—Señor, aquí tiene lo que me pidió —espeta una joven con cientos de papeles, archivos y folios que el rubicundo le pidió para agilizar el trabajo pendiente desde su última estancia en Rusia.

Draco se encontraba muy sumido en sus pensamientos debido a que su mujer estaba casi a punto de dar a luz. No podía borrar de su cabeza la última escena que compartieron en su alcoba antes de partir hacia el lugar donde vivía su abuelo Abraxas Malfoy. Gracias a la insistencia y terquedad de su esposa, aceptó viajar por un par de días.

—"Gryffindor tuvo que ser" —pensó al recordar su rostro de enfado al estar ella presente cuando su abuelo (de favor) le pidió acudir a su empresa para auxiliarlo con sus cuentas y él rechazó la propuesta.

Ese sentimiento que lo estaba embargando desde la mañana, no le permitía concentrarse al cien en su tarea. Desde el momento que tomó la ducha hasta arribar a la oficina, lo estaba consumiendo por dentro. Y lo peor era que solo lo sentía cuando tenía que ver algo con su mujer.

—Señor —volvió a repetir la joven asistente por encima vez. Si que el nieto del dueño estaba muy distraído, pensó la joven.

— ¿Eh? —fue lo único que emitió el ojigris.

Al percatarse de su trance, sacudió la cabeza para volver a la realidad. Observó el alterón de archivos sobre su escritorio.

—Gracias —contestó mostrándole su mejor sonrisa de adonis.

La secretaria se sintió a morir y casi se derrite ante ese gesto inconsciente de coqueteo que el rubio le dirigió por su distracción.

La escena fue interrumpida por los pasos de un hombre longevo que irrumpió en el interior de la oficina que una vez él ocupaba cuando tenía las fuerzas y ganas de levantarse para ir a su trabajo.

—¿Interrumpo algo? —preguntó Abraxas recargando todo su peso sobre el bastón de acero que lo ayudaba a mantener el equilibrio de su cuerpo al caminar.

—Claro que no abuelo —contestó Draco un poco molesto al oír el tono pícaro que su abuelo utilizó para formular la pregunta.

¿Qué no sabía que él ya no tenía ojos para nadie más que no fuera su esposa ahora? Reconocía que el tiempo que vivió en Rusia pasaba todas las noches con una mujer diferente para cada una de ellas, pero eso había quedado en el pasado desde la primera noche que hizo suyo, no de buena manera, el hermoso cuerpo de infarto que poseía Hermione Granger.

—Los dejo solos, con permiso —habló la joven desapareciendo al cerrar la puerta de la oficina principal.

Abraxas sonrió de lado a percatarse del fastidio de su nieto. Lo conocía perfectamente. Podría decir que lo conocía incluyo más que el propio Draco Malfoy creía conocerse a sí mismo.

—¿Necesitas algo? —le preguntó Draco a su abuelo volviendo a sus asuntos pendientes.

Sin ignorar, obviamente, ese sentimiento que oprimía su pecho.

—Recibí una llamada de Londres mágico. —Soltó de golpe haciendo que el rubio se congelara por unos segundos —Es tu esposa. —le dijo provocando que su nieto se colocara de pie en un solo movimiento —Ha nacido tu hijo —le informó observando como el rostro del rubio se iluminaba de felicidad.

No supo en qué momento ocurrió, pero su nieto ya lo tenía privado del suelo al mismo tiempo que daba vueltas con él en sus brazos.

—¡Que felicidad! —gritó Draco regresando a su abuelo al suelo —¿Cuándo pasó, a qué hora? —preguntó desesperado por salir directo a Londres.

—Hace apenas un par de minutos. Anda, tienes que presentarte ante tu primer hijo —alentó Abraxas permitiéndose acariciar el rostro de su nieto. Draco solo cierra sus ojos grises permitiéndose disfrutar del gesto por parte de su abuelo —. Estoy muy orgulloso de ti, Draco, le has demostrado al mundo que estaban equivocados respecto a ti.

El rubicundo solo sonríe a forma de contestación.

—Gracias a esa chica, lo has logrado —espetó Abraxas refiriéndose a Hermione —. Porque solo ella ha ocupado tu corazón desde aquel día que la viste por primera vez en Hogwarts. Y ahora, te da la dicha de ser padre —finalizó besando la frente de su nieto.

—Necesito irme ya —contestó Draco tomando su abrigo para salir directo a la red flu más cercana —. ¡Te prometo traértelo el mes que entra! —gritó el ojigris desapareciendo de la vista azul de su verdadero padre.

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Sintió el cálido tacto en su mano de una persona.

"Draco", pensó.

