Una nueva familia

Hola gente bella! jajajj, déjenme decirles q soy bellaHerms22, (mas conocida como Val) y q ha secuestrado, raptado, apoderado ('?) de la cuenta de HalliwellMB!

jajaja, soy muy mala!

En esta parte es en la que les digo xq secuestre la cuenta, pero aun no lo voy a hacer, eso será mas adelante. X lo pronto les dejo el capitulo 36 (segun ff, segun ella, no recuerdo, jajaj) y espero q lo disfruten, xq pasan cosas realmente sorprendentes! (En realidad aun no lo leo, pero sé q va a ser sorprendente, confien en mi!)

Como ya saben, no dejen de ver las recomendaciones de siempre (Vale dijo q m incluya, pero no me parece correcto... aunq si se pasan no m ofendo, jajaj)

Sin mas...


Capítulo 30: Doble estándar.

En el juzgado local, tanto los abogados de Piper como de Michelle, se encontraban en la mediación del caso. Junto a sus representadas estaban sus padres, y también Prue por ser la tutora de su hermana. La idea básica era llegar a un acuerdo, buscando evitar más dramas y un juicio, algo que podría dañar más las reputaciones de ambas familias frente a la sociedad, cosa que para el lado Halliwell no tenía importancia, pero para el Moore, era el aire que respiraban.

― ... Y entonces, mi representada fue empujada por la acusada, en total acto de descontrol, teniendo como consecuencia la pérdida del embarazo que tenía y que pudo haber terminado también en su muerte, algo que solamente por cuestión de suerte, no sucedió.

― ¿Cuál es su exigencia? ― Preguntó el juez mediador.

― Correcional, o alguna institución del tipo; la señorita presenta un riesgo para la sociedad que debe ser tomado en serio.

― De acuerdo, quisiera oír a la demandante y luego a la demandada.

Michelle asintió, con cara de mártir y limpiándose unas lágrimas con su pañuelo, siendo reconfortada por el corazón roto de sus padres y un beso en la mejilla de su marido. La joven se posicionó en su lugar, no sin antes guiñarle un ojo a Piper en el camino, sin que nadie más que ella pudiese verlo.

― Esto es...muy duro para mí ― Dijo haciendo un puchero, intentando reprimir sus lágrimas ― Yo...no sé lo que te hice Piper...pero, de verdad, si tanto te ofendió para que llegaras al punto de intentar matarme ― Continuó agudizando su voz ― Lo lamento, nunca quise, no fue mi intención...debió haber sido, algo que malinterpretaste y...

― Por favor, cálmese señora Scott ― Le pidió el juez.

Michelle asintió, se sonó la nariz y se secó las lágrimas con su manga antes de continuar.

― Ese día, habíamos salido de clases un poco antes porque el maestro se había enfermado...por lo que, estábamos dando vueltas por la escuela hasta el siguiente ramo...Estaba aburrida. No había nada que hacer, y David y Jessica iban caminando conmigo por el patio grande.

Tengo hambre ― Le dije a David ― Amor, ¿No quieres traerme una tarta de mora?

¿Tarta de mora?, ¿De dónde voy a sacar eso aquí? ― Me preguntó.

Está embarazada, compréndela ― Le dijo Jessica ― Yo lo acompaño Chelle, así tu descansas un poco aquí, venimos rápido.

¡Son los mejores amigos!, Gracias ― Les sonreí, y los vi irse caminando despacio hasta la escuela.

Jessica y David hicieron una mueca, ambos pensando en cómo podía tener tanta imaginación y en su defecto, maldad, para inventar esa historia que nunca había pasado.

― Lógicamente no me quedé mirando todo el tiempo, así que me acerqué a las gradas, y vi a Piper llorando, así que me acerqué a ver qué le pasaba ― Continuó.

Prue apretó los dientes, furiosa, ella sabía tanto como los demás que si es que se había acercado no era para ver "qué le pasaba" sino para buscar "qué más podía decir para dañarla". De paso, ahora se preguntaba, si Piper de verdad estaba llorando...¿Por qué lo hacía?

¿Estás bien? ― Le pregunté sentándome a su lado.

Piper bufó, y Víctor tomó su mano. Odiaba no entender nada de lo que estaba pasando, de no saber qué creer...pero en lo único que tenía ocupada su cabeza, era en repetirse que su hija no podía estar mintiendo, a veces es difícil confiar cuando no conoces a las personas que tienes a tu lado, aunque sean tu propia sangre, pero él le creía...

― Ella me miró con odio en su mirada, tenía cara de desquiciada, como si fuera a matar a la primera persona que pasara delante suyo...

Vete ― Me gritó, y yo retrocedí algo asustada.

― Me preocupé de inmediato, parecía muy perturbada, y tenía los ojos muy hinchados, así que, a pesar de su notoria agresividad y odio hacia mí, intenté ser buena samaritana y me acerqué de nuevo.

Piper, ¿Estás bien?, Si hay...¿Algo en que pueda ayudarte?, ¿Te sientes enferma?, ¿Alguien te hizo algo?...

― Ella me miró con más odio que antes, y se rió despacio, tengo que reconocer que en ese momento me dio mucho miedo, pero estaba decidida a ayudarla en lo que fuera...quiero decir, su vida ha sido muy dura y...puedo entender que esté frustrada por muchas cosas y con ira interna, así que, lo intenté de nuevo.

Víctor se sintió directamente atacado al escuchar eso, pero su fe en su hija no se disolvió. Los padres de Michelle le sonrieron, orgullosos de la hija que habían criado. Prue se aguantó las ganas de vomitar, como también hicieron David y Jessica.

Piper, puedes confiar en mí, sé que no hemos sido las mejores amigas...pero, oye, si necesitas algo, lo que sea...sé que tu hermana ya dio a luz, ¿Fue niñita o niñito? ― Le pregunté, con una sonrisa cálida.

― Lo único que estaba intentando era que se abriera, que hablara conmigo...nadie merece estar solo, quizás...la maternidad me había dado otro punto de vista al mundo y, simplemente...no puedo creer que mi bebé ya no está aquí por culpa de ella...

Piper empezó a ponerse nerviosa cuando vio al juez mirar a Michelle con tristeza y comprensión, y a ella dedicarle una mirada severa, ¿Le iban a creer?, ¡Claro que le iban a creer!, era una actriz de primera, tenía comprado al público...y había perdido a su hijo...; ella era simplemente una desadaptada social, que tenía miles de razones para odiar al mundo...no tenía por donde ganar todo eso...¿Rendirse era más fácil?

Michelle volvió a limpiarse la cara, y un gendarme le llevó un vaso con agua para que pudiera seguir hablando. David y Jessica tenían tomadas las manos detrás de un mostrador, cosa de que nadie más los viera, ambos nerviosos...demasiado.

― No se alteren... ― Les pidió el defensor de Piper a ella, su hermana y padre. Los tres asintieron.

― Ella me respondió, entre gritos, claro... ― Prosiguió Michelle.

Déjame en paz, vete de aquí, ¡Vete de aquí perra!

Oye, solamente quiero ayudar...

¡No quiero nada de ti!, ¡Yo estoy perfectamente bien como estoy!, ¿Cómo podría entender una princesita como tú, que lo tiene todo, lo que es ser una perdedora como yo?

Piper, no hables así de ti, sabes que no es cierto...

¡Lo es! ― Me gritó ― Soy una perdedora, nadie se interesa por mí, mi hermana mayor es la perfecta barbie que todo el mundo quisiera ser, ni siquiera podría compararme a ella...incluso Phoebe tiene más arrastre con los chicos que yo, ¡Acaba de tener un hijo! ― Gritó enojada ― Y mi novio...¡Él me dejó por tu culpa!, ¡Tu nos separaste! .

Piper, sabes que a mi no me interesa Leo para nada...eso ya es pasado, yo estoy formando una familia con David, nunca intentaría separarlos...

― Tengo que reconocer que me sentí muy mal con todo lo que Piper me dijo en ese momento... de verdad se sentía muy sola, y...estaba temblando de rabia... ― Continuó hablando, mirando al lugar en donde la familia Halliwell estaba reunida con cara de compasión.

