Ese recordatorio respecto a Tayuya le había costado los últimos dos días de la semana al moreno, aunque en esta ocasión sí tuvo de qué disculparse y lo hizo apenas Ino dio el brazo a torcer, además le debía una con esa de convencer a Sakura de que lo ignorara. Sakura se puso de humor casi de inmediato, a modo de que el Uchiha dejó de tener problema.
Por otro lado, el invierno estaba empezando a calar en los estudiantes de instituto que se levantaban más temprano que otros tantos. Así de pronto había pasado otro año que amenazaba a terminar dentro de poco, teniendo las fiestas de navidad a la vuelta de la esquina y, con esto, también nos traía la fiesta de año nuevo, San Valentín y ni qué decir del festival de primavera y el cumpleaños de cierta pelirrosa que esperaba su novio pudiese estar esta vez.
En el último cumpleaños de Sakura las cosas fueron bastante raras pero de cierta forma dieron píe a que ella y Sasuke comenzaran con su actual novio que, debía admitir, aun le era algo raro de decir tras tanto tiempo como amigos. Por otro lado, en San Valentín Sasuke mostraba indicios de interés mientras que de ahí al festival de primavera se vieron hechos un desastre como amigos, aunque en dicho evento ya todo se estaba arreglando, un año antes Sasuke había decidido salir con Karin.
Un resumen corto para algo que pintaba siendo tan grande. Diciembre estaba empezando y las vacaciones invernales por igual estaban alegrando al grupo de amigos, mientras que los planes en parejas para navidad estaban en proceso y ni qué decir de la gran reunión amistosa que tendrían para año nuevo, ¿verdad? Un año, un año entero, ¿verdad? Sasuke y Sakura cumplirían cinco meses de relación un día antes de noche buena y pero no podrían verse pues la pelirrosa llegaría hasta la mañana del día 24 de Tokio con su padre, lo cual les daba 24 y 25 para festejarlos como pareja.
Itachi tendría una fiesta de navidad en casa con sus amigos, mismo que significaba que probablemente Sasori estaría ahí y ver a la nueva feliz pareja podría no agradarle demasiado. Hasta donde sabía, Itachi parecía notar su relación pero Sasuke se negaba a mencionar nada ante su hermano mayor. Por otro lado, ella saldría con el moreno el día 24 y llegaría a la fiesta en su casa para quedarse a dormir ahí con ellos, a modo que podría disfrutar un poco del ambiente que se tenían estos dos en esa fiesta anual.
Especial: Capítulos Treintaicinco & Treintaiséis
Aún quedaba toda una semana de clases… pero todos estaban entusiasmados al respecto. Las chicas eran las más alborotadas alegando que debían ir de compras antes de que las clases terminaran, sin embargo Ino no paraba de reclamarle a Sakura que ella podría comprarse un montón de cosas con su nueva madrastra que seguro querría ganársela con un montón de ropa. Lo peor es que tenía razón.
Ino siempre había sido la chica observadora del grupo. Algo tonta e infantil, debía de admitirse, pero jamás se perdió ese hecho de que podía darse cuenta de los sentimientos ocultos del resto como por ejemplo, ella hizo que Naruto abriera los ojos respecto a Hinata.
Al final la discusión había tomado un solo sentido entre las bancas de las chicas, a la par de que los muchachos parecían reírse de alguna tontería que estuvieran hablando entre sí, como siempre ellas no sospechaban de que tuviesen una idea para las fiestas: eran cabezotas poco románticos, ellas tenían que ingeniárselas.
—Sakura, asegúrate de que la mentada Kasumi te regale algo sexy para la noche de navidad con Sasuke —como siempre, Ino metía su cuchara con temas bastante inapropiados.
—Ino, no empieces —pidió la pelirrosa exasperada—. Si vamos de compras juntas escogeré lo que compre con ustedes para la navidad, ya podré ponerme lo que Kasumi me regale para el año nuevo.
—¿No habías dicho que se notaba que antes era muy golfa? Seguro que te regala cosas más inapropiadas de lo que uno pueda creer —murmuró Ino, mirando al techo.
—Venga, se supone que tuvo una juventud muy rebelde o algo así dijo Shizune que la mujer esa le contó cuando mi hermana fue a Tokio, pero no es algo que realmente tenga relevancia para mí —se encogió de hombros Sakura—. Solo iré de vacaciones una semana, después de todo. Y eso porque mi padre ha insistido.
—No puedes quejarte, mira que vas a Tokio —refunfuñó la rubia—. Además, será una semana… pero es toda una semana sin tu novio y no sé cómo es que Sasuke sobrevivirá sin ti.
—Ya vas a lo mismo, ¿no? —bufó la pelirrosa.
—En parte, Ino tiene razón —comentó Hinata, esa que abría pocas veces la boca pero que últimamente algo se le estaba pegando de la rubia y, eso, a Sakura le estaba preocupando bastante—. No podrás verlo en toda una semana, quizá más… pobrecito.
—¡Eso mismo, Hinata! —Se animó de nuevo la rubia—. Sakura —pero entonces se dirigió recta a la pelirrosa que apenas y reaccionó para mirarla—, tienes que recordar que Sasuke y tú se han acostumbrado ya mucho el uno al otro, incluso sabe cuándo es tu periodo, ¿verdad? —un sonrojo apareció en el rostro de Sakura.
—Eso es porque Sasuke insistió en que le diera mis fechas regulares —sonó a un berrinche por esa voz contraída—, además es asunto de nosotros, no tiene absolutamente nada que ver contigo.
—Ese no es el punto —replicó ella—. Sakura, lo menos que puedes hacer por Sasuke siendo que una semana antes de irte es toda tu periodo y la que sigue no estarás es que debes darle un regalo sexy y divertido —ahora el rostro de Hinata, quien oía, empezó a enrojecer poco a poco mientras Ino hablaba—. Sé la mujer de sus sueños y sus pesadillas, Sakura… conviértete en la cosa más sexy.
—¿Estás insinuándome que no soy sensual? —enarcó una ceja la pelirrosa.
—Dudo que tus actos en la cama te hagan digna de reconocimiento, amiga mía —fue sincera la otra—. Por otro lado, solo escucha: ¿Por qué profundizar más en su relación? Muéstrale a Sasuke que realmente puedes ser su mujer.
—Ino, me estás asustando —farfulló Sakura, para ver a Hinata—. Vale, vale —se llevó las manos a la cabeza, Sakura—, solo para ya con ese tema, ¿vale?
