Gracias a la imaginación de Charlaine Harris que nos ha regalado estos personajes con los que jugar. Todos suyos.


35.

En cuanto Niall se llevó a Sookie, Preston y yo nos miramos en silencio. No iba a empezar a decirle que mantuviese las manos lejos de mi mujer, no lo iba a hacer y tendría que matarle por ello pero eso sería algo que Sookie no me perdonaría nunca y él lo sabía. Ninguno movería al otro de su sitio y el mío era infinitamente mejor, podía ser magnánimo y condescendiente. La idea de molestarle con mi permisividad me gustó, para él significaría que no le veía como un rival sino como alguien que estaba en el pasado, y todos teníamos ya una edad para tener muchos ex a nuestras espaldas, incluso Sookie. De todas formas, no era esa la razón por la que estábamos allí, ni siquiera de porqué nos estábamos mirando. Podía leer en sus ojos su odio hacia mí pero también veía su amor por ella y su determinación para matar a quien se interpusiese entre nuestra amada y su felicidad. Y eso era un punto en común desde el que partir.

_ ¿Habéis terminado ya? – bufó Crane poniéndose a nuestro lado- ¿Alguna idea o vais a seguir midiendo quien la tiene más larga en la distancia? Sabéis que eso tiene fácil contestación, sólo hay que preguntar a la persona correcta...– dijo con guasa y eso le ganó nuestras miradas asesinas- Bien, ahora que tengo toda vuestra atención, empecemos con lo verdaderamente importante.

_ Vamos a matar a Felipe – dije simplemente.

_ Ya, vale, Northman, vamos a hacerlo, ¿cómo? No me parece que Felipe vaya a dejarse matar así de fácilmente.

_ No, es demasiado vanidoso, jugaremos con eso.

_ ¿Cómo llegamos hasta él? – preguntó Pardloe- Tiene que tener un hada importante con él. No se me ocurre quién puede ser, pero debería ser por donde empezáramos. Tenemos que acabar con sus apoyos primero.

_ Vamos a separarnos – sugirió Claude-. Vamos a intentar averiguarlo y nos vemos aquí en un par de horas.

_ Muy listo, Crane, a ver, ¿cómo vengo yo?

_ Bueno, a ti te trae tu nuevo amiguito – se rió señalando a Preston con la cabeza-. Cuando he dicho que nos separáramos me refería a él y a mí, ¿dónde coño vas a ir tú a preguntar por el hada de Felipe?

Ahí me había pillado pero podría haber cogido a alguien del séquito de Felipe y sacarle la información como fuese. De todas maneras, eso requería más tiempo del que teníamos. Nos íbamos ya de la casa cuando una sensación de incomodidad me embargó y llamé a Pam para asegurarme de que Sookie estaba bien.

_ Pam.

_ Eric, por Dios, ¿dónde estás? – el tono alarmado con el que me habló hizo que afloraran en mí todos mis temores sobre el bienestar de mi reina, pero lo habría sentido, su urgencia debía ser otra.

_ ¿Va todo bien, Pam? ¿Ha llegado ya Sookie?

_ Sí, Sookie se está preparando – hizo una pequeña pausa-, Felipe va a venir.

_ No le recibáis – ordené.

_ No podemos pararle, lo hemos intentado todo, le dijimos que no estabas pero ha insistido en hablar con la reina.

_ ¿Con Sookie...? – Pardloe levantó los ojos alerta y me miró.

_ Quiere verla. No ha dicho para qué, nos podemos hacer una idea, pero estando Niall aquí no intentará nada, seguro.

_ No dejes que se acerque a ella, te confío a mi reina, Pam, haz lo que creas oportuno para protegerla.

_ ¿Puedo matar a Felipe? – su voz sonó casi alegre para ser ella.

_ Lo que sea, Pam – sonreí levemente al auricular y colgué.

Levanté los ojos y los hadas me miraron con preocupación, aunque quizá era la mía reflejada en sus rostros.

_ No ha perdido el tiempo ese cabrón... – murmuró Pardloe- Siempre ha estado detrás de ella, llevo diez años ocultándosela.

_ ¿No la olvidó como todos? – Crane perdió su flema por unos segundos y su voz casi sonó chillona con la inquietud.

_ Lo hizo, pero casi al principio de vivir juntos, nos hicieron una foto para una publicación que hablaba sobre su negocio. Me llamó para preguntarme quién era esa mujer.

_ ¿Conocías a Felipe? – me sorprendí, no era que no esperara que no estuviese así de bien relacionado, pero aún así, lo encontré extraño.