Piper empezó a llorar en silencio, abrazándose en su padre y recibiendo caricias de Prue para tratar de calmarla, mientras que su abogado insistía en que demostraran compostura. ¿Pero cómo?, ¿Cómo podía demostrar compostura y dejar de llorar?, ¿Acaso él entendía lo que era ser Piper Halliwell en ese momento? No. Nadie entendía lo que era tener la verdad en la boca y no poder decirla, por miedo a herir o lastimar a su familia...no podía decir que Michelle la chantajeaba, no podía decir que por eso había dejado a Leo, ni que a pesar de todo, sentía que las cosas que estaba inventando acerca de cómo se sentía respecto a sus hermanas, eran ciertas.

― Intenté...intenté decirle que, convencerla de que Leo no la había sabido valorar y que no era su culpa, ni culpa mía y que...que es una persona muy valiosa, pero ella no me escuchaba...no paraba de gritar...

¡No tengo a nadie!, ¡Estoy sola!, ¡No tengo padres, no tengo familia, no tengo nada! ― Gritó enfurecida.

― Piper se puso de pie, y me miró a los ojos. Yo retrocedí, esta vez si estaba aterrada. Miré para abajo, y pude ver a Jessica y David acercarse de nuevo...me empecé a alarmar, Piper parecía muy, muy furiosa...

¡Y lo único que tenía, que era Leo, me lo quitaste!

― Me tomó de la blusa y me atrajo a ella, me afirmó del cuello de mi chaleco...

¿Qué haces?, ¿Por qué estás tan furiosa?, ¡Por favor suéltame! ― Le grité.

― Estaba desesperada...realmente desesperada ― Agregó ― Entonces, me sonrió, y me dijo...

Si eso es lo que quieres...

Los padres de Michelle se abrazaron, no podían soportar esas palabras de su hija ni imaginárselo todo. Sus tres niñas siempre habían sido sus ángeles, tanto Danielle quien ya estaba en la universidad, Michelle y la menor de todas, Camille, habían sido educadas bajo el catolicismo y los valores familiares. No entendían cómo, personas tan buenas como ellas, podían estar sufriendo por los padres de esas chicas, que eran los principales culpables de que fueron los desastres que eran. La primera, que había fingido caerse para que Taylor fuera expulsada del equipo...como si los padres de Williams merecieran ese trato, incluso habían pagado el tratamiento de Prue para compensar el daño, a sabiendas de que su hija no sería capaz de hacer eso...; después estaba esta chiquilla, Piper, quien había atentado contra la vida de Michelle...y no tenía el valor de confesar su crimen; también estaba Phoebe, una pequeña ninfómana que siendo una niña ya había empezado su propia guardería...sin olvidar mencionar a la poco femenina de Paige. Culpaban a los padres, y por sobretodo, encontraban injusto que por el deseo de llamar la atención de las hermanas, fueran sus hijas y sus amigas las que tuvieran que pagar por todo eso.

― No me empujes... ― Sollozó ― Fue lo último que le pedí al ver que me orillaba al borde de las gradas y...le supliqué con la mirada, y...solamente se rió y...y luego ya no recuerdo nada...excepto que al despertar, mi hijo ya no estaba conmigo...

Afuera, Jane se daba vueltas por afuera de la puerta, algo más tranquila ahora que George se había llevado a Paige a recorrer el lugar para que conociera un poco y distraerla, mientras que Phoebe trataba de alimentar a sus bebés con algo de ayuda de Andy.

― ¿Sabes?, Después de tantas visitas al ginecólogo, el parto y ser la viva representación de una vaca lechera, el concepto de privacidad se pierde... ― Comentó Phoebe con una mueca.

― No me pone menos nervioso, pero gracias ― Le respondió Andy, algo sonrojado e intentando mirar a otra parte.

― Hazte hombre, niñita ― Se burló Phoebe, sacándole la lengua.

― Soy un hombre ― Se quejó, frunciendo el ceño.

― Sí, claro. Acomoda esto, por fis ― Dijo indicándole la mantita que cubría sus pechos del mundo que estaba empezando a resfalarse.

Andy se puso más nervioso que antes y se sonrojó completamente cuando la manta terminó por caerse, recogiéndola rápidamente para taparla. Phoebe se rió otra vez.

― El primer hombre no gay en la historia del mundo que no aprovecha la oportunidad de mirarle la delantera a una mujer, y en su lugar, se pone nervioso...

Andy miró a otra parte, haciéndose el desentendido y sabiendo que sus mejillas estaban ardiendo, y que ahora que Phoebe lo había tomado como objeto de diversión, no iba a soltarlo.

― ¿Eres gay, Andy? ― Le preguntó arrugando la nariz y y entrecerrando los ojos.

― ¡No! ― Se defendió de inmediato ― Y no eres una mujer eres...eres Phoebe ― Dijo volteándose a mirarla.

― ¿Cómo que no soy mujer? ― Se quejó Phoebe, fingiendo estar profundamente ofendida ― ¿Y qué significa ser una "Phoebe"?

― Bueno, algo como mi hermana pequeña y...

― Sí claro, sigue escondiendo que eres gay...

― ¡Que no soy gay!, ¡Retráctate!

― No hasta que reconozcas que sí soy mujer.

Ahora ambos estaban riéndose, y Andy se había relajado un poco más, pero Jane no los oía. Ella seguía preocupada, pensando en que Michelle contaba con dos testigos que sí o sí mentirían a su favor, mientras que Piper no tenía nada más que su palabra. No era que hubiesen entrado con testigos propiamente tal, y nadie había notado la presencia de Jessica adentro, quien había aparecido quien sabe cuando...pero ella sabía que iban a testificar contra Piper, aunque no había comentado a nadie más que a su marido la presencia de ella y David, no quería poner más nerviosos a los niños.
No podía evitar sonreír también, era cierto, al ver a Piper tan abrazada de su padre y a él intentando hacerle frente a todo eso...aún con el dolor que le producía el rechazo de Prue, quien no se quedaba fuera del esfuerzo, ya que actuaba de la manera más natural y menos odiosa que su propio resentimiento le permitía.

Vio a Piper acomodarse en el estrado, nerviosa y tropezando en un escalón antes de sentarse. El juez le dijo algo y la vio asentir. Lamentaba ser incapaz de oír una palabra desde su lugar.

― Estábamos en la hora libre...y, yo me fui a la cancha a pasar el tiempo ― Comenzó a contar Piper, con sus manos entrelazadas. ― ...tenía cosas que estudiar, materia que leer y...y luego apareció Michelle cerca mío...

Prue le hizo una seña de "Sigue así" acompañada de una amorosa sonrisa para inspirarle confianza, y el abogado asintió también, recordándole estar tranquila; no era que lo hubiese dicho en voz alta, pero la había estado aleccionando desde hace varios días para que no le bajara un ataque de histeria en la mitad de su declaración.

― Me dijo...me dijo que... ― Continuó Piper, cerrando los ojos y respirando profundamente, respondiendo con el aire que soltaba ― Se empezó a burlar de mi hermana...Dijo que, que si había nacido bastardo o bastarda...yo le respondí que...le respondí que ella no tenía derecho a decir nada porque también estaba embarazada...y...me dijo que...me dijo que...me dijo...

Piper empezó a tartamudear y a ponerse nerviosa en esa parte, sentía que la batalla estaba perdida y que dijiese lo que dijiese, no tendría relevancia en el caso. Michelle lloraba entre los brazos de sus padres entre cada palabra que decía, y el resto de las personas le dedicaban especial mirada de culpa, las cuales eran difíciles de rehuír al estar mirándolos a todos desde la altura.

― Por favor, prosiga ― Le pidió el juez.

Piper asintió, se restregó la cara con las manos y enderezó la espalda para darse algo más de confianza.

― Que el embarazo...que, que el...que embarazo se, se terminaba de muchas formas y que... y que...

Piper cerró los ojos de nuevo, luego de ver las caras desesperadas de su hermana, padre y defensor al no oírla terminar ninguna oración de manera coherente.

― "Vamos Piper, sé fuerte y termina una estúpida declaración como la gente" ― Se reprendió a sí misma.

― O se ordena en sus comentarios y deja de parecer culpable, o nada de lo que digamos va a servir ― Murmuró el abogado a Prue y Víctor, quienes se lamentaron para sus adentros, pero siguieron sin quitar la vista de encima de la chica, que carraspeó antes de seguir.

