=:Máscara Forjada:= Capítulo XXXIV

El comienzo del fin.

-Pero ¿¡qué diablos es lo que ocurre!? -inquirió Kaoru fastidiada mientras bajaba las escaleras queriendo que le diesen una explicación de por qué diablos había tanto ruido en la casa.

Todos los ángeles a falta de ella, estaban conteniendo un gigante agujero negro que casi se había tragado a Aire. Sin pestañear Fuego tomó el relevo de la conciencia y del cuerpo de la joven y bajó de un salto los 8 peldaños que le faltaban observando después la situación.

En el lugar de aquellos sofás donde tantas veces habían discutido, hablado, compartido y celebrado sus experiencias, ahora había solo un gran hoyo circular que desprendía destellos morados y que se estaba tragando poco a poco cada mueble y cada elemento de decoración que encontraba por medio de su onda expansiva.

-¡¡Guardiana vete con Fuego!! -ordenó Agua a la guardiana de su derecha.

-¡Enseguida señor! -Contestó sin pestañear obedeciendo al mismo tiempo.

-¡¡Agua!! -Gritó Tierra mientras veía como el Elemento comenzaba a ser empujado hacia delante a causa de la atmósfera succionadora del agujero.

-¿Pero qué estáis haciendo? ¡¡dejar que nos succione!! -gritó Fuego.

-¿Te has vuelto loca? -Agua no daba crédito a lo que acababa de oír.

-¿Qué horas creéis que son? -volvió a preguntar mientras se acercaba a Agua que seguía manteniendo su poder tratando de contener el hoyo, y le agarró dulcemente del brazo- es la hora... vayamos juntos.

Agua la miró y le sonrió. Dejó de ofrecer resistencia mientras la abrazaba, y ambos fueron absorbidos primero, mientras el resto, sin poder articular palabra, se dejaron llevar inmediatamente después sin querer comprender qué era lo que estaba pasando.

El gran agujero desapareció como por arte de magia una vez se hubo tragado a todos los ángeles y guardianes. Al cerrarse emitió un sonido hueco y poco después las cosas que se había tragado anteriormente, volvieron a su sitio sin dar cuenta así, de lo que acababa de ocurrir en la sala.

O..o.O

Aire abrió los ojos. Los había mantenido cerrados durante todo el proceso, y había intentado controlar la caída con su propio poder, sin embargo había sido inútil y había llegado al suelo de la misma manera que el resto de los ángeles que se habían llevado el mismo golpetazo al caer. Estaban en una sala tan estrecha, que no cabían más que ellos. El suelo, las paredes y el techo eran todos de color negro. Había 4 puertas tras 4 arcos de medio punto en los cuales la clave llevaba el signo de cada uno de los elementos. Cada una, en el centro de su respectiva pared, era de madera roja, morada, verde o azul. Era la estancia de La Paz. Así la bautizaron los 7 del Apocalipsis tras pensar que era la antesala de la Guerra.
Todos dejaron de respirar durante unos segundos. Los nervios, la inseguridad, el miedo... Ninguno estaba libre de tales sentimientos. Había llegado la hora, y lo que más les asustaba, era el tiempo de dividirse. Eran conscientes de que cada elemento debía tomar su lugar en la batalla, e iban a estar demasiado alejados unos de otros como para poder ayudarse... al menos en un principio.

Aire sonrió.

-No pongáis esas caras, todo saldrá bien.

Sonrieron escuetamente. Fuego con la mirada en el suelo, apoyó una mano en él y se incorporó, mirándoles después con una sonrisa de superioridad fingida.

-Por supuesto... todo irá bien -dijo alzando la voz al techo como si quisiera buscar en un cielo inexistente, la luz que le diese fuerzas. Una vez acabó de pronunciar dichas palabras, los miró uno a uno- Entrad... -ordenó.

-Tendrá morro, ¿por qué nosotros primero? -se quejó Tierra y recibió una mirada asesina por respuesta-. Vale, vale, ya sé que la llave es la última pero... No quiero...

-Ni lo digas -reprochó Fuego cortándola- Nos veremos todos en breve. Así que a trabajar chicos... Por la Tierra, por las vidas de todos los seres vivos de nuestro precioso planeta.

Ninguno estaba libre de pensamientos acerca de su propia familia, de sus amigos, de todas y cada una de las personas con las que se habían encontrado. Pensaron en aquellas cosas banales que hacían la apacible vida diaria. Aquellos tecitos de la tarde reunidos frente a frente charlando, aquellas pequeñas disputas entre ellos por los temas más variopintos, aquellas mañanas en las que se quedaban en la cama durmiendo sin importarles la hora, o esas noches dándose un baño relajarte con agua impregnada de aroma a té verde o a frutas.
Cada cosa cotidiana hoy les parecía lo mejor que habían tenido, y sin embargo pocas veces se habían parado a pensar lo felices que eran estando así. Incluso los momentos difíciles parecían ahora lo más divertido del mundo.

