Gracias a Takehiko Inoue por crear este increíble manga, todos esperamos una continuación.
CAPITULO 36
-Es una locura. -terció Mitsui una vez más. Se encontraba apoyado en la mesa del salón de la casa de Sakuragi y parecía preocupado.
-No, no lo es. -replicó Okuso, que estaba enfrente del triplista, sentado en uno de los sillones de Sakuragi. El resto de la pandilla estaba repartida en diferentes lugares de la estancia, pero todos contemplaban a Mitsui.
-No hay otra opción. -continuó Takamiya.
-Mirad, sé que tenéis la autoestima muy alta y que tenéis mucha experiencia en esto de las peleas, ¡pero esto es diferente! -se exasperó Hisashi -¡Lo que estáis proponiendo es una locura, un suicidio!
-No. -interrumpió Sakuragi, que hasta el momento había estado callado. -Lo que estamos proponiendo es una solución permanente a este puto problema que tú creaste.
-¡Yo no creé nada, de hecho intenté mantener al equipo al margen a toda costa! ¡Por desgracia aún no poseo el don del control mental para dominar la voluntad de la gente! -replicó Mitsui, cada vez más cabreado.
-Puede que tratases de mantener a Shohoku al margen, pero está claro que esos tíos no dejan de molestarnos por su antigua relación contigo. -comentó Noma mesándose el bigote.
Mitsui se incorporó, temblando de rabia mientras trataba de dirigirse al lugar donde estaba Noma, antes de que Sakuragi le echase el brazo por encima.
-Calma Micchi, Noma.
-Mira, creo que hablo por todos si digo que esta situación no le gusta a nadie, pero hay que trazar una línea roja. -intervino Yohei, que hasta el momento no había dicho nada. -Ellos piensan que tú, Shohoku y su entorno es vulnerable a los chantajes y la extorsión y les demostraremos que no es así.
Mitsui lo contempló unos segundos, pensando en lo persuasivo y convincente que podía llegar a ser Mito con sus discursos.
El líder en la sombra, pensó Mitsui. Lanzó un gran suspiró antes de aceptar verbalmente su inevitable destino.
-De acuerdo.
Sakuragi le dio unas palmaditas en la espalda.
-Bien, repasemos el plan.
xXx
-Ah, que gran día hace. -comentó Ayako nada más salir de su casa, donde le esperaba Miyagi. -¿Verdad, Ryota?
-Eh... claro. -pero la mente de Ryota no estaba para el tiempo, si no para la espectacular figura que lucía su novia en el vestuario que había decidido utilizar aquella tarde de verano. Una falda corta azul a cuadros, zapatillas deportivas Nike azules y una camiseta blanca con el estampado de Shohoku.
Es perfecta, pensó embobado.
-Ryota, ¿ocurre algo?
-¿Eh?... ¡Ah, no! Solo estaba distraído pensando en el partido. -mintió el chico.
Comenzaron a caminar hacia la estación.
-Se me hace muy raro que vayamos un partido del capitán Akagi como espectadores y no compañeros. -comentó Ayako.
-Sí... se hace bastante raro. -contestó Miyagi.
Akagi... cada vez que pienso en ti me siento insignificante...El legado que dejaste, lo que representabas... Yo nunca estaré a ese nivel.
Cuando llegaron a la entrada de las instalaciones deportivas de la Universidad Pública de Kanagawa, Ayako se detuvo y miró de un lado a otro. Miyagi la observó entre extrañado y divertido.
-¿Ocurre algo?
-Quedé aquí con Kogure a las 16:30. -respondió la chica. -Ya sabes, para guiarnos por aquí y todo eso.
-Tranquila mujer, no todos somos tan puntuales como tú. -se escuchó una voz a sus espaldas. La pareja se giró y vio allí plantado a su antiguo senpai, compañero de equipo y sub-capitán. El ahora universitario se acercó portando aquella característica sonrisa afable en la cara y le dio un afectuoso abrazo a Ayako y un cálido apretón de manos a Miyagi. -Me alegra volver a veros chicos.
-Lo mismo digo. -contestó Ryota, más contento de lo que habría imaginado.
Los tres se quedaron charlando un buen rato justo en la entrada del pabellón, hasta que Ayako mirando el reloj exclamó:
-¡Vaya, ya casi son las 17:00! Deberíamos ir entrando si no queremos perdernos el inicio.
-Cierto, se me ha ido la cabeza. -se disculpó Kogura mientras comenzaba a caminar haciendo de guía.