― Michelle se puso a gritar, como si yo le estuviera haciendo algo en su contra, y de la nada, se inclinó hacia un lado y se dejó caer, rodando por varios escalones antes de terminar en el piso.

Prue, Víctor y el abogado sonrieron al ver que estaba tomando confianza y empezando a agarrar fuerza, haciéndola sonreír también a ella, pero de forma interna.

Michelle empezó a llorar increíblemente fuerte, abrazándose de David esta vez, y sus padres no podían evitar mirar a Piper y a su familia con todo el odio del mundo.

― Se lanzó al piso y yo grité y, grité mucho. Estaba muy asustada. Corrí hasta abajo lo más rápido que pude, y me acerqué a ella...

Piper estaba empezando a sentirse impotente. Su historia parecía no ser tan poderosa ni mucho menos tan completa como la de Michelle...le faltaban partes, pero no podía decirlas en voz alta...si decía que todo había partido por Leo, tendría que reconocer el chantaje y eso significaría, reconocer que tenía un problema...eso también, en destruir más a su familia y en separarlos a todos...en decepcionarlos...ella no podía decepcionar a su papá ahora, tampoco darle más problemas a Prue y mucho menos darle un mal ejemplo a sus hermanas pequeñas.

― Aún respiraba y...y estaba, estaba inscociente...tomé, tomé mi, mi teléfono y marqué el 911...llamé, llamé y poco después, sé que tenía miedo no recuerdo demasiado y...prometo que no hice nada señor juez, lo juro señores Moore, por favor, créanme.

La pared firme y confidente de Piper se había ido al suelo tan rápido como cuando vio a Michelle sonreír con satisfacción, y hacerle un gesto que, para variar, nadie más vio. Ahora estaba llorando de nuevo, abrazada a sí misma y haciéndose sangrar el labio con los dientes.

Prue se mordió los propios, pero sin llegar al punto de lastimarse y se cruzó de brazos, golpeando el suelo con sus talones al darse cuenta de cuan pobre y poco convincente sonaba Piper, algo que también pasaba por la mente de Víctor.

Desde afuera, Jane tenía el corazón roto al verla llorar y suplicar así, humillándose delante de todos, pero actuaba natural, intentando que Phoebe y Andy no se acercaran a mirar y se distrajeran en sus asuntos y discusiones triviales; de las cuales no deberían salir jamás, los niños no debían tener problemas de adultos, la mayor preocupación de sus vidas debería ser qué ropa usar o las tareas pendientes de la escuela...nada más.

El juez escribió algo, revisó otros papeles, y luego de darse un par de minutos de silencio, los miró a todos.

― Si no hay más pregunta y las declaraciones están hechas... ¿Hay algún testigo antes de deliberar?

― Sí, dos: Jessica Vernal y David Scott ― Respondió el abogado de los Moore.

Piper, Prue y Víctor se miraron rápidamente, pero quien reaccionó fue el abogado.

― Objeción: ellos no estuvieron durante la situación.

― Sí estuvieron ― Agregó el abogado de Michelle ― Me sorprende, Venturi, que te atrevas a negar la participación de dos testigos solamente porque ya no tienes nada más que decir.

― Es la palabra la señora Scott contra la de mi cliente ― Insistió ― No tiene validez.

― Sí la tiene, Usía, ¿Si la señorita Halliwell tuviese un testigo, no tendría el derecho a la oportunidad de que dijera lo que tiene que decir?

El juez negó rápidamente con la cabeza, haciendo suspirar a Venturi y sonreír al abogado de Michelle.

― Objeción denegada, ¿Tiene usted algún testigo? ― Preguntó, mirando al de Piper, quien negó rápidamente, con impotencia.

El llanto de la hermana menor de Prue se hizo más fuerte que antes: ellos no habían estado ahí, ¿Cómo podían testificar algo?, Iban a mentir por ella...todo había terminado.

En la clínica Ruber de Madrid, ocurría una solución similar en lo angustiante.

― Leo... ― Tosió su abuela al verlo entrar en su habitación.

― Nany... ― Sollozó a su lado, no podía soportar verla llena de cables, tubos y demases.

― Mi niño...pensé que no alcanzaría a verte antes de irme de aquí ― Le sonrió palmoteándole la cara con amor.

― No digas eso ― Le rogó tomando sus manos entre las suyas, apenas con un hilo de voz ― No voy a volver a irme Nany, te lo prometo, te lo juro.

― Lo harás cielo ― Le sonrió acariciándole la mejilla, muy tranquila y relajada ― Es el ciclo de la vida...unos nacen, otros mueren...no es nada nuevo amor.

― No hables más... estás enferma ― Resolvió Leo, sin querer escucharla despedirse de él...ni de nadie.

― Si no te digo esto ahora Leo, mañana habrá sido demasiado tarde ― Aseguró con una mirada llena de significados, con una paz que su nieto apenas lograba comprender.

Leo hizo un puchero para evitar llorar, y con los ojos vidriosos, le devolvió la sonrisa.

― Siempre fuiste el más cercano a mi de todos tus primos hijo...tan parecido a tu padre...recuerdo cuando se casó con tu mamá, lo mucho que sufrió cuando tu hermano Christopher murió siendo apenas un bebé...es curioso como la muerte selecciona a quienes se van, el órden en que los toma y la manera en que desaparecemos...cuando tú naciste, el alma de tus padres volvió a su cuerpo Leo...eres un ángel...muy jóven y siempre maduro, tranquilo y estudioso...tienes ese algo que te hace especial Leo...

― No soy la gran cosa Nany... ― Negó él, sintiéndose débil, incapaz y muerto de miedo; no quería perderla...no a ella, quien había sido como su madre durante los últimos ocho años.

― Sí lo eres cariño, confía en ti ― Insistió la mujer ― Siempre has estado aquí, para mí, para tus primos cuando lo necesitaron...también para esa chica Piper...Hablando de eso,¿Cómo está ella?

Leo se revolvió el cabello con su mano y resopló. Le parecía admirable que, estando en las condiciones que estaba, siguiera preocupándose de él y también de su ex novia, a la que una vez había visto por cámara web tiempo atrás.

― Mal ― Sollozó, tragando saliva ― Tiene anorexia, no entiende que está enferma...y...cada día se aisla más...

― Y sigues amándola...eres una persona buena, hijo ― Le dijo con una sonrisa tierna ― Las personas buenas saben que, sea como sea, de una forma u otra van a salir heridas; y el hecho de que aún así decidan seguir entregándolo todo, las hace más especiales de lo que puedan creer.

― No si no puedo ayudarla a ella, y tampoco a ti ― Le respondió largándose a llorar, escondiendo su rostro entre sus manos para tratar de disimular, aunque supiera que no tenía remedio...su abuela lo conocía demasiado bien.

― No te culpes por mi vida cariño, cada uno tiene su tiempo...yo estoy tranquila, muy en paz...pronto me reuniré con Chris, si tengo la suerte de ir al cielo...

― No digas eso Nany ― Rogó entre lágrimas ― Vas a estar bien, vamos a estar bien...

Leo se acurrucó sobre el pecho de su abuela y cerró los ojos. Ella le acerició el cabello con la poca fuerza que le quedaba. Se quedaron en silencio, él no quería dejarla ir...y ella lo tenía claro, siempre supo que le costaría más despedirse de él que de cualquier otra persona después de su marido. Agradecía tener el tiempo para poder explicarle que estaría bien, y de aconsejarlo un poco antes de verse incapaz de hacerlo; lo que menos quería, era que una persona tan dulce, buena y especial, sufriera por ella...sobretodo una que por naturaleza estaría destinada a sufrir y ser lastimada...

David y Jessica se encontraban en el estrado, listos para ser interrogados. Ambos estaban muy nerviosos, pasando sus ojos entre la cara de Michelle y las lágrimas de Piper.

― Jessica y yo nos devolvimos para preguntarle a Michelle si quería jugo para acompañar su tarta... cuando vimos que, Piper estaba gritando y...

David titubeó, sintiéndose no capaz de continuar esa farsa, dandole el paso a Jessica para que siguiera hablando.