Aire los miró a todos. Pensó en cada momento que habían disfrutado juntos, en cada lugar que habían conocido, en lo que les había gustado de este mundo... Pero sobre todo, les miraba a ellos, a sus amigos, no quería despedirse de ellos. Sabía que iban a estar juntos, pero a la vez se sentía todo tan lejano...

-No me gustan las despedidas -finalizó haciéndole un gesto a su guardián que entró antes que él, y sin volverse, él le siguió por la puerta morada.

-Pues a mi tampoco -afirmó Tierra que siguió a su guardiana por la puerta verde.

Si era sincera consigo misma, el hecho de que Wing fuese un guardián le hacía preferir mantenerse ocupada, que preocupada pensando que pudiese perder la vida para salvar a Shougo. Así como también le reconcomía por dentro el hecho de pensar en qué clase de orden iba a dar Fuego... No, lo mejor era ponerse en acción y no perder tiempo. Había que idear un plan de estrategia, y no podía pararse a sentir o a divagar.

Por su parte, Agua desde que había caído, había estado mirando intensamente a Fuego sin articular palabra. La veía de pié mirando con su habitual mirada de superioridad, con su seguridad, con sus ganas de entrar en acción... Con sus poquitas ganas de dejarse vencer por el miedo que sentía, sin ninguna gana de decir adiós. No, no quería alejarse de ella.

-¿A qué esperas? -Le presionó Fuego mientras volvía la cabeza hacia un lado.

-Kaoru... Sé que eres tú quién se está despidiendo... -afirmó un Kenshin con voz rota.

La muchacha apretó los dientes y cerró los ojos. Estaba tratando de ser fuerte... no quería que Agua desestabilizase a Fuego, aunque se moría por abrazarlo por última vez...

-No te hagas la dura conmigo... -susurró acercándose, sin dejarla siquiera pensar y mientras los guardianes se quedaban al lado de su puerta bajando la cabeza.

Kenshin alzó su mano y la acercó lentamente al rostro de la joven que seguía sin mirarlo, al más leve contacto, ella se retiró asustada sorprendiéndolo. Cuando volvió la cabeza a mirarle ella tenía los ojos llenos de lágrimas.

-Kaoru...

-No Kenshin. No me hagas esto... No me gustan las despedidas, y tengo miedo...

Él se acercó a ella y la abrazó. Ella estaba temblando. En su cabeza sabía lo que iba a pasar. Tenía la decisión bien clara y bien tomada. Por ese motivo estaba tan aterrada. No quería despedirse así, pero no había otra manera. Tenía que atesorar cada último segundo.
Se fue despidiendo de su calor mientras la abrazaba, del contacto de su pelo sobre su cuello, de su olor, de la presión que le ejercía con sus brazos, de su respiración, de su manera de apoyar su cabeza en su hombro, de los latidos de su corazón, de su gentileza, del ancho de su espalda... Se quedaría así para siempre. Rezó a todos los dioses en un instante para que parasen el tiempo y se quedasen así para siempre. Sin embargo ella sabía que sólo se estaba poniendo excusas y que se tenía que enfrentar a la realidad. Fue entonces cuando él se separó de ella mirándola mientras ella seguía con la misma expresión vacía. Él tomo aire profundamente y lo soltó cerrando sus ojos.

-No olvides nunca que te quiero... -dijo mientras le hacía una señal a su guardián que se metió por la puerta en primer lugar, mirando a Kaoru y a punto de llorar.

Ella seguía sin moverse en el mismo lugar, viendo cómo él se daba la vuelta y andaba uno, dos, tres pasos, metiendo un pié, luego su brazo, sin darse la vuelta... Iba a entrar por completo cuando ella estalló, corrió para cogerle la mano que le quedaba en el lugar, pero sólo llegó a rozarla. Él se fue dejando el lugar aún más vacío y ahora tenía que atesorar esos sentimientos, esa despedida. Tenía que olvidarse de todo y centrarse en la batalla. Rota por dentro dejó el control a Fuego, que rápidamente se tragó las emociones y miró a su guardiana que entró sin pestañear.

------------------------------------------------------

(Al Oeste, el Agua)

-Otra vez aquí mi querido guardián... No ha cambiado nada a pesar de que el ser humano ha evolucionado tanto... -dijo el elemento mientras trataba de olvidarse de aquel roce que había experimentado segundos antes en su mano, que aún ardía.

El guardián miró alrededor. Estaban encima de un vasto océano de aguas ennegrecidas por el cielo negro. La luna roja era la única que brillaba desde el firmamento a modo de Sol. Los juicios siempre eran de noche, y el escenario siempre era la Tierra en su forma primigenia, antes de que hubiese vida, y justo en el momento exacto en el que se formaron los océanos y los 4 elementos vivían en armonía. Era el escenario más neutral de todos.