Recordaba haber estado en el jardín de su hogar preparando unas hermosas flores para el regreso de su marido el cual estaba programado para el día siguiente. Le había dolido separase de él por un par de días, pero sabía que su esposo necesitaba un descanso de ella por un corto tiempo ya que las pesadillas que la abordaban por la noche lo obligaban a no pegar el ojo por el resto de la madrugada. En ellos, solo visualizaba a Bellatrix con su vista negra fija sobre su vientre crecido y sosteniendo una daga afilada lista para atravesarla. Despertaba alertada y suplicándole a Bella dejar vivir a su hijo. Draco siempre la envolvía en sus brazos diciéndole que todo era solo un sueño. Entonces comprendió las palabras de Luna en aquella conversación que sostuvieron respeto a la identidad de Rob. Cuando de pronto, un líquido cristalino brotó de su entrepierna dándole a entender que su hijo quería nacer ya. Llamó a su mejor amiga, Ginny, y esta la llevó de inmediato a San Mungo donde dio a luz a un hermoso bebé rubio con los mismos ojos de su padre.

—Despierta dormilona —susurró Draco al oído de su mujer —. Ya babeaste toda la almohada y me la cobrarán doble —bromeó el ojigris arrancándole una sonrisa a su esposa quien aun tenía los ojos cerrados.

Al oler el embriagador perfume de su marido y sentir como este juntó sus labios con los suyos, se sintió la mujer más feliz y afortunada del mundo mágico y muggle. Con cuidado, envolvió sus brazos al cuello de su marido y lo presionó más contra su boca profundizando el beso lo más posible. Draco solo se dejo llevar por el momento. Oler el aroma que desprendía el cabello castaño de su esposa lo incitaba a quererle hacer el amor ahí mismo pero recordó el estado de su mujer.

—Te he extrañado muchísimo —expresó Hermione al momento que rompieron el acto para verse directo a los ojos.

—Yo más —contestó el rubio acariciando la nariz de su mujer con la suya —. No sé como me deje convencer para alejarme de ti —le reprochó como un niño al cual lo privan de un dulce.

—No deseaba continuar tortúrate más con mis gritos y arranques de histeria por las noches—confesó la castaña acariciando el cabello dorado de su marido.

—Eso fue lo que juré antes el altar cuando nos casamos, ¿recuerdas? —le preguntó haciendo que la joven madre fruncirá su boca tratando de hurgar en sus pensamientos y encontrar ese momento —. "Juro protegerte en la salud y en la enfermedad, en el babeo y ronquido de las mañanas, etc" —. Rió el rubicundo observando el gesto de enojo que formó su mujer ante las últimas palabras.

—¡Draco! —gritó enojada al no poder enojarse con su marido.

El ojigris la besó para tranquilizarla.

—Te amo —agregó para lograr su cometido el cual por supuesto logró.

De pronto, el balbuceo de un infante hizo reaccionar a los recién padres.

—Felicidades, Sr. Malfoy, es un bebé encantador —informó la enfermera entregándole a su primogénito.

Draco hesitó por unos segundos ya que había perdido la práctica con los bebes. Claro, si el último bebe que tuvo en sus brazos fue Rob y este ya tenía casi cuatro años de edad. Al conectar su vista gris con la misma de su hijo, sintió como si el mundo se desvaneciera por siempre. Sólo él, su esposa y su hijo vivían en él. Nunca pensó que el sentimiento mas grande que embargaría en él seria el de ser padre y esposo de personas tan maravillosas. Por fin su mundo oscuro había desaparecido al ser iluminado por el cálido brillo que desprendía la mirada inocente y pura de su hijo.

—Hola campeón, soy yo, tu padre Draco —se presentó ante él como si de una persona mayor se tratara. El bebé tomó el dedo índice de su padre entre sus manitas a sinónimo de respuesta.

El rostro de Draco se iluminó de felicidad infinita.

Hermione grabó esa escena en sus recuerdos. Draco Malfoy, el hombre más temido y poderoso del mundo oscuro, derrotado por el amor de una sangre-sucia la cual le había dado la dicha de ser padre.

—Y esta es Hermione, tu madre y el amor de mi vida. Y de la tuya de ahora y para siempre —introdujo el rubio acercando lo hacia la castaña.

La ojimiel solo se limitó a sonreír ante las palabras de su marido.

—Te amo, Hermione —finalizó el rubio depositando un beso sobre la frente de su mujer la cual acariciaba el rostro de su hijo.