― La empujó...la empujó y...cuando nos vio, solamente cuando nos vio...ella llamó al 911...

― Entonces, ¿Podrían declarar a la acusada como culpable? ― Les preguntó el abogado de Michelle.

David y Jessica se miraron a los ojos, se tomaron de las manos con fuerza, y ella cerró su boca, dejándolo hablar.

― Nosotros, Jessica Vernal y David Scott, declaramos a Piper Halliwell como...

Era el fin. Era el fin, y tanto Piper, como Víctor, Prue y el abogado Venturi lo sabían. No había opciones, no había marcha atrás, y podía ver como al lado opuesto de ellos, los Moore parecían celebrar con una insoportable sonrisita.

― Inocente ― Finalizó de decir David.

La completa audiencia abrió los ojos de par en par, y si Piper no se desmayó, fue porque necesitaba saber qué estaba pasando.

― ¿De qué estás hablando? ― Le preguntó Michelle rápidamente, cambiando su sonrisa amplia y cínica a una cara de total incredulidad.

― ¡Deten esto ahora Michelle!, Antes de que sea demasiado tarde ― Le pidió David, dirigiéndole a su compañera de clases y su hermana pequeña, una mirada culpable y arrepentida ― Sabes que ella no hizo nada, lo planeaste todo...yo estaba ahí, Jessica también...

― ¡No había nadie más que Piper y yo, Scott! ― Gritó Michelle, increíblemente furiosa, tan aterradora como solamente su enemiga mortal podría haber visto antes.

― Si había, David y yo. Te vimos gritar, Piper estaba al menos a dos metros de ti cuando te lanzaste a propósito al suelo ― Continuó Jessica, temblando del susto, pero aún así, decidida a no continuar con el chantaje.

― ¡Eso no es cierto!, ¿¡Por qué están haciendo esto? ― Gritó desencajada, y claramente alterada.

El mundo perfecto de mentiras y embrollos que había creado estaba empezando a caerse frente a sus ojos, y parecía que los únicos pilares de su palacio de realidad alterna estaban saliéndose de sus bases, ¿Cómo se atrevían a traicionarla?, ¿Que no veían lo serio que era todo el asunto?

― ¡Porque eres una mentirosa!, ¡Porque estás jugando con todos!, ¡Porque nos usasete a mí, a Jessica, a Piper y a Leo!, ¡Porque incluso le has mentido a tus padres! ― Le gritó David, controlándose de bajar y golpearla en el suelo por mala persona, por miserable, por víbora.

― Pido un receso, su señoría, quince minutos ― Dijo el abogado de Michelle, mientras esta empezaba a alterarse.

― Ustedes no estaban ahí, ¡No pueden opinar! ― Gritó ésta, a punto de correr a tirárseles encima y hacerlos retractarse de lo dicho.

El juez observó a la familia de la muchacha detenerla de la carrera, y también a David y Jessica ocultarse detrás de sus propias manos como defensa. El caso estaba tomando un rumbo interesante, y parecía que todo el salón necesitaba analizar qué era lo que acababa de pasar.

― Quince minutos ― Accedió.

Piper se abrazó a Prue, totalmente incrédula y segundos de que sus piernas dejaran de sujetarla. Su padre también se arrimó a ella, besándole la frente con un alivio casi indescriptible, y sin darse cuenta, los tres estaban unidos.

― Voy a...voy a decirle a las chicas ― Carraspeó Prue, separándose de inmediato al sentir el contacto y acercándose a la puerta, dejando a los demás con el abogado.

Suspiró y negó, sacudiéndose el flequillo. Agradecía no haber alcanzado a tocar Víctor, y escapado del abrazo antes de que caer en la trampa de la niña que seguía esperando en el sillón a que le contaran un cuento.

― ¿Qué pasa? ― Le preguntó Jane apenas la vio salir, y tanto Phoebe como Paige y Andy levantaron su vista.

― No van a creer esto ― Sonrió, despejando su cabeza y volviendo a lo esencial ― Jessica y David vinieron a testificar...

― ¿Y eso te hace feliz? ― Preguntó Paige, irónica y cortando su discurso de raíz, pero no así su inspiración.

― Mucho ― Continuó, dejándolos a todos confundidos ― Declararon a favor de Piper, dijeron que Michelle lo está inventando todo, ¡La loca no para de gritar allá adentro!

― ¿Qué? ― Preguntó Phoebe de inmediato, sorprendida ante la actitud de David, y más aún de la de Jessica.

― ¿Estamos hablando de las mismas personas de las que creo que estamos hablando? ― Preguntó Andy, como buscando una cámara oculta que le dijera que todo era una broma.

― Les cuento ― Comenzó a decir Prue, totalmente emocionada ― Ambos se subieron como testigos y dijeron que...

De regreso en Madrid, la abuela de Leo estaba a punto de romper el silencio que había compartido con el muchacho, convencida de que necesitaba explicarle que para ella, la muerte era algo natural y para nada escalofriante.

― Leo... ― Le sonrió, sintiéndolo removerse en el abrazo ― Déjame irme cuando sea mi tiempo...la muerte no es algo malo, hijo. Cuando nacemos, lo único que tenemos como certeza es que algún día vamos a morir; no sabemos si vamos a casarnos, a tener hijos, a ser ingenieros o plantar un árbol...pero no hay persona en este mundo Leo, que no sepa que vino a morir...

― Aún tienes tiempo Nany...el abuelo te necesita...yo te necesito... ― Sollozó con apenas voz, llorando de verdad y con fuerza, pero con toda su fuerza en dejar de hacerlo.

Quería verse valiente frente a ella, sonreírle como siempre, no darle problemas y ser su "pequeño ángel"; no quería verla así, sufriendo, con un respirador...llena de agujas...con máquinas sonando infernal e intermitentemente sin parar un sólo segundo.

― Si el cielo quiere, aún no será el momento de irme...pero tienes que saber, que si esta no es la instancia, habrá una pronto... ― Le explicó dirigiendo los ojos del chico a los suyos ― Soy vieja Leo, no somos eternos...prométeme, que vas a dejarme ir si llega ese momento...y que me vas a recordar con alegría, con flores en la mesa cada fin de semana...no quiero ser un llanto y una tumba...sé que los demás no van a hacerme caso, pero tú...yo sé que tú vas a ser feliz, y a saber que siempre estaré contigo en cada paso que des...nunca me has decepcionado Leo...

― Pero...

― Promételo, por favor corazón... ― Insistió mirándolo a los ojos, perdiéndose en los ojitos azules que había heredado de su nuera.

Leo titubeó al principio, pero la paz, la calma y el amor que le daban las ventanas del alma de su amada abuela, le dieron la fuerza para, a pesar del dolor, acceder.

― Lo prometo Nany, te lo juro.

Su abuela se rió despacio, empezando a toser descontroladamente. Leo se preocupó al instante, y se puso de pie casi mecánicamente.

― Voy por una enfermera, espérame.

― No ― Le rebatió ella, negando con la cabeza, y sin parar de toser.

Leo asintió, con el corazón en el estómago y con ganas de tirarse al suelo y rogarle que por favor, se quedara con él, pero sabía que no podía ni debía hacerlo. Odiaba tener que pensar como un ser racional, odiaba no poder actuar por impulso y ser un simple chico...actuar como un niño, ser una persona egoísta y obligarla a quedarse a su lado...

Sostuvo la mano de su abuela y esperó a que dejase de toser. Poco después, ésta le acarició la mano y continuó hablando.

― Sé feliz hijo, cuida a tus padres...y no dejes que cuando el amor de verdad te golpee ese corazoncito que tienes, se vaya sin luchar por él primero.

Leo asintió, y le acarició el cabello. Ya no tenía nada en qué pensar, ni nada más que decir...las cartas estaban lanzadas, y algo le decía, que ese día, ese momento y esa última palabra, eran la traducción literal y exacta de un último adiós.

― Hola ― Le saludó una chica de su misma edad, entrando al cuarto junto a su abuelo, esposo de la mujer en la cama.

― Lucía ― Respondió Leo, levantándose rápidamente de su asiento, cediéndoselo a su abuelo y abrazándose a su prima, con toda la fuerza que el dolor no le había quitado aún.

― Te extrañé ― Le aseguró ella, coglándose de su cuello y parándose de puntas para alcanzarlo.

