¡HOLA! Primero que nada, sí que cumplí eso de traer un capítulo por semana, ¿eh? ¡Espero reviews como recompensa! Jaja, es broma.

En fin, otra cosa que tengo que decirles es que agradezco el apoyo que me dieron junto a la comprensión en todo el asunto del "hater". Son de verdad asombrosos.

Como nota aparte, comenzaré a poner las canciones en el siguiente capítulo por el simple hecho de que se me olvidó ponerlas en este. ¡Una gran disculpa!

Ahora sí, contestaré la única review anónima.

Nimbus2000: ¡Gracias por el apoyo! Opino exactamente lo mismo que tú en ese tema. Seguiré esforzándome en todo lo que pueda, trayéndoles los capítulos de mi pasatiempo favorito.
¡El siguiente capítulo… ESTÁ AQUÍ!

¡PASEN A LEER!


—¿¡Lillie, Hau?!

La mirada de Ash se alternaba entre sus dos amigos, quienes presentaban reacciones diferentes ante lo que acababan de ver.

Kukui y Burnet por su parte, dirigieron la vista hacia el televisor, donde estaban las imágenes de los seres "interdimensionales".

—M-Mi cabeza… D-Duele mucho…— masculló Lillie con dolor, asustando a los Pokémon y humanos.

Kukui, Shiron, Burnet, Cutiefly, Nebulilla y por supuesto, Ash, no dudaron en prestar toda su atención en la única de los dos afectados que estaba teniendo consecuencias físicas. Hau ni siquiera parecía haberse dado cuenta del estado de la rubia.

Los ojos del moreno estaban clavados en ese enorme Pokémon negro con de afilados dientes y enorme boca. Sus pupilas estaban contraídas.

¡Vete de aquí, Hau!

Los recuerdos de lo ocurrido hacía 5 años azotaron su mente.

Es él, es él, es él, es él, es él, es él ¡Es él!— losdientes de Mahalo chirriaron con fuerza— ¡ES ÉL!

Antes de que nadie se diera cuenta, ambas palmas de Hau chocaron contra la mesa fuertemente. Todos voltearon a verlo con miradas de incredulidad, incluida Lillie quien seguía con ese increíble dolor de cabeza.

—Tengo… tengo que irme— anunció Hau, volviendo a acomodar la silla que había utilizado y poniendo rumbo a la salida. Antes de irse definitivamente se detuvo— Lo siento por la mesa.

Y se fue, dejando a todos con cara de impresión.

—¿Qué está pasando aquí?-Rotom…— se preguntó la Pokédex.

—¡Kukui, rápido, trae unas pastillas para la migraña!— pidió la profesora, tratando de ignorar la situación anterior y centrando de nuevo su atención en Lillie.

—¡Marchando!— respondió el adulto. Justo cuando estaba a punto de levantarse, fue detenido.

—¡Detenganse!— exclamó Rotom con autoridad, recuperándose de la sorpresa inicial— Lillie presenta síntomas de recuperación de memoria. Sería sumamente imprudente auto-medicarla con pastillas comunes para el dolor de cabeza. Lo mejor que podríamos hacer ahora es esperar a ver cómo sigue todo y si el problema persiste, llevarla al hospital más cercano-Rotom.

Ambos adultos voltearon a verse a la cara.

—Tienes razón, Rotom— reconoció Burnet— ¿Puedes pararte, Lillie? Te llevaremos a la sala de descanso.

La rubia asintió como pudo, levantándose lentamente de la silla en la que estaba para posteriormente ser guiada por la pareja hacia la salida. Shiron y Nebulilla la siguieron de inmediato. Cutiefly se quedó pasmado por al menos 10 segundos.

—Ash, ¿está bien si nos esperas aquí?— preguntó Kukui.

El azabache asintió con la cabeza. El profesor vio con preocupación la cara de Ketchum antes de salir. Esos habían sido los ojos más llenos de angustia que había visto en su vida.

Cuando en la habitación sólo quedaron Ash, Pikachu, Yungoos y Rotom, el entrenador se dejó caer sobre su silla.

—No pude hacer nada por Lillie…— murmuró, llamando la atención de sus amigos.

—No había nada que pudiéramos hacer, Ash— respondió la Dex—. Incluso yo que me atrevo a decir, soy el ser más inteligente del planeta, no pude hacer prácticamente nada-Rotom.

—No entiendes, Rotom. Tú al menos ayudaste un poco, ¡yo fui completamente inútil!— argumentó el chico, mirando fijamente a la Pokédex.

—Repito, en una situación tan delicada como esta, no había nada que pudiéramos hacer. No sé por qué pero Lillie parece haber perdido parte de sus recuerdos, ante algo como eso, poco puede hacer algo con conocimientos normales como tú. No es que hayas sido inútil, es sólo que no sabías que hacer-Rotom— insistió.

Ash volteó la mirada hacia el frente.

—Si a Lillie le pasara algo… yo…— susurró.

—Te conozco desde hace unas semanas pero, ¿sueles ser así de negativo? Ni siquiera escuchaste lo que te acabo de decir— interrogó el aparato. De inmediato, Pikachu negó con la cabeza; su mejor amigo no era así— Cuando te conocí no lo parecías-Rotom.

—Es que es mi culpa— respondió el chico—. Si hubiera detenido la prueba cuando vi al cable, no estaríamos aquí y Lillie no estaría pasando por esto.

Yungoos y Pikachu voltearon a verse preocupados.

—Es estúpido— dijo sin dudar la Pokédex. Todos los presentes voltearon a verlo con sorpresa—. Te preocupas demasiado por muy poco-Rotom.

—¡Claro que lo hago! ¡Lillie es como una hermana menor!— exclamó sin dudar el entrenador, levantándose de su asiento.

—¿A pesar de que sólo la conoces desde hace un mes?-Rotom.

Pikachu y Yungoos empezaron a reclamarle a la Dex por sus palabras.

—¡El tiempo de conocer a alguien no tiene nada que ver con cómo puedes llegar a sentirte!— se defendió.

—Soy un Pokémon dentro de una máquina. No entiendo de esas cosas y la verdad es que poco me interesan-Rotom.

El ceño del azabache se frunció con fuerza. Antes de poder reclamar, RotomDex siguió hablando.

—Lo único que sé ahora mismo es que estás actuando de una forma sumamente infantil, preocupando a tus amigos aún más de lo que ya están por Lillie. Como nuestro líder de grupo deberías mantener la cabeza fría, pensar y no dejarte llevar por este tipo de nimiedades. Afectarás el balance de tu propio equipo si muestras debilidad. Te afectarás a ti mismo-Rotom— finalizó.

Ash se quedó boquiabierto y su gesto se relajó. Incluso Pikachu y Yungoos vieron sorprendidos a Rotom.

—Creo… que tienes razón— susurró Ketchum— Pero aún con eso, no dejaré de estar preocupado por Lillie.

—No te digo que no lo estés. Solamente no te muestres tan débil como acabas de hacerlo. Si lo entiendes, entonces está bien-Rotom— tras decir eso, le dio la espalda a su dueño.

—Dices que este tipo se sentimientos no te interesan, pero creo que realmente es todo lo contrario— antes esas palabras, la Pokédex tuvo un pequeño sobresalto—. Tu falta de tacto puede ser muy útil, Rotom. Gracias.

—C-Como sea-Rotom.

Los Pokémon de Ash voltearon a verse aliviados.

Sólo quedaba saber que había pasado con Lillie.


Alrededor de veinte minutos pasaron, veinte minutos en los que Ash estuvo siempre atento a la puerta, cuando ésta finalmente se abrió, dejando pasar a Lillie y al matrimonio, el entrenador se levantó rápidamente.

—¿Estás bien, Lillie?— preguntó el chico con sutileza, como si el más mínimo ruido fuera a hacer que la cabeza de la chica volviera a doler.

—S-Si… No sé realmente que fue lo que me pasó…— admitió un tanto cansada— Gracias por preocuparte, Ash.

Una gran sonrisa apareció en el rostro del azabache y de inmediato despareció.

—Podemos descansar aquí hasta mañana si quieres. No tenemos prisa por llegar a Konikoni— aseguró, mostrando todavía preocupación.

Lillie sonrió ante esto.

—No te preocupes por esto, Ash— dijo, con un tono de voz gentil—. Realmente no pasó nada malo, estoy totalmente bien.

Ketchum iba a reclamar, pero alguien más habló.

—No nos des esos sustos. ¿Qué haremos luego si la especialista de Alola se incapacita? Ash no podrá terminar su Recorrido Insular-Rotom— dijo la Pokédex, encarado a la rubia.

Al principio, la chica mostró un poco de asombro por las palabras de la maquina pero en seguida su sonrisa se recompuso y bajó ambos brazos con fuerza.

—¡No volverá a pasar!— aseguró.

—Bien-Rotom.

Ash miró a su Pokédex con una gran sonrisa. Realmente era mucho más amable de lo que decía ser.

—¿Ustedes que opinan, profesores?— preguntó el entrenador.

El matrimonio se volteó a ver.

—Realmente no es como que algo estuviera del todo mal. Tal vez sólo estaba recordando algo que se le olvidó cuando era más pequeña… Yo diría que hay que vigilarla un tiempo más, pero confío en ti para eso, Ash— dijo Kukui, cruzándose de brazos.

Al oír esas palabras, los hombros del azabache misteriosamente se sintieron más tensos y su sonrisa disminuyó un poco para luego volver a su tamaño normal.

—¡Déjemelo a mí!

—Supongo que por el bien de todos, ya no podré contarles sobre mi investigación…— murmuró Burnet decaída.

—No se preocupe por eso. Sólo necesito un puerto USB y yo mismo la descargaré para cuando la necesitemos-Rotom— informó.

