Hola damas: como siempre, agradecida en proporciones gigantes por sus lecturas, sus comentarios (los que no pude responder todos, pero mi tiempo era escaso... lo lamento pero los leo toditos), alertas de favoritos, etc, etc.

Gracias a las nuevitas que han hecho olimpiadas de lectura para ponerse al día, las que me acompañan siempre...

Bueno nenas, las dejo con el capi, no sin antes agradecer a mi Súper Beta Ojos de águila Paly Paly ¡QUE MAÑANA ESTÁ DE CUMPLE! así que este capi dedicado a ella. ¡FELIZ CUMPLE PALITO! Ah, y a mi comentarista estrella LizzyCullen01 que me hace reir a mares con sus palabras. Gracias, garacias, gracias a todas.

A leer se ha dicho

Besos a todas

Cata!


-¡Bellita!- Steve llegó gritando hasta donde se encontraba Edward revisando unos correos electrónicos.

-¡¿Eh?- miró a su hijo con extrañeza, sin entender bien en que iba su balbuceo.

-Ella…Bellita…- Steve llevaba en su mano una revista donde vio un gato de angora blanco, realmente hermoso y supo que él quería un gato así y que la llamaría Bellita. ¿Pero por qué Bellita? Porque oyó a Renée hablar con su hija, mientras le enseñaba al pequeño la revista de animales. Él, mientras la hojeaba, oyó que Renée llamó a su hija "Bellita" y a él le gustó ese nombre para su próxima mascota, la que su padre le había prometido buscar al llegar a Madrid.

-¿Este gatito es "Bellita"?- preguntó el padre a su hijo, indicando al animal de la revista.

-Sí, mía…-

-¡Por Dios!- exclamó Edward, carcajeándose, mientras tomaba a su hijo en brazos y lo abrazaba. Su hijo no podía haber encontrado nombre más adecuado para un felino angora como el de la revista. "Cuando ella se entere…" –Ok, se lo contarás a Bella cuando le hablemos más tarde, ¿sí?-

-¡Sí!-

-Ok, ahora ve con mamá, debes comer… mañana temprano salimos a conocer a tía Alice y tío Emmett- dijo a su hijo, mientras besaba su cabecita rubia. Él asintió y corrió de regreso por donde vino, para encontrar a su mami y mostrarle a "Bellita". Ahora lo bueno, pensó Edward, sería encontrar una gata angora como la de la foto de la revista.

0000000000000

-¿Estás bien?- preguntó Sam cuando llegó el domingo a buscar a Bella al departamento que antes compartía con Edward. Ella había ordenado un poco, limpiado y claramente ese lugar necesitaría ser pintado.

-Sí, creo…- dijo ella, poniéndose su cinturón de seguridad. A pesar de que anoche, después del altercado, las cosas con Edward habían terminado mejor, ella se sentía inquieta por lo que en el futuro pudiese suceder.

-En once días, Edward estará de regreso…- dijo él, suponiendo que su estado era por Edward, porque lo extrañaba.

-Lo se… -

-¿Hablaste con él?-

-Sí, anoche… pero las cosas casi terminan mal…-

-¿Puedo saber qué sucedió?

-Anoche Thom vino a verme y… bueno…-

-¡¿Qué sucedió?-

-Nada… bueno, Edward llamó mientras Thomas estaba aquí….-

-¡Mierda! Ni me cuentes que pasó porque me lo imagino…-

-Estalló en ira… imagínate si se entera lo de la vez pasada en la disco…-

-¿Sigue enfadado?-.

-No, llamó después pidiéndome disculpas… estaba más tranquilo-

-¿Y por qué tienes esa cara, pequeña?-

-Porque él pone las manos al fuego por mí, dice que sabe que jamás lo traicionaría y yo siento que soy una traidora…-

-Bella, Edward tendrá que entender cómo sucedieron las cosas. Eso sí, probablemente quiera darle caza a ese Thomas, no lo culpo… y sí, quizás se enfade, pero se le pasará… Ahora, creo que te tienes que alejar de ese tipo Bella, no darle pie para que piense que entre él y tú puede pasar algo…-

-Lo haré…-

-Ok. Bueno, movámonos que tengo hambre. ¿Te parece cocinar en tu "pequeña cueva gnomo"?- dijo él, bromeando al referirse al pequeño apartamento de Bella

-Yo al menos tengo apartamento, tú aun vives en un hotel-

-Ese fue un golpe bajo Swan… esta semana creo que la corredora de bienes raíces tendrá algo para mí-

