malas pintas…

Llego a la foto que estaba esperando para que definitivamente le entrara un temor desesperante, cuando la vio no podía creérselo, James sujetando una pistola entre sus manos con decisión, una clásica 9mm mientras apuntaba a una botella sobre una tabla, después el riendo presumiendo de pistola… un montón de imágenes se amontonaron ante ella mostrándole una persona violenta y peligrosa.

Una decisión puede cambiarlo todo y una tomada en un mal momento puede costarte todo y nada.

Lo supo desde el principio, desde el primer instante que esa idea no lo llevaría a nada bueno pero decidió ir a esa discoteca aquella noche, quería ver la actitud de James pues esto no era una tontería, era su hija… su cosita perfecta la que estaba metida en todo ese asunto y seguiría a ese chico al final del mundo, incluso le plantaría cara si fuese necesario para ver con quien se las estaba viendo. Solo tenía que aprovechar las camisetas que Rachel había dejado en casa y que tenían ese look descuidado que sin ninguna duda te pedían en aquellos sitios, iría se daría una vuelta y volvería a casa temprano, no tenía nada que perder tampoco… Le dejaría una nota a su madre en la cocina mintiéndole y diciéndole que estaría en casa de Kurt hasta tarde y luego tan solo tendría que llegar sigilosa y su madre ni se enteraría de nada.

Se levanto de la silla y fue hasta el cajón del armario donde guardaba las cosas de la morena:

Q: Voy a descubrir que se trae ese entre manos… -Decía en voz baja y convenciéndose a sí misma.

No hay que confundir la valentía con la idiotez y ella se estaba metiendo en la boca del lobo.

oOo

-Sal… Pimienta… ¡NO JODER ESO ES AJO! –Se reprochaba a si misma mientras introducía en la salsa los ingredientes adecuados.

El timbre sonó y ella soltó el libro se cocina de entre sus mano y con cara de fastidio bajo el fuego antes de dirigirse a la puerta de entrada. Atravesó el largo pasillo y abrió la puerta sin esperarse lo que iba a encontrarse.

Anna: Buenas noches Kate. –Sonrió falsamente ocultando toda la tristeza que llevaba dentro.

Kate: Hola… -Sonrió de oreja a oreja. –Hace bastante que… no venias.

A: He estado haciendo unas cosas sin importancia. –Se encogió de hombros. -¿Puedo pasar?

K: Si… claro. –Reacciono y se aparto de la puerta. –Estás en tu casa, ya lo sabes.

A: ¿Estas cocinando? –Olfateo.

K: Si… bueno, ahora me he aficionado a todo esto de la cocina, las plantas. –Señalo con la cabeza al salón, tenía en todas las habitaciones de la casa algunas plantas para darle un aire de tranquilidad. –Pero sobre todo al deporte.

A: Vaya… la casa se ve mucho más animada. –Sonreía. –Pero pese a tus cambios me tienes un poco decepcionada.

K: ¿Yo? –Adelantaba unos pasos. –Dios… sigamos en la cocina porque se me va a fastidiar la cena. Si… quítate el abrigo y la bufanda, ya sabes dónde ponerlo. –Se encamino con rapidez a la cocina dejando a la otra atrás.

A: Madre mía… Tu de ama de casa, que poco te pega querida. –Avanzaba sonriente siguiendo los pasos de su ex mujer.

Todo iba bien hasta que se dio cuenta de que en las paredes ya no había fotos de ellas dos, todas eran de Kate sola o acompañada bien sea por su hija, amigas u otros familiares. Le entristeció pero la entendía.

K: Bien… -Se giro después de haber movido la salsa y se apoyo en la encimera. -¿Y que se supone que te pasa para tenerme tan decepcionada?

A: El otro día tú fuiste a mi casa, aporreaste la puerta, soltaste un discurso y prometiste que irías día tras día hasta que te respondiera. –Se sentó en la silla, estaba agotada y esa sensación de pesadez se adueñaba de ella. Sonreía para disimularlo.

K: ¿Estas decepcionada por que fui o por lo que dije? –Agacho la cabeza.

A: Por ninguna de las dos. –La miro tiernamente. –Sino porque no volviste a ir.

K: Lo pensé y realmente no me importa lo que quiera que te este pasando. –Suspiro. –No me malinterpretes, me encantaría saberlo pero estamos divorciadas y entiendo que pienses que lo que pase o deje de pasar en tu vida no me importa.

A: Te importa mucho… -Se llevo las manos a la cabeza. –Solo venia a estar contigo… te echo de menos.

K: ¿Te apetece quedarte a cenar? –Pregunto más cercana.

A: Cásate conmigo Kate. –Lo dijo con los ojos cerrados y decidida.

K: ¿Co... Cómo? –Se agarro a la encimera y abrió los ojos como platos.