-Bueno, ¿y qué tal es el rival? ¿La Universidad Gakushuin no?
-Así es. -contestó Kogure. -Bueno, han logrado colarse entre los 16 mejores equipos universitarios de Japón, malos no son desde luego.
-Cierto, en la universidad el sistema de campeonato es muy diferente al de los institutos. -corroboró Ayako.
-Sí.
-Pues la verdad es que yo no tengo ni idea de como funciona. -comentó algo avergonzado Ryota.
-Las 47 universidades con equipo de baloncesto participan en tres ligas regulares divididas por regiones. De ellas, las 16 universidades con mejor balance de victorias-derrotas participan en los playoffs, la etapa posterior a la liga regular que decide el campeonato. El equipo con mejor balance de esos dieciséis equipos se enfrenta al equipo con peor balance y así sucesivamente. Tres partidos por eliminatoria, el equipo con mejor balance tiene dos partidos en casa. -explicó de carrerilla Kogure. Cuando vio la boca abierta de Miyagi sonrió. -Es que de tanto repetirlo Akagi se me ha quedado a mi.
-Pues yo creo que todo sería menos complicado si el sistema fuese como en el Nacional de bachillerato.
-Sí y no. Es cierto que sería más cómodo por el tema de viajes y etcétera, pero es muy difícil estar dos semanas completas sin estudiar cuando estás en la universidad. Por eso se hace así, para intentar compaginar de la mejor manera exámenes y deporte.
-¡Ya salen los dos equipos! -exclamó Ayako emocionada, como si esta fuese la primera vez que visitase un pabellón. Los dos chicos dejaron de hablar para acercarse a la zona donde se había sentado Ayako, bastante cerca de la pista. -¡Ahí está Akagi!
Y era cierto, allí estaba el legendario capitán de Shohoku, vestido por primera vez en casi cuatro años con una camiseta distinta a la de Shohoku. En su rostro portaba su habitual expresión seria y concentrada, aunque por la frecuencia en la que se frotaba las manos se podía deducir que estaba nervioso.
-Es el único novato en salir en el quinteto inicial. -comentó Kogure en un tono que Ayako y Ryota no dudaron en catalogar como profunda admiración. -Y mirad, en el banquillo están Hanagata y Fujima, los otros dos novatos que han logrado permanecer en el equipo.
Al parecer se habían perdido el calentamiento de los dos equipos, pues los jugadores que saldrían de inicio ya estaban vestidos de corto. El uniforme de la universidad de Kanagawa era de color negro con rayas rojas en los laterales. Por el contrario, el de Gakushuin era blanco, azul y con detalles amarillos.
El árbitro llamó a los dos capitanes del equipo, que atendieron atentos sus instrucciones. Después chocaron los puños como marcaba el protocolo y el capitán de Shohoku se alejó, pues le tocaba a Akagi saltar por hacerse con la primera posesión. En cambió, el capitán de Gakushuin se quedó. Era el pivot del equipo y tenía un aspecto imponente, debía de tener unos 21-22 años y llegaba a los dos metros.
-Vaya, el pivot del equipo rival impone bastante. -comentó Ayako. -Incluso lleva barba.
-Es Masao Kawaguchi. -señaló Kogure, menos efusivo que antes. -Es uno de los jugadores más duros de todo Japón.
-Vaya... pues yo no le conocía. -dijo Miyagi.
En realidad apenas conozco cosas del baloncesto universitario... Debería tener más conocimientos si el año que viene quiero continuar jugando.
-¡Mirad, ya saltan! -les avisó Ayako.
A pesar de que el tal Masao era un poco más alto que Akagi, este logró tocar la pelota también, por lo que la pelota no fue ni hacia un bando ni hacia el otro, quedando muerta en el centro de la pista. El alero de Kanagawa, más rápido que nadie, se hizo con ella e inició un rápido contraataque que finalizó con un tremendo mate de este. El pabellón animó con muchas ganas la jugada.
-¡Que pasada! -exclamó Ayako entre los gritos.
-Ese es Takuya Aikawa, uno de los jugadores clave del equipo.
Miyagi no dijo nada, pero por dentro... I-increíble... que rapidez y potencia en todos los movimientos.
A penas habían transcurrido quince segundos de posesión de Gakushuin cuando estos respondieron con un bonito triple del base como respuesta a la anterior jugada de Kanagawa. El partido continuó en el primer cuarto igual, en un continuo tira y afloja entre los dos equipos, pero sin que el juego interior cobrase relevancia en ninguno de los dos equipos, por lo que Akagi apenas tuvo protagonismo. En el segundo cuarto entró Hanagata por Akagi para darle descanso a este último, con el marcador 22-20 favorable a los locales.