-Pues espero, porque vivir en un hotel los malcría-

-Oh, sí-

Llegaron a casa de Bella a preparar algo de comer. El almuerzo no salió sino hasta las cuatro y media de la tarde, donde por fin se instalaron a comer. Sam se encargó de mejorar el semblante de Bella, no tocando el tema de ese tal "Thom" ni nada de eso. Recordaron cosas del pasado, bella le contó sobre su infancia en Forks, sobre su padre. Sam le contó sobre su infancia, sobre cómo había perdido a sus padres en un incendio quedándose huérfano de la noche a la mañana y cómo Carlisle Cullen y su esposa se habían encargado de hacerlo sentir como de la familia. Eso mismo hacia que entre él y Edward existiese esa relación de confianza. Y pese a que durante el tiempo que Edward estudio en Alemania, poco se comunicaron, la relación a su regreso fue tan estrecha como siempre.

Animadamente estaban hablando de sus vidas y Sam le contaba algunas de las travesuras que él y Edward cometían, cuando un mensaje de texto llegó al móvil de Bella. Era una fotografía. La abrió…

-¿Un gato?-

-¿Qué?-

-Edward me mandó la fotografía de un gato…quizás sea Lian…-

-Y ¿Quien es Lian?-

-El gato de Steve…-

A los segundo el móvil volvió a sonar, ahora advirtiendo de una llamada entrante. Bella sonrió:

-¿Edward?-

-Hola hermosa, ¿Viste la foto?-

-Si… supongo que es el gato de Steve…-

-Mas o menos… verás, necesito que me hagas un favor. Necesito que busques un gato similar a ese que te mandé… es para Steve-

-Oh, claro… tengo una duda ¿Ese gato se parece a Lian? Me dijiste que era un gato siamés y el de la foto es un angora blanco…-

-Verás…mmm… él vio ese gato en una revista y supo que lo quería… incluso… incluso ya le tiene nombre…-

-¿Cómo se llamará?-

-Yo no tuve nada que ver con el nombre que eligió…-

-Edward…-

-Bellita…-

-¿Eh?-

-Así se llama su futuro gato… o gata, tendrá que ser hembra… ya sabes…-

-¿Te estás burlando de mí?-

-Bella, no tuve nada que ver con el nombre del gato…- Edward intentaba esconder la risa cuando le explicaba a Bella la ocurrencia de su pequeño hijo. Pero Bella lo intuyó:

-¡Te estás riendo!-

-¡No, claro que no! Ok… Steve quiere saludarte- dijo Edward, apartándose del teléfono antes que su chica estallara, pues las comparaciones con los felinos nunca le habían gustado. Y ahora que su hijo salía con esta "diablura"…

Steve habló con Bella, a quien recordaba, pese a que sólo la vio un par de veces. Pero todos ahí le hablaban de ella. Le contó sobre su gatita "Bellita", también sobre lo bien que lo estaba pasando con sus tíos y su abuelo "Car" y de lo mucho que quería a su papi. Por supuesto, le dijo que él ahora se llamaba Steve Cullen Ducassou y que luego viajaría en avión para conocer a Tía Alice y Tío Emmett. Mientras relataba, a Bella se le hizo un nudo en la garganta de la pura emoción, al sentir tan emocionado y feliz al pequeño Steve. También le emocionaba que el pequeño la recordara y preguntara por ella. El niño, muy coqueto, cuando se despidió le lanzó besitos por el auricular, haciendo que se llevara una "reprimenda" por parte de su padre. En broma, claro.

-¡Hey! Búscate una chica- le dijo Edward a Steve –Bella es de papá-

-¡Mami es mía!- dijo el niño, corriendo a los brazos de su mami, que lo esperaba para dale su desayuno.

-¿Ya lo oíste? Yo no tuve nada que ver con el gato ese… pero me parece un nombre muy adecuado…-

-¡Edward!-

-Ok Bella… ¿has visto a Sam?-

-Está aquí conmigo. Hicimos almuerzo en el apartamento, ¿quieres hablarle?-

-Más tarde le llamo. Ahora tengo que colgar. Tengo que empacar para el vuelo. Antes de salir te llamo, ¿si? Aunque ahí será casi media noche y…-

-¡No importa! Estaré esperando que llames-

-Bueno amor. Te dejo un beso. Te amo mucho-

-Y yo a ti. Besos para ti-

0000000000000

Alice Cullen recibió a su pequeño sobrino en el aeropuerto de Seattle con un abrazo gigante, como si ambos se conociesen desde siempre.