Dos semanas enteras sin poder ver a Sasuke con comodidad recién terminaron las clases del primer semestre. Sakura había pasado una semana sorprendentemente extraña en compañía de su padre y su nueva mujer, Kasumi, la que parecía saber demasiado de hombres por la forma en que le dio consejos a Sakura apenas se enteró de que la pelirrosa tenía un muy guapo novio esperándola en casa. Kasumi, tal como se había supuesto, terminó llevando a Sakura de compras con un gran ímpetu y resultó que era una mujer de buenos gustos femeninos aunque con otros un tanto atrevidos que a Sakura no terminaron de disgustarle. A mala suerte de esa mujer, nadie podría jamás reemplazar a su madre.
Fue ese sábado 24 de diciembre cuando Sakura finalmente llegó de Tokio y se dirigió a casa para encontrarse con los preparativos de Shizune por su fiesta navideña. Seguro que asistía su afamado novio, así que era mejor no estar cuando las cosas se pusieran demasiado melosas bajo el abuso del alcohol que repentinamente su hermana tenía en este tipo de fiesta, solo una vez al año.
Shizune había accedido a que Sakura pasara su noche de navidad como toda adolescente quiere pasarla: con su novio. Y es que en Japón es así como se festejan las navidades, en pareja. De esta forma, la pelirrosa tenía el oficial permiso de su hermana de pasar la noche en la casa de los Uchiha con la condición de que le llamara al menos hasta la media noche que aún estaría un poco lúcida… o eso creía ella, a modo que Sakura simplemente no pudo negarse.
Sasuke había prometido llegar a una hora prudente, promesa que fue cumplida puesto que llegó a las 6 de la tarde, justamente un par de horas antes de que la fiesta de Shizune empezara y lo suficientemente temprano para divertirse en la ciudad antes de ir a casa del moreno para reírse de las ocurrencias de Itachi y sus amigos embriagados. Ya se veía a la mañana siguiente preparando su tan afamada sopa para todos ellos. En esa ocasión Sasuke parecía ir bastante casual, con jeans y zapatos oscuros de piel, una camisa blanca con botones y un abrigo de cuero, negro y abierto que le hacía ver sensual y resaltaba la natural belleza del pelinegro, aunque a pesar de todo llevaba una camiseta de franela a la cadera.
Esperó fuera de la casa de Sakura con esa paciencia que se había hecho muy suya desde que tenía una vida más calmada con la pelirrosa a modo de que, cuando Sakura salió de la casa, tan solo pudo quedarse observándola: llevaba un vestido carmín corto hasta casi medio muslo, sobrepasándolo un poco de largo, con un cinturón rosa pálido a la cintura mientras que llevaba medias que se notaba terminaban apenas un poco más arriba de donde el vestido cubría, lo podía ver cuando Sakura giraba demasiado rápido contestando a Shizune, pretendiendo correr con esos tacones bajos en tono del cinturón y cuidando su bolso igual.
—¡Sasuke! —Exclamó una enérgica Sakura, antes de llegar donde él sacándole una sana y bonita sonrisa, sutil como acostumbraba, antes de atraparle con sus brazos por la cintura y girar mientras le levantaba un poco del suelo, dándole un beso—. Oh, te extrañé…
—Yo a ti igual —contestó él, sintiendo el aroma de su perfuma impregnado en aquél suéter negro. A estas alturas pudo notar que el vestido carecía de mangas, puesto que el sostén se sentía muy firme como para tener tirantes y no los había logrado ver aunque se le arrastrara la manga del suéter hacia abajo—. ¿Nos vamos?
—Claro —respondió muy felizmente, antes de subir al taxi que compartirían rumbo a la zona comercial de la ciudad.
Después de pasear un rato por el lugar y de tener una dulce cena romántica, finalmente decidieron que lo mejor sería ir a casa del moreno para descansar. Ella de su viaje y de la tarde juntos, mientras que él de tener que lidiar a su hermano y amigos desde temprano. Sin embargo, cuando llegaron a la casa Uchiha ya estaban todos muy felices con la fiesta, a modo que no pudieron hacer mucho más que unírseles.
—Y ustedes dos… ¿qué hacen saliendo en San Valentín juntos? —preguntó un rubio muy ebrio, a modo que Sasuke se puso a la defensiva de inmediato, mirándolo con recelo.
—Eso es porque Sakura es mi novia —tal y como eso lo dijo, sin tener la más mínima preocupación de que cierto pelirrojo que se encontraba ausente se enterara—. Lo hemos hecho oficial el día de mi cumpleaños.
—Sasuke, no tenías que decirlo así nada más —le riñó ella bastante sonrojada, a lo que él se limitó a encogerse de hombros.
—Es muy probable que no lo recuerde por la mañana y, si lo hace, me encantaría que le dijera a Sasori que ha perdido la pelea —pero ella tan solo tendió a hacer un puchero, antes de girar a ver a un lado y notar a un Itachi que se caía de lo borracho mirándole muy de cerca.
—¿Eres la novia de Sasuke? —Como si no lo supiera—. ¡Es broma! A él no le gusta hablar de eso, pero yo me doy cuenta de que no solo están estudiando cuando se encierran en su recamará —el sonrojo en el rostro de Sakura se intensificó—. ¡Apuesto a que se besuquean muchísimo! —exclamó él, a modo que Sasuke lo alejó de su novia.
—Creo que es hora de que los niños vayamos a dormir —comentó Sasuke, a lo que su hermano reaccionó para verle—. Sakura tuvo un largo día, será mejor que descanse un poco, después de todo viene desde Tokio.
—Vale… pero ten mucho cuidadito, Sasuke —dijo el mayor muy atropelladamente, mismo por lo que Sasuke se limitó a asentir y darle la mano a su novia para que se levantara luego de hacerlo él—. ¡Sasuke, hermanito! —Llamó Itachi cuando finalmente se vio contra el piso entre las tantas almohadas, a modo que el aludido y su novia le miraron—. Te quiero más que a nadie —declaró sin vergüenza alguna, lo que hizo reaccionar a Sakura.
—Yo a ti, Itachi —aquellas palabras amables salir de los labios de su novio hicieron que ella lo mirara mejor, algo contrariada, a modo que el otro moreno tan solo sonrió a su hermanito, más de lo que ya podía.
—Aunque seas un idiota y algo lento —empezó, dando una vuelta sobre las almohadas, para verlos un poco de cabeza—. Cuida de Sakura…
—Lo haré, Itachi —aseguró él, antes de ver a su novia y desviar un poco la mirada, pretendiendo ignorar la expresión de sorpresa en el rostro de ella, a lo que suspiró—. Venga ya, vamos arriba para que te cambies y…
—¡Oh, oh! —Exclamó entonces Deidara, captando la atención de todos, incluso de la pareja que estaba muy concentrada en chuparse los rostros hace un segundo—. ¡Sakura y Sasuke están debajo del muérdago! —Tal revelación provocó que ambos levantaran la vista y, efectivamente, el rubio tenía razón—. ¡Ahora tienen que besarse!