-Así es, mi señor... Y nosotros como siempre, con nuestras pintas de ángeles, y con estas ropas tan extrañas

Agua ahogó una sonrisa y suspiró cogiendo fuerzas. Pensó que era divertido verse vestido con ropajes angelicales hechos de telas celestiales que brillaban con tonos azulados. Lo cierto es que eran la mejor armadura a pesar de la ligereza, pero también pensó que al Supremo se le podría haber ocurrido otorgarles unos zapatos, porque eso de andar descalzos sobre el hielo o el barro era incómodo, a pesar de que su propia aura protectora que les rodeaba les cubría los pies. Apartó tales pensamientos y miró con determinación a un punto del océano, del que surgió un pedestal de hielo que atravesó las aguas hasta ellos, creando un estruendo ensordecedor a su paso. Ambos se apoyaron sobre el pólder improvisado en cuanto acabó de llegar a su altura.

Agua miró al horizonte, y después giró su mirada al este. Allí se alzaba el Pedestal del Juicio. Hasta allí tendría que llegar Fuego desde el Sur... Pero no le iba a ser fácil siendo perseguida y acechada por el Fuego Oscuro... Pensó que le encantaría estar más cerca, pero ese era el lugar que les correspondía por ser los defensores de la vida. Ellos ahora tenían que esperar para montar la barrera que impidiese pasar al Agua Oscuro que seguro iba con las intenciones de ir a ayudar a Fuego Oscuro...

-Prepárate... el juego va a dar comienzo, y ya conocemos al idiota con el que nos tenemos que enfrentar...

-Sí, mi señor...

"Misao... Démoslo todo por nuestros Elementos... seguro que nos volvemos a ver"

------------------------------------------------------

(Al Este, la Tierra)

"Sí Aoshi, nos volveremos a ver..."

-Recordaba este desierto de rocas volcánicas... La verdad es que no me gustan mucho las rocas ennegrecidas -Afirmó el elemento terrestre, que daba un golpetazo a una pequeña roca con su pié, lanzándola varios metros por delante.

-Ya vienen mi señora -informó la guardiana que sentía como un ejército oscuro estaba aproximándose rápidamente a ellos debido a las vibraciones que se sentían en el suelo.

-Entonces comencemos...

En un instante, Tierra se hizo su plan mental. Tenían que organizar la barrera que les impidiese pasar, y mantenerlos el mayor tiempo posible esperando a que llegase Fuego al centro del Pedestal del Juicio. Ese era el plan establecido... Y ella lo cumpliría a rajatabla, sin dejarse huecos vacíos... ¿Querían una muralla? Pues estaban hablando con la experta en construcción de fortificaciones.
Alzó su mano, y de ella comenzó a salir una luz verdosa y muy brillante. Una suave brisa la rodeó y de su mano salió una bola de cristal verde que levitaba en su mano. Sonrió.

-Mi ejército de golems, ha llegado la hora...

Según acabó de decir sus palabras, de la Tierra surgieron guerreros de piedra que se contaban por decenas de miles y que les rodeaban protegiéndolas a ambas...

-Y además... ¡Qué la Tierra se levante en una muralla inquebrantable!

Dicho y hecho... las piedras se comenzaron a amontonar unas encima de otras, creando una fortaleza que sin duda frenaría a sus enemigos.

-Esto se pone interesante... -Afirmó la guardiana...

------------------------------------------------------

(Al Norte, el Aire)

-¿Crees que nuestro ejército aguantará? -preguntaba el guardián de Aire que contenía un ataque que había llegado desde el cielo mientras el elemento seguía manteniendo su poder para que sus soldados alados no se desvaneciesen.

-Aguantará... al menos por ahora -afirmó el elemento.

A ellos no les había dado tiempo ni a pensar, nada más cruzar la puerta comprobaron como el ejército oscuro se acercaba peligrosamente a la zona de acantilados donde se encontraban. La lucha para ellos era muchísimo mejor en el aire, que en la Tierra firme, así que Aire improvisó un ejército de águilas blancas que poco después terminaron siendo atacadas por halcones negros.

Su homólogo oscuro llevaba tiempo buscando la fuente del ejército blanco, hasta que dio con ella. Formó un arco negro de la nada y lanzó una flecha en dicha dirección conteniendo en ella todo su odio.
El guardián de Aire que estaba contrarrestando aún el ataque que el ejército oscuro arremetía contra ellos, sintió como a su espalda un peligro acechaba a su protegido que se encontraba concentrado en no dejar que su ejército se viniese abajo. Así que en dos segundos sin poder pensar en una idea alternativa, se arriesgó y dejó que el ejército oscuro adelantase posiciones y le siguiese, mientras él se dirigía al lugar del nuevo problema. Una vez vio el origen del mismo y con sus enemigos pisándole los talones sonrió y se dejó caer, dejando al ejército oscuro desconcertado y en el sitio, siendo diana de la fuerza de su propio creador y muriendo en el acto.