-¡Eres mucho más guapo en persona que por fotos Steve!-

-¡Tía Ali!-

-¡Campeón! Mira que grande este muchachote…- dijo ahora el grandulón de Emmett que lo levantó en su metro noventa de estatura y lo elevó por los aires, haciendo que Steve alucinara. Mientras Emmett jugueteaba con su sobrino y ponía a prueba los conocimientos que había adquirido mediante libros sobre la mejor manera de llevarse con los niños, por aquello de que sería padre en unos cuantos meses, Alice se acercó hasta su hermano. No sabía si abrazarlo o golpearlo. Pero se inclinó por la opción de abrazarlo. Enseguida lo hizo Emmett, que estaba por cierto, encantado con su travieso sobrino. Ambos hermanos saludaron a su padre y su mujer que también venían llegando y conocieron a Kate.

Salieron del aeropuerto rumbo a la gran casa, donde alojarían Kate, Edward y el pequeño. Allí les recibió una embarazada Rosalie quien se enamoró del pequeño enseguida y Jasper quien no era muy dado a las grandes y expresivas demostraciones de cariño.

El niño después de juguetear un rato con sus nuevos tíos, se sintió cansado, así que Kate le dio su leche y lo hizo dormir.

-Incluso teniendo al niño frente a mí, esto me parece una locura… es increíble…- comentaba Emmett, mientras bebía una cerveza en la terraza de la casa junto a sus hermanos, después de la algarabía de la llegada de la familia.

-Pero es mi hijo…-

-¡Ni que lo digas! Eso no está en discusión… es sólo que ha pasado todo tan rápido-

-Steve es un niño adorable… - acotó ahora Alice.

-¿Y con Bella? Porque él entiende que su mamá y tú…- quiso saber Emmett, que no había preguntado nada acerca de Bella y todo eso.

-Creo que a su manera lo entiende. Él sabe quién es Bella, le coquetea descaradamente en frente de mí- dijo Edward, sonriendo y recordando como su hijo le lanzaba besos por el teléfono.

-¿Y ella?-

-Creo que Bella fue la que quiso acercarse, pero "otro" más bien la apartó…- Alice con su comentario irónico, observó de soslayo a Edward, quien reaccionó enseguida

-Alice por favor…-

-Es que no entiendo como fuiste tan desconsiderado Edward- protestó, defendiendo a Bella.

-Probablemente no lo entiendas hasta que seas madre. Aunque de la manera en que yo me enteré… la llegada de un hijo te obnubila, de desconcierta y te distrae… es como cuando te enamoras, pero es un amor diferente, en otro nivel… y yo me deslumbré por ese sentimiento, quería hacerlo bien con Steve, quería que me aceptara como su padre… me metí en una burbuja con él y no me di cuenta que la dejé fuera…- explicó Edward a sus hermanos.

-Es comprensible… ¿pero ella no lo entendió así?- quiso saber Emmett

-Ella me hizo saber muchas veces que quería que la incluyera, pero yo simplemente no lo hacía… hasta que se hartó… pero ella lo quiere mucho- respondió Edward, mientras fumaba su cigarro

-Bella tendría que estar aquí… la extraño mucho…-

-¿No le hablarás?- preguntó Emmett. Edward miró la hora: casi las doce, por lo que en Madrid ya debían ser las nueve de la mañana.

-Le enviaré un texto, probablemente esté trabajando…- dijo. Enseguida sacó su móvil y tecleó el mensaje:

"Cariño: ya estamos en casa. Llegamos hace unas horas. Ahora estoy con mis hermanos pero en minutos me iré a dormir, deseando que estuvieses a mi lado. Espera mi llamado a la hora de siempre, ¿si? Te amo.

Edward"

Bella estaba preparando una charola con un pedido, cuando su móvil sonó. Rápidamente sacó el celular de su bolsillo y revisó el mensaje. Suspiró, deseando haber estado allí con él…

-¡Niña, joder, por Dios!- en un marcado acento español, la jefa del local sacaba de su ensueño a Bella.

-Sí, ya voy- se disculpó Bella y terminó de arreglar la charola para ir a dejarla a su destinatario.