—¡Sí! —exclamó un chico de cabello naranja, bastante ebrio como para haber reaccionado con tal energía, a modo que las mejillas de la pareja bajo observación se tiñeron de un inocente tono rosado.
—Venga, que ya son novios —balbuceó apenas inteligible Konan, a modo que los otros dos se miraron entre sí, algo apenados por la presión.
—¡Beso, beso! —El canto empezó a cargo de Deidara, siendo seguido por el resto de los presentes, aunque Sasuke tan solo pudo negar con la cabeza aparentemente ya fastidiado—. ¡Beso, beso! —y era evidente que él estaba por tomarla de la mano y huir de esa pandilla de borrachos, excepto porque Sakura le tomó por la bufanda que ella misma le había obsequiado y jaló un poco de él, a modo de alcanzar sus labios y besarlos a profundidad.
—¡Así se hace, Sakura! —exclamó el rubio, mientras que ella y Sasuke separaban un poco sus rostros y mismo por lo que él la observó con un poco de sorpresa.
—Listo, hora de dormir —dijo ella, inclinándose un poco a tomar su bolso antes de volverse hacia su novio y andar a tomarle por la muñeca, llevándolo consigo escaleras arriba mientras que los gritos de euforia seguían resonando desde el primer piso mientras que los más jóvenes entraban a la recamara del muchacho.
—¿Qué ha sido eso? —preguntó él aún un poco contrariado, a lo que ella entró y lanzó su bolso a la cama antes de dejarse caer sobre esta, de sentón, para ver a su novio con el maquillaje algo desaliñado, pero sin que luciera desagradable.
—Solo les di lo que querían, no nos dejarían en toda la noche hasta que nos besáramos frente a ellos, ¿verdad? —De cierto modo tenía razón, mismo por lo que él no quiso discutirlo y tan solo le sonrió un poco, a lo que ella correspondió—. ¿Me darás una de tus camisas para pasar la noche? No traje más que esto porque traer ropa sería un estorbo.
—Claro que sí —contestó él muy tranquilamente, mientras abría la puerta del armario y ella se levantaba tras sacarse los tacones para poder asomarse por un costado de él para ver el contenido—. Además, sabes que me gusta que uses mi ropa…
—No empieces, Uchiha —bromeó ella, antes de estirar una mano y sacar una camisa suya en tono blanco, a lo que él sonrió aparentemente complacido—. Ya vuelvo, empieza a cambiarte tú también —pidió ella, mientras entraba el baño de la habitación, aunque sin cerrar del todo la puerta de éste.
—De acuerdo —dijo él, antes de sacarse el abrigo y seguido la camisa.
—¡No espíes! —exigió Sakura, a modo que él se giró hacia el espejo que estaba en el vestidor y apuntaba directo al baño, por lo que se le facilitaba ver la espalda de su novia y tan solo pudo sonreír para sí mismo.
—No te preocupes —no podía hacer mucho más que verla sacarse cuidadosamente ese suéter, para luego quitarse el listón del cabello y lanzarlo a un lado, a lo que él se apresuró poniéndose la camisa del pijama antes de quitarse el pantalón, observando cómo Sakura luchaba un poco al principio del cierre del vestido antes de terminar bajándolo lentamente para que su este mismo no se estropeara atorándose.
—¿Sabes? Kasumi fue muy amable después de todo —empezaba a hablar ella, siendo que él recién había terminado de ponerse el pantalón de algodón y ahora pasaba a recargarse en una pared mientras la observaba cómo se sacaba el vestido al fin.
—¿Qué ha hecho? —preguntó él de entrada, mientras se distraía un poco viendo la puerta principal pues escuchaba pasos por la escalera, seguro Pein y Konan, pero cuando se giró a ver al espejo su vista se deleitó en exceso: en lugar de sostén ella había escogido un top ajustado, sensual, cubría las costillas, de color rosa con un encaje negro cubriendo el resto.
—Me ha comprado mucha ropa y me dio consejos —casi le da un ataque al moreno cuando miró terminar de caer el vestido rojizo, observando así toda su lencería coqueta y sutil, con esos colores brillantes y llamativos, ni qué decir del encaje y lo poco de crinolina negra que resaltaba mientras que los ligueros de su ropa íntima aseguraban por completo las medias de su novia, a lo que él simplemente se giró para asegurarse de que no estaba alucinando—. Aún así debo admitir que tiene unos buenos gustos aunque otros más extravagantes.
—Acabo de notarlo —comentó a sus espalda, viendo cómo le quedaba perfectamente al cuerpo a modo que ella se giró de inmediato con algo de sorpresa—. Creo que… mientras tu lencería sea lo único extravagante que ella escogió, yo podría tolerarlo —un pequeño sonrojo cubrió las mejillas de Sakura cuando realmente cayó en cuenta, mientras veía al moreno adentrarse al baño, a modo que ella se giró—. Así luces hermosa.
—Te dije que no espiaras —le riñó ella en voz baja, aunque viéndole tan cerca no pudo hacer más que mirarlo hacia arriba con un tono más tranquilo. La verdad es que Sasuke pensaba que si Sakura usaba su camisa tan delgada y en ese color, el frío haría de las suyas y pondría todo su cuerpo "de punta", pero esto era mucho mejor.
—Lo lamento, me suponía que vería algo bueno, pero no a tal grado —admitió traviesamente, a lo que una delicada y divertida sonrisa se le dibujó a ella antes de que colocara sus manos contra el pecho cubierto del muchacho.
—Has arruinado mi sorpresa —murmuró ella, aunque se sentía algo aliviada de no haber tenido que empezar con la tarea de seducción por su propia cuenta, ya que él le había dado un empujón al entrar ahí de esa forma—. Bueno… ¿Qué se le va a hacer? Igual tenía planificado que me ayudaras con esto.
—Sakura, ¿qué te he hecho? —Empezó él, dirigiendo sus manos a los hombros de la pelirrosa—. Te he corrompido a tal grado… empiezo a sentir que al final sirvió para algo.
—Cállate ya —pidió ella, divertida, pero su petición fue atendida demasiado pronto por aquellos labios desesperados y desatendidos desde hace un par de semanas. Había querido besar a su novia antes pero no lo lograba por la distancia, aunque ahora había besado sus labios en un par de ocasiones ese día, no había como besarle de esa manera.