-¡Maldito seas! -Gritó el Aire oscuro mientras el guardián volvía a sus quehaceres sin quitarle el ojo de encima.

-Bien hecho, mi guardián. Había visto el peligro, pero confiaba en que harías lo propio.

-Gracias mi señor.

------------------------------------------------------

(Al Sur, el Fuego)

-Mi señora, ¿cómo vamos a llegar hasta el Pedestal del Juicio con esta lluvia de fuego? -Preguntó desesperada la guardiana sosteniendo el fuego oscuro que llegaba para que no le diese a su protegida que volaba tan rápido como le permitían sus alas rojinegras sin dejar de mirar hacia el lugar donde su homologa estaba haciendo lo mismo.

-Más que contener el fuego que llega, hazme el favor e intenta frenar al oscuro -Ordenó el elemento tras comprobar cómo el Oscuro iba bastante adelantado-

-¿Y dejarla sola?

-Estaré bien... Recuerda que el Fuego es mi elemento... no me alcanzarán... Además, o hacemos eso o no habrá manera de que pueda llegar... Me entretuve demasiado despidiéndome de Agua.

-Pero mi señora...

-¡¡Haz lo que te digo!! ¿¡O quieres que ganen!?

-¡Pero vamos a llegar al volcán de lava y temo que lo hagan estallar cuando usted esté llegando! No me gustaría ponerla en peligro separándome de su lado.

-Del volcán me encargo yo, no te preocupes, sólo haz lo que te digo... Ellos no se lo esperan... Rápido antes de que te vean...

La guardiana miró a su elemento con preocupación pero su deber era acatar sus órdenes, ya fuese para vencer o para conducirlas al infierno. Aunque la verdad es que era el mejor momento para dicha maniobra, puesto que el fuego que les lanzaban hacía casi imposible que desde el lugar donde se encontraba el elemento oscuro, se pudiese ver qué era lo que ellos estaban haciendo. Cambió su vuelo sin dejar de mirar de reojo a su protegida y se dispuso a acercarse a su objetivo para atacarle... ¿El problema? No podía ver al guardián oscuro...

------------------------------------------------------

-¡Mi señor!

El guardián de Agua salvó a su guardado de ser engullido por un tremendo tsunami que se abalanzó sobre ellos sin contemplaciones. No daba crédito al hecho de que su elemento se hubiese distraído tanto como para dejar que semejante ola pudiese suponer un peligro

-¿Cómo tan distraído señor? ¿Le ocurre algo? -Preguntó el guardián mientras formaba una barrera de hielo alrededor de ambos para que el elemento pudiese controlar mejor a su ejército de damas de las nieves.

-Estoy preocupado por Fuego... Ya debería haber llegado alguno de los dos al Pedestal del Juicio, y sin embargo no se ven indicios de nada, tan sólo veo nubes de humo y destellos de Fuego Oscuro... Temo que le pueda pasar algo.

-Por eso no para de mirar al Este... Yo en cambio no veo nada...

-Eso es normal. Eres un Guardián y no es tu misión encargarte de estar pendiente de los demás. Sin embargo yo desde aquí puedo ver el Pedestal claramente... Y quiero ver esa luz blanca de que llegó ella ya...

Él sabía que estaba siendo impaciente, pero eso era porque notaba como su energía se estaba agotando... y no quería llegar a la orden sin fuerzas por lo que pudiese pasar...

-¡Pero concéntrese! Si perdemos nosotros, el ejército del Agua Oscura irá contra Fuego y ella entonces sí que estará perdida. Tenemos que evitar que pasen de aquí.

-Lo sé lo sé... Yo escribí este plan en casa ¿recuerdas?

Lo sabía, pero volvió su mirada al Este... Sin darse cuenta de que el Agua Oscuro estaba muy cerca de él.

"Fuego..., date prisa..."

-¡¡¡Mi señor!!!

Sólo se oyó un grito inmediatamente después.

------------------------------------------------------

-¡¡Agua!!

Tierra oyó el grito en su cabeza, y notó como agua estaba en problemas. No podía ser... ¿Qué diablos estaba pasando? Precisamente él era el único del que ella no se había sentido preocupada... Se suponía que era el más preparado, y ¿era el primero que iba a caer?... Quitó esos pensamientos de su cabeza rápidamente, y pensó que debían de haberle tendido una trampa... Por suerte parecía seguir vivo.

-¿Qué ocurre mi señora?... -La guardiana de Tierra se sorprendió al oírle gritar.

-En el Oeste, Agua y compañía tienen problemas. Acabo de oírles.

-¿¡Qué!? -Misao automáticamente pensó en Aoshi y bajó la guardia.

-Guadiana, ¡¡cuidado!!

------------------------------------------------------

-¿Pero qué diablos estarán haciendo?