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—Es idéntico a Draco —informó Luna con el pequeño heredero Malfoy sobre sus brazos—. Mira Rob, tu nuevo primo —dijo Luna haciendo que el pequeño pelirrojo observara al bebé en sus brazos. El niño solo sonrió con alegría al verlo

—Sí, es igualito —agregó Theo no muy convencido.

—Cuida tu tono, Theo —advirtió el padre de la creatura.

Los presentes sonrieron con gracia. Incluso el pelirrojo mayor que se encontraba atacado en una esquina de la sala evitando todo contacto con los presentes. Especialmente de la rubia quien sostenía al pequeño rubio en sus brazos. Hermione al ver esto, se sostuvo de pie con la ayuda de su marido y caminó hasta llegar ante él.

—¿Cómo has estado? —le preguntó haciendo respingar a su amigo ya que este no había notado cuando se colocó de pie y mucho menos cuando se acercó a él.

Ron dio un rápido vistazo a la rubia de nuevo. Hermione comprendió todo de inmediato. Las cosas entre ellos no se pudieron reparar.

Soltó un suspiro entristecedor.

—Bien —contestó secamente volviendo su vista hacia el hermoso jardín la mansión Malfoy. De pronto, unos pequeños brazos se enredaron en las piernas del pelirrojo, este sonrió con alegría al saber de quién se trataba. Con delicadeza, se llevo a su hijo Rob hasta la altura de su rostro.

El pelirrojo menor lo abrazó con fuerza hasta dejar reposar su cabeza sobre su hombro izquierdo disfrutando del momento. Ron aspiró con amor. Amor por su hijo.

Hermione acarició la espalda del hijo de su mejor amigo. No tuvo que preguntar nada ya que pareció que el pelirrojo mayor leyó su mente.

—Luna y yo acordamos quedarme con Rob el verano y ella el resto del año —explicó Ron sin despegar la mirada de la madre de su hijo.

Hermione no dejo pasar ese momento desapercibido.

—La sigues amando, ¿cierto? —le preguntó provocando que el ojiazul se sobresaltara.

—Ella ha iniciado una relación con ese Nott — respondió con un tono entristecedor que embargo el pecho de la castaña —. Además, ella misma me dijo que todo lo que una vez sintió por mí, se había desvanecido con mi engaño y traición —Hermione sonrió —. No deseo dañarla más —confesó ejerciendo más fuerza en el abrazo que compartía con su hijo.

—Son solo palabras —refutó la joven madre —. Claro que el amor se puede transformar en odio, pero nunca desaparecer ese amor por esa persona —confieso fijando su vista miel en la figura de su marido el cual le daba la mamila a su hijo.

Ron miró hacia el lugar que miraba su amiga.

—Demuéstrale a Luna que has cambiado. Que de corazón quieres estar con ella y tu hijo. SU hijo de ambos —alentó Hermione.

Ron solo suspiró con indecisión.

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—Draco, ¿A dónde me llevas? —preguntó una Hermione vendada por los ojos y la cual caminaba al compas de los pasos de su marido.

—Eres una desesperada, Hermione —renegó el rubio cuidado de no hacer tropezar a su mujer.

Hermione podía sentir el aire correr por su rostro y cuerpo. Sabía que se encontraba en el jardín pero no en el cercano de su casa; sino el cual estaba cerca del lago.

—Ya casi llegamos —espetó el rubio forzando a su mujer caminar sobre el pequeño malecón situado casi al centro del lago.

La ex Gryffindor sintió temor al pisar algo sólido y blando con sus pies descalzos. No desea caer al lago y pescar un resfriado ese día. No lo deseaba porque quería darle una noche de pasión a su marido la cual, estaba segura, no tenía desde hacía más de seis meses debido a su embarazo.

—¿Lista? —le preguntó el rubio a su mujer —. ¡Sorpresa! —gritó el ojigris con entusiasmo ya que era la primera vez que hacia algo así.

La leona se quedó paralizada. Frente a sus ojos miel se encontraba una manta sobre el malecón simulando un lindo día de campo. Vino, rosas y velas flotaban alrededor del lugar. Era perfecto.

—¿Te gustó? —le preguntó el rubio nervioso —. Sé que no es perfecto porque no estoy acostumbrado a hacer este tipo de cosas pero…—los labios de su esposa se apoderaron de los suyos.

Se besaron por un largo tiempo donde el amor de ambos flotaba por el aire. El sentimiento que compartía era más poderoso que cualquier maldición que pudiera recibir uno por el otro.

—Es el mejor detalle que he recibido en todo mi vida —confesó la joven madre conectando su mirada miel con la gris de su marido.

—Qué alivio que se encantó.

—Me encanta todo lo que venga de ti.

—Venga, tomo asiento —Draco ayudó a su esposa a tomar asiento debido a su estado.