—¡Oh, grandioso! ¡Como esperaba del invento de mi terroncito!— exclamó la profesora.

De inmediato ambos pusieron marcha hacia la computadora más cercana.

Pikachu y Yungoos corrieron al encuentro de Lillie, quien los recibió con una sonrisa. Shiron y Nebulilla también reclamaron la atención de la rubia.

Cutiefly no se movió de su lugar. Volaba en silencio, tenía una mirada indescifrable, una mirada perdida en el vacío.

El único que lo notó fue Ash.


—Entonces, partimos ya— anunció Lillie—. Fue muy bueno volver a vernos los tres— declaró con una gran sonrisa.

Todos los Pokémon estaban fuera de sus Pokéballs y Litten se había vuelto a integrar el grupo aunque manteniendo su distancia.

Ellos miraban en silencio la escena que se desarrollaba entre Burnet, Kukui y la rubia. Sabían que seguramente era algo muy personal entre esos tres.

Burnet tenía los ojos ligeramente llorosos.

—Kukui… Nuestra niña está creciendo mucho— murmuró la profesora, jalando la manga de la bata de su esposo de forma cómica.

Ante esas palabras, Lillie se sonrojo un poco y bajó la mirada con vergüenza.

—Lo está haciendo— afirmó Kukui para luego voltear a ver a Ketchum con una gran sonrisa—. Y sé perfectamente quien es el responsable.

El azabache correspondió la sonrisa.

Y así, el grupo partió hacia el Túnel Diglett.

Caminaron un aproximado de 30 minutos por las concurridas calles de Kantai hasta llegar a la entrada del lugar de destino.

—Actualmente son las 7:15 p.m. Si nos damos prisa, llegaremos a la salida cinco minutos antes de las ocho-Rotom— planificó, mostrando en su pantalla una ruta del túnel marcado con líneas que en principio, debían seguir.

—¡Suena bien para mí!— admitió Ash, llevándose las manos a las caderas.

—Opino lo mismo. Si fuera un viaje de unas horas sería más conveniente pasar la noche aquí, pero dado que sólo son 40 minutos de viaje, es mucho más conveniente partir ahora— dijo Lillie aunque por dentro deseaba poder pasar la noche en una cama.

—¡Okey, antes de entrar, hagamos un conteo!— anunció Ketchum, tomando por sorpresa al grupo.

—¿Un conteo?-Rotom…— preguntó.

—Nunca habíamos hecho uno antes…— recordó la rubia.

—¡Eso es cierto! Pero piénsenlo bien, ¿Qué pasaría si Shiron o Rockruff se quedaran atrás y no nos diéramos cuenta? ¡Hay que ser precavidos!— contestó el entrenador.

—Tienes razón… Sería un problema si Rockruff se perdiera-Rotom.

—Si… Creo que es una decisión acertada.

Rockruff comenzó a ladrar indignado. Entendía que mencionaran a Shiron, era una recién nacida después de todo ¿¡Pero por qué lo mencionaban a él con tanta insistencia?!

—Eres muy despistado/-Rotom— dijeron los tres con capacidad de habla al ver la evidente queja del tipo Roca.

Las orejas del perrito bajaron como señal de derrota.

El conteo inició sin problemas.

—Pikachu— llamó Ketchum.

—¡Pika!

—Shiron.

—Kou.

—Dartrix.

—¡Prrrr!

—Cutiefly.

—Fly.

—Rockruff.

—¡Woof!

—Yungoos.

—¡Goos!

—Peke.

—¡Kou!

—Litten.

El gato no contestó nada. Ash aceptó esa respuesta.

—Lillie.

—Aquí estoy.

—Rotom.

—Aquí-Rotom.

—Ash.

Todos se quedaron en silencio unos instantes.

—¿Ash?

—Te estás mencionando a ti mismo.

—Ah, es cierto. ¡Presente!

Y rápidamente finalizó.

Sin perder tiempo, el grupo entró al Túnel y para suerte de Ash, éste estaba iluminado con diversas linternas colgadas al costado de las paredes.

—Es bueno saber que hay héroes sin capa en este mundo— murmuró el entrenador aliviado por la iluminación.

Lillie lo miró ligeramente confundida. Ese había sido un comentario raro.

Shiron y Cutiefly se vieron fijamente para luego negar con la cabeza. Habían prometido no decírselo a su entrenadora.

Los primeros 15 minutos de caminata por el Túnel Diglett fueron de lo más tranquilos. El sendero era casi recto en su totalidad sólo que en un punto había una pequeña desviación hacia la derecha que los llevaba hacia unas escaleras hechas por humanos. Cuando llegaron a ese punto, Ash se detuvo repentinamente.

—¡ESE DIGLETT TIENE CABELLOOOOO!— gritó fuertemente, apuntando a un Diglett que sobresalía de entre la tierra. En su cabeza había tres pequeños cabellos rubios. Pikachu de inmediato mostró la misma emoción que su entrenador. Rockruff por otra parte, lucía bastante extrañado por la reacción, ¿los Diglett no eran siempre así?

—No es cabello. Son fibras metálicas que utilizan para sondear sus alrededores— informó Lillie, viendo también al Diglett—. Es la primera vez que veo un Diglett de Alola en persona— dijo con cierta emoción.

"Diglett forma Alola. Tipos: Tierra/Acero. Habilidades disponibles: Velo arena, Rizos rebeldes y Poder arena. Las fibras en su cabeza pueden ayudar a saber cómo se siente Diglett. Si están erguidos, está enojado; si se mueven de un lado a otro es porque detecta peligro; un movimiento circular indica alegría y cuando se ven caídos es porque se siente solo o desanimado. Se comunica con sus compañeros bambaleándose".

—Así que es la forma Alola de Diglett…— masculló Ash— ¡Lo atraparé para enviárselo al director Oak!— de su bolsillo sacó una Pokéball; su gesto cambió de inmediato al tener la capsula en la mano.

—¿Pasa algo, Ash?— preguntó Lillie, curiosa por el cambio tan repentino en el semblante del chico.

—Esta Pokéball… Se siente como si tuviera un Pokémon adentro— dijo Ash, pasándole la esfera a su rubia amiga.

—Eso es imposible— afirmó la Pokédex—. No tienes más Pokémon contigo, enviaste a Garchomp de regreso con Polo nada más salir de la Jungla Umbría-Rotom.

La ojiverde también lo sintió. Era muy notorio cuando una Pokéball estaba vacía, se sentía como tal. En cambio, cuando contenía un monstruo de bolsillo se sentía rellena; pesada de alguna manera.

Lillie miró a todo el grupo. Pikachu, Dartrix, Rockruff, Yungoos y Peke; todos ellos, los Pokémon de Ash, estaban sueltos. Ninguno estaba dentro de su capsula.

—Entonces aquí hay…— murmuró Lillie— ¿Otro Pokémon de Ash?...

Ketchum iba a hablar pero en ese instante, el sonido de tierra abriéndose se hizo presente. Del suelo salieron montones de Diglett y uno que otro Dugtrio (cuyas cabezas estaban adornadas por hermosas melenas).

El primer Diglett que habían visto estaba moviéndose de un lado a otro y los pelillos en su cabeza estaban agitándose con rapidez. La piel de Litten se erizó con fuerza.

—Rotom, ¿el que estén moviéndose así no quiere decir que…?— empezó a preguntar Ash.

Una serie de pisadas que hicieron retumbar todo el lugar lo callaron.

Todos sabían lo que significaba.

Peligro.

Los tipo Tierra comenzaron a moverse frenéticamente.

—¡Ese debe ser el Tyranitar de los rumores!— supuso la Dex, alterada— ¡Enfrentarlo no es una opción, estamos en su hábitat natural! ¡Un Terremoto o Avalancha en este lugar tan cerrado y estamos acabados-Rotom!

Al oír esto y sin perder tiempo, Ash comenzó a sacar las Pokéballs de sus compañeros. No arriesgaría de nuevo la salud de sus amigos, incluso si eso implicaba huir.

—¡Regresa, Dartrix!— un rayo rojo de luz absorbió a la lechuza— ¡Rockruff, regresa!— ahora fue turno del perrito.

El movimiento de los Pokémon salvajes empezó a ser cada vez más rápido.

Los compartimientos en los costados de Rotom se abrieron, mostrando los cañones con los que disparaba rayos.

Lillie no sabía qué hacer. Con toda la velocidad que pudo, comenzó a buscar la Pokéball de Shiron de entre sus cosas. Cutiefly era pequeño, podía esconderse en su sombrero.

—¡Yungoos, regresa!— el haz de luz también absorbió a la mangosta, seguido de eso, Ash guardó la Pokéball en su bolsillo y sacó la de Peke. Por las prisas y el sudor provocado por la tensión del momento, la esfera se le resbalo de la mano, rodando unos dos metros lejos de él— ¡Rayos!...

Shiron corrió rápidamente hacia Peke. Se sentía más segura estando junto con su amiga de la infancia.

—No la encuentro... ¡Ash no encuentro la Pokéball de Shiron!— dijo desesperada la chica, con pequeñas lagrimas asomándole por los ojos.

—¡Tranquilízate, Lillie!— dijo el azabache— ¡Si tienes miedo no vas a poder encontrarla!— y aunque él decía eso, su rostro también estaba empapado de sudor.

No quería que sus amigos salieran lastimados.

Justo cuando Ash sujetó la capsula de su tipo Fuego y Lillie encontró la de su tipo Hielo, el movimiento de la cadena evolutiva tipo Tierra se detuvo.

Antes de poder siquiera reaccionar, los Diglett y Dugtrio retrocedieron hasta rodear a Shiron y Peke para acto seguido, sumergirse en la tierra.

En menos de un segundo, el suelo que rodeaba a las dos Vulpix se desplomó. Lillie y Ash vieron esto con terror. Rápidamente, ambos entrenadores corrieron hacia el agujero donde antes había superficie.