Aire fastidiado acabó con la vida de otro de los grandes pájaros alados oscuros.

-¿Qué ocurre mi señor?

-¿No lo has notado? Agua y Tierra están en problemas... Acabo de escuchar a Agua, y poco después he oído como Tierra gritaba "Cuidado" a su guardiana... Algo les debe de estar pasando... ¿Por qué tienen la Guardia tan bajada? ¿¡Es que quieren perder o qué!?

-¿¡Qué!? -La conciencia de Wing no podía dejar de pensar en qué le habría pasado a Megumi.

-Deberíamos ir a ayudarles... -Reflexionó Viento...

-Pero si hacemos eso, nos arriesgaríamos a dejarles pasar para atacar a Fuego... Y no podemos permitirnos ese lujo -dudó el guardián.

-Están intentando ir a por Fuego, ¿verdad? pues vamos con Fuego entonces... No quiero arriesgarme a que ahora los ejércitos de Tierra y Agua oscuros lleguen y perdamos el Juicio.

-¿Está seguro? -Cuestionó... En realidad quería ir a ver cómo estaba Megumi... pero evidentemente eso no le hacía ser imparcial por lo que prefirió hacer lo que su Elemento le ordenaba.

-Nunca he estado tan seguro en todas mis vidas... Y eso viniendo de mi ya es mucho

-Le sigo mi señor -Si él está seguro cuando está considerado el más voluble de los elementos... entonces era lo que hay que hacer.

------------------------------------------------------

Fuego casi estaba... quedaba poco para llegar. La teoría era bien sencilla. Llegar al Pedestal antes que nadie, y ofrecerse como llave ante el globo sagrado del Juicio. Entonces las puertas se abrirían para dar paso a la orden y a la finalización del Juicio. No había querido prestar atención ni al hecho de que Tierra estuviese en apuros, ni al hecho de que Agua acabase de sufrir un terrible ataque... No esos sentimientos no podían frenarla, no ahora... Era tiempo de la acción y el hecho de que las personas a las que quería estuviesen siendo agredidas por aquellos indeseables, le hacía volar más rápido si es que era posible. Como modo de precaución y para ir más rápido, puesto que ella era temeraria pero no suicida, decidió concentrar lo que le quedaba de poder en convertirse en un fénix. Tenía que llegar allí, ya fuese hecha cenizas o envuelta en llamas, pero tenía que llegar antes que el fuego oscuro que le tomaba gran ventaja... Y es que su guardiana, no había podido despistarle aún.

Se empezó a preguntar dónde diablos estaría. Pero no había tiempo de preocuparse por ello... Puso sus manos en el pecho y de éste, salió el fuego divino del fénix que la rodeó. Fuego dejó de ser un ángel, para convertirse en el fénix de la Leyenda. Ese que aparecería en los sueños de los que estuviesen durmiendo en la Tierra en ese momento. El pájaro de fuego fijó su objetivo, y arrasando con todo lo que había a su alrededor aceleró su vuelo.

El fuego oscuro se percató de ello. Llevaba ventaja, pero no iba a ser capaz de ganar si no llegaba antes que ese fénix. Pensó que su homóloga de luz estaba siendo muy valiente. No había esperado ese espíritu de sacrificio... El Fénix podía consumirla si no llegaba a tiempo, y para cuando renaciese de sus cenizas, ella ya habría dado su oscura orden. Sonrió maliciosamente y llamó a su as en la manga...

-Sasuke... Ve a distraerla mientras yo me transformo en el fénix oscuro...

-Como ordene...

El que había sido guardián de Fuego, ahora era un acólito del Fuego oscuro que odiaba a su anterior jefe. Subido en una nube de humo negro se alzó a perseguir a ese ser alado que trataba de llegar al pedestal.

------------------------------------------------------

-¡¡¡Guardián!!!

Aoshi cayó al suelo helado retorciéndose de dolor a consecuencia de una terrible descarga de poder que iba contra su protegido. Había cumplido su misión, daría su vida para que él pudiese seguir viviendo, y acabasen con el Juicio de una vez por todas.

Frente al cuerpo de Aoshi, su homólogo que había caído inerte en el suelo, el Agua Oscura, de pié y su ejército rodeándoles.
Agua miró con pena al guardián oscuro que finalmente había tenido que dar su vida en beneficio de la causa.

-Mi guardián ha caído también, para poder acabar con el tuyo... Ahora estamos en igualdad de condiciones...

Agua miró a su homólogo con dureza, mientras con una mano, hacía un hechizo de curación rápido para su guardián. No iba dejar morir a Aoshi. No iba a perder a nadie en el Juicio.

-Yo que tú no gastaría tu energía en un guardián que no sabe ni cómo protegerse de un simple ataque doble...

-Esa es la diferencia entre tú y yo -Contestó duramente acabando el hechizo y poniendo una barrera protectora inquebrantable en su guardián- Luchemos solos tú y yo... Esto es algo entre nosotros.

-Ohh, así que te las gastas de héroe... -Se mofó con superioridad el oscuro.

-¿Tienes miedo...? -Le provocó sonriendo...

-¿Miedo yo? -Dijo soltando una sonora carcajada después.

-Calculo que tienes tanto miedo que eres incapaz de hacer una pelea limpia... Claro, como siempre queréis ganar a toda costa usáis toda clase de tretas, porque sois incapaces de batiros en un duelo justo y demostrar que en realidad sois más fuertes...

-En la guerra todo vale -afirmó con seriedad.

-Sí, pero esto es un Juicio, no una guerra... -contraatacó Agua.

El Agua Oscuro miró a su homólogo y sonrió. Aunque luchasen solos su Luz no tenía ninguna posibilidad contra su Oscuridad. Agua estaba totalmente derrotado, su energía vital era casi inexistente debido a que le había dado casi toda a su guardián para que no muriese. Tarea que sin duda era precisamente la propia de un guardián. Pensó que era patético, y que el guardián moriría en vano en cuanto él acabase con su protegido. La cosa era bastante divertida... ¿Qué más daba el Juicio y todo lo demás cuando podía pasar un rato estupendo dándole una lección a esos idiotas de la Luz?

-Tienes razón, hagamos una pelea justa, a tu manera -afirmó y en un instante su ejército se convirtió en agua que volvió al mar.

Agua hizo lo mismo, sintiéndose satisfecho. Sabía que el oscuro había aceptado porque a él apenas le quedaba fuerza vital. Pero su idea era dejarle sin energía para poder atacar a Fuego, aunque ello le costase la vida...

------------------------------------------------------

-¡Tienes que estar atenta!

El elemento se quejó mientras detenía a un golem oscuro que había atacado a su guardiana. Por suerte no había sido más que un susto.

-Lo siento mi señora... es sólo que...

-No pienses como humana, piensa ya como Guardiana... Comprendo tus sentimientos, pero debes mantener la cabeza fría y los pies bien sobre la tierra.

-Lo siento... -se disculpó sintiéndose horrible.

Tierra comenzó a trazar un plan en la cabeza. Era obvio que viento estaba moviendo ficha, arriesgándose y yéndose hacia el lugar donde estaba Fuego. Comenzó a meditar sobre la situación. Ellas estaban siendo terriblemente atacadas y era obvio que estaban perdiendo el tiempo. Tenían que dejarse de tradiciones y saltarse la tradición de esperar. La situación no iba a mejorar si seguían en el lugar donde estaban. Aire seguro que se estaba dirigiendo hacia el Sur para crear una barrera en el centro del pedestal del Juicio... Eso seguro que le daría a Fuego una oportunidad en el caso de que por la razón que fuese llegase tarde... Sin embargo, si el Aire oscuro le perseguía iba a ser difícil que pudiesen hacer nada más que transportar su propia lucha al centro. Y si ellos se movían también traspasarían su lucha al centro.

Agua estaba claro que había empezado su propia lucha cuerpo a cuerpo con su homólogo... Lo cual dejaba al líquido oscuro entretenido durante un rato, y no sería un obstáculo para Fuego pero... No podían permitirse que Agua perdiese la lucha tal como parecía que iba a suceder, porque eso empeoraría las cosas en el Pedestal.

Conclusión, había que ir donde Agua y salvarlo.

-Guardiana, tengo un plan...

------------------------------------------------------

"Ahh... Me estoy quemando..."

Fuego comenzó a sentir cómo su cuerpo se resentía por el calor. Tenía que llegar cuanto antes al Pedestal... De ella dependía el futuro del planeta...
Notó algo aproximándose a su espalda... Su primer impulso fue ignorarlo... Si alguien venía a atacarla, podía hacerlo, le daba igual llegar hecha añicos, pero tenía que llegar cuanto antes...
Sasuke encima de ella iba a asestarle su mejor golpe sin importarle hacerlo de la manera más sucia. Acumulando parte del poder que el agua oscuro le había dado, preparó una bola de hielo para lanzársela. Su diversión era ahora decidir si lo haría a la cabeza para mandarla inconsciente al fondo del volcán a sus pies, o sobre las alas para dejarla que cayese con plena conciencia... Sonrió decidiendo la segunda porque parecía más dolorosa. Tomó impulso y...

-¡¡Eres hombre muerto!!

Sasuke paró el golpe y se giró. El guardián de Aire se abalanzó contra él y ambos comenzaron a caer. El elemento de los vientos había llegado, y al menos el guardián serviría de apoyo para Fuego, ya que el propio elemento tenía que encargarse de que el ejército de su homólogo no se hiciese con el control y atacase al fénix.

-¿¡Qué ha pasado!? ¡¡Qué diablos haces Sasuke!! Nos alcanzará... -Se quejó el oscuro tratando de encontrar la manera de convertirse en Fénix -diablos... ¿cómo lo habrá hecho?