—¿Cómo se te ocurrió este lugar? —quiso saber la castaña.

—Es un secreto —respondió Draco abriendo una botella de vino al mismo tiempo que le servía una copa a la madre de su hijo —Solo poco ya que no puede comer ni beber mucho —recordó el rubio —. ¿Salud?

Hermione se posesionó de su copa y brindó con su marido.

—¿Por qué brindamos?

—Por nosotros, nuestro amor, y obviamente por el hijo tan hermoso que me has dado —exclamó el ojigris dándole un fugaz beso a su mujer. —¿Hay algo más?

—No lo sé, dímelo tú.

—Oh, casi lo olvido —dijo el rubio sacando de su bolsillo izquierdo una especia de caja —. Es para ti —le dedicó el detalle. La leona lo tomó entre sus manos —. Ábrelo.

Hermione obedeció.

—¡Draco, es mi…! —pero no pudo terminar ya que se abalanzo sobre su marido para besarlo con locura y amor desenfrenado. Después de unos minutos, se separaron debido a la falta de aire en sus pulmones —Por Merlín, pensé que lo había perdido ese día en…ya sabes dónde.

—Y lo hiciste. Savannah me lo regresó un día después de lo sucedido. Ella partió a Italia para reunirse con su familia.

Hermione no sintió nada al oír a su marido pronunciar el nombre de su antigua rival.

—¿Cómo esta ella? —quiso saber la castaña.

—Un poco dolida y arrepentida por el dolor que provocó a todos quienes la querían de verdad.

—¿Y tú? —Hermione mantuvo la respiración.

Draco la penetró con su mirada de acero.

—Maravillado de tenerte a mi lado —contestó haciendo que la castaña respirara de nuevo.

—¿Me ayudas a ponérmelo?

—Claro, amor —respondió Draco acercándose a su mujer al mismo tiempo que le dejaba colgar la cadena que su padre le había obsequiado en su cumpleaños y la cual había perdido aquel día que la secuestraron —Listo.

—Gracias —a respuesta, su marido beso su cuello.

—Abre el dije. Hay algo dentro él que quiero que obtengas.

La ex Gryffindor obedeció de nuevo las órdenes del padre de su hijo. Al momento de hacerlo, una rayo color verde escapó de su interior y se postro en los ojos miel de la castaña. Después, se formó una serpiente color verde y un león color rojo. La serpiente se enreda en el león convirtiéndose en un mismo. Hermione observaba maravillada la escena. Draco sonría con amor al mismo tiempo que la mantenía abrazada por la espalda y depositaba cortos besos sobre su cuello y hombros. Al final, las imágenes regresaron al interior del dije en un solo mismo.

—Es hermoso —espetó la castaña fascinada por el detalle de su marido —Eso quiso decir que…

—El león capturó el frio corazón de la serpiente hasta convertirlo en un animal indefenso y con sentimiento por el resto de sus días junto a él.

—¿Eso es lo que yo he hecho con tu corazón?

—Eso y mucho más, mi ratón de biblioteca.

Hermione giró su rostro hasta encontrarlo con el de su marido. Este la besó con pasión y lujuria.

—Mi cuerpo morirá algún día, pero mi amor por ti nunca se extinguirá. Eso te lo juro, Hermione Granger.

—Mi cuerpo también morirá algún dia, pero mi alma y mi amor siempre te pertenecerán, Draco Malfoy.

Y así, a la luz de la luna y las velas flotantes, los amantes se expresaron su amor eterno hasta que alguno de los dos dejará de existir primero para el mundo mágico.

FIN

N/A: Noooooooooo! Hola, soy yo de regreso. ¡Por favor no me maten! Sé que la espera ha sido muuuyyy larga esta vez y lo siento muchísimo pero no estaba lista para terminar esta historia.

La última escena me encantó muchísimo ya que me inspiré en el final alternativo de "Orgullo y prejuicio". Les agradezco a todas esas personitas hermosas que me siguieron desde el principio de esta aventura hasta el final de ella. Sin ustedes no hubiese podido lograr concluirla. Ha sido difícil pero no imposible. Espero y el final haya sido de su agrado y si no, háganmelo saber ya!

Espero poder concluir la otra historia que tengo pendiente pero creo que me será imposible ya que estoy concentrada en mi libro el cual ya casi concluyo (la primera parte de tres). Su nombre es "Humanoide" y si alguna está interesada en leerlo, háganmelo saber atreves de sus comentarios.

Y sin más que decir, me despido deseándoles lo mejor del mundo!

Arriba DRAMIONE4EVER!

Atte. Damián Malfoy. :D