No dejaba de dar vueltas por su estrecha cama, por muy incómodo que fuera, y a pesar de que estaba agotada. Shih-na tenía dentro un remolino de sensaciones, algunas de ellas desconocidas o prácticamente olvidadas.

Estaba muy cansada, casi sin energía, por lo que tanta vuelta la cansó más aún y acabó profundamente dormida. Pero siempre le pasaba lo mismo: cada vez que dormía, tenía sueños que la despertaban. Aquella vez, fue especial. No fue ninguna pesadilla a raíz de algún que otro suceso traumático: solamente fue una conversación en ninguna parte.

-Cada día me sorprendes más, muchachita. Me sorprenden los extremos a los que serías capaz de llegar y al final no llegas.

-…

-Yo, por supuesto, sabía que no serías capaz de matar a ese chico. Sé, y tengo la esperanza, que no piensas como ese bastardo de Quercus Alba. Sé que tú no querías nada de lo que te tocó.

-…Hablas como Lang.

-Porque los dos queremos lo mejor para ti. ¿Por qué no lo admites? Podrías contarle todo lo que viviste, y él te perdonaría, te lo prometo. Podrías volver a ser feliz… Como te mereces.

-…No quiero que sepa todo lo que he hecho. Lo que él sabe es solo una pequeña parte… Y ya está convencido de que me ha poseído algo malvado.

-En parte, es así. Él te está diciendo que todo esto que está haciendo es para beneficiarle a él, para restablecer su orgullo, para demostrarte lo que pasa cuando eres un criminal. Pero en realidad, te está haciendo un favor, aunque ninguno de los dos quiera admitirlo.

-Claaaro… Por eso me ha puesto el delantal y la cofia y me metido a concubina. Si quiere descubrirme, hay otras maneras a parte de ponerme de criada.

-…Lang es listo y espabilado. ¿Te crees que necesita una criada? Él sabe por qué te ha hecho pasar por algo así, no es que necesitara una asistenta. Además, está a punto de saber quién eres en realidad…

-Ya lo sé. Está haciendo una investigación por su cuenta. Se cree que no me he dado cuenta. Hmpft. Idiota…

-Si Lang ha dicho que va a enterarse de quién eres, se va a enterar. Admiro todo lo que ha hecho. Solo quiere protegerte.

-Dice que sigo siendo, en el fondo, la que él dice que conoció. Por eso es un idiota. Y por eso, tú también lo eres.

-Si me has llamado "idiota" a mí, sé que entonces llamas idiota a Lang con tu mejor intención.

-… ¿Por qué? ¿Por qué me está ayudando? Soy una criminal que jugó con su confianza, lo que él más odia en el mundo, aparte de los fiscales. Debería haberme matado ya. ¿Por qué no lo ha hecho?

-Ja, ja, ja. Lo descubrirás. Muy pronto, me atrevería a asegurar. Pero si quieres mi humilde consejo, aquí va: Él te dijo que, una vez le contaras todo, te dejaría morir tranquila. Lo que quieres es morir, ¿No? Pues cuéntaselo todo.

-¿Que se lo cuente?

-Claro. Piénsalo. Sabrá todos tus secretos, vale. Pero después, no podrá hacer nada aunque los sepa, porque tú ya te habrás suicidado, ¿No? Y ya no lo echarás de menos, porque te darás cuenta de que ha hecho todo eso de la extraditación para nada, y confirmarás que es un idiota, ¿No te parece?

-… Es brillante, tiene sentido. Estoy tan débil que no se me ha ocurrido nada parecido.

-Porque sé que a ti también se te podía haber ocurrido. ¿Vas a aceptar mi idea?

-…Sí. Mañana será el día. Me sinceraré con él… Y me moriré, por fin. Y esta vez, no podrá hacer nada. Sabrá que la Shih-na que él conoce es real, pero ya no la tendrá a su lado. Una pérdida de tiempo.

-Así es. Ya no estarás al lado de un idiota como él, ¿Verdad?

-… ¿…? Ya no… ¿No estaré a su lado? (…) Es un idiota, ya se lo buscará. (…) Nunca le volveré a ver… (…) No volveré a estar a su lado… No volveré a estar a su lado…. Nunca más… No volveré…

Empezó a hablar en sueños, repitiendo aquella misma frase. Hasta que el sentimiento de abandono que sintió fue demasiado poderoso como para seguir durmiendo. Se despertó de súbito, sudando y jadeando.