_ ¿Conocerle? – su voz sonó triste y amarga- Antes de que el hechizo hiciera su efecto, me contrató para encontrarla.

_ Cabrón... – rugí.

_ La quité de su radar, la oculté. Le hice dar vueltas mientras Cataliades la escondía y la magia funcionaba en todo el mundo, tú fuiste el último en olvidarla. Luego la perdí, pero sabía que estaría a salvo. Me llevó casi dos años encontrarla de nuevo...

En el aire quedó el final de la frase, "para perderla de nuevo". Nos quedamos mirándonos fijamente, no había ningún desafío en sus ojos, sólo aflicción y dolor, por un segundo me puse en su lugar.

_ Bueno, eso ya es pasado – intervino Claude-, ahora tenemos que ocuparnos de la amenaza que ese capullo supone.

Pardloe se había perdido en sus pensamientos, Claude me miró y yo comencé a desesperarme.

_ No tenemos tiempo para esto...

_ Tenemos que atacarles – me interrumpió Preston y me miró- ¿Qué estarías dispuesto a hacer?

_ Lo que haga falta, sabes que protegeré a mi reina siempre.

_ Tengo que hacer una llamada – murmuró.

_ ¿A quién? – Claude no pudo evitar la desconfianza en su tono.

_ Ahora lo oiréis, ¿hasta qué punto estáis dispuestos a seguirme?

_ Tú no mandas en nosotros – dije en un tono bajo y amenazador.

_ Vikingo – respondió con altivez y con cierto desdén-, durante siglos he sido un general de la casa Brigant, si eso no te dice nada, es que no tienes ni idea de lo que somos – se volvió hacia Claude y le dedicó la misma mirada-. Él puede que sea un príncipe por nacimiento, pero yo soy de la clase de hombre que los mantiene en su trono, aunque no sean dignos de él.

Sus ojos tenían un fuego que nunca había visto en ellos, era un guerrero, me recordaba a los hombres que me rodeaban en mi tierra, cuando era un joven príncipe despreocupado porque era el tercero en la línea de sucesión y prefería salir de refriegas con sus hombres, hacer incursiones y enamorar mujeres. Me hizo mirarle con una renovada simpatía que no sabía que pudiese sentir por Pardloe, y comprendí que éramos básicamente iguales, ¿quizá Sookie había amado en él eso?

_ ¿Por qué te mandó Niall a Sookie?

_ Me quiso humillar, rebajarme por una falta que cometí. La falta era menor, pero hacerme ir para complacer a una simple mortal, engañarla y seducirla, no era tarea para uno de sus mejores generales, obligándome hacía escarnio público de mí, nadie era lo suficientemente alto ni importante para escapar a su ira, no lo fueron sus hijos, no lo iba a ser yo.

Salió de la habitación y tras unos instantes, su voz llegó un poco más apagada pero perfectamente audible.

_ Vaya, estáis aquí... – hizo una ligera pausa, la voz al otro lado le saludó con sorpresa- Pensé que me llamaríais – soltó una carcajada y mis ojos se cruzaron con los de Claude ante su respuesta-. No me jodas, Cathaoir, nadie está más interesado que yo en ajustarle las cuentas a ese cabrón... – volvió a hacer una pausa mientras escuchaba dónde quedaban para verse en una hora-. No llegues tarde – dijo con tono autoritario y colgó – volvió hacia donde estábamos y nos miró con la sonrisa de un hombre que no temía a la batalla- Ya está. Vuelvo a preguntarlo, ¿hasta dónde estáis dispuestos a llegar?

_ ¿Cómo ha llegado Cathaoir...? – la confusión de Claude ponía los pelos de punta.

_ ¿A este lado? – terminó su frase- Siempre os creéis los mejores y eso no es bueno, Crane, el exceso de confianza acabará algún día con vosotros. Niall se lo puede permitir, tú, no.

_ Nadie debería haber podido pasar a este lado – murmuró y Pardloe se rió.

_ Ya, claro, siempre subestimando a Breandan y los suyos, como le vencisteis, estas cosas no podrían ser, ¿verdad? Que no se quisieran relacionar con humanos nunca quiso decir que no supieran utilizarles para sus propósitos.

_ Niall no debió degradarte por decirle eso.

_ No, no debió, me convirtió en un paria, tuve que adoptar un perfil bajo dentro y fuera de nuestro mundo. Pero, vaya, al final, resultó que yo tuve razón, no debió subestimarles...

_ ¿Te degradó por avisarle? – eso no parecía muy de Niall, tenía que haber algo más.