La guardiana de Fuego sonrió. Había estado preparando una trampa... y ahora vería sus resultados.

-¡¡Qué diablos!! ¡¡No puedo moverme!! ¡¡¡Guardián!!!

-Has caído en mi trampa... -se mofó la guardiana que satisfecha miraba como la red de llamas que había preparado contenía al oscuro elemento y cómo el guardián de éste seguía atrapado en otra semejante-. No puedes pretender ser un fénix, son criaturas buenas por naturaleza y no existe un Fénix Oscuro... Has caído pretendiendo imitar algo que está fuera de tu poder...

-¿Pero qué dices? ¿¡Crees que una simple guardiana podrá contra mi poder!? Ni lo sueñes... Puede que no pueda convertirme en Fénix, pero sabes que en segundos saldré de aquí cual dragón y te mataré -Aseguró.

-Cuento con ello... -aseguró sorprendiendo a los dos enjaulados- y no me importa sí puedo frenarte un rato... -Asintió pensando inmediatamente después en como evitaría la muerte segura que le esperaba en cuanto se soltasen ambos...

-Malditaaa...

------------------------------------------------------

-No sirves ni para levantarte del frío hielo que tú mismo creaste.

Agua estaba tirado en el suelo, con un pié del oscuro sobre su espalda, mientras otro le asestaba duros golpes contra su costado, donde ya no quedaba ropa, sino su propia piel rota sangrante.
Y no podía hacer otra cosa que escupir sangre. No tenía más fuerzas, ni para resistirse, ni para ponerse en guardia, ni para tratar de salvar sus órganos internos... para nada. Sólo le quedaba aguantar todo lo que pudiese, y le estaba resultando fácil puesto que su sistema nervioso ya estaba colapsado y había dejado de sentir dolor. Con un poco de suerte, no le mataría rápido, y cuantos más segundos le diese a Fuego, mejor.
El oscuro se cansó de dar patadas y cogió al Ángel del cuello. A Agua le costaba hasta mantener su mirada. Las alas le caían a cada lado totalmente inertes, ya apenas quedaba vida en ese caparazón roto por todas partes. Llevaba tanto tiempo pegándole, que ya hasta había lugares donde la sangre se había ennegrecido y lugares donde se veía cómo su cuerpo seguía luchando para frenar las hemorragias a pesar de que él se negaba a luchar. Pensó fugazmente que era una lástima que un cuerpo que había aguantado tanto, un cuerpo que había luchado tanto, siguiese tratando de luchar a pesar de que él lo único que quería en ese momento era morir, y darle descanso eterno. Fue en ese momento cuando su guardián despertó, y dentro de la atmósfera protectora vio el espectáculo dantesco.

-¡AGUA! -gritó y trató de salir, pero la barrera se lo impedía, y comenzó a darle golpes sin poder romperla... -¡¡Sáqueme de aquí señor!!

-Ohh... mira, por fin se despertó... Estaba esperando que lo hiciese, tengo ganas de ver su cara al comprobar que no ha podido cumplir su misión de protegerte... Pobres débiles. ¿Y queréis que el mundo siga siendo dominado por la luz? - Ilusos... Acabáis de comprobar cómo la luz es débil...

-¡¡Mi Señor!! ¿¡¡¡Qué hace!!!? Muévase...

Ni se inmutó... No tenía fuerzas ni para escuchar. Pensó que además, uno de sus oídos debía de estar seriamente herido, porque no escuchaba nada por él. ¿Cómo iba a moverse en su estado? Con la poca fuerza que le quedaba mandó sus últimos pensamientos a su guardián...

"He cumplido mi misión, mi guardián... He dado tiempo a Fuego... En cuanto muera, la barrera desaparecerá, ve con Fuego en ese momento, impide que pueda pasarle nada... Ganad el Juicio. No te preocupes por mi"

-¿¡Pero qué dice!? ¡¡Usted no puede morir!! ¿¡¡No se acuerda!!?

De qué se iba a acordar... no tenía ganas de recordar nada, sólo quería morir y reencarnarse, o al menos morir en paz...Le dolía demasiado todo, no le quedaban fuerzas, no le quedaba esperanza... no había más que un cuerpo roto, y un alma que se negaba a reconocer que tenía que seguir luchando...

-¡¡Señor!!... Diablos... -Aoshi surgió desesperado de la conciencia del Guardián y con lágrimas en los ojos se negó a dejar morir a Kenshin- ¡¡Kenshin!! ¡¡Tu promesa con Kaoru!! ¿¡Vas a atreverte a romperla!?

"¿Kenshin?... Ka... ¿Kaoru?"

Agua abrió los ojos como tratando de recordar... pero ya hasta estaba dejando de respirar debido a la presión del oscuro sobre su cuello... ¿Por qué no le dejaba morir en paz?