Las pequeñas estaban siendo arrastradas por una multitud de tipo Tierra.

—¡SHIRON!/¡PEKE!— gritaron ambos adolescentes— ¡Regresen!— dijeron sin dudar. El rayo rojo característico de las Pokéballs salieron pero no lograron impactar contra el objetivo a tiempo; los Diglett Y Dugtrio avanzaban tan rápido que ni Ash o Lillie podían ver ya a sus Pokémon.

Pikachu miraba con impotencia el agujero. Él tenía el tamaño necesario para entrar, pero si lo hacía, toda esa estampida de Pokémon lo arrollaría y dejaría malherido. Era fuerte, más no inmortal.

En ese momento de desesperación, sólo alguien fue capaz de moverse.

Cutielfy se despegó de la mujer que quería convertir en su entrenadora y salió volando directo hacia el pequeño túnel, persiguiendo a ambas Vulpix. Su capacidad de volar hizo posible evitar a la estampida.

—¡CUTIEFLY, NO!— llamó Lillie, intentando detener al pequeño bicho.

—¡Ash, Lillie, debemos escondernos! ¡La amenaza está a 15 metros de nosotros!-Rotom— avisó, tratando con todas sus fuerzas de ignorar que tres miembros del grupo habían desaparecido.

El ceño de Ketchum se frunció y sus dientes se apretaron con fuerza. Sujetó el brazo de Lillie con la mano izquierda y con la derecha cargó a Litten. Pikachu ni siquiera vaciló al saltar directamente al hombro de su entrenador.

—¡Ash, espera…!— pidió la rubia— ¡Los Pokémon…!

—¡Ahora no, Lillie!-Rotom— regañó la Pokédex.

—¡Pero, Rotom!...

—¡Es Ash quien más sufre por esta decisión!-Rotom

Lillie volteó a ver directamente la cara de su amigo y pudo ver su expresión. Se veía totalmente dolido por lo que estaba haciendo.

Litten también estaba sorprendido por la cara del chico al que él mismo había llamado imbécil. Ese humano siempre estaba sonriendo y gritando con energía. Verlo con una cara así era una cosa que no creía poder apreciar.

Ash dejó de correr sólo hasta que llegaron a una gran piedra que les proporcionaba la cobertura suficiente.

En ese momento, los pasos que hacían retumbar el lugar entero se detuvieron.

El rostro de Ash se asomó levemente para observar al enemigo.

Parado frente al agujero dejado por los tipo Tierra, había un Tyranitar enorme que era rodeado por una multitud de al menos 22 Larvitar.

—Rotom, si ahora mismo Pikachu atacara por la espalda a ese Tyranitar con Cola de hierro, ¿lo debilitaría?— preguntó el entrenador.

—Ese Tyranitar…— murmuró la Pokédex sorprendido— Debe ser un veterano de su especie, es muy fuerte para los estándares de un Pokémon salvaje. Pikachu podría dejarlo muy herido, pero no lo derrotaría de un golpe. Incluso aunque lo hiciera, no tenemos la garantía de que los Larvitar que están con él no hagan nada-Rotom.

Un "Tsk" salió de la boca de Ash. Era frustrante no poder librarse rápidamente de él. Quería ir tras sus amigos cuanto antes.

Lo siguiente que vio, lo dejó de piedra.

Todos los tipo Roca se lanzaron sin dudar contra el suelo y comenzaron a excavar con gran velocidad.

—¿¡Excavar?!— exclamó Lillie con el tono suficiente para no ser oída, también asomando la cabeza— ¡Ellos sólo pueden aprenderlo por MT!

—¿¡Está persiguiendo a los Diglett?!-Rotom.

Ante esa sola idea, todos voltearon a verse.

—¡No podemos dejarlo!— dijo Ash, saliendo de su escondite y yendo directo hacia donde antes estaba el enemigo; en su lugar, sólo había 23 agujeros, uno mucho más grande que los demás.

—¡Esto es malo, muy malo! ¡Si alcanza a Shiron y Peke no sabemos que pueda hacerles!-Rotom.

—¡Ash, ellos no podrán defenderse! ¡Shiron y Peke apenas son unas pequeñas con desventaja de tipo y Cutiefly tampoco tiene nada que hacer contra él aún con su tipo Hada!— dijo asustada Lillie.

Más Ketchum no escuchaba.

El agujero frente a él se veía aterradoramente oscuro.

—Destello— ordenó sin más.

Pikachu brilló fuertemente en un santiamén.

—No voy a dejar que mis amigos salgan heridos— aseguró el entrenador— ¡Vamos a seguirlos!

Y sin dudarlo, saltó hacia el agujero que había sido excavado por Tyranitar.

—¡A-Ash, espérame!— pidió Lillie, saltando al hueco.

—¡También voy!-Rotom.

Litten vio el actuar de todos y suspiró. Se perdería si se quedaba solo y Yungoos empezaría a darle un sermón de hermano mayor.

Se evitó esa fatiga al seguir al resto del grupo.


¡Shiron!— gritó Peke, viendo como la Vulpix blanca estaba unos cuantos Diglett más adelante que ella.

¡P-Peke, ayuda!— pidió la recién nacida.

¡T-Tranquila, estaremos bien, te lo prometo!— aseguró, sin poder hacer nada más que ser arrastrada por la multitud.

Los Diglett y Dugtrio no parecieron ni darse cuenta de que las pequeñas estaban sobre sus cabezas ya que en ningún momento disminuyeron el ritmo.

Pasaron al menos 10 minutos hasta que por fin algo pasó. Los tipo Tierra llegaron a una zona mucho más abierta donde cabrían al menos 100 personas, que estaba conectada con gran multitud de túneles que llevaban hacia todas direcciones. Una vez que llegaron a ese lugar, sumergieron sus cabezas en la tierra, liberando así a las Vulpix. Peke no tardó mucho en utilizar Día soleado para iluminar el lugar.

Sin dudarlo, ambas amigas corrieron a reunirse.

¡Shiron, ¿estás bien?! ¿¡Estás lastimada?!— preguntó Peke con la preocupación que podrías adjudicarle a una hermana mayor.

E-Estoy bien…— respondió, analizando su entorno.

¡No teman mis pequeñas amigas, ya estoy aquí!— se escuchó decir desde el túnel por el que habían llegado.

Ambas voltearon a ver el lugar de donde provenía dicha voz, topándose con Cutiefly, quien había llegado volando a toda velocidad.

¡Cutiefly!— llamó Shiron, corriendo hacia el tipo Hada.

¡Menos mal están bien, señoritas!— exclamó con alivio el mosquito— ¡Hemos de encontrar la manera de volver con nuestros entrenadores!

¡Eso es fácil! ¡Sólo debemos de volver por donde vinimos!— dijo Peke con total confianza.

Yo no diría eso— las palabras del bicho cortaron de raíz la seguridad de la variocolor—. Puede que no se dieran cuenta por la velocidad a la que iban, pero temo decir que este lugar es un laberinto enorme. Nos perderemos si tratamos de salir de forma imprudente, así que considero que la mejor opción ha de ser quedarnos aquí hasta que nuestros entrenadores nos encuentren.

¿T-Tú no viste el camino que seguimos?— preguntó Shiron esperanzada.

Lamento decir que no, joven Vulpix blanca. De lo contrario, ya nos estaría guiando directamente hacia un destino seguro— respondió Cutiefly.

Shiron frunció el ceño con pesar. Ya se lo imaginaba, pero estar cien por ciento segura de ello la hacía sentirse mal cuanto menos.

¡Está bien, entonces!— dijo de la nada Peke— ¡Si se trata de Ash, él vendrá por nosotros en cualquier momento!

He de pedir que no subestime a una doncella de tan noble corazón como lo es mi amada Lillie. Estoy más que convencido de que ella ahora mismo nos busca por mar y tierra— aseguró el tipo Bicho.

Shiron miró a sus compañeros como si estuvieran locos. ¿Cómo podían siquiera estar así de animados en una situación como en la que estaban?

Los tres se quedaron en el centro del lugar por al menos unos 5 minutos hasta que Peke dejó salir un sonido de aburrimiento.

¿Quieren entrenar?— les preguntó a los Pokémon de Lillie.

¿E-eh? ¿Por qué tan de repente?...— interrogó Shiron un tanto sorprendida— N-No creo que entrenar sea lo mejor ahora mismo…

Soy totalmente incapaz de denegar la petición de una señorita. Además, eso me hará más fuerte y confiable para Lillie— contestó el bicho, elevándose un poco más en el aire.

¿¡Cutiefly?!

¡Bien, bien! ¡Me gusta tu actitud!— reconoció Peke— ¡Pueden atacarme los dos juntos si quieren! ¡Soy tipo Fuego y según Ash, eso me da ventaja contra sus tipos Hielo y Bicho!

Okey, pero antes de empezar, creo que deberíamos establecer reglas— dijo Cutiefly, levantando una de sus patas—. Sería problemático si termináramos muy lastimados y uno tuviera que cuidar del resto.

La variocolor bajó la mirada pensativa y asintió. El bicho tenía razón.

Entonces, ¿Qué les parece si solamente utilizamos la versión más débil de nuestros ataques?— preguntó Peke, esperando que la propuesta fuera aceptable.

Me parece más que correcto. ¿Qué tal si 20 ataques conectados son sinónimo de derrota?— sugirió ahora Cutiefly.

Bien dicho, bicho… ¡Me gusta eso!— afirmó la pequeña.

O-Oigan… ¿Mi opinión no cuenta?...— cuestionó Shiron, viendo con nerviosismo a sus compañeros.