-Esa cara de enamorada…- dijo Elizabeth, una de las meseras que había llegado casi el mismo día que Bella y con quien había congeniado muy bien. Bella se sonrojó un poco por el comentario de su amiga. Todos los que trabajaban ahí habían visto el cambio de Bella con el transcurso de los días. Después de llegar allí con un semblante triste y desmejorado, ahora parecía que los días la iluminaban… incluso sonreía e interactuaba en un "perfecto" español, como le dijo su jefa. Aunque ella difería un poco de eso, pero lo básico lo dominaba muy bien, se sentía orgullosa, ya no tenía que cargar con el pequeño diccionario de bolsillo.

-¿Me lo presentarás algún día? Aunque las demás muchachas dicen que han visto a dos guapetones aquí por ti… - Elizabeth se refería a Sam y a Edward.

-Él está de viaje por ahora. Pero quizás cuando regrese…-

- A ver si merece la pena ese hombre que te roba tantos suspiros…-

Después de almorzar, fue hasta la clínica a cumplir con su pasantía. Pese a que era parte del programa de becas, aquella especie de primera práctica se hizo a mediado de los cursos, con la idea de que los alumnos tuvieran una idea real de la atención a pacientes. Aquel trabajo duraba dos meses, después de ello tendrían que retomar sus clases y acabar con la carrera de psicología. Por lo que Bella pensaba que en Madrid le quedaban a lo menos dos años para titularse. Y si quería sacar la psiquiatría, pues esos ya serían unos años más. Debía tenerlo claro, porque sabía que lo iban a tener que hablar con Edward… sí, porque ella no dejaba de hacer planes futuros con él. Y se alegraba de que fuera así.

-Hola Bella…- Thomas había tratado de buscar varios momentos durante la tarde para acercársele, pero ella se le escabullía.

-Hola Thomas- dijo ella, sin detenerse. Iba de camino a una de las salas espejo para ver una sección psiquiátrica que le interesaba.

-¿Estás apurada? Quería saber cómo estabas… después de lo de la otra noche…-

-No pasa nada, todo está bien…-

-¿Cuándo volvemos a salir?-

-No tengo planes de salir…-

-Pero la vez pasada, lo pasamos tan bien Bella…-

-Te pedí que dejaras ese tema Thomas. Te dije que no volvería a pasar, además, no estaba en mis cabales y lo sabes. De lo contrario jamás hubiese ocurrido…-

-Buscaré la forma en que lo hagamos de forma consciente Bella…-

-¡Qué te pasa!-

-Me gustas… es así de simple…-

-¿Por qué has cambiado tu actitud conmigo? Dijiste que podía confiar en ti…-

-Oye, estoy siendo sincero…

-Estás siendo hostigante…. Te dije que hay otra persona…-

-El tipo que te tiene triste, sufriendo, lo sé. ¿Sabes? Apostaría que él no te ha hecho reír ni pasarla bien como yo lo hice aquella noche en el antro en sólo unas horas…-

-¡Estás equivocado! Él me ha hecho feliz siendo yo cien por ciento consciente de mis actos, sin necesitar alucinógenos- dijo ella elevando el tono de su voz, haciendo que a la palabra "alucinógenos" varios rostros que estaban a su alrededor, giraran la cabeza hacia ellos. El da un paso y la toma por el brazo para que no se alejara

-Voy a seguir insistiendo. Cuando te vea sufrir por él otra vez me pedirás que esté cerca para… hacerte olvidar…- enseguida la soltó y siguió su camino.

Isabella suspiró con preocupación, pues no entendía que le había sucedido a Thomas como para haber cambiado esa actitud con ella.

OOOOOOOOOO

Para el consuelo de Bella, los días estaban transcurriendo con rapidez entre su trabajo, la cafetería y la clínica… además de la misión que en ese momento estaban cubriendo ella y Sam: buscar el dichoso gato.

-¿Y qué tenía de malo el gato negro?- preguntaba Sam mientras conducía y Bella se cercioraba con un mapa los lugares donde se adoptaban animales

-Eso, que era negro. No se parecía en nada al de la foto… además era más un gato montés, no apto para un niño, Sam-

-Esto es lo que me faltaba… me vine a España a ser gerente comercial de la nueva firma hotelera de los Cullen y aquí me tienes, buscando un dichoso gato…-

-Gato que es para el hijo de tu jefe, por cierto-

-Ese jefe tiene un equipo de trabajo que lo cubre cuando se le ocurren locuras… olvidaba decirte, tengo un apartamento pero está prácticamente vacío, tendré que contratar una de esas empresas decoradoras-

-Si tuvieras novia ella te ayudaría…-

-No tengo ni asistente y tú ya estás pensando en una mujer para mí-

-Mmm… si tuviera las competencias necesarias me ofrecería como asistente, pero no las tengo. ¿Kate no es economista o algo así también? Según lo que recuerdo, no tiene trabajo, podrías proponérselo…- comentó Bella, dándole esa idea que ya había cruzado por la cabeza de Sam.