-... (…) Estaba soñando… Pero lo que siento es real…

Se levantó a tientas de la cama, y empezó a hablar sola para sí misma. Miró por la ventana. La Luna estaba allí, como de costumbre.

-Algo me dice que aunque le cuente todo… No me voy a poder morir en paz… Porque desde hace un tiempo… Siento unas cosas que nunca había sentido, y que no sé lo que son. Solo sé que son cosas muy poderosas de las que nunca me libraré.

Se hizo un breve silencio.

-… ¡Maldita sea! ¡¿Qué rayos me pasa?!

-Lo que te pasa es que estás enamorada.-le contestó una voz femenina, que ella reconocía perfectamente.

-¡…! ¡¿Q-quién ha dicho eso?!-exclamó Shih-na, girándose nerviosa y mirando a todos lados.

-Yo. ¿Es que ya no me recuerdas?

Se miró al espejo, y reflejado encontró el rostro de una bella y maliciosa joven de cabellos morenos, ojitos encendidos y castaños, naricilla respingona cubierta de infinitas pequitas pequeñas y una expresión pícara. Colgando de los lóbulos de sus orejas había dos pesos dorados de balanza, que representaban la justicia que ella incumplía.

-…Calisto Yew…-murmuró.

-Pues sí, nena. Aquí estoy, para reírme de la tela que tiene tu asunto. ¡Pwwwwffffffftttttt! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!

De nuevo aquella escandalosa risa.

-¿Qué haces aquí? ¡T-tú no eres yo! ¡Ni siquiera existes!-le espetó Shih-na.

-Ni tú tampoco, querida. Sabes que aquello de Shih-na es una tapadera. Otra de muchas.

-…

-¡Y ahora te has enamorado de ese idiota! ¡Es que es buenísimo! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!

-¡No! ¡Yo no…!

-Oh, vamos. Espabila, cariño. No has sido capaz de matarle. ¿Te preguntas por qué…?

-Yo solo…

-Tú solo lo quieres. Y él te quiere a ti. Nena, ¿Es que estás ciega?

-…

-Todo este numerito era para evitar que murieras. Quiere que estés a su lado. No solo érais compañeros, sino que además érais más que amigos. Te ha salvado la vida, y tú a él. Eso es porque no podríais soportar una vida el uno sin el otro.

-…Pero tuviste que aparecer tú, Calisto Yew. Tuviste que cometer aquellos crímenes para que todo se pusiera en contra. Tuvo que aparecer ese imbécil de Quercus Alba-le recriminó Shih-na.

-Acabas de admitir que estás coladita por sus orejitas de lobo. Quieres morir porque todos los Alba y sus secuaces sois unos cobardes. Desde que lo conociste, estabas destinada a no morirte tranquila.

-… ¿Me estás diciendo que por eso Alba me puso en la Interpol? ¿Para no dejarme morir tranquila?

-Paciencia, preciosa. Tanto tú como yo formamos parte de "quien tú y yo sabemos". Él te ama, pero me odia. Porque ese agente lobo ha sido de los pocos capaz de ver que somos dos personas distintas en el fondo.

-…No voy a hacerte caso a ti antes que a él, Calisto. Me refiero a la persona con la que he hablado mientras dormía. Mañana, hablaré con Lang, y le confesaré todo lo que he hecho, mayormente por tu culpa, puesto que a ti te han creado los Alba.

-¿Y a ti, quién te ha creado?

-A mi verdadera yo, solo yo lo sé. ¿A Shih-na? La ha creado Lang.

-¿Que la ha creado Lang, ese idiota? ¿Acaso sabes que no puedes casarte con tu creador? ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!

-Creía que estaba destinada a ser como tú para siempre, Calisto. Entonces, apareció Lang. Fue amable conmigo, y… En respuesta, yo fui la Shih-na a la que él conoce y quiere.

-¿Eso es que le amas?

-…Yo solo sé algo. Solo hay algo más poderoso que el odio: el amor.

-…

-Lo odiaba por haberme hecho sufrir así, humillándome. Pero no he podido matarlo. Porque él me trató muy bien durante muchísimo tiempo…

-…Y lo quieres. Te haces la dura, para no ver que lo quieres en realidad. Eres tan blandengue como nuestra totalidad.