Vamos, Shiron, si no entrenas nunca serás más fuerte ¡La fuerza trae consigo elogios de Ash!— Peke empezó a aporrear el suelo con la pata, temblando levemente de la emoción.

(Estoy segura de que ese es tu motivo para pelear…)

Piénsalo de esta forma, pequeña Vulpix— Cutiefly llamó la atención de Shiron—. Un Pokémon fuerte es un Pokémon capaz y confiable que puede ayudar en circunstancias desesperadas. La fuerza en sí es buena para proteger lo que uno quiere y ese algo… ¡ES LILLIE!

Esas palabras en cambio, motivaron un poco más a la tipo Hielo, pero no terminaron de convencerla del todo.

Supongo que está bien…— accedió Shiron.

¡Bien! ¡Peleemos, chicos!— exclamó con entusiasmo Peke.

Espero un combate justo de su parte, señorita.

La primera en atacar fue Peke, lanzando un Ascuas.


—Este lugar está lleno de túneles… Por eso el suelo en el que estaban Peke y Shiron se rompió tan fácil-Rotom…

El grupo de Ash había llegado a una intersección siguiendo a Tyranitar. En el lugar colindaban decenas de túneles de todos los tamaños, había al menos 12 que tenían el mismo tamaño que el tipo Roca/Siniestro.

—¿Por dónde deberíamos ir?...— se preguntó Lillie con indecisión.

—No hay tiempo para esto...— murmuró Ash— ¡Rockruff, ayúdame!

De su Pokéball salió Rockruff, quien ya estaba listo para lo que fuese.

—Por favor, intenta rastrear el olor de Peke, Shiron y Cutiefly, puedes hacerlo a esta distancia, ¿verdad?— pidió Ash, con la esperanza de que así fuera.

El perrito ladró, determinado. Últimamente no había tenido mucha oportunidad de brillar; haría todo lo necesario para ganarse un lugar en la segunda Gran Prueba.

Su olfato se agudizó. Todos sus demás sentidos se apagaron.

Reconocía el aroma de los Diglett y Dugtrio. Era fácil identificarlo; olían a tierra, metal y un poco de óxido.

Luego identificó el olor de todos los miembros de su grupo. Ash, quien olía ligeramente a antitranspirante; Lillie, cuyo aroma característico era el de un delicioso perfume que no calaba en lo más mínimo en el olfato de Rockruff; Rotom quien desprendía un aroma a cobre; Pikachu, cuyo aroma era similar al del detergente y por último, Litten, quien olía a suciedad.

Entonces encontró dos aromas raros. Uno de ellos fue el que más le llamó la atención: Era tierra con sangre.

Por último, alcanzó a oler otros tres aromas. Comida picante; el olor del viento matutino y miel.

Comenzó a ladrar en señal de que había rastreado los olores.

El brillo en los ojos se hizo presente tanto en Ash como en Lillie.

—¡Sigamos a Rockruff!-Rotom.

El tipo Roca comenzó a correr hacia un túnel y algo llamó su atención.

Por algún motivo, el olor a sangre se había hecho un poco más fuerte.


¡Aquí voy de nuevo!

Peke se arrojó contra Shiron utilizando Ataque rápido, la pequeña tipo Hielo intentó retroceder pero la tipo Fuego viró bruscamente, haciendo inminente el impacto.

Una ráfaga de viento plateado interrumpió el avance de Peke.

¡He de recordarte, joven Vulpix dorado que también estoy peleando!— dijo Cutiefly, volando cerca del oponente y lanzando una ráfaga de Viento feérico.

Peke chasqueó la lengua con molestia. El bicho era sin duda el oponente más peligroso. No sólo era un poco más fuerte que ella, sino que también podía volar y lanzar ataques a larga distancia.

La variocolor retrocedió varios metros con su movimiento de prioridad. Justo cuando volteó hacia atrás, tuvo que saltar para esquivar un ataque de Viento plata.

¡No te dejaré escapar, señorita!— aseguró— ¡Ahora, pequeña Vulpix blanca!

¡S-Si!

Al estar en medio del aire, Peke era un blanco fácil. El hocico de Shiron se abrió y de éste salió una ráfaga de aire helado.

El ceño de la tipo Fuego se frunció.

¡Ni crean que será tan fácil!— ella también abrió el hocico y una gran cantidad de llamas se acumularon con la intención de salir disparadas.

¡Muévete, pequeña! ¡Eso es Lanzallamas!— advirtió Cutiefly, tomando su distancia.

Shiron ni siquiera preguntó. Tan rápido como pudo, se apartó lo suficiente como para estar fuera del rango de ataque.

El fuego salió expulsado y destruyó ¾ partes del gélido viento expulsado por Shiron, pero hasta ahí llegó. Repentinamente el ataque de Peke se apagó, dejándola expuesta al movimiento tipo Hielo, el cual impactó contra ella con mucha menos potencia, haciéndola caer al suelo.

¡L-Lo hice! ¡E-Ese fue el impacto 20! ¡L-Le gané a Peke!— dijo con gran ilusión, misma que era reflejada en sus ojos.

He de corregir, pequeña. Ganamos— aclaró Cutiefly, poniéndose sobre el flequillo de Shiron.

¡Aghhh! ¡Tonto Lanzallamas! ¡Algún día serás mío!— dijo Peke, aporreando el suelo con su pata delantera derecha— ¡La victoria es suya esta vez! ¡Fue una buena pelea, maldición!

(S-Siento que su tono no corresponde con sus palabras…)— pensó la tipo Hielo.

Bien, ¿ahora qué hacemos? ¿Hemos de seguir esperando a Ash y Lillie?— preguntó Cutiefly.

Supongo que si— contestó Peke, un poco más tranquila—. Si seguimos entrenando podríamos terminar muy cansados.

Shiron vio en esa su oportunidad de hacer una pregunta.

P-Peke, sobre tu entrenador…

¿Te refieres a Ash? ¿¡Quieres hablar del mejor entrenador del mundo?! ¡Con gusto te cuento!

B-Bueno, es algo relacionado con él, pero no creo que sea del mismo tipo de cosas que tú quieres hablar…— respondió, un tanto nerviosa.

Oh, está bien— dijo, perdiendo toda la emoción que había ganado de golpe—. Te escucho.

V-Verás… ¿Él y yo tenemos una historia en particular?— interrogó la tipo Hielo.

Cutiefly se acomodó levemente en el flequillo de su compañera. Él sabía que no tenía cabida en esa conversación.

¿Cómo de que tipo?

Del tipo… Conocernos de mucho antes, creo.

Peke lo meditó un poco y luego recordó una conversación que había oído de Ash y Lillie, antes de que Shiron naciera.

Hace pocos días, cuando fuimos al Poké Resort (que realmente no espero que conozcas), estábamos viajando en barco y ellos tuvieron una conversación como:


Todo el grupo estaba en la cubierta del jate de Polo. Los Pokémon estaban libres, jugando entre sí mientras esperaban llegar a la isla de destino.

Ash, Lillie y Rotom estaban sentados, conversando entre ellos.

(Estoy empezando a sentirlo…)— pensó Peke— (¡Esto es falta de Ash!)

Sin dudarlo, la variocolor comenzó a correr hacia su entrenador para ser acariciada por él.

Espero que Shiron nazca pronto— murmuró Ash— ¡Será genial si puede entrenar con Peke! ¿¡La dejarás entrenar, Lillie?!

La Vulpix se detuvo en seco al escuchar eso. ¿Una compañera de combate?

Hmmm… Creo que sería lo más sensato. Mi hermano me dijo que cuando Shiron naciera la hiciera entrenar mucho para que así fuera fuerte— respondió la chica— ¿Sería mucho pedirte que también la incluyeras a ella en los entrenamientos?— preguntó, con una sonrisa tímida.

¡No es ningún problema! ¡Estaré encantado!— aseguró, extendiendo los brazos hacia arriba— ¡Sabía que darte a Shiron a ti fue la decisión adecuada!

Te estoy infinitamente agradecida por ello— dijo Lillie, haciendo una pequeña reverencia.

¿Fuiste tú quien le dio a Shiron a Lillie? ¡No sé esa historia, déjame oírla!-Rotom— pidió la Pokédex.

¡Es cierto! ¡A ti te obtuve varios días después de que pasó eso!— recordó el entrenador— Bueno, es simple. Me pidieron que cuidara de Shiron y de Peke, pero como Shiron no me quería mucho, creí que se podría llevar mucho mejor con Lillie. ¡Es todo!

¿¡Eh?! ¡Es demasiado corto! ¡Dame más detalles!-Rotom.

Peke se quedó ligeramente reflexiva ante ello. ¿Shiron y ella pudieron haber sido del mismo entrenador? Lo pensó un poco más y al final le dio igual.

De todas formas, ella sabía que Ash y Lillie iban a estar siempre juntos así que daba igual a quien le perteneciera Shiron.

Corrió para recibir sus bien merecidas caricias.


Y eso es todo.

Shiron se le quedó viendo al piso. Si no hubiera demostrado esa actitud cuando era un huevo, seguramente sería Pokémon de Ash Ketchum. Levantó la mirada un poco. ¿Podría haber sido como Peke?...

De todas formas, ¿por qué el interés?— preguntó la variocolor.

A-Ah, n-no es por nada en específico… Sólo sentí que lo conocía de mucho antes…— respondió, sacándose esa idea de la cabeza.

Peke arqueó una ceja.

Si tú dices…— contestó, no muy convencida, dando media vuelta para comenzar a observar los alrededores.

Shiron se le quedó viendo a su amiga de la infancia.

¿Por qué ellas dos eran tan distintas? ¿Por qué Peke era de ese color tan raro y brillante, mientras que ella era como cualquier otro Vulpix blanco? ¿Por qué ella era tan fuerte y decidida?

¿Era por su entrenador?