-¡¡Kenshin!! -Aoshi se dejó caer de rodillas al suelo helado sin poder contener las lágrimas- Por Dios... ¡¡vive por Kaoru!! ¡¡No te atrevas a dejarla sola!! ¡¡¡No te atrevas a morir!!!

//FLASH BACK//

-Te quiero, Kenshin.

(...)

-No te soltaré... lo prometo... -aseguró Kenshin mientras repartía besos por toda la cabeza de Kaoru.

-Si lo haces te mato... -Dijo riendo al fin la muchacha- No sé si sabes con quién te juntas... Que me da que no... ¿Estás loco verdad?... mira que enamorarte de una fan.

(...)

-Ahora confío 100% en ti. -Dijo Kaoru...

-¿Y si te decepciono?

-Te mataré, y me suicidaré después... -susurró ella mordiéndole el cuello con suavidad, sacándole un suspiro.

//FIN DEL FLASH BACK//

Aquella sonrisa ... Kenshin recuperó su conciencia de golpe. La imagen de Kaoru aquella noche en aquel hotel, aquella promesa, sus lágrimas, su felicidad... El momento en el que Fuego y Agua se reconciliaron... Su promesa... ¡¡Prometió no dejarla sola!! ¡¡No podía dejarla sola!!...
Durante un segundo reflexionó sobre su estado ¿qué diablos era lo que estaba haciendo? ¡¡Se estaba dejando morir!! Y ella tenía que llegar al Juicio con todas sus convicciones y con todos sus amigos vivos, o podría ocurrir un desastre. No, definitivamente no podía morir... No... Kaoru... ¡tenía que protegerla! ¡¡Prometió protegerla!! Sus ojos volvieron a brillar con fuerza mientras su homólogo sonreía cada vez más.

-Ohhh, así que ahora pretendes luchar Agua... ¿No te parece un poco tarde? -cuestionó aumentando la presión en su cuello.

Kenshin comenzó a retorcerse de dolor nuevamente. Trataba de buscar aire, pero no lo entraba. Comprendió que una de dos, o actuaba rápido, o moriría estrangulado. Pero no tenía fuerzas para moverse rápido así que haciendo una señal con el dedo que solo Aoshi comprendió, sonrió, descolocando al Oscuro, mientras a la vez, la barrera desaparecía lentamente, devolviéndole parte de su poder.

-¿¡¡Por qué sonríes!!?

Kenshin seguía sonriendo a la vez que sufría arcadas constantes en busca de aire. Su rostro enrojecido por la sangre, con el pelo alborotado cayéndole por la cara, tapaban la expresión de sus inconfundibles ojos.

-¡¡¡Te mataré y no sonreirás más!!! ¡¡¡Adiós Luz de Agua!!!

Iba a girar su muñeca y a retorcer el cuello de Kenshin pero, Aoshi le dio tal patada en la cara, que del golpe cayó al suelo, soltando en el impacto a Kenshin que caía al otro lado, tosiendo amargamente recuperando el aire, a la vez que expulsaba más sangre por la boca.

-Bajaste... la guardia... -afirmó Kenshin con voz entrecortada.

-¡¡Dijiste una pelea justa!! -Se quejó el oscuro elemento poniéndose de pié.

-Y es una pelea justa... Accediste a luchar conmigo porque tu energía vital era superior a la mía... Sin embargo, ahora estamos iguales... Mi guardián tiene la que a mi me falta...

-Bastardo... Ahora te vas a enterar... convocaré a mi ejército y...

-¡¡Dudo que lo puedas hacer...!! -La voz de Tierra se oyó en el cielo.

-¡Tierra!

"Guardiana, enjaula al oscuro, rápido, antes de que pueda reaccionar..."

"¡¡Con mucho gusto!!"

La guardiana hizo una jaula de roca improvisada e invisible y metió al elemento en ella a la vez que la cerraba por abajo mirando al guardián de Agua sintiéndose aliviada. Una vez el elemento estaba encerrado por una le dio el control sobre la misma a su elemento que sonrió y ella la relevó para contener a todo el ejército que les seguía, incluyendo la Tierra oscura que había encontrado en Agua a su nuevo rival...

=:CONTINUARÁ:=

Notas de la Autora:

Nuevamente volví a tardar algo... pero para mi era muy difícil estructurar en mi cabeza cómo quería que quedase el Juicio para que no os perdiéseis y para que conservase todo el dramatismo que quiero darle. Espero que el resultado os guste aunque probablemente acabe modificándolo algo en unos días...

Sin embargo, quería daros ya el primer capítulo de un total de 3 que darán el fin. Faltan 2 capítulos para el final.

El siguiente será el fin del Juicio

Y el 36 será el epílogo

Dependiendo de cómo sea vuestra respuesta, haré un segundo epílogo o no.

Espero que lo leáis y os guste.