-… Tú solo tienes de real el aspecto. Tu interior lo ha alterado Quercus Alba. Y en cuanto a mí… Es al revés. Mi aspecto físico lo ha creado Alba. Mi interior… No es así.

-De nada, cariño.

-Nunca te he dado las gracias. Yo era un envoltorio vacío, hasta que alguien me enseñó a ser buena… Y yo se lo pagué traicionándole. ¡Todo por tu culpa!

-Formo parte de ti. Aunque no quieras, nunca te librarás de mí.

-Es posible. Una vida es una carga muy pesada como para huir con ella. Quizás me seas útil por una vez ayudándome a morirme más deprisa.

Quiso cortar la comunicación imaginaria. Se acomodó en la cama, aunque no iba a dormir más.

-¡¿A dónde vas, Shih-na?! ¡Vuelve aquí y encárate a tu destino!

-Yo decidí el destino de Lang una vez. Ahora, de él depende mi destino. Y solo podré conocerlo mañana.

La cara de Calisto Yew se vio obligada a esfumarse del espejo… Aunque sus malas acciones quedasen siempre incrustadas en el interior de Shih-na.

-Mañana… Se hará justicia. Como tú querías… Lang.

(…)

Un sol más plateado que dorado se alzó entre las tinieblas de la noche. Quizás adoptó ese color para mostrar que era el primer sol del invierno. 21 de diciembre. Para algunos la llegada del invierno, para otros la llegada de la verdad.

Sin embargo, esta verdad se hizo esperar un poco. Y eso que cuando Shih-na despertó, a las 5 como siempre, Lang ya estaba en pie.

-¡…! ¿Q-qué…?

-Buenos días. Tengo prisa, así que hoy no voy a desayunar aquí.

-… A ¿A dónde…?

-Ahora no tengo tiempo. Pero tranquila, luego hablaremos.-lo dijo con aire serio.

-…Son las cinco de la mañana.

-Lang Zi dice: "La verdad no entiende de horarios, y un buen lobo está siempre ahí para descubrirla antes de que se escape."

-…Muy bien. Yo…

-Puedes dormir un poco más, para estar más descansada. Y come algo, no haces buena cara.

-…No lo necesito. Sé que aguantaré hasta el final del día, por muy cansada que esté.

Sinónimo que sabía que el día iba a ser largo… Muy largo.

-Como quieras. Estaré de vuelta al mediodía… Para que lo tengas en cuenta.

-…Lo recordaré. Como muchas otras cosas que he sido obligada a recordar…-Un tráiler de la película.

-(…) ¡Oh, vaya! No puedo atarme la chaqueta. Se quedado atascada, o algo así…

Haciendo un poco de teatro, Lang forcejeó con el cierre.

-…La romperás si haces eso. Espera, déjame a mí…

Shih-na sujetó delicadamente aquella gruesa tela y le abrochó la chaqueta en un santiamén. No daba signos de estar rota.

-De acuerdo, me sirve. Ahora, tengo prisa. Hasta luego… Shih-na.

Sin más comentarios, Lang abandonó su casa para finalizar y pulir su investigación. Shih-na tenía unas horas para descansar un poco (cosa que necesitaba desesperadamente), para meditar sobre todas sus vivencias y recuerdos… O para hacer unas últimas prácticas para el suicidio.

-¿Qué puedo hacer ya? ¿Dispararme de nuevo con esa pistola?

Antes de darse tiempo a contestarse, ya estaba buscando el arma de fuego en la habitación de Lang… Pero ya no estaba allí. La caja de madera había desaparecido.

-Habrá intuido que el final de todo esto era próximo y no habrá querido correr riesgos. Hmpft. Puede que sí que tenga un cerebro debajo de esas orejas lobunas.

Incluso se atrevió a buscar otros medios para desaparecer de la faz de la Tierra. Ninguno funcionó. Y ya faltaban dos horas para que Lang volviese.

-Bueno… Casi es la hora. Ya casi tengo que irme de este lugar… Y con lugar, me refiero al mundo.

Entró en su habitación y abrió el armario. De ahí seleccionó el que se podía decir el vestido de la Agente Shih-na, con todos sus accesorios.

-Así creó a Shih-na, y así la va a ver marchar.