― Yo también...

― ¿Nos dejan solos un momento? ― Les pidió el abuelo.

Los niños asintieron, y Lucía salió primero. Leo miró hacía atrás, y con una sonrisa sincera, llena de alegría, de inocencia y de agradecimiento, dejó el cuarto para reencontrase con el resto de la familia expectante afuera de la habitación. Le quedaba esperar...esperar a saber que, esa mirada, había sido la mirada final. Cerró los ojos, con fuerza, intentando guardar esa imagen en el fondo de su corazón, mente y alma, para nunca en su vida llegar a olvidarse de la maravillosa mujer que yallacía en la habitación que acababa de dejar.

En una pequeña habitación, la familia Moore se encontraba reunida conversando o más bien gritando; claro que sin contar con la presencia de David o Jessica. Eugene Moore

había dado vueltas, confirmado el testimonio de su yerno, y escuchado más de lo que hubiese deseado de parte de su "mejor amiga"; y luego de un gran escándalo, intentaba terminar el espectáculo poniéndose los pantalones de una buena vez con la descarriada de su hija del medio.

― No Michelle, esto es suficente.

― ¡Pero créeme! ― Le rogó bañanada en lágrimas, sin concebir cómo mierda había llegado a donde estaba.

― ¡No puedo! ― Le gritó colapsado ― Los testigos, ¡Tu amiga!, ¡Tu marido!, ¡Todos dicen lo mismo! Te has enredado en tus propias mentiras todo este rato y...pensábamos que algo iba mal contigo en el momento en que supimos que estabas embarazada, pero ahora...hija, nos preocupas, en serio.

― ¡Pero papi! ― Inisistió, colgándosele del cuello e intentando manipularlo una vez más, como muchas veces, y como todas sus hermanas hacían, pero esta vez, no daría resultado.

― ¡Nada! ― Le apoyó su madre ― ¡Mira la vergüenza por la que nos has hecho pasar!

― ¡Ella está inventando porque yo descubrí su secreto!

― ¿Secreto?, ¿Vas a seguir? ― Le retó su madre, abanicándose con lo primero que encontró a mano.

― Esto se terminó Michelle, y se terminó ahora. No dirás una mísera palabra más, tu abogado y yo veremos cómo compensar a Halliwell y evitar que esto se convierta en un escándalo más grande. Y es una orden.

Michelle abrió la boca de la sorpresa, nunca en su vida sus padres se habían puesto así frente a ella, y no tenía idea de cómo reaccionar. Lo único que tenía claro, es que algún día, toda esa gente le iba a pagar lo que acaban de hacerle pasar.

Jessica y David salieron tomados de la mano, ambos más tranquilos, cuando él reparó en alguien en el camino.

― Phoebe... ― Susurró.

Jessica lo miró, y con una mueca amarga se deshizo de su agarre. Phoebe subió la mirada, cruzándose de brazos de manera instintiva. David miró al piso, sin atreverse a encontrar sus ojos con los de ella, y sólo se detuvo de caminar cuando había llegado junto a su compañera.

― Lo siento ― Dijo con sinceridad, intentando mirarla a la cara, pero ella no estaba cooperando.

Phoebe se quedó en silencio completo, sin creer lo que acababa de oír. Jamás en su vida, alguien que le había hecho daño, había tenido el tacto ni la decencia de pedirle perdón; era demasiado como para creer que pudiese ser cierto.

― Lamento haberte hecho el daño que te hice...no lo merecías...

David estaba nervioso, cualquier podría decirlo y mientras jugaba con sus manos, sintió los ojos de la chica clavarse en los suyos con una fijeza perturbadora.

― Lo siento, espero que algún día me perdones ― Repitió al no verla reaccionar, y se dio la vuelta para irse: ella estaba en su derecho de odiarlo, para toda la vida si así lo quería.

Andy tenía las manos empuñadas, la señora Trudeau miraba con ojos emocionados, y Paige simplemente observaba. Phoebe lo vio caminar, alejarse de ella arrastrando los pies. No supo porqué, y es que a veces, los seres humanos actuan por instinto, tal como ella al preguntar:

― ¿Por qué?, ¿Por qué quisiste salir conmigo en un principio?

David sintió que un escalofrío recorría su cuerpo al escucharla hablar. Apenas había reconocido su timbre de voz, al escucharla tan tenue y tímida. Tragó saliva, se dio la vuelta otra vez y con las manos temblando, actuó también por instinto.

― ¿Quieres un café? ― Le preguntó algo nervioso, maldiciéndose por haber preguntando y sugerido algo tan estúpido, desechando su oportunidad ― Te debo una explicación decente...― Añadió, tosiendo despacio y mirando sus pies.

Phoebe miró hacia atrás, mordiéndose los labios y sin saber cómo improvisar ante tanta espontaneidad.

― Puede servir de algo ― Le recomendó Paige, sonriéndole.

Phoebe pensó en que su corazón estaba abriéndose de nuevo, cada vez más, y que Paige podría tener razón; era importante para recuperar algo de su autoestima que seguía aún en un limbo de emociones que no lograba equilibrar. Sabía que lo más sano era abrir sus sentimientos completamente otra vez, pero no podía hacerlo de golpe...le daba miedo llegar a la parte en que tendría que asumir todo lo que le había pasado, pero ahora, nadie le estaba pidiendo eso...¿O sí? Podía ir despacio por las piedras, acercarse a algunos pocos...y quien sabe, quizás jamás abrirse de nuevo otra vez y seguir escondiendo ese oscuro secreto en el fondo de su subconciente...dejándolo así, alejado de la realidad, incluso de la suya propia, tal como ahora.

Los demás la vieron partir cargada con el bolso de cosas para los niños, acarreando el coche y caminando algo adistanciada de David.

― Debería romperle la cara ― Se quejó Andy.

― Es sincero ― Replicó Paige.

― No quita lo que la hizo sufrir.

― La gente cambia Andy...

― Las mujeres tienen un talento especial para fijarse en idiotas.

― Solamente va a pedirle disculpas, no matrimonio ― Insistió Paige, escondiendo que también le preocupaba el corazón de Phoebe.

Andy gruñó y se cruzó de brazos, acomodándose en su asiento.

― Me encanta cuando te pones celoso, te ves lindo ― Se rió.

― No estoy celoso.

― Sí lo estás... ― Canturreó, picándole el brazo con su dedo índice.

― No estoy celoso ― Se defendió, quitándosela de encima al ponerse de pie.

― ¡Claro que sí! ― Insistió, parándose también y corriendo a su lado ― Vamos, hemos pasado mucho tiempo juntos y la noción de hermanos ha vuelto, no soportas ver que Phoebe esté con un chico, y lo sabes.

― Puede ser que tengas un poquito de razón ― Se quejó, arrugando la nariz ― Pero, solamente es una mínima posibilidad.

― Como digas...

Paige se rio un buen rato, pero él seguía molesto y ella curiosa, lamentándose de no poder estar en la conversación entre Phoebe y David. Jane les hizo una seña para que se acercaran a mirar con ella lo que pasaba adentro.

― En vista de lo que he tenido que presenciar en este lugar, deniego la demanda, y dejo en manos de la principal afectada el procedimiento a seguir desde ahora.

El juez y los abogados vieron algunos detalles, mientras que de Michelle no se volvió a ver un sólo cabello más.

― Te dije que todo saldría bien ― Le dijo Prue acariciando el rostro de Piper, besándole la frente con emoción y total alivio.

― No puedo creer que esto esté pasando...― Le respondió Piper, llorando de felicidad, como para variar un poco el motivo de sus lágrimas.

― Ya, se acabó esta pesadilla hija...valió la pena la espera... ― Animó Víctor, abrazándola de nuevo y estrechándola con fuerza entre sus brazos.

― Y que arruináramos las vacaciones de todo el mundo ― Resongó Piper, pensando en que se habían gastado las dos semanas de receso en asuntos legales y nada de diversión para sus demás hermanas.

― No arruinaste nada ― Le dijo Prue ― No sabes lo felices que estaban allá afuera cuando supieron lo de David y Jessica.

― Para la gente que te ama hija, nunca en la vida vas a ser un problema ― Le aseguró Víctor.