_ No, me degradó para castigar a mi futuro suegro, la boda estaba a las puertas y él se le opuso en un negocio. Tendría que contentarse con casar a su única hija con alguien venido a menos.

_ Controlaste y redujiste a los seguidores de Breandan, te hubiese devuelto tu graduación.

_ No la quería, no iba a volver – esbozó una sonrisa triste-, tenía una misión aquí...

_ Sookie – murmuré.

_ No fuimos capaces de detectarte, ¿cómo lo hiciste?

_ Soy un cambiante, ya lo sabes. Me fui con la manada de Maine, por eso nadie me encontró. Pero hay otras maneras, deberías preguntar a Cathaoir, te sorprendería saber cuántos escaparon a tu radar en tu pequeño club.

Éste era un hombre al que yo podría respetar, pero saber que Pardloe no era el cordero que yo pensaba sino un lobo, incluso de la forma más literal posible, no me gustó y no pude evitar la pulla.

_ No sabes lo que me interesa saber lo que hacías mientras yo estaba con mi mujer, pero ahora tenemos que elaborar un plan de ataque y una cita a la que acudir.

_ No tientes a tu suerte, Northman, he sido un experto en camuflarme toda mi vida, todos habéis tendido a subestimarme. Soy un guerrero con una debilidad y eso me hace tan vulnerable como peligroso, porque seré capaz de todo.

_ Dioses benditos, qué miedo me das – Claude le sonrió burlón, pero yo entendí lo que decía- A ver si fuésemos capaces de centrarnos en lo importante. ¿Cómo nos hacemos con Cathaoir?

_ Vamos a jugar a su juego, ¿has leído la Odisea, Crane?

_ Oh, vaya, no sabía que me fueses a hacer un examen. ¿Te vale si digo que he visto la película?

_ ¿Sigues dispuesto a hacer lo que haga falta, vikingo? – de repente, comprendí su idea y una sonrisa se curvó en mis labios.

_ Es algo interesante lo que propones, hada. Pero, te aviso, nada de joderme.

_ Por supuesto, no soy Claude – me devolvió una pequeña sonrisa enigmática.

_ No tendría inconveniente, pero posiblemente a mi prima no le haría gracia, así que no des ideas, Preston, que no tenemos tiempo – deslizó sus ojos de Pardloe a mí y me dedicó su mejor sonrisa seductora y tuve que sonreír, había que reconocer que lo era mucho-. Nos separaremos. Vosotros dos id a reuniros con Cathaoir y yo iré a buscar refuerzos.

_ Mejor ve a ver a Sookie, Niall lo manejará mejor – le dije.

_ Llamaré a la caballería desde tu casa, en las fiestas, cuantos más mejor.

Nos separamos y al poco aparecimos en el lugar de la cita, la casa de Sookie. En la entrada de la casa, sentado en el balancín, cuya visión me arrancó una sonrisa recordando a mi amante, estaba nuestro invitado. Era un hombre que parecía estar en la cuarentena, bello y distinguido, como la mayoría de las hadas.

_ Vaya, ¿mira quién está aquí? El cabrón que dejó a mi prima por una puta humana...

_ Cathaoir – la voz de Pardloe apagó con autoridad mi rugido por el insulto a mi esposa-. No hables así de la mujer que amo, estoy aquí, he venido a verte.

_ ¿Y él? ¿También la ama? – Preston acusó el tono burlón pero se recuperó.

_ Supongo, por eso he venido con una ofrenda de paz...

En ese preciso instante, dos hadas aparecieron a cada lado y me rodearon con una tela de plata, caí de rodillas mientras mi piel se quemaba. Uno de ellos soltó una carcajada histriónica y estridente y me golpeó. Cuando volvió a intentarlo, Pardloe lo paró, cogiéndole el brazo.

_ Basta – ordenó con tono seco y tajante, y se giró para mirarme con frialdad y desprecio-. Nada de golpes, el vikingo es mío.


Uy, Preston, jajaja.

Ya sé que no es santo de vuestra devoción, pero pese a tener muy claro lo que quiero que pase y como termina este fic, tengo que admitir que he perdido mucho el interés por estas historias que constriñen tanto y deben tener el mismo final siempre. Él es mi personaje favorito porque, si bien lo creo Harris, desde que no le dio importancia y le dejó de lado, es el único que es más mío aquí, y con el cansancio y el hastío que me provocan los demás, surge con más fuerza. Al final, pasará lo que tiene que pasar, supongo, tendré que luchar contra las ganas de dar un giro de 360º y todo volverá a su cauce, pero mientras eso llega...