Anna decidió no responder a esa pregunta y dejar en silencio la habitación, solo se oía el pesado ''tic tac'' del reloj y la salsa hirviendo.

oOo

''La vida es eso que va sucediendo mientras te empeñas en hacer planes'' decía Lennon y era cierto. Probablemente lo mas cierto que había escuchado y que se le pasaba ahora a ella por la cabeza.

Caminaba a trompicones por ese ''polígono'' desierto y casi abandonado, oía como sus pies se arrastraban con cada paso que daban pero también su respiración entrecortada entremezclada con jadeos dolorosos. Miraba de un lado a otro con la esperanza de encontrar a alguien que pudiera ayudarla, antes de que el que estaba buscándola la encontrara y pudiera acabar con lo que había empezado. El ambiente era frio y húmedo, sabia que se aproximaba una gran helada debido a que sentía el viento darle en la cara y dejarla entumecida.

Oyó un ruido y se giro asustada, fue a girar su cabeza para volver a su andar cuando un mareo le atizo y le hizo caer de rodillas llevándose de nuevo la mano a la herida de su hombro. Sangraba a gorgorotones y caía dejando un rastro de sangre por donde había venido, rendida se tumbo de lado dolorida, sabia como había llegado ahí y rompió a llorar desesperada, maldecía todos sus errores, maldecía todas esas decisiones y maldecía la bala que le había atravesado y que poco a poco la estaba desangrando en una calle sin vida y con apenas luz. Tenía miedo, mucho miedo, no quería morir… dolía demasiado hacerlo, quería volver a casa y tumbarse en la cama junto a ella… su niña. Cerró los ojos fuertemente he intento relajar el brazo pero sintió como algo que le rozaba los pómulos con dulzura y luego oyó hablar.

-Mi vida… -Decía una voz dulce.

Ella abrió los ojos he ignorando el charco de sangre que ahora le rodeaba se fijo en los ojos que había frente suyo.

-Ayúdame. –Decía entre lágrimas.

La chica se acerco un poco más a ella hasta que su pelo quedo a escasos milímetros del charco de sangre que poco a poco de extendía.

-Lo siento pero no hay nada que hacer. –Cerró los ojos como si le doliera.

-Dijiste que me protegerías, que nunca me pasaría nada… -Lloraba. –Ayúdame por favor. –Decía con desesperación mientras sus ojos empezaban a fallarle.

-No puedo, ya está aquí... –Lo dijo bajo he incorporándose. La miro a los ojos. -¿No lo oyes?

A lo lejos, en el eco se oía una pistola cargándose y un hombre que caminaba con ganas hacia ella, esa voz la llamaba burlona ''¿Dónde estás?'' ''¿No quieres apuntarte a la fiesta?''

-No te vayas, ayúdame. –Decía desesperada y con la voz casi desvaneciéndose.

Justo ahí fue donde se dio cuenta que no había chica a la de hablar, que aquella chica a la que tanto quería estaría en casa durmiendo bajo sus sabanas, mañana iría al instituto en paz, y allí se enteraría de lo sucedido, o eso quería esperar. Se arrepentía de todos los ''Te quiero'' que nunca le diría de todos los abrazos que jamas se darían, de todos los besos que nunca de regalarían, de las noches mirándola dormir que nunca viviría.

Unos pies se plantaron ante su cabeza y un silencio interrumpido por los quejidos doloridos de ella.

-¿Oyes eso? ''TIC TAC TIC TAC'' es el sonido de tu vida que se agota. –Dijo una voz masculina y familiar.

Y fue ahí cuando se arrepintió de todo.

''Las lágrimas más amargas que se derramarán sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas''

SIENTO DE CORAZÓN HABER TARDADO TAAAAAAAAAAAANTO TIEMPO EN ACTUALIZAR PERO ESTE CAPITULO ES REALMENTE IMPORTANTE Y ÚLTIMAMENTE LA INSPIRACIÓN SE HA TOMADO UNAS VACACIONES. TENDRÉ QUE PONERME UNAS PAUTAS PARA ASI ACTUALIZAR TODAS LAS SEMANAS Y NO TENEROS TANTO TIEMPO ESPERANDO, LO PROMETO ;)

ES UN CAPITULO QUE DICE MUUUUUUCHISISISISIMO DE LA HISTORIA, ES MAS, AQUÍ CREO QUE OS LO ESTOY DICIENDO TODO. HAY QUE FIJARSE EN LOS PEQUEÑOS DETALLES.

PODRÍA LLENAROS DE PREGUNTAS AQUI AHORA Y ANIMAROS A QUE ME LAS RESPONDIESEIS EN LOS COMENTARIOS PERO PREFIERO QUE OS LAS FORMULÉIS VOSOTRAS SOLAS Y ME DEIS VUESTRAS TEORÍAS.

ESTO ES PARA LA COSITA PEQUEÑITA QUE ME ALEGRA EL DIA, PORQUE LA QUIERO MUCHÍSIMO Y NOS QUEDA MUCHO POR VIVIR :)

UN BESO Y UN ABRAZO.

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