― Una cosa inteligente que digas ― Le dijo Prue, un poco seca.

Piper sonrió de todas maneras, y los abrazó con fuerza, sintiéndose protegida por ellos, pensando en que tenía una familia que no merecía...y que ahora menos que nunca, tendría el valor de pedirles ayuda...en un suspiro, pensó en Leo...¿Cómo estaría él?, ¿Qué sería de su abuela?, ¿La odiaría en ese momento?,...esperaba que el drama como Michelle hubiera terminado de una vez, que nunca más tuviera que enfrentarse a ella ni a su familia...que sus hermanas estuvieran libres y a salvo de ellas...pero aún le quedaba una duda en la cabeza, y esa era, ¿Por qué Michelle no había gritado que tenía anorexia, aprovechando que ya lo había perdido todo? Le daba miedo pensar en qué tenía planeado esa mujer.

En la cafetería del tribunal, David, los mellizos y Phoebe, quien los llevaba a todos lados en su pequeño coche, se sentaron para pedir algo. Ella vio a Jessica seleccionando también algo que comer, e instintivamente preguntó.

― ¿No se va a poner celosa o intentará golpearme con un uslero?

― No ― Sonrió, algo más relajado con esa bromita ― Creo que nos dimos cuenta de que no éramos más que una obsesión tonta y muñecos de Michelle...somos amigos, y creo que eso nos hace más felices que nunca antes.

― Lo siento por eso ― Dijo con sinceridad, aún no convencida de estar ahí.

― No vinimos a sentirnos mal por mí, ¿Sabes? ― Comentó, revolviendo su taza de café recién servida ― ¿Quieres?, Yo invito ― Le ofreció, indicándole un vaso.

― No puedo ― Negó, sacando una cajita de leche con chocolate ― Lo que yo como, lo comen ellos, y la cafeína no es una idea buena ― Le explicó.

David asintió, algo reacio a mirar al coche que la chica acababa de apuntar, sintiendo como la culpa lo recorría de arriba abajo al recordar la manera en que la había tratado en el baile...sobretodo, algo consternado al notar que había dos ejemplares y no solamente uno, lo que lo tenía bastante confundido, a decir verdad. Phoebe notó su reacción, y sonrió para sus adentros.

― Vinieron en una oferta de dos por uno ― Le explicó, caminando junto a él hasta una mesa cercana.

― Debe ser difícil...cuidar de dos...

― Ni no lo menciones ― Asintió, apoyando su caja de leche sobre la mesa ― Las vacaciones han sido difíciles, pero de regreso a la escuela... ― Suspiró.

Ambos se quedaron en silencio, bastante incómodos, hasta que el pequeño comenzó a quejarse en su lugar.

― Shh, tranquilo ― Le pidió a su bebé, reparando en que sus reclamos eran porque el chupón que antes estaba en su boca, ahora se había caído al costado de su carita.

David tragó saliva, y esta vez se dedicó a observarlos bien, y su madre hizo lo mismo. Estaban más grandes, un poco más gorditos también. Ya no tenían tantas manchitas, ni los ojos tan hinchados, los cuales habrían cada cierto tiempo al escuchar ruidos en el salón; seguían siendo verdes, y su cabello se había oscurecido un poco, quedando casi castaño, como el de su madre.

― Tienen un poco más de dos semanas ― Musitó.

― Son lindos...su papá, debe estar orgulloso ― Le sonrió.

― Buena manera de camuflar la típica pregunta del padre ― Le respondió Phoebe, muy frustrada ― No hay uno; si quieres saber: somos los tres, nadie más, nadie menos.

― Lo siento ― Se disculpó de inmediato, sintiéndose un imbécil al meter la pata una vez tras otra ― ...no puedo creer que no me haya dado cuenta cuando salíamos juntos...no se te notaba, para nada...incluso, ahora te ves...muy bien... ― Añadió, nervioso ― ¿Cuánto tenías entonces?...

― Creo que unos cinco meses... ― Suspiró, empezando a incomodarse al recordar la terrible noche que había sido esa ― Y si te lo preguntas, estaba soltera...no jugaba contigo Dave...

David entendió lo que había dicho como que él si había jugado con ella, y para ser franco, le dolía tener que reconocer que era verdad.

― Sé que...sé que te cuesta creer en mí y que ni siquiera debería osar pedirte algo de confianza y que si estás aquí conmigo ahora es, simplemente porque eres mucho mejor persona que yo...

Phoebe lo miró a los ojos, necesitaba saber si era o no real todo lo que él le estaba diciendo, o si había una trampa, pero parecía ser sincero: había algo increíblemente distinto en él, así como en Jessica; los dos parecían personas diferentes, personas nuevas...más maduras, más grandes. La chica no estaba haciendo un escándalo ni muriendo de celos, simplemente se había ido a buscar una bebida unos metros más allá. Él, tenía una mirada que le decía que también había estado sufriendo, y que después de todo eso, ya no era el mismo niño mimado y creído que había sido hacía un mes atrás.

― ¿Por qué decidiste salir conmigo, David? ― Soltó, con la curiosidad quemándole la boca del estómago.

― Voy a serte sincero... ― Dijo restregándose el rostro ― Había terminado con Jessica, y tú sabes...corrían los rumores de...

― Freebe ― Gimoteó, poniéndose de pie entre humillada, ofendida y avergonzada.

Sabía que había sido un error estúpido, una ilusión infantil creer que algo bueno podía haber salido de esa conversación; él solamente quería cotillear, saber algo de su vida y hacerse el lindo, eso era todo.

― ¡Espera! ― Le pidió, reaccionando rápidamente antes de que diera un paso más ― Déjame terminar de hablar, por favor.

― ¿Va a cambiar algo? ― Titubeó, con ojos decepcionados.

― No lo sé...

Phobe lo miró a los ojos, y él la miró a ella. Parecía bastante herida, y tenía sus razones, pero también necesitaba escuchar algunas cosas para poder cerrar una etapa y seguir caminando, por lo que se sentó de nuevo.

― Te escucho.

Ella cruzó sus manos sobre la mesa, y con un pie mecía el coche junto a su lado, algo que ya tenía completamente dominado en los días que llevaba como madre. David asintió, respiró profundo e intentó seleccionar bien sus palabras, tenía suerte y ella lo estaba escuchando, pero no toda suerte era eterna, y cualquier cosa mal dicha, podría arruinar sus disculpas y hacerle creer que no era honesto.

― Necesito que sepas que es...cierto que ese fue el principio, que no pensé en salir más que salir una vez contigo, terminar en la cama y...adiós ― Le explicó avergonzado, pero sin bajar su vista.

― Vaya, eso me hace sentir mejor ― Ironizó, sintiéndose horriblemente mal y utilizada, pero retorcidamente feliz al saber que al menos, lo que le decía era cierto y no una mentira para engatuzarla.

Se aseguró de que los cinturones del coche estuvieran bien cerrados, y se colgó el bolso con todas las cosas que solía cargar con ropa, pañales y cosas, lista para irse.

― Pero cuando te conocí me gustaste ― Se adelantó antes de que se fuera, o que incluso, alcanzara a ponerse de pie ― Me gustaste en serio Phoebe...llegué a mi casa pensando en ti. Cuando fuimos a comer, me di cuenta de que no me importaba no terminar en tu cama, incluso, no quería hacerlo porque me pareciste interesante...linda, geniuna y...

― No necesitas mentirme ― Le interrumpió, quedándose estática y queriendo creerle...pero su propia mente le jugaba sucio y le decía que, siendo ella quien era, la gente no podría realmente amarla...era ilusa si pensaba eso.

― No lo hago ― Dijo con voz clara, menos nervioso y más decidido; ya había dicho lo más difícil, ahora quedaba terminar de hablar ― Tuve miedo de enamorarme de ti y terminar en boca de todo el mundo, tu sabes...

― David Scott, el mejor jugador de la escuela saliendo con Freebe ― Explicó Phoebe, emulando a la reportera del noticiaro de las seis ― Hubiera sido difícil tener que escuchar comentarios de tu novia o inventos de rumores que te pusieran en la portada del periódico escolar, ¿No es verdad?

― Creí que volver con Jessica era lo mejor... ― Continuó David, sin responder la pregunta que ambos sabían, era "sí".