Estaban llegando al final de la primera parte cuando sucedió la jugada más polémica del partido. En un lanzamiento exterior de Kanagawa, Masao Kawaguchi se hizo con el rebote defensivo pero en el salto arrolló a Hanagata, que acabó en el suelo y con una ceja rota. Al parecer Masao le había propinado un codazo de forma "involuntaria". La acción se saldó con falta personal de Masao y tiros libres para Hanagata, pero como este no podía continuar tuvo que entrar Akagi, el otro equipo del equipo, a lanzar los tiros libres.
-Vamos Akagi... tiros libres para empatar. -murmuró Kogure, visiblemente tenso.
El antiguo capitán de Shohoku se tomó su tiempo antes de lanzar el primero, pero cuando lo hizo, este traspasó limpiamente la red.
-¡Bien! -animó Ayako.
Para el segundo volvió a repetir el mismo ritual... Y volvió a anotar. 38-38.
-¡Muy bien Akagi! ¡Los dos primeros puntos! - continuó Ayako, a pesar de que su ex-compañero era casi imposible que pudiese escucharla.
-Tranquilos... Akagi ya ha cambiado el chip. -comentó Kogure medio sonriendo. -Miradle la cara.
La pareja hizo lo que su amigo les sugería y allí la vieron. La cara ceñuda y concentrada que tantas ocasiones habían visto en Shohoku.
-¡Último ataque! ¡Defensa! -pedían los simpatizantes de Kanagawa.
Gakushuin movió la pelota con rapidez de un lado a otro, hasta que terminó en el poste en las manos de Masao Kawaguchi, que estaba marcado por Akagi.
-¡Sin miedo Akagi! -le gritó su capitán, que era el base del equipo.
Masao intentó hacerse hueco en la pintura a base de empujones y codazos, pero finalmente cuando trató de lanzar, llegó el tapón de Akagi.
-¡El tapón mata-moscas! -gritaron los tres mientras se levantaban como una exhalación. Desde allí arriba escucharon el grito de guerra de Akagi. La primera parte terminó así, en empate y con el empujón anímico de la gran defensa de Kanagawa en la última posesión de Gakushuin.
-Es muy importante ganar hoy... si no Gakushuin podría cerrar la eliminatoria en su pabellón. -explicó Kogure.
-¡Hey, estáis aquí! -sonó una delicada voz a sus espaldas. Los chicos se giraron y vieron allí a Haruko, resoplando y con cara de frustración.
-¡Haruko! -contestaron ellos, sorprendidos ante la interrupción de la más pequeña de los Akagi.
La chica se acercó y se sentó al lado de ellos sin decir nada, tratando de recuperar el aliento. Cuando lo hizo, se sonrojó y dijo: -Es que he recordado tarde que hoy era el partido de mi hermano, he perdido el primer tren y he tenido que venir corriendo.
Ayako resopló burlona.
-Que haremos de esta cabecita.
-¿Cómo van?
-Empate, pero tu hermano está jugando bastante bien. Acabas de perderte un increíble tapón al pivot del otro equipo.
-Maldita sea. -se quejó amargamente Haruko.
-Por cierto, ¿donde estaban los chicos finalmente? -preguntó Ayako en referencia a la banda de Sakuragi.
Haruko dio un respingo.
-Eh... pues resulta que entraron en un salón de juegos recreativos y se les fue totalmente de la cabeza. ¿Vaya despistados no? -y forzó una risita poco convincente, aunque al parecer efectiva.
-Mirad, ya vuelven -avisó Kogure.
En efecto, los dos equipos regresaban a la pista y en cuanto Haruko vio a su hermano, comenzó a animarle.
-¡Venga Takenori! ¡Tú puedes!
Su hermano, que se estaba ajustando los cordones de sus Reebok, no le escuchó.
-Novato -le llamó Masao. - Vas a pagar caro lo de antes.
Akagi se lo quedó mirando unos instantes en silencio, y cuando quedó a su altura después de acercarse al circulo central contestó:
-Lo dudo.
El salto en esta ocasión lo ganó Akagi para su equipo con claridad, que centró su ataque en él. En cuanto Takenori recibió de espaldas a canasta, notó la presión del cuerpo de Masao, que era ligeramente más grande que él. Después de retener la pelota unos segundos el escolta del equipo rival acudió a presionarle junto a Masao. Akagi sonrió y se la pasó a su compañero Haruki Fuchida, el jugador que había quedado libre de marca. Este ejecutó un bonito triple.
-Buen pase Akagi. -le felicitó este cuando regresaban a la defensa.
Ese bastardo... ¿Lo estaba esperando?, pensó Masao enfadado.
A partir de entonces, el partido se convirtió en una exhibición de gran juego en equipo de Kanagawa, sin ningún jugador destacando excesivamente por encima de los demás pero al mismo tiempo todos manteniendo un gran nivel de juego defensivo y ofensivo. A pesar de ello, poco después de iniciarse el último cuarto, Masao volvió a protagonizar una nueva jugada peligrosa, en esta ocasión con Akagi. El ex-capitán de Shohoku había recibido libre de marca debajo de la canasta y cuando se disponía a machacar el experimentado jugador de Gakushuin le golpeó desde atrás brazo y hombro de forma salvaje y deliberada, provocando la brutal caída de Takenori, que se oyó en todo el pabellón. El silbato del árbitro sonó con fuerza.
-¡Hermano! -gritó Haruko desde las gradas, muy preocupada.
-Akagi. -pronunciaron al mismo tiempo Kogure, Miyagi y Ayako, todos muy preocupados también.
Aunque fuese imposible que este los hubiese escuchado desde tan lejos, reaccionó justo en ese momento poniéndose en pie de nuevo. Giró el cuello un par de veces y contempló a Masao con una fría ira.
-¿Estás bien? -le preguntó el árbitro. -¿Puedes seguir?
-Sí.
-Bien. Dos tiros libres.
El pivot inspiró y expiró profundamente antes de cada lanzamiento, anotando ambos y aumentando la ventaja de Kanagawa sobre Gakushuin en seis puntos.
-¡Kazuma! -demandó el pase Masao en la siguiente jugada, recibiendo la pelota de su compañero.
-Quiere amilanar a Akagi. -señaló Ryota.
Ayako sonrió. -Pues no sabe contra quién se las está gastando.
Masao presionó su cuerpo con fuerza contra el de Akagi, tratando de intimidarle en el cuerpo a cuerpo. Finalmente hizo un rápido reverso a la derecha, soltando un gancho que debía acabar en canasta. Al menos así lo pensó el veterano jugador, hasta que vio como la figura de Akagi le había adivinado completamente la finta y se alzaba para taponar su tiro con estruendo. El estadio se vino abajo.
-¡Ese novato de primer año es genial! ¡Yo lo conozco, fue uno de los mejores pivots de todo Japón en bachillerato! ¿¡Ese fue el que estuvo a punto de entrar en la Shintai!?
Los jugadores de Kanagawa salieron en tromba al contraataque, finalizando con una bandeja de Takuya, más rápido que el resto. Gakushuin pidió tiempo muerto y mientras tanto, Haruko y el resto observaron como los miembros de Kanagawa felicitaban a Akagi por las recientes jugadas.
-Akagi está jugando muy bien para ser un partido de tanta presión. -comentó Ayako admirada.
-Lo lleva haciendo todo el año. -respondió Kogure. -Aún no entiendo como los de la Shintai pudieron echarse atrás.
Ryota contempló a su antiguo senpai. -Realmente eso le afectó, ¿eh?
-Sí. -dijo Haruko, para sorpresa de los demás. -Una vez en casa, al día siguiente de que Shohoku hubiese caído contra Aiwa en octavos, el entrenador Sugiyama le llamó para decirle que la beca quedaba anulada al no haber logrado meter a Shohoku entre los ocho mejores equipos del país. Mi hermano nos dio la noticia en la cena, reorganizó sus planes universitarios junto a mis padres aquella misma noche y no ha vuelto a mencionar el tema nunca más, pero a partir de entonces... algo cambió en él, estoy segura.
-Akagi... -murmuró Kogure. Ni siquiera a él, que era su mejor amigo, le había hablado nunca acerca de la verdadera historia sobre su ingreso fallido a Shintai.
El partido se reanudó y Kanagawa, con una ventaja de ocho puntos sobre Gakushuin, no dejó escapar el primer partido de la eliminatoria. Ahora esta se trasladaba al pabellón de Gakushuin, donde si Kanagawa ganaba pasaría a la siguiente ronda. De lo contrario, tendrían que volver aquí a jugárselo todo a una carta.
-¿Vais a esperarle no? -preguntó Haruko.
-Por supuesto. -respondieron a la vez Ayako y Kogure.