-Quizás...- respondió él, pensando en la rubia mujer que acababa de conocer hace un mes, a quien econtró tan linda...

-¡¿Qué?- preguntó Bella, con una sonrisa pícara, sacando a su amigo de su ensoñación.

-Qué de qué...- él por cierto, se hacía el desentendido.

-¡Sam, no te hagas el tonto! Que es esa sonrisita…-

-Cual sonrisita…-

-¡Esa!...Oh!... ¡Te gusta Kate!-

-¡Claro que no!... ok, es linda-

-Propónselo Sam-

-Mi jefe tiene que estar de acuerdo…-

-Puedo convencer a tu jefe…-

-Y dime una cosa…- Sam cambiaría de tema radicalmente. Lo de Tanya estaba reciente y la ruptura le había dolido, cómo no. Así que desvió la conversación -Edward regresa en un par de días y de seguro te pide que regreses con él, que vas a hacer…-

-Bueno, es lo que quiero, pero creo que antes debemos hablar... sobre todo lo que ha pasado…-

-Bella, si no quieres decirle lo que sucedió con es amigo tuyo…-

-Ya no es mi amigo, él cambió su forma de ser conmigo, creo que tienes razón, debo alejarme de él-

-¿Te hizo algo? ¿Ese tipo te hizo algo más Bella?-

-No, no Sam. Solo insistir en que quiere salir conmigo y eso-

-Que se mantenga lejos o yo le romperé la cara para luego ver como Edward destruye sus huesos…-

-Oye, oye, calma… hablas como mafioso…-

-Puedo ser mafioso…-

-Ok Sam, acelera que tenemos un gato que encontrar-

Finalmente, ambos amigos dieron con un lugar en donde encontraron "por fin" a una gatita de meses, blanca y muy suave. Aunque para Sam, el felinito maullaba demasiado, así que delegó en Bella la responsabilidad de cuidarlo hasta que su pequeño dueño llegara.

Isabella llevó a "Bellita" a su apartamento y compró algo de comida para ella. Le preparó una improvisada cama junto a la de ella, pero la pequeña gatita no se conformó con eso, sino que cuando Bella se acostó, el pequeño animalito se acomodó en el vientre de Bella y allí se durmió.

Y el día llegó y Bella despertó más ansiosa que los demás días. Aquel viernes, ella tenía su itinerario normal que cumplir, pero la ansiedad y el nerviosismo hicieron que las horas pasaran más lento de lo normal. Además, no tenía certeza de la hora en que Edward se comunicaría con ella o si lo haría al día siguiente.

Eso la hizo estar más pendiente de su teléfono que de su trabajo, pues durante la mañana en la clínica no tomó apuntes y cuando la psicóloga guía le consultaba algo, ella simplemente andaba en la luna. Y en la tarde olvidó varios pedidos y derramó unas cuantas tazas de café, muy mal pues el local estaba lleno, como día viernes.

Cerca de las diez, el trabajo de Bella acabó. Salió del local un poco cansada y apesadumbrada, pues esperó la llamada de Edward que no apareció. Suspiró, pensando en que quizás podía haber pasado cualquier cosa o simplemente había llegado cansado de aquel viaje de tantas horas. Así que se fue pensando en llegar a casa, comer algo, ver que "Bellita", ducharse y dormir. Caminó unos metros en busca de un taxi.

Estaba cayendo una llovizna suave y la calle nocturna estaba iluminada por las luces de los locales aledaños. Bella iba concentrada en encontrar algún taxi desocupado, cuando una voz detrás de ella la llamó:

-¡Bella!- al oír su voz, instantáneamente sintió como si mil hormigas comenzaran a caminar por su cuerpo, haciéndola estremecer, además de otras mil mariposas más revoloteando en su estómago… y su corazón que latía como las alitas de un colibrí, amenazando con salir de su lugar. Lentamente se volteó y lo vio parado frente a ella a unos cinco pasos. Se observaron por unos segundos sin decir nada… hasta que ella soltó un suspiro, cerró los ojos y cuando los abrió, él había acortado la distancia entre ambos.

Su amor estaba ahí.

Edward había regresado.

Espero sus comentarios... Abrazos a todas! =)