― ¿Y en qué parte de "Jessica" entra dejar embarazada a Michelle? ― Le encaró, soltando una risita sarcástica.

― Era un niño Phoebe...

― Fue hace dos meses ― Le cortó, levantando una ceja y cruzándose de brazos.

― No sabes lo mucho que se puede cambiar en tan poco tiempo...o creo que si lo sabes ― Le sonrió, con tristeza, en una mueca desdichada, pero sincera.

Phoebe se miró a sí misma en una fracción de segundo, y repasó su historia de vida...claro que una persona podía cambiar de un día a otro, depende cuan fuerte te arrastrara la vida...hacia arriba, o hacia abajo, pero sí, era posible...y David, había tenido que sufrir bastante aunque ella no lo hubiese notado; generalmente, solemos observar nuestra historia y la de la gente más cercana a nosotros, odiando o enojándonos con quienes nos han hecho daño o ya no están aquí...casi por primera vez, se estaba poniendo en un lugar completamente opuesto, intentando ver las experiencias que él había pasado sin que ella tuviera idea de que estaban ocurriendo...algo le decía, que a pesar de haber sido un idiota cabeza de músculo e infantil mariscal de campo, la muerte de su hijo y la trampa en la que había caído por Michelle, le habían dejado una marca imborrable en su memoria.

― Lo sé... ― Asintió.

― Nunca quise hacerte daño, lo prometo. Fui un egoísta, un tonto...caí en la estúpida superficialidad de ser el chico popular y me dejé manipular por el resto yo...le hice daño a Jessica, también a ti...y creo que si alguien no lo merecía en todo eso, eras tú.

― No te mortifiques más ― Le pidió con tono serio, aún perdida en sus reflexiones.

― ¿Vas a perdonarme algún día?

Phoebe lo miró, viendo esperanza y arrepentimiento en sus ojos; todo había sido real, y eso le daba paz a su alma, aunque fuese un poco. Negó con la cabeza, y se acomodó el bolso en el hombro.

― No tengo nada que perdonar David, son cosas que pasan. Estoy orgullosa de ti, gracias por ayudar a Piper ― Sonrió, mordiéndose los labios, sin saber qué decir, lo mejor era irse.

― Era lo que tenía que hacer...

David terminó de balbucear, y ella se mantuvo inmóvil en su silla. Él apoyó sus codos sobre la mesa, y se acercó peligrosamente a sus labios, tan nervioso como jamás había estado antes frente a una chica. Phoebe cerró los ojos, y apretó sus puños, entre nerviosa por sentirse por primera vez en una "relación" sincera, pero recordando con asco las manos de Hackett sobre ella, y sus labios obligando a los suyos a compartir un beso que aún resentía.

― No me hagas esto, por favor ― Sollozó, apenas sintió los labios de él rozando los de ella.

David se apartó en el instante, maldiciéndose por idiota, otra vez. Phoebe apretó los párpados, enviando una orden cerebral para no llorar. La acotación tenía dos sentidos; el principal, era que no jugara con su corazón...no podría soportarlo de nuevo, sobretodo, ahora que lo había perdonado. La segunda, era la que le pedía que por favor no la hiciera revivir los momentos más críticos entre el novio de su hermana y ella.

― No quise ofenderte, discúlpame.

― No lo hiciste ― Suspiró, abriendo los ojos y poniéndose de pie; tenía que mantener la compostura, y no asustarlo, al fin y al cabo, sus traumas emocionales no tenían nada que ver con él ― Aprecio todo lo que escuché...en serio.

Él la vio acomodarse su bolso por tercera vez, reafirmar los seguros del coche, acomodar chupones y almohadas antes de tomar el mango de la carriola. Le quitó el freno, y empezó a andar, guiando a su pequeña familia hasta la puerta.

― ¡Phoebe! ― Le llamó antes de que cruzara el umbral, haciéndola detenerse ― ¿Por qué quisiste tú salir conmigo?, ¿Tuvo que ver que fuera el capitán?

Ella sonrió para sus adentros, le parecía irónico que él también tuviera las mismas inseguridades que ella, y pensara que no era más que una simple reputación de escuela...aunque algo le decía, que eso era lo mismo que sentía todo el mundo.

― Al principio sí ― Admitió, torciendo la boca en una mueca culpable, cambiándola de inmediato a esa sonrisa que se te escapa de los labios cuando alguien te gusta ― Después...tenía ilusión Dave...pensé que...

Sonrió con tristeza, sin completar la oración que sabía, él ya había completado en su mente. Siguió caminando, y dobló a la derecha para volver con los demás. A través de los ventanales de la cafetería, pudo ver a David esconder su cara entre sus manos, y a Jessica palmearle la espalda en señal de apoyo, pero no vio nada más entre ellos dos.

Al regresar al punto de partida de su expedición, se encontró con Piper, Prue y su padre, recién saliendo y con los ojos cubiertos de lágrimas, además de sonrisas triunfales.

― ¡Te dije que lo lograrías! ― Le felicitó Paige, corriendo hasta Piper y abrazándola con tanta fuerza, que casi la tiró al piso.

― Gracias Paige ― Le respondió devolviéndole el abrazo, sintiendo como a éste, se le unían Andy y también Phoebe.

Prue se fue directo hasta el coche, dejando a los demás felicitar a su hermana, y se sentó en una banquita con ambos niños frente a ella. Ahora se sentía mejor de sus lesiones, pero todavía le faltaba un poco para terminar de recuperarse...resentía el hecho de no poder tomarlos en brazos con calma si no era sobre una cama o un sofá, pero ya llegaría el momento.

― Ya todo salió bien, ¿No es genial? ― Les preguntó haciéndoles algunas caritas divertidas para evitar que lloraran, todo el alboroto del lugar los tenía en un estado de vigilia cuando deberían estar durmiendo.

Víctor estaba en una esquina apartada, viendo a los demás celebrar y enterneciéndose con Prue y sus sobrinos. Ahora estaba en calma, su hija al fin estaba en paz, y el resto parecía contento y relajado...estaba sobrando, era el momento de darse media vuelta y regresar a casa...o al hotel, para ser más exactos.

Jane notó la cara de su antiguo amigo de juventud, y se le acercó con una sonrisa maternal. Él se puso nervioso, había estado divisando a los Trudeau hacía varios días, pero no había tenido un solo minuto para conversar con ellos. Siempre llegaba el momento, ¿Verdad?

― ¿Cómo has estado? ― Le preguntó con dulzura, viéndolo guardarse las manos en los bolsillos de su traje.

― Bien...gracias...¿Tú? ― Carraspeó, sintiéndose como un universitario otra vez.

― Sé que esto es difícil Víctor...pero quiero que sepas que te conozco y sé que si estás aquí, es porque realmente estás intentándolo. Confío en ti...tienes mi apoyo...nada ha cambiado, una promesa no se rompe tan fácil ― Le aseguró, recordando viejos conceptos y noches de paseos junto a Patty y George, en épocas pasadas.

― Eso significa mucho para mí Jane, en serio ― Respondió emocionado, pero sin atreverse a moverse o decir algo más.

― Sigues siendo el mismo chico tímido de siempre, ¿No vas a abrazarme? ― Le preguntó con una sonrisa amplia, extendiendo sus brazos.

― Gracias por todo ― Le dijo abrazándola con fuerza, escondiendo su rostro sobre su hombro y sintiéndose de vuelta en casa.

Poco a poco, su vida volvía a ser suya, y únicamente suya. Ya había recuperado a Piper, las cosas con Phoebe y los mellizos marchaban bien, todavía le dolía ver a Paige pero cada vez era más superable, y al recuperar a Jane también había recuperado a George, incluso a Andy...la única que le quedaba en el camino era Prue, y eso, parecía verse menos difícil de lo que le pareció antes...pero aún complicado.

― Es hora de volver a casa, Piper necesita descansar y hay demasiado ruido para los niños ― Opinó Prue, sin intención de desarmar el momento que se vivía ahí, pero pensando de manera racional.

― Tienes razón ― Asintió Víctor ― Cualquier cosa que necesiten, ya saben dónde encontrarme...no duden en...cualquier cosa, estoy aquí ― Les recordó, sabiendo que empezaría a echar de menos las tardes en que se juntaban para hablar con el abogado y preparar el caso.