Cutiefly estaba en silencio. Sentía como un aura negativa salía de Shiron.


—¡Por aquí!— indicó Ash, siguiendo a su Pokémon, quien había tomado una desviación hacia la derecha.

Llevaban corriendo varios minutos entre una red de túneles totalmente laberíntica.

Todos seguían a Rockruff sin dudarlo. Confiaban en su capacidad para decidir.

En un determinado momento, el camino se dividió en dos. Izquierda y derecha.

—Cuento contigo, amigo— aseguró Ash.

Rockruff asintió con fuerza y agudizó aún más el olfato.

En ambos caminos detectaba la presencia del aroma de Peke y Shiron, eso quería decir que los dos caminos llevaban al mismo destino. En el de la izquierda había rastros de ese aroma a sangre, mientras que el derecho estaba libre de éste.

El perrito estaba confiado en que ese enorme tipo Roca no tenía forma de rastrearlos de ninguna manera por lo que se decantó por ir hacia la derecha.

Error el suyo al no darse cuenta de que el olor a comida picante se hizo más fuerte unos instantes por el camino izquierdo.


Ya pasó mucho desde que peleamos… Están tardando…— murmuró Shiron, preocupada.

Tranquila. Ellos vendrán. Sólo confía en Ash— dijo Peke, usando su ataque de Ascuas para practicar como llevaba haciéndolo desde hacía rato—. Por cierto, ¿el bicho no está muy callado?

Shiron dirigió los ojos hacia su flequillo.

Creo que está dormido— contestó.

Peke dejó de entrenar su Ascuas para acercarse a la Vulpix blanca.

De todas formas, ¿Qué pasa con él? Mis amigos y yo no sabemos nada de nada. Un día sólo apareció y ya no se fue— contó Peke, viendo fijamente al pequeño—. Aposté con Rockruff a que era un espía secreto.

Bueno, yo tampoco se mucho… Siempre está conmigo, pero realmente no me cuenta nada de él. Sólo habla de lo mucho que quiere a Lillie y de cómo nos haremos buenos amigos que siempre sonrían.

Peke entrecerró los ojos con sospecha.

Seguro que es un espía…— murmuró, convencida.

Shiron puso una sonrisa nerviosa.

Yo la verdad lo du…

El sonido de pasos retumbó en los tímpanos de todos, mientras que unas vibraciones provenientes de la nada comenzaron a hacer saltar levemente a ambas Vulpix.

¿¡Q-Qué es eso?!— preguntó Shiron, alterada.

¡Debe ser el de antes! ¡Ese Pokémon al que Rotom dijo que no teníamos que enfrentarnos!— respondió Peke.

¡Debemos huir, señoritas!— dijo Cutiefly, saliendo del flequillo de Shiron.

¡Cutiefly!— exclamaron ambas.

Hemos de reunirnos con Ash Ketchum y Lillie. Si esa bestia nos atrapa, será el fin del juego. ¡De ninguna forma puedo permitir que alguien se entristezca por nuestra ausencia!— aseguró, comenzando a volar hacia un túnel opuesto del que provenían los pasos— ¡Vamos, síganme!

Las Vulpix no lo dudaron y comenzaron a correr tras del mosquito.

El sonido de la tierra abriéndose frente a ellos los detuvo.

De cinco huecos salieron cinco Larvitar, quienes les detuvieron el paso con miradas maliciosas en el rostro.

¿¡A dónde creen que van, presas?! ¡Mamá los devorará!— el tono empleado por la preevolución mostraba que no era alguien muy bien de sus cabales.

¡No tenemos tiempo para ustedes, subordinados!— dijo Cutiefly, comenzando a aletear con fuerza.

El aire arrojado por sus alas hizo retroceder e incluso jadear a los tipo Roca.

E-Este insecto…

Es fuerte…

¡Ustedes son muy débiles!— aseguró Peke, lanzando su Ascuas contra los oponentes— ¡Ayúdame, Shiron!

¡S-Si!— del hocico de la tipo Hielo salió disparado un Nieve Polvo que también impactó contra el enemigo.

Cuatro de los cinco cayeron debilitados por la combinación de movimientos, demostrando así que no eran realmente fuertes.

El único que quedaba en pie había sido el que había hablado con anterioridad.

¡MADRE, HERMANOOOOOOS! ¡AYUDAAAAA!— gritó con fuerza.

¡Cierra el pico!— ordenó Peke, lanzándose contra el abdomen del tipo Roca utilizando Ataque rápido y debilitándolo— ¡Maldito cuerpo de piedra!— exclamó, un tanto dolida por la dureza del cuerpo del oponente.

La constancia de los pasos comenzó a aumentar, demostrando que la amenaza más temible había empezado a correr hacia donde estaban ellos.

Los tres pequeños trataron de correr hacia otro túnel, pero de nuevo, salieron más enemigos. Al menos otros 15 subordinados aparecieron de la tierra, impidiéndoles también el paso.

¡Quédense detrás de mí!— ordenó Cutiefly, volviendo a agitar sus alas.

Seis de los Larvitar afilaron la mirada, utilizando Malicioso.

¡Una técnica tan común jamás funcionará contra una galante caballero como su servidor!— el pequeño tipo Bicho culminó su ataque, lanzando una ráfaga de Viento feérico que alcanzó a impactar a siete de ellos.

Pero eso ya no importaba en lo más mínimo.

El gran jefe había llegado. De uno de los túneles apareció un Tyranitar más grande de lo normal, de al menos 2.70 metros.

Lo hicieron bien, niños— felicitó la madre con un tono de voz tan grave que ni parecía el de una mujer—. Hoy tendremos una buena cena.

¡Si, madre!

El tiempo para Cutiefly se detuvo.

Frente a él habían varias opciones.

Tratar de huir de cualquier forma junto a las Vulpix. Riesgo de morir de las Vulpix: Elevado. Riesgo de morir él: Moderado.

Escapar por sí mismo para estar siempre con Lillie. Riesgo de morir de las Vulpix: Un hecho innegable. Riesgo de morir él: Muy poco probable.

Pelear contra la Tyranitar él mismo y dejar que las Vulpix se encarguen de los Larvitar o por el contrario, huyan. Riesgo de morir de las Vulpix: Moderado. Riesgo de morir él: Un hecho innegable.

Cutiefly tomó la opción más obvia.

La opción C) era la que pondría menos triste a Lillie.

¡Le dejo la tarea de pelear contra esos pequeños esbirros! ¡Observen como pelea un verdadero caballero!— dijo, volando rápidamente hacia Tyranitar.

¿¡C-Cutiefly?!— exclamó Shiron sorprendida al ver la acción de su compañero.

¡No seas estúpido! ¡No podrás contra ella!— gritó Peke.

Veo que hay un pequeño valiente aquí…— notó divertida la tipo Roca.

Los Larvitar comenzaron a reír al ver la escena de un ser de 10 centímetros atacando a alguien que era 27 veces más grande que él.

¡Sin importar que tan pequeño sea el contenedor, lo que ha de importar a la hora de proteger lo que se quiere es el ardiente contenido que habita dentro!— recitó Cutiefly, deteniéndose en seco y comenzando a sacudir fuertemente sus alas, liberando su Viento plata.

¡Diviérteme antes de ser devorado, maldito enano!— ordenó la Tyranitar, lanzando un rugido al aire que posteriormente invocó una gran serie de rocas.


Un potente rugido alteró a todo el grupo, quienes sin dudarlo, comenzaron a correr hacia el lugar de donde provenía.

—¿¡Dónde están?! ¡Ya deberíamos de haberlos encontrado!— se preguntó Ash— ¡Pero…!

Habían llegado a un callejón sin salida. A pesar de haber estado corriendo por al menos 20 minutos, al final todo terminaba ahí.

Rockruff no se había equivocado, los Pokémon definitivamente estaban en esa dirección, lo único malo es que los separaba un muro natural de al menos 40 metros de roca y tierra. Los sonidos provocados por Cutiefly, las Vulpix y la cadena evolutiva de Larvitar se escuchaban muy levemente.

Al darse cuenta de su error, el perrito había empezado a respirar fuertemente, con las pupilas contraídas por el terror. Se había equivocado y su equivocación podría costarles la vida a sus amigos.

—¿¡Que vamos a hacer?!-Rotom— preguntó la Pokédex, también alterada.

—¡Shiron…! ¡SHIRON, CUTIEFLY, PEKE!— comenzó a gritar Lillie con fuerza.

—No hay tiempo… Si volvemos caminando no lo lograremos… ¡Mi Pokémontura de Tauros!— Ash se apuró a sacar la Pokémontura y cuando estaba por activarla, un texto apareció en la pantalla: "No se recibe señal satelital. Favor de ir a un lugar con menos interferencia"— No puede ser… ¡NO PUEDE SER! ¡Rotom, trae a Krookodile! ¡A Garchomp, trae a quien sea!

—¡A-A la orde…!— la Pokédex se interrumpió a sí misma— N-No puedo… Tampoco tengo señal satelital… ¡Ash, no tengo señal satelital! ¡No puedo traer Pokémon!-Rotom

Litten los observaba. Sabía que todos ellos estaban ahora sumidos en la desesperación. Aunque Ash Ketchum había tenido un momento de iluminación, había perdido la idea rápidamente.

El gato se acercó a la pared y empezó a excavarla con su pata, llamando la atención del grupo.

—Sí… ¡Sí! ¡Litten, tienes razón!... ¡No puedo llamar a mis demás Pokémon, pero aún tengo a los que están conmigo!— sin dudarlo, Ash soltó a Dartrix y Yungoos— ¡EXCAVEN!— ordenó nada más salieron, lanzándose también él contra el muro natural.

Lillie y Rotom tampoco preguntaron. Los dos comenzaron a sacar tierra junto a Ash, Pikachu, Rockruff, Yungoos y Dartrix. Cada corto tiempo se detenían por una roca que bloqueaba su camino.

Lo que ninguno de ellos sabían es que detrás de ellos, a la distancia, tenían espectadores.


Las rocas comenzaron a caer con rapidez, señal de que Avalancha acababa de ser utilizada.

El pequeño cuerpo de Cutiefly le permitió pasar por entre los espacios que había cada cierto tiempo. Él sabía que una sola de esas cosas podía matarlo sin mucho esfuerzo.

Cuando el movimiento terminó, la Tyranitar se lanzó hacia Cutiefly con intención de morderlo con unos colmillos impregnados en fuego. Muy por los pelos, el pequeño alcanzó a dar unos potentes aleteos que no sólo soltaron su Viento plata, sino que también le sirvió para salir del rango de ataque y subir sus estadísticas.

El movimiento tipo Bicho impactó directamente dentro del hocico de la Tyranitar, haciéndola toser levemente.

Ya… cough cough has durado más de lo que esperaba, pequeñín ¡Te lo reconozco!— gritó, volviéndose a abalanzar contra Cutiefly.

¡Como caballero he de aceptar tus felicitaciones, pero como orgulloso peleador, no requiero tu admiración!— dijo, también lanzándose hacia adelante.

Tyrantiar extendió uno de sus brazos para intentar atrapar al pequeño bicho, pero éste logró esquivar al girar sobre su propio eje. Utilizando su pico, el tipo Hada logró usar por un corto periodo de tiempo su movimiento Beso drenaje.

La pelea se convirtió en un pega y esquiva.

Shiron y Peke por otra parte, lo tenían más difícil. La variocolor por sí misma era más fuerte que los Larvitar en individual pero tenía la desventaja de tipo además de la responsabilidad de cuidar a la tipo Hielo, quien no sólo tenía la ya mencionada desventaja, sino que también era más débil.

¡Aléjense, idiotas!— ordenó Peke, lanzando su ascuas, el cual hizo retroceder levemente a los Larvitar, quienes volvieron a avanzar al poco tiempo.

¡No dolerá mucho! ¡Al principio gritarán un poco pero luego dejarán de sentir cualquier cosa!— contó uno de los tipo Roca, con una gran sonrisa burlona en el rostro.

Esa afirmación hizo temblar del miedo a Shiron, mientras que Peke por su parte, frunció fuertemente el ceño. Esos bastardos estaban disfrutando torturándolos.

Por mero instinto, Shiron utilizó su Nieve polvo, congelando levemente las patas de los Larvitar y retrasando un poco más su avance. Lentamente estaban siendo acorraladas contra una esquina.

¡Vamos, pequeño! ¡Ser un aperitivo no está mal! ¡Puedes morir de maneras mucho peores!— aseguró la Tyranitar.

¡Si mi destino ha de ser morir, entonces lo haré en una batalla como un orgulloso caballero!— contestó, frotándose las patas contra el cuerpo y lanzando un polvo amarillo que cayó directo hacia la tipo Roca.

¿Qué es esto?...— se preguntó, viendo como las pequeñas partículas caían sobre ella. Al instante, su cuerpo le respondió tensando todos sus músculos.

¡Mi técnica secreta "Paralizador" ya no te permitirá moverte con libertad, villana! ¡Tiembla ante el poder de la justicia!— dijo con tono ganador el pequeño, lanzando una ráfaga de Viento feérico.

Tch… Nada mal, enano… ¡Los tienes bien puestos para hablarme de esa manera!— con la fuerza que su cuerpo le dio, logró invocar otra oleada de rocas que Cutiefly empezó a esquivar.

El pequeño mosquito sabía que sus ataques no estaban haciéndole prácticamente nada de daño al oponente. Sabía que tarde o temprano, no sería lo suficientemente rápido como para esquivar un ataque y terminaría embarrado contra el piso.

Sólo le restaba ganar tiempo para las Vulpix. De no ser por ellos, su vida ya no existiría; él no debía estar vivo, no como esas jóvenes Vulpix.


Nos remontamos a dos años en el pasado. A un hermoso campo verde lleno de flores y Pokémon de lo más agradables. En dicho lugar vivía una numerosa familia de Cutiefly y el que nos interesa ahora estaba haciendo sus actividades diarias.

¡Vuelve aquí, ese es mi polen!— gritó un Butterfree desde la distancia.

Cutiefly volaba ágilmente entre la vegetación con una risa triunfadora.

Ese idiota hizo todo el trabajo por mi ¡Soy un tipo muy inteligente!— dijo con satisfacción mientras se dirigía a su hogar.

Tras unos instantes más de vuelo, llegó hasta un pequeño hueco de no más de 30 centímetros de amplio pero cuyo interior era lo suficientemente espacioso como para albergar a una familia de Cutiefly.

¡Volví, familia!— anunció, entrando al agujero.

Todos los de su misma especie voltearon a verlo con cierto fastidio.

¿¡Que pasa con sus auras?! ¿¡No ven que conseguí polen fresco?!— interrogó, enseñando sus patas repletas de la sustancia.

De entre todos ellos, uno apareció al frente. Su aspecto era diferente; era más grande que el resto y estaba erguido en dos patas, en su cuello había algo parecido a una bufanda, ya no poseía el característico pico de los Cutiefly y sobre su cabeza habían dos mechones negros. Lucía mucho más viejo que todos los demás.

¿Volviste a robarle a los Butterfree, "Pico"?— le preguntó, con calma.

¡Ya te dije que odio que me digas Pico! ¡Mi nombre es "Ala veloz"!— se quejó el mosquito.

Pico es y siempre será tu nombre de nacimiento— aseguró el mayor—. Ahora responde la pregunta.

"Pico" dejó salir un sonido de fastidio.

Sí, lo hice ¿Y qué? Esas gordas mariposas se creen la gran cosa pero en realidad no pueden ni defenderse cuando los asalto ¡Es tan divertido hacerl…!

Vamos ahora mismo a devolverlo. Te disculparás con ellos— interrumpió el Pokémon veterano.

¿¡Eh?! ¿¡De que hablas, anciano?!— interrogó, sorprendido.

¡Tienes que ser más consciente, Pico!— dijo una de las hembras del lugar, seguramente una de sus hermanas— ¡Nuestra relación con los Butterfree ya es complicada de por sí, tus actos sólo lo empeoran todo!

¡Si, no tienes ni idea de los problemas que le has traído al abuelo con tus tonterías!— secundó ahora un macho.

¡Ve y discúlpate, tonto Pico!

La mirada de nuestro Cutiefly mostraba que no podía creer lo que estaba oyendo.

¿¡Se están poniendo de lado de esas gordas mariposas?! ¡Soy su hermano!— se quejó Pico.

Ya, ya, Pico. Sólo vamos a disculparnos y ya podremos hablar de es…— cuando trató de tocar a su nieto con la pata, éste la apartó con fuerza.

¡No me toques, anciano!— gritó— ¡Todos ustedes son unos idiotas! ¡No entienden lo que hago por esta familia!

¡Lo único que haces es traernos problemas!

¡Si, molestas más de lo que ayudas!

¡Eres muy irritante!

El ceño de Pico se frunció.

¡Váyanse al diablo! ¡Ojalá se los coman unos Spearow!— deseó, saliendo de su hogar a toda velocidad.

¡Pico!...— trató de detenerlo el abuelo.

No te molestes, abuelo. Es un idiota.

Sí, ni siquiera debería estar aquí. Su actitud sólo nos trae problemas desde niños.

¡Mejor que nunca vuelva!

Esas palabras hicieron rabiar al Pokémon mayor.

¿¡Si quiera se escuchan?! ¡Es de su hermano de quien hablamos! ¡Por más problemas que nos pueda traer, es nuestra familia; nuestra sangre!— los regañó— ¡Estoy seguro de que le enseñé a su padre cómo comportarse y estoy seguro de que él se los enseñó a ustedes! ¡Las suyas no son las actitudes que alguien de nuestra especie debería tener!

Los ojos de todos los pequeños bajaron al suelo. Su abuelo nunca les había gritado.

Iré a buscar a Pico. Quiero que se disculpen con él cuando regresemos, ¿entendido?— interrogó.

Sí, señor…

¿¡Entendido?!

¡Sí, señor!

Bien…— murmuró para luego salir volando— ¡Pico, ¿Dónde estás?!

A la lejanía, dos Pokémon de diferentes especies miraban con malicia el nido de Cutiefly.


Les dije… ¡QUE NO SE ACERCARAN!— el hocico de Peke se abrió y de éste salió una enorme llamarada que impactó directamente contra el enemigo, haciéndolos retroceder y chillar por la temperatura. Tras varios segundos, por fin terminó el ataque— ¿F-Funcionó?...

¡P-Peke, usaste Lanzallamas!— notó Shiron con inmensa alegría.

¡L-Lo hice!— exclamó, volteando a ver a su amiga de la infancia.

Por la celebración que estaban llevando a cabo, no se dieron cuenta de que uno de los Larvitar había excavado un túnel en la tierra.

Más Cutiefly si lo hizo. Justo cuando terminó de esquivar la última roca, el Larvitar salió de su agujero justo a espaldas de las Vulpix, quienes no estaban prestando atención. Sus mandíbulas crecieron, indicando que estaba por usar Mordisco.

¡PEKE, SHIRON!— gritó Cutiefly, volando tan rápido como pudo hacia las Vulpix y lanzando un Viento plata que debilitó al enemigo.

Ambas pequeñas se dieron vuelta, sólo para ver al Larvitar debilitado. Cuando voltearon la mirada para agradecerle al bicho, vieron con terror la escena.

Al haberle dado la espalda a Tyranitar, Cutiefly se había expuesto. Nada más ver la oportunidad, la tipo Roca lanzó un fuerte manotazo que mandó directamente hacia el suelo al pequeño tipo Bicho, creando un boquete de su tamaño.

¡CUTIEFLYYYYYY!

Los ojos de Cutiefly se abrieron de par en par al sentir el fuerte impacto. En menos de un segundo, había pasado de estar bien a encontrarse terriblemente mal herido. No sentía las patas, las alas o la espalda y los parpados le pesaban. Su mirada se estaba poniendo borrosa.

R-Resististe más de lo que creía, enano— alcanzó a oír. Sus oídos habían comenzado a pitar—. Dejaré que primero veas como me como a tus amigas frente a ti, d-después te matare.

Con su mirada borrosa, alcanzó a ver como Shiron y Peke lo veían aterrorizadas y empezaban a retroceder mientras que Tyranitar avanzaba lentamente.

(Debo levantarme…)— pensó, tratando de abrir un poco más los ojos. Intentó mover sus alas, pero no hubo resultado— (Tengo sueño… Al abuelo… ¿Le gustaría que fuera así?...)

Sus parpados se unieron.


Esos estúpidos con sus estúpidas reglas… ¿¡Quien se creen que son?! ¡Si no fuera por mí, esas gordas mariposas no nos dejarían nada de polen fresco!— se quejó Pico, golpeando el pétalo de una flor— ¡Deberían ofrecerme su vida y servirme como un rey!

¡…CO! ¡…ICO!— se comenzó a escuchar a la distancia. Cutiefly reconoció la voz de su abuelo.

El tipo Hada dejó salir un sonido de irritación. No estaba de humor para que ese viejo lo regañara.

Cuando se dio cuenta de que la voz se hacía cada vez más fuerte, Pico se escondió dentro de una rosa.

¡PICO! ¿¡DÓNDE ESTÁS, PICO?! ¡VAMOS, HIJO, SÓLO QUIERO HABLAR!— pidió su abuelo a gritos.

Los ojos de Cutiefly rodaron. Sólo lo decía para hacerlo salir y luego regañarlo.

(Hoy no volveré a casa)— pensó, acurrucándose para dormir.


Un brusco movimiento despertó a Pico. Nada más levantarse, se dio cuenta de que la rosa en la que estaba había comenzado a caerse de lado, señal de que había sido arrancada.

Un tanto alterado por eso, Cutiefly salió de su escondite y lo que vio lo aterrorizó.

Ya era de noche y todo el lugar estaba destrozado; las flores estaban arrancas de raíz, varios árboles estaban derribados e incluso había rastros de sangre en el césped. Los Cottonee, Petilil e incluso uno que otro Oricorio estaban moviéndose desesperados.

¿¡Q-Qué está pasando aquí?!— se preguntó Pico, alzando el vuelo.

A dos metros encima de su cabeza pasó un Fearow, quien no dudó en lanzar un potente Pico taladro contra un árbol, partiéndolo fácilmente a la mitad.

Cutiefly vio esta acción con miedo infinito. Con rapidez, voló hasta su nido, el cual no estaba a más de 150 metros si tomaba unos atajos.

Por su mente sólo pasaban las palabras que él había dicho horas atrás.

¡Ojalá se los coman unos Spearow!

El rostro de cada uno de sus hermanos y de su abuelo pasó por su mente. Estaba aterrorizado ante la posibilidad de que su deseo se volviera realidad.

Pico finalmente llegó a su nido.

¡ABUELO, HERMANOS!¿¡Están bien?!— gritó, entrando al lugar.

No había absolutamente nadie. Cuando estuvo por dar media vuelta e irse, algo lo detuvo.

Uno de los Butterfree, en concreto al que él le había robado el polen recientemente, llegó a la puerta de su nido. Estaba totalmente demacrado, su espalda estaba empapada de sangre y le faltaba un ala, además de un ojo. Cutiefly retrocedió, sobresaltado.

¡T-TÚ!— exclamó la mariposa al verlo— ¡E-Esto es tu culpa! ¡S-Si no hubieras dado tantos problemas no le hubiéramos di-dicho a la pandilla de Fearow que los exterminaran!— esas palabras dejaron helado al mosquito ¿Todo eso había pasado por los problemas que él había causado?...— ¡Ellos…! ¡ELLOS NOS TRAICIONARO…!

De la nada, Butterfree fue lanzado hacia la izquierda por dos Spearow y lo siguiente que vio Cutiefly fue como la sangre se empezó a desparramar por todo el suelo.

Tuvo que contener las ganas de vomitar.

Salió del nido ahora que nadie podía verlo y siguió en su búsqueda por encontrar a su familia. Por todos los lugares por los que pasaba no veía nada más que caos y destrucción. Sabía que los Fearow y Spearow eran una raza sanguinaria, capaces de acabar a sus presas sin dudarlo; no sabía realmente lo que esto significaba.

¡FORMACIÓN!— gritó una voz por demás reconocible para Pico.

Nada más escuchar el sonido producido por su abuelo, nuestro pequeño despegó a máxima velocidad para llegar a su destino.

No tardó mucho en llegar, en cambio, sí que tardó un poco más en procesar ver cómo había alas de Cutiefly esparcidas por árboles y césped. El resto de sus hermanos estaba rodeado por un Fearow y al menos 12 Spearow.

(Las alas de Polen, Pata, Amarillo, Ojo y Brillo…)— pensó, impactado por ver lo que quedaba de sus hermanos.

¡CUIDADO, PICO!— escuchó que le dijeron.

Antes de darse cuenta, su abuelo ya lo estaba arrastrando lejos del alcance de un Spearow, quien se había lanzado hacia él con la intención de zampárselo de golpe.

¡Pico, gracias a Arceus que estás bien!— dijo, llevándolo con todos sus hermanos.

Todos sus hermanos voltearon a verlo con un gesto de ligero alivio pero en seguida volvieron a tomar una posición defensiva.

¿Podrías ayudarme aquí, Pico?— pidió el abuelo.

Nuestro Cutiefly trató de hablar, pero las palabras no salían de su boca.

El mayor lo entendió.

Está bien que no quieras pelear. No todos nacieron para ello— contestó, para después lanzarse junto con 10 de sus nietos a pelear.

Los Spearow atacaban sin piedad y el Fearow buscaba acabar con todos tan rápido como pudiera. Todos sus familiares estaban utilizando Paralizador y Viento feérico con intención de vencer al oponente.

Pico por su parte, estaba escondido cerca de la rama de un árbol.

El combate siguió por al menos 20 minutos más, tiempo en el cual, su abuelo no paraba de lanzar bolas de polen a diestra y siniestra, recuperando la vitalidad de sus nietos y dañando a los enemigos.

Uno de los Spearow se separó del grupo al ver a Pico solitario, por lo que se lanzó contra él sin vacilar. Por mero instinto, el pequeño agitó fuertemente sus alas, lanzando un Viento feérico que logró cegar momentáneamente al oponente, quien chocó contra un árbol y posteriormente cayó al suelo.

¡L-Lo hice!— exclamó Pico, entusiasmado por haber derribado a uno de ellos.

¡PICO!— tras de él, otro Spearow había aparecido pero ahora había sido su abuelo quien lo había derrotado con su Bola de polen.

¡Me salvaste, abue…!

Por haberle dado la espalda al Fearow enemigo, el abuelo de Pico se había expuesto. Al ver la oportunidad, el tipo Volador se lanzó rápidamente con su pico taladro. No había tiempo para que nadie pudiera actuar y al parecer, el abuelo de Pico lo sabía de antemano.

Todo estará bien, Pico…

El Pico taladro destrozó todo el cuerpo del Pokémon veterano, dejando a todos anonadados por lo ocurrido.

A-A… ¡ABUELOOOOOOOOOOO!

Pico se había quedado inmóvil al ver como aquel ser que siempre lo había tratado bien a pesar de sus acciones y al que él le deseó la muerte, se había marchado para siempre. Todo su entorno se volvió ajeno a él.

Ya no le importaba morir. Estaba bien si eso pasaba.

Fearow no dejó de avanzar con su Pico taladro y ahora su objetivo era Pico, quien se había quedado quieto en su lugar. Una enorme ráfaga de Viento feérico mandó a Pico a volar fuera del alcance del tipo Volador.

¿¡Qué estás haciendo, Pico?!— interrogó uno de sus hermanos.

¡El abuelo dio su vida por ti! ¡Lo menos que puedes hacer ahora es vivir!— reclamó otro.

¡Si, tonto Pico! ¡Vete de aquí mientras aún puedes!

Pico veía incrédulo a sus parientes.

P-Pero…

¡LÁRGATE!— le gritaron todos en colectivo, para luego empezar a pelear contra los Spearow.

Cutiefly entrecerró los ojos con impotencia y dolor, dio media vuelta y salió volando a máxima velocidad.

¡VIVE, PICO!

¡TIENES QUE VIVIR!

¡ESTAMOS CONTIGO!

Con los gritos de sus hermanos y hermanas de fondo, Pico se perdió entre la espesura del bosque con sólo un perseguidor.

El Fearow.

¡No escaparás, presa!— gritó, persiguiéndolo de cerca— ¡Te mataré!

Pico volteó hacia atrás, viendo con dolor, miedo y rabia al Pokémon que le había arrebatado a su abuelo.

El tipo Hada aceleró. Iba a vengarse.

Fearow no desistió a la hora de perseguirlo y Cutiefly tampoco lo hizo a la hora de huir. Tras unos cuantos minutos de persecución, el pequeño giró levemente, lanzando un Paralizador que impactó directo contra Fearow.

¡Tus pequeños trucos no funcionara…!— dijo, virando a la derecha y siendo atrapado por algo más.

Para mala suerte del Fearow, Pico conocía el bosque mejor que nadie y sabía que en esa zona los Ariados amaban hacer sus telarañas.