Miyagi, sin embargo, permaneció en silencio. Hacía más de medio año que no hablaba con su antiguo capitán en persona y estaba nervioso. Esperaron pacientemente en la salida del pabellón de la universidad hasta que finalmente apareció. Takenori Akagi, legendario capitán de Shohoku. A juzgar por la expresión facial que compuso al verles allí, la sorpresa para él fue mayúscula.
-¡Hermano! -exclamó Haruko, que se lanzó encima de él para darle un afectuoso abrazo. -¡Has estado genial!
-Esto... gracias, Haruko. -respondió él dándole unas palmaditas en la espalda, todavía algo desconcertado por la presencia de Ayako y Miyagi. -¿Qué hacéis aquí chicos?
-Les avisé de que tenías partido esta semana. -explicó Kogure.
-Has jugado muy bien, senpai. -le felicitó Ayako, acercándose con una gran sonrisa en el rostro.
-Gracias Ayako. Aunque técnicamente ya no soy tu senpai.
-Siempre serás nuestro senpai, capitán. -intervinó Miyagi, que hasta el momento se había mantenido a margen. Al aproximarse, hizo la clásica reverencia que se hacía a los superiores.
Por primera vez en toda la tarde, vieron sonreír a Akagi. -No sé si me gusta ver a un capitán de Shohoku tan políticamente correcto.
A partir de ahí la tensión se rebajó y todo el grupo se sentó en la hierba del campus a conversar sobre diversos temas como los estudios, el verano y por supuesto, el baloncesto.
-Hey, mañana no tenemos clases hasta la tarde. -le dijo Kogure a Akagi. -¿Qué te parece si les llevamos al Real Hero?
-¿Qué es eso? -preguntó curiosa Ayako.
-Oh, un pub universitario no muy lejos de aquí, basta con coger el tren.
-Pero ellos sí que tienen clases por la mañana. -intervino Akagi con seriedad.
-Por un día que durmamos menos no pasa nada, ¿verdad Ryota?
-No lo decía por vosotros idiota, me refiero a mi hermana. Ella es la más pequeña de todos nosotros y no voy a permitir que comience con hábitos caóticos en época escolar. -respondió Akagi mientras miraba a Haruko severo. -Te llevaremos a casa primero.
El tono de su hermano no admitía réplica y sabía que no serviría de nada discutir, así que la pequeña de los Akagi asintió sumisa. Durante el viaje a casa de los Akagi el ambiente entre ellos se volvió más tranquilo y silencioso, pues todos sabían que aunque Haruko no había protestado, no estaba de acuerdo con la inflexibilidad de su hermano. Cuando llegaron a la residencia de los Akagi, Haruko insistió en que Takenori pasase a saludar a su madre (pues su padre a esas horas estaba trabajando), pero este se negó.
-Dile que me has visto y que todo me va bien. El domingo me pasaré, lo prometo. -contestó su hermano mayor antes de darle un beso en la frente. -Ten cuidado y estudia mucho.
-Sí, hermano. Adiós, Kogure-san, Miyagi-senpai, Ayako. -se despidió la chica, que miró una última vez antes de entrar en casa.
-¿No te has pasado un poco con tanta severidad? -le preguntó Kogure.
-No. Ella es una estudiante de bachillerato, no puedo permitir que se distraiga con cosas que no le tocan. Y sabes que tengo razón.
-Oye, nosotros también somos estudiantes de bachillerato. -intervino Ayako en referencia a ella y Miyagi. Parecía divertida.
-Vosotros sois un caso perdido.
-Ahh... como en los viejos tiempos. -dijo Miyagi simulando añoranza, lo que provocó las risas del resto.
xXx
Era miércoles y el aula 2-D estaba finalizando la clase de historia, que era la última del día, cuando la profesora Nakamura tuvo que llamar la atención a Kaede Rukawa. Por tercera vez, había caído dormido.
-¡Rukawa! ¡Rukawa!
El chico acabó levantando la cabeza, pero miró desorientado hacia los costados para ver quién osaba interrumpir otra vez su sueño.
Ah no... otra vez la pesada de la profesora Nakamura.
-¿Pero cuantas veces se va a dormir en mi clase? Debería prestarle más atención a mi clase, ya que su media es bajísima. Imagino que ya sabe lo que ocurrirá si suspende cuatro asignaturas. -le dijo la profesora en un patente tono de advertencia.