Prue no dijo nada, Paige tampoco, y sus otras dos hijas lo abrazaron antes de verlo partir, dejando esa parte de su corazón que siempre había estado con ellas, un poco más sano. Volvería al hotel, seguiría revisando junto a Paola un lugar para vivir que quedara cerca de Prescott 1923, y continuaría buscando una manera de decirle a su madre que Michigan y ella, querían nuevamente atrás.

El camino en el auto fue en silencio, todos parecían agotados y mirando por la ventana perdidos en sus pensamientos. El viaje había sido en dos autos, el primero llevaba a Phoebe, los mellizos, Piper y Andy conduciendo; en el segundo iban Prue, Paige y los señores Trudeau.

Prue respiraba al fin tranquila, nuevamente, todo estaba en casi total orden...y aunque seguía sin intenciones de sentarse a conversa con Víctor, estaba complacida de la gran ayuda que había brindado y el tremendo apoyo que había significado para sus hermanas menores en los últimos días, aunque no lo dijera en voz alta...y aunque no habían sido las mejores vacaciones del mundo, ni mucho menos las más relajantes, había podido pasar mucho tiempo con Andy, y aprovechado de "enfriar" su relación con Hackett al, verdaderamente, no tener tiempo para él.

Phoebe seguía pensando en cómo podrían haber sido las cosas con David, y qué sería de ella ahora si no tuviera dos hijos...también en que, si algún día, hubiese encontrado alguna razón para volver a enrielar su vida o eso jamás hubiera pasado si no fuera por ellos. Los miraba dormir, uno a cada lado de ella, los dos tranquilos y en completa calma. Le gustaba verlos dormidos, aún le dolía ver el verde en sus ojos cada vez que la miraban, pero el amor era más fuerte que eso. Lo que eralmente no podía soportar, era darse cuenta de que, a pesar de sus intentos, Hackett si era una influencia en su vida y su acercamiento físico y posterior rechazo a David, tenían que ver casi un cien por ciento con él...lo odiaba, más de lo que quisera reconocer, y agradecía que no se hubiese aparecido en aquellas dos semanas...pero eso no le quitaba la preocupación de saber que seguía de novio con Prue, y que quizás, volvería más malo y recargado después de su receso obligatorio.

Piper pensaba en Leo...era lo único que tenía en mente: Leo, Leo, Leo. Al fin el asunto con Michelle se había resuelto...ahora podían estar juntos, pero no podía ser tan inmadura y tan maldita como para ir a perseguirlo otra vez y dejarlo solo apenas alguien llegara con un chantaje de mala clase...tenía muy poco amor propio, y eso siempre iba a ser algo que destruiría su relación con él, con el resto y con cualquier persona...hasta que no solucionara sus propios problemas, no lograría nada...y eso era lo más difícil. Las últimas dos semanas habían sido un infierno, con una carga emocional tan pesada que, en lugar de subir, había bajado. En vista de que no podía dejar de comer, había estado vomitando casi sagradamente después de cada comida, incluso, sus actos de autoagresión también habían aumentando, pero todavía era demasiado cobarde como para cortarse en serio. Esperaba que, con todo los cambios, ahora no tuviese que recurrir a nada de eso otra vez y ser libre al fin..."No es tan difícil" Le decía una parte de su cabeza, pero la otra le decía "Sabes que lo es". Luego su mente volvía a rebatir, diciéndole "Puedes dejarlo cuando quieras, sabes que hay algo más que esto" y la otra le respondía "Lo sé, pero no quiero dejarlo...me da más seguridad que nada en el mundo", y la discusión terminaba en un "Esto te está matando" y ahí, era donde ambas voces concordaban.

Paige analizaba todo lo ocurrido en esas dos semanas; su relación con Glenn había mejorado ahora que solamente se hablaban por teléfono al estar él en Santa Mónica, y entre todo eso, Carmen no figuraba. Phoebe aún no la dejaba cargar a los mellizos si no estaba en la cama, pero cada vez estaba menos histérica respecto al asunto y ahora parecía estar un poco más calmada. Estaba siendo estrictamente responsable y organizada, así que, había más tiempo para divertirse y menos para estresarse...al menos desde su punto de vista. Piper había estado en estado catatónico durante esos días, y Prue más histérica que nunca antes, pero lo que más le había estado llamando la atención era la presencia de Víctor en casa: iba casi todos los días. Iba solo, a cualquier hora, siempre pendiente de que todo saliera bien con Piper y ayudando a Phoebe con los bebés...se preguntaba si acaso no tenía trabajo o algo así, ya que estaba disponible en cualquier minuto. La relación entre ambas no era buena, pero tampoco era mala, derechamente: no se conocían. Él parecía amable todo el tiempo, aunque siempre tímido y algo nervioso...podía notar una mirada de dolor hacia ella la mayoría del tiempo, pero nunca de resentimiento o de odio...le costaba saber que ella era el producto del quiebre entre él y su madre, y se sentía completamente ajena a él, sin saber qué hacer en su presencia. Odiaba estar incómoda en su propia casa.

― Ya, a casa ― Anunció el papá de Andy, permitiéndoles bajar y viendo como su hijo aparcaba casi al mismo tiempo.

― Gracias por todo.

Entre todos comenzaron a despedirse, ahora que los Trudeau emprenderían un viaje rápido a Vancouver apenas empacaran...la decisión había sido tomada de esta forma: si todo sale bien (Y saldrá bien), nos vamos unos días. Si las cosas no salen bien (Y no lo harán) Nos quedamos. Era tiempo de irse. Las chicas entraron a la casa, y los papás de Andy se fueron al supermercado, dejándolo a él a cargo de ir a comprar unas baterías al otro lado del camino antes de volver a casa.

Prue acompañó a su "novio" hasta la puerta, y la cerró, deteniéndose junto a él en el tintel.

― Todo salió bien ― Sonrió Andy, encogiéndose de hombros.

― ¿Quién iba a creer que ese par de locos se volverían cuerdos? ― Añadió ella, pensando rápidamente en Jessica y David, aún seguía impresionada por lo que habían hecho.

― Espero que dure... ― Murmuró, pero Prue no entendió lo que quería decir, y era mejor que no lo hiciera, ya era suficiente con el asunto de Víctor y Hackett como para agregarle el nuevo acercamiento de David a Phoebe.

― Parecían sinceros...pero, prefiero no confiarme...

― Odio tener que irme y dejarte aquí ― Se quejó con un puchero, acariciándole el rostro.

― Lamento haberles arruinado las vacaciones... ― Se disculpó, mirando al suelo y jugando con sus manos.

― No lo hiciste, la verdad no teníamos ganas de ir este año...al menos, yo preferiría quedarme contigo unos días más ― Le dijo, encogiéndose de hombros y sonriéndole con picardía.

― Han sido buenas vacaciones ― Le sonrió Prue, afirmándose de su cuello y mirándolo con la misma noción.

― Las mejores ― Convino, afirmándola de la cintura con delicadeza y besándola en los labios.

Al prinicipio no fue más que un ligero y suave roce, que de a poco, empezó a incrementar. Ella se apoyó en la puerta de la casa, y él continuó el beso, lo más que se pudiera dentro del rango de la decencia.

Hackett vio a su novia terminar de besar a Andy antes de entrar a la casa y cerrar la puerta tras sí, permitiendo a su "mejor amigo" irse a quien sabe donde.

― Parece que la niña perfecta no era tan buena como parecía... ― Se dijo sonriendo para sus adentros, con el orgullo destruído ― Mala jugada Prue...mala jugada.


Y? No se los dije? Excelente!

Creo q m porté demasiado bn hasta ahora, pero dejenme decirles q hasta q no hayan dejado x lo menos 5 reviews o mas, no voy a desapoderarme de la cuenta, x lo tanto, no habra mas capitulos... y ninguno kiere eso... o si? jajajjajajj

Pero d vdd, juro solemnemente que mis intenciones no son buenas...ehhhh, digo... devolver la cuenta a los 5 rrs! jajajja...

(No se enojen conmigo, lo q pasa es q, ¿Como m divierto sino?

Hasta la proxima... solo depende d ustds...

Val...

Acá pones tu comantario final val ajjaja.