¿¡Qu…?! ¿¡Qué es esto?!— interrogó el pájaro, revolviéndose fuertemente y enredando aún más su cuerpo.

Es tu tumba, maldito…— murmuró Pico, viendo como los Ariados comenzaban a llegar.

Mira lo que nos trajo Pico, hermana… ¡Un jugoso pájaro!— exclamó el bicho.

¡Como da giros la vida!— exclamó el otro Ariados.

¡EY, DETENGANSE! ¡NO SOY SU COMIDA, BASTARDOS! ¡A-ALTO, SE LOS SUPLICO!

Cutiefly miró hasta el final.


Sin familia, sin hogar y sin orgullo. Pico voló por días seguidos sin descanso y sin rumbo. No sabía hacia donde estaba yendo, sólo sabía que no había dejado de ir hacia adelante.

Sus alas estaban comenzando a dejar de reaccionar y su consciencia a nublarse.

Solamente se dejó atrapar por el abrazo de Cresselia.

Cuando finalmente despertó, se encontraba en un enorme tallo verde que llegaba hasta el cielo.

Se encontraba en el Poké Resort; vivo.

Desde ese día en el que lo perdió todo, Pico abandonó todo su pasado junto con la capacidad de sentir miedo y emociones negativas, siguiendo adelante con la meta de vivir su vida predicando el hecho de que todo estaría bien; como su abuelo lo habría querido.

Y su abuelo…


(¡… HABRÍA QUERIDO QUE VIVA!)

Un fuerte resplandor interrumpió el paso de Tyranitar, quien giró rápidamente a ver la fuente de luz. Ambas Vulpix veían anonadadas el suceso.

Se trataba de Cutiefly, cuyo cuerpo estaba rodeado por una energía entre azulada y blanquecina. Lentamente, el tipo Hada comenzó a crecer hasta llegar al doble de su tamaño. Su pico había comenzado a desaparecer y sus alas ya no eran pequeñas, se habían vuelto tan grandes como hermosas. Alrededor de su cuello apareció una especie de bufanda que era una apéndice de su cuerpo.

Cuando el destello terminó, ya no había un Cutiefly ahí. Ahora sólo estaba la viva imagen del abuelo de quien antes había sido conocido como Pico.

¡ESTÁ VIVO!— gritaron ambas pequeñas con alegría y alivio.

¿¡Pero cómo?!— se preguntó la Tyranitar.

¡He de pedirte que te apartes de mis colegas!— dijo, lanzándose con la poca fuerza que aún le quedaba a su transformado cuerpo. Comenzó a pasarse las patas rápidamente entre el cuerpo, creando una Bola de polen que lanzó sin dudar al enemigo.

El ataque dio de lleno contra uno de los ojos de Tyranitar, quien lanzó un rugido al aire.

¡S-Su ataque…! ¡Es tres veces más fuerte!— gimió la Pokémon con dolor.

¡V-Veo que mis gráciles movimientos si están afectándote en esta ocasión! ¡Espero que te deleites con el siguiente!— quien antes era Cutiefly no dudó en abalanzarse de nuevo contra el enemigo, dándole lo que parecía ser un beso en la frente, pero que en realidad, tenía el objetivo de absorber su poder.

Una pequeña aura verde rodeó al bicho, quien se vio más revitalizado.

S-Shiron… Ese es Cutiefly, ¿verdad?...— preguntó Peke, viendo sorprendida como el Pokémon evolucionado esquivaba un fuerte manotazo de la Tyranitar.

La tipo Hielo asintió en silencio. Eran parecidos en apariencia, pero sin duda alguna la forma de actuar era la de Cutiefly.

Tyranitar lanzó un rugido de furia, mismo que cubrió otro sonido que las Vulpix si notaron.

¡ESTOY HARTA DE TI, ASQUEROSO BICHO!— gritó con furia. Sus ojos se pusieron de color rojo y lanzó un fuerte puñetazo.

Antes de que el tipo Hada pudiera siquiera intentar esquivar, un potente movimiento rechazó por completo los intentos de avanzar de Tyranitar.

Era Pikachu, quien había utilizado su Cola de hierro para detener el movimiento "Golpe".

¡Perdón por la demora!— dijo, aterrizando sobre el suelo.

¡Líder!— exclamó el bicho con sorpresa.

¿¡De dónde…?!— antes de poder terminar de hablar, fue atacado con una gran cantidad de hojas afiladas y rocas proyectiles que lo hicieron retroceder.

El que antes era Cutiefly, volteó la mirada en dirección de donde venía ese ataque, topándose con una cortina de humo que terminó revelando a Ash, Lillie, Rotom y todos los Pokémon del primero. Tras de ellos, había un gran hoyo donde antes se ubicaba una pared.

Ash Ketchum lucía más que molesto al ver el estado en el que estaba el tipo Bicho.

—¡ACÁBENLO!— ordenó, apuntando hacia la tipo Roca.

Tyranitar vio esto con terror. No podría ganar incluso si lo intentaba, no contra el poder de ese roedor.

Un rugido fue lanzado al aire y del techo comenzaron a caer rocas.

Antes de que siquiera pudieran impactar, Pikachu las pulverizó utilizando su Tacleada de Volteos y Cola de hierro en colaboración con las Hojas afiladas de Dartrix y el Lanzarrocas de Rockruff.

Dicho movimiento había sido una cortina de humo. Cuando nadie se dio cuenta, Tyranitar había utilizado Excavar con la intención de escapar.

—Está huyendo-Rotom— notó la Pokédex, con cierta calma.

—No irá lejos— murmuró Ash.

Y dicho y hecho. La tipo Siniestro salió expulsada de la tierra, seguida de doce Dugtrio forma Alola.

Los tipo Tierra veían con seriedad al que antes era su depredador.

Desesperada, la Tyranitar intentó salir corriendo, pero un fuerte golpe en la frente la derribó de una vez por todas.

—Y ni se te ocurra levantarte-Rotom— advirtió, dándole un golpe con una de sus protuberancias.

El bicho vio esto con alivio. Al fin podría descansar un poco.

—¡Cutie… "Ribombee"!— gritó Lillie, atrapando a su pequeño Pokémon en mitad de la caída— ¡Ribombee!

El pequeño abrió sus ojos lo más que pudo y luego levantó una patita para luego decir:

—"Es lo que un caballero haría"-Rotom.

Y finalmente, desmayarse.

A la reunión entre Lillie y el llamado "Ribombee", se unió Shiron, quien fue recibida con una enorme sonrisa y lágrimas. Al ver esto, la tipo Hielo no dudó en ceder al llanto.

Por otra parte, Peke fue tomada en brazos y abrazada fuertemente por Ash.

—¡Peke! ¡Peke, Peke!— murmuró, rebozando de felicidad.

La tipo Fuego aceptó el gesto con gusto mientras comenzaba a llorar.

Todos los Pokémon de Ash cayeron de sentón por el alivio. Incluso Rotom había comenzado a girar de la felicidad incansablemente.

En medio de la celebración, el gesto en la cara del héroe de esta ocasión no pasó desapercibido.

Una enorme sonrisa adornaba su rostro.

Él había vivido.


¡Hey! Terminé.

Ha decir verdad, tenía planeado esto desde que Cutiefly apareció y originalmente, el grupo se separaría entre Ash y sus Pokémon y Lillie con los suyos, pero sentí que eso sería demasiado repetitivo, por eso lo cambié a esta situación que no dejo de sentirla un tanto parecida a la anterior. Realmente no me esperaba hacer los capítulos tan largos…

El pasado de Cutiefly también se me ocurrió desde su primera aparición y ya tenía ganas de contarlo siendo que a muchos de ustedes les gustó el personaje del bicho. ¡Disfruto mucho escribiendo sus diálogos!

En fin ¡Cutiefly evolucionó a Ribombee, superando así a Yungoos, Rockruff y Peke! ¿¡Será el segundo Pokémon más fuerte del grupo?!

¡FICHA DOBLE!

-Nombre: Ribombee (Antes Cutiefly; antes Pico).
-Tipo: Bicho/Hada.
-Género: Macho.
-Habilidad: Polvo escudo.
-Lugar de origen: Algún lugar de Alola.
-Sueño: Estar siempre con Lillie.
-Movimiento insignia: Antes Viento plata. Ahora Bola de polen.
-Disfruta de: Actuar según su moral se lo indica. Hacer el bien. Estar con Lillie. Socializar con Pokémon y humanos. Pensar en Lillie. Recolectar polen de vez en cuando. Todo lo que tenga que ver con Lillie.
-Odia: La villanía y actos poco caballerosos.
-Resumen: Un autoproclamado caballero en miniatura. Superviviente de la masacre producida en su tierra natal, Ribombee dedica su vida a hacer el bien y nada más que el bien. Está perdidamente enamorado de Lillie y hará todo por su bien sin siquiera dudarlo. Siempre trata de hablar como un caballero ya que considera que eso es genial y le dará a todos una sensación de "Todo estará bien" ¡Un bicho que luchará para defender sus ideales con la fiereza de un caballero de brillante armadura!

-Nombre: Shiron.
-Especie: Vulpix.
-Tipo: Hielo.
-Género: Hembra.
-Habilidad: Manto níveo.
-Lugar de origen: Wela Volcano Park.
-Sueño: Sin definir.
-Movimiento insignia: Nieve polvo.
-Disfruta de: Jugar con Peke. Pasar tiempo con Lillie. Aprender cosas.
-Odia: Nada.
-Resumen: La tímida y recién nacida Vulpix de Lillie. Una pequeña que parece tener sentimientos encontrados con Peke. ¡Considera a Lillie como su madre y no dudaría en darlo todo por ella! Una pequeña con un futuro tan hermoso como la nieve entre la que nació.