Rukawa se la quedó mirando fijamente pero no respondió. Había descubierto que de esa forma era mucho más diplomático con sus profesores, pues cuando respondía era para soltar alguna frase escueta que derrochaba indiferencia a raudales. Haruko, desde la lejanía, lo miró preocupada.
Es cierto, Rukawa debe estar otra vez rondando los cuatro suspensos... Eso será un problema.
La clase por fin terminó y mientras Rukawa organizaba su cartera y preparaba la mochila de deporte, la chica le echó valor y se acercó para preguntarle sobre el asunto.
-Eh... esto... perdona Rukawa pero acerca de las asignaturas, ¿cómo vas? -preguntó Haruko, algo temerosa con la posibilidad de que la estrella le contestase de forma cortante.
-No muy bien. -respondió con simpleza Kaede.
-¿A qué te refieres?
-Pues que a falta de una semana para los finales, tengo suspendidas seis asignaturas.
-Oh... bueno, esta tarde podemos buscar una solución entre todos, estoy segura que hallaremos la forma en que las recuperes, como el año pasado. -le dijo la chica, intentando parecer segura.
-Bien. - y sin más, el chico recogió la mochila de entrenamiento, se la colgó a la espalda y comenzó a salir de clase. - Nos vemos.
-C-claro. - contestó Haruko sorprendida, que no esperaba que Rukawa se despidiese.
xXx
El entrenamiento de Shohoku fue bastante suave, veinte minutos trotando por la cancha y después fundamentos básicos como pases, lanzamientos y dribling. El equipo tan solo hacía tres días que había jugado contra Kainan y era necesario hacer un entrenamiento suave. El ambiente reinante era genial, casi todo el mundo gastaba bromas o charlaba amistosamente con los demás. Esta actitud era más notable en el caso de senpais como Miyagi o Ayako, que en la última semana habían estado muy serios a causa del decisivo partido contra Kainan. En cambio aquel día estaban muy sonrientes.
Quizás hablar con Akagi y Kogure no fuese tan mala idea, meditó Miyagi.
Los únicos que apenas habían bromeado y reído con los demás (aparte del siempre estoico Rukawa) eran curiosamente Sakuragi y Mitsui, que parecían tener la cabeza en otra parte. A pesar de ello, Miyagi y Ayako no lo notaron, pues en aquellos momentos de felicidad no estaban para observar actitudes extrañas. El entrenador Anzai llegó cuando el equipo ya estiraba después de haber terminado la sesión.
-Hohoho, ¿cómo va eso chicos? -saludó con su habitual jovialidad.
-¡Buenas tardes, entrenador! -respondieron los chicos.
-Me gustaría que los de primer año os quedarais un rato más, me gustaría hablar con vosotros. -señaló el viejo entrenador para sorpresa de todos. -Miyagi-kun y las managers, ¿podéis quedaros también?
-Por supuesto. -respondieron los tres, algo desconcertados.
Para sorpresa de casi todos, Sakuragi no preguntó sobre el asunto. Se fue a los vestuarios acompañado de Mitsui, que charlaba con él en voz baja, seguidos de Shiozaki, Kakuta, Yasuda, Ishi, Sasauka, Kuwata. Rukawa cerraba la comitiva.
-Seguramente os preguntaréis el motivo de que os haya retenido aquí sólo a los de primero. -comenzó Anzai. -El motivo es muy sencillo: en este mes necesitáis entrenar más duro que en toda vuestra vida antes de comience el Nacional. He desarrollado programas individuales para cada uno de vosotros y Miyagi-kun, Haruko-chan y Ayako-chan me ayudarán con vuestro entrenamiento. Antes de explicaros como funcionará, ¿estáis dispuestos a quedaros después de los entrenamientos normales con el resto del equipo?
-¡Sí! -contestaron los novatos con energía.
-Eso es lo que quería oír. -dijo Anzai mientras componía una sonrisa. -Bien, ahora os llamaré uno a uno y hablaremos sobre vuestros puntos fuertes, puntos débiles y cosas que podéis mejorar en este mes. Miyagi-kun, Ayako-chan y Haruko-chan estarán conmigo durante la conversación.
Se hizo el silencio, que se entendía que era para preguntas, en caso de haberlas. Como no las hubo, Anzai se sentó en su silla y comenzó llamando a Kichi Hayate. El entrenador observó la ficha técnica que le entregó Ayako: Kichi Hayate, primer año, 1'70 cm, 66 kilos. El chico se acercó algo titubeante y para nadie pasó inadvertido que se sonrojó al mirar a Haruko.
-Bien, Hayate-kun... -comenzó Anzai.
xXx
-¿Estamos todos? -preguntó Sakuragi. Él y los chicos habían quedado en su casa, desde donde se iniciaría el plan que Sakuragi había nombrado como "plan de liberación de Shohoku".
-Sí. -contestó Mitsui escuetamente. Era cierto, ya estaban todos, hasta él.
-Bien, recordad, tenemos que intentar ceñirnos al plan. -recordó Yohei.
-Nos hemos enterado tío, venga, vámonos. -dijo Okuso, cansado de tanta charla. El grupo salió de casa de Sakuragi, todos cargados con mochilas del equipo de baseball, acompañadas de su correspondiente bate. Evidentemente, la mochila era para encubrir el verdadero propósito de los bates. Se montaron en parejas de dos en las motos de Yohei, Noma y Okuso y se dirigieron al distrito de Honatsugi. Una vez allí, fueron guiados por Mitsui hacia un bar en una zona bastante lúgubre. Se quedaron mirando el local sin decir nada un buen rato.
-Así que es ahí. -comentó Takamiya para romper el silencio.
-Sí... -contestó Mitsui, que estaba muy tenso.
Mierda... hace tiempo que no hago esta clase de cosas... le prometí a Anzai-sensei que dejaría esta vida pero no tengo elección...
-Poneos los pasamontañas. -ordenó Sakuragi, que también se veía bastante crispado.
Todos lo hicieron, quedando así ocultos todos sus rostros a excepción de los ojos y la boca. Se habían decantado por los pasamontañas para que los Dragones Negros no reconocieran a Sakuragi por su pelo.
-Recordad, que nadie hable mientras hacemos esto. Si todo sale bajo lo previsto, hacemos esas pintadas incriminando a los WarBoys y nos largamos en las motos a toda prisa. -volvió a repetir Yohei, que no quería que nada saliese mal. -Mitsui, ¿estás seguro de que no están armados con pistolas no?
-No. Los Dragones Negros son una banda juvenil peligrosa, pero juvenil. No tienen dinero para comprar armas de fuego. -repitió por enésima vez este.
-Entremos de una puta vez. -le interrumpió Sakuragi bruscamente. Comenzó a caminar hacia el bar. -Es hora de acabar con toda esta mierda.
Hanamichi abrió la puerta del lugar de una fuerte patada, atrayendo la atención de todos los presentes. El chico que estaba más cerca suyo (algo mayor que él), hizo el ademán de levantarse, pero Sakuragi fue más rápido y le propinó una fuerte patada en la mandíbula que le dejó inconsciente en el instante. A partir de ese momento llegó el caos: un montón de ruido y de gente levantándose y gritando, unido al ruido de sus amigos al entrar, que comenzaron a destrozarlo todo con sus bates.
Sakuragi empezó a destruir todo lo que encontraba a su paso con un frenesí un tanto aterrador. Su naturaleza violenta latente, escondida desde su gran pelea en el gimnasio con Mitsui y Tetsuo, había vuelto a salir, pero esta vez aún más descontrolada. Notaba golpes en su cuerpo desde todas las direcciones pero le daba igual, él seguía arrasando a todo aquel que se interpusiese en su campo visual. Eran bastantes más de lo que habían pensado, pero gracias al ataque sorpresa estaban derrotándolos igualmente. A su lado oyó blasfemar a Okuso, al que acababan de romper una ceja.
Yohei, a pesar de que también golpeaba todo lo que estuviese a su alcance, lo hacía de una manera más calculada y precisa. Eso sí, de no ser por Takamiya seguramente ya estaría inconsciente, pues su amigo le había salvado de un golpe de bate que iba directo a su cabeza. El trabajo en equipo estaba siendo importante, a pesar de que apenas podían comunicarse a causa del ruido.
Hay que encontrar a Tetsuo..., no dejaba de pensar Mitsui, que sabía que neutralizar a su antiguo amigo era la clave del éxito de todo el plan. Por fin lo vio, luchando contra Noma. A pesar de que este se defendía bien, había perdido su bate y no podía luchar de tú a tú contra Tetsuo. Nadie podía hacerlo excepto Sakuragi.
Localizó la alta figura de su compañero de equipo por encima del resto. Estaba destrozando la barra del bar con la cabeza de uno de los pandilleros del lugar. Le agarró del brazo con cuidado, pues sabía que el pelirrojo en esos momentos se hallaba en un frenesí de violencia y descontrol imparable. Sakuragi en un primer momento hizo el amago de golpearle con el puño, pero como vio que llevaba pasamontañas, bajó el brazo. Luego miró hacia donde le indicaba Mitsui. Soltó al chico con el que había peleado, que ya estaba completamente derrotado y se dirigió en pos de Tetsuo. Todos los del grupo lo hicieron, pues la trifulca ya había terminado.
Noma terminó claudicando ante la gran fuerza de Tetsuo, que iba a rematarle cuando notó que alguien le tocaba el hombro desde atrás. Cuando se giró, un puñetazo poderosísimo impactó contra su cara, rompiéndole la nariz en el acto. Cayó al suelo y a continuación, comenzó a sentir puntapiés por todo su cuerpo, hasta que perdió el conocimiento.
-Noma, ¿estás bien? -le preguntó Okuso mientras ayudaba a su amigo a levantarse.
-Bah, he estado peor otras veces. -contestó Noma con la voz quebrada.
-Tenemos que salir de aquí de inmediato. Los vecinos deben de haber llamado a la policía. -avisó Yohei.
-Takamiya, Okuso, Yohei, haced las pintadas. Mitsui y yo llevaremos a Noma a donde están las motos y las prepararemos, ¿Takamiya, tú sabes manejar la moto de Noma no? Él no va a poder conducirla. -ordenó Sakuragi tan deprisa como pudo.
-Sí, lo hago un par de veces a la semana.
-¡Bien, vamos, rápido! -exclamó Yohei, que comenzó a pintar en la pared.
Noma se situó entre Sakuragi y Mitsui, se apoyó en los hombros de ambos y los tres salieron del local. En la calle no se oía nada, pues habían decidido realizar todo aquello a una hora bastante nocturna.
-He visto que no golpeabas a Tetsuo. -comentó Sakuragi mientras se limpiaba las heridas de la cara.
Mitsui le miró sorprendido y luego contempló a Noma. Este no les escuchaba, estaba demasiado dolorido.
-Ya bueno... creo que entre todos ya lo habéis dejado bien.
-Micchi, sé que fuisteis grandes amigos un tiempo atrás. No importa, todos hemos cambiado.
-Ya... es que verás, durante una época muy dura de mi adolescencia Tetsuo fue como un hermano para mi... No he sido capaz de golpearle, no después de las veces que me ha salvado. -hizo una pausa y continuó. -No quiero volver a hacer algo así nunca más, estamos faltando nuestra palabra con el entrenador Anzai.
Sakuragi se lo quedó mirando unos segundos antes de responder.
-Estoy de acuerdo.
Un minuto después los demás llegaron corriendo, haciendo además de que arrancaran las motos.
-¡Vamos, tenemos que irnos! -exclamó Okuso, que ya se había montado en su moto.
-¡Mierda! ¿Oís eso? - dijo Yohei, alzando un dedo. Era el sonido de unas sirenas. -¡Hay que largarse ya, ya!
La Kawasaki blanca de Yohei fue la primera en salir, seguida de la Suzuki roja de Okuso y la Honda azul de Noma (conducida por Takamiya). Durante el trayecto de vuelta a casa, Sakuragi experimentó sentimientos encontrados.
Me siento culpable por haber hecho algo así.. ¡Pero a la vez, se siente tan genial!, pensó mientras la Kawasaki de Yohei rugía y aumentaba de velocidad.
Mx9-chan: Vaya, no sabía que Haruko te caía mal xD. Es verdad que en el fic es bastante menos angelical que en el manga, pero es que de esta forma la contemplo de forma más realista. A ver que te ha parecido este.
Jorge 4: Me alegro de que a ti también te haya gustado la escena del karaoke, tenía bastantes dudas al respecto xD.
memoriesofkagome: Me habría encantado que Miyagi participase, pero por su posición de capitán no puede, Sakuragi y Mitsui tienen que mantenerle al margen. ¿Qué tal el partido de Akagi? Bastante sintetizado, pero he quedado bastante satisfecho.
Tormenta 2104: ¡Muchas gracias! Está claro que el tema de Haruko-Sakuragi no está resuelto, a ver como acaba todo. El asunto de Yohei también es bastante complicado. El vago recuerdo de lo que fue es un fic muy bueno, me alegro de que lo hayas leído, es una pena que tenga tan pocos reviews. ¡Otro gran abrazo para ti!
Kaoru Himura24: A ver que te ha parecido el enfrentamiento, igual se me ha ido un poco de las manos xD. Intentaré que Sae y Yumiko participen más en los siguientes capitulos.
Hasta la siguiente actualización, gracias a todos!