Se sentía reprimido y necesitado, besándole con salvajismo mientras la sostenía por los hombros para acercarla y luego deslizaba sus manos lentamente hasta su cintura con el fin de sentir sus sutiles pero deliciosas curvas, en lo que ella llevaba sus manos a rodearle sobre los hombros, todo el cuello con aquellas extensiones delicadas y femeninas, parándose de puntitas cuando él dirigiese una mano a su trasero de forma poco provocativa.
A pesar de todo él no iba a tener compasión esa noche: La tomó por los muslos y apenas hizo ello la propia Sakura dio un salto cuidadoso para estar sobre sus brazos o, mejor dicho, atrapada por éstos y amarrando sus largas piernas a la cadera del moreno que recién había apagado las luces del baño para dirigirse a la habitación con el mismo fin pero, eso sí, no se sentía en capacidad de separar sus labios de los de su chica, a quien llevó así hasta la cama, a lo de nada de asegurar por completo la puerta, soltándola con algo de cuidado.
Era obvio que Sakura también estaba creciendo, lo era por esa expresión de placer con respecto a las medidas que su novio había tomado, mientras estaba recargada sobre sus codos estando ya en la cama, doblando su rodilla derecha para darle una sutil pero buena vista para su depredador oficial, que recién se había relamido los labios del antojo que le causaba el puro hecho de ver ese cuerpo, entre la oscuridad y la luz de allá afuera colándose por la ventana, totalmente servido para él y sus grandes garras, para devorar completa a su presa bajo una entera aprobación, pasando a subir lentamente sobre su cuerpo, recargándose en la cama.
Alcanzó sus labios a buen momento, tomándole con una mano por el mentón mientras lo hacía y empujándola suavemente sobre la cama, para que su espalda lograse tocar al completo la superficie suave y entonces él lograr observar mejor el cuerpo que por derecho le pertenecía. Se limitó a arrastrar sus dedos por uno de sus costados, sonriendo ahora él mientras notaba que ella pretendía relajar su cuerpo y su rostro, con una expresión que evidenciaba el placer que sentía de que él la estuviese tocando.
Finalmente la tenía entre sus brazos y no iba a dejarla descansar, de eso estaba seguro, a modo que terminó de acomodarse entre sus piernas, inclinándose en busca de su piel de porcelana para degustarla pero, en ésta ocasión, Sakura se vio todo menos lenta cuando deslizó suavemente sus manos por encima de la espalda de Sasuke hasta llegar al borde inferior de la camisa y luego ayudarlo con ese obstáculo mientras se la sacaba del cuerpo.
La sonrisa pícara fue un poco más evidente mientras que ella movía, dulce y juguetona, sus dedos por encima de la piel marcada por los ejercicios de Sasuke. A él le causó un placer superior el notar tanta cooperación, naturalidad y comodidad nunca antes presenciada hacia él viniendo por parte de Sakura, a modo que a lo de poco logró sentirse algo ansioso por ella, cuestión que se logró notable con una pequeña carpa al sur de su cuerpo que la propia Sakura no podía simplemente pasar por alto. No, sería una crueldad, ¿verdad? Ignorar una muestra de felicidad como esa. Era obvio que su novio estaba bastante feliz de verla y que el "pequeño Sasuke" no se exentaba de aquella alegría. En realidad parecía ser el más ansioso.
Era verdad que Sakura fue aconsejada por Kasumi, pero obviamente su madrastra no le estaría enseñando ninguno de sus mejores movimientos en la cama, al menos hasta que su hijastra mostrara verdadero interés en el tema y pudiesen hablan como dos mujeres. No obstante, además de Shizune o Kasumi, Sakura tenía otra gran consultora en la materia de las relaciones y mira que no solamente las sentimentales, sino que las sexuales se volvían en un asunto de bastante seriedad: Ino no tenía remedio y era como el kamasutra pero oral. Sakura se preguntaba cómo podía aprenderse esas cosas en lugar de lo de los estudios.
"La práctica hace al maestro" había dicho una vez la rubia, cuestión que no había parado de resonar en la cabeza de Sakura, aunque en estos momentos su mente estaba mucho más basada en la confianza que se tenía para desinhibirse en la cama con su pareja, a quien tan solo tuvo que regalarle una sonrisa antes de morderse el labio inferior y bajar un poco la mirada a su top, para indicarle que observaba en la línea entre sus pechos, el cierre apenas perceptible al frente de la prenda: a Sasuke le fascinó.
—Vas a volverme loco —advirtió él, mientras que una de esas manos que acariciaba tan delicadamente se precipitó a su pierna derecho, tomando en cuenta que era la mano surda del moreno, para extender la pierna hasta el nivel de su hombro, a lo que Sakura emitió una breve risa, mirándolo.
—Espero que te diviertas, amor —divertirse, ¿ah? Pero si parecía cerdo en el lodo mientras deslizaba su ahora mano diestra por encima de la piel de terciopelo que cubría la carne de esa larga y torneada extremidad de su exquisito cuerpo, deslizando sus dedos en dirección a esa zona peligrosa pero volviendo apenas notaba cómo la pelirrosa levantaba un poco el pecho tras halar aire a sus pulmones.
Al final le dio una tregua tras algunos segundos de tortura, recargando su pierna sobre su hombro izquierdo mientras que con esa mano soltaba los ganchos que sostenían las medias para darse más libertad. Al mismo tiempo soltó los de la otra pierna pero sin levantarla, limitándose a ver muy placenteramente ese rostro de muñeca mientras jugaba con ella.
Volvió a deslizar sus manos hacia la parte superior de esa pierna, aunque al mismo tiempo, pero en esta ocasión tan solo lo hizo una vez antes de volver para retirarle lenta y sensualmente esa media, dejando que ella sostuviera el peso de su pierna por sí misma antes de terminar por sacarle la prenda, recibiendo una sonrisa encantadora de aquél rostro que tanto le gustaba antes de inclinarse un poco hacia ella mientras retiraba la media de la otra pierna: la tuvo lo suficientemente cerca para dejar un solo beso de pico en sus labios.
Se quedaron con una esencia en los labios que les hizo estremecer, mientras que él terminaba de sacar la segunda media tras doblar un poco su rodilla para tenerla contra su pecho, deslizando sus manos desde la planta de su píe hasta subiendo por sus muslos y pasando a aquellos redondos glúteos que tanto le deleitaban a él, deslizando su mano por encima del glúteo izquierdo de ella, que tan solo sonrió mordiéndose los labios.
Estaba seguro de que la primera vez que tuvieron relaciones se había enfocado tanto en protegerla que no había disfrutado tanto como lo hacía ahora de ese cuerpo que poseía su novia, en las ocasiones juntos siempre se saboreaba, pero tocarla así era muy nuevo en ambos.
Le encantaban que hubiesen llegado a tal nivel de confianza al fin, a grado de que ella no sintiera más vergüenza cuando de exponerle a él su cuerpo ahora. Ve que Sakura se había puesto algo como eso para él. Sasuke se suponía la influencia de Ino en esto pero también reconocía la participación de la mujer de su suegro… Dios, les agradecía tanto a esas dos.
—Sakura —musitó él, a lo que la pelirrosa apenas y salió del ensimismamiento que le causaba tanto gozo ante las caricias que las manos del moreno le proporcionaban—. No deseo ser cuidadoso esta noche… quiero hacerte mía de verdad —ella le miró con cierto toque de seriedad, observándole a esos ojos profundos y aquella mirada seria pero que, en el fondo, podía sentirse el romanticismo de la escena viniendo esas palabras de él, precisamente.
—Quiero que vayas en serio conmigo —contestó ella, a lo que una sonrisa seductora se dibujó sobre los labios de Sasuke—. Estoy lo suficientemente preparada para ser tu mujer, Sasuke —entonces aquella sonrisa se volvió más amplia, más concentrada—. Hazme tuya…
—Mía —repitió él, mientras gateaba sobre su cuerpo, respirando por encima de su piel, casi rozando su nariz con aquella superficie lechosa, hasta llegar a su rostro, torturándose él mismo con aquellos labios, compartiendo sus alientos pero sin llegar al beso aún, tan solo ansiándolo—, totalmente mía —sentenció, para eliminar el espacio entre ambas bocas.
Se embriagó del placer que esos simples labios lograban darle, arrastró sus piernas sobre las de él para entrelazarlas mientras ambos se movían sutilmente, rozando con suavidad sus cuerpos pese a las prendas de ropa que le quedaban a cada uno. Tenían cierta fijación por compartir la participación esa noche, que no se volviera introvertida ante las caricias experimentadas de Sasuke, que no se cohibirá por su conocimiento en la materia. Quería ella el compartir con él cada segundo y acariciarse el uno al otro, con deseo y con pasión.
Pero él empezó a descender de sus labios a por su mentón, mordiendo suavemente aquella parte de su piel mientras que una de sus manos traviesas había ido al inferior de su cuerpo, al centro entre sus piernas, acariciando por encima de la ropa íntima de una forma bastante frenética para ambos, con gran ímpetu debido al deseo de sentir su humedad traspasar las telas delicadas, mismo por lo que Sakura se estremeció, se removió ahí mismo.
Ah, pero Sasuke no iba a ceder. Eso solo le impulsaba a seguir, deslizando suavemente sus labios por encima de la piel sedosa, mientras que uno de sus dedos apretaba por encima de esa cavidad pretendiendo excitarla a sabiendas de que en absoluto entraría, pero era delicioso sentir aquellos temblores de su cuerpo y la calidez en esa parte de su cuerpo, su cuerpo exquisito, ese que le saciaba de tal forma pero que cada vez se volvía más delicioso, tanto que le daba por probar más y más y que sabía lo convertiría en adicto.
Cuando se vio terminado su recorrido por el cuello de Sakura, simplemente pasó unos instantes de diversión recorriendo su clavícula con la punta de la lengua en lo que ella deslizaba sus manos delicadamente a sostenerle. Una mano se enredó entre su cabello oscuro y la otra se arrastró lenta y frenéticamente por encima de su espalda ahora desnuda, sintiendo el calor de su piel en ese movimiento, justo a tiempo de que él despedía suaves y hasta tiernos besos por encima de la piel femenina, rumbo a los senos de la ojijade, dando una caricia con su labio inferior justo sobre la línea de sus senos y entonces dejó otro beso suave.
Había tomado con un par de dedos el extremo del cierre, a modo que ahora su respiración chocaba contra la piel de la chica justo sobre sus senos, a modo de que arrastrando el seguro de éste fue tocando con sus dedos meñique y anular la piel que descubría del cuerpo de su novia debajo. Sakura se limitaba a respirar suavemente, a enloquecerse ante el tacto suave del moreno, ante la tentación que causaba su aliento que chocaba cálido y húmedo al grado que erizaba toda su piel, antes de que él terminase con esa tarea.
Cuando deslizó dedos índice y medio para terminar por abrir aquella simple prenda, no hizo mucho más que separar con la mano derecha el extremo de su respectivo costado, sintió así su piel en el acto, deteniendo aquella mano en ese pecho firme para atrapar entre estos dos mismos dedos el botón rozado que ya resaltaba, a modo que tan solo un quejido se dejó escuchar de parte de Sakura. Él tomó la prenda del otro extremo con la mano que tenía libre y la arrancó de su cuerpo para lanzarla tan lejos como pudiera… no quería saber más de ese objeto que había aprisionado la desnudez de aquél cuerpo que adoraba.
Pero no fue sino que hasta que el moreno inclinó sus labios atrapando el otro seno de la pelirrosa que Sakura emitió un suave jadeo, imposible de oír más allá de la habitación pese al escándalo de música que Itachi y otras casas en la calle tenían debido a las fiestas. Estaban en una habitación muda en esos momentos, mismo por lo que él no iba a limitarse mientras saboreaba de su piel precisamente en un sitio donde uno podría alimentarse años después… sí, sus senos le sabían delicioso, mientras que la mano desocupada de antes tomaba su camino.
Sakura sintió tan solo el cosquilleo mientras aquella mano rozaba con su piel bajando por su abdomen, rodeando su ombligo para formar un círculo tan solo en una ocasión para así seguir abajo rumbo a la zona dorada. Se infiltró debajo de aquél encaje evidentemente costoso y exploró un poco entre la prenda antes de encontrar el punto específico que la volvería loca apenas y se concentrara en ello: su clítoris.
De jadeo pasó a un gemido suave, breve en vista de que ella recordó la presencia de ciertos alcohólicos en el piso principal aunque se preguntaba si cierto par ya había subido también… no, la verdad estaba muy concentrada en callarse muy a pesar del escándalo que había en toda la calle. Los japoneses no tenían navidad, pero mira que la fiesta era cosa de locura cuando se vivía en una calle con tantos jóvenes o familias que disfrutaban tanto de la fiesta como esa. Todos estaban en sus cosas pero ella se negaba a hacer ruido alguno.
—Quiero oírte —sonó a una orden de parte del moreno, a modo que ella le miró con aquél hermoso sonroso sobre sus mejillas, que cruzaban de una a otro por su rostro, hasta que soltó sus labios y pronto sintió esas caricias volver, haciéndole temblar la boca en lo que cierto dedo travieso se introdujo al interior de su cuerpo.
—Anh… Sasuke… no hagas… eso —apenas un podía hablar y el escucharla así estaba poniendo más alegre al "pequeño Sasuke" que seguro pronto empezaría a quejarse mientras siguiese así de solo… a su fortuna, Sakura lo notó a tiempo.
Sí, se convirtió en el turno de Sakura mientras deslizaba la mano que anteriormente estuvo en su espalda hacia el sur de la misma, metiéndose bajo los pantalones de Sasuke para tocar un trasero tan suave como el de un bebé, cosa que le sacó una sonrisa mientras buscaba.
Cuando finalmente encontró a aquél miembro desatendido, lo arropó entre sus femeninas y cálidas mano, a modo que el moreno sintió cómo algo le recorría la columna cuando su novia dejó que esa parte de su cuerpo saliera a sentir el aire, siendo gentilmente acariciado por esas manos suaves y encantadoras, haciendo que el propio Sasuke soltara por vez primera un jadeo antes de entrar en ella: ¡Bien, Sakura! No era el más grande de los logros pero vaya que lo disfrutaría un rato.
El sexo del moreno estaba, innegablemente, recto. Después de todo Sakura tenía sus encantos y un hombre haciéndole eso a una mujer no podía quedarse muy aburrido mientras escuchaba aquellos ruidos eróticos brotar de sus labios, al caso de que Sasuke estaba tan excitado como ella ya lo estaba y eso iba a arrastrarlos hasta la locura si continuaban jugando de esa forma el uno con el otro, pero ella tomó una medida peligrosa: empezó a estimularlo.
—Para ya —pidió una voz grave, más ronca que de lo de costumbre, antes de pasar a observar un par de ojos jade en advertencia de que era suficiente.
Pero antes de que ella hiciese más nada, simplemente quitó su mano de ahí y la llevó justo a un lado del rostro de Sakura, besando sus labios de una forma agresiva que le robó un suspiro profundo a la chica mientras que él mordía su labio inferior, halando de él un poco, para volver a ver su cuerpo estando recargado sobre la cama con ambos brazos justo después de abandonar la intimidad de su novia, que estaba respirando profundo y aún con esa última prenda puesta, aunque a él le quedaba el interior debajo del pantalón.
—No aguanto más —sonó a advertencia, a modo que Sakura reaccionó antes de moverse mejor para acomodarse correctamente sobre la cama, abriendo el cajón que ya conocía mientras que Sasuke terminaba de deshacerse de su ropa.
Justamente ella estaba girándose hacia él para mostrarle que había encontrado lo que estaba buscando cuando él la atacó para besar sus labios con ese mismo salvajismo de antes, tomando de su mano el preservativo que ella había sacado y rompiendo el empaque a ciegas antes de colocárselo como él sabía se debía de hacer. Entonces y solo entonces empezó a frenar su beso, aunque no lo detuvo, solo lo hizo un poco lento mientras terminaba de sacarle aquella última prenda a Sakura.
Se quedó ella, mirando entonces a su novio que recién se había acomodado sobre su cuerpo y tenía los brazos a los costados de ella, misma que llevó sus manos delgadas a tomarle por el rostro con una de ellas y la otra anduvo pronto a uno de sus hombros, mientras se observaban a los ojos en un silencio que pudo ser sepulcral a excepción por la música en toda la calle y, entonces, ahí estuvo: sin compasión como él prometió.
—¡Agh…! Sasuke… —se quejó con un deje de dolor ante esa acción tan repentina suya, lo había sentido posicionarse pero entró con algo de brusquedad, aunque la incomodidad duró tan solo un poco antes de que él impusiera mayor presión y se adentrase más en ella, a modo que sus piernas no podían hacer más que abrirle paso a su interior.
Los labios de Sakura temblaban mientras que él se impulsaba lenta y, a partir de ahora, cuidadosamente contra aquella húmeda y cálida cavidad, ¿por qué era siempre tan estrecha, tan apretada y tan suave? ¡Eso lo mataría, estaba seguro!
Un gruñido de placer se le escapó cuando se encontró totalmente dentro y pudo observar aquellos labios rojos sin desmaquillarse temblar a causa de su movimiento frenético recién comenzado, moviendo las caderas hacia ella y luego de reversa, saliendo casi por completo pero volviendo con la intención de no perder su camino perfectamente trazado.
Sakura gimió. La mano que se encontraba anteriormente en su hombro se había movido habilidosamente hasta su espalda para aferrarlo con fuerza, mientras que la de su rostro simplemente se había conformado con estar en el hombro con tal de enterrarle las uñas ante la poca compasión hacia su sensible cuerpo: Sasuke empujaba y empujaba, lento pero duro, a modo que cada penetración le provocaba volver a cerrar las manos.
El pelinegro reconocía el esfuerzo de Sakura por no levantar demasiado la voz siendo que ya era tarde y no tenían idea de a qué hora pararían la música y la fiesta, a modo que era algo de reconocer pese al daño en su piel que seguramente luego le calaría mientras que ahora lo gozaba como un desquiciado. ¿Sangre, dolor? Todo se volvía relativo en contraste al placer que ese cuerpo estaba otorgándole al moreno y el cómo ambos se atendían. Sasuke arremetía a con ella para hacerla disfrutarlo, mientras que ella correspondía a sus movimientos.
Ya se encontraba un poco más relajada cuando el moreno aumentaba un poco la fuerza pero manteniéndose en un margen de no lastimarla pues la experiencia de Sakura no era tal como para ponerse a golpear con una fuerza enloquecedora, debía seguir limitándose aunque fuese un poco para no hacerla pasar del placer al sufrimiento. Quería verla feliz y hacerle el amor de esta forma no solo era nuevo, era algo que podría llevarlos a complementarse en un nivel superior tomando en cuenta que, como pareja, la intimidad los acercaba mucho más y el pasar del amor tierno al apasionado marcaba grandes diferencias.
Estaba decidido a amar su cuerpo de forma desenfrenada, estaba decidido a darlo todo por ella ahora que finalmente había revelado cuánto la quería, que inclusive podía admitir que de verdad la amaba, que sus sentimientos fueron creciendo mudos y ocultos incluso de él mismo durante esos años y que el poseerla no era menos que tener en sus manos propias todo lo que necesitaba y deseaba, que sostenía entre sus manos y acariciaba y besaba a lo que representaba tanto, casi tanto como su vida, seguro. ¿O sí era tanto así e incluso más?
Sakura había dejado de herirlo, sus respiraciones estaban en un compás que carecía de seguimiento y los movimientos sobre la cama se habían vuelto en algo desenfrenado que, de no poder parar, iba a enloquecerlos. Pero estaban tan en la punta, tan cerca, tan prontos a la cúspide de su noche y de su festejo por cinco meses de relación que simplemente la felicidad les iba a dar el empujón necesario para lograrlo.
Él terminó justo unos instantes antes de que ella lo hiciera y simplemente compartieran su instante cuando aquél interior se apretó un poco más para provocarle un segundo quejido de placer al moreno que se encontraba aprisionado entre ese par de piernas, que no se podía quejar de la comodidad de su persona.
Respiraron a como les pudo caber el aire en los pulmones, dejando ella rendir al fin ambos brazos y que descansaran sobre las sábanas ligeramente húmedas, justo mientras que el moreno recuperaba algo de fuerzas para lograr moverse, que no sería tan sencillo.
Cuando al fin salió de su interior y se sacó el estúpido preservativo para lanzarlo al bote de basura a modo que cayera justo donde quería, entonces se tiró de costado justo a ella para no dejarla abandonada ante el frio por demasiado, rodeándola por la espalda con ambos brazos mientras aún respiraba agitadamente, contra su oído.
Sakura llevó sus manos delicadas a sostener sus brazos fornidos luego de que sus piernas temblorosas la traicionaran quedando como gelatina tiradas a un lado, mismo por lo que terminó recostada así y Sasuke la siguió con un abrazo, estando desde poco antes ambos bajo el arropo de unas sábanas antes de que Sasuke jalara del suelo un cobertor que antes se hubiese caído por obra de su desorden en la cama.
—Sasuke —murmuró ella, antes de moverse cariñosamente entre sus brazos, acomodándose incluso desnuda debajo del cobertor—, me pondré tu camisa… no quisiera que Itachi intentase entrar y yo tuviera que cubrirme con las sábanas.
—No quiero soltarte —rezongó él en tono bajo, causándole una sonrisa delicada a modo que ella besó la piel de uno de sus brazos que la tenían presa de su cariño.
—Te dejaré mirarme si me sueltas —entonces él se rió entre dientes, sonriendo muy divertido antes de dejarla ir, a modo que ella sonrió satisfecha para levantarse y caminar desnuda rumbo al baño, dejando que Sasuke la observara andar con ese paso gatuno y femenino suyo, justo como le fascinaba.
A lo poco, Sakura volvió con esa camisa larga y se inclinó tomando sus bragas, él se había puesto los bóxers mientras que a Sakura se le notaba caminar de puntillas por el frío, podía que su piso fuera de alfombra pero eso no calentaba tanto si no se le otorgaba un poco de calor al mismo. Ella recogió su ropa y la acomodó toda junta rápido, antes de volver él andando con ese par de senos altivos a causa del frio y pronto metiéndose a la cama.
Jaló de las sábanas y cobijas de tal modo que terminó cubriéndose junto a Sasuke hasta la cabeza, aunque ambos tomaron las mismas con sus manos empuñadas para bajarla un poco y lograr mirarse directamente hacia los ojos, a lo que Sakura sonrió.
—Sasuke —llamó ella en voz baja, a lo que él deslizó sus manos por debajo de las cobijas para tomarla por la cintura y acercarla, a grado de que sus frentes se encontraron y ella sonrió feliz—. Sasuke —repitió entonces, antes de llevar su mano diestra a su rostro, acarició su mejilla y se acercó a besarlo—. Te amo.
Después de una mañana y casi día entero de navidad en casa de los Uchiha, finalmente Sakura se decidió a volver a su casa propia temiendo por el desastre que entraba entre sus posibilidades por encontrarse pero, al bajar del auto de Pein, tan solo vio tanto orden que se asustó y entonces entró.
Shizune estaba sufriendo de resaca y a pesar de todo había limpiado, su hermana realmente era adorable, a parecer de Sakura.
Lamentablemente apenas pasaron esas fiestas Sakura y Sasuke se vieron algo ocupados. El moreno tenía que andar con Itachi a una visita al cementerio por respeto a sus padres el día 26 mientras que también les quedaba limpiar la casa.
La temporada de invierno representaba, de una forma u otra, cierta unión entre ambos y pasaban sus días en un paz fuera de lo normal, al grado que salían a comer o se quedaban en casa haciendo alguna reparación, se hablaban con algo de respeto en lugar de gritarse como tenían su costumbre. Eran fechas importantes para ellos.
Por otro lado, la fiesta de año nuevo era un asunto que se vivía en familia. Quizá el día primero se reunirían todos como amigos en el templo de la ciudad, pero el día último lo pasaban cenando, charlando y hasta bebiendo entre ellos. En el caso de Sakura tuvo la primera visita a casa de su padre y su mujer, pero la pasaron muy pacíficamente pues nadie quería una pelea en una festividad como esa.
Al final, la mañana del día primero, Sakura se fue libre de compromiso con la familia mientras que Shizune pasaría el día en casa con su padre y su nueva esposa. Sabía que no era el mejor ambiente, pero tampoco tenía planeado quedarse a sufrir con ellos y, además, había quedado de pasar a casa de Ino junto a Hinata.
—Venga, eso significa que te funcionó —comentó la rubia mientras recién entraban por la gran puerta del templo, charlando—. ¡Qué alegría! Mis tácticas de fuego de la pasión realmente funcionan —parecía realmente feliz con ello.
—Ino, no es sitio para hablar de eso —dijo entonces Sakura, pues ya estaban subiendo las largas escaleras, a modo que la rubia tan solo se limitó a bufar.
—No hemos llegado a la cima, además podemos hablar lo que sea, son asuntos de amor y entrega, son puros —argumentó ella, por lo que Sakura suspiró rendida—. Pero venga, ¿has hecho lo otro que te dije? —entonces la pelirrosa asintió.
—Creo que se sorprendió cuando se levantó y no me encontró en la cama —empezó la pelirrosa—, pero estoy segura de que casi le da un ataque cuando notó que Deidara e Itachi no me quitaban la vista de encima porque llevaba la camisa de la noche anterior de Sasuke amarrada como vestido, como dijiste. Había tomado uno de sus abrigos y calcetas tibias.
—¡Venga ya! —Emitió una carcajada Ino—. Incluso a tu cuñado se le estaban saliendo los ojos… ¡No me digas que te ha reñido!
—Al contrario —respondió ella haciendo una mueca, como si el puro recuerdo le causara algo de desagrado, a lo que las caras de sus amigas se dirigieron curiosas hacia ella, motivándola a contarles—. Sasuke vino y se inclinó a mi oído tocándome el trasero.
—¡Marcó perfectamente su territorio! —Declaró la rubia con otra de sus risas, mientras que Hinata lo hacía entre dientes pues concordaba perfectamente con Ino, a modo que Sakura suspiró cansada—. Se ve que Sasuke es celoso, eso lo hace ver tan encantador… que haga ese tipo de cosas ante su propio hermano le da puntos.
—Pero si fue tan vergonzoso —se quejó la pelirrosa, pero Ino negó con la cabeza.
—Sasuke ha dejado muy en claro que le perteneces —defendió—, eso solo demuestra cuánto te quiere y que solo te quiere para él.
—Puede que tengas razón —aquí venía el "pero" que sus amigas olían—, pero le dije que lo amaba —entonces ambas dieron un respingo, en lo que Sakura fruncía un poco el ceño, algo entristecida—, y él no respondió.
—Sakura —musitó Hinata, aunque Ino se percató de que estaban por llegar y le fue imposible el no notar a los chicos en la puerta, a modo que las detuvo.
—No te muestres triste —pidió Ino, antes de acomodarse la ropa, con aquellas medias color mandarina y un vestido púrpura sin mangas pese a que los semi-guantes que llevaba lucían abrigadores por todo el peluche, con esas botas que sobrepasaban las rodillas en un tono rojizo y de tacón.
—Sí, Sakura —apoyó Hinata, acomodando la trenza que llevaba sobre el hombro derecho, mientras lucía encantadora aquellas medias lila con shorts caqui, blusa del color de sus medias, un suéter en tono café cuyas botas eran de igual color—. Sé feliz.
—Exacto, se lo has dicho —le recordó Ino antes de acercarse y acomodarle la diadema negra, el cabello suelto y luego se aseguraba de que su abrigo gris luciera lindo, a par de que Hinata le arreglaba la bufanda blanca que hacía juego con el blusón que apenas y era unos centímetros más corto que su abrigo y hasta parecía un vestido. La vieron completa, esas medias negras y botas grises. Sakura siempre fue casual y linda: estaba perfecta—, responderá.
—Quisiera estar igual de segura —admitió, antes de suspirar profundo con algo de pánico y luego empezar a subir con sus amigas. Mientras mejor veían a los chicos, pudieron notar que el primero en verlas fue Sai, con sus pantalones arena y camisa blanca fajada, zapatos de vestir, cinturón y suéter gris, con cara de tonto como siempre.
—Ahí están —es lo que dijo a sus compañeros, a lo que un animado y extravagante Naruto empezó a saltar evidenciando su posición. Gracias a Dios nunca sería un espía, él no serviría ni siquiera para llevar las rosquillas.
—¡Sakura, Ino, Hinata! —Gritaba mientras extendía su mano, con una camisa de líneas blancas, negras y rojas debajo de un suéter color canela y aún por encima un chaleco gris. Para colmo sus pantalones eran color caqui y llevaba zapatos deportivos—. ¡Por acá, chicas! —al menos Sakura no podría escapar ya.
—¡Mi amor! —Exclamó cierta rubia antes de lanzarse sobre su novio y abrazarlo con todas sus fuerzas, a lo que Sai se limitó a sonreír de esa forma incómoda que acostumbraba mientras que Ino le besaba todo el rostro.
—Naruto —saludó la pelinegra con su voz tranquila, recibiendo un ligero sonrojo antes de acercarse a besar la mejilla del rubio, que tomó su mano casi inmediatamente.
—¡Naruto! —Pero esa vez sonó más a una Sakura riñéndole—. Ve que estamos en un sitio público, ten un poco de respeto —rezongó, aunque cuando menos lo notó alguien ya le había debajo un beso casto sobre la cabellera rosada.
—Pareces muy ocupada con el mocoso —bromeó, en lo que Sakura se giró para ver lo evidente: estaba tan maravilloso como siempre, con esa camisa blanca muy delgada por abajo, seguro fajada, una segunda en tono azul oscuro más holgada le cubría y un suéter con capucha en negro remataba. Jeans y zapatos deportivos mientras que aquél colgante lucía en su cuello.
—¡Sasuke, no me digas así! —de inmediato se enfurruñó el rubio, a lo que Sakura estuvo estática un par de segundos antes de reaccionar del todo. Era verdad… ella lo quería con tantas fuerzas, no porque fuese hermoso sino porque lo quería de verdad.
Lamentablemente no podía evitar sentirse frustrada por todo ello. Sasuke pudo verlo y de inmediato acudió a Ino a sabiendas de que su novia no lo admitiría, pero fue bastante difícil sacarle todo completo a la rubia sin tener que ofrecer algún monto a cambio de la importante información. Bueno, es que ella y él habían pasado una navidad maravillosa, por eso no comprendía el actual comportamiento de su pareja.
Sin embargo, apenas se enteró y anduvo a buscar algo de tomar. Todos habían pedido suerte para el próximo año y estaban de camino a la zona comercial del sitio para buscar algo de comer, aunque no lograban comprender del todo la ausencia de Sasuke, así que Sakura pidió que se adelantaran mientras ella esperaba.
—Aquí tienes —escuchó antes de girarse para ver un gorro negro y un par de guantes, luego notó la bebida en la otra mano de Sasuke—. Me parecía que llevabas ropa muy ligera y te estaba dando frío… te hubiese abrazado, pero sé que te avergüenza un poco en público.
—Oh, gracias —contestó, antes de ponerse ambas cosas y pasar a sonreír, agradecida por lo que el moreno lograba ver—. Está tibio, Sasuke.
—Te traje un té caliente —le mostró entonces, a lo que ella asintió y pretendió tomarlo, pero él retiró la mano—. Pero primero —empezó, para acercarse un poco a ella. Llevaba el gorro puesto, así que su piel se veía muy clara—. El otro día dijiste algo.
—¿Dije algo? —No caía en cuenta—. ¿El qué?
—Me dijiste con claridad tus sentimientos —entonces Sakura sintió que algo le estaba cayendo encima—, y yo no te respondí.
—No esperaba que lo hicieras —aseguró. Quería salirse de esa sin dañar su relación.
—Pero debo hacerlo —entonces Sakura dio un respingo, tragó en seco y él se inclinó un poco hacia ella—. Sakura —musitó, a lo que la pelirrosa cerró sus ojos, con algo de miedo a lo que pudiera decir—, yo también te amo —pero antes de que ella terminara de abrir los ojos en su impresión él ya la había tomado del rostro y la estaba besando.
Tenían un hermoso fondo blanco gracias a la nieve, una escena romántica que era más bien un espectáculo amoroso entre tanta gente y, al final, era todo una simple declaración de lo que ya era evidente y que él le dijo estando ella dormida